Gustavo Valdés: “Tenemos que darle un changüí al Presidente para que trate de hallar el rumbo económico que no supimos encontrar nosotros”

Esta entrevista, parte de un ciclo que El Litoral y E. L. editaron en formato digital durante todo el año, tuvo su cierre en el Teatro Vera con el gobernador Gustavo Valdés. Coincidió además con la culminación de su segundo año de gestión, por lo cual la oportunidad fue más que propicia para esbozar un balance y proyectar lo que viene, pasando por la coyuntura nacional y provincial. La que aquí reproducimos es parte de la charla, que se puede ver integralmente en video en esta misma plataforma.

—¿Cómo le va, Gobernador? ¿Cuál es su balance de estos 2 años de gestión?
—El primer año fue adaptación, de luna de miel. La verdad es que no es fácil hacerte cargo de un gobierno. Tomar las riendas de un Estado, que es omnipresente en toda la provincia, realmente es complicado.
Y darle una impronta y que el Estado se pueda mover, lleva su tiempo; pero creo que estamos encaminados. Estos dos años que vienen creo que le vamos a dar un dinamismo que ya va teniendo, el ritmo que queremos. Espero que ayude la cuestión nacional y que no tengamos vientos de frente, por lo menos.

—A mitad de este año ganó con más del 60% de los votos y una diferencia de más del 40% en relación al PJ. Eso lo convierte en el gobernador más poderoso, al menos desde el retorno de lo democracia. ¿Qué responsabilidades asume ante tanto acompañamiento?
—Pero el poderoso no termino siendo yo. El poderoso termina siendo el conjunto. A medida que nosotros vamos entendiendo hacia dónde tenemos que ir, creo que nos estamos encaminando todos, porque si no termina siendo como que el poder radica en una sola persona, y yo no soy partidario de que el poder lo maneje una sola persona durante todos los tiempos, durante todo el tiempo.

—Pero es el gobierno más poderoso que se recuerde…
—El gobierno. Me parece que tener mayoría en Diputados, en Senadores, te va dando la posibilidad de que puedas hacer lo que uno va creyendo. Pero uno también tiene que ir articulando con diputados y senadores, enriqueciendo las normas, las leyes, las ideas. Eso me parece que es positivo para todos, con una dirección ya definida hacia dónde quiere ir la gente, acompañando al gobierno y el gobierno acompañando a la gente.

—Igual, tiene una cuota de responsabilidad…
—Seguro, no lo discuto, pero es la primera que vez hay una mayoría clara, una mayoría de dos tercios en ambas cámaras, que no sale a correr, a modificar, a cambiar, a pedir superpoderes, a salir a intervenir instituciones, municipios, a trabajar con ese tipo de cuestiones. Creo que a nosotros esa confianza de los ciudadanos nos sirve para afirmar la identidad de vivir en paz, en armonía y fortalecer las instituciones. Ese es un logro que lo hemos conseguido todos.

—Hace pocos días usted se reunió con el Presidente la Nación. Después del encuentro, ustedes los gobernadores radicales (Valdés, Morales y Suárez) fueron muy importantes a la hora de empezar a dar señales, desde el punto de vista democrático, para permitir el tratamiento de la Ley de Emergencia Social. Fue reconocido incluso por el propio Alberto Fernández y la sociedad.
—Cada vez que el Presidente convoque a los gobernadores o al gobernador de Corrientes uno tiene que concurrir, escuchar, dialogar, porque me parece que es lo sano: la democracia, y no tiene que tener nada malo, ya que es una reunión de institucionalidad.
Yo creo que lo democrático es siempre respetar la voluntad popular, y respetar la voluntad popular es dejar que la voluntad popular se plasme a pleno en el cuerpo y después uno va a tener una discusión si te da la fuerza, si no te da la fuerza. Si no te da la fuerza, tenés que comenzar tachando la generala doble, como en definitiva terminó ocurriendo.

—Pero no obstruir el Congreso, como se pretendió.
—No obstruir el Congreso de la Nación. Entonces me parece que era saludable que nosotros salgamos a respaldar la asunción de diputados oficialistas, en este caso, y que con el juego de la democracia, con toda la voluntad plasmada, pueda jugar libremente el Congreso de la Nación, con los claros y oscuros. Hay un gobierno que necesita y tenía apremio para tratar una norma. Ojalá que todos los argentinos podamos pensar y actuar de esta manera, que podamos tener instituciones más sanas, que sean más saludables y que pueda haber debate. Eso me parece que es prudente para todos.

—Para hacer el balance lo invito a hacer un repaso desde su discurso de asunción. En marzo de 2017 usted proponía un ataque frontal a la pobreza y dos procesos centrales: modernización y crecimiento.
—Hay dos cosas: yo analizo el empleo público en cuanto a niveles de salario. Nosotros estamos en un promedio de salario de $28.000, por encima del promedio de salario del sector privado y eso genera un aporte. Por supuesto que cuando uno ve y tiene devaluación, y mide en dólares, uno mide la pobreza y, generalmente, los números terminan subiendo; pero este ciclo nosotros lo vimos en Argentina.
La pobreza se tiene que medir de manera multidimensional: no es lo mismo una persona que cobra 20.000 o 30.000 pesos en Corrientes a otra que cobra lo mismo pero en el centro en la ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, la pobreza te mide de igual forma. Pero hay que trabajar mucho y ayudar. Uno puede largar un plan social y enmascarar la pobreza. Pero la pobreza se tiene que resolver generando inversiones, generando trabajo con empresas privadas que puedan llegar a tomar trabajadores y que puedan tener sueldos importantes con aportes y en blanco.

—En su discurso de marzo del 2017 también hay un paralelismo que me parece importante, porque habló casi en los mismos términos que el presidente Fernández en su asunción. Dijo: “Asumimos el compromiso del erradicar la pobreza y acompañar a los desposeídos, sabemos que la única manera de solucionar los problemas es reconociéndolos”.
—Bueno pero eso es un problema de cómo mirás el vaso. Nosotros tenemos pobres y es una verdad de perogrullo: tenemos pobres, Estados Unidos tiene pobres, China tiene pobres; pero hay veces que es conveniente decirlo y hay veces que es mejor hablar de lo positivo que tiene una provincia, es una toma de decisiones. Pero en todo el mundo existen pobres, ojalá que no existiera ni uno más, que podamos llegar a una sociedad o apuntar, como una utopía, a decir: “yo quiero hacer desaparecer a los pobres”. Pero hay que trabajar todos los días y hay que tener inversiones que te conduzcan hacia ese destino. Eso es lo que tratamos de hacer siempre.

—En ese discurso habló de incluir a las mujeres y a los más vulnerables, a los vecinos en todas las direcciones, mencionó especialmente a la Capital y hoy se está viendo un poco eso. Otro punto que me parece fundamental de ese discurso es que mencionó incluir “a los que están y a los que se fueron”. Durante el siglo XX y los primeros 20 años del siglo XXI, 1 de cada 3, o 1 de 4 de los nacidos se fueron de la provincia. ¿Se puede revertir esta tendencia?
—El correntino es embarcadizo, va a la fuerza de seguridad, vamos a todos lados. Históricamente, Corrientes tuvo un rol fundamental, que es, por ejemplo, los docentes en el Chaco, los en Formosa, en Misiones. Los trabajadores, los profesionales que se fueron afincando en distintos lugares.
Pero (siempre le decía a la gobernadora Vidal y se lo puedo decir a cualquier gobernador de la provincia de Buenos Aires o de la Capital Federal) mientras siga habiendo desigualdad de oportunidades, más oportunidades en Buenos Aires, y que no hayan oportunidades para la provincia, los correntinos vamos a seguir yendo a la Capital Federal y al Gran Buenos Aires. Siempre que no haya posibilidades, si no cambia la matriz, no va a cambiar esa migración. Si vos tenés una tarifa de luz baja, una tarifa de agua baja, y si vas tener un sueldo muy superior en Buenos Aires, con que consigas un trabajo, tu condición de vida cambia. Es como irte a otro país. Entonces, vos tenés una migración interna que termina generando un país macrocefálico y ese tipo de país no le hace bien al argentino. Esto es lo que tenemos que revertir con oportunidades en el interior, con federalismo, que es lo que terminó devolviendo Mauricio Macri a las provincias. Pasa que la Argentina es complicada, el presidente que más le devolvió el federalismo económico a las provincias fue Macri. Y hoy comenzamos a revertir nuevamente este proceso, porque todas estas leyes que se mandaron al Congreso de la Nación son nuevamente el concentrar recursos para la Nación y estamos desandando el camino que trazó el anterior presidente. Estamos volviendo al unitarismo fiscal y lo estoy diciendo hoy, a diez días de haber asumido el nuevo presidente.

—Al asumir, cuando habló de modernización, dijo: “El mundo está creando inteligencia artificial y nosotros todavía luchamos con la deserción escolar”. “Modernización no es comprar computadoras, es cambiar nuestras cabezas y pensar de otra manera”.
—Bueno, es todo un desafío. La cuarta revolución en el mundo es la inteligencia artificial y si no tenemos conectividad, nos vamos a perder grandes posibilidades en el mundo. Por eso, invertir en conectividad es lo que estamos comenzando a hacer desde el Estado. Es fundamental para no perder la batalla contra las empresas privadas.

—También mencionó… vamos a hacer un repasito rápido: la ganadería, la exportación, el arroz, los cítricos, la horticultura, la yerba, el té, la miel, el turismo, el Iberá, la expansión de las redes del aeropuerto; se habla de nuevas pistas, más allá del Piragine Niveyro. ¿Cómo está eso?
—Bueno, las pistas… inauguramos la de Ituzaingó, la recuperamos, pues estaba fuera de servicio completamente. La de Carlos Pellegrini la estamos haciendo, estamos buscando en Concepción hacer la otra pista. El aeropuerto de Paso de los Libres lo estamos trabajando, como también el que hemos conseguido en el aeropuerto de Monte Caseros. Son pistas que hemos recuperado, en las que hoy tenemos cinco lugares donde mejorar. En muchos casos van a ser turísticas, en muchos casos van a ser comerciales.

—También habló de la Ley de Educación, del Código Penal. Recientemente hubo avances en esos ordenamientos. La regulación dominial, un banco de tierra, fondo de desarrollo rural, plan hídrico….
—El plan hídrico lo estamos avanzando en la medida que podemos. Tenemos el plan de una obra muy grande que tiene que ver con la Ex Vía, una obra esperada largamente. Esperamos realizarla con Eduardo Tassano, con fondos que son propios de la Provincia. Terminamos el Canal 5, que es el que pasa por debajo del aeropuerto. Estamos avanzando en la canalización del barrio Cremonte para tener salida por el Canal 5 y que no salga por otros desagotes. Después, bueno, tenemos que ir avanzando por esos planes, vamos a ver qué posibilidades tenemos y vamos a seguir trabajando en eso.
Y después tenemos la modernización del Estado, que tiene que ver con el Banco Provincia nuevo, que ya lo estamos terminando. Después, estamos trabajando en el Ioscor e IPS; aumentamos dos pisos más de lo que estaba previsto, porque soportaron las estructuras. En la medida que podamos, vamos a trasladar Catastro, y el Registro de la Propiedad Inmueble, edificios que eran absolutamente necesarios y también Personas Jurídicas.

—Pero ahí se va a generar un nuevo centro… y puede generar problemas la falta de infraestructura vial.
—El centro hoy ya es inaccesible.

—Claro, pero se puede pensar en extender la costanera sur, para poder dar salida al flujo vehicular de esa nueva zona…
—Es una obra cara, esta es una cuestión de plata. El plan lo tengo, me falta solamente la plata. En definitiva. la pobreza termina siendo pobreza por falta de plata. Por eso me parece que hay otras obras que son más urgentes; por ejemplo, el ingreso desde San Luis del Palmar, desde Laguna Brava, hasta la rotonda de la Virgen; que es una obra que lo tenemos que hacer porque es el lugar más transitado de la ciudad, más transitado que el puente.

—Sé que es importante, pero no me quiero detener en la política salarial, porque es una cosa que se habla todos los días. Sí mencionar que usted garantizó la política salarial de este año y el próximo.
—Exactamente, porque tenemos solvencia fiscal, financiera, y la provincia básicamente está bien comparado con otras provincias. Nosotros sabemos que tal vez no haya tanta ayuda del Gobierno nacional, lamentablemente, para que la Provincia de Corrientes ande bien. Pero tenemos que hablarlo, debemos tranquilizar a mucha gente. Porque por ahí dicen: “y ahora qué va a pasar, ahora que tenemos este gobierno que viene y no tenemos las posibilidades que antes”.

—En ese punto no va a pasar nada.
—No va pasar. Nosotros estamos garantizando pagar los sueldos. Bueno, de hecho, anunciamos el pago de un bono $6.000 para enero, que es el mes más largo del año.

—Mencionó antes que a partir de 2020 va empezar otra sinergia, otra velocidad en el gobierno, y uno tiene la sensación de que hay ministros que no le siguen la velocidad en la que ya está hoy el gobierno.
—Bueno, tienen que apurar el paso, tienen que acelerar. Hay ministerios que tienen dificultades en la estructuración del Presupuesto. En este Presupuesto nos sentamos a ver con detenimiento tratando de delinear en gran medida la obra pública y ordenarla. El Ministerio de Obras Públicas está funcionando mejor, lo reagrupamos y le estamos dando presupuesto.
Entonces, vos decís, “si no le das presupuesto, es imposible que el ministro pueda avanzar con velocidad”; por ende, tratamos de distribuir lo mejor posible. Este es el primer presupuesto (el de 2020) que de alguna manera comienza a avanzar con lo que nosotros creemos que tenemos que hacer.

—Vamos a conceptualizar un poco. Un informe del Banco Mundial dice que Corrientes es una de las provincias con menos posibilidades de habitabilidad. ¿Qué ve usted en cuanto a las posibilidades de revertir esto, en cuánto tiempo? ¿Por dónde empezar?
—Tenemos que tratar nuestras ventajas, sino otra vez estamos mirando nuestras desventajas. Si nosotros fuéramos una provincia petrolera, podríamos hacer como Dubái: poner islas sobre el río Paraná y arriba de la isla de arena construir un rascacielos, hacer un edificio. Pero estamos hablando de recursos. Tenemos que aprovechar al máximo nuestros recursos y hacer más eficientes los recursos que invertimos en el Estado, ese es un ejercicio que venimos haciendo.
No queda otra posibilidad, tener los caminos en condiciones que necesitamos seguir mejorando, porque falta mucho, tener inversión en lo que es puertos, tratar de generar nuevas rutas, de ayudar a los productores que se radiquen y que mejoren su calidad productiva. Esto es lo central, lo demás tiene que ser un acompañamiento de la sociedad, pero sabiendo que lo central termina siendo la producción y la generación de riquezas. No hay otra manera. Todo lo demás termina siendo una mentira.

—Hay un recambio generacional en los elencos políticos. Usted mismo encarna uno de ellos: la Provincia. Pero en el resto de las líneas, ¿están generando recambio generacional?
—Hay que mejorar, pero se está generando. También hay que ver si la política se renueva o renueva su stock de dirigentes, pero uno nuevo no quiere decir que es uno mejor que uno que ya tiene experiencia. La experiencia es fundamental e importante, y cuenta. Las sociedades sabias no son las sociedades que tiran la experiencia por la ventana, las sociedades sabias son las que se nutren de la sabiduría de la experiencia.
Entonces hay que combinar. Creo que las personas jóvenes tienen mucho más fuerza, que realmente poseen mucho más potencial para dinamizar la política, pero el que tiene la experiencia y la sabiduría debe conducir la fuerza joven por el lugar correcto. Entonces, así, nosotros equilibramos.

—Claro, acá como que hay cierta quietud…
—Tenemos nuevos cuadros y otros que ascendieron con el paso del tiempo, por decirlo de alguna manera. Es decir, hay un recambio generacional también en cuanto a la experiencia, pero al no haber un cambio de gobierno, lo que hay es trabajo y mayor experiencia en cada uno de los equipos técnicos y se va sumando por debajo a las nuevas líneas gente más joven que va aprendiendo y va evolucionando. Esa es la forma que nosotros tenemos y vamos mejorando nuestros equipos técnicos. Yo creo que de igual forma podemos avanzar en la capacitación también. Hay que trabajar.

—Siguiendo este punto ¿cómo toma decisiones el Gobernador? ¿A quién consulta usted en su mesa chica?
—La decisión del poder es siempre una sola. Las decisiones del gobernador las toma el gobernador. Uno puede tener dos o tres sugerencias, pero la decisión y el camino siempre la toma el gobernador. Ahora: hay decisiones que son políticas, que hacen al partido o al rumbo, en las que uno puedo escuchar, ver, trabajar. Por ahí tomar una decisión política juntos, que es sobre todo referida a la política o a la marcha, o escuchar a los socios.
Me parece que eso tiene que ser una virtud: poder escuchar a todos, pero la decisión del gobierno la toma el uno solo. Las decisiones políticas creo que las terminamos tomando entre unos cuantos.

—¿Se inscribe más cerca de la tradición desarrollista del Piragine o del pragmatismo colombista?
—Creo que hay que hacer las dos cosas. Me parece que uno tiene que ver el problema y estar orientado a la resolución, no importa si la idea es de izquierda o de derecha. Aprendimos en China que hay un dicho que dice: “No importa si el gato es blanco o negro, lo importante es que el gato cace ratones”. En definitiva, uno hace política no para un sector; sino que hace política para que el ser humano esté mejor y eso es importante.

—En relación a los aportes para cerrar la grieta. La grieta es un hecho político y social que vive la Argentina y también Corrientes. ¿Ahora, cuánto más está dispuesto a hacer para cerrar esa herida?
—Uno es el gobernador de los correntinos, de todos. Entonces cuando hay un necesitado, no importa de qué partido sea: lo tenés que resolver. Creo que esa es una forma y un aporte a resolver la grieta. La descalificación al opositor porque lo querés descalificar me parece que no construye. Tenemos que bajar un poco los decibeles de la pelea y que la política se siente a pensar en planes estratégicos y que todos juntos podamos tener una propuesta de una sociedad en un trabajo conjunto.

—¿Qué errores le endilga al macrismo por la derrota electoral?
—Yo creo que le faltó contacto con la ciudadanía, faltó política. Hay cosas que se resuelven haciendo política. Hubo funcionarios que tuvieron un contacto fluido (Marina Klemensiewicz; Rogelio Frigerio), y otros a los que realmente les costaba el contacto con el ciudadano. Y a veces se toman decisiones desde Buenos Aires y se pierde contacto con la ciudadano. La política en la Capital Federal, en el Conurbano y en Buenos Aires es de una manera, y en el interior de la Argentina es de otro.

—¿Y la economía?
—La economía también, pero la economía decime quién la resolvió, decime que la resolvió Carlos Saúl Menem o Raúl Alfonsín, o Eduardo Duhalde. O decime que la resolvió Néstor Kirchner, o Cristina, o Macri. El que resuelva la cuestión económica de la Argentina y que vuelva la Argentina de los años 30, yo creo que va a ser votado por mucho tiempo. El problema es que nosotros no queremos hacer lo que tenemos que hacer para que la economía crezca.

—¿Qué es?
—Equilibrar los gastos del Estado e invertir en desarrollo y crecimiento, es lo que no queremos hacer, nos queremos mentir de que estamos en otra Argentina y permanentemente hacemos cosas que son populistas, hacemos cosas que suenan bien a los oídos y queremos agradar a la gente para ganar la elección a 2 años o 4 años. Nosotros tenemos que hacer una política que nos sirva en el tiempo, 20 años adelante y ahí vamos a crecer, no hay solución mágica.

—La sociedad exige también ajustes en los gastos del Estado, los gastos políticos…
—¿Cuál es el gasto político?

—El Gobierno, los legisladores, las dietas, los cupos, los jueces.
—El Estado tiene tres poderes. Nosotros tenemos el el Poder Legislativo que gasta el 2,5%, aproximadamente, en Argentina; el Poder Judicial gasta otros 3 o 4 puntos y el 94% se invierte en el Poder Ejecutivo. Entonces, la desproporción de presupuesto que tiene el Poder Ejecutivo respecto al Legislativo y Judicial es enorme. Sin embargo, se termina achacando a las representaciones menores presupuestariamente. Pero nosotros tenemos que tener racionalidad dentro del Poder Ejecutivo, si no tenemos racionalidad, no vamos a resolver las cosas. El Estado para resolver tiene que tener racionalidad. Entonces, cuando más agrandamos el Estado, necesitamos cargar más impuestos para los que producen, y al cargar más impuestos sobre los que producen, los que producen cada vez lo hacen menos, y cada vez hay más pobres y para salir de la pobreza los ponemos en el Estado, y el Estado, como necesita pagar mejores sueldos y salir de la pobreza, vuelve a cargar impuestos sobre los que producen. Entonces, eso es lo que tenemos que resolver alguna vez, aunque sea antipático, pero no lo hacemos.

—¿Y por qué no lo hacemos?
—Porque viene el populismo y tenemos que hacer lo que le gusta a la gente y todos sabemos lo que está ocurriendo, todos sabemos las consecuencias, aplicamos políticas que ya fracasaron en Argentina, pero que son simpáticas.

—Bueno, pero el ajuste también hambreó a mucha gente, el 40% de la gente es pobre.
—En dólares…

—Es inviable igual, sea un número más, un número menos…
—Lo único que sirve es la inversión. Nosotros no podemos tener funcionarios públicos nacionales que cobran 400.000 o 500.000 pesos y funcionarios municipales que trabajan por 2.000 o 3.000 pesos, con planes sociales. Esto termina siendo un problema central, que en algún momento se tiene que resolver.

—Dada la actualidad de la oposición en Corrientes, una oposición fragmentada producto del voto popular, y también de sus propias responsabilidades, los escarceos que más suenan desde el punto de vista político son los escasos de la coalición del gobierno ¿Cómo se maneja esa interna?
—Bueno es lo que ocurre cuando uno tiene muchos votos y muchos partidos, pero uno incluso puede tener diferencias de visiones dentro de los mismos partidos políticos y uno las tiene que tomar como sugerencias. Si uno toma todo el tiempo como un ataque el pensar diferente, el tener otra opinión, es complicado. Nosotros somos un partido político centenario, el radicalismo, que ha tenido divisiones en su tiempo, que ha tenido puntos de vista distintos. Ahora tenemos que conjugar con una serie de partidos políticos trabajando y armonizando, pero es el arte de construir entre todos la sociedad del futuro. Creo que en esto radica el buen arte de la política.

—¿Qué espera para este año y para el que falta todavía?
—Espero que el año que viene sea un año mejor para todos y encontremos el camino del desarrollo y el crecimiento, y que hagamos una apuesta para que a los argentinos nos vaya bien, para que al gobierno de Alberto Fernández le vaya bien, porque si le va bien el gobierno nacional, le va bien al gobierno provincial. Esto lo tenemos que entender, tenemos que darle un changüí como decimos nosotros las correntinos para que encare una senda y que trate de encontrar el rumbo que tal vez nosotros no supimos encontrar en lo económico, aunque concertamos en muchos otros rubros y que son positivos. Y esperemos que en los dos años que nos quedan a nosotros, encontremos el camino y que Corrientes esté un poco mejor. La vamos a comparar con otras provincias y la van a ver mucho mejor.

—La última: ¿De cuántos años es el proyecto político del gobernador Valdés?
—Mi proyecto político es el que me dé la gente. Si la gente quiere me va a dar dos años, si el ciudadano quiere vamos a tener la posibilidad de ir por más, pero depende del tiempo de gobierno. Pero no tenemos que hablar de estas cosas si nosotros no tenemos la posibilidad de evaluación. Primero, tenemos que trabajar y después, en todo caso, tenemos que proponer. Pero primero hay que trabajar porque si no, uno parece que está pensando en 2 años, y nosotros tenemos que trabajar pensando en 20, no en 2. Cuando nosotros pensamos en 2 años, en 4 años, equivocamos el camino.

 

Corrientes pro vida: “Que los cambios por el aborto se debatan en la Legislatura”

—¿El 2020 va a ser el año de la reforma electoral, del voto joven?
—Yo propuse el tema del voto joven, del voto de la mujer también. Ese es un debate horizontal y que va a todos los sectores, mujeres de nuestro partido, de otro partido, hombres que quieren votar, hombres que no quieren votar. Yo creo que la política es la que tiene que generar los cambios en la sociedad y hoy la mujer tiene un rol central y la Legislatura tiene que comprender que ese rol central tiene que estar reconocido y garantizado por ley.
La participación de las mujeres es necesaria y cometemos un error al no tener obligación. Hay muchas mujeres capaces, lo digo haciendo una autocrítica. Creo que es un proceso que se va a ir dando con el transcurso del tiempo, pero hay que ir poniendo el asunto sobre la mesa.

—También está sobre la mesa la Educación Sexual Integral y el nuevo protocolo de aborto. La provincia tiene una postura tomada al respecto: es una provincia pro vida. ¿Va a cambiar la posición de Corrientes con respecto a estos temas?
—Nosotros lo tenemos por ley, por lo que esto hay que debatirlo por ley. Tenemos una ley que dice que Corrientes es pro vida. Que se debata en la Cámara.

—¿Propone que la Legislatura aborde el tema?
—Que debatan los representantes de la gente cuál es el protocolo, qué vamos a hacer y que se escuche a la Iglesia Católica -que tiene muchos fieles-, pero que también se escuche a los evangelistas, que se escuche a la izquierda. Esto tiene que ser un debate que se tiene que dar, no con una sola oposición, sino escuchando a todos y consensuando. La mejor manera de consensuar no es con un decreto, sino es justamente que la Legislatura que sancionó la ley Corrientes pro vida vuelva a discutirla. Me parece que tienen que ser los legítimos representantes de la gente.

—¿Y la Educación Sexual Integral? ¿Cómo repensamos la educación, en general, más allá de eso?
—Es complicado no tener la educación sexual como lo es no tener una materia inclusiva. Debemos revisar esto, como también que todos los sectores puedan tener que ver con tránsito, en todas las materias educativas, todo el tiempo. Porque un tránsito desordenado nos genera un agujero en las cuentas públicas, porque tenemos que hacer inversiones permanentes en salud, en el Hospital Escuela.
Me parece que es fundamental que repensemos la educación. Incluir robótica, modernizar, que todas las escuelas tengan internet, que puedan brindar a sus alumnos esa posibilidad fundamental. Hoy es más importante tener conectado un celular, un ordenador a la red, donde está el 90% del conocimiento humano, que tener una biblioteca llena de libros; porque la red es como tener una biblioteca virtual al alcance de la mano. Entonces, creo que tenemos que aportar sin descartar. Y, entre otras cosas, tenemos que leer más.

—Es importante lo que está diciendo. ¿Cuándo ponemos la línea de largada?
—La línea final sería en conectividad…

—Está bien, pero eso es infraestructura.
—Bueno. El contenido lo estamos trabajando hace dos años.

Juró Alberto Fernández y prometió “empezar por los últimos”, para después llegar a todos

 

Vengo a convocar a la unidad de toda la Argentina en pos de la construcción de un nuevo contrato ciudadano social”, dijo, fuerte y claro, Alberto Angel Fernández, minutos después de jurar, de recibir los atributos de mando y de convertirse en el nuevo presidente de la Nación. Fue esa frase la chispa inaugural de un discurso potente, denso en concepto y alcance, hondo desde el punto de vista político y sentido para los parámetros simbólicos del peronismo que volvió al gobierno y copó el hemiciclo del Congreso para hacerlo notar.
“Vengo a convocar a la unidad de toda la Argentina”, dijo el Presidente. Y completó la idea con una construcción muy cara al sentimiento de los argentinos. Habló de volver a unir a las familias para que puedan sentarse en torno a una misma mesa, más allá de lo que piensen. Y de volver a poner el pan en las mesas en las que falta, porque “sin pan no hay futuro”.

El discurso duró una hora y no dio tregua. Al parecer hacían falta esas palabras. En el ambiente caluroso de ayer reinaba la expectativa. En las caras de muchos de los presentes en la jura, adentro y afuera del Congreso, se replicaban mohines de esperanza.
Todo comenzó muy temprano como lo que fue: un día histórico. Y varias son las razones que enmarcan ese adjetivo. Histórico porque desde hace casi 80 años, desde el surgimiento del movimiento peronista, ningún gobierno de otro signo político logró lo que Mauricio Macri: ser reemplazado por el voto popular al final de su mandato constitucional. Macri fue, además, el primer presidente no peronista ni radical en gobernar Argentina desde mediados del siglo XX.
Histórico porque Alberto Fernández es el primer presidente peronista que recibió la banda presidencial de un adversario en tiempo y forma. Y de manos del adversario. Este dato cobra todavía más relevancia si se tiene en cuenta que desde 1928, ningún gobernante de otro partido que no fuera el peronista -ni siquiera uno de la centenaria Unión Cívica Radical- logró entregar el mando cuando correspondía.

Histórico porque aún en contra de todos los pronósticos, dos días antes del traspaso de mando, Macri y Fernández protagonizaron otro hito al acudir juntos y darse un abrazo durante una misa “por la unidad y la paz” en la Basílica de Luján. Y porque el traspaso, que terminó siendo armónico, demuestra el vigor de la democracia que habrá cumplido 40 años de transcurso ininterrumpido cuando Alberto Fernández deje su cargo.

La jura
La ceremonia comenzó al promediar la mañana. A las 11.19 la entonación del Himno Nacional dio inicio a la Asamblea Legislativa. Ingresaron luego Mauricio Macri, Cristina Fernández de Kirchner y el propio Alberto Fernández, que exactamente a las 11.57 juró como presidente de la Nación.
La ovación fue grande, aunque no tanta como la que escuchó Cristina Fernández, minutos después. Pero ni juntas se comparan con el momento que tuvo que pasar Mauricio Macri, que al ingresar al recinto para entregar la banda y el bastón, escuchó abucheos, silbidos y varias versiones de la Marcha Peronista cantada adentro y afuera del Congreso, con los correspondientes dedos en V.
Ya en cadena nacional, lo que vino después fue el discurso inaugural del mandato. Comenzó a las 12.06 y concluyó una hora después cosechando acuerdos en su mayoría, aunque también hubo algunos rezongos. La deuda, la crisis, el hambre, la reforma de la Justicia, la intervención de la Agencia Federal de Inteligencia y el cierre de la grieta, entre otros puntos no menores, tonificaron el contenido del mensaje que será, con el paso de los años, la vara con la que se medirá el éxito o el fracaso de esta nueva gestión.
Alberto Fernández se mostró enérgico, pero moderado con sus palabras. No ahorró críticas, pero las sustentó con datos. Y en ese contexto trazó su camino.

El discurso
Desde el principio, el Presidente pidió un nuevo contrato social que proteja y una a los argentinos. “No cuenten conmigo para el desencuentro”, añadió. Reconoció que hay pujas, pero también prioridades. Y la prioridad de su gobierno será “empezar por los últimos, para después llegar a todos”.
Hizo hincapié en el plan contra el hambre, en el diseño de créditos a tasas bajas para reactivar el trabajo independiente.
Lanzará, dijo, una serie de acuerdos básicos con todos los sectores para reactivar la producción, la industria y para bajar la inflación que “es la más alta en 28 años”.
También dijo que “la desocupación es la más alta desde 2002”, y recordó que “el dólar pasó de costar $9,60 en 2009 a $63 ahora”. “La pobreza actual está en los valores más altos desde el 2008” y “la indigencia es la más alta desde 2010”.
“La deuda pública en relación a su PBI está en su peor momento desde el año 2004”, remarcó, y añadió que “en estos cuatro años se perdieron 152.000 empleos registrados del sector privado. Planteó un plan sostenido para recuperarlos, lo mismo que pidió para la ciencia y la tecnología.
Tras hacer este balance, anunció que no aceptará el presupuesto que dejó Macri por carecer de realidad, y que formularán otra herramienta en la que “los privilegiados van a ser los pobres y los marginados”.
En otro tramo de su alocución dijo que la deuda dejó frágil al país. Ratificó su voluntad de pago, pero recordando antes que es el gobierno de Macri el que se fue con un virtual default. Dijo que harán todo para pagar, pero primero harán todo para crecer, porque dada la herencia “no tenemos capacidad de pago”.

Ratificó su idea de gobernar con los 24 gobernadores en el marco de un nuevo federalismo, y allí estaba escuchando atento el gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés, sentado en el ala izquierda del estrado principal.

Habló del hábitat, de la vivienda y de la creación de un ministerio para que se ocupe de resolver este problema que aqueja a miles de familias argentinas. Habló de la salud, a la que le restituyó su rango ministerial. Y de inmediato anunció que decidió declarar la emergencia sanitaria. “Hoy padecemos el peor brote de sarampión de los últimos 20 años” recordó, para sostener su medida.
Instruyó, dijo, un fuerte trabajo a la diplomacia comercial. Ratificó su compromiso con el Mercosur, condenó los golpes de Estado de la región y sentó las bases de su política internacional haciendo una defensa fuerte de los derechos del país sobre las Islas Malvinas. Malvinas será, además, según dijo, materia de una política de estado multisectorial que exceda su gobierno.
En el tramo más urticante de su mensaje, Alberto Fernández pidió una justicia independiente, y un “nunca más”. Nunca más la Justicia aliada con los servicios de inteligencia y las mafias para atacar a los adversarios políticos.
Acto seguido, anunció una reforma judicial federal, cuyo plan mandará al Congreso, y la intervención de la Agencia de Inteligencia. Sus fondos reservados, informó, serán redistribuidos para el plan contra el hambre. “Nunca más el estado secreto de los sótanos”, reiteró, cosechando cómo casi en cada párrafo, un coro cerrado de vivas y aplausos.
También habló de reformar los protocolos de seguridad, con la lupa puesta en el gatillo fácil, y hasta le dedicó unos párrafos a la prensa, a la industria periodística y al asunto de la pauta publicitaria. Macri se gastó 9000 millones en los medios, dijo. Anunció que hará ahorros y que su producido se destinará a la educación. Y anunció además que tiene la pretensión de extender las jornadas educativas en el marco de un pacto educativo nacional.
El final fue para ratificar su compromiso con el derecho de las minorías, y con el de las mujeres. Dijo que quiere encabezar la demanda de la igualdad y que la de “Ni una menos” será una de sus banderas.
Este será el gobierno de la solidaridad con los que menos tienen, idea en la que tendrán que participar los que tienen más, dijo Alberto, para cerrar.
No se fue del Parlamento sin recordar a sus padres, pero también a Néstor Kirchner, en uno de los momentos más emotivos de todo el acto. También lo fue el instante de su investidura, en el que se le nublaron un poco los ojos con lágrimas antiguas.
Repuesto y con ánimos de reconocimiento, hizo su tributo a la estrategia de Cristina Fernández que, entre otras cosas, hizo posible que él mismo esté dando ese discurso.
Pasadas las 13, Alberto y Cristina salieron del Congreso a saludar. A la tarde recibieron a las delegaciones diplomáticas y luego el Presidente tomó juramento a sus ministros. En la Plaza de Mayo, en tanto, la gente, encendida bajo el sol de diciembre, que ayer se mostró más intenso que nunca, vivía su fiesta mientras esperaba la palabra de sus líderes. De él, sin duras, pero también y sobre todo, de ella.

Semiología práctica

La semiología es una ciencia que se encarga del estudio de los signos en la vida social. Es un término que suele utilizarse como sinónimo de semiótica, aunque los especialistas de la materia hacen algunas distinciones entre ambos. “Semiología” procede del griego y está formada por dos vocablos: semeion que puede traducirse como “signo”, y logos, que es sinónimo de “estudio” o “tratado”.

Puede decirse, a grandes rasgos, que la semiología se encarga de todos los estudios relacionados al análisis de los signos, tanto lingüísticos (vinculados a la semántica y la escritura) como semióticos (signos humanos y de la naturaleza). Por eso mismo esta ciencia, con los años, se constituyó en un instrumento multidisciplinario. Lo usa la política, mucho la comunicación y se usa incluso en medicina humana y animal.

El suizo Ferdinand de Saussure (1857-1913) fue uno de los principales teóricos del signo lingüístico. También lo fue el estadounidense Charles Peirce (1839-1914). Además de estos, hay otros pensadores que ayudaron a conceptualizar mejor el asunto y sus implicancias. (Para los interesados, se puede mencionar por ejemplo al francés Roland Barthes o al italiano Umberto Eco. Eliseo Verón fue una referencia argentina en este campo). Pero no es nuestro punto. Además, puede que sea un tanto complejo su entendimiento, aunque en el mismo plano hay que decir que el manejo de estas herramientas es fundamental para los procesos comunicativos. Para lo que se dice y lo que se quiere decir. Para lo que se muestra y lo que se esconde en cada proceso de intercambio, en el plano que sea.
Ahora bien: ¿de qué sirve esto en una columna que en general se encarga de temas políticos locales? Veremos que bastante.

Sucede que entre el domingo y el lunes pasado, el gobernador Gustavo Valdés se refirió al asunto. Primero con Carlos Alonso en Radio Dos y después con María Mercedes Vázquez en Radio Mitre. En un tramo de ambas notas, primero conceptualizó y después hizo uso de la herramienta, enviando señales que, con seguridad, algún semiólogo social-político ilustrado o autodidacta estará descifrando.—¿Vos sabés de semiología?— sorprendió Valdés, parado en la vereda de la comunicación política.
—Es la ciencia y arte del buen diagnóstico— replicó Alonso, sentado sobre sus libros de Veterinaria, que es el saber docto que acredita.
Ninguno tenía ánimos de desarrollar teoría, pero sí, al parecer, de desplegar una especie de aplicación práctica:

—Uno tiene que saber qué dice, dónde lo dice y por qué lo dice— disparó Valdés. En este arte de decir, uno tiene que saber qué está diciendo…
¿Y qué es lo que dijo Valdés o, en todo caso, por qué hizo referencia a esta ciencia en particular?
Vayamos por partes.

Entrevista de Carlos Alonso. Radio Dos. “Lo bueno, lo malo y lo feo”.

—La gente se lo pregunta, ¿un gobernador tiene que pensar más allá de su gestión? ¿Pensar a 20 años, para cuando ya no esté?
—Hace 20 años atrás no se pensó de esta manera. Tal vez no teníamos esta posición o tal vez no teníamos este horizonte.
—Es complejo salir (de la provincianía). Y por ahí hay muchos estúpidos que creen que uno sale (al mundo) a pasear. Y por ahí esos estúpidos le hacen decir eso a otros, por canales de televisión vecinos o lo hacen decir por algunos otros medios. Pero no importa. Nosotros sabemos lo que tenemos que hacer y estamos en el camino.
—Posibilidades para la provincia hay, pero hay que buscar. No nos tenemos que mirar el ombligo. Tenemos que levantar la cabeza.
—Entre otras cosas, además, tenemos garantizado pagar los sueldos de acá hasta que termine este mandato.
—¿Y con qué gabinete vas a hacer todo?
—Con los ministros que tengo y espero sumar uno más, de Ciencia y Tecnología.
—¿Cuándo los vas a anunciar? Porque además tenés que cambiar a varios…
—Oportunamente. No hay apuro. Si no tenés un ministro, tenés un subsecretario o secretario de área.
—¿En serio?
—Tranquilo. Hay para todos y todos (sic).
—¿Cómo está la UCR? 
—La UCR es un partido consolidado y creo que tenemos que respetarnos todos dentro de la UCR. La UCR no es de una sola persona. Somos todos y todos le ponemos el hombro para que sea el partido que es. Entonces la UCR no tiene dueño.
—Siento un gran acompañamiento de los ciudadanos. Fundamentalmente de los ciudadanos, y esa es una gran fortaleza. Porque los votos no son ni de las estructuras, ni nadie es dueño de los votos. Nadie se tiene que sentir dueño de la ciudadanía. La ciudadanía es la que elige. La que pone o la que saca. A esa ciudadanía es la que no tengo que defraudar y voy a hacer todo para que esa ciudadanía esté conforme con lo que hago.
—¿Cómo están las cuentas provinciales? ¿Alguien te define como gastador o qué?
—Están queriendo por ahí generar ese clima, pero no importa. Yo sé lo que estoy haciendo.
—Vos anduviste por países que están medio belicosos…
—España, por ejemplo. Hay tensión grande allí.
—Parece que te mimetizaste…
—Bueno. Nunca hubo una estabilidad total en esos países de Europa… (risas) Hay como cuestiones pendientes…
—Pero acá todos tenemos armas. Todos tenemos armas…
—¿No estarás medio enojado hoy, no?
—Todos tenemos armas.
—Viniste complicado…
—No. Es que yo te hablo de desarrollo y vos venís a la politiquería. Te gusta la politiquería (risas).

***

Entrevista de María Mercedes Vázquez. Radio Mitre. “Corrientes en el aire”.
—¿Por qué aclarás que tu gobierno es austero?
—Porque hay por ahí algunos comentarios de despilfarro. Pero siempre comentarios por debajo de la mesa (…) Pero bueno, yo creo que nosotros tenemos que tener un gobierno austero, que ahorre, que cuide los mangos de los correntinos y que pueda tener otra visión. No nos podemos mirar todo el tiempo el ombligo.
—¿Por qué aclarás que están garantizados los sueldos?
—Porque hay gente que dice lo contrario.
—¿Dentro de tu partido político?
—De todos lados. Por ahí algunos tratan de sembrar dudas y nosotros estamos haciendo una muy buena gestión, responsable, tratando de gastar esencialmente en el desarrollo, en obras públicas y en mantener el poder adquisitivo del salario de todos los trabajadores.
—¿Y lo de los ministros?
—Nadie está atornillado a la silla. Y aquellos que no estén cómodos en el gobierno, o no piensan como pensamos nosotros, pueden renunciar mañana sin ningún inconveniente. Nadie es indispensable. Ni el gobernador es indispensable. Y no hay persona indispensable para una sociedad que realmente abraza un sistema republicano. Porque la democracia descansa en la república, en la división de poderes, y nadie es dueño de nada y nadie es indispensable.
—¿Te reunís con la UCR?
—Siempre estoy hablando con el radicalismo.
—Pero se reunieron en estos días…
—Se reunieron el martes. Y creo que mañana (martes) tenían otra reunión. Yo no puedo. Creo que hacen un asadito en la casa de un legislador. Pero bueno, está bien. Yo estoy yendo a buscar fondos que tienen que ver con la Sapen. Son 100 millones de pesos no reintegrables para llevar fibra óptica, conectividad y desarrollo para los correntinos.
—¿Hay internas en la UCR?
—Siempre hay diferentes miradas. Yo no creo que haya un partido que pueda tener una sola mirada.
—Hay gente que quiere que haya una ruptura, que explote todo. O hay algunos dirigentes a los que les conviene, pero nosotros tenemos que fortalecer este espacio exitoso. Nosotros sacamos el 60% de los votos en la primera elección (de este año) que no es de nadie. Es de la propuesta que hicimos nosotros. No me creo dueño ni nadie es dueño de esos votos.
—Hablaste de que nadie es dueño de la UCR.
—Y eso es así.
—¿Y qué trajiste de tu viaje a Europa?
—Nosotros fuimos a buscar posibilidades (para Corrientes). No es que nosotros hacemos como hacen decir por ahí, que buscamos destinos exóticos. Nosotros nos vamos a lugares donde necesitan nuestro producto. No esperamos que nos vengan a buscar.

***

Pues bien. “Uno tiene que saber qué dice, dónde lo dice y por qué lo dice”, dijo Valdés. Tal vez ahora mismo haya algún lector diestro en encontrar las marcas que fue dejando el Gobernador entre las líneas de estos mensajes.

En el espejo del milagro finlandés

¿Puede Corrientes soñar con el milagro finlandés? ¿Puede de una vez y para siempre alejarse de la queja, de la autoexclusión y de la rosca política que paraliza, y fomentar el desarrollo de políticas duraderas para sustentar un despegue real y efectivo? ¿Puede, una provincia como la nuestra, abandonar su perenne estadío discursivo y pasar a la acción? Puede. Las condiciones naturales de nuestro territorio, su ubicación geopolítica estratégica dentro del Mercosur e incluso la capacidad de trabajo de su gente parecen acercar, siempre, esa posibilidad. Aunque también, muchas veces, los deseos se truncan por factores propios y ajenos, muchos de ellos vinculados con la falta de visión y la mezquindad política.
Por estos días el gobernador Gustavo Valdés encabezó una delegación provincial que visitó, más allá de las escalas técnicas, dos ciudades importantes del norte europeo: Riga, capital de Letonia, y Helsinki, capital de Finlandia.

La meta de este nuevo viaje al exterior (en junio viajó a China) se sustenta en una idea rectora, más allá de las concreciones: buscar mercados para productos locales como la carne, los cereales (con el arroz como nave nodriza) y la madera; y en paralelo acortar distancias y tiempo en materia de planificación e incorporación de tecnología a la producción doméstica.
Otros ya lo hicieron y son eficientes, y por lo tanto no hace falta que Corrientes, provincia en la que está todo por hacerse, pierda tiempo y dinero en sus propias búsquedas. Esa inteligencia parece guiar al gobierno de Valdés que, primero en Letonia, mantuvo una serie de reuniones cuyo saldo, según explicó el propio gobernador, podría resumirse en la adquisición/comparación de experiencia, en la construcción de relaciones políticas y comerciales con potenciales inversores y expertos en el diseño, construcción y operativización de puertos, además de configurar la posibilidad de que en alianza con empresarios y el gobierno letón, Corrientes encuentre canales alternativos para la comercialización de sus productos.

La provincia de Corrientes tiene con Letonia una trayectoria de trabajo conjunto. Ambas jurisdicciones firmaron un convenio de cooperación hace 3 años. Ahora el foco estuvo puesto en la construcción de puertos y en el desarrollo de una logística más ambiciosa que la de acercar nuestros productos/bienes a los mercados tradicionales, como por ejemplo los de Hamburgo o Amsterdam.

“Las experiencias de funcionamiento y gestión del puerto de Riga nos ofrecen múltiples posibilidades para replicar en los nuestros y potenciar la hidrovía Paraná-Paraguay”, dijo al respecto Valdés luego de la reunión que sostuvo con Mihails Kameneckis, un diputado del Ayuntamiento de Riga con experiencia en transporte aéreo, fluvial y terrestre. “Su conocimiento de este campo nos permitirá avanzar en mejoras en las vías de conexión de Corrientes con provincias y países vecinos”, añadió.

En las últimas horas, la comitiva local subió hasta Helsinki, Finlandia, donde vieron una serie de plantas de procesamiento de madera, analizaron potencialidades con referentes de un instituto de tecnología parecido al (ahora desfinanciado) Instituto Nacional de Tecnología Agropeuaria de Argentina, y avanzaron también en la posibilidad de la generación de biocombustibles, material con bajo nivel contaminante que sube su valor, cotidianamente casi, dada su característica amigable con la preservación del ambiente.
En contacto con la prensa correntina, Valdés se mostró sorprendido con la cantidad de productos que, relacionados con la madera, pueden producirse en Corrientes con alto agregado tecnológico. La elaboración de utensilios varios, de impresoras 3D, de bloques de madera para la construcción de casas, edificios, e incluso estadios (o gradas de corsódromos); diseño de indumentaria con la utilización de filamentos de madera que en algunos casos ya está reemplazando al algodón. Habló de un material con base de madera y polímero y otras novedades alentadoras que potenciarían, además, nuestra germinal industria química.

Ahora, ¿cómo relacionar Corrientes con esas realidades europeas altamente tecnificadas?
Valdés habla de generar las bases. Habla de proyectos. De una idea clara de desarrollo proyectada a 10 o 20 años (algo así como un plan “Corrientes 2030”), que una vez fijada, orientaría las inversiones públicas y privadas. Sueña, además, con que esas proyecciones puedan sobrevolar las coyunturas políticas, locales o nacionales. Habla de una provincia de cara al futuro, que no es poco.
Su optimismo se sustenta en estos datos: Corrientes concentra el 40% de la forestación argentina. “Y podemos sumar 2 millones de hectáreas más si aprendemos de empresas con vasta experiencia y el Estado acompaña la inversión privada con estímulos que favorezcan la radicación de industrias generadoras de mano de obra calificada”, escribió en su cuenta de Twitter.

Los árboles en estas tierras están listos para el corte en 10 o 12 años, lo que en Europa demanda entre 50 y 60. Pero no alcanza con lo que hay y la velocidad que aporta la naturaleza. Hay que seguir plantando, pensando más que en períodos de gobierno, en una o dos generaciones, sabiendo que las condiciones naturales achican de manera favorable el recupero de las inversiones.
Corrientes es la primera potencia forestal argentina y la tercera ganadera. Junto al sector privado estamos trabajando para ampliar la producción, industrializarla y mejorar la competitividad. Tenemos potencial”, repite como un mantra el gobernador.

Es cierto que no alcanza con la voluntad. Ni sólo con verbalizar el objetivo. Corrientes corre desde muy atrás y el país afronta un período de crisis económica muy fuerte, que viene, además, con un combo asociado: el cambio de gobierno.
Valdés fue requerido sobre esta cuestión y lo que dijo es que mientras administre el gobierno, la inversión de los correntinos se orientará rumbo a “nuestro desarrollo”. Para lo cual, reconoció, hay que tener una “visión clara”, que para él se materializa en la carne, los cereales, la madera, la energía. Con rutas y puertos.
No entró en la discusión política. No se quedó en la coyuntura que indica que desde el 10 de diciembre ya no estará su amigo Mauricio Macri en la Casa Rosada. Ese día llegará Alberto Fernández. “Nosotros tenemos que tener la visión y el plan para desarrollar la industria y que sea sustentable”. No importa quién corte las cintas, pareció sugerir.

Cada uno podrá juzgar esta cosmovisión, sopesar su nivel de realidad e incluso creer o descreer del discurso de Valdés que, ateniéndose a las generales de la ley, debe cargar con el descrédito que galvaniza la investidura que ostenta, a la luz de tantos indicadores históricos que nos ponen como provincia justamente en la vereda contraria de todo lo que aquí se plantea.

Sea como fuere, no es menor que un gobernante, en su calidad de tal, ponga de relieve esta agenda y la sostenga. No es menor que un gobernante salga y vea y pida ayuda. Que coteje y ofrezca también nuestras riquezas, parado sobre los postes de nuestras fortalezas. No es menor que estemos cambiando la lógica de la discriminación, del aislamiento y de la autosuficiencia. No es menor que, al menos por un momento, un gobernador de Corrientes abra la boca para hablar de proyectos productivos y no de proyectos políticos que, además de ser personales y de empavonarse en una rosca que no lleva más que a la conservación del poder de una casta, atrasa por lo menos 100 años.

Tal vez sea el momento de empezar a mirar el futuro y soñar con el milagro finlandés, ese que en un lapso de 30 años transformó un sistema educativo mediocre e ineficaz en una incubadora de talentos que encabezó rankings mundiales de desempeño estudiantil y cimentó el nacimiento de una economía sofisticada y altamente industrializada.

Falta. Falta mucho. Más aún si el punto de partida es la educación. Falta inversión en ciencia y aggiornar nuestra legislación a los nuevos tiempos. A los nuevos derechos. A las nuevas formas de hacer política. A la igualdad de género. Pero también es cierto que para terminar de hacer una casa primero hay que empezarla. El momento es clave. Valdés lleva dos años en el gobierno y todavía tiene tiempo para sostener este eje de gestión y empezar con las acciones. Es un camino válido para ambicionar algo más que sólo el pago en tiempo y forma de los sueldos estatales. Para trabajar por una mejora real del ingreso, que sea expansivo a toda la comunidad, pues de esa manera es como los países desarrollados acotaron las inequidades y dieron respuestas a las expectativas de crecimiento multidimensional que también nosotros no sólo deseamos, sino que necesitamos y nos merecemos.
Puede que fracasemos otra vez. Pero podríamos acordar que al menos al oído es mejor escuchar esta música que aquella otra que suena como un ruido, monótono y vacío, hace por lo menos dos generaciones. Años largos de empobrecimiento general y migración forzada de talentos.

Política, economía y elecciones

Hoy hablamos con Daniel Collinet acerca de la economía, del plan oficial de control de precios, o de alivio, que tiene mucho de kirchnerismo y de electoral. También hablamos de las implicancias en la provincia. Esta es una de las columnas que semanalmente tengo (los días lunes) en el programa “No está todo dicho”, dado el año electoral y las necesidades básicas insatisfechas de desenmarañar la complejidad extrema del sistema y los procesos políticos correntinos.
Gracias Daniel por el espacio, que espero sirva para que entre todos nos ayudemos a pensar lo que nos pasa y por qué nos pasa.

Mirá el video aquí:‼️👇

EDUARDO LEDESMA 22/04

Política, economía y su influencias en las próximas elecciones. Eduardo Ledesma y todo su análisis en NETD TV

Posted by No Esta Todo Dicho on Tuesday, April 23, 2019

 

¿Hacia dónde va el gobierno de Valdés?

El gobierno de Gustavo Valdés sigue la lógica de los pueblos, aún de los más modestos. De aquellos que evolucionaron, y lo hicieron en ancas de las formas de la política, de la economía, de la cultura. El Gobernador parece encarnar esa sofisticación. Pero, ¿servirá para algo? ¿Nos llevará a alguna parte? ¿Necesitamos un estadista o nos alcanza con un patrón? ¿El Gobernador está mirando solo una parte o toda la realidad provincial? ¿Cambiará lo que está mal, lo que está enquistado, mañoso? ¿Hay forma de barajar y dar de nuevo, cuando hay deudas que pagar, producto de una continuidad política y electoral? ¿Oxigenará las zonas estancadas del gobierno? ¿Saneará los empachos heredados? ¿Por qué hay tanta diferencia, si es que la hay, entre estos hombres que nos gobiernan hoy y los que sustentaron la pujanza oxidada de la provincia? Aquí unas pocas claves para entender el cambio y el estado de la época.

#Desarrollismo
Valdés fue a la Legislatura para dar cuenta del primer año de su gobierno y proyectar el segundo. ¿Qué hizo? Un diagnóstico largo de la realidad que algunos dicen que fue poco profundo. Que en todo caso, en términos económicos, fue mezquino en el análisis. Y que por conveniencia obvió a Mauricio Macri y a la situación nacional. Quizás sí.
Para contrarrestar -como si fuera posible en términos reales esa separación entre una supuesta malaria nacional y una presunta bonanza provincial-, allí mismo trazó la línea directriz de su gobierno que proyecta similitudes con los objetivos que marcó y concretó el desarrollismo en Corrientes.
Tan mal estuvimos, evidentemente, que Valdés bosqueja hoy casi lo mismo que Fernando Piragine Niveyro concretó hace más de 60 años. Aggiornado por los tiempos, las circunstancias y las tecnologías, la pretensión parece ser la misma: no sólo crecer en número por la natural reproducción, sino desarrollarnos. Sobre tres o cuatro puntos concretos. Lo triste allí no es proyecto, que parece más que acertado. Lo triste es que nos sigan faltando las mismas cosas que hace medio siglo.

#Sueldos
Hace tiempo que ya no alcanza con que la Provincia sólo pague los sueldos estatales y se contente con ello. Y hace tiempo quiere decir más o menos 15 años.
Que el Gobierno no pague los sueldos es una situación de anomalía. Que lo pague, por tanto, es una situación de normalidad. No es una obra ni una dádiva. Es sólo eso: lo mínimo que debe hacer un gobernante.
Aquí, en cambio, el colombismo abusó de la angustia generada por la crisis del 99 y desde entonces azuza con esos fantasmas, siempre para sostenerse en el poder o conservar su cuota parte. Mientras eso sucedía, es decir cuando sucedía el colombismo, los años también se sucedieron. Inexorables. Y las condiciones de desarrollo para el resto de los correntinos, la mitad que no trabaja en el Estado, nunca aparecieron.
A juzgar por lo que dice constantemente Valdés y repitió en el discurso del viernes ante la Asamblea Legislativa, está para mucho más que pagar salarios. Incluso para mucho más que sólo conservar el poder, que es la lógica típica de nuestros patrones silvestres.

#Trabajo
Valdés sabe que no alcanza sólo con poner plata en los cajeros. Sabe que los trabajadores no “institucionalizados” también dependen en algún punto de él en tanto gobernante. De los horizontes que trace la provincia.
A los más vulnerables -caídos del sistema- se los ayuda, aunque ello implique la queja de los que al parecer no necesitan de ese impulso. Incluso muchos de sus partidarios. Gente que cree que cuando la cosa anda bien es mérito personal, y que cuando anda mal es culpa del Estado que sostiene malandras o piqueteros, choriplaneros o corruptos. ¿Qué hizo con ellos? Les envió un mensaje:
—Nosotros no renegamos de la asistencia social —dijo Valdés—. ¿Cómo podríamos renegar si hay tanta gente que necesita una ayuda para poder vivir? Pero sabemos que esa no es la solución. Que lo que debemos hacer es generar condiciones para que florezca el trabajo, para que todos y cada uno de los correntinos puedan ganarse la vida con el sudor de su frente y el esfuerzo propio. Y tiene que ser una vida digna. Una vida que dé oportunidades. Que brinde acceso a una educación de calidad que nos permita crecer y progresar como personas, pero también como sociedad.

#Industria
¿Cómo se hace, en todo caso, para generar esos parámetros de dignidad?
Valdés dice que están las condiciones básicas para la industrialización, que allí está puesta la expectativa de la provincia. En los bosques. En la madera.
—Tenemos que apostar a la forestoindustria. Ese es un potencial de crecimiento fenomenal —afirmó. Tan convencido está, que en el discurso ante los legisladores usó más de 30 veces la palabra industria. Fue de las más recurrentes.
El trabajo saldrá de allí y del turismo, manifestó. Trabajo de calidad, digno, que ayude a limar las bases sólidas que estructuran la pobreza. Pero también de las obras. De los miles de trabajos que demandará el Estado a lo largo y ancho de la provincia. Con plata propia y con plata que reclamará a la Nación, según expresó. Gobierne quien gobierne. Las regalías de Yacyretá son un ejemplo.

#Infraestructura
Pero para generar trabajo, sostiene el Gobernador, también se necesita una infraestructura que permita producir y transportar la producción: energía eléctrica y gas natural, rutas y autopistas seguras, puentes, parques industriales, puertos como los de Lavalle e Itá Ibaté o los que se están proyectando en Ituzaingó y El Sombrero. Aeropuertos como los que se necesitan en Paso de los Libres, Goya y otras ciudades, caminos rurales, comunicaciones, internet de alta velocidad para conectarnos con el mundo…
Energía, rutas, puertos, aeropuertos, comunicaciones, educación, parques industriales, incentivos fiscales, seguridad jurídica. En suma, la provincia de Piragine. Una provincia que exige mucho más que sólo pagar en tiempo y forma pequeñas sumas que ni en suma hacen una gran suma.

#Pobres
Pagar los sueldos, si bien aportó en su momento la dosis de paz social necesaria para poder reencauzar la provincia, no alcanza hoy para cambiar los cimientos de la marginación, de la indigencia, de la pobreza. De allí se sale con salud, trabajo y educación. Pero para aprender, por ejemplo, hay que comer. Tan mal estamos que de eso todavía se encarga el Estado: de la comida de los chicos. Esa es la provincia que tenemos. Esta es la provincia que gobierna Valdés. Esa es la provincia que heredó de Ricardo Colombi: con 40% de pobres, y de pobres que se mueren.
El Gobernador mismo lo dijo:
—La mortalidad infantil que cae año tras año desde 2014 cuando era del 15,9 a 2018 donde fue del 11,6. En 5 años se redujo un tercio. ¿Alcanza? No. Pero es la prueba de que estamos haciendo las cosas bien.
También se refirió al embarazo adolescente, asunto que “afecta mayormente a los sectores más postergados de la población, donde hay más desinformación y más abuso”. Dijo que el embarazo adolescente también bajó del 21% al 18%. Estamos por debajo del promedio nacional. Aunque se redujo un 15%, aún sigue siendo muy alto si nos comparamos, reconoció.

#Proyección
Hay muchos otros índices. Algunos son buenos o están en eso, pero otros siguen siendo malos. Lo bueno en todo caso está en que Valdés parece no esquivar el bulto. La suma de sus dos discursos en la Legislatura constituyen un vuelco en la política provincial: pasamos de una provincia escondedora y sin rumbo de mediano y largo plazo a una que empieza a mostrarse y proyecta.
—¿Es suficiente?
—No.
—¿Qué es lo alentador entonces?
—El incremento de la obra pública, multiplicador de trabajo; el accionar de algunas reparticiones y empresas públicas; los procesos de modernización e inclusión con trabajo; el pedido a los legisladores para aprobar las leyes de voto joven y de paridad de género; el compromiso con las políticas de igualdad de derechos entre hombres y mujeres; de contención para la comunidad Lgbtq y las acciones de ataque contra la violencia de género. Acción, ante tanta quietud y quebranto. Acción. Veremos.
—Tenemos una política federal de desarrollo porque promovemos el arraigo de la gente en las ciudades de toda la Provincia —dijo Valdés para finalizar—. No queremos que los correntinos tengan que emigrar buscando mejores de oportunidades. Queremos nacer, crecer y morir en Corrientes.
Tampoco esto es casual.
Si en el último tiempo era difícil hasta nacer en estas tierras, crecer y morir en Corrientes se ha convertido en un “privilegio” que ha perdido al menos un tercio de los correntinos. Son los que se fueron porque acá ya no podían.
Si alguno vuelve es porque tuvo buenas noticias. Ojalá.

Valdés brindó un mensaje desarrollista, se desmarcó de Macri y desdobló las elecciones

Con sutileza, Gustavo Valdés no sólo abrió anoche el año legislativo. Volvió a hacer un diagnóstico amplio y crudo de la realidad provincial -antes silenciada-, y trazó la línea directriz de su gobierno que, sobre la base de tales planteos, proyecta similitudes con los objetivos que marcó y concretó el desarrollismo en Corrientes.
Pero no sólo eso. Además de inaugurar anoche el período ordinario de sesiones de la Legislatura con un discurso desusado, estructurado sobre obras, objetivos y conceptos, desmenuzando el estado de la cosa pública y centrándose en lo local, Valdés apenas hizo referencia a la Nación. Apenas una mención a Macri.
Nada casual: el Gobernador goza de buena salud y no quiere contagiarse de nada, razón por la cual después del discurso, ya en Casa de Gobierno, firmó el decreto para llamar a elecciones provinciales el 2 de junio. Desdoblar para evitar que la bronca por la inflación, los tarifazos y la pérdida de trabajo o de poder adquisitivo arrase con la fase electoral provincial.
Nación, Provincia y municipios, pero lejos de las urnas.

 

***

De nuevo ayer Valdés habló de objetivos que están por encima del pago de salarios, pese a que lo mencionó como un cimiento de su gestión, y además adelantó que en breve anunciará un aumento para los estatales. Dijo que Corrientes invierte cada año 30 mil millones de pesos en el sueldo de sus agentes. Hubo alaridos de alegría. Pero fijó su mensaje en esto otro: en el desarrollo, la modernización y la inclusión.
—Corrientes se destaca por ser una de las pocas provincias que incrementó la obra pública durante el periodo 2015-2018, junto con Córdoba, Santa Cruz, Santa Fe, Caba y Buenos Aires, con lo cual somos los únicos del NEA —dijo Valdés y recibió aplausos. En el recinto y afuera, donde un nutrido grupo de militantes fue a acompañarlo.
Después volvió a un latiguillo ya usado. Otro detalle para diferenciarse:
—Modernizar no es solamente comprar computadoras —dijo, y habló entonces de desarrollo, modernización e inclusión con trabajo, educación, salud. Con mejores condiciones materiales, contextuales, que es lo que falta y que, al faltar, empeora los parámetros de la pobreza, que sigue siendo estructural.

***

En eso gastó los 90 minutos exactos que le demandó su discurso. Fueron una hora y media de datos. De diagnóstico. De acción, en el marco del cual enumeró las gestiones realizadas. De objetivos y proyectos. Y de conceptos.
Valdés dejó dicho ante los legisladores, más allá del posicionamiento político de cada uno y de las críticas que se le pueden hacer, que está para más que sólo concentrar y conservar poder. Tiene el mandato ético de mejorarle la vida a su pueblo, dijo.
—¿Cumplirá?
Es pronto para saberlo. Pero ya está pensando en otra cosa. Ya se ven algunos cambios formales en su posicionamiento político. Ricardo Colombi fue la composición nominal más repetida en los discursos del año pasado. Ayer no se lo nombró. Bastó apenas la cortesía del agradecimiento a la presencia de varios ex gobernadores.
—¿Otras diferencias?
—Nosotros no renegamos de la asistencia social —dijo Valdés. ¿Cómo podríamos renegar si hay tanta gente que necesita ayuda para vivir? No es la solución -reconoció-. La solución es el trabajo. Y el trabajo digno.
—¿Qué más?
—Valdés fue enfático al solicitar a los legisladores la aprobación de las leyes de voto joven y de paridad de género en las listas legislativas a nivel provincial. Las llaves para esas normas las tiene el oficialismo. La oposición ya se manifestó a favor.
Sobre los jóvenes, además, pidió incluirlos para que puedan elegir a sus representantes:
—¿Cuál es la lógica por la cual un joven a partir de los 16 años puede elegir al presidente de la Nación, a los diputados y senadores nacionales, y no puede votar al intendente o al concejal de su pueblo con el que seguramente tiene una relación de cercanía mucho mayor? Es una cuestión de coherencia —dijo. Tal vez antes no la hubo.

Hay más:
Reconoció los déficits de energía, gas natural, rutas, autopistas, puentes, parques industriales, puertos, aeropuertos, caminos rurales, comunicaciones.
Habló de inclusión para derrotar a la pobreza. De alimentar a los chicos. A los más vulnerables, y de paso, educarlos. Dignificarlos, no sostenerlos así hoy para manejarlos mañana.
Condenó las drogas y bregó por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres.
—Las mujeres son más de la mitad de la población, sin embargo están subrepresentadas en la política, en el mundo del trabajo, ganan menos por igual tarea y acceden menos a los lugares de conducción. Es hora de cambiar.
Hubo aplausos, pero también miradas cruzadas y mohines de desconcierto. Ahora habrá que demostrarlo en los hechos. Tal vez podría empezar por el Gabinete.
Pero después dio otro paso importante. Habló de la comunidad Lgbtq: de sus condiciones de vida, de las políticas sanitarias. Falta. Falta tal vez una contención mayor o mejor del Estado, que de darse sería revolucionario para Corrientes. Igual, ya lo es que un gobernador incluya el tema y lo lleve nada menos que ante la asamblea legislativa.
Atacó la violencia de género, dijo que contribuirá a cambiar esa lógica. Habló de paz social y saludó a la mayoría de los “gremios razonables” que permitirán, por caso, que Corrientes empiece las clases sin problemas. Y a los maestros y profesores les envió un saludo: la idea de instrumentar los concursos docentes y directivos en todos los niveles.
—¿Más?
—Dijo que bajó la mortalidad infantil, aquella que en épocas de Colombi tenía a Corrientes en la cima de las peores. También que bajó el embarazo adolescente. Que falta, pero que está a la baja.
—¿Para la tribuna?
—La caja previsional (IPS) seguirá siendo de los correntinos —dijo. Aplausos.
Por otra parte, destacó como “un paso trascendente” el reclamo por las regalías de la represa hidroeléctrica Yacyretá, punto por el que la Provincia obtuvo $800 millones.
—Todavía no nos pagan lo que reclamamos, lo seguiremos haciendo al Gobierno nacional, no importa el signo político: que nos paguen a los correntinos lo que nos corresponde, gobierne quien gobierne —dijo. Aplausos.
Dijo además que “vamos a recuperar el frigorífico Tomás Arias”. Que hay déficit de viviendas, pero también planes para reducirlo. Anunció la creación de un “fondo fiduciario específico para la vivienda”, además de los proyectos de casas de madera. Habló de los nuevos puertos, varios, pero sobre todo del puerto de El Sombrero, que será, según dijo, el mejor de la región.
Dijo que aun en la crisis la provincia mantuvo los niveles laborales el año pasado. Aun en la crisis nacional, claro. Aunque reconoció el apoyo del macrismo para proyectos como el del brazo Añá Cuá en Yacyretá.
No obstante, sostuvo que a los valores sociales y culturales, Corrientes debe sumar su proyecto industrial. Corrientes es industrial, remarcó. La forestación es la clave del futuro. Ya hay bosques, ahora sólo falta el resto. El Gobierno pondrá su parte, pero también pidió por los empresarios privados.
—Todos tenemos que poner el hombro, y todos tenemos derecho a recibir los beneficios —dijo para terminar.
El discurso fue suculento, largo, por momentos lento, incluso repetitivo. Pero los legisladores escucharon en silencio. Los únicos ruidos venían desde afuera. Grandes y chicos. Jóvenes en su mayoría. Militantes de la juventud radical y de otras agrupaciones fueron a vivar a su líder, y eso es lo que hicieron. Incluso los de “La Teko”: una marea humana, militante, política. Como La Cámpora, pero vestidos de verde.

En un año muy movido, políticamente hablando, a nivel nacional, siempre es bueno tener una perspectiva de lo local. Para ello Eduardo Ledesma, jefe de redacción del Diario "El Litoral", nos dio su punto de vista en una muy interesante nota en No Esta Todo Dicho TV

Posted by No Esta Todo Dicho on Wednesday, 27 February 2019
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Corrientes, crisis, política, interna

📌¿Valdés está en condiciones de generar la transformación que necesita Corrientes? ¿Colombi sólo trabaja para acumular poder? ¿Cómo se sale de la pobreza estructural? ¿Cómo nos afecta la crisis económica?
Esto y más en este video 👇
Gracias Daniel Alejandro Collinet. Gracias No Esta Todo Dicho

Corrientes, crisis, política, interna

En un año muy movido políticamente hablando -a nivel nacional y local también, pese a que Corrientes no elige más que cargos legislativos-, siempre es bueno tener una perspectiva analítica. Al menos fue lo que dijo Daniel Collinet en la presentación de esta nota en el Canal T5, para el programa “No Esta Todo Dicho TV”.

Gracias por los conceptos. Aquí el video de la nota. Una opinión. Un disparador para generar el debate seguramente sobre varios asuntos.

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En un año muy movido, políticamente hablando, a nivel nacional, siempre es bueno tener una perspectiva de lo local. Para ello Eduardo Ledesma, jefe de redacción del Diario "El Litoral", nos dio su punto de vista en una muy interesante nota en No Esta Todo Dicho TV

Posted by No Esta Todo Dicho on Wednesday, 27 February 2019