Si le preguntan, Flinta cree que lo hostigan

El senador radical cuasi vitalicio Sergio Flinta fue ayer por la tarde a radio Sudamericana. Y no fue de paseo. Al parecer acordó una entrevista en la que no debían hacerle preguntas.
No tan raro por sistemático. Sucede que al parecer el legislador pautó una entrevista que en realidad iba a ser lo de siempre: un monólogo. Pero los periodistas preguntaron. Y como el senador no está acostumbrado a las preguntas, cree que lo hostigaron. Entonces se defendió, según dijo.
—¿Cómo lo hizo?
—Atacando a los periodistas de la radio.
Descalificando a uno porque supuestamente es militante, como si eso, en todo caso, y si así lo fuera, estuviera mal. Porque según dejó entrever, para el senador sólo está bien que los periodistas militen en el radicalismo. Y está aún mejor que no pregunten y obedezcan, como él obedeció siempre a Ricardo Colombi.
De él, del patrón del paiubre, se llevó un latiguillo: que la culpa de todo siempre es del otro. Por eso se encabritó. Porque los periodistas preguntaron sobre la coyuntura nacional, asignándole al gobierno la cuota de responsabilidad en la situación actual, que se agrava conforme pasan los días; en las promesas incumplidas; en las mentiras…
—¿Y qué respondió Flinta?
—Que Macri está mal por culpa de Cristina. Que la economía está mal por culpa de la sequía. El país no despega por culpa del tiempo. Que la inflación no baja por culpa de la especulación. Que el dólar sube porque hay una conspiración comandada por el Vaticano. Que el el país está a punto de explotar, pero está bien, porque este es un país real y no la ficción chavista, según dijo.
Que a Macri no le afectará la economía en las elecciones, dijo, pero todos los gobernadores radicales, incluido el de Corrientes, desdoblaron las elecciones para no ir en la pérdida con Macri.
Pérdida, además, es una palabra que usó su jefe político, que en otra radio también se enojó cuando le preguntaron por el fiasco de la alineación Nación-Provincia-Municipio, que está funcionando tan mal como los semáforos de la avenida 3 de Abril.
Pero como ni él mismo se cree su relato, sintió que estaba siendo atacado. Entonces acusó a uno de sus entrevistadores de militante y descalificó al resto porque no son periodistas recibidos. Diplomados.
Tan soberbio, como siempre el senador, que cree que él sí está habilitado. Claro: porque ser veterinario te hace un experto en leyes. Y por eso está hace tanto tiempo en el Senado: desde 2001 y se quedaría al menos hasta 2023.

***
Pero encima de esto, el senador debe saber, si le interesa de verdad la realidad más allá de la chicana con la que intenta desacreditar a los que le preguntan cosas que no puede responder sin mentir o enojarse, que en Argentina el ejercicio del periodismo goza de amplias libertades. No está colegiado ni se requiere titulación para su ejercicio. Está establecido así en la Ley Nacional 12.908. Tal vez no la leyó, porque esa ley es una ley peronista, y el senador cree que la historia empezó con Ricardo Colombi.
Más aún. Si para entrevistarlo al senador Flinta hace falta una matrícula -lo cual lo desnuda en su postura autoritaria, contraria a la naturaleza de su rol de funcionario público-, habría que preguntarse qué hizo él, siguiendo esa misma lógica, o cuáles son sus pergaminos para seguir viviendo del Estado como senador de un gobierno que se extendió por más de 15 años y que se fue dejando más pobres que cuando empezó.
Difícil que responda. De hecho, en estos días se le andan preguntando cosas de la interna radical y él sale del paso metiéndose en la interna peronista. Cuando ocurre al revés, él suele ser el primero en amonestar a los atrevidos.
Tal vez sólo esté enojado. O quizá no esté encontrando los argumentos. Pero lo que no puede hacer es convertirse en lo que toda su vida criticó. ¿O sí?

Locas

Por Andrea de los Reyes

La escena es la siguiente. Al frente, hay cinco varones blancos sentados en el Consejo Provincial Partidario. El salón está casi repleto. Están discutiendo si van a ir todos juntos con la lista histórica del PJ o van a ceder a la extorsión del Rodolfo Martínez Llano para bailar el baile que él propone, ir como candidato en primer lugar a Diputado o romper todo (léase judicializar la interna). Cosa de machos.

La discusión es una minucia – pensamos muchas – porque mientras estos tipos están codeándose por una banquita en la Legislatura, por su minúscula porción de poder, afuera en Corrientes, en Chaco, en Buenos Aires y en buena parte de Occidente, las mujeres están poniendo el cuerpo en la calle y en cada ámbito de interacción social para transformar este mundo en otro, terminando con la cultura machista, esa que se mide en centímetros o en un lugar en la lista de candidatos.

Está hablando Rubén Pruyas (ex vicegobernador, siempre bien ubicado en el calor del poder, pero también médico y uno de los poquísimos políticos que se animó a posar con el cartel #AbortoLegal en esta Corrientes arrasada por el conservadurismo). El hombre de pelo blanco y saco y pantalón a tono, sostiene el micrófono y busca argumentar sobre … no importa en lo más mínimo. Entonces irrumpe la loca.

La loca es Pilar Aguirre.

Con una solera de tiras finitas y un rodete bien apretado, entra como quien no tiene nada que perder. A los gritos y con la claridad de un dedo señalando acusa: “Este hombre violó a mi hija”. Ese hombre, al que rotula con el índice, es Víctor Cemborain, ex intendente de Mercedes, condenado por agredir a golpes a otro ex intendente del paiubre y acusado en la justicia por Pilar Aguirre de violar a su hija, dos días antes de que cumpliera 15 años.

Los hombres, que se ven en uno de los videos más compartidos de Corrientes en los últimos días, ni siquiera se dan vuelta a mirarla. Le dan la espalda. Bajan la cabeza, toman mate, miran el celular, uno que se dice muy aliado mira al techo, el acusado se sonríe.

Y con esos gestos sostienen al violador.

Pilar habla entrecortado, pero fuerte. Certera. Se dice “peronista de alma”. La loca, entonces, grita. Grita, se golpea el pecho, habla de Perón, de Evita, de su padre militante y acusa. Lo acusa a Cemboraín de violador. Le grita pedófilo con una tilde equivocada pero con la certidumbre del odio a quien acusa. Gesticula, los reta. Con furia le recrimina al violador pero también al partido que le sigue dando la palabra y un lugar de privilegio.

“Yo me tengo que andar escondiendo. Me tuve que ir Mercedes. Vendí mi casa. Se me murió una hija”, enumera y les escupe un: “Respeten a Eva Perón, carajo”.

Nadie dice nada. Una mujer le grita: loca. La loca termina y mascullando ira, se va.

Un murmullo y los tipos siguen como si nada cocinando la interna del PJ. Nada pasó. Aceptan el juego del ex diputado Rodolfo Martínez Llano, se someten a su voluntad, aceptando –casi sin patalear – que todos tienen un muerto en el ropero y que uno de los titiriteros del poder judicial le puede hacer un carpetazo.

Nosotras vemos el video con impotencia, con dolor en el pecho, con bronca y ganas de llorar, porque a la loca nadie le hace caso. Los tipos resolvieron lo suyo, su metegol de poder.

En los días siguientes, cuando el video se viralizó, los operadores afines al gobierno Eco-Cambiemos aprovecharon la boleada para golpear al peronismo y al kirchnerismo. De nuevo la pequeñez, la mezquindad. La nada.

Nosotras sabemos que el machismo, como la peste, no tiene partido.

De paso, también aprovecharon para hacer circular que a Pilar la mandó Colombi, que se le está haciendo el juego al macrismo, a la derecha, y un sinfín de excusas que las víctimas conocen de memoria. La loca, las locas.

El Consejo Provincial Partidario se puso de acuerdo. Van todos separados pero todos pueden usar los símbolos. Eva Perón, la loca, la puta, antes y después del 45’, va a estar en todas las boletas de todas las líneas internas del PJ. En eso se pusieron de acuerdo. La marchita se comparte, incluso con violadores.

¿De cuántos años es el proyecto político de Valdés?

Unos días antes hablábamos con Daniel Collinet de las cuestiones centrales, por deficitarias, que debería encarar la provincia para abandonar la situación de pobreza en la que se encuentra. El viernes pasado, el gobernador habló de esas mismas cuestiones en su discurso ante la Asamblea Legislativa. Este es un análisis de todo eso.

EDUARDO LEDESMA 04 – 03

Todo el análisis de la actualidad política en Corrientes llega a No Esta Todo Dicho de la mano de Eduardo Ledesma, periodista de Diario "El Litoral" especializado en la materia. Mira la muy interesante nota aquí

Posted by No Esta Todo Dicho on Monday, March 4, 2019

 

¿Hacia dónde va el gobierno de Valdés?

El gobierno de Gustavo Valdés sigue la lógica de los pueblos, aún de los más modestos. De aquellos que evolucionaron, y lo hicieron en ancas de las formas de la política, de la economía, de la cultura. El Gobernador parece encarnar esa sofisticación. Pero, ¿servirá para algo? ¿Nos llevará a alguna parte? ¿Necesitamos un estadista o nos alcanza con un patrón? ¿El Gobernador está mirando solo una parte o toda la realidad provincial? ¿Cambiará lo que está mal, lo que está enquistado, mañoso? ¿Hay forma de barajar y dar de nuevo, cuando hay deudas que pagar, producto de una continuidad política y electoral? ¿Oxigenará las zonas estancadas del gobierno? ¿Saneará los empachos heredados? ¿Por qué hay tanta diferencia, si es que la hay, entre estos hombres que nos gobiernan hoy y los que sustentaron la pujanza oxidada de la provincia? Aquí unas pocas claves para entender el cambio y el estado de la época.

#Desarrollismo
Valdés fue a la Legislatura para dar cuenta del primer año de su gobierno y proyectar el segundo. ¿Qué hizo? Un diagnóstico largo de la realidad que algunos dicen que fue poco profundo. Que en todo caso, en términos económicos, fue mezquino en el análisis. Y que por conveniencia obvió a Mauricio Macri y a la situación nacional. Quizás sí.
Para contrarrestar -como si fuera posible en términos reales esa separación entre una supuesta malaria nacional y una presunta bonanza provincial-, allí mismo trazó la línea directriz de su gobierno que proyecta similitudes con los objetivos que marcó y concretó el desarrollismo en Corrientes.
Tan mal estuvimos, evidentemente, que Valdés bosqueja hoy casi lo mismo que Fernando Piragine Niveyro concretó hace más de 60 años. Aggiornado por los tiempos, las circunstancias y las tecnologías, la pretensión parece ser la misma: no sólo crecer en número por la natural reproducción, sino desarrollarnos. Sobre tres o cuatro puntos concretos. Lo triste allí no es proyecto, que parece más que acertado. Lo triste es que nos sigan faltando las mismas cosas que hace medio siglo.

#Sueldos
Hace tiempo que ya no alcanza con que la Provincia sólo pague los sueldos estatales y se contente con ello. Y hace tiempo quiere decir más o menos 15 años.
Que el Gobierno no pague los sueldos es una situación de anomalía. Que lo pague, por tanto, es una situación de normalidad. No es una obra ni una dádiva. Es sólo eso: lo mínimo que debe hacer un gobernante.
Aquí, en cambio, el colombismo abusó de la angustia generada por la crisis del 99 y desde entonces azuza con esos fantasmas, siempre para sostenerse en el poder o conservar su cuota parte. Mientras eso sucedía, es decir cuando sucedía el colombismo, los años también se sucedieron. Inexorables. Y las condiciones de desarrollo para el resto de los correntinos, la mitad que no trabaja en el Estado, nunca aparecieron.
A juzgar por lo que dice constantemente Valdés y repitió en el discurso del viernes ante la Asamblea Legislativa, está para mucho más que pagar salarios. Incluso para mucho más que sólo conservar el poder, que es la lógica típica de nuestros patrones silvestres.

#Trabajo
Valdés sabe que no alcanza sólo con poner plata en los cajeros. Sabe que los trabajadores no “institucionalizados” también dependen en algún punto de él en tanto gobernante. De los horizontes que trace la provincia.
A los más vulnerables -caídos del sistema- se los ayuda, aunque ello implique la queja de los que al parecer no necesitan de ese impulso. Incluso muchos de sus partidarios. Gente que cree que cuando la cosa anda bien es mérito personal, y que cuando anda mal es culpa del Estado que sostiene malandras o piqueteros, choriplaneros o corruptos. ¿Qué hizo con ellos? Les envió un mensaje:
—Nosotros no renegamos de la asistencia social —dijo Valdés—. ¿Cómo podríamos renegar si hay tanta gente que necesita una ayuda para poder vivir? Pero sabemos que esa no es la solución. Que lo que debemos hacer es generar condiciones para que florezca el trabajo, para que todos y cada uno de los correntinos puedan ganarse la vida con el sudor de su frente y el esfuerzo propio. Y tiene que ser una vida digna. Una vida que dé oportunidades. Que brinde acceso a una educación de calidad que nos permita crecer y progresar como personas, pero también como sociedad.

#Industria
¿Cómo se hace, en todo caso, para generar esos parámetros de dignidad?
Valdés dice que están las condiciones básicas para la industrialización, que allí está puesta la expectativa de la provincia. En los bosques. En la madera.
—Tenemos que apostar a la forestoindustria. Ese es un potencial de crecimiento fenomenal —afirmó. Tan convencido está, que en el discurso ante los legisladores usó más de 30 veces la palabra industria. Fue de las más recurrentes.
El trabajo saldrá de allí y del turismo, manifestó. Trabajo de calidad, digno, que ayude a limar las bases sólidas que estructuran la pobreza. Pero también de las obras. De los miles de trabajos que demandará el Estado a lo largo y ancho de la provincia. Con plata propia y con plata que reclamará a la Nación, según expresó. Gobierne quien gobierne. Las regalías de Yacyretá son un ejemplo.

#Infraestructura
Pero para generar trabajo, sostiene el Gobernador, también se necesita una infraestructura que permita producir y transportar la producción: energía eléctrica y gas natural, rutas y autopistas seguras, puentes, parques industriales, puertos como los de Lavalle e Itá Ibaté o los que se están proyectando en Ituzaingó y El Sombrero. Aeropuertos como los que se necesitan en Paso de los Libres, Goya y otras ciudades, caminos rurales, comunicaciones, internet de alta velocidad para conectarnos con el mundo…
Energía, rutas, puertos, aeropuertos, comunicaciones, educación, parques industriales, incentivos fiscales, seguridad jurídica. En suma, la provincia de Piragine. Una provincia que exige mucho más que sólo pagar en tiempo y forma pequeñas sumas que ni en suma hacen una gran suma.

#Pobres
Pagar los sueldos, si bien aportó en su momento la dosis de paz social necesaria para poder reencauzar la provincia, no alcanza hoy para cambiar los cimientos de la marginación, de la indigencia, de la pobreza. De allí se sale con salud, trabajo y educación. Pero para aprender, por ejemplo, hay que comer. Tan mal estamos que de eso todavía se encarga el Estado: de la comida de los chicos. Esa es la provincia que tenemos. Esta es la provincia que gobierna Valdés. Esa es la provincia que heredó de Ricardo Colombi: con 40% de pobres, y de pobres que se mueren.
El Gobernador mismo lo dijo:
—La mortalidad infantil que cae año tras año desde 2014 cuando era del 15,9 a 2018 donde fue del 11,6. En 5 años se redujo un tercio. ¿Alcanza? No. Pero es la prueba de que estamos haciendo las cosas bien.
También se refirió al embarazo adolescente, asunto que “afecta mayormente a los sectores más postergados de la población, donde hay más desinformación y más abuso”. Dijo que el embarazo adolescente también bajó del 21% al 18%. Estamos por debajo del promedio nacional. Aunque se redujo un 15%, aún sigue siendo muy alto si nos comparamos, reconoció.

#Proyección
Hay muchos otros índices. Algunos son buenos o están en eso, pero otros siguen siendo malos. Lo bueno en todo caso está en que Valdés parece no esquivar el bulto. La suma de sus dos discursos en la Legislatura constituyen un vuelco en la política provincial: pasamos de una provincia escondedora y sin rumbo de mediano y largo plazo a una que empieza a mostrarse y proyecta.
—¿Es suficiente?
—No.
—¿Qué es lo alentador entonces?
—El incremento de la obra pública, multiplicador de trabajo; el accionar de algunas reparticiones y empresas públicas; los procesos de modernización e inclusión con trabajo; el pedido a los legisladores para aprobar las leyes de voto joven y de paridad de género; el compromiso con las políticas de igualdad de derechos entre hombres y mujeres; de contención para la comunidad Lgbtq y las acciones de ataque contra la violencia de género. Acción, ante tanta quietud y quebranto. Acción. Veremos.
—Tenemos una política federal de desarrollo porque promovemos el arraigo de la gente en las ciudades de toda la Provincia —dijo Valdés para finalizar—. No queremos que los correntinos tengan que emigrar buscando mejores de oportunidades. Queremos nacer, crecer y morir en Corrientes.
Tampoco esto es casual.
Si en el último tiempo era difícil hasta nacer en estas tierras, crecer y morir en Corrientes se ha convertido en un “privilegio” que ha perdido al menos un tercio de los correntinos. Son los que se fueron porque acá ya no podían.
Si alguno vuelve es porque tuvo buenas noticias. Ojalá.

Valdés brindó un mensaje desarrollista, se desmarcó de Macri y desdobló las elecciones

Con sutileza, Gustavo Valdés no sólo abrió anoche el año legislativo. Volvió a hacer un diagnóstico amplio y crudo de la realidad provincial -antes silenciada-, y trazó la línea directriz de su gobierno que, sobre la base de tales planteos, proyecta similitudes con los objetivos que marcó y concretó el desarrollismo en Corrientes.
Pero no sólo eso. Además de inaugurar anoche el período ordinario de sesiones de la Legislatura con un discurso desusado, estructurado sobre obras, objetivos y conceptos, desmenuzando el estado de la cosa pública y centrándose en lo local, Valdés apenas hizo referencia a la Nación. Apenas una mención a Macri.
Nada casual: el Gobernador goza de buena salud y no quiere contagiarse de nada, razón por la cual después del discurso, ya en Casa de Gobierno, firmó el decreto para llamar a elecciones provinciales el 2 de junio. Desdoblar para evitar que la bronca por la inflación, los tarifazos y la pérdida de trabajo o de poder adquisitivo arrase con la fase electoral provincial.
Nación, Provincia y municipios, pero lejos de las urnas.

 

***

De nuevo ayer Valdés habló de objetivos que están por encima del pago de salarios, pese a que lo mencionó como un cimiento de su gestión, y además adelantó que en breve anunciará un aumento para los estatales. Dijo que Corrientes invierte cada año 30 mil millones de pesos en el sueldo de sus agentes. Hubo alaridos de alegría. Pero fijó su mensaje en esto otro: en el desarrollo, la modernización y la inclusión.
—Corrientes se destaca por ser una de las pocas provincias que incrementó la obra pública durante el periodo 2015-2018, junto con Córdoba, Santa Cruz, Santa Fe, Caba y Buenos Aires, con lo cual somos los únicos del NEA —dijo Valdés y recibió aplausos. En el recinto y afuera, donde un nutrido grupo de militantes fue a acompañarlo.
Después volvió a un latiguillo ya usado. Otro detalle para diferenciarse:
—Modernizar no es solamente comprar computadoras —dijo, y habló entonces de desarrollo, modernización e inclusión con trabajo, educación, salud. Con mejores condiciones materiales, contextuales, que es lo que falta y que, al faltar, empeora los parámetros de la pobreza, que sigue siendo estructural.

***

En eso gastó los 90 minutos exactos que le demandó su discurso. Fueron una hora y media de datos. De diagnóstico. De acción, en el marco del cual enumeró las gestiones realizadas. De objetivos y proyectos. Y de conceptos.
Valdés dejó dicho ante los legisladores, más allá del posicionamiento político de cada uno y de las críticas que se le pueden hacer, que está para más que sólo concentrar y conservar poder. Tiene el mandato ético de mejorarle la vida a su pueblo, dijo.
—¿Cumplirá?
Es pronto para saberlo. Pero ya está pensando en otra cosa. Ya se ven algunos cambios formales en su posicionamiento político. Ricardo Colombi fue la composición nominal más repetida en los discursos del año pasado. Ayer no se lo nombró. Bastó apenas la cortesía del agradecimiento a la presencia de varios ex gobernadores.
—¿Otras diferencias?
—Nosotros no renegamos de la asistencia social —dijo Valdés. ¿Cómo podríamos renegar si hay tanta gente que necesita ayuda para vivir? No es la solución -reconoció-. La solución es el trabajo. Y el trabajo digno.
—¿Qué más?
—Valdés fue enfático al solicitar a los legisladores la aprobación de las leyes de voto joven y de paridad de género en las listas legislativas a nivel provincial. Las llaves para esas normas las tiene el oficialismo. La oposición ya se manifestó a favor.
Sobre los jóvenes, además, pidió incluirlos para que puedan elegir a sus representantes:
—¿Cuál es la lógica por la cual un joven a partir de los 16 años puede elegir al presidente de la Nación, a los diputados y senadores nacionales, y no puede votar al intendente o al concejal de su pueblo con el que seguramente tiene una relación de cercanía mucho mayor? Es una cuestión de coherencia —dijo. Tal vez antes no la hubo.

Hay más:
Reconoció los déficits de energía, gas natural, rutas, autopistas, puentes, parques industriales, puertos, aeropuertos, caminos rurales, comunicaciones.
Habló de inclusión para derrotar a la pobreza. De alimentar a los chicos. A los más vulnerables, y de paso, educarlos. Dignificarlos, no sostenerlos así hoy para manejarlos mañana.
Condenó las drogas y bregó por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres.
—Las mujeres son más de la mitad de la población, sin embargo están subrepresentadas en la política, en el mundo del trabajo, ganan menos por igual tarea y acceden menos a los lugares de conducción. Es hora de cambiar.
Hubo aplausos, pero también miradas cruzadas y mohines de desconcierto. Ahora habrá que demostrarlo en los hechos. Tal vez podría empezar por el Gabinete.
Pero después dio otro paso importante. Habló de la comunidad Lgbtq: de sus condiciones de vida, de las políticas sanitarias. Falta. Falta tal vez una contención mayor o mejor del Estado, que de darse sería revolucionario para Corrientes. Igual, ya lo es que un gobernador incluya el tema y lo lleve nada menos que ante la asamblea legislativa.
Atacó la violencia de género, dijo que contribuirá a cambiar esa lógica. Habló de paz social y saludó a la mayoría de los “gremios razonables” que permitirán, por caso, que Corrientes empiece las clases sin problemas. Y a los maestros y profesores les envió un saludo: la idea de instrumentar los concursos docentes y directivos en todos los niveles.
—¿Más?
—Dijo que bajó la mortalidad infantil, aquella que en épocas de Colombi tenía a Corrientes en la cima de las peores. También que bajó el embarazo adolescente. Que falta, pero que está a la baja.
—¿Para la tribuna?
—La caja previsional (IPS) seguirá siendo de los correntinos —dijo. Aplausos.
Por otra parte, destacó como “un paso trascendente” el reclamo por las regalías de la represa hidroeléctrica Yacyretá, punto por el que la Provincia obtuvo $800 millones.
—Todavía no nos pagan lo que reclamamos, lo seguiremos haciendo al Gobierno nacional, no importa el signo político: que nos paguen a los correntinos lo que nos corresponde, gobierne quien gobierne —dijo. Aplausos.
Dijo además que “vamos a recuperar el frigorífico Tomás Arias”. Que hay déficit de viviendas, pero también planes para reducirlo. Anunció la creación de un “fondo fiduciario específico para la vivienda”, además de los proyectos de casas de madera. Habló de los nuevos puertos, varios, pero sobre todo del puerto de El Sombrero, que será, según dijo, el mejor de la región.
Dijo que aun en la crisis la provincia mantuvo los niveles laborales el año pasado. Aun en la crisis nacional, claro. Aunque reconoció el apoyo del macrismo para proyectos como el del brazo Añá Cuá en Yacyretá.
No obstante, sostuvo que a los valores sociales y culturales, Corrientes debe sumar su proyecto industrial. Corrientes es industrial, remarcó. La forestación es la clave del futuro. Ya hay bosques, ahora sólo falta el resto. El Gobierno pondrá su parte, pero también pidió por los empresarios privados.
—Todos tenemos que poner el hombro, y todos tenemos derecho a recibir los beneficios —dijo para terminar.
El discurso fue suculento, largo, por momentos lento, incluso repetitivo. Pero los legisladores escucharon en silencio. Los únicos ruidos venían desde afuera. Grandes y chicos. Jóvenes en su mayoría. Militantes de la juventud radical y de otras agrupaciones fueron a vivar a su líder, y eso es lo que hicieron. Incluso los de “La Teko”: una marea humana, militante, política. Como La Cámpora, pero vestidos de verde.

En un año muy movido, políticamente hablando, a nivel nacional, siempre es bueno tener una perspectiva de lo local. Para ello Eduardo Ledesma, jefe de redacción del Diario "El Litoral", nos dio su punto de vista en una muy interesante nota en No Esta Todo Dicho TV

Posted by No Esta Todo Dicho on Wednesday, February 27, 2019
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Corrientes, crisis, política, interna

📌¿Valdés está en condiciones de generar la transformación que necesita Corrientes? ¿Colombi sólo trabaja para acumular poder? ¿Cómo se sale de la pobreza estructural? ¿Cómo nos afecta la crisis económica?
Esto y más en este video 👇
Gracias Daniel Alejandro Collinet. Gracias No Esta Todo Dicho

Corrientes, crisis, política, interna

En un año muy movido políticamente hablando -a nivel nacional y local también, pese a que Corrientes no elige más que cargos legislativos-, siempre es bueno tener una perspectiva analítica. Al menos fue lo que dijo Daniel Collinet en la presentación de esta nota en el Canal T5, para el programa “No Esta Todo Dicho TV”.

Gracias por los conceptos. Aquí el video de la nota. Una opinión. Un disparador para generar el debate seguramente sobre varios asuntos.

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En un año muy movido, políticamente hablando, a nivel nacional, siempre es bueno tener una perspectiva de lo local. Para ello Eduardo Ledesma, jefe de redacción del Diario "El Litoral", nos dio su punto de vista en una muy interesante nota en No Esta Todo Dicho TV

Posted by No Esta Todo Dicho on Wednesday, 27 February 2019

Valdés dejó ir a otro colombista

El gobernador Gustavo Valdés decidió darle salida a otro ministro. Al de Obras Públicas. Es el segundo que despide desde que asumió en 2017. Es también el segundo colombista puro que sobrevivía del proceso regimentado que empezó 2001. A la luz de lo que se sabe, es muy bueno para su gestión, porque el cambio se sostiene en el trabajo o, mejor dicho, es producto de su falta. Lo malo es que la continuidad del gobierno responda a pactos políticos que mantienen una inercia que se queda corta y se muestra exhausta para los tiempos que corren, los procesos electorales que se avecinan, y las necesidades que –en provincias como estas–, no merman.
Lo auspicioso es el movimiento, en todo caso. Que Valdés, a diferencia de Colombi, suprime el lastre a cambio del llano, y no a cambio de promociones costosas para el erario público como la de los ex ministros Julián Dindart u Orlando Macció, a los que facilitó becas de diputado nacional y de asesor en Consejo Educación, respectivamente.
Puede que pronto Rodríguez u otro desocupado aparezca en alguna lista legislativa amiga, pero ya no será lo mismo que hacerle peso al gobierno desde adentro del gobierno. Veremos.

***

En verdad, hoy Valdés disimula como puede ese dato que lo envuelve: que de los 13 ministros que lo acompañan desde hace poco más de un año, 8 venían de las gestiones inmediatas anteriores. Hubo uno incluso que venía de 2001: Enrique Vaz Torres, el primer echado.
Disimula que más del 80% de los ministros constituyen una herencia que le daba continuidad, sí, pero le restaba poder de fuego.
Ya con Vaz Torres en la calle Valdés demostró que no está para soportar desplantes de los que antes eran sus iguales, pero ahora son sus subordinados institucionales. Ya con Vaz Torres envió un mensaje multipropósito, a la política externa y a la interna. A la ciudadanía. Con Bernardo Rodríguez da otro mensaje que impacta de lleno en la interna, ahora, en la hora de la interna.

—¿Qué fue lo que pasó?
—Que el ministro de Obras y Servicios Públicos, Bernardo Rodríguez, presentó su renuncia, texto que fue aceptado el viernes por el gobernador Valdés. Que el alejamiento del popular “Gringo” se dio 48 horas después de la cesantía del subsecretario de la repartición, Miguel Angel Tombolini.
(Dos bajas en una semana en el mismo sector. En un ministerio clave para mostrar hechos que acompañen lo que por ahora se ve en soledad: la trabajosa voluntad de Valdés de estar cerca de las demandas de la gente en todo el territorio, justo en momentos en que el clima, además, hace notar la pequeñez humana, pero también las falencias de las políticas públicas y los déficits estructurales, mantenidos y acrecentados por los gobiernos anteriores. De los inmediatos anteriores, incluso, el actual gobernador fue parte. Negar eso es tan errado como echarle la culpa a un empleado por decisiones mal tomadas por el CEO de la empresa.

***

Según se dijo oficialmente para salir del paso, al promediar la semana el arquitecto Tombolini habría tomado la decisión de irse de su oficina para acogerse al beneficio jubilatorio. Otras voces dicen que el subsecretario venía arrastrando diferencias con el Gobernador, que se agravaron por asuntos privados del funcionario que tomaron estado público el año pasado. Que reclamos vecinales de su pago chico, mal gestionados, y con costos para el propio Valdés, precipitaron la decisión.
Dicen también algunos hombres bien informados que merodean el Ministerio de Obras, que Valdés echó a Tombolini.
—En ese tema no dudes. Valdés lo echó. Ahora si quiere se jubila —dicen con énfasis los maestros del hormigón armado. Aseguran además que esa decisión “no le gustó” a Rodríguez.
—No le gustó y entonces renunció.

Al hacerlo, al alejarse de su puesto de ministro de Obras y Servicios, Bernardo hizo trascender que habría renunciado por “motivos personales” y “para dedicarse de lleno a su actividad privada, ya que tiene una empresa de transporte de materiales”. Justo de materiales.
Lo llamativo de la cuartada es que los Rodríguez, él y sus dos hermanas, vienen ocupando cargos públicos y partidarios en la UCR desde que Ricardo Colombi llegó al poder, hace casi 20 años. Nunca hubo problemas con la empresa familiar. Tal vez ahora haya a un exceso de crecimiento o un exceso de crisis económica, razones que demanda la atención de sus propios dueños. El tiempo dirá.

—¿Quién es Rodríguez entonces, un funcionario de carrera-militante o un próspero empresario?
—El ahora ex ministro es oriundo de Curuzú Cuatiá. El “Gringo” es hermano de Alicia, histórica y leal secretaria privada de Ricardo Colombi; y de Graciela, actual senadora, pero que supo jugar todas las canchas que el ex gobernador le pidió. Ricardista de paladar oscuro, fanática hincha de Boca, pero a la vez un cuadro de excepción, en comparación con muchos otros.
Es decir que Rodríguez, dados sus pergaminos y pedigrí, es un peso pesado en la simbología “eco-frentetodiana”. Fue el primer secretario privado del mercedeño cuando éste asumió la Gobernación en 2001. Fracasó luego en una candidatura a intendente en Curuzú. Volvió para quedarse en la segunda gestión Colombi. Asumió la “Sub-Intervención” del Instituto de Viviendas, sillón que se compró a su medida. En 2011 asumió la titularidad del organismo. Hasta el 10 de diciembre de 2017 ocupó ese cargo (sin mayores logros a juzgar por el acuciante déficit habitacional de la provincia), para luego jurar como ministro de Obras, lugar que quedó vacante cuando Aníbal Godoy asumió como diputado provincial.
El “Gringo” permaneció 14 meses como ministro, pero empezó a flaquear y se tuvo que ir. Su salida, segunda cronológicamente y en importancia después de que Valdés echó a Vaz Torres, aviva el fuego de muchos comentarios. Los de siempre tienen que ver con otras renuncias. En el bolillero, por alguna razón, siempre están el ministro de Salud, Ricardo Cardozo, y el de Desarrollo Humano, Federico Mouliá, pero empiezan a aparecer otros nombres conforme crece la demanda de trabajo político, de alineamientos internos y de compromiso con el líder. Con este que gobierna.

—Algunos deberían tener cuidado —dijo alguien cerca de Casa de Gobierno. —La inoperancia se cubre un tiempo con acuerdos políticos. Pero esa misma ineficiencia mezclada con deslealtad, puede ser explosiva.
—¿Qué más dicen en el Gobierno?
—Que Rodríguez deja el Estado para dedicarse a su familia, y para trabajar -tal vez ahora sí- como administrador de su empresa.
—¿Qué quiere decir “tal vez ahora sí”?
—Y no se si no te diste cuenta, pero ya venía haciendo la plancha hace rato.
—Pero el gobernador también lo sabe desde hace rato: de él y de otros dicen lo mismo…
—Hablemos del Gringo. Venía con freno de mano, desganado, desmotivado, haciendo poco.
—¿De cansancio nomás, o porque no estaba de acuerdo con el Gobernador?
—La verdad es que demostraba poco interés en hacer algo a favor de la gestión. Apostaba al juego de la marioneta, y eso no es así. Ojo.

Al parecer, el que de golpe también se está dando cuenta que eso no es así es el propio Colombi. El viernes por la noche apenas saludó a Valdés: apretón de manos (mano flácida, como siempre con los que detesta), mesa de por medio y obligado por el protocolo en la recepción nocturna a los embajadores que visitaron la provincia el fin de semana.
—Todo muy frío —dijeron los que los vieron.
—¿Y cómo será la sucesión en el Ministerio?
—Para reemplazar a Rodríguez suenan al menos tres personas, todos hombres y con perfiles bastante distintos. Uno de ellos descolla en la actividad específica: Claudio Polich, un cuadro de alta formación y expertise que desde hace tiempo da muestras de eficiencia y que espera su momento. Fue, a la vista de todos, uno de los puntales en la victoria de la elección capitalina, en junio del 17, al ponerse al frente de los trabajos de recuperación de caminos y asistencia vecinal en las épocas del diluvio infernal que ahogó las chances de reelección de Fabián Ríos.
Consultado al respecto, dijo ni.
—No tengo confirmación de nada. En estas horas estuvimos charlando, pero no del tema. No tengo idea de qué decidirá el Gobernador.

En breve se sabrá. Pero ya hay una certeza: nadie que juegue el juego de la marioneta se sumará al gobierno. Ojo.

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Las teorías políticas que estudian los tipos de liderazgo, tratan estos como otros asuntos. La teoría de las “democracia delegativa”, por ejemplo, estudió mucho en cuanto a los colaboradores directos de los líderes, que cuando son compartidos, dejan de ser verdaderos aliados.
—¿Y porqué es tan importante?
—Porque gobernantes como Colombi no aceptan más que empleados autómatas. “Obedientes seguidores que no pueden adquirir peso político propio, anatema para el poder supremo del líder”, escribió en su momento el cientista político Guillermo O´Donnell.
Esos líderes tampoco tienen en realidad ministros, ya que ello implicaría un grado de autonomía e interrelación entre ellos que es, por la misma razón, inaceptable.

Valdés se está armando. Necesita colaboradores: mente y acción al servicio del gobierno, y no correveidiles de un poder que ya no es.

Valdés, transición y hegemonía

El poder de los gobernantes está fundado sobre
la ignorancia, en la domesticada mansedumbre del pueblo”.

“Yo el supremo”
Augusto Roa Bastos

 

El Gobierno de Corrientes cierra un año perfecto. Otro más.

Ni la feroz crisis económica que se lleva puestas familias enteras en todo el país; ni los vaivenes políticos; ni los avatares del clima. Nada de eso parece conmover a las estructuras del poder que sostiene hoy, en la cúspide, a Gustavo Valdés.

Le pasan de largo los problemas asociados a la falta de trabajo o al cierre de las fuentes que había; a las pérdidas de las condiciones laborales mínimas; a la negación, flexibilización o restricción de derechos. Le resbalan los inconvenientes ligados a la tercerización de los servicios o a la reducción de ciertas prestaciones estatales; o la acentuación de la liberalización de la economía.

Parece inmune -por nombrarlos y reconocerlos- a los niveles dolientes de pobreza, o de marginación y exclusión. Incluso navega aguas calmas mientras otros se hunden en su mentira o incapacidad, ineptitud que se lava y queda al desnudo ante cada lluvia, y que aún así sostiene la pompa de su nombre: plan hídrico.

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¿Pero por qué nada de esto conmueve al gobierno?

Valdés parece a salvo de la crisis porque todavía capitaliza la novedad de su autoridad.

Encabeza una administración que avanza briosa aunque sin haber variado la matriz que sigue dando réditos aún por encima de lo que es: la puntualidad en el pago de los salarios. Esquiva la amargura de los reclamos porque es inteligente en suficiencia para pisar los puntos altos de una gestión que apenas despunta y que aún con problemas, disimula sus carencias: algunas propias, otras tantas del lastre ministerial heredado del colombismo y las restantes, producto de la devaluación, el ajuste, la desinversión general, los tarifazos y la inflación que se acelera en vez de bajar como se prometió largamente.

Aún así Valdés marca diferencias.

A Macri le saca ventajas cuantiosas en cuanto a la consideración general de la gente. A su antecesor, en tanto, ya le dio varias vueltas: en el trato con los dirigentes políticos, con los funcionarios de los otros poderes del Estado, con la sociedad civil, con los visitantes nacionales y extranjeros.

Marca diferencias en cuanto su visión de provincia: Valdés parece tener un proyecto, que además es superador del pago de los sueldos, aunque mientras tanto se apoye en ese recurso. Parece querer algo más que sólo acumular poder.

Habla de puertos, pistas y puentes; de rutas y pasos; de energías renovables, de autopistas de información, pese a que todavía debe lidiar con los cables y cortes de la Dpec y con las luces de sus administradores, que están cambiando foquitos mientras las estructuras funcionales se derriten; y con el oscurantismo de las cuentas de la administración, que vino de doblez en doblez desde 2001. Por eso, en ese cansancio, por ejemplo, echó a Vaz Torres, el ecónomo preferido de Colombi, generando en el acto un mensaje de largo alcance desde las costas de la autonomía.

Falta. Claro que sí.

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Puertas para afuera del gobierno, es lícito preguntar por el ministro de Justicia: no se le escucha la voz hace meses-años. ¿Sólo no habla, o tampoco hace? ¿Qué estaría haciendo en todo caso, en estos tiempos cruciales, el ministro de Desarrollo Social? Y el de Industria: además de bajar cuadros de Alfonsín de las oficinas públicas, ¿trabaja en algún proyecto relacionado con la industria? ¿Qué será de la vida del ministro de la Producción? ¿Se llamó o lo llamaron a silencio? ¿Y el de Obras Públicas?

También están los que hablan mucho, pero no acompañan esa verba con movimiento: allí están las estadísticas educativas y sanitarias para confirmarlo. Están los ni-ni. Y los devotos del marketing. Y están también los que hablan más de la cuenta. Los que hablan y dicen cosas, como que en Corrientes no hay inseguridad…

Para más, o para peor, están aquellos ministros y también funcionarios de menor rango que hablan como si hubieran llegado al gobierno hace 5 minutos. ¿Recién ahora se están dando cuenta de todo lo que falta o es que antes no los dejaban opinar, ni podían proponer opciones? En cualquier caso callaron y cobraron religiosamente sus sueldos.

También están los acomodaticios que mandan a los críticos al interior, como si en algún lugar de interior estuviera escondido algo que no se ve en la provincia capaz desde Piragine, o desde “Pocho” Romero Feris, para hablar desde la recuperación democrática para acá.

Aún así Valdés flota.   

Y si es verdad la mitad de lo que dice, y concreta al menos un cuarto, Corrientes ingresará a una instancia desconocida, después de tantos años de nada, o de muy poco.

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¿Pero si no hay nada, o hay muy poco, por qué entonces el Gobierno cierra un año en positivo y en paz?

Aquí podríamos poner en revisión algunos conceptos se esgrimieron como verdades durante largos años.

La paz social, por caso, es producto del pago en tiempo y forma de los salarios. Sí. De los planes y “pluses” que hacen que no alcancen los días para ir a buscar dinero de los cajeros. Poco muy poco en comparación con algunos vecinos, pero dinero al fin y todas las semanas. Sí.

La gobernabilidad, vaya aspiración, es producto de la división y muerte de la mayoría de los partidos políticos. De las internas y traiciones. Y por si fuera poco, de la voracidad de muchos dirigentes que prefirieron (¿y aún prefieren?) el destrato de hombres como Ricardo Colombi a tener que ganarse la vida por fuera de las arcas del Estado.

Las instituciones de contralor, a su turno, piden permiso para controlar. Las defensorías de los vecinos, de los usuarios y afines, piden permisos a sus mandantes políticos (sí, a su patrones partidarios) para ver si reciben ciertos expedientes o firman ciertas notas con reclamos generales.

La Legislatura se convirtió poco menos que en una escribanía, cuando no en un estorbo. Los escarceos que se escuchan en las bancas vienen de los patios internos o, para ponerlo en situación, de los generosos parquizados radicales, entre otras cosas por la falta de una oposición monolítica, seria, constructiva, que no le tenga miedo al debate y que debata donde debe hacerlo, no en las oficinas de los bloques, entre pocos y a escondidas. Si existe una oposición que se opone, es decir, que cumple con su rol más allá de la política del acuerdo, o del consenso (que parece ser la única forma de hacer política en Corrientes) no se nota. Si hay intenciones -de control por ejemplo, o de propuestas- son cortadas de cuajo por favores adeudados o presiones inconfesables.

Tan endeble es todo que por revisar el presupuesto la oposición fue tratada de “irresponsable”. Se dejó tratar así y una vez más fue avasallada. Pero la tensión es necesaria. Y la negativa también. Decir “no” es empezar a pensar, diría Viñas. A pensar alternativas al pensamiento único. Nada menos.

La Justicia juega su juego, y vaya que lo juega, según se lee últimamente. Los empresarios amigos del poder hacen su negocio. Y entre otras instituciones, el periodismo hace silencio. Muchas veces. Como hacen silencio los que saben y pueden hacer ruido. Las iglesias por ejemplo.

Paz y amor
Es bueno cerrar un año sin saqueos, sin gente en las calles rompiendo vidrios o lastimando su propio cuero. Claro que sí. Pero es malo que haya un 40% de pobres y una inflación de otro tanto no menor que ese guarismo, y sólo suenen villancicos importados en vez de voces propias al son del chamamé o al ritmo del carnaval.

Aturde tanto silencio. Y lo que es peor, la cosa parece que no irá a mejorar. No en lo inmediato al menos.

La hegemonía de la que disfruta Gustavo Valdés, producto del control social-cultural-político que se ejerce desde los cargos públicos, los contratos y negocios, los comités, las aulas, los púlpitos y los medios, y desde los despachos, no sólo viene aplacando los reclamos (que los hay, pero de intensidad en degradé conforme fueron pasando los años desde 2001 en adelante) sino que también aplaca las relaciones de fuerza. Llegamos a tal punto que hoy el contrapeso de Valdés parece ser Colombi, quien no se resigna al hecho de ya no ser. Ricardo Colombi no se acostumbra a estar un rato a la sombra”, le dijo alguien a otro alguien que lo escribió en un diario porteño. Y si no es así, esto ya fué así.

Valdés, en tanto, no encuentra desafíos en el PJ o en alguna de sus variantes, o en sectores de algún armado opositor con intenciones y planes concretos para llegar al poder.

De hecho, hay quienes piensan (y parece razonable) que sin 2019 no habrá 2021 para ningún esquema que se geste por fuera de Cambiemos en Corrientes, y eso que más allá de cualquier chicana, el gobierno de Macri hace todos los días alguna macana para perder las elecciones.

Si Mauricio Macri o alguno de los suyos accede a la Presidencia este año que comienza (cosa que parece posible, aún teniendo en cuenta lo de las macanas), será muy difícil para los cuadros opositores, por caso los correntinos, encontrar un esquema aglutinante: no solo por la escasez de horizonte, o la atomización de dirigentes y partidos, sino por algo menos romántico y más determinante: si no hay gobierno nacional, no habrá quién financie una campaña a gobernador en 2021 en una provincia donde Valdés corre con fuerza, ventajas y con el portento de uno o un par de gobiernos a su favor.

Puede haber financistas interesados, pero ¿pondrán la plata que hace falta hoy para salir a “convencer” a un electorado cada vez más escéptico, dada la cantidad de engaños que apila?

En fin: uno puede estar a favor o en contra de Valdés, pero de él no será la culpa si de la hegemonía pasamos a un predominio cuasi cesarista. No será culpa del radicalismo que las relaciones de fuerza en la provincia la manejen ellos mismos, es decir Valdés y Colombi. Pero el problema será de todos si “pasan cosas” y se reedita un quiebre como el de los primos Ricardo y Arturo entre 2005 y 2009.

La teoría hegemónica, que en Corrientes se aplica como si fuera el modelo en el que se inspiró Gramci, nos da al menos la chance de estudiar nuestro presente.  

Aún estamos a tiempo de generar sujetos colectivos involucrados con la calidad institucional y política, para evitar, en principio, lo que ciertamente ya se ve en esas costas del Paraná: la imposición de los tipos culturales de los que predominan y de las clases que denoninan. La imposición de los que mandan y nombran.

Queda claro que el sentido común político desde 2001 en adelante fue el sentido común de Colombi, y del radicalismo que él conduce. También queda claro que ese sentido común está siguiendo el derrotero del ocaso, forzado por las circunstancias que el propio Valdés se encargó de marcar: ahora es tiempo de igualdad de derechos, de la paridad de género, de que los chicos más chicos voten a sus representantes, de cambiar los modos de la política: todos asuntos que han calado en el debate público que Colombi y gente como él prefirió no abordar.

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Hay tarea por delante si la pretensión es frenar el camino hacia los excesos. Una democracia no institucionalizada como la nuestra, se caracteriza por el poco alcance, la debilidad y la baja densidad de las instituciones políticas existentes, dice O´Donnell. El problema con eso es que el lugar de esas instituciones queda ocupado por otras prácticas no formalizadas pero firmemente afirmadas, como el clientelismo, el patrimonialismo y la corrupción.

Conviene que no suceda. Incluso el propio Valdés saldría beneficiado de una actitud social más activa, pues con el acompañamiento y contralor político y social (que implica darle unas vacaciones a la claque aplaudidora que merodea presta y angurrienta por la cuadra del poder) podría encabezar un gobierno de este tiempo, más acorde con las demandas generales y menos acorde con los caprichos personales.

Tal vez podríamos pensar entre todos la provincia que queremos y nos merecemos. Podríamos empezar por entender que el pago de salarios no es una dádiva. Que es una obligación de todo empleador -no solo del Estado- pagar por el trabajo. En tiempo. En forma. De manera justa.

El Gobernador lo agradecerá, porque parece que está para más que eso. Y también la provincia, que desde hace rato merece más que sobrevivir siendo una satrapía ubicada en el vertice superior derecho y caliente del Norte pobre de la Argentina.