Daniel Toledo: “Lo mejor que hice fue dedicarme al periodismo”

Daniel Toledo nació en Buenos Aires el 14 de diciembre de 1956, pero desde los 12 años vive en Corrientes. Está casado con Adriana y tiene 3 hijas.
Profesionalmente se inició en Radio Corrientes el 23 mayo de 1972 junto a Natalio Aides, con quien sigue en la actualidad. En televisión, desde 1980 a 2008, participó de diferentes programas, en Canal 13 y Cablevisión. Párrafo especial le dedicó al programa “Biografías” que condujo durante 3 años en Cablevisión junto al camarógrafo y amigo Armando Cattáneo.
Actualmente, en Radio Sudamericana, conduce “Otra mañana”, de 7 a 9.30 y “Radiomañana” hasta el mediodía. También está en “Buenas tardes país”, de 17 a 19.30, de lunes a viernes y en “Séptimo día” los sábados de 9 a 12.

¿Cuál es tu principal cualidad espiritual?
El optimismo.
¿Qué parte de tu físico consideras mejor?
La fortaleza de las piernas (corro hasta 8 kilómetros por día).
¿Cuál es tu sueño dorado?
Casi todos cumplidos, especialmente haber viajado a lugares lejanos.
¿Cuál es tu mayor triunfo?
Vivir de lo que me gustó siempre: la comunicación.
¿Tu pájaro preferido?
El cardenal.
¿Tu escritor de cabecera?
J. J. Benítez.
¿Tus músicos predilectos?
Pocho Roch; Jairo; Rod Stewart y Bob Seger.
¿A qué personajes históricos admiras?
A Manuel Belgrano.
¿Cuál es el hecho histórico que más te impresiona?
Juan Pablo II en Corrientes.
¿Hay un proverbio que te gusta recordar?
Lo difícil cuesta mucho. Lo imposible, sólo tarda un poco más.
¿Dónde te gustaría vivir con tu familia?
En mi casa tengo la tranquilidad que necesito.
¿Por cuáles errores tenés mayor indulgencia?
Por los de juventud.
¿Quién es tu personaje histórico favorito?
Martin Luther King.
¿Quiénes son tus héroes favoritos en el cine?
Clint Eastwood.
¿Quiénes son tus héroes favoritos en la vida real?
Aquellos que todos los días se levantan para ir a trabajar honradamente.
¿Qué cualidad preferís en el hombre?
La sencillez.
¿Qué cualidad preferís en la mujer?
La elegancia y los buenos modales.
¿Cuál es tu virtud favorita?
La honestidad.
¿Tu ocupación favorita?
Mi trabajo de todos los días.
¿Cuál es el rasgo principal de tu carácter?
El buen humor.
¿Cuál es el don natural que quisieras tener?
Saber cantar.
¿Tu película favorita?
Papillon, Melody y Dr. Zhivago. Marcaron mi tiempo de juventud.
¿Cuál es tu libro favorito?
“El hombre mediocre”, de José Ingenieros.
¿Cuál es el momento de tu vida que más recuerdas?
A los seis años, en Resistencia (Chaco) cuando mi papá me llevaba a la madrugada (5 de la mañana) en bicicleta. El buscaba los diarios para vender y yo a esa hora ya salía con la ropa de la escuela.
¿Qué nombre te gusta más?
Joaquina.
¿Cuál es la noticia más emocionante que escuchaste?
Saber que iba a conducir la ceremonia de entrega de los Martín Fierro en el Teatro Vera con Twin Miérez (año 1992).
¿Qué es lo mejor que hiciste en tu vida?
Cuando decidí dedicarme íntegramente al periodismo. Hasta ese momento también era empleado en un banco.
¿De qué te arrepentís?
De no haber aprendido idiomas.
¿Cuál es el animal con el que te identificás?
El caballo.
¿Cuál es tu mayor defecto de personalidad?
La ansiedad.
¿Qué es lo que más aprecias en tus amigos?
La confianza.
¿Tu definición de belleza?
El universo.
¿De inteligencia?
El pragmatismo.
¿De amor?
Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal (Teresa de Calcuta).
¿Cómo te defines?
Como alguien que trató de ir cumpliendo etapas.
¿Qué es lo mejor y más hermoso que ha realizado para ayudar a alguien?
Escucharlo.
¿Cuál sería el mejor regalo que podrías dar a alguien?
La palabra justa.
¿Qué es lo mejor que te han dicho?
Que me creen.
¿Qué es lo mejor que le dijiste a alguien?
Estoy con vos.
¿Con quién te gustaría naufragar en una isla?
Con la persona que amo.

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Cristina Vicentín: “Recuerdo cuando tenía 6 años e iba a la escuela a caballo”

Cristina Vicentín es periodista. Trabaja en radio Corrientes, AM 900, y FM Capital, desde el año 1988. Es, desde hace tiempo, conductora del programa radial “La mañana con Cristina”, que va todos los días de 10,30 a 12,30. Es, además, directora del sitio de noticias Sietepuntasdigital.com
Hoy responde el cuestionario Proust para compartir con los lectores pinceladas de su vida.

¿Cuáles son tus escritores de cabecera?
Zygmunt Bauman, Ravi Shankar.
¿Y tus músicos predilectos?
The Beatles, Raúl Barboza, Jaime Ross, Gustavo Cerati.
¿Qué es lo que más amás de la vida?
La naturaleza.
¿Qué personaje histórico admirás?
Gandhi.
¿Cuál es el hecho histórico que más te impresiona?
El ‘99, en Corrientes.
¿Quién es tu personaje histórico favorito?
José Francisco de San Martín.
¿Cuál es el personaje más malo de la historia?
Adolf Hitler.
¿Cuál es la noticia más emocionante que escuchaste?
El bombardeo a Irak.
¿De qué te arrepentís?
De cuando me precipité a tomar posición sobre un tema.
¿Qué es el periodismo para vos?
Una profesión que, por cumplir un rol importante como faro de la sociedad, nos demanda a los periodistas una formación cada vez más compleja de criterios responsables.
¿Cuál es tu principal cualidad espiritual?
La sensibilidad.
¿Qué parte de tu físico considerás mejor?
Los ojos.
¿Cuál es tu sueño dorado?
Viajar con el uno a uno.
¿Cuál es tu mayor triunfo?
Perseverar.
¿Quién quisieras ser?
Una astronauta para mirar desde el cielo.
¿Cuál es tu color preferido?
Turquesa.
¿Cuál es la flor que más te gusta?
Las rosas.
¿Cuál es el pájaro que más te gusta?
El colibrí.
¿Dónde le gustaría vivir con tu familia?
En Santa Ana y en Uruguay.
¿Por cuáles errores tenés mayor indulgencia?
Por los errores.
¿Quiénes son tus héroes favoritos en la vida real?
Muchos. Enrique, mi papá.
¿Qué cualidad preferís en el hombre y la mujer?
La sinceridad, sin dobleces.
¿Cuál es su virtud favorita?
El valor.
¿Y tu ocupación favorita?
Cocinar, además de las noticias.
¿Tu película favorita?
El padrino.
¿Cuál es tu libro favorito?
No tengo un libro favorito. Es favorito cuando te deja marcas en ese momento. Luego viene otro y pasa a ser tu favorito.
¿Cuál es el libro que menos te gustó?
He comprado libros de afamados escritores porque había leído libros buenos y luego no eran tan buenos. Me pasó con Tomás Eloy Martínez. Pero, si hubiera una obra póstuma la compraría.
¿Cuál es el momento de tu vida que más recordás?
Me parece increíble cuando recuerdo que tenía 6 años e iba a la escuela 5 kilómetros a caballo.
¿Cuál es el animal con el que te identificás?
El perro. Incondicional. Fiel, cariñoso y seductor hasta la muerte.
¿Cuál es tu mayor defecto de personalidad?
Ser frontal.
¿Cuál sería tu definición de belleza?
Armonía.
¿De inteligencia?
Vivir el hoy sin rollos.
¿Cuál sería tu definición de amor?
Lo que nos mantiene unidos.
¿De éxito?
Exito es poder sostener una sonrisa en la adversidad, en los momentos del sube y baja de la vida. En general reímos, y mucho, cuando todo sale como queremos.
¿Cómo te definís?
Una persona que disfruta lo que hace e intenta entregar el 100 por ciento cada día.
¿Qué sitio del mundo quisieras conocer?
Italia.
¿En qué época y lugar te hubiese gustado vivir?
Ya he vivido en otras épocas. Solo que no las recuerdo.
¿Cuál es el mejor regalo que te han dado?
Las oportunidades.
¿Cuál es el mejor regalo que podrías dar a alguien?
Una sonrisa de corazón y un poco de entusiasmo por el disfrute de las cosas simples.
¿Qué es lo mejor que te han dicho?
Te quiero. Todos queremos que nos quieran.
¿Con quién te gustaría naufragar en una isla?
¿Naufragar? Me da vértigo, solo pensar.
¿Qué es lo mejor y más hermoso que hiciste para ayudar a alguien?
Dios sabe.

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El mejor oficio del mundo

“El periodismo es una pasión insaciable que sólo puede digerirse y humanizarse por su confrontación descarnada con la realidad.”
Gabriel García Márquez

 

 

El periodismo es el mejor oficio del mundo. Lo dijo García Márquez y muchos compañeros en la profesión así lo creen, aún en las peores épocas. Aún en días como los actuales en que la indecencia pelea con la coherencia una definición en clave de sinónimo; en que la militancia disputa con la independencia nuevas formas de periodismo, como si fuera posible en esos términos; en momentos en que la descalificación desplaza a los argumentos y el mínimo reconocimiento de terceros es más bien una gestión interesada en busca de silencios o voces direccionadas.

Sucede ahora mismo. El Día del Periodista aparece como una celebración apoteótica de la hipocresía, primero porque siempre hay poco para festejar y segundo porque el mar de egos que inunda las costas de la corporación (para usar un término ciertamente vigente) nos hace malos anfitriones. Y al no ser capaces de encauzar y sostener el más mínimo respeto por un colectivo social como el periodístico, cedemos gratuitamente nuestros espacios. Entonces surgen los otros, los cientos de amos de ocasión que compran simpatías y compromisos con un par de chipacitos. Cinismo puro.

Cada 7 de junio recordamos a Moreno con una misa en la escuela que lleva su nombre y después, o antes, cenamos en el gremio. El resto de la semana nos hacemos del tiempo que no tenemos. La agenda nunca es más revisada para poder estar en la mayor cantidad de atracones de favor donde hay que escuchar incluso al depreciado porque se usa, es costumbre.

¿Alguien recuerda convite como el de los periodistas pero con enfermeros, bomberos, docentes, porteros, mecánicos o carpinteros?

Tal vez no sean “tan importantes” como los periodistas.

Lo cierto es que nosotros, dueños de la efímera verdad del momento, del día o de la historia, hasta que alguien la revise, no somos capaces de cuestionar en los hechos el por qué de los favores. Sí la veracidad de cualquier versión ciudadana que interrumpa el descanso del statu quo. Brindamos al abrigo del señorío pero le contamos las costillas a sus víctimas.

Nos olvidamos, en días como los de hoy, que la mayoría de nuestros celebrantes luchan el año entero para imponernos su verdad callando, a nosotros o a colegas.

No recordamos que algunos otros viven del diseño de los más variados métodos de censura, o de presiones de todo tipo, principalmente económicas, para hacer decir lo que conviene, antes de lo que se debe.

Días como los de hoy sientan las bases de un jubileo en el que muchos caemos, para luego, sumidos en una especie de insomnio conveniente, repitamos los discursos sin siquiera recurrir a una partitura. Recitamos de memoria, a veces sin necesidad, cierta melodía dominante (término si los hay), históricamente pretendida en tanto única.

No obstante, un día como el de hoy, tal vez sirva en el fondo también para algo. Puede que para debatir; para hacer las cuentas y tratar de ver si nuestros números pesan más en la columna del debe o en la del haber.

Es decir: ¿Sirve, un día como el de hoy, para preguntarnos por qué es mejor trabajar para un gobierno que para un medio? ¿Es posible que la obviedad de la razón del dinero se imponga, sin más, a las razones de la profesión? ¿Es posible que transitemos un cambio de formato, donde el escritorio sea suficiente verdad para trocarlo por la crónica desde el lugar de los hechos? ¿Es admisible que el periodismo de la gacetilla reemplace a uno de creación? ¿Podemos acceder a que el dato oficial niegue la más mínima investigación? ¿Somos capaces de permitir que la alienación programada desde los sectores encumbrados, del origen que fueran, sea suficiente calmante para el fuego de la preparación, de la superación permanente? ¿Es posible que después de desnudar todas estas falencias nos creamos elegidos?

El vale todo de estos días habilita primeros planos a triunfos fugaces y lo niega a cualquier crítica. De hecho, esto de la crítica nos convierte hoy, sin escalas, en estatales o corporativos, plato que se come sazonado con escraches de todo tipo, y embestidas de una violencia que desnuda el ADN de otros tiempos.

La discapacidad de la hora se ensaña con el oído más que con la boca. Escuchamos poco y, cual niño incontinente, nos decimos encima, todo el tiempo. Reproducimos discursos unidireccionales que en estas zonas andan teniendo dos propaladoras, y nos olvidamos de sus razones. No las cuestionamos. Quemamos, por tanto, la raíz de cualquier análisis.

En cambio, asumiendo cierta complicidad ignorante, muchos periodistas y medios nos adjudicamos un arbitraje ante el público al que le permitimos cualquier exceso. Ni siquiera nos hacemos cargo de decirlo con voz propia. Usamos a la gente (que también se dice encima) para abonar un discurso estigmatizante, discriminador, que convierte a la víctima en victimario de un sistema viciado, excluyente.

Cuando esto pasa, periodista y periodismo han dejado de mediar para convertirse en serviles re-productores de sentidos que no controlan.

“Es un consuelo suponer que muchas de las transgresiones éticas, y otras tantas que envilecen y avergüenzan al periodismo de hoy, no son siempre por inmoralidad, sino también por falta de dominio profesional”, agrega García Márquez.

Tal vez, finalmente, sirva un día como el de hoy para reconocernos en el circo. ¿Nos veremos haciendo piruetas que además, por si fuera poco, otros copian, con tal de que la gente nos lea, nos siga, nos crea?

¿La vanidad que nos envuelve nos permitirá alguna vez hacer algún tipo de autocrítica seria, para que además de leernos, la gente nos tenga algo de compasión?

Ya no se trata de que nos sigan como a profetas. Se trata de que seamos dignos de recuperar nuestra propia dignidad, ultrajada por tanta hipocresía y servilismo idiota, producto de nuestro analfabetismo en el tratamiento de cuestiones clave de la cosa pública y de nuestra sumisión dolorosamente prostituta ante cualquier tipo de poder.

Por estas, y otras cosas, el periodismo seguirá siendo el mejor oficio del mundo. Porque permite, al menos, poder decirlo. Ojalá permita discutirlo.

Felicidades.

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Carlos Gelmi: “El periodismo está confundido, tergiversado, ya no es lo que era”

 

 

 

 

Con Gustavo Lescano y Sebastián Bravo. Hace un tiempo fue protagonista de un episodio que lo alejó temporalmente de la Redacción. Su salud le impuso un paréntesis que se resiste a cumplir porque le cuesta, como le costaría a cualquiera quedarse en su casa a ver televisión después de haber entregado 55 años de su vida a una profesión en la que se generan los contenidos de los que habla la televisión.

Carlos Alberto Gelmi, el decano de El Litoral, a su vez medio decano de la región, accedió a esta entrevista para hablar, en las vísperas del Día del Periodista, que se conmemora el 7, de la actualidad de la profesión. Una charla sin tapujos donde la crudeza del contexto del oficio se ofrece a borbotones. Un punto de vista tras medio siglo de trayectoria.

¿Cuál sería su definición de periodismo y de periodista?

Se repite todos los años a esta altura del partido, y pese a todo el tiempo en que uno está en esta temática no se puede llegar nunca a ninguna conclusión. Primero, porque cada uno va a tener una definición porque depende de cómo le fue en la feria. Y segundo porque es indefinible.

¿Pero qué es ser periodista?

Si hace 55 años me hubieran preguntado habría dicho la misma respuesta que ahora, es decir, por lo menos mostraría coherencia: diría no sé. Nadie me puede discutir porque eso es una cosa totalmente privativa de mi criterio, de mi forma de pensar que seguramente va a disentir de cada uno de los que me están escuchando que están queriendo interpretar mi pensamiento y nadie me va a poder discutir.

Eso es como la mamá: mi mamá es la más linda del mundo y la más buena. Eso es periodismo. Ahora, qué es ser periodista, eso es mucho mas difícil de definir, porque periodista puede ser cualquier persona que trabaja en un periódico o diario. Eso es ser periodista. Ahora, ¿se desempeña bien como periodista? Ahí está el asunto. Hay muchísima gente que no tiene la oportunidad de desempeñarse en un medio y sin embargo es buen periodista y no lo sabe.

Entonces, ¿hay una forma de hacer periodismo que puede ser distinta de la del periodista?

¡Sí! Sí, esa persona humilde, anónima, valiosa, los hacedores sociales, esos personajes que trabajan en los barrios y que a veces nosotros le negamos protagonismo, que están olvidados, a los que llamás por teléfono para preguntarle sobre los problemas de su barrio y te hacen una descripción increíble que nadie lo puede hacer tan bien como él, como ella. Esa persona es un periodista porque lo ha captado, lo ha vivido, lo ha interpretado. Es capaz de traducirlo y de interpretarlo. Y sobre todo transmitirlo, hacerlo entender.

En ese marco, ¿usted cree que hay categorías de periodistas, o está primero el periodista y después el medio y sus categorías?

Sí, al final, en el fondo, pero cada vez menos. Es la calidad que está oculta, que está tan desvalorizada, que se nota muy poco. Es decir, ahora por ejemplo, qué es lo que más se cotiza por imperio de la televisión: la imagen. Es muy difícil encontrar que triunfe en la televisión una chica que no sea bonita. Es más fácil que triunfe una mediocre pero que sea bonita. O un muchacho con buena pinta. Se privilegia la imagen sobre la personalidad, sobre la calidad. Pero la calidad al final se impone.

Igual, aflige un poco que a 55 años de trayectoria no tenga una definición de la profesión. Es decir, ¿a qué se debe esa negativa, ese no sé en cuanto a la definición?

Porque no creo que haya una persona que pueda decir “este es periodista”, es muy difícil. Por lo menos yo no la tengo, es como una vocación, es como cuando te dicen: hace 55 años que estás haciendo periodismo, entonces esa fue la vocación de tu vida. Y yo no sé si fue la vocación de mi vida. Lo único que sé es que siempre me gustó leer, escribir. Pero a mí, hace 55 años, me llegó un momento crucial: tenía que trabajar para comer. La opción en ese momento se dio en una redacción, en el diario La Provincia, que fue antecesor de este diario. Y bueno, entré y nunca más salí, se convirtió en mi vocación, se me metió el veneno en las venas y no pude salir. Pero qué habría pasado si en vez de meterme en la jaula de una redacción me hubiera metido detrás de un mostrador de una tienda. Hoy hubiera sido vendedor de telas, de zapatos. No hay una vocación original, una vocación nueva.

¿Fue casualidad o causalidad, finalmente?

Pudo haber sido las dos cosas. Yo hice mucha fuerza porque me gustaba, y no hice ningún esfuerzo para salir de esta tortura porque vos viste que los periodistas tenemos una característica también, siempre estamos protestando: que para qué me metí; que si puedo salir de esto me voy a meter en otra cosa. Si yo pudiera cambiar de profesión cambio, pero siempre vamos por lo mismo. Y así nos pasamos la vida. Es uno de los presupuestos esenciales del periodista: protestar y protestar, pero siempre aferrado a lo mismo.

Bueno, pero ahí está un concepto: la necesidad de protestar, la profesión es eso…

Sí, por supuesto.

Tratar de cambiar algo…

Sí, así como criticar, nosotros no estamos para aplaudir, no vamos a poner hacer una nota elogiosa para un médico que hizo una operación, salvo que esa operación sea excepcional, porque sino, ¿para qué está el médico? Nosotros estamos y siempre nos quejamos.

¿Es una protesta por la falta de reconocimiento, por trabajar hasta los días en que todo el mundo descansa?

Sí, pero también tenemos que tener en cuenta los privilegios que tenemos y que muchas veces nos echan en cara y nosotros lo dejamos pasar y miramos para el techo haciéndonos los distraídos. Nosotros tenemos muchos privilegios, por el solo hecho de ser periodistas; tenemos acceso a muchos lugares que otros no tienen, reuniones por ejemplo, donde va gente importante.

No me estoy refiriendo solamente a un ágape especial, cosa por la cual somos muy criticados y con mucha razón, porque tenemos una fama tremenda de ser grandes consumidores de sándwiches y otros bocaditos gratuitos.

¿Y cómo ve la profesión hoy?

Totalmente confundida, tergiversada, ha dejado de ser la profesión que era. No estoy haciendo la comparación en cuanto a su calidad, sino a los límites de su actividad. Está metida en cosas en que no tiene que estar metida y está ajena de cosas en las cuales debería estar metida.

Está tremendamente politizada y ha llevado a esa guerra de canibalismo entre el Gobierno y las empresas Clarín y La Nación. No sé quién tiene la razón, tal vez los dos tengan un poco cada uno, pero seguramente sean más las culpas. Así que eso que lo arreglen entre ellos pero sin mezclar a la gente.

Ni siquiera le echo la culpa a ambos sectores, sino a nuestros colegas que se dejan utilizar, que son personas inteligentes pero son lamentablemente aprovechadores de una circunstancia en las que buscan un beneficio muy especial, por lo menos circunstancial.

¿Cree que esa pelea Clarín-Gobierno se los llevó puestos a los periodistas?

Sí. A muchos se los llevó y otros se dejaron llevar. Pero no sé, ni me atrevo a pensar los costos. Cada uno tendrá su costo estampado en el orillo. Inclusive es fácil dar nombre: cuánto debe cobrar Víctor Hugo Morales para hacer esa campaña que está haciendo. Pero hay otros, como Mariano Grondona. Todos los cuestionamientos o todos los halagos que podés decir de Grondona tienen vigencia siempre. No cambió ayer ni va a cambiar mañana, no. Pero hay otros que cambian de ayer para hoy y según cómo viene. Si alguien del gobierno le hace un guiño no tiene problemas de cambiarlo. Como dijeron alguna vez: “Bueno, yo tengo mis principios, pero si no les gusta lo podemos cambiar”.

Usted fue en su momento editor de Clarín. ¿Qué siente hoy con este conflicto?

Eran tiempos totalmente diferentes. Esto es como decir la selección nacional con Messi, o la selección nacional con Labruna. Son diferentes.

¿Hoy proliferan más las operaciones de prensa o bien se puede notar más por la mayor cantidad de medios que hay?

Sí, hoy se nota mucho más porque ahora se mueve más dinero. En mi época (lo digo tocando de oído, porque de una de las cosas que me jacto es de que nunca me mezclé con la basura), se movía mucho dinero, pero ahora se mueve muchísimo más. En aquella época era, digamos, dinero barato: beneficiarte con un viaje, incluirte en una comitiva que viajaba a un determinado lugar, unas vacaciones pagas. Ahora es una cosa de fábula. Toda una familia empleada… Además, con un descaro sin rubor. Antes si se decía “fulano trabaja para tal partido, para tal gobierno”, uno no salía a la calle. Ahora se jactan, llevan una cucarda en el pecho.

Pese a esta descripción tan desalentadora, ¿cómo hacemos para preservar al periodismo?

Es que no hubo cuestionamiento. Nosotros vivimos pidiendo a los partidos políticos que hagan una autocrítica. ¿Y nosotros cuándo hicimos eso? Por qué tenemos que llegar a esta pelea de que un medio sea hoy de fulano y mañana es de otro, pero resulta que en los papeles aparece un tercero siendo el dueño. Acá hay medios que no sabemos de quiénes son.

¿Y esta pelea Clarín-Gobierno? No es una forma de autocrítica, de cuestionar al periodismo?

No, porque ellos no se cuestionan.

Pero la pelea deja al descubierto todo esto que estamos hablando y en definitiva la gente puede llegar a sacar sus conclusiones…

Sí, por supuesto que sí. Yo por ejemplo trabajé 16 o 17 años en Clarín, pero jamás supe que había acciones metidas en la TV; y hoy resulta que tiene 210 estaciones de cable, inmobiliarias, pilas de cosas. Si a vos te dicen “esto es El Litoral”, vinculás todo lo que así se llama; pero si se llama Pirulo no lo vinculás. Al final, todo parece que es para cambiar el collar pero es el mismo perro. Porque quieren destruir el monopolio de Clarín y La Nación para hacer el monopolio del Gobierno. Qué garantías tengo de que no será así.

En medio de esta disputa, ¿el periodista que hoy comienza tiene mejores perspectivas de encauzar su profesión?

No, siempre va a ser igual. Acá hay una relación empresa-empleado y así será, igual. Esa discusión sobre de “no hay libertad de prensa, sino de empresa”, siempre va a existir. Además, se puede plantear como propiedad privada.

Y los periodistas ¿tienen propiedad sobre algo?

No. Tienen los derechos que marca la ley sobre su estabilidad de empleo y nada más.

¿Y sobre su creación intelectual?

Bueno, sobre eso sí. Pero dónde la publicás. Si yo empresa te digo “no, esto no va”, por más que vaya con tu firma…

Entonces cómo hace el medio, ante este escenario, para generar cierta confianza con la gente, ¿falta autocrítica solamente o también decir cuáles son los intereses que te mueven?

Y, cumplir sus enunciados fijados como misión desde su fundación como medio, su rol social. Sin embargo, nadie controla que se cumplan esos objetivos fundacionales. Hay un descontrol absoluto. Hay diarios que podrían considerarse clandestinos y se venden en el kiosco de la esquina. La gran falla, por ejemplo, es que no tienen editor responsable.

¿Cuál sería, entonces, la principal motivación o misión del periodista?

Tenemos que ser sinceros: la principal es ganar el sueldo, sino no trabajarías de periodista. Hay una realidad cruda, que sangra a borbotones y es que mucha gente está dejando el periodismo por la función pública. Porque en la función pública trabaja mucho menos y gana mucho más. Y allí nadie le pide que rinda cuentas sobre su forma de pensar y cada dos años hay elecciones y cambia la forma de pensar.

¿Qué está planteando: un medio despersonalizado, que demuestre cuál es el atril desde el que habla y haga un pacto con el lector sin camuflar ideología, posicionamiento político?

Todo lo que digamos sobre eso, es inútil. Lo que pasa es que nosotros, los periodistas, creemos que los lectores son tontos, que los engrupimos, que lo que decimos ellos creen. Pero en la mayoría de las veces, el lector nos engrupe. Lo que pasa es que los periodistas somos como los artistas, somos vanidosos, egoístas, orgullosos. Que te feliciten nadie rechaza, lo malo es que te la creas, que te engrupas. Y el lector no es tonto, de ninguna manera.

¿Usted cree que el medio es el mensaje?

Sí, yo creo que es así.

Y si tuviera que empezar de nuevo ¿qué haría?

Y por ahí me empleo en una tienda. (Hay una escapatoria: haría lo mismo pero mejor).

 

Versión local

¿Cómo ve el periodismo de Corrientes hoy?

Que como mensaje no existe. Mientras siga vigente la situación económica general, y ahí involucro fundamentalmente el sustento económico del empresario periodístico, va a seguir siendo así. No se puede vivir pendiente de los humores de los funcionarios. Es diferente en Buenos Aires, donde hay fortaleza económica. Acá no tenemos absolutamente nada dónde rebuscarse. Al contrario, te castigan. Además, en ese sustento económico no sólo está el dinero que entra sino también está en una columna principal el dinero que debés.

Entonces, ¿somos presa del discurso único?

Exacto.

¿Cómo se resiste?

El día que descubramos eso, somos Clarín o La Nación.

 

La era digital

¿Qué suma o qué resta Internet en el periodismo?

Internet es lo mejor que hay. Hay esos cuestionarios en que se pregunta cuál es el hecho más importante de la historia. Y dicen el descubrimiento de la penicilina, el trasplante de corazón, la llegada del Hombre a la Luna, el descubrimiento de América. No, es Internet, no hay nada superior.

Y en el periodismo también, es el que más se beneficia por la inmediatez, pero es una partecita. Es una máquina de fabricar novedades. De la historia que viví yo, es una evolución de novela.

Y en el caso del periodismo, ¿hay una mayor variedad o una unificación más amplia? ¿Democratiza el mensaje o es una propaladora del discurso único?

Y eso lo tenemos que ver sobre la marcha. A ver si no es el Gran Hermano.

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Eduardo Zacarías: “Sos creíble: fue lo mejor que me dijeron alguna vez”

Dice que la atención no es justamente una de sus virtudes. Tal vez por eso olvidó responder algunas preguntas. De todas maneras, quien se muestra hoy a través del cuestionario Proust, todos lo saben, vive de preguntar, no de lo otro. Hoy andaremos el mundo de Eduardo Zacarías, reconocido conductor y periodista correntino, amante de la vida, de su familia y de sus hijos, de los buenos platos y la mejor música; desde hace años la cara del noticiero de Cablevisión.

Cuál es tu principal cualidad espiritual?
La sencillez.
¿Qué parte de tu físico te gusta?
El esternón.
¿Cuál es tu sueño dorado?
Cantar afinando.
¿Cuál es tu mayor triunfo?
Ser padre.
¿Quién quisieras ser?
El que hacía los efectos de los radioteatros.
¿Cuál es tu color preferido?
El rojo.
¿La flor que más te gusta?
La flor de lapacho.
¿El pájaro que prefieres?
El loro barranquero.
¿Cuáles son tus escritores de cabecera?
Eduardo Galeano, García Márquez, Julio Verne.
¿Tus músicos predilectos?
Mc Cartney, P. Collins, L. Gieco y algunos chamamaceros.
¿Qué amas de la vida?
Los hijos y la celebración de la vida.
¿Tus personajes históricos?
San Martín y Belgrano
¿Y el hecho histórico que más te impresiona?
El rechazo a las invasiones inglesas.
¿Hay un proverbio que te gusta recordar?
“La vida es lo que pasa mientras hacés otra cosa, que no se te pase”, de Lennon.
¿Dónde te gustaría vivir con su familia?
Cerca del mar.
¿Por cuáles errores tenés mayor indulgencia?
Por los que se cometen por ignorancia.
¿Cuáles son tus héroes de novela?
Edmond Dantés (“El Conde de Montecristo”), Aureliano Buen Día, Sancho Panza.
¿Quién es tu personaje histórico favorito?
José de San Martín
¿Tus héroes en el cine?
Eliott Ness, Wazouzky (Monsters Inc), los de Clint Eastwood, Marty Mc Fly (Volver al futuro).
¿Tus héroes de la vida real?
Los bomberos, los voluntarios de la Cruz Roja, los enfermeros.
¿Qué cualidad prefieres en el hombre?
El del buen asador.
¿Qué cualidad prefieres en la mujer?
La sensualidad… en un buen plato.
¿Cuál es tu virtud favorita?
Saber escuchar.
¿Tu ocupación favorita?
La ceremonia de escuchar música
¿Qué personaje hubieras querido ser?
Felipe, para ser amigo de Mafalda.
¿Cuál es el rasgo principal de tu carácter?
Ser distraído.
¿Tu película favorita?
El Golpe, El Padrino.
¿Cuál es tu libro favorito?
“El mundo ha vivido equivocado”, de Fontanarrosa.
¿Cuál es el libro que menos te ha gustado?
“El libro de las zonceras”, de Aníbal Fernández (sólo leí diez páginas).
¿Cuál es el nombre que más te gusta?
Menina, el de mi perra.
¿Cuál es el personaje más malo de la historia?
Adolf Hitler.
¿Cuál es la noticia más emocionante que has escuchado?
“Vas a ser papá”.
¿De qué te arrepentís?
De no haberme capacitado más.
¿Cuál es tu más íntimo secreto?
Es tan secreto…
¿Cuál es tu mayor virtud?
La honestidad
¿Cuál es tu mayor defecto?
Ser rencoroso (no me mandes al diván)…
¿Qué es lo que más aprecias en tus amigos?
Lo que trae regocijo a los ojos y al alma.
¿Cuál sería tu definición de belleza?
Difícil de definir.
¿Y de inteligencia?
Lo que hace que uno abra los ojos más grandes, y que preste más atención.
¿Tu definición de amor?
Ese bichito que pica y que…
¿Y la de éxito?
Cuando te llaman personas que nunca te llamaron.
¿Qué sitio del mundo quisieras conocer?
Liverpool, The cavern, Penny lane.
¿En qué época y lugar te hubiese gustado vivir?
En la antigüedad, en el palacio de algún César, en Roma.
¿Qué es lo mejor que hiciste para ayudar a alguien?
Enseñar a caminar a mis hijos.
¿Cuál es el mejor regalo que te han dado?
El primer Wincofón.
¿Cuál sería el mejor regalo que podrías dar a alguien?
Mis ganas, mi amor, mi tiempo.
¿Qué es lo mejor que te han dicho?
“Sos creíble”.
¿Qué es lo mejor que le dijiste a alguien?
Gracias.

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El juego del discurso

A través de la palabra nos reconocemos. También a través de ella podemos resistir. Podríamos negarnos a aceptar que, lo que se dice desde el poder, sea nuestro horizonte posible, nuestra pequeña concepción del mundo.
Estos retazos discursivos, deliberadamente yuxtapuestos en la nota, tal vez nos ayuden a reflexionar sobre lo que queremos, o mejor, sobre lo que no queremos: que lo que se dice sea siempre paralelo a lo que se hace, negando sistemáticamente, de ese modo, la posibilidad de que alguna vez “dicho y hecho” encuentren un punto común y no sean sólo producto de incontinencias coyunturales.

“Venimos haciendo política de un modo tortuoso, donde el éxito de un grupo implica el fracaso de otro, (…) donde supuestos fines nobles se usan para justificar acciones de mal gusto y lesivas de la calidad institucional”.
(Ricardo Colombi. Mensaje a la Asamblea Legislativa. 01/03/12).

“Camau Espínola anunció que el 2 de agosto se realizará en Corrientes la primera Feria del Libro. El Gobierno confirmó (ese mismo día) que en dos semanas se firmará un convenio con CFI para financiar otra feria que se hará el mismo mes. Comenzará el 15 de agosto”.
(Diario El Litoral, el 15 de mayo).

“Entendemos que es deseable y necesario una política desprovista de veleidades impropias de una república, recuperar el valor de la palabra pública, estimular una cultura del diálogo político, intensificar la jerarquización del sector público, insistir con la estabilidad de reglas claras de juego, disminuir los márgenes de arbitrariedad, incrementar la responsabilidad ante un debate político excesivamente mediatizado y transformado más en espectáculo que en espacio cívico”.
(Ricardo Colombi. Mensaje a la Asamblea Legislativa).

“El futuro de los correntinos está garantizado si sigue Ricardo Colombi. Y si eso no le gusta a la oposición que hagan otra cosa o que se vayan a plantar rabanitos”.
(José Enrique Vaz Torres, ministro de Hacienda).

“A lo largo del tiempo, hice referencia a la necesidad de reivindicar y poner en práctica valores que ennoblezcan la política. Debemos poder dar testimonio de compromiso por lo público, con nuestro esfuerzo, con nuestro apego a las leyes, con la práctica de la tolerancia, con la búsqueda de la justicia”.
(Ricardo Colombi. Mensaje a la Asamblea Legislativa).

“Colombi tiene toda la intención de usar como herramienta al Poder Judicial y a la prensa paga para destruir lo que haga (el PJ). Poner un nombre hoy (de candidato a gobernador) es exponerlo a ese tipo de cosas. A que lo citen a declarar, a que lo imputen en una causa, a que termine procesado. (El Gobierno) “utiliza a la Justicia como herramienta electoral para generar fuerte impacto”.
(Fabián Ríos, diputado nacional del PJ).

“No le voy a dar mayor importancia a las declaraciones de una persona que no tiene toda la ropa adentro del bolso”. Además, “el muerto se asusta del degollado, ya que eso sucede a nivel nacional”, es decir, la utilización de la justicia con fines estrictamente políticos.
(Ricardo Colombi, gobernador).

“No me caen bien (esas declaraciones), pero en realidad lo grave es que esto esconde la evidente negativa del Gobierno de discutir las cosas en serio. Ricardo Colombi nunca discutió nada en serio con alguien”. Y “con esto de ser gracioso esconde sus propias limitaciones”.
(Fabián Ríos, diputado nacional del PJ).

“En la Argentina somos expertos en modas, en discursos excluyentes y en intentos por domesticar la opinión pública. Se vive el debate, pero no con la riqueza de ideas que necesitamos”.
(Ricardo Colombi. Mensaje a la Asamblea Legislativa).

“Si sigue Ricardo vamos a estar mejor”. “Lo peor es que nos pueda agarrar Fabián Ríos, por ejemplo, ahí sí estamos muertos todos”.
(José Enrique Vaz Torres, ministro de Hacienda).

“No es casual que se haya consolidado una competencia por el poder tan elemental, tan poco edificante. Una parte sustancial de esa responsabilidad es nuestra, que hemos preferido el atajo de la declaración altisonante al trabajo cooperativo…”
(Ricardo Colombi. Mensaje a la Asamblea Legislativa).

“Nosotros, junto a “Checho” (Flin-ta) y Ricardo Colombi, entonces senador, no le aprobamos el Programa de Financiamiento Ordenado a Arturo Colombi porque la iniciativa carecía de transparencia. Con este proyecto sucede lo mismo”.
(María I. Fagetti, senadora del PJ, en la sesión del jueves. Se discutía el crédito de US$10 millones para financiar la gestión municipal)

“En sus desafortunados dichos, la senadora ha dejado en claro que quieren hacer lo mismo que hicieron en 2009. No le aprobaron el PFO a Arturo para que la gente no cobre”.
(Noel Breard, senador de la UCR).

“Somos incapaces de reconocer méritos ajenos (…), caemos en la tentación del eslogan o la frase de ocasión frente a la necesidad de explicaciones claras. Nos degradamos en polemistas intrascendentes, hurgadores de pequeñeces, actitudes que no le importan a los ciudadanos”.
(Ricardo Colombi. Mensaje a la Asamblea Legislativa).

“No me interesa para nada lo que diga la oposición, porque dicen muchas cosas sin razón”.
(José Enrique Vaz Torres, ministro de Hacienda).

“Vaz Torres debe tener un problema personal. Está muy nervioso; parece un comisionista que puede perder una gran comisión”.
(Luis Antonio Badaracco, diputado del PJ).

“Deberá demostrar en la Justicia las alusiones sobre el cobro de comisiones”.
(José Enrique Vaz Torres, ministro de Hacienda).

“Nuestros éxitos económicos recientes y evidentes no deben servirnos de vanagloria, sobre todo ante las deudas sociales que debemos afrontar. Y mucho menos servirnos para opacar el debate, para limitarlo, para descalificar opositores o para ocultar aquellos rasgos negativos que no se han podido resolver”.
(Ricardo Colombi. Mensaje a la Asamblea Legislativa).

“Creo que este es el momento (…) en que desde el Estado nacional se debe bregar con firmeza para que la igualdad de oportunidades sea una realidad, (…) y que la tolerancia gane espacio en el concierto de las relaciones y no se considere un enemigo o un traidor al que piensa distinto”.
(Ricardo Colombi. Riachuelo, 24 de mayo, en un acto oficial).

“A Colombi le falta un diálogo sincero y sensato… Charla con todos, pero el diálogo pasa por otro lado”.
(Omar Young, diputado del Panu).

“Tengo elementos para decir que la causa está politizada. De gente que me viene a hablar, que me pide que acuse indiscriminadamente a funcionarios de la Municipalidad o al Intendente. Yo soy serio y voy a acusar a quien tiene responsabilidad. No vamos a entrar en esa situación”.
(Ernesto González, abogado, en el marco de la causa por el derrumbe de la calle San Martín).

“El peronismo quiere destruir al Gobierno y por eso se opone, para después quedarse con el Gobierno”.
(Noel Breard, senador de la UCR).

“Existe el dinero necesario para destinarlo a mejorar la gestión de los municipios sin endeudar a la provincia. Son 44 millones de pesos (el crédito del BID) y el Gobierno gastó 36 millones en “otras publicidades”, según se desprende de las Cuentas de Inversión de 2011”.
(María I. Fagetti, senadora del PJ).

“La Nación modifica la Carta Orgánica del Banco Central para cubrir déficit del Gobierno y nos vienen a plantear que un crédito de 10 millones de dólares genera pobreza. La pobreza existe desde antes.
(Noel Breard, senador de la UCR).

“Con el guiño de la Casa Rosada, De la Sota se endeuda en dólares. La Casa Rosada, a través del ministro de Economía Hernán Lorenzino, lo autorizará a emitir un bono para tomar deuda de hasta US$ 200 millones”.
(Publicado el viernes en Clarín).

“Todos los servidores públicos debemos trabajar más, debemos escuchar más, debemos ser receptivos, debemos asumir nuestra condición transitoria (…) Si ello no es así es porque seguimos en cierta adolescencia política”.
(Ricardo Colombi. Mensaje a la Asamblea Legislativa).

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Luis Moulin: “Celebro los pequeños triunfos cotidianos de ir en contra del ego”

Es músico, cantautor y productor multimedia. Tiene 36 años y está casado con Belén Belcastro. Tiene dos hijos: Abril de 11 años y Bautista de 8. Durante 25 años fue vocalista de Los Alonsitos.
Ahora es socio creativo de El Molino, productora de contenidos para radio y TV. Es conductor de “Algo en común”, programa de entrevistas que se emite actualmente en el 5TV. Es productor y conductor del programa “En buenas manos”, de Radio Sudamericana, que va de lunes a viernes de 12,30 a 14. Actualmente, además, está desarrollando un repertorio y show de regreso a la música y escenarios en su nuevo rol de solista. Hoy, Luis Moulin responde las preguntas de El Litoral.
¿Cuál es tu principal cualidad espiritual?
¡La Fe! Como condición primaria básica fundamental.
¿Qué parte de tu físico considera la mejor?
Los ojos quizás, de los cuales no poseo mérito alguno.
¿Cuál es tu sueño dorado?
Mi sueño es crecer junto a Belén y mis hijos, llenos de amor, alegría y salud.
¿Cuál es tu mayor triunfo?
Celebro los pequeños triunfos cotidianos de ir en contra del ego y poder ser en y con mi prójimo.
¿Quién quisieras ser?
Un gesto, una palabra oportuna, una llama cálida y generosa, un buen sentimiento, el sabor de un amigo, ser a partir de lo que voy dejando al andar.
¿Cuál es tu color preferido?
Me llena el corazón el celeste cielo que muere azul de noche.
¿La flor que más te gusta?
El irupé.
¿Tu pájaro preferido?
Una garza en vuelo.
¿Tus escritores de cabecera?
Con un gusto bastante ecléctico puedo pasar de Julián Zini a Wayne Dyer, de Horacio Quiroga a Deepak Chopra, de Jorge Amado a Eckhart Tolle. ¿Podrán ellos convivir juntos?
¿Cuáles son tus músicos predilectos?
También viene de mboyeré la cosa: Raúl Barboza, Avelino Flores, Tilo Escobar, Sting, Pedro Aznar, Salvador Miqueri, Joan Manuel Serrat, todos para un cierre de Mburucuyá.
¿A cuáles personajes históricos admirás más?
Me maravillo con el Cristo hombre, y por estas pampas nuestro correntino San Martín, dos cojonudos tremendos.
¿Cuál es el hecho histórico que más te impresiona?
Jesús con la revolución del amor y su mensaje.
¿Hay un proverbio que te guste especialmente?
Dos: “Haz lo grande mientras todavía sea pequeño”; “La gracia de Dios no te lleva donde su gracia no te proteja”.
¿Dónde te gustaría vivir con tu familia?
¡En Corrientes sin dudas! Lo más cerca posible de sus paisajes.
¿Quiénes son tus héroes favoritos en el cine?
¡Indiana Jones!
¿En la vida real?
Los que sin bombos ni platillos rebosan de ganas de vivir, los que vencen sus miedos, los que sin necesidad de decirlo te muestran que todo es posible y se conectan naturalmente con la vida. Nombres: Zachary Halfon, Julián Zini, Nené Castresana.
¿Qué cualidad prefieres en el hombre?
Su capacidad de aprender y la nobleza de amar.
¿Qué cualidad prefieres en la mujer?
¡Ese sentido extra que tienen que las conecta con los sentimientos y el amor incondicional en banda ancha!
¿Cuál es tu virtud favorita?
La nobleza.
¿Tu ocupación favorita?
Cualquier actividad creativa. La escritura y la composición.
¿Qué personaje hubieras querido ser?
Andrés Guacurarí.
¿Cuál es el rasgo principal de tu carácter?
El respeto y el aprendizaje.
¿Tu película favorita?
Cinema Paradiso, ¡música e imagen en plena comunión!
¿Cuál es tu libro favorito?
El profeta, de K. Gibran.
¿Cuál es el momento de tu vida que más recordás?
El nacimiento de mis hijos.
¿Qué es lo mejor que hiciste en tu vida?
Ser agradecido por todo.
¿Cuál es tu más íntimo secreto?
Jajaja. Otro día te lo cuento, total muere acá ¿no?
¿Cuál es el animal con el que te identificás?
El caballo, lo veo como noble y con mucha fuerza (ojo, también soy caballo para jugar al fútbol, noble también, jaja).
¿Cuál es tu mayor defecto de personalidad?
En mis ganas de ver todo maravilloso por ahí me paso de optimista a mágico.
¿Qué es lo que más aprecias en tus amigos?
La fidelidad del vínculo y los consejos que te sacan de la comodidad.
¿Cuál sería tu definición de inteligencia?
Es el modo que tenemos de aprender y trascender. Ensayo y error en el juego de la vida.
¿Cuál sería tu definición de amor?
Primer y último aliento de vida, motor de los siglos y esperanza de existir.
¿Tu definición de éxito?
¡Que no le hagan bigotes a la foto de tu lápida! Que le enciendan una vela, recen y ofrenden una flor en tu memoria.
¿Cómo te definirías?
¡Un tipo con unas ganas de ser mejor tremendamente incontenibles y contagiosas! ¡Un optimista del gol!
¿Qué sitio del mundo quisieras conocer?
Cuando era niño quería entrar a la radio de mi abuelo a ver donde vivían los hombrecitos que tan bien hablan desde adentro. Hoy quisiera conocer ese pequeño lugar del mundo que todavía nadie ha pisado.
¿Qué es lo mejor que te han dicho?
Yo pensé que morirías siendo un pelotudo importante, pero qué bien te veo hoy, ¡se nota que tenés huevos! Jajaja ¡ojalá se mantenga la tendencia!
¿Qué es lo mejor que le dijiste a alguien?
Perdoname.

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La fe de la imposición

Argentina volvió a correr el arco de sus propios derechos merced a un trabajo arduo en el que estuvieron involucrados, además de organismos sociales, la dirigencia política en su conjunto.
El Congreso Nacional, así, más allá de las disidencias propias del sistema democrático, volvió a ponerse en sintonía con viejos reclamos civiles, ampliando bases de inclusión con votos unánimes o mayoritarios. (1)
Se trata de las leyes de muerte digna y de identidad de género, que sumadas a las de matrimonio igualitario y otras de similar tenor, convirtieron al país en vanguardia a nivel mundial en el amparo de este tipo de nuevos derechos inclusivos, aunque, sobre todo, de un fuerte sinceramiento.
Pero la semana pasada fue también pródiga en discusiones por la decisión del Gobierno de la Nación que, en coordinación con el Inadi, planteó la necesidad de enseñar en las escuelas, aún en los niveles iniciales, que existen en la realidad actual familias constituidas que pueden ya no reflejar los viejos modelos de padre y madre sino también, familias con dos madres o, a la inversa, con dos padres. (2)
Muchos fueron los comentarios sobre el tema, a favor y en contra de la iniciativa. Siempre ocurre cuando lo que se debate roza alguno de los hilos de la urdimbre establecida: la de las creencias e incluso la de las ideologías.
En esencia no está mal. Lo que puede cuestionarse, tal vez, es la tendencia de mucha gente a la imposición de su fe en nombre de la fe.
Sectores progresistas de la comunidad no solo están de acuerdo con esta y otras iniciativas sino que en algunos casos hasta son impulsores de las mismas.
Lo contrario ocurre con sectores más bien mesurados que resisten la sanción y posterior cumplimiento de normas que relativizan ciertos mandatos transmitidos de generación en generación casualmente desde el poder. Resisten, pero además pretenden incidir fuertemente en decisiones de la política y, en consecuencia, del Estado.
El hecho futuro de la enseñanza de las nuevas formas de familia, avaladas por el Ministerio de Educación y el Inadi, chocó en Corrientes con los fundamentos de su realidad.
Desde el gobierno local hablan de la dificultad que encierra transmitir estos conocimientos a niños tan pequeños. Reconocen incluso que otras leyes, como la de educación sexual, cuestan enseñar por la escasa formación de algunos docentes.
Más allá de la queja, hay en esa declaración una suerte de comodidad al atar ese obstáculo al statu quo y a cuestiones supuestamente exógenas: presiones de instituciones como las iglesias, que se oponen enérgicamente a enseñar lo que consideran, sin medias tintas, una especie de degeneramiento de la humanidad. (3)
Pero por encima de la opinión que pueda forjarse cada individuo, conforme su propia historia, lo que no deja de hacer ruido es la resignación de algunos funcionarios: se entregan sin dar batalla a los nuevos desafíos de la hora; denuncian abiertamente presiones institucionales y en el mismo acto, bajan los decibeles de las acciones del Estado por temor a campañas opositoras que puedan surgir desde los púlpitos. Esa es la fe de la imposición.
La religión cumple un rol y debe seguir siendo albacea de valores. Puede incluso imponer a sus feligreses las normas que mejor cuadren a su sostenimiento. Lo que se le reclama, en todo caso, es dejar hacer. Algo mucho más complejo que la simplificación del autoritarismo o la intolerancia con la que se responde a lo que no se conoce.
El Estado provincial se ha manifestado abiertamente en la misma línea que la Iglesia Católica en muchos de los temas candentes que generan intercambios últimamente. (4) El Gobierno de la Nación, en cambio, cumple sostenidamente una bitácora de nuevos derechos, pese a que la Presidenta y otros tantos funcionarios, incluso los legisladores del partido de gobierno, declinan su acompañamiento cuando la conciencia es la que manda.
Por eso la mira está puesta en otro lado. Está en la necesidad de reconocer al otro, al distinto, en sincerar realidades.
Duele revisar archivos enteros y encontrar que gobiernos y otras tantas entidades, milenarias algunas, se resignan a creer que “pobres hubo siempre” para no hacer nada que los saque de esa situación. Pues con ese criterio bien puede decirse que siempre hubo lo que la ley de hoy reconoce.
Puede decirse, en todo caso, que subyace en esto una negación y una dosis concentrada de hipocresía que lejos de ayudar, carcome los cimientos que se pretenden cuidar.
Tachar de conservadora a una comunidad para luego tirarse a muerto -al decir de Roberto Arlt- no es más que una proyección de la propia incapacidad. Las personas son libres de tener sus creencias, pero la parte no puede tenerse por la totalidad y menos desde el Estado, porque podría estar evadiéndose de las necesidades de las minorías.
¿Quién podría negar valores como la vida, la paz, la solidaridad, la compasión o el perdón? Entonces, lógico sería reconocer que el afecto que madura en el corazón bueno de un niño o niña, no importa si es de mamá, papá, o de los dos; o de mamá y mamá o, tal vez, de papá y papá.
Ejemplos sobran para todo. Incluso para hacer notar las desviaciones de muchos individuos criados en senos familiares constituidos como mandan las escrituras.
La gente que vive en un barrio privado acepta las normas que rigen en ese ejido para después compartir los ordenamientos generales. Eso no se cuestiona. Sí sería controvertible que las normas del barrio quieran imponerse en el resto de la ciudad.
Los derechos de hoy no son los del centenario y no serán los mismos dentro de 100 años. Cambia, como la vida, porque evoluciona. No pensarlo de ese modo, vacía los dogmas a los que muchos se aferran, porque la realidad termina superándolos.
La vida, por tanto, tal vez sea un punto de acuerdo. La vida en todas sus formas.
¿Quién puede estar en contra de ella? Ahora, negarse hoy a la posibilidad del aborto, por ejemplo, ¿no contradice el silencio sobre los 30 mil asesinatos de los años de plomo? ¿Acaso una vida vale más que otra? (5 y 6)
Estuvo bueno poder preguntar. Está bueno poder debatir. Estaría bueno que se escuche a todos.

REFERENCIAS
1. Ley de muerte digna. Se aprobó en Diputados el 30 de noviembre de 2011. El Senado lo convirtió en ley por unanimidad el miércoles pasado. Lo mismo pasó con la ley de identidad de género.
2. Agencia Oficial Telam. http://www.telam.com.ar/nota/24348/
3. Diario El Litoral. http://bit.ly/JrC1T4
4. Diario El Litoral. http://bit.ly/KzkYy6
5. Diario Página 12. http://bit.ly/IYugm5
6. Diario El Mundo (España). http://mun.do/JMF2x9

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Los miserables

 

A LA MEMORIA DE LOS OCHO
“Hablando pocas palabras lo he visto a Vargas,
quedarse así de cuclillas mirando lejos…
Cercado entre el hormigón, no encuentra su cielo aquí,
de balde lo está buscando entre tanto gris”. (1)

 

¿Cuánto vale la vida? ¿Puede cuantificarse en relación con algo, por caso el dinero? Bibliotecas enteras podrían argumentar acerca de la inconmensurabilidad de la vida, hasta que todo se derrumba. En ese instante se pasa una frontera: se ingresa al territorio donde impera la realidad.

Para los académicos la realidad es la “existencia real y efectiva de algo” (2). Algunos otros subrayan su carácter dual, su alcance concreto y conceptual a la vez. Para nosotros, aquí, la realidad es una dualidad que se alimenta de lo que es y de lo que debería ser, juego en el que se impone ampliamente lo primero.

En este “país del no me acuerdo” (3), la realidad fue el sustrato que permitió el derrape de un avión, el choque de un tren, la cantidad de víctimas de los siniestros viales absolutamente evitables, Cromagnón, Etchecopar  (4); las niñas madres y las madres de las niñas, sus estigmas: los propios y los que reparten algunos personeros del palacio cuando se encuentran con algún micrófono cerca de sus bocas cargadas de ira y resentimiento.

Realidad es la pobreza que mata sin que importe; la prepotencia que te obliga donar sin que quieras. Es la caída de un piso mal calculado, una construcción irregular que se lleva consigo ocho historias (5): de padres, hijos, hermanos, tíos, sobrinos. Vidas, nada menos.

Realidad es la falta de controles públicos y la escasez de responsabilidad privada. Es la misma nada que se apodera de comercios, escuelas, rutas, boliches e incluso de obradores. Es la ley pasible de trampa; la ley mal hecha por legisladores mal votados y peor instruidos. Es la impunidad que ampara la viveza, la sociedad que naturaliza el riesgo permanente, los medios que callan pensando más en sus cuentas que en su rol.

Realidad es el exceso de formalismos. Es tardar un año para empezar algo por derecha y sólo 6 meses para terminarlo, eso sí, pagando pequeños sobornos por la insignificancia de ser un contraventor consuetudinario. Es la degradación social-empresaria, la sobrevaluación del negocio. Es ser juez y parte: garante del control para los otros; sujeto inmune para los propios emprendimientos. Es tener vía libre por obra y gracia del amiguismo, tráfico de influencias y cosas por el estilo, tan glamorosas en estos tiempos. Es la economía que acucia y empuja a la baratija; la supremacía del costo por sobre el peligro, la diferencia entre el daño de algo y la muerte de alguien.

Realidad es la jactancia del poder que sabe al dedillo, con detalles de espía, quién comete los delitos. Es la prudencia de no decirlo si el infractor es un amigo. Es la canallada de denunciarlo -por lo bajo y con terceros- si es un adversario (siempre en el momento oportuno, para maximizar los rindes políticos).

Realidad es la indecencia de mentir acerca de gestiones largas e imposibles -que nunca se hacen-si es que calma los reclamos. Es no dar la cara. Es un fideicomiso sin rostro y generalmente sin escrúpulos. Es ser calle y vereda, pero al mismo tiempo. Es ser custodio de la fe pública de 8 a 12 y de 16 a 20, e infractor no creyente el resto del día; es ser funcionario de medio tiempo y vecino ciego o apático siempre.

Realidad es echar a alguien del Estado por promocionar un culo y, extrañamente, sostener a quien deja morir por indolencia o dolo. Es sostener a quien dice que los pobres son los vivos, que además de tener sexo y recibir la gracia de la vida, consiguen un premio en billetes.

Realidad es la tozudez y la complicidad. Es la prostitución de todos y todas. Es mirar sólo para adelante y creerse especie única. Es extrañarse cuando se habla de inclusión, del otro. Es la estrechez mental del ventajero o calculador, sea periodista, funcionario o constructor. “Si uno vive en la impostura y otro roba en su ambición, da lo mismo que sea cura, colchonero, rey de bastos, caradura o polizón”. (6)

Realidad es recordar. Es hacer notar que estuviste en la cárcel pero no en la obra; en el exterior pero no en la cárcel. Es ver a quién puedo tirarle un muerto cual chupita en carnaval. Todo vale.

Realidad, lamentablemente, es creer que la desgracia es un invento de la prensa. Es no ver un error o no poder admitirlo. Es la soberbia que nubla hasta el más grande de los actos solidarios.

Realidad es mirar sin ver, escuchar sin oír; es vivir sin cumplir pensando siempre en ganar. Es no asumir siquiera una parte de la responsabilidad subsidiaria que de-viene de ser libre, aunque parte de un cuerpo social.

Es creer que un exabrupto es lo mismo que la muerte y que todo se pesa en la balanza electoral. Es mover contactos, contar votos que no existen en elecciones imposibles aunque imaginariamente permanentes.

Es la “miserabilidad” misma de querer alcanzar las urnas siempre, aunque para ello haya que pisar escombros o pasar sobre cadáveres. Es el calabozo invisible y eterno por el pan, como en la obra de Víctor Hugo (7).

Realidad es pertenecer a esa clase que, según otros, no vale más que el mendrugo del jornal. Es vivir así y morir así, como los ocho: miserables.

Pero es también la esperanza de que las cosas cambien. De que caiga quien tenga que caer por el peso de su malicia o el lastre de su degradación, no por la imprudencia del apuro exigido por la renta, que el jueves, en el derrumbe, dejó en sus bolsas ocho arneses que ahora ya no tienen quién los use.

 

 

  1. “El cielo del albañil”. Chamamé. Teresa Parodi y Antonio Tarragó Ros.
  2. Definición. Real Academia Española.
  3. “En el país del Nomeacuerdo”. Tema infantil. María Elena Walsh.
  4. a. El vuelo 3142 de Lapa, se estrelló en el Aeroparque Jorge Newbery de Buenos Aires el 31 de agosto de 1999 a las 20,54. Murieron 65 personas.
  5. Una formación del tren Sarmiento impactó a las 8.32 contra el andén en la estación Once. Fue el 22 de febrero: 51 muertos y más de 700 heridos.
  6. Al cierre de esta nota, sólo en Corrientes se registraron 49 accidentes fatales en 2012: 62 muertos.
  7. Incendio en el boliche República Cromagnón. Ocurrió el 30 de diciembre de 2004: 194 muertos y más de 700 heridos.
  8. Asalto en la casa del conductor Baby Etchecopar, el 12 de marzo pasado. Un muerto y varios heridos de bala.
  9. Hasta anoche era el número de muertos por el derrumbe del barrio La Cruz. Todavía hay dos heridos graves.
  10. “Cambalache”. Tango. Enrique Santos Discépolo.
  11. “Los miserables”. Novela. Víctor Hugo, publicada en el año 1862.

 

http://www.ellitoral.com.ar/es/articulo/192709/Los-miserables

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