No importa la pelea, importa el Gobierno

El gobernador Gustavo Valdés participó este domingo de un programa de televisión y ratificó en ese marco, además de otras cuestiones relacionadas con la gestión, la línea discursiva que vienen esgrimiendo los líderes del “proyecto”. Dijo que su relación con el ex gobernador Ricardo Colombi es excelente y que no habrá pelea como quieren algunos.

Es llamativo pensar que alguien quiere hacerlos pelear o verlos peleados, pero es una manera de verlo. Otra manera posible de analizar una relación política es que no es la pelea lo que importa. No es relevante que Valdés y Colombi hablen, viajen, vacacionen juntos, o lo que quieran. Lo que es relevante para la vida pública es la necesaria distancia que debe tomar Valdés si lo que importa -y le importa-, es la calidad del Gobierno: de su gobierno.

Valdés, entrevistado por Equipo de Noticias de Canal 13 dijo que “la relación con Ricardo Colombi es muy buena”. “Estamos permanentemente en contacto. Es cierto que a algunos le gustaría, pero no hay conflicto con él”, dijo.

En la misma línea, hace varios días y hablando por Radio Dos, Colombi fue más contundente, como es habitual en sus parlamentos: “Tienen que sacarse de la cabeza que me voy a pelear con Gustavo Valdés”, sentenció. “Mi relación con él es buena… hasta le hago de chofer. Con su impronta está avanzando, y lo vamos a acompañar”.

Pasa que “algunos agoreros quieren que nos peleemos, pero eso no está en mi espíritu. Que se saquen de la cabeza esa idea. Hay algunos medios que están pendientes de eso… y tratan de crear polémica, pero eso es una estupidez”.

Lo que no es una estupidez es su intromisión en el nuevo gobierno. Se diga lo que se diga (y Colombi, está demostrado, es libre de decir lo que quiere), cualquier ciudadano correntino, o cualquiera que más o menos mire el desarrollo del juego político, advierte que no hay autonomías plenas. No las hubo en la conformación del gabinete, en los recambios que se están amagando, y que incluso insinúan la vuelta de funcionarios cuestionados y hasta denunciados por distintos tipos de malversaciones.

No hay autonomía en esa supuesta entrega desinteresada que implica hacerle de chofer al Gobernador, como si éste lo necesitara.

En fin.

Pero como cada uno es libre de decir lo que le venga en gana, como hace Colombi, y lo hizo siempre, cambiando el nombre a la gente, insultando dirigentes, maltratando periodistas, incluso burlándose de sus oponentes (como hizo en junio y en octubre pasado, en sendos festejos por triunfos electorales), uno puede decir que la cercanía política del ex gobernador atenta contra la búsqueda de nuevos mecanismos de gestión de la cosa pública.

Einstein decía que, si uno siempre hace lo mismo, no debe, a la vuelta, esperar resultados diferentes.

Los resultados de los tantos años de Colombi en el poder están a la vista: enormes bolsones de pobreza e indigencia, liderazgos nacionales en los peores rankings, por caso los de mortalidad infantil y neonatal; los educativos de repitencia, sobreedad e incomprensiones textuales o numéricas; problemas en los hospitales, de trabajo en general, de conectividad, de energía, de puentes, viviendas, etc., etc.

¿A Colombi le debemos el pago de los sueldos en tiempo y “forma” a la Administración Pública? Si. ¿Cierta paz social? Si. ¿Altos niveles de gobernabilidad? Si. Después podemos preguntar, entre la misma clase política, cómo logró todo eso: si por las buenas, persuadiendo, o a los empujones.

Lo que está visto -más allá de todo- es que ya no alcanza. Y que las líneas de acción trazadas por Valdés implican atender el Estado con otras herramientas y desde otros paradigmas.

El primero de ellos es hacerse cargo de los problemas: Valdés ya lo hizo: los enunció a todos y cada uno ante la Asamblea Legislativa el 1 de marzo, después de un negacionismo de más de tres lustros. A Eduardo Tassano todavía lo estamos esperando, no porque necesitemos esperarlo, sino para demandar que cumpla lo que prometió en campaña: que la alineación Nación-Provincia-Municipio sería nuestra “salvación”.

Si fuera por Colombi, según dijo la semana pasada por Radio Sudamericana, la ausencia de gestión en la Capital -después de las inundaciones de promesas- es culpa de Fabián Ríos. El colmo del cinismo. Pero él tiene derecho a ese planteo. Como nosotros a no creerle.

Está visto: no importa que sigan comiendo a asados o que viajen juntos. Importa que el gobernador, que es Gustavo Valdés, tenga las condiciones prácticas e ideales para desarrollar su gobierno, y que después, en todo caso, pase a cobrar sus aciertos o a pagar por sus errores. La otra lógica, esa que implica que los aciertos son míos y los errores de los otros, y que imperó en Corrientes desde 2001, no nos ha traído a buen puerto.

 

Valdés y las diferencias con Colombi, las responsabilidades y los estilos

Tras el discurso del jueves 1 de marzo con el que inauguró el período ordinario de sesiones, había mucho para preguntarle a Gustavo Valdés. Mucho por preguntar pero algo en que ahondar. Ese algo tenía que ver con la mirada. ¿Qué ha cambiado en Corrientes para pasar del negacionismo exasperante, gambeteador consuetudinario de responsabilidades, a un estado de contrición aparentemente pleno, pero también de alivio y proyección?

Algunas respuestas:

—Estamos a pocas horas del discurso con el que abrió el año legislativo. La oposición dice que fue esperanzador, con un diagnóstico fino de la realidad. ¿Se esperaba esa recepción?
—Agradezco los conceptos. Tratamos de hacer justamente un diagnóstico de la realidad, de cuál es el punto de partida y a partir de ahí tenemos que comenzar a trabajar. Creo que la única forma que tenemos de mejorar la realidad es si sumamos voluntades. Yo decía que tenemos que sumar la mayor cantidad de correntinos posible y estamos direccionados hacia ese objetivo que es justamente el del desarrollo. Creo que con el desarrollo nosotros podemos lograr muchas cosas, pero ese desarrollo tiene que venir atado a tratar de lograr dinamismo en otros sectores y que esos sectores de la economía, más el sector privado, también logren la inclusión de los ciudadanos que esperan vivir mejor, tener más salud y que podamos estar cada día mejor.

—También tildaron de desarrollista a su discurso. ¿Cómo lo calificaría usted?
—Fue un discurso desarrollista porque creo que nosotros necesitamos desarrollo. Y también es modernizador. Yo hablé mucho de innovación, porque nosotros tenemos que innovar y trabajar no solamente en la administración pública, sino que tenemos que empezar a cambiar también la forma de pensar, a buscar ideas, a buscar proyectos en general.

—Se le reconoce el diagnóstico porque ha reconocido una serie de falencias, y ese reconocimiento no era común en sus predecesores.
—Siempre las comparaciones son odiosas. Pero cuando uno dice que quiere tener más educación es porque está reconociendo que no tiene la suficiente. Cuando uno dice voy a construir un camino es porque ese camino no lo tiene. Creo que hay varias formas de decirlo y hay varias formas de reconocer la realidad. Yo lo digo en un estilo: y creo que es un estilo y una forma de explicarle a la gente cuál es el inconveniente que tenemos y cuál es la solución y cuál es el camino que vamos a seguir para conseguir ese objetivo.

—Sí, pero es más que el estilo, porque usted cuando asumió reconoció la pobreza y antes no sólo no se reconocía ese flagelo sino que se ponía en duda hasta el sistema de medición. Ya el de Mauricio Macri, no el Indec de Cristina Fernández…
—Pero también el sistema puede tener falencias.

—Por supuesto que sí…
—Lo condenable es cuando nosotros tenemos un Instituto de Estadística y Censos que miente a propósito para tener un resultado que te oculta las cifras. Podemos estar de acuerdo o no, pero sabemos que hay varias formas de medir. Porque hay varias metodologías para incorporar o no un número. Pero más allá de eso, nosotros tenemos que reconocer que la Argentina es un país que tiene inconvenientes, que no es uno de los países más desarrollados de la región. Nosotros antes teníamos mucho por lo que sentirnos orgullosos y hoy tenemos inconvenientes. Entonces tenemos que reconocer ese inconveniente para buscar las soluciones.
Pero son estilos.

—¿Cuánto tiempo está dispuesto a esperar para comenzar a ver resultados?
—Estamos trabajando y tenemos que comenzar a ver resultados. Tenemos algunos que son importantes, por ejemplo en materia de seguridad, y ya lo vamos a ver en otros aspectos. La negociación con los docentes; cómo vamos a trabajar en salud. Tenemos que hacer un trabajo de evaluación completo de lo que se está haciendo.
El ciudadano de Corrientes, el 54%, no tiene la percepción que usted tiene (risas), por eso me han votado como gobernador de la provincia. Siempre que hay cosas…

—Alegra mucho la visión que usted tiene de la provincia: es la visión que mucha gente, salvo el Gobierno, tenía de esta provincia en los últimos 16 años. Por eso justamente…
—No. Tenemos que adaptar las realidades.

—Hoy da la sensación de que estamos mirando la misma provincia.
—Exactamente. Pero tenemos una condición: que la gente ha votado a un gobernador que, como todo gobernador, le da su impronta. Creo que nosotros vivimos una situación de paz social que no vivieron otras provincias. Somos una de las tres provincias más desendeudadas de la Argentina y decir que podemos hacer todo lo que vamos a hacer es porque tenemos una buena provincia. Hoy podemos decir que haremos 4 mil kilómetros de ripio porque tenemos recursos, o que podemos invertir 1.700 millones de pesos en educación para tener un plan universal de alimentación porque tenemos recursos.
Vos te imaginás si, aparte de la situación que tenemos, tuviéramos una provincia mal administrada: estaríamos como otras (señala en dirección al Chaco) que reciben un punto más de coparticipación y están en la misma situación que nosotros. O dicho de otra manera: reciben un 25% más de recursos y están en la misma situación que nosotros.

Cambió la forma o el estilo, no importa. Importa que hay un punto de partida.
¿Algo para celebrar? Poco todavía. Pero ya hay un punto de partida.

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Entrevista publicada en el diario El Litoral

Cuerpo central 👉 http://bit.ly/2oSF9RU
Diferencias con Colombi 👉 http://bit.ly/2FoTIGO
Salarios 👉 http://bit.ly/2CYhRie
Gabinete 👉 http://bit.ly/2FaAVjk

Por Eduardo Ledesma; Jose Agustin Gomez; Mar Blanco
Ph Nicolas Alonso

Entrevista con el gobernador Gustavo Valdés

A pocas horas del discurso con el que abrió el año legislativo, el gobernador Gustavo Valdés accedió a una entrevista para hablar del discurso que tuvo una buena acogida por todo el arco político local, incluida la oposición. Agradeció los conceptos.

Habló del diagnóstico de la realidad trazado en ese mensaje, del punto de partida de su trabajo, del perfil desarrollista que pretende imprimirle a su gestión. Del reconocimiento de falencias del pasado, de las estadísticas oficiales, de obras, de algunas líneas de gestión, por caso la intención de reducir a un dígito la mortalidad infantil de aquí a 4 años.

Habló del inicio de clases y de la visita del presidente Mauricio Macri.

Por supuesto, habló también de la política salarial integral para este año.

 

Adelanto

Valdés: recuento de daños y proyección a largo plazo

Gustavo Valdés no habló de la herencia. No puede hacerlo por una larga lista de circunstancias políticas, que se sintetizan en una oración de ocho palabras: recibió el gobierno de su mentor, Ricardo Colombi. Pero sí hizo algo digno de esperanzas: reconoció cada uno de los problemas que estancaron a la provincia durante los últimos 20 años y que se negaron sistemáticamente en los últimos 16. El cambio tal vez empiece por ahí, y más allá de las expectativas que tenga cada uno, ese punto de partida predispone a la provincia a transitar el merecido, postergado y reclamado camino de la reconstrucción, del desarrollo, la modernización y la inclusión social.
Fueron esos, de hecho, los ejes del discurso con el que el Gobernador, ayer a la noche, dejó inaugurado el período ordinario de sesiones de la Legislatura.
Gustavo Valdés fue recibido después de las 19 en las remozadas instalaciones del Palacio de las Leyes (todavía con olor a pintura) y desde las 19.20 hasta las 20.27 recorrió las 24 páginas del cuadernillo de su discurso, el primero de su gobierno, plazo fijo en el que depositó el éxito o fracaso de su gestión. No sólo de este año. Porque fue un discurso largamente aspiracional, que no verá frutos en 365 días. No lo creería ni el más optimista. Pero sí marca un rumbo y metas. Veremos.

***

Para empezar, selló el carácter de esta etapa que comienza: “Corrientes somos todos”, dijo, e instituyó ese slogan como la identificación de su gestión, que tiene además la intención de una convocatoria amplia, abierta, que incluya principalmente a las mujeres y a los más vulnerables, y a los vecinos de todas las direcciones. Mencionó especialmente a la Capital. Un detalle, pero no tanto. Es una gran diferencia en relación a los últimos años llenos de diferencias entre el Gobierno y el principal distrito provincial. Hay más.
Este largo “todos” incluye “a los que están y a los que se fueron”, dijo Valdés. Incluye a los que se fueron porque no tenían razones para quedarse. Ni trabajo. Ni futuro. Hubo aplausos. Muchos.
Gustavo Adolfo Valdés reiteró los ejes de su gestión trazados en diciembre, cuando asumió: desarrollo, modernización e inclusión social. Habló de aumentar el producto bruto y mejorar la distribución de la riqueza. De más energía para las empresas. De empleos de calidad bien remunerados. Habló de la falta de energía, sí, y también de escasez de rutas, caminos rurales, de puentes para la producción.
De la necesidad de recursos humanos capacitados. De la salud de la gente y del ambiente. Del agua potable, de la necesidad de cloacas. De viviendas saneadas para prevenir enfermedades.
Definió la modernización conceptualizando por comparación: “El mundo está creando inteligencia artificial y nosotros todavía luchamos contra la deserción escolar”, dijo. Fue una daga. Muchos en la sala tragaron saliva. “Modernización no es comprar computadoras. Es cambiar nuestras cabezas y pensar de otra manera”, insistió.
La inclusión social y la lucha contra las desigualdades -reiteró- será uno de los pilares sobre los cuales descansará su gestión. El punto de partida es difícil, “pero asumimos el problema y nos proponemos tratar de solucionarlos”, prometió. Asumir el problema, otra gran diferencia con sus antecesores.
Su visión será humanista, adelantó, pero con bagaje doctrinario para marcar el rumbo del gobierno. Su inspiración: los héroes, desde San Martín para abajo, hasta los comprovincianos que todos los días “trabajan para hacer grande a Corrientes”.
Mencionó a Ricardo Colombi. No podía obviarlo. El ex gobernador miraba retraído desde su banca de senador. En ese momento Valdés habló de un legado. De paz social. De las inversiones. Del Banco de Corrientes saneado. De una provincia desendeudada. De equilibrio fiscal. De los jubilados. Del 82% móvil y de una directriz: “No vamos a transferir nuestra caja de jubilaciones a la Nación. Es de los correntinos y seguirá siendo de los correntinos”, bramó, y le respondieron con vítores.
Habló de una relación madura con los municipios, con todos ellos, sin que importe el partido político de cada administración. Si concreta ese anuncio en los hechos, el nuevo Gobernador habrá marcado otra diferencia con el pasado inmediato.
Habló de industrializar la madera y abrió la puerta, de par en par, a la radicación de una papelera. Mencionó incluso la posibilidad de construir viviendas con este material. Trabajo para los correntinos. “Porque si no lo hacemos nosotros, otros lo van a hacer, arrebatándonos los empleos que necesita nuestra gente”, argumentó.
Mencionó la ganadería y su exportación. El arroz. Los cítricos, la horticultura, la yerba, el té, la miel. Pidió crecer y mejorar.
Se extendió hablando de turismo, del Iberá, de la expansión del aeropuerto Piragine Niveyro y del traspaso a la jurisdicción provincial de otras cinco pistas. Pidió articular conocimiento con los reservorios como la Universidad del Nordeste. Ponderó el conocimiento.
Habló de energías renovables, de represas, y apostó por Garabí. Se detuvo luego en Yacyretá y Garabí: “Corrientes merece una reparación histórica en materia energética y la estamos reclamando. Tenemos derecho a exigir las obras que no se hicieron durante décadas. Porque sí se hicieron en Misiones y se discriminó a Corrientes”, remarcó. Aplausos.
Valdés dijo que concibe su gestión asumiendo desde el Estado el impulso para el desarrollo, la regulación de la vida pública y la generación de oportunidades. “Creemos en la gestión colaborativa y horizontal. No queremos compartimentos estancos”, dijo, y luego remató: “Hacer una gran obra necesita planificación, recursos, gestión, interacción con la sociedad. Eso no lo hace un ministerio, lo hace un gobierno”.
Fue un claro mensaje, pero para la interna del gabinete. Mensaje para quienes usan los recursos del Estado para hacer marketing personal. En fin. Siguió.

Habló de obras. De equipamiento para municipios. De un plan de transporte y de otro para el tratamiento de residuos. De atacar las adicciones.
Pidió la Ley de Educación y el Código Procesal Penal.
Habló de viviendas. De regulación dominial. De un banco de tierras. Del Fondo de Desarrollo Rural. Del plan hídrico. De los productos hechos en Corrientes. De salarios. De la violencia de género. De la seguridad. Del narcotráfico. De la educación. De salud. De cultura.
Habló de la pobreza. De la mortalidad infantil. “Nuestro desafío para los próximos 4 años es bajar la mortalidad infantil a un dígito”, dijo, y le respondieron con aplausos. Hoy Corrientes es la segunda peor en este punto, después de Formosa. Durante el colombismo fue la peor de todo el país.

***

Una hora y siete minutos después de empezar, el gobernador Gustavo Valdés terminó su discurso. Pidió el acompañamiento de todos, “para cumplir nuestro destino”, según dijo.
Hay un punto de partida. Parece claro. Parece estar encaminado a dar respuestas a un orden de prioridades urgentes para el despegue provincial. Ojalá no muera antes de nacer por problemas políticos internos. O por mezquindades externas. Ojalá la oposición asuma responsablemente su rol. Que controle, al igual que la Justicia. Hay un millón cien mil correntinos, según Valdés, que estarán mirando. En una mano sostendrán los premios y en la otra los castigos.

¿Comenzó el gobierno de Valdés?

 

Cómo deberá medirse el éxito de la gestión de Gustavo Valdés? ¿Sólo con prudencia administrativa, con orden interno, paz social, gobernabilidad y anuncios, como hasta ahora? ¿Contando la cantidad de visitas de funcionarios nacionales, incluido las del Presidente, que se han convertido casi en una olimpiada en la época de Ricardo Colombi?.
¿Se lo medirá por sus gestos y actitudes, que vienen dando señales de cambio en sólo dos meses de mando, o se lo medirá por concreciones, que aún no aparecen, y que son en todo el mundo las variables más aceptadas de aptitud, eficiencia y crecimiento colectivo?
A juzgar por lo que dice el Gobernador, sería por esto último.
Por ahora son como bosquejos. Son planes. Esquemas. Proyectos. Ideas sueltas con pretensión de materialidad, pero nada más. Dejan ver, eso sí, una especie de horizonte, un objetivo, una meta más allá de la permanencia en el poder, que también talla en el amasijo.
Valdés habla de la autovía urbana de la Capital, que debería empezar a ejecutarse el mes próximo. Habla de poder continuarla: de la circunvalación Capital, para que la autovía sea efectivamente urbana y la Ruta 12, desde Riachuelo a Perichón, o más adelante, tenga una senda alternativa que descomprima la carga vehicular diaria que circula por la zona.
Habla de una autovía segura, hasta Empedrado o Saladas, y desde Capital, al Norte, hasta por lo menos Paso de la Patria, o Itatí.
Habla de un segundo puerto nuevo, en la zona de El Sombrero. De reacondicionar el puerto de Capital e incluso echar mano a la escuela de formación de mecánicos, técnicos y navegantes.
De habilitar lo antes posible el puerto de Itá Ibate.
Habla, por supuesto, del segundo puente, que está en vías de licitación. Con plazos increíbles, no porque no sean los plazos, sino por los aplazos consuetudinarios que sufrió esta obra largamente anhelada por los correntinos y chaqueños.
Valdés habla de una Capital mimetizada con las ciudades que la circundan. De iluminación de rutas. De caminos seguros. De transporte integrado.
Habla de extender la avenida Independencia hasta la zona del barrio Laguna Brava.
Habla de recuperar la Terminal de Ómnibus, reacondicionando el lugar que hoy ocupa, generando un nuevo ingreso por donde antes pasaba el tren. Se aferra al lugar, pese a que alguno de sus ministros sugirió reubicarla a Santa Catalina o donde hoy funciona el Mercado Central, en cercanías de la rotonda.
Habla de un aeropuerto, de defensas y obras costaneras en Ituzaingó y Apipé, y de otros aportes que debería derramarse de la Entidad Binacional Yacyretá.
Habla de la recuperación de puentes y rutas, de la construcción de rutas nuevas. De los planes de saneamiento y del plan hídrico: el provincial que recitó con solvencia el viernes el ministro de Producción, Jorge Vara, y el de la ciudad, que está en proceso, pero que, al parecer, será posible gracias a varios-muchos aportes técnicos y económicos del Gobierno provincial.
Según Vara, y respecto al plan hídrico de Capital, “estamos concluyendo el proyecto”.
– “Si bien hay medidas que se han tomado en consonancia con el mismo, es muy grande la intervención que se requiere y los mecanismos son variados. De todos modos, lo más claro es que tenemos que mejorar los ductos de desagüe, porque la Capital tiene las condiciones naturales para que escurra hacia el río Paraná. Es decir: tenemos que trabajar en los conductos de escurrimiento. Es un trabajo costoso y muy importante, por lo que vamos a necesitar un periodo de tiempo para definir en su totalidad el proyecto”.
Hay allí una novedad, porque el viernes, justamente, durante la visita del Jefe de Gabinete, Marcos Peña, que se publicitó como para anunciar el plan hídrico de la ciudad, la cosa cambió en el aire. Se habló del plan hídrico, pero provincial. Un plan que ya fue anunciado y que ya está en obra, en muchos de sus puntos.
Se mencionó el plan de la ciudad, que, en palabras de Vara, aún está en evaluación.
Queda claro no obstante que la provincia se hizo cargo del combo, y para colmo, el intendente Eduardo Tassano guardó silencio. ¿Qué pasó allí? La pregunta es tan inquietante como otra, aunque menos grave, que tiene que ver con Peña:
¿A qué vino el Jefe de Gabinete? Más aún: ¿A qué vino Hernán Lombardi, titular del Sistema Federal de Medios?
Lombardi ni habló. Y Peña, primero en conferencia y después, tras un recorrido que hizo por el Instituto de Cardiología, no repitió más que las frases de la campaña: adelante, juntos, cambio, codo a codo, trabajo en equipo, Nación-Provincia-Municipio.
Es verdad que hubo una reunión en casa de Gobierno y también un almuerzo en un hotel boutique de la ciudad. Casi seguro que allí está respuesta de la visita del Jefe de Gabinete. Casi seguro que existe una razón lo suficientemente importante como para mover una nave de la flota oficial para un paseo de 4 o 5 horas por Corrientes.
Casi seguro que en esos encuentros están las claves de lo que vendrá: el viaje del gobernador Valdés con el presidente Mauricio Macri a México, la visita de Valdés a la asamblea legislativa nacional que hará variar el protocolo provincial, después de muchos años. Y tal vez los anuncios que se harán el 1 de marzo ante la propia asamblea, cuando tenga que trazar el plan de acción anual del Gobierno de Corrientes que, después de 16 años, no será el plan de Ricardo Colombi.
¿Por qué no sería el plan de Colombi? Porque no lo es.
Un solo detalle confirma el perfil de este segmento de obras que pretende poner en marcha y eventualmente inaugurar Valdés: la mayoría involucran a la Capital, departamento sistemáticamente postergado por el ex gobernador.
Pero más allá de ello, otro asunto sustenta el modelo Valdés: muchas de las obras, planes y financiamiento que pretende lograr el Gobierno para poder anudar sus objetivos devienen de un posicionamiento distinto en relación con Yacyretá. Es el gran perfil esbozado por el Gobernador: hacer que la Entidad Binacional corresponda a Corrientes como no lo hizo todo este tiempo, por distintas razones. La mayoría de ellas políticas.
Según altas fuentes de Casa de Gobierno, ya hay algunos avances en cuanto al reclamo que hizo Valdés cuando asumió: conseguir dividendos, en especie y en efectivo, en concepto de regalías. Se trata, en rigor, de una vía de financiamiento genuina que, de conseguirse, constituiría una línea alternativa a la histórica: esa que incluye ir a postrarse ante el mandamás de turno sin que importen razones ni derechos.

Estela: ¿cándida o cínica?

“La discusión sobre quién tuvo la culpa de lo que sucedió alrededor del Congreso tendrá un recorrido muy previsible. Según quien lo cuente, la culpa la habrá tenido el kirchnerismo salvaje, el gobierno represor, el ajuste contra los jubilados, la irresponsabilidad K de gobernar sin atender a los números, el intento opositor de derribar a Macri, la incapacidad política del oficialismo, la conducta extorsiva de los gobernadores peronistas, la insensibilidad del empresariado que no cede nunca nada, la gimnasia revolucionaria del así llamado “campo nacional y popular”, con esa debilidad por tirar piedras contra lo que no pueden evitar por número. Si los protagonistas, por un momento, pudieran sustraerse de su propio rol y de sus intereses, tal vez verían que, más allá de quién sea el culpable, son todos protagonistas de un espectáculo trágico y triste. Entre esos protagonistas, es el Gobierno quien tiene la principal responsabilidad de evitar que todo se desmadre.”

Ernesto Tenembaum
“Lo que ocurre en un país cuando ganan los brutos”,
publicado en Infobae el 15 de diciembre de 2017

Estela Regidor en campaña:
— “No voy a levantar la mano para votar en contra de Corrientes”

— “Voy a votar siempre a favor de los correntinos, pero estoy segura que el presidente Macri nunca impulsará algo en contra de la Provincia”.

— “Nos piden que no nos olvidemos de ellos, de quienes nos votaron. Simple como eso. Hoy el correntino exige que se responda a ese mandato. Tenemos el mapa de realidad de cada lugar: sabemos lo que necesita la gente, cada correntino. Y nos piden que no nos olvidemos de ellos”.

— “Nosotros no somos traidores a la patria”.
¿Qué quiere decir con eso?
—¿Te lo tengo que explicar?
Si. 
— “Cuando vos votás algo que va en contra del pueblo”. (En El Litoral, el 13 de octubre de 2017: Mirá el video aquí)

Estela Regidor después de las elecciones del 22 de octubre 2017:
— “Son sólo rumores, no hay nada oficial. La semana que viene estoy viajando a Buenos Aires para hablar sobre este tema y otros. Lo único que se está conversando es la movilidad de las jubilaciones. Para el presidente Mauricio Macri, dos movilidades son muy pocas, él quiere que haya tres. Hay que saber de dónde vienen estas especulaciones”. (Sobre la reforma previsional, publicado en El Litoral el 4 de noviembre de 20017).

Estela Regidor después de la media sanción del Senado del 29 de noviembre de 2017:
— “El cálculo aún no está cerrado. Entiendo la ansiedad del periodismo, pero no deberían darle una sensación negativa a la gente y alborotar sobre algo que todavía no está cerrado”.

— “No quisiera entrar en cuestiones técnicas, pero tener aumentos cada tres meses definitivamente es mejor que tenerlos cada seis. El objetivo es ganarle a la inflación”. (En LT7, el 6 de diciembre de 2017).

Estela Regidor tras la sesión del jueves 14 de diciembre de 2017:
— “Ha sido mi primera sesión y fue muy triste la experiencia de ver que esta minoría de argentinos violentos y patoteros representados por legisladores del FPV agredía, insultaba y atacaba”. (En Radio Dos, el 14 de diciembre de 2017).

— “He trabajado años para los jubilados y soy madre adoptiva (Sic) como pensar en votar una ley en contra de los niños y los jubilados”. (En Radio Dos, el 14 de diciembre de 2017).

— “Cómo yo voy a estar apoyando a un gobierno que no le de lo que corresponde a los jubilados. Este proyecto prevé justamente el 82% móvil para los viejitos que aportaron, sin por ello quitarle a aquellos que nunca lo hicieron”. (En Radio Dos, el 14 de diciembre de 2017).
(“Engañoso”, en los términos de Chequedado: el proyecto prevé el 82% móvil, pero sólo para los que aportaron 30 años. A los que nunca lo hicieron no les corresponde ese beneficio. No les darán el 82%, por eso no les van a quitar, como dice la legisladora.)

Estela Regidor tras la sesión del lunes 18 de diciembre de 2017:
— “…”

A las 7,06 de este martes 19 de diciembre la diputada radical acompañó con su voto la reforma. También, en silencio, lo hizo Sofía Brambilla, del PRO. Ambas, antes de jurar en el Congreso, eran regentes de las oficinas del Anses de Capital y Goya. El otro voto oficialista es el de Julian Dindart, el ex ministro de Salud Pública de Ricardo Colombi, quién dijo en varias ocasiones que “las chicas se embarazaban para cobrar un plan social”.
En contra votaron Araceli Ferreyra, José Aragón y el recientemente ingresado Jorge Romero, para quienes la reforma del presidente Macri afectará negativamente en Corrientes: a 130 mil beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo; a 101 mil jubilaciones, pensiones y pensiones no contributivas; ya 68 mil trabajadores en blanco que cobran de Asignaciones Familiares.
Esa masa que representa alrededor del 30% de la población local, perdería alrededor de $1.400 millones por año en ingresos familiares que se destinan a alimentos, medicamentos, educación, alquiler y servicios básicos.
También está el goyano Oscar Macías. Votó en contra de la ley, pero fue uno de los peronistas que facilitó el quórum.
Unos días antes, en el Senado, Pedro Braillard Poccard votó a favor de la norma. Camau Espínola y Ana Almirón lo hicieron en contra.
La ley salió, pero sin consenso, con inmensas mayorías de la población en contra, más allá de los grupos violentos a los que debe caerles el peso de la ley. La utilización de un fórceps para generar ahorros con la plata de los jubilados hizo que el gobierno de Macri retrasara ahora la reforma laboral. Seguirá con las reformas fiscales.
Desde Corrientes, el gobernador Gustavo Valdés fue claro, más allá de su acompañamiento “necesario” y estratégico al macrismo: “El pacto fiscal no es agradable”.

Valdés apunta al bolsillo de Macri

 

Ocurrió hace una semana. El domingo pasado, y después de 16 años, Gustavo Valdés ponía fin a la lista de los Colombi en la grilla de mandatarios, y recibía los atributos del mando convertido minutos antes en el gobernador propietario número 59 desde que Corrientes se organizó institucionalmente en 1821.
Fue un hecho importante, sin dudas, pero no el único. Porque más allá de los protocolos, Valdés produjo otros hechos de trascendencia que pudieron resultar imperceptibles, pero que marcan un camino nuevo, distinto, mejor asfaltado que el de la confrontación que usó, como el kirchnerismo en la Nación, el colombismo en Corrientes.
Valdés ingresó el domingo a Casa de Gobierno haciéndose cargo de problemas pesados, que además eran sistemática y oficialmente ignorados.
– “Hoy hablaba de un tema que era central: el combate de la pobreza. (…) Nosotros tenemos que combatir la pobreza, esa pobreza estructural que durante mucho tiempo se quiso esconder debajo de la alfombra (…) Sabemos que la única manera de solucionar los problemas es reconociéndolos. Y sí, tenemos pobreza; por eso los correntinos tenemos que trabajar el doble, todos los días y todos juntos para que la pobreza se erradique de Corrientes y de Argentina”.
En ese sencillo, pero emotivo acto, Valdés asumió su gobierno, que es el de Corrientes, una provincia con índices sociales dolientes, infames. Reconoció el problema, y marcó de ese modo un punto de partida para tratar de morigerarlo y eventualmente solucionarlo. No se escudó en los índices ni en los sistemas de medición, como hizo su antecesor siguiendo lógicas que supuestamente decía combatir.
Pero hay más. Valdés lanzó, hace una semana, un llamamiento importante, tal vez el más inteligente de los últimos 16 años. Pero también riesgoso. Ubicó detrás suyo a la provincia y llamó al millón de correntinos a unirse en un reclamo superador, contenedor, hacia un “enemigo” externo, en este caso el Estado Nacional, que históricamente fue hostil y mezquino, y muchas veces también dañino con los intereses provinciales.
Los modos de Valdés son menos graves y no anticipan una guerra, pero sí los ubican en posición de tener que discutirle a la Nación una especie de reparación histórica, de endilgarle su voracidad y de desafiarle a cumplir con la ley y la Constitución.
En términos políticos, lo que pretende Valdés es algo que no conoce antecedentes inmediatos: la plata, pero también la gloria. Que Nación repare con recursos largos años de indiferencia, pero al mismo tiempo, que ello no implique un quiebre del gastado eslogan de la alineación Nación-Provincia-Municipios.
Lo que pretende Valdés, es que la relación entre las dos casas rosadas, la de Balcarce 50 y la de Salta y 25 de Mayo, encuentren un camino distinto al de la sumisión o el sometimiento. Que la relación sea el fruto de un consentimiento de partes en la que ninguna renuncie a algo que no esté pautado en términos de justicia y de entendimiento republicano.

***

Parece candoroso. Parece más un reclamo de Colombi al kirchnerismo (en las épocas en las que no eran socios). Pero no. Y allí radica otra sutileza. Valdés tiene noticias del kirchnerismo, pero también fue tomando nota de las acciones que el macrismo hace o deja de hacer en función de las necesidades que tienen las provincias. Lo que está sucediendo ahora mismo con el tratamiento de la ley de reforma o ajuste previsional, según sea quien mire, enciende luces de alerta. Y una cosa es defender el proyecto, y otra cosa es comer vidrio.
Valdés plantea una reparación histórica, dinero o especies, pero a alguien que no se caracteriza por la generosidad. A alguien que puede ser tan insensible como para generar ahorro con la plata de los jubilados. He allí el desafío más grande del Gobernador: reclamar lo que es de todos, y tratar de conseguirlo, sin romper puertas ni ventanas ni puentes. ¿Podrá?
Podría decirse que se propuso una meta difícil.
– “Nosotros los correntinos no tenemos pobreza estructuralmente económica, nosotros tenemos recursos naturales y somos ricos, pero no nos reconocen desde Buenos Aires como tiene que ser. Fíjense, yo provengo de una ciudad que es Ituzaingó, era chiquito, y se instaló una oportunidad enorme que fue la represa de Yacyretá, la cual nos entrega a los correntinos tan sólo el 1% de lo que produce y la Constitución del 94 nos dice que los recursos naturales son de las provincias. Por eso como política de Estado tenemos que reclamar lo que es de los correntinos”.

Valdés plantea una reparación histórica, dinero o especies, pero a alguien que no se caracteriza por la generosidad. A alguien que puede ser tan insensible como para generar ahorro con la plata de los jubilados. He allí el desafío más grande del Gobernador: reclamar lo que es de todos, y tratar de conseguirlo, sin romper puertas ni ventanas ni puentes.

Allí hay otra clave. Lo que propone Valdés no tendrá la fuerza que necesita si la ciudadanía no lo avala, no acompaña, no se encolumna.
– “Lo mismo nos pasó con Salto Grande -siguió el Gobernador-, y eso tiene que ser vital para nosotros. Y no hablo de nuestra alianza gobernante, hablo de todos los sectores sociales y políticos que tenemos que tener esta visión para poder desarrollarnos. Somos una provincia supuestamente pobre, pero somos una de las más ricas en recursos naturales”.
Somos la primera potencia forestal y nosotros tenemos que lograr industrializar nuestra madera. Eso son nuestros desafíos y esos son los desafíos que tenemos que hacerlos juntos”.
La Legislatura tomó nota y acompañó con voto unánime el proyecto de ley para provincializar los recursos de Yacyretá. Responde a un proyecto similar que tiene estado parlamentario en el Congreso Nacional y que fue presentado en su momento por el entonces diputado Valdés.
De eso, además, habló el Gobernador con el ministro Juan José Aranguren el miércoles pasado. También se lo comentó al presidente Macri.
– “A nosotros por ahí nos criticaban cuando decíamos que teníamos que alinear Nación, Provincia y Municipios. Tal vez el término alinear sea un término erróneo, pero nosotros decíamos que alinear democráticamente, porque todas las provincias constitucionalmente fuimos concebidas para tener autonomía e igualdad, por eso queríamos nosotros volver a integrarnos al concierto de las provincias para tomar las decisiones y así lo hicimos, ahí estuvimos, férreamente defendiendo lo que es de los correntinos con este pacto fiscal, que seguramente vamos a tener que trabajar y mucho para lograrlo”.
Todo eso dijo Valdés el domingo pasado. También habló de la modernización. Se quejó de la discriminación nacional, otra vez, pero recordó que “la gran avanzada del mundo implica tener conectividad, y nosotros tenemos que modernizarnos y ese es un desafío enorme que tenemos que brindar y hacerlo juntos”. Juntos.
¿Le alcanza a Valdés con sólo pedirlo? ¿La oposición política entendió, en menos de una semana, que Valdés no es Colombi? ¿Los correntinos que no votaron por el abogado capitalino-ituzaingueño, y que en números constantes desde hace 8 años constituyen el 45 por ciento de la población, están dispuestos a acompañarlo bajo la bandera de la unidad, que es un activo en baja en este momento del país?.
Sobran preguntas y escasean respuestas. Por lo pronto el Gobernador parece dispuesto a avanzar con decisión aún si enfrente está el Presidente. Pero reclama acompañamiento. Gente en su rincón.
Porque mientras diseña lo que aspira que sea el perfil de su gobierno, debe atender cuestiones menos sublimes y más acuciantes: el reclamo de varios intendentes (muchos de la alianza ECO+Cambiemos, pero también y sobre todo de la oposición), que sin un auxilio de la Provincia difícilmente puedan pagar sueldos y aguinaldos. Una amenaza que podría empañar la primera Navidad del heredero no ya de Colombi, sino de una forma de hacer gobierno con poco más que la garantía de los salarios. No es poco.
Valdés lo sabe, y dicen cerca de él que, que tras analizar caso por caso, en los próximos días dará una respuesta a los jefes territoriales.
Mirando el reloj están los más complicados: Eduardo Tassano de Capital; e Ignacio Osella de Goya.

Juró Valdés y después de 16 años en Corrientes ya no gobierna un Colombi

Desde que llegó a la Legislatura, hasta que saludó a los presentes con la banda puesta, ya en el patio de la Casa de Gobierno, pasaron exactamente 90 minutos. Intensa hora y media que sirvió para que la provincia de Corrientes viera, después de 16 años, la jura y asunción de un gobernador que ya no lleva el apellido Colombi.
Ocurrió ayer, a las 19.15: Gustavo Adolfo Valdés, a sus 49 años recién cumplidos el 15 de octubre pasado, se convirtió en el gobernador constitucional propietario número 59 desde que Corrientes se ordenó institucionalmente, en 1821. Juró por Dios, la Patria y sobre los Santos Evangelios, desempeñar fielmente el cargo que le otorgó poco más del 54% de los correntinos en las elecciones del 8 de octubre, cumpliendo y haciendo cumplir, según dijo, las constituciones de la Nación y de la Provincia.
La jura fue corta. Al punto de que el protocolo obvió la parte que hoy tiene tanto valor y vigencia. La que dice que, “si así no lo hiciera”, Dios y la Patria se convertirán ya no en testigos, sino en demandantes.

***

Traje azul oscuro, camisa blanca y corbata morada, finamente tejida. Lentes de lectura. Cumplidos los pasos previos y consumada también la jura del primer vicegobernador reelecto de Corrientes, Gustavo Jesús Adolfo Canteros, Valdés encaró con énfasis las 10 páginas generosamente espaciadas que contenían su discurso.
Primero habló de Colombi: de Horacio Ricardo, su mentor, a quien atribuyó la paz social, el orden institucional y la creación de las condiciones de despegue en las que recibe la provincia. Según Valdés, Ricardo Colombi debe descansar tranquilo, con la certeza del deber cumplido.
-Muchas gracias -le dijo, y arrancó la primera gran ovación del auditorio.
Después entró de lleno a desarrollar los ejes en los que reposará su gestión: un ataque frontal contra la pobreza; y dos procesos centrales: uno para conseguir la modernización y otro para lograr el desarrollo, del Estado y de la provincia toda.
-Somos pobres, pero a la vez ricos -graficó en varias ocasiones, y luego aclaró.
-Es que somos ricos despojados.
En esa línea, puso su mirada sobre Yacyretá, entidad generadora de energía que es la mayor de su tipo en el país, enclavada en Corrientes, provincia que paradójicamente tiene una energía deficiente y cara, y recibe poco menos que una migaja después de poner al menos la mitad de sus recursos naturales en la generación del 15% de la electricidad total que produce Argentina.

A las 19.15 de ayer, Gustavo Valdés, a sus 49 años, se convirtió en el gobernador propietario número 59 de Corrientes, desde 1821.

Habló también de la potencialidad de la madera y del turismo. Acto seguido pidió colaboración e inversión a las empresas. Y apoyo y comprensión a la Nación, destinatario obligado de varios de sus reclamos.
-Esperamos 12 años. A esta oportunidad no la vamos a dejar pasar -agregó, y el auditorio volvió a estallar.
(Los opositores se miraron de reojo, aturdidos por lo que acababan de escuchar. Pero no era eso. Se refería al kirchnerismo).
Valdés hizo además una convocatoria amplia, a los intendentes y legisladores, a los hombres más experimentados en el manejo de la cosa pública, pero también a los jóvenes y a las mujeres. A todos, dijo, “los invito al futuro”.
Fueron apenas 17 minutos de discurso. Apenas 17 minutos, pero esperanzadores. Porque ya no hay excusas. Porque las condiciones políticas están idealmente dadas, como pidieron en campaña, para empezar el despegue.

***

Exactamente a las 20, según consta en el acta redactada por la escribana mayor de Gobierno, María Cristina Vallejos Gil de Lotero, Horacio Ricardo Colombi repitió un acto que ya cumplió en 2005. Entregó la banda y el bastón de mando. Aquella vez a su primo Arturo Alejandro, ahora a Gustavo Adolfo.
A juzgar por lo sucedido, aquella no fue una buena experiencia. A esta hay que darle tiempo. Tiempo… Tiempo que ya se tomó Colombi, como muestra, para ceder el atributo.
Traicionado tal vez por sus fantasmas, el gobernador saliente tuvo que ser asistido para colocarle la banda a su sucesor. Necesitó una sucesión interminable de instantes. No encontraba el modo, hasta que su esposa, Estela Barattini, solucionó el entrevero.
Un abrazo y la posterior firma del acta oficial coronaron un acto formal lleno de nerviosismo. Tantos, que hasta hicieron confundir al experimentado locutor de Gobierno, Roque Espíndola, quien llamó a Gustavo Canteros a calzarse los atributos del gobernador. Las caras se brotaron de un rojo intenso. Es que los suelos de la política correntina guardan muchas semillas de encono, envidias y traiciones, y aún en épocas de tranquilidad, cualquier escupitajo pueden volverlos fértiles.
Espíndola corrigió. Llamó a Valdés, y las carcajadas descomprimieron el aire. Los fuegos artificiales, peligrosamente lanzados desde los techos del palacio de Salta y 25 de Mayo, trocaron la tensión en festejo.

***

Valdés y Canteros, que minutos antes se convirtieron en las nuevas máximas autoridades de la provincia, dieron pasos adelante y saludaron a los familiares, amigos, funcionarios y ciudadanos que colmaron el patio de la Casa de Gobierno para seguir el traspaso. De fondo, el jingle del Gobierno: “Vamos para adelante”, decía despacito el coro grabado que daría paso a las palabras del gobernador saliente.
Ricardo Colombi habló para despedirse, como no pudo su primo en 2005. Las circunstancias políticas-familiares de entonces no lo permitían.
De eso habló el mercedeño. Con los ojos un tanto llorosos, no se sabe si por el momento que le tocaba vivir o por el problema que viene acarreando después de su operación, Horacio Ricardo recordó los momentos difíciles que tuvo que atravesar. Dijo no obstante que cree en la democracia, y que justamente la democracia correntina está a salvo, después de tantos años, tantas intervenciones federales. Es verdad: Corrientes no estaba acostumbrada, hasta antes de los Colombi, a un período tan largo de normalidad institucional.
-Nos costó mucho -dijo, y luego se dirigió a Gustavo Valdés, quién según dijo, va a saber llevar como corresponde el Gobierno, con la ayuda de todos y de la Nación.
-Se vienen tiempos mejores -auguró. -Su gestión va a ser mucho mejor.
Después bajó la guardia. Dijo que hay dolores y sonrisas, que así es la política, pero que él tiene fortaleza anímica y a la familia de sostén.

Traicionado tal vez por sus fantasmas, el gobernador saliente tuvo que ser asistido para colocarle la banda a su sucesor.

Para cerrar deseó suerte a Valdés y Canteros. “A los Gustavo. A los Gustavo al cuadrado”, bromeó.
-No bajen los brazos y cuenten con nosotros -dijo para cerrar, y de paso para ralentizar el retiro.

***

Ya sobre el final, sin discurso, pero con unos apuntes, el flamante gobernador 59 hizo una serie de agradecimientos. “Desde el corazón”, alcanzó a decir: “A mi esposa e hijos, a mis padres y hermanos, a Ricardo Colombi, a Estela, su esposa, y a sus hijos; a la UCR, a ECO+Cambiemos; al presidente Mauricio Macri, a los que votaron por mí y a los otros, a la ciudadanía”.
Ratificó, como el presidente, que su gestión centrará su esfuerzo en atacar la pobreza. A erradicarla.
-Sí tenemos pobreza y tenemos que trabajar el doble para combatirla -dijo, y eso mismo constituye un hecho esperanzador, porque lo que hizo Valdés en ese acto fue el reconocimiento público-oficial de una situación muchas veces negada pública y oficialmente.
-Asumimos el compromiso de erradicar la pobreza y acompañar a los desposeídos -añadió después, para insistir en los reclamos que desde ahora en más deberá escuchar Buenos Aires.
-Este es el equipo. Los invito a sumarse: al equipo del millón de correntinos, arengó, y se dispuso a escuchar aplausos y recibir saludos.
Mientras todo esto sucedía, Ricardo Colombi miraba lejos. A veces el piso y muchas veces el cielo. Hasta que fue invitado a retirarse.

Humberto Schiavoni: “Corrientes toda fue muy postergada por Yacyretá, eso es cierto”

A días de cumplir dos años al frente de la Entidad Binacional Yacyretá, cargo al que había asumido el 21 de diciembre de 2015, Humberto Schiavoni se despidió de sus compañeros de trabajo y asesores técnicos de la represa en el marco de un sencillo acto que sirvió también para brindar un pormenorizado balance de gestión.
Todo ocurrió el pasado miércoles en la Hostería Yacyretá de Ituzaingó, el domicilio de la entidad, como dice él mismo. Frente al río Paraná y ante una delegación de ex secretarios de Energía de la Nación conformada por el ingeniero  Emilio Apud; el doctor Julio César Aráoz; el licenciado Alberto Devoto; el ingeniero Jorge Lapeña; el doctor Gustavo Montamat y el contador Raúl Olocco, Schiavoni presentó un documental sobre las actividades de preservación ecológica que lleva adelante la Entidad Binacional, hizo un balance de gestión y luego presidió una recorrida final por el parque generador.
El diario El Litoral fue el único medio correntino invitado a participar de esta rendición de cuentas, donde además se dejó constancia del mapa de continuidad administrativa que debe ser ratificado ahora por decreto del presidente Mauricio Macri. En ese punto, se sostuvo con bastante insistencia, aunque de manera extraoficial, que el sucesor de Schiavoni en la dirección ejecutiva de la Entidad sería el misionero Enrique Martín Goerling Lara, actual miembro del Consejo de Administración.

 

Rendición de cuentas
Antes de hablar en exclusiva con este diario, Schiavoni repasó sus objetivos alcanzados y por concretar. Mencionó primero un objetivo estratégico conseguido: enderezar la situación económica-financiera de la Entidad y hacerla sustentable, con la reestructuración de los pasivos y luego con la consecución de un balance positivo entre ingresos y egresos.
Como resultado central destacó la firma del Acta Acuerdo entre los presidentes de Argentina, Mauricio Macri, y de Paraguay, Horacio Cartes (en mayo pasado) que implicó el sinceramiento de cuentas, la posibilidad del repago de deudas remanentes, la creación de condiciones para la baja de tarifas en la venta de energía, el acotamiento de los gastos no vinculados a la generación, y la firma de contratos octianuales para la venta de energía entre ambos países, que entre otras cosas, otorga previsibilidad en los costos y en el manejo del recurso.
Se acordó, además, el texto de la Nota Reversal que fue enviada a los respectivos Congresos. Fue firmada el pasado 29 de septiembre por los cancilleres de ambos países, y consiste en las pautas para el ordenamiento económico y financiero de la Entidad Binacional Yacyretá.
El documento cerró casi 3 años de intensas negociaciones basadas en la revisión del Anexo C del Tratado de Yacyretá, pasado los 40 años de su firma, en un marco de entendimiento, de comprensión mutua y de la necesidad de poner un punto final y un nuevo inicio a todo lo que implica el ordenamiento relacional y administrativo de la Entidad.
En cuanto a los objetivos en marcha, Schiavoni habló de mantener y ampliar la capacidad instalada para aumentar la generación eléctrica, con la rehabilitación del parque generador total de Yacyretá, y la ejecución de nuevos proyectos, por caso el brazo Aña Cuá, cuya apertura de ofertas se hará en enero de 2018.

***

—¿Cómo definiría estos 2 años de gestión en términos de la agenda que tenía prevista y lo que queda por hacer?
— Creo que avanzamos en un 80 por ciento los objetivos que teníamos propuestos, que básicamente eran 4: el saneamiento de toda la situación financiera de Yacyretá, lo cual se produjo con la firma de los presidentes Macri y Cartés el 4 de mayo de 2017 acá en la central, y que se plasmó con la firma de las Notas Reversales que fueron enviadas a los Congresos de ambos países para su ratificación.
Esto es muy importante porque permite darle previsibilidad, acotar los gastos de Yacyretá, que no fueran de generación, y además, le da viabilidad y sustentabilidad financiera. Permite el repago de los pasivos remanentes y finalmente, clausura más de 30 años de desacuerdos con la República del Paraguay, que es nuestro socio y con los que compartimos no sólo valores culturales, sino también desarrollos estratégicos de la región.

—¿De ese 20 por ciento que le quedó por hacer, qué es lo más importante que no pudo concretar en estos 2 años de gestión?
— Yo ese 20 por ciento lo pongo no tanto en los objetivos, sino en los plazos. Creo que hay muchísimos temas que tienen que ver con la modernización de la organización que se demoraron un poco: el expediente electrónico, el tablero de comando para todas las sedes, avanzar en la eficientización de muchos de los procesos. Quedó pendiente terminar la re-ingeniería de procesos administrativos de Yacyretá para hacerla más ágil, más allá de que muchos de los temas hay que compatibilizarlos con la República del Paraguay. Se imaginan que a veces entre dos ministerios es difícil, o entre dos provincias. Imagínense entre dos países: es muchísimo más complicado.

—¿A quién le debe Yacyretá?
— En una gran proporción al gobierno de la Argentina, en una proporción menor al gobierno del Paraguay y también le debe a otros varios organismos de ambos países.

—¿En algún momento se puede cancelar esa deuda?
— Sí, por supuesto. Esta Nota Reversal que enviamos a los congresos nacionales prevé el sinceramiento de aquella parte que fue generada artificialmente y establece un plan de pago de 20 años para el resto de las obligaciones.

—¿El proyecto en marcha más importante que tiene Yacyretá tiene que ver con la puesta en marcha de la subcentral Aña Cuá? ¿Le añadiría un 10 por ciento a la generación actual?
— Aña Cuá va a significar aproximadamente el 10 por ciento de lo que actualmente produce Yacyretá. Aña Cuá es un proyecto que avanza y este es el tercer intento para hacerlo. Lamentablemente se demoró cuando estaban todas las condiciones para producir con una inversión relativamente menor este 10  por ciento de energía, porque ya está hecho el vertedero, ya está la presa. Lo que falta hacer ahora es el empalme de la presa, la obra civil de la central y las turbinas. Estamos hablando de alrededor de 600 millones de dólares, que se invertirán en 4 años y cuya presentación de ofertas está prevista para enero de 2018.

—¿Si sumamos el 10 por ciento de Aña Cuá a los números de generación de Yacyretá, estaremos hablando de que el complejo va a pasar a producir el 18 por ciento de la energía del país?
— No. Es una cifra variable porque tiene que ver con el caudal del río, etc. Pero Yacyretá hoy anda en alrededor del 14 y 15 por ciento y vamos a andar alrededor del 16,5 por ciento.

—En Corrientes se habla mucho, pero sin mayor claridad acerca de un proyecto de provincialización de la represa. ¿Usted tiene alguna posición al respecto?
— Tengo únicamente versiones periodísticas, no conozco el proyecto, y esto en definitiva va a ser resolución de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

—¿Usted cree que el camino es legislativo? ¿No hay otros canales políticos para plantear en principio el debate de una situación como esta?
— La verdad es que no sé cómo se gestó ese proceso, así que es muy difícil tener una opinión.

—¿Existe gente dentro del equipo que deja para continuar este mapa de acción trazado?
— Sí. Yacyretá tiene un excelente plantel de recursos humanos, sobre todo técnicos. Los ingenieros de Yacyretá son apreciados no solamente en el país, sino en todo el mundo. Esto es un gran orgullo, tanto argentino como paraguayo. Recordemos que forman parte de la central más importante de la Argentina. Y creo también que los recursos gerenciales son de primera calidad y la verdad, hemos conformado tanto entre argentinos como paraguayos, un gran equipo de trabajo que está altamente capacitado para continuar desarrollando esta agenda que nos propusimos en 2016.

—Corrientes se queja mucho de Yacyretá, sobre todo por la falta de obras. ¿Qué es lo que se debe esperar o hacer en Corrientes para recibir mayores beneficios de Yacyretá, como Posadas o Encarnación, por ejemplo?
— Corrientes fue postergada por Yacyretá, eso es cierto. Nuestra gestión trató de paliar esta situación, de modificarla. Nosotros estamos haciendo hoy muchísimas obras en Ituzaingó, que es la casa, es el domicilio de Yacyretá, y había sido desatendida.
Hoy estamos terminando la red de agua potable y la modernización de la planta potabilizadora de agua para antes del verano. Estamos poniendo en valor la planta de tratamiento de líquidos cloacales, estamos trabajando en el proyecto de desagües pluviales, en la primera etapa, estamos haciendo la estación transformadora (faltan 60 días para que venga el transformador y se instale) para que Ituzaingó tenga una energía más confiable. Estamos haciendo el centro de interpretación del corredor de ecoturismo del Nordeste en lo que era el club de Yacyretá. Estamos poniendo en valor otros espacios públicos de Ituzaingó y creo que con la gestión del nuevo intendente (Eduardo Burna, ex funcionario de la entidad) se va a poder profundizar este tipo de acciones porque es cierto, Corrientes estuvo postergada. Y esto más allá de que las obras en Misiones eran necesarias porque por la inundación se produjo aguas arriba de la represa, pero también es cierto que se desatendió mucho a Ituzaingó. Nuestro objetivo fue ir reparando esta postergación con respecto a Corrientes.

Política nacional
—Ahora, ¿cuál va a ser su rol en el bloque oficial del Senado, luego de que asuma como legislador nacional?
— Lo importante es el equipo. Yo me integro a un equipo que ya está trabajando en el bloque PRO y en el bloque Cambiemos. Tenemos la posibilidad de aportar a este proceso de transformación del país que está liderando el presidente Macri y para mí, la verdad, es un honor poder integrar ese equipo en el Senado de la Nación, sobre todo en este momento en el que tantas iniciativas están en tratamiento en esa cámara.

—¿Cree que le sumaría volumen político a ese Senado que va a estar lleno de actividad, de cruces, que va a registrar la vuelta de Cristina Kirchner?
— Yo creo que todos vamos a contribuir a fortalecer el equipo de Cambiemos en el Senado. Hay figuras muy relevantes. Desde ya está Federico Pinedo, llegarán Esteban Bullrich y Gladis González. Está Pedro Braillard Poccard. Hay realmente figuras muy importantes.

—¿Qué haría distinto en cuanto a la negociación política, de lo que se vino haciendo hasta acá? ¿O cree que con el resultado electoral la negociación política va a ser más fácil para el macrismo en el Congreso?
— Creo que el trabajo político que se ha hecho en el Congreso en general ha sido muy exitoso. Recordemos que Cambiemos tiene minoría en ambas cámaras. En Diputados éramos la segunda minoría y ahora vamos a ser la primera. En el Senado éramos la tercera minoría. Entonces, haber podido sancionar las iniciativas que mandó el presidente Macri en estas condiciones, habla de un muy buen manejo que han tenido los responsables de conducir el parlamento del lado de Cambiemos en este bienio 2016/2017.

—¿Y con el partido qué va a pasar? ¿Cuál es la perspectiva del PRO en función de ser vehículo electoral? ¿Una necesidad constitucional, o en el armado electoral Cambiemos no le da importancia al sello?
— El sistema democrático argentino necesita de los partidos políticos. Es imposible tener un proyecto político sin tener un partido político. En ese sentido el PRO se ha ido fortaleciendo, consolidando y tenemos un proceso de crecimiento en muchas provincias, donde no teníamos un desarrollo territorial. Estamos hoy trabajando en el marco de Cambiemos con la UCR, la Coalición Cívica, el Partido FE, y ese es el camino que vamos a profundizar el año que viene.

—¿Y Corrientes?
— El partido trabaja en el marco del frente ECO+Cambiemos con excelentes relaciones. Hemos compartido listas nacionales, provinciales y municipales, y tenemos diputados nacionales, viceintendentes y concejales.
La verdad es que estamos muy satisfechos con la tarea que se ha hecho hasta ahora. Queda mucho por trabajar, pero siempre en el marco de ECO+Cambiemos.

—¿En qué plazo el PRO Corrientes puede aspirar a liderar el proyecto?
— Eso va a depender de las circunstancias políticas. Hoy estamos muy cómodos trabajando con ECO+Cambiemos, que es un proyecto provincial sumamente exitoso liderado por Ricardo Colombi, al que ahora se suma Gustavo Valdés, por lo que creo que se le abren perspectivas muy importantes a Corrientes, sobre todo porque va a tener alineado el gobierno de su Capital con el provincial y el nacional. Me parece que viene un período de mucho desarrollo para Corrientes.

Sin periodismo no hay democracia

 

“Que las paredes hablen, bato (hermano), ya que la ciudadanía calla”.

Javier Valdéz,
periodista mexicano
asesinado por narcos.

 

Hace unos días tuvo lugar en Buenos Aires el XII Congreso Internacional de Periodismo organizado por el Foro de Periodismo Argentino (Fopea). En esta ocasión, en asociación con la Conferencia Latinoamericana de Periodismo de Investigación (Colpin), en el marco de un encuentro importante de periodistas de investigación de la región, para hablar del oficio, sus fallas y sus logros, y del rumbo que viene tomado la industria: el negocio de las noticias que es cada vez menos negocio para algunos y una oportunidad para otros.
Fueron cuatro días intensos de ponencias, conferencias y talleres interesantes, porque abrió caminos en una discusión que si bien puede parecer de interés corporativo, necesariamente es importante para la sociedad. Sin periodismo no hay democracia. Y sin democracia, las cosas pueden ser aún más difíciles. Los argentinos podemos dar testimonio de ello.
El asunto por estos días, en Argentina pero también en el mundo, y sobre todo en regiones como las nuestras, es el periodismo de mala calidad, que repercute también en la valoración de la democracia, pues ante la “no mirada” periodística, o la mirada miope -la distorsión de la mirada (por complicidad o por negocios publicitarios)-, brotan gobiernos malos, corruptos, que dejan de hacer lo que deben tentados por la impunidad y el silencio que los protege.
“Debemos formar periodistas para la democracia”, dijo Pablo Mendelevich, director de la carrera de periodismo de la Universidad de Palermo, lugar donde tuvo lugar el encuentro con periodistas del país y de gran parte de Latinoamérica. “El periodismo no está bien. No está mejor que hace 15 años”, agregó, y mencionó, entre otros problemas, la grieta política-social, la posverdad y otros tantos males como la decadencia de la industria del papel-periódico, que resiste y que para vivir, por sus elevados costos, entrega lo que debe y lo que no debe a pagadores generalmente provenientes del Estado: los gobiernos.
El titular de Fopea, Néstor Sclauzero, a su turno, insistió con una simple pero no por ello menos contundente frase: “El periodismo sigue siendo el mismo de la época de Gutenberg: hay que mirar y contar la verdad. Honrar la honradez”. Lo de los formatos es una circunstancia, porque los formatos de hoy son digitales y serán otros en el futuro. Pero contar un hecho periodístico con rigor informativo es tarea primaria de los periodistas. Hoy y siempre.
Lo que atrae a las audiencias es el talento, añadió. Y eso parece no estar en duda, más allá de las dificultades con las que se encuentra el talento a la hora de echar a andar. Una de ellas tiene que ver con las condiciones desfavorables de producción, un mal común en el mundo de este noble oficio. Porque es noble. Pese a que hay de todo, y por muchas razones se están abandonando los protocolos básicos de actuación periodística. Muchas veces por supervivencia, un periodista deja de preguntar y se dedica a cortar y pegar. A mediar un contenido suministrado, generalmente maquillado por las cada vez más extendidas y poderosas maquinarias publicitarias de los gobiernos que, entendiendo el negocio, gastan más en marketing que en gestión.
Los argentinos, además, consumen noticias por las redes sociales. El 65% del tráfico nacional lo maneja Facebook, pese a que las noticias más confiables las escriben los medios “tradicionales”. Estos gozan de prestigio, pero la cosa es que a los usuarios los maneja Facebook, sin que el interesado ingrese ya a las páginas de los medios. Otro tanto y más grave pasa con las estadísticas de los rotativos, que ven como, año a año, se reducen sus tiradas.
Los problemas, por tanto, pasan hoy por saber a cada instante qué contar, a quién, por dónde y cómo hacer para encontrar financiamiento para la producción de noticias de calidad, que son más caras que producir opinión por Twitter o por cualquiera de las demás redes. “Los hechos son sagrados (y caros) y la opinión libre (y abundante)”.
Los medios siguen siendo los organizadores del mundo, aunque el mundo sea pequeño, como podría ser el mundo de El Litoral: Corrientes, a veces parte de la región. Este diario es una referencia para su zona, para el NEA, pero sufre como sus pares de provincia la caída del modelo de negocios industrial y no se encuentra a ciencia cierta un camino para encauzar el servicio de noticias con una financiación sustancial en los nuevos formatos. Una condena. Por ahora, al menos.
Esa falta de control-financiamiento del negocio, la competencia desmedida sobre los contenidos y la irrupción de las falsas noticias y de operadores pagos (representantes de múltiples intereses) que moldean realidades, las deforman, generan corrientes de opinión, etc., constituyen un panorama bastante complicado para los periodistas y las empresas del rubro.
Hay algo bueno, de todos modos: que la ciudadanía sabe hoy que no todo lo que ve, oye o lee es verdad. Busca cómo validar esos contenidos y en ese esquema de validación todavía radica el hilo de vida de los medios.
El devenir (político, por caso) quiso convertir a los medios en instituciones redundantes de la escena pública. También la aparición de celulares potentes y gente que juega a ser periodista por un rato. Por suerte, más allá de una primicia, no alcanza sólo con eso. Aún valen las valoraciones contextuales y las implicancias efectivas de los hechos que se narran. Y eso no lo hace cualquiera.
De todas maneras, que los medios y el periodismo como entidad consigan hacer falta, no redundar, es menester de los propios medios y periodistas: buscando la verdad, generando credibilidad, prestigio. Periodismo de calidad.
Aquí también juegan un rol importante las instituciones de la democracia, muchas de las cuales se mantienen alejadas de los periodistas. Se esconden. Esconden. Y los medios no fuerzan un cambio de actitud. Muchas veces por comodidad, otras por falta de recursos y la mayoría de las veces por conveniencia económica, los medios también esconden sus sistemas de verificación interna y elevan las posibilidades de cometer inexactitudes o falsedades que terminan abonado el terreno difícil en el que parece estar embarrado el colectivo periodístico nacional.
Copiar y pegar sin verificación conduce al error. Y el error de los periodistas y medios de comunicación es el mejor refugio para los gobiernos escondedores o corruptos, y también para los gobiernos incapaces, que luego asientan la crítica en el error inducido para justificar su propia inacción.
Esta situación, llevada al extremo, hizo que en Argentina surjan entidades de verificación externa, como chequeado.com, que luego ofrece sus servicios a las empresas periodísticas, porque ni siquiera los grandes medios, muchas veces, se toman el trabajo básico de la verificación que hace unos años era una condición previa a cualquier publicación, aunque sea del estado del tiempo.
La información es naturalmente provisoria y por eso el periodismo debe extremar los cuidados. Y debe enmendar errores, en todo caso, cuando los comete.
Esto que parece una lección de primer año de periodismo y una sutileza cuando la realidad desborda los conceptos para imponerse con sus déficits más tremendos (socioeconómicos, sanitarios, educativos, de infraestructura, etc.), implica un mayor compromiso. Porque los que quieren que esto siga ocurriendo no buscan el descalabro de los medios en sí mismo. No les interesa eso. Lo que buscan es encontrar terreno fértil para sus fechorías.
La prensa surgió para contar y controlar, por lo que siempre es mejor para los controlados no tener de qué preocuparse. Es allí donde radica la importancia de estas cuestiones. Y por eso el poder busca siempre intervenir en los medios. Pero hay una certeza, y esta es igual para los vendedores como para los compradores de medios: a las entidades periodísticas que se las interviene políticamente no se les cree y no se las lee.
El acuerdo, por tanto, debe ser con la ciudadanía. Los periodistas debemos seguir bregando por encontrar mecanismos de acuerdo. No tanto con el palacio y más con la plaza. Estamos en un momento de crisis, pero también de oportunidades.