Gustavo Valdés: “Tenemos que darle un changüí al Presidente para que trate de hallar el rumbo económico que no supimos encontrar nosotros”

Esta entrevista, parte de un ciclo que El Litoral y E. L. editaron en formato digital durante todo el año, tuvo su cierre en el Teatro Vera con el gobernador Gustavo Valdés. Coincidió además con la culminación de su segundo año de gestión, por lo cual la oportunidad fue más que propicia para esbozar un balance y proyectar lo que viene, pasando por la coyuntura nacional y provincial. La que aquí reproducimos es parte de la charla, que se puede ver integralmente en video en esta misma plataforma.

—¿Cómo le va, Gobernador? ¿Cuál es su balance de estos 2 años de gestión?
—El primer año fue adaptación, de luna de miel. La verdad es que no es fácil hacerte cargo de un gobierno. Tomar las riendas de un Estado, que es omnipresente en toda la provincia, realmente es complicado.
Y darle una impronta y que el Estado se pueda mover, lleva su tiempo; pero creo que estamos encaminados. Estos dos años que vienen creo que le vamos a dar un dinamismo que ya va teniendo, el ritmo que queremos. Espero que ayude la cuestión nacional y que no tengamos vientos de frente, por lo menos.

—A mitad de este año ganó con más del 60% de los votos y una diferencia de más del 40% en relación al PJ. Eso lo convierte en el gobernador más poderoso, al menos desde el retorno de lo democracia. ¿Qué responsabilidades asume ante tanto acompañamiento?
—Pero el poderoso no termino siendo yo. El poderoso termina siendo el conjunto. A medida que nosotros vamos entendiendo hacia dónde tenemos que ir, creo que nos estamos encaminando todos, porque si no termina siendo como que el poder radica en una sola persona, y yo no soy partidario de que el poder lo maneje una sola persona durante todos los tiempos, durante todo el tiempo.

—Pero es el gobierno más poderoso que se recuerde…
—El gobierno. Me parece que tener mayoría en Diputados, en Senadores, te va dando la posibilidad de que puedas hacer lo que uno va creyendo. Pero uno también tiene que ir articulando con diputados y senadores, enriqueciendo las normas, las leyes, las ideas. Eso me parece que es positivo para todos, con una dirección ya definida hacia dónde quiere ir la gente, acompañando al gobierno y el gobierno acompañando a la gente.

—Igual, tiene una cuota de responsabilidad…
—Seguro, no lo discuto, pero es la primera que vez hay una mayoría clara, una mayoría de dos tercios en ambas cámaras, que no sale a correr, a modificar, a cambiar, a pedir superpoderes, a salir a intervenir instituciones, municipios, a trabajar con ese tipo de cuestiones. Creo que a nosotros esa confianza de los ciudadanos nos sirve para afirmar la identidad de vivir en paz, en armonía y fortalecer las instituciones. Ese es un logro que lo hemos conseguido todos.

—Hace pocos días usted se reunió con el Presidente la Nación. Después del encuentro, ustedes los gobernadores radicales (Valdés, Morales y Suárez) fueron muy importantes a la hora de empezar a dar señales, desde el punto de vista democrático, para permitir el tratamiento de la Ley de Emergencia Social. Fue reconocido incluso por el propio Alberto Fernández y la sociedad.
—Cada vez que el Presidente convoque a los gobernadores o al gobernador de Corrientes uno tiene que concurrir, escuchar, dialogar, porque me parece que es lo sano: la democracia, y no tiene que tener nada malo, ya que es una reunión de institucionalidad.
Yo creo que lo democrático es siempre respetar la voluntad popular, y respetar la voluntad popular es dejar que la voluntad popular se plasme a pleno en el cuerpo y después uno va a tener una discusión si te da la fuerza, si no te da la fuerza. Si no te da la fuerza, tenés que comenzar tachando la generala doble, como en definitiva terminó ocurriendo.

—Pero no obstruir el Congreso, como se pretendió.
—No obstruir el Congreso de la Nación. Entonces me parece que era saludable que nosotros salgamos a respaldar la asunción de diputados oficialistas, en este caso, y que con el juego de la democracia, con toda la voluntad plasmada, pueda jugar libremente el Congreso de la Nación, con los claros y oscuros. Hay un gobierno que necesita y tenía apremio para tratar una norma. Ojalá que todos los argentinos podamos pensar y actuar de esta manera, que podamos tener instituciones más sanas, que sean más saludables y que pueda haber debate. Eso me parece que es prudente para todos.

—Para hacer el balance lo invito a hacer un repaso desde su discurso de asunción. En marzo de 2017 usted proponía un ataque frontal a la pobreza y dos procesos centrales: modernización y crecimiento.
—Hay dos cosas: yo analizo el empleo público en cuanto a niveles de salario. Nosotros estamos en un promedio de salario de $28.000, por encima del promedio de salario del sector privado y eso genera un aporte. Por supuesto que cuando uno ve y tiene devaluación, y mide en dólares, uno mide la pobreza y, generalmente, los números terminan subiendo; pero este ciclo nosotros lo vimos en Argentina.
La pobreza se tiene que medir de manera multidimensional: no es lo mismo una persona que cobra 20.000 o 30.000 pesos en Corrientes a otra que cobra lo mismo pero en el centro en la ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, la pobreza te mide de igual forma. Pero hay que trabajar mucho y ayudar. Uno puede largar un plan social y enmascarar la pobreza. Pero la pobreza se tiene que resolver generando inversiones, generando trabajo con empresas privadas que puedan llegar a tomar trabajadores y que puedan tener sueldos importantes con aportes y en blanco.

—En su discurso de marzo del 2017 también hay un paralelismo que me parece importante, porque habló casi en los mismos términos que el presidente Fernández en su asunción. Dijo: “Asumimos el compromiso del erradicar la pobreza y acompañar a los desposeídos, sabemos que la única manera de solucionar los problemas es reconociéndolos”.
—Bueno pero eso es un problema de cómo mirás el vaso. Nosotros tenemos pobres y es una verdad de perogrullo: tenemos pobres, Estados Unidos tiene pobres, China tiene pobres; pero hay veces que es conveniente decirlo y hay veces que es mejor hablar de lo positivo que tiene una provincia, es una toma de decisiones. Pero en todo el mundo existen pobres, ojalá que no existiera ni uno más, que podamos llegar a una sociedad o apuntar, como una utopía, a decir: “yo quiero hacer desaparecer a los pobres”. Pero hay que trabajar todos los días y hay que tener inversiones que te conduzcan hacia ese destino. Eso es lo que tratamos de hacer siempre.

—En ese discurso habló de incluir a las mujeres y a los más vulnerables, a los vecinos en todas las direcciones, mencionó especialmente a la Capital y hoy se está viendo un poco eso. Otro punto que me parece fundamental de ese discurso es que mencionó incluir “a los que están y a los que se fueron”. Durante el siglo XX y los primeros 20 años del siglo XXI, 1 de cada 3, o 1 de 4 de los nacidos se fueron de la provincia. ¿Se puede revertir esta tendencia?
—El correntino es embarcadizo, va a la fuerza de seguridad, vamos a todos lados. Históricamente, Corrientes tuvo un rol fundamental, que es, por ejemplo, los docentes en el Chaco, los en Formosa, en Misiones. Los trabajadores, los profesionales que se fueron afincando en distintos lugares.
Pero (siempre le decía a la gobernadora Vidal y se lo puedo decir a cualquier gobernador de la provincia de Buenos Aires o de la Capital Federal) mientras siga habiendo desigualdad de oportunidades, más oportunidades en Buenos Aires, y que no hayan oportunidades para la provincia, los correntinos vamos a seguir yendo a la Capital Federal y al Gran Buenos Aires. Siempre que no haya posibilidades, si no cambia la matriz, no va a cambiar esa migración. Si vos tenés una tarifa de luz baja, una tarifa de agua baja, y si vas tener un sueldo muy superior en Buenos Aires, con que consigas un trabajo, tu condición de vida cambia. Es como irte a otro país. Entonces, vos tenés una migración interna que termina generando un país macrocefálico y ese tipo de país no le hace bien al argentino. Esto es lo que tenemos que revertir con oportunidades en el interior, con federalismo, que es lo que terminó devolviendo Mauricio Macri a las provincias. Pasa que la Argentina es complicada, el presidente que más le devolvió el federalismo económico a las provincias fue Macri. Y hoy comenzamos a revertir nuevamente este proceso, porque todas estas leyes que se mandaron al Congreso de la Nación son nuevamente el concentrar recursos para la Nación y estamos desandando el camino que trazó el anterior presidente. Estamos volviendo al unitarismo fiscal y lo estoy diciendo hoy, a diez días de haber asumido el nuevo presidente.

—Al asumir, cuando habló de modernización, dijo: “El mundo está creando inteligencia artificial y nosotros todavía luchamos con la deserción escolar”. “Modernización no es comprar computadoras, es cambiar nuestras cabezas y pensar de otra manera”.
—Bueno, es todo un desafío. La cuarta revolución en el mundo es la inteligencia artificial y si no tenemos conectividad, nos vamos a perder grandes posibilidades en el mundo. Por eso, invertir en conectividad es lo que estamos comenzando a hacer desde el Estado. Es fundamental para no perder la batalla contra las empresas privadas.

—También mencionó… vamos a hacer un repasito rápido: la ganadería, la exportación, el arroz, los cítricos, la horticultura, la yerba, el té, la miel, el turismo, el Iberá, la expansión de las redes del aeropuerto; se habla de nuevas pistas, más allá del Piragine Niveyro. ¿Cómo está eso?
—Bueno, las pistas… inauguramos la de Ituzaingó, la recuperamos, pues estaba fuera de servicio completamente. La de Carlos Pellegrini la estamos haciendo, estamos buscando en Concepción hacer la otra pista. El aeropuerto de Paso de los Libres lo estamos trabajando, como también el que hemos conseguido en el aeropuerto de Monte Caseros. Son pistas que hemos recuperado, en las que hoy tenemos cinco lugares donde mejorar. En muchos casos van a ser turísticas, en muchos casos van a ser comerciales.

—También habló de la Ley de Educación, del Código Penal. Recientemente hubo avances en esos ordenamientos. La regulación dominial, un banco de tierra, fondo de desarrollo rural, plan hídrico….
—El plan hídrico lo estamos avanzando en la medida que podemos. Tenemos el plan de una obra muy grande que tiene que ver con la Ex Vía, una obra esperada largamente. Esperamos realizarla con Eduardo Tassano, con fondos que son propios de la Provincia. Terminamos el Canal 5, que es el que pasa por debajo del aeropuerto. Estamos avanzando en la canalización del barrio Cremonte para tener salida por el Canal 5 y que no salga por otros desagotes. Después, bueno, tenemos que ir avanzando por esos planes, vamos a ver qué posibilidades tenemos y vamos a seguir trabajando en eso.
Y después tenemos la modernización del Estado, que tiene que ver con el Banco Provincia nuevo, que ya lo estamos terminando. Después, estamos trabajando en el Ioscor e IPS; aumentamos dos pisos más de lo que estaba previsto, porque soportaron las estructuras. En la medida que podamos, vamos a trasladar Catastro, y el Registro de la Propiedad Inmueble, edificios que eran absolutamente necesarios y también Personas Jurídicas.

—Pero ahí se va a generar un nuevo centro… y puede generar problemas la falta de infraestructura vial.
—El centro hoy ya es inaccesible.

—Claro, pero se puede pensar en extender la costanera sur, para poder dar salida al flujo vehicular de esa nueva zona…
—Es una obra cara, esta es una cuestión de plata. El plan lo tengo, me falta solamente la plata. En definitiva. la pobreza termina siendo pobreza por falta de plata. Por eso me parece que hay otras obras que son más urgentes; por ejemplo, el ingreso desde San Luis del Palmar, desde Laguna Brava, hasta la rotonda de la Virgen; que es una obra que lo tenemos que hacer porque es el lugar más transitado de la ciudad, más transitado que el puente.

—Sé que es importante, pero no me quiero detener en la política salarial, porque es una cosa que se habla todos los días. Sí mencionar que usted garantizó la política salarial de este año y el próximo.
—Exactamente, porque tenemos solvencia fiscal, financiera, y la provincia básicamente está bien comparado con otras provincias. Nosotros sabemos que tal vez no haya tanta ayuda del Gobierno nacional, lamentablemente, para que la Provincia de Corrientes ande bien. Pero tenemos que hablarlo, debemos tranquilizar a mucha gente. Porque por ahí dicen: “y ahora qué va a pasar, ahora que tenemos este gobierno que viene y no tenemos las posibilidades que antes”.

—En ese punto no va a pasar nada.
—No va pasar. Nosotros estamos garantizando pagar los sueldos. Bueno, de hecho, anunciamos el pago de un bono $6.000 para enero, que es el mes más largo del año.

—Mencionó antes que a partir de 2020 va empezar otra sinergia, otra velocidad en el gobierno, y uno tiene la sensación de que hay ministros que no le siguen la velocidad en la que ya está hoy el gobierno.
—Bueno, tienen que apurar el paso, tienen que acelerar. Hay ministerios que tienen dificultades en la estructuración del Presupuesto. En este Presupuesto nos sentamos a ver con detenimiento tratando de delinear en gran medida la obra pública y ordenarla. El Ministerio de Obras Públicas está funcionando mejor, lo reagrupamos y le estamos dando presupuesto.
Entonces, vos decís, “si no le das presupuesto, es imposible que el ministro pueda avanzar con velocidad”; por ende, tratamos de distribuir lo mejor posible. Este es el primer presupuesto (el de 2020) que de alguna manera comienza a avanzar con lo que nosotros creemos que tenemos que hacer.

—Vamos a conceptualizar un poco. Un informe del Banco Mundial dice que Corrientes es una de las provincias con menos posibilidades de habitabilidad. ¿Qué ve usted en cuanto a las posibilidades de revertir esto, en cuánto tiempo? ¿Por dónde empezar?
—Tenemos que tratar nuestras ventajas, sino otra vez estamos mirando nuestras desventajas. Si nosotros fuéramos una provincia petrolera, podríamos hacer como Dubái: poner islas sobre el río Paraná y arriba de la isla de arena construir un rascacielos, hacer un edificio. Pero estamos hablando de recursos. Tenemos que aprovechar al máximo nuestros recursos y hacer más eficientes los recursos que invertimos en el Estado, ese es un ejercicio que venimos haciendo.
No queda otra posibilidad, tener los caminos en condiciones que necesitamos seguir mejorando, porque falta mucho, tener inversión en lo que es puertos, tratar de generar nuevas rutas, de ayudar a los productores que se radiquen y que mejoren su calidad productiva. Esto es lo central, lo demás tiene que ser un acompañamiento de la sociedad, pero sabiendo que lo central termina siendo la producción y la generación de riquezas. No hay otra manera. Todo lo demás termina siendo una mentira.

—Hay un recambio generacional en los elencos políticos. Usted mismo encarna uno de ellos: la Provincia. Pero en el resto de las líneas, ¿están generando recambio generacional?
—Hay que mejorar, pero se está generando. También hay que ver si la política se renueva o renueva su stock de dirigentes, pero uno nuevo no quiere decir que es uno mejor que uno que ya tiene experiencia. La experiencia es fundamental e importante, y cuenta. Las sociedades sabias no son las sociedades que tiran la experiencia por la ventana, las sociedades sabias son las que se nutren de la sabiduría de la experiencia.
Entonces hay que combinar. Creo que las personas jóvenes tienen mucho más fuerza, que realmente poseen mucho más potencial para dinamizar la política, pero el que tiene la experiencia y la sabiduría debe conducir la fuerza joven por el lugar correcto. Entonces, así, nosotros equilibramos.

—Claro, acá como que hay cierta quietud…
—Tenemos nuevos cuadros y otros que ascendieron con el paso del tiempo, por decirlo de alguna manera. Es decir, hay un recambio generacional también en cuanto a la experiencia, pero al no haber un cambio de gobierno, lo que hay es trabajo y mayor experiencia en cada uno de los equipos técnicos y se va sumando por debajo a las nuevas líneas gente más joven que va aprendiendo y va evolucionando. Esa es la forma que nosotros tenemos y vamos mejorando nuestros equipos técnicos. Yo creo que de igual forma podemos avanzar en la capacitación también. Hay que trabajar.

—Siguiendo este punto ¿cómo toma decisiones el Gobernador? ¿A quién consulta usted en su mesa chica?
—La decisión del poder es siempre una sola. Las decisiones del gobernador las toma el gobernador. Uno puede tener dos o tres sugerencias, pero la decisión y el camino siempre la toma el gobernador. Ahora: hay decisiones que son políticas, que hacen al partido o al rumbo, en las que uno puedo escuchar, ver, trabajar. Por ahí tomar una decisión política juntos, que es sobre todo referida a la política o a la marcha, o escuchar a los socios.
Me parece que eso tiene que ser una virtud: poder escuchar a todos, pero la decisión del gobierno la toma el uno solo. Las decisiones políticas creo que las terminamos tomando entre unos cuantos.

—¿Se inscribe más cerca de la tradición desarrollista del Piragine o del pragmatismo colombista?
—Creo que hay que hacer las dos cosas. Me parece que uno tiene que ver el problema y estar orientado a la resolución, no importa si la idea es de izquierda o de derecha. Aprendimos en China que hay un dicho que dice: “No importa si el gato es blanco o negro, lo importante es que el gato cace ratones”. En definitiva, uno hace política no para un sector; sino que hace política para que el ser humano esté mejor y eso es importante.

—En relación a los aportes para cerrar la grieta. La grieta es un hecho político y social que vive la Argentina y también Corrientes. ¿Ahora, cuánto más está dispuesto a hacer para cerrar esa herida?
—Uno es el gobernador de los correntinos, de todos. Entonces cuando hay un necesitado, no importa de qué partido sea: lo tenés que resolver. Creo que esa es una forma y un aporte a resolver la grieta. La descalificación al opositor porque lo querés descalificar me parece que no construye. Tenemos que bajar un poco los decibeles de la pelea y que la política se siente a pensar en planes estratégicos y que todos juntos podamos tener una propuesta de una sociedad en un trabajo conjunto.

—¿Qué errores le endilga al macrismo por la derrota electoral?
—Yo creo que le faltó contacto con la ciudadanía, faltó política. Hay cosas que se resuelven haciendo política. Hubo funcionarios que tuvieron un contacto fluido (Marina Klemensiewicz; Rogelio Frigerio), y otros a los que realmente les costaba el contacto con el ciudadano. Y a veces se toman decisiones desde Buenos Aires y se pierde contacto con la ciudadano. La política en la Capital Federal, en el Conurbano y en Buenos Aires es de una manera, y en el interior de la Argentina es de otro.

—¿Y la economía?
—La economía también, pero la economía decime quién la resolvió, decime que la resolvió Carlos Saúl Menem o Raúl Alfonsín, o Eduardo Duhalde. O decime que la resolvió Néstor Kirchner, o Cristina, o Macri. El que resuelva la cuestión económica de la Argentina y que vuelva la Argentina de los años 30, yo creo que va a ser votado por mucho tiempo. El problema es que nosotros no queremos hacer lo que tenemos que hacer para que la economía crezca.

—¿Qué es?
—Equilibrar los gastos del Estado e invertir en desarrollo y crecimiento, es lo que no queremos hacer, nos queremos mentir de que estamos en otra Argentina y permanentemente hacemos cosas que son populistas, hacemos cosas que suenan bien a los oídos y queremos agradar a la gente para ganar la elección a 2 años o 4 años. Nosotros tenemos que hacer una política que nos sirva en el tiempo, 20 años adelante y ahí vamos a crecer, no hay solución mágica.

—La sociedad exige también ajustes en los gastos del Estado, los gastos políticos…
—¿Cuál es el gasto político?

—El Gobierno, los legisladores, las dietas, los cupos, los jueces.
—El Estado tiene tres poderes. Nosotros tenemos el el Poder Legislativo que gasta el 2,5%, aproximadamente, en Argentina; el Poder Judicial gasta otros 3 o 4 puntos y el 94% se invierte en el Poder Ejecutivo. Entonces, la desproporción de presupuesto que tiene el Poder Ejecutivo respecto al Legislativo y Judicial es enorme. Sin embargo, se termina achacando a las representaciones menores presupuestariamente. Pero nosotros tenemos que tener racionalidad dentro del Poder Ejecutivo, si no tenemos racionalidad, no vamos a resolver las cosas. El Estado para resolver tiene que tener racionalidad. Entonces, cuando más agrandamos el Estado, necesitamos cargar más impuestos para los que producen, y al cargar más impuestos sobre los que producen, los que producen cada vez lo hacen menos, y cada vez hay más pobres y para salir de la pobreza los ponemos en el Estado, y el Estado, como necesita pagar mejores sueldos y salir de la pobreza, vuelve a cargar impuestos sobre los que producen. Entonces, eso es lo que tenemos que resolver alguna vez, aunque sea antipático, pero no lo hacemos.

—¿Y por qué no lo hacemos?
—Porque viene el populismo y tenemos que hacer lo que le gusta a la gente y todos sabemos lo que está ocurriendo, todos sabemos las consecuencias, aplicamos políticas que ya fracasaron en Argentina, pero que son simpáticas.

—Bueno, pero el ajuste también hambreó a mucha gente, el 40% de la gente es pobre.
—En dólares…

—Es inviable igual, sea un número más, un número menos…
—Lo único que sirve es la inversión. Nosotros no podemos tener funcionarios públicos nacionales que cobran 400.000 o 500.000 pesos y funcionarios municipales que trabajan por 2.000 o 3.000 pesos, con planes sociales. Esto termina siendo un problema central, que en algún momento se tiene que resolver.

—Dada la actualidad de la oposición en Corrientes, una oposición fragmentada producto del voto popular, y también de sus propias responsabilidades, los escarceos que más suenan desde el punto de vista político son los escasos de la coalición del gobierno ¿Cómo se maneja esa interna?
—Bueno es lo que ocurre cuando uno tiene muchos votos y muchos partidos, pero uno incluso puede tener diferencias de visiones dentro de los mismos partidos políticos y uno las tiene que tomar como sugerencias. Si uno toma todo el tiempo como un ataque el pensar diferente, el tener otra opinión, es complicado. Nosotros somos un partido político centenario, el radicalismo, que ha tenido divisiones en su tiempo, que ha tenido puntos de vista distintos. Ahora tenemos que conjugar con una serie de partidos políticos trabajando y armonizando, pero es el arte de construir entre todos la sociedad del futuro. Creo que en esto radica el buen arte de la política.

—¿Qué espera para este año y para el que falta todavía?
—Espero que el año que viene sea un año mejor para todos y encontremos el camino del desarrollo y el crecimiento, y que hagamos una apuesta para que a los argentinos nos vaya bien, para que al gobierno de Alberto Fernández le vaya bien, porque si le va bien el gobierno nacional, le va bien al gobierno provincial. Esto lo tenemos que entender, tenemos que darle un changüí como decimos nosotros las correntinos para que encare una senda y que trate de encontrar el rumbo que tal vez nosotros no supimos encontrar en lo económico, aunque concertamos en muchos otros rubros y que son positivos. Y esperemos que en los dos años que nos quedan a nosotros, encontremos el camino y que Corrientes esté un poco mejor. La vamos a comparar con otras provincias y la van a ver mucho mejor.

—La última: ¿De cuántos años es el proyecto político del gobernador Valdés?
—Mi proyecto político es el que me dé la gente. Si la gente quiere me va a dar dos años, si el ciudadano quiere vamos a tener la posibilidad de ir por más, pero depende del tiempo de gobierno. Pero no tenemos que hablar de estas cosas si nosotros no tenemos la posibilidad de evaluación. Primero, tenemos que trabajar y después, en todo caso, tenemos que proponer. Pero primero hay que trabajar porque si no, uno parece que está pensando en 2 años, y nosotros tenemos que trabajar pensando en 20, no en 2. Cuando nosotros pensamos en 2 años, en 4 años, equivocamos el camino.

 

Corrientes pro vida: “Que los cambios por el aborto se debatan en la Legislatura”

—¿El 2020 va a ser el año de la reforma electoral, del voto joven?
—Yo propuse el tema del voto joven, del voto de la mujer también. Ese es un debate horizontal y que va a todos los sectores, mujeres de nuestro partido, de otro partido, hombres que quieren votar, hombres que no quieren votar. Yo creo que la política es la que tiene que generar los cambios en la sociedad y hoy la mujer tiene un rol central y la Legislatura tiene que comprender que ese rol central tiene que estar reconocido y garantizado por ley.
La participación de las mujeres es necesaria y cometemos un error al no tener obligación. Hay muchas mujeres capaces, lo digo haciendo una autocrítica. Creo que es un proceso que se va a ir dando con el transcurso del tiempo, pero hay que ir poniendo el asunto sobre la mesa.

—También está sobre la mesa la Educación Sexual Integral y el nuevo protocolo de aborto. La provincia tiene una postura tomada al respecto: es una provincia pro vida. ¿Va a cambiar la posición de Corrientes con respecto a estos temas?
—Nosotros lo tenemos por ley, por lo que esto hay que debatirlo por ley. Tenemos una ley que dice que Corrientes es pro vida. Que se debata en la Cámara.

—¿Propone que la Legislatura aborde el tema?
—Que debatan los representantes de la gente cuál es el protocolo, qué vamos a hacer y que se escuche a la Iglesia Católica -que tiene muchos fieles-, pero que también se escuche a los evangelistas, que se escuche a la izquierda. Esto tiene que ser un debate que se tiene que dar, no con una sola oposición, sino escuchando a todos y consensuando. La mejor manera de consensuar no es con un decreto, sino es justamente que la Legislatura que sancionó la ley Corrientes pro vida vuelva a discutirla. Me parece que tienen que ser los legítimos representantes de la gente.

—¿Y la Educación Sexual Integral? ¿Cómo repensamos la educación, en general, más allá de eso?
—Es complicado no tener la educación sexual como lo es no tener una materia inclusiva. Debemos revisar esto, como también que todos los sectores puedan tener que ver con tránsito, en todas las materias educativas, todo el tiempo. Porque un tránsito desordenado nos genera un agujero en las cuentas públicas, porque tenemos que hacer inversiones permanentes en salud, en el Hospital Escuela.
Me parece que es fundamental que repensemos la educación. Incluir robótica, modernizar, que todas las escuelas tengan internet, que puedan brindar a sus alumnos esa posibilidad fundamental. Hoy es más importante tener conectado un celular, un ordenador a la red, donde está el 90% del conocimiento humano, que tener una biblioteca llena de libros; porque la red es como tener una biblioteca virtual al alcance de la mano. Entonces, creo que tenemos que aportar sin descartar. Y, entre otras cosas, tenemos que leer más.

—Es importante lo que está diciendo. ¿Cuándo ponemos la línea de largada?
—La línea final sería en conectividad…

—Está bien, pero eso es infraestructura.
—Bueno. El contenido lo estamos trabajando hace dos años.

Valdés y las diferencias con Colombi, las responsabilidades y los estilos

Tras el discurso del jueves 1 de marzo con el que inauguró el período ordinario de sesiones, había mucho para preguntarle a Gustavo Valdés. Mucho por preguntar pero algo en que ahondar. Ese algo tenía que ver con la mirada. ¿Qué ha cambiado en Corrientes para pasar del negacionismo exasperante, gambeteador consuetudinario de responsabilidades, a un estado de contrición aparentemente pleno, pero también de alivio y proyección?

Algunas respuestas:

—Estamos a pocas horas del discurso con el que abrió el año legislativo. La oposición dice que fue esperanzador, con un diagnóstico fino de la realidad. ¿Se esperaba esa recepción?
—Agradezco los conceptos. Tratamos de hacer justamente un diagnóstico de la realidad, de cuál es el punto de partida y a partir de ahí tenemos que comenzar a trabajar. Creo que la única forma que tenemos de mejorar la realidad es si sumamos voluntades. Yo decía que tenemos que sumar la mayor cantidad de correntinos posible y estamos direccionados hacia ese objetivo que es justamente el del desarrollo. Creo que con el desarrollo nosotros podemos lograr muchas cosas, pero ese desarrollo tiene que venir atado a tratar de lograr dinamismo en otros sectores y que esos sectores de la economía, más el sector privado, también logren la inclusión de los ciudadanos que esperan vivir mejor, tener más salud y que podamos estar cada día mejor.

—También tildaron de desarrollista a su discurso. ¿Cómo lo calificaría usted?
—Fue un discurso desarrollista porque creo que nosotros necesitamos desarrollo. Y también es modernizador. Yo hablé mucho de innovación, porque nosotros tenemos que innovar y trabajar no solamente en la administración pública, sino que tenemos que empezar a cambiar también la forma de pensar, a buscar ideas, a buscar proyectos en general.

—Se le reconoce el diagnóstico porque ha reconocido una serie de falencias, y ese reconocimiento no era común en sus predecesores.
—Siempre las comparaciones son odiosas. Pero cuando uno dice que quiere tener más educación es porque está reconociendo que no tiene la suficiente. Cuando uno dice voy a construir un camino es porque ese camino no lo tiene. Creo que hay varias formas de decirlo y hay varias formas de reconocer la realidad. Yo lo digo en un estilo: y creo que es un estilo y una forma de explicarle a la gente cuál es el inconveniente que tenemos y cuál es la solución y cuál es el camino que vamos a seguir para conseguir ese objetivo.

—Sí, pero es más que el estilo, porque usted cuando asumió reconoció la pobreza y antes no sólo no se reconocía ese flagelo sino que se ponía en duda hasta el sistema de medición. Ya el de Mauricio Macri, no el Indec de Cristina Fernández…
—Pero también el sistema puede tener falencias.

—Por supuesto que sí…
—Lo condenable es cuando nosotros tenemos un Instituto de Estadística y Censos que miente a propósito para tener un resultado que te oculta las cifras. Podemos estar de acuerdo o no, pero sabemos que hay varias formas de medir. Porque hay varias metodologías para incorporar o no un número. Pero más allá de eso, nosotros tenemos que reconocer que la Argentina es un país que tiene inconvenientes, que no es uno de los países más desarrollados de la región. Nosotros antes teníamos mucho por lo que sentirnos orgullosos y hoy tenemos inconvenientes. Entonces tenemos que reconocer ese inconveniente para buscar las soluciones.
Pero son estilos.

—¿Cuánto tiempo está dispuesto a esperar para comenzar a ver resultados?
—Estamos trabajando y tenemos que comenzar a ver resultados. Tenemos algunos que son importantes, por ejemplo en materia de seguridad, y ya lo vamos a ver en otros aspectos. La negociación con los docentes; cómo vamos a trabajar en salud. Tenemos que hacer un trabajo de evaluación completo de lo que se está haciendo.
El ciudadano de Corrientes, el 54%, no tiene la percepción que usted tiene (risas), por eso me han votado como gobernador de la provincia. Siempre que hay cosas…

—Alegra mucho la visión que usted tiene de la provincia: es la visión que mucha gente, salvo el Gobierno, tenía de esta provincia en los últimos 16 años. Por eso justamente…
—No. Tenemos que adaptar las realidades.

—Hoy da la sensación de que estamos mirando la misma provincia.
—Exactamente. Pero tenemos una condición: que la gente ha votado a un gobernador que, como todo gobernador, le da su impronta. Creo que nosotros vivimos una situación de paz social que no vivieron otras provincias. Somos una de las tres provincias más desendeudadas de la Argentina y decir que podemos hacer todo lo que vamos a hacer es porque tenemos una buena provincia. Hoy podemos decir que haremos 4 mil kilómetros de ripio porque tenemos recursos, o que podemos invertir 1.700 millones de pesos en educación para tener un plan universal de alimentación porque tenemos recursos.
Vos te imaginás si, aparte de la situación que tenemos, tuviéramos una provincia mal administrada: estaríamos como otras (señala en dirección al Chaco) que reciben un punto más de coparticipación y están en la misma situación que nosotros. O dicho de otra manera: reciben un 25% más de recursos y están en la misma situación que nosotros.

Cambió la forma o el estilo, no importa. Importa que hay un punto de partida.
¿Algo para celebrar? Poco todavía. Pero ya hay un punto de partida.

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Entrevista publicada en el diario El Litoral

Cuerpo central 👉 http://bit.ly/2oSF9RU
Diferencias con Colombi 👉 http://bit.ly/2FoTIGO
Salarios 👉 http://bit.ly/2CYhRie
Gabinete 👉 http://bit.ly/2FaAVjk

Por Eduardo Ledesma; Jose Agustin Gomez; Mar Blanco
Ph Nicolas Alonso

Entrevista con el gobernador Gustavo Valdés

A pocas horas del discurso con el que abrió el año legislativo, el gobernador Gustavo Valdés accedió a una entrevista para hablar del discurso que tuvo una buena acogida por todo el arco político local, incluida la oposición. Agradeció los conceptos.

Habló del diagnóstico de la realidad trazado en ese mensaje, del punto de partida de su trabajo, del perfil desarrollista que pretende imprimirle a su gestión. Del reconocimiento de falencias del pasado, de las estadísticas oficiales, de obras, de algunas líneas de gestión, por caso la intención de reducir a un dígito la mortalidad infantil de aquí a 4 años.

Habló del inicio de clases y de la visita del presidente Mauricio Macri.

Por supuesto, habló también de la política salarial integral para este año.

 

Adelanto

Macri: “Corrientes necesita conectividad; lo único que tiene ahora son los caminos destruidos y está aislada del resto del país”

La inquietud de estos días tiene que ver con la política y la economía, ya que si se aprueba el proyecto de Impuesto a las Ganancias impulsado por la oposición, podrían hacer zozobrar los 16.000 millones de pesos en obras que se anunciaron para Corrientes.

¿Esos fondos se verán afectados?
Lo estamos estudiando, como dije. Hay más de $30.000 millones de diferencia y estamos viendo de dónde podríamos sacarlos. Obviamente afectará proporcionalmente a todas las provincias. No hay más remedio.
Durante estos años la obra pública con fondos nacionales fue inexistente en Corrientes y es algo que reclaman los correntinos.
Después de más de una década de abandono que tuvo Corrientes por no disciplinarse políticamente al gobierno nacional, hoy tiene en marcha el programa de obra pública más importante de su historia. Hay muchas rutas, una mejora en el aprovechamiento de la hidrovía y el ferrocarril está en vista de tener una propuesta inteligente. Dentro del Plan Belgrano aspiro a que Corrientes recupere la conectividad con el país y con el mundo, que haga que una de las provincias con mayor potencial pase a liderar la etapa de crecimiento.
En la última campaña para gobernador se hicieron promesas sobre el segundo puente y la autovía que nunca se cumplieron. ¿Nación se comprometería con Corrientes a financiar esas obras a pesar de una eventual derrota electoral?
Absolutamente. Trabajo para los correntinos y para Corrientes un nuevo puente con Chaco es fundamental. Y esa autovía ahorrará tiempo que permitirá mejorar la calidad de vida a la gente y que cuidará la vida, porque el nivel de accidentes que hay es tremendo, igual que en el Chaco entre Sáenz Peña y Resistencia. Son cosas que hay que hacer. Las obras le cambian la vida a la gente. Las obras deben dejar de ser un sinónimo de corrupción para ser sinónimo de alegría, futuro y esperanza.
El proyecto de un puente entre Goya y Reconquista no está en el presupuesto.
No, todavía no. Todo a la vez no se puede. Hay obras para Goya, de defensa contra inundaciones.

En Corrientes usted prometió convertir al país en el supermercado del mundo. También obras. Anunció la radicación de Coca Cola y un acuerdo con productores. En paralelo los números dicen que en el país hay 30% de pobreza, que en el norte llega al 40%. ¿En qué etapa está de sus promesas? Sobre todo en temas de trabajo, desarrollo, salud, pobreza…
Hemos puesto en marcha un gobierno con gente muy preparada, honesta, con buenas intenciones. En este año se consolidaron como equipo y el próximo andará mejor. La obra pública se puso en marcha. En noviembre hubo récord de (producción) de asfalto, significa que estamos construyendo rutas por todos lados. Corrientes necesita conectividad, tiene muchísima riqueza. Lo único que tiene ahora son los caminos destruidos y está aislada del resto del país. Es una buena etapa. Creo que en ganadería, agricultura y con el polo maderero, Corrientes tiene enormes posibilidades de crecimiento.

Uno de sus méritos más grandes fue poner en valor al Indec. ¿Habla con los gobernadores para hacer sustentable el sistema estadístico nacional?
Sí. Estamos exigiéndoles los mismos niveles de compromiso con la transparencia, de gobierno abierto, para publicar los datos en internet y que ustedes o cualquier ciudadano pueda chequear, controlar y aportar mejores ideas.

 

Para las elecciones 2017, un candidato de Cambiemos

El presidente Mauricio Macri no le esquivó a las preguntas específicamente electorales, más allá de que se dedicó a cuestiones más generales de su gestión. Tampoco evitó hablar de la interna del frente ECO+Cambiemos y de las cuestiones conceptuales que envuelven en contradicciones el hecho de que un gobierno como el de Ricardo Colombi adhiera al cambio siendo parte de un proceso de 15 años, 11 de los cuales lleva gobernando casi con las mismas personas.
Sobre la coyuntura provincial se manifestó en estos términos.

El Gobierno de Corrientes es su aliado y allí se habla mucho del “cambio”. ¿Para usted el Gobierno de Corrientes, que lleva 11 años en el poder, significa el cambio? O mejor, ¿cree que esos funcionarios tienen aún algo para ofrecer después de 15 años?
-La política de Corrientes en sí misma es una situación particular. No son las generales de la ley. Y pasa en muchas provincias que la realidad local es distinta a la nacional. Valoro mucho que Ricardo (Colombi) sea un tipo de larga tradición política que haya creído en el cambio y entendido la necesidad de una política más cerca de la gente, ligada a la obra.
Es un hombre que está siempre muy encima de las obras y de las transformaciones que hace en su provincia. (Y) está preparando en su equipo distintos candidatos para continuar. Creemos que hay gente muy preparada y capaz, a la que se agrega gente de otros espacios de Cambiemos.
Surgirá en algún momento el candidato con más apoyos para ir a elecciones contra, seguramente, (Camau) Espínola y alguien más.

¿No descarta un candidato del PRO?
-No. Será un candidato de Cambiemos.

 

“El gobernante que sólo paga sueldos, no aporta”

El Litoral (Santa Fe): Le pregunto sobre el cobro de las primeras cuotas de la sentencia a favor de la deuda que dejó el gobierno anterior.
Mauricio Macri: Son deudas que tienen décadas y que se paguen todas de un saque… Santa Fe, Córdoba y San Luis fueron muy beneficiadas con el fallo que les permitió salir de ahogos financieros profundos. Ahora espero que Santa Fe, como las otras provincias, mejore la calidad del presupuesto y aumente la inversión, porque la calidad de un gobernante se mide por la capacidad de hacer obras. Si solamente paga sueldos, no le aporta mucho a la comunidad. Lo que sirve es hacer obras que generen aumento de capacidades económicas, como rutas, energía y puertos, o en calidad de vida como salud y educación pública, donde tenemos una deuda enorme todos los argentinos.

Ganancias: mesura y pedido a las provincias

Norte (Chaco): ¿Qué tiene pensado hacer si finalmente el Senado aprueba el proyecto de Ganancias?
Mauricio Macri: No me adelantaría. Confío en la sensatez de los senadores, que velan por las cuentas públicas de sus provincias, las que en la mayoría de los casos están con problemas severos de déficit, como lo tiene la Nación.

La hidrovía es una necesidad fundamental

“La hidrovía es algo fundamental, llegando a Brasil, es una oportunidad única que tenemos y la tenemos que poner en valor. Lo mismo que para fomentar la exportación misionera, como hicimos en Tucumán y Mendoza, arreglar el tema del aeropuerto para que pueda tener más capacidad en la exportación de carga.“La hidrovía es algo fundamental, llegando a Brasil, es una oportunidad única que tenemos y la tenemos que poner en valor. Lo mismo que para fomentar la exportación misionera, como hicimos en Tucumán y Mendoza, arreglar el tema del aeropuerto para que pueda tener más capacidad en la exportación de carga.

Macri: “La inflación es la mayor estafa que uno le puede hacer a los que menos tienen”

POR EDUARDO LEDESMA. Enviado Especial. El presidente de la Nación, Mauricio Macri, habló ayer sobre el tema político y económico más importante del momento: el proyecto que modifica los valores mínimos del Impuesto a las Ganancias. Fue cauto y no se animó aseverar que vaya por el veto, como sugirió la vicepresidenta Gabriela Michetti. Dijo más bien que confía en los senadores y en su sensatez. También ensayó un balance y se paseó por temas de implicancia local, cuestiones que se irán publicando en los próximos días. Todo ello en el marco de una entrevista con periodistas de la región, entre ellos uno de El Litoral, que se realizó ayer por la tarde en el despacho presidencial de Casa de Gobierno.
El tema central de los primeros minutos de la charla, fue el del impuesto y la posibilidad de que se recurra al veto para mochar los dividendos políticos de la oposición que se muestra abroquelada, al menos en la Cámara de Diputados. “No me adelantaría” a decir qué vamos a hacer, corrigió el Presidente. “Confío en la sensatez de los senadores que velan por las cuentas de sus provincias”, ya que en varias de ellas “hay problemas severos de déficit”.
Confía en un freno senatorial o al menos en la introducción de modificaciones que estiren una definición al respecto. No obstante, dijo que mandó a preparar una “propuesta de reducción de déficit” que incluye mecanismos de financiamiento de la ley, que se ahorra en estos términos: “Mitad obras y mitad giros a las provincias”.
Suena como una presión directa para los senadores y gobernadores por el achicamiento de partidas clave. El no lo ve de ese modo. Dice que busca una base de sustentación y recuerda, de paso, que “la propuesta de la oposición no es sustentable”.

¿Por qué envió el proyecto sin tener números? ¿Por qué prometió eliminar ganancias en la campaña? ¿Fue error de cálculo? ¿Si fue la herencia por qué no la expusieron?, preguntó este diario.
“Expusimos el 1 de marzo que había que evitar la crisis de 2001. Que Argentina estaba quebrada, sin energía, llena de deudas. ¿Quién nos iba a financiar así?”, preguntó.
“Sabemos que no teníamos los votos, pero apostamos a que la palabra es más importante que ganar o perder una votación. Y yo había dicho que iba a mandar un proyecto antes de fin de año y eso es lo que hice: cumplir con mi palabra”, respondió seguro.
¿Qué pensaba cuando prometió eliminar Ganancias?, insistió El Litoral.
“Volver a 2011, que es cuando se empezó a utilizar la inflación como mecanismo para cobrar el impuesto”, añadió el mandatario, poniendo de relieve que la propuesta oficial vuelve las cosas a ese contexto. En el mismo acto criticó a la oposición que a su vez lo critica por tomar deuda. “Critican pero lo que proponen es aumentar el gasto”.
“Eso es más inflación, que es la mayor estafa que uno le puede hacer a los que menos tienen. O es endeudamiento”, completó.
Macri quiere hacerse entender. “Apuesto a que la gente entienda” los esfuerzos que hace el Gobierno, aunque también dijo entender que fueron “muchos años los que (estos dirigentes) gobernaron juntos”, bajo una lógica que es difícil cambiar.
Acto seguido, puso en vereda del kirchnerismo-massismo la consolidación de la pobreza pese al viento de cola mundial y al crecimiento de la región de los últimos años.
Fue entonces cuando, dirigiéndose a los argentinos remarcó: “Creo en este país. Sé que somos una mayoría los que apostamos a otra forma de gobierno”, cosa que “esos dirigentes (ahora abroquelados) no entienden y por eso perdieron las elecciones”.

Si Massa es el impostor menos confiable de la política Argentina, ¿es peor que quién?, indagó El Litoral.
“Siempre puede haber peores. Lo que tuve para decir ya lo dije”, añadió el Presidente. Igualmente no evitó hablar a la política. “A los dirigentes de la Argentina, sobre todo a los más jóvenes”, les digo que “este cambio de época requiere de coraje, de visión de largo plazo, de entender que a veces tenés que hacer cosas que tienen costos. Si creés en lo que hacés, vas y hacés. Y sé que (esto) nos va a llevar a buen puerto. No hago lo que me conviene a mí”, sentenció.
Por lo tanto, “necesito dirigentes que hagan lo que le conviene al conjunto, no a ellos. Es lo que apliqué a mi vida siempre”.
Ya sobre el final y en relación a la grieta que aún se manifiesta en todas las opiniones que se fueron recogiendo a lo largo del país con motivo del primer año de gestión, Macri reconoció que “todavía hay mucha gente enojada”. Aún más: admitió que “razones hay”, pero que de la situación en la que está el país “no se sale de un día para el otro”.
“Fue un año duro. Todos tuvimos que poner el lomo”. Pero “les pido que se den y nos den una oportunidad. Yo gobierno para todos los argentinos”, dijo para terminar.

Pepe Mujica: “No soy un líder, apenas un viejo que tuvo suerte y está vivo”

(Domingo 24 de julio de 2016). Las dudas arrecian en los momentos previos al gran encuentro pautado para las 15.30 en la sala del hotel boutique donde consiguieron alojarlo. Un equipo de periodistas llega un rato antes por las dudas. El operativo de seguridad, casi imperceptible, creció en la manzana a esa hora. Afuera una camioneta negra del PAR. Adentro, en el restorán del hotel, José “Pepe” Mujica: el ex tupamaro que hasta marzo del año pasado tenía una “changuita”: ser el presidente de la República Oriental del Uruguay.

Comió una buena picada regional, por lo que a la hora de los postres pide unos minutos de descanso. En situaciones así uno cree que todo se viene abajo. Es cuestión de fe hacer esta entrevista.

Los equipos técnicos listos, mil veces revisados, y las charlas sobre cualquier cosa hacen correr los minutos. El presidente del Instituto de Cultura, Gabriel Romero, el gestor, hace de partenaire en los diálogos sin rumbo hasta que por fin se hace ver el susodicho.

Antes, unas palabras con su acompañante y suplente en el escaño de la Cámara alta charrúa: Andrés Berterreche Alvarez. Dice que por primera vez en Corrientes, aunque tiene familia acá.

–Son los Arreta de Monte Caseros –agrega y lo ayuda a llegar.

Mujica camina lento, pero seguro y solo, a sus 81 años llevados de todas las maneras posibles. Lento y seguro. Así recorre el mundo, no sólo el living de su casa enraizada en una chacra de las afueras de Montevideo.

Mira el piso, de puro mesurado, y sólo levanta la vista cuando estrecha la mano de cada quien en código de saludo:

–Buenas tardes muchachos.

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Deja una campera tipo gabán de paño mientras le esconden el micrófono entre sus ropas más livianas -porque mientras tanto también ocurrirá una nota para la televisión-. Mujica habla cositas de Corrientes. Del clima y de la panzada guaraní que acaba de darse: sopa paraguaya, mbeyú, chipá guasú y mandioca frita rellena con queso que se consigue bajo el nombre de “tablita correntina” en el bistró de La Alondra.

Acababa de lavarse la cara y de tirarse para atrás los pelos blancos–grisáceos. Tiene los ojos cansados, hundidos, achinados, y una resignación estratégica: podría estar leyendo, mirando televisión o disfrutando de un buen baño, pero habla con periodistas porque lo multiplican.

Tiene una camisa blanca con rayas celestes, un suéter de lana azul y cuello rojo y un cárdigan de nobuk y lana marrón. Jean azul casi gastado y zapatos de cuero negro caminado tanto como un Fiat Duna puesto a la venta con el cartel “nunca remis”.

Hay quienes podrían tratarlo de demagogo, pero sería en el mismo acto desconocer que en este caso su pregón está respaldado por la vida misma: toda ella. Por la cotidianidad de este señor que optó por la sobriedad de lo justo y necesario, para andar liviano haciendo lo que hace: guerrilleando (ahora) sin armas, compartiendo con las personas, sobre todo del continente, el conocimiento recibido. Saberes absorbidos a la luz de sus tantos caminos andados, pero también en la quietud de la “sombra” de 15 años a la que lo confinó su propio país.

Es casi natural comparar conceptualmente esto que dice Mujica acerca de sus años de cárcel con aquellas “conversaciones conmigo mismo” a las que se aferró Mandela cuando purgaba (vaya si lo hizo a lo largo de 27 años) por su rebeldía en contra del apartheid sudafricano. En ambos casos las rejas sólo aprisionaron el cuerpo.

–Presidente: usted es un líder mundial, sus opiniones son tenidas en cuenta por la gente y por la clase dirigente de todo el mundo, pero sobre todo en Latinoamérica. Es un consejero. En ese rol, ¿cuál fue el mejor consejo que le dieron en su vida?

–Cuando era joven tenía la manía de leer mucho: 7 u 8 horas por día. Me refiero a cuando tenía 17 y 18 años. Tenía avidez intelectual. Y leí mucha filosofía, literatura, historia, ciencia… tal vez un poco desordenadamente, pero leí mucho.

Después me dediqué a cambiar el mundo y ya leí menos. Y quien se mete a cambiar el mundo, si queda vivo tiene suerte. Yo tuve suerte, pero… me comí unos cuantos años en la “sombra”. En esos años de tremenda soledad entré a rumiar mucho aquello que había leído en mis años de primera juventud (también estuve 8 años sin un libro).

Tal vez en ese tiempo que estuve en soledad -yo no lo sabía- fue cuando más aprendí. Porque tenía tiempo de sobra para pensar. Y para repensarme y revisar los caminos intelectuales por los que había “trillao” (transitado).

Eso fue obra de la casualidad, de las circunstancias. Si no me hubieran agarrado y metido preso, tal vez parte del viejo que está acá no existiría.

–Entonces…

–¿Qué quiero trasmitir a la gente joven? Que nunca se sienta derrotada. Los únicos derrotados son los que no vuelven a empezar. Nunca triunfamos porque los hombres tenemos mucha más capacidad de soñar que de concretar. Pero derrotado es el que no vuelve a empezar; el que no lucha por levantarse cuando cae. Y esto no es una regla en la política, es una regla en la vida.

Levantarse significa que si fracasaste en el amor, no por eso no tenés que volver a enamorarte; que si fracasaste en la familia, no por eso no tenés que tener el coraje de volver a levantar una familia; si fracasaste en el laburo, no tenés que vivir lamiéndote las heridas y teniéndote lástima a ti mismo…

El hombre es un bicho fuerte. Hay que ponerlo a prueba porque siempre puede dar un poco más. La vida da derecho a luchar por la felicidad, que no es sensorial: es el equilibrio de tener ganas de vivir.

Y yo no soy líder. Soy un viejo que tuvo suerte. Estoy vivo. Alguna cosa que digo y que es interesante no es mía, es de la vida: de haber vivido mucho. Cuantos más sopapos te dé la vida, más cosas aprendés.

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Mujica mira el techo de la sala como quien indaga entre sus recuerdos. Busca una palabra para dejar…

No debe ser fácil para un hombre que tiene tanto para decir describiendo su propia vida: su orfandad temprana, las carencias, las luchas, las ausencias, la cárcel, las fugas y otra vez la cárcel y así cuatro veces; la redención y la gloria de presidir su país para intentar modificar desde adentro lo que tanto criticó desde afuera, poniendo el cuerpo por delante: el pecho a las balas, pero también el dedo al gatillo.

No logró todos sus objetivos, tal vez, pero habla con la sabiduría y la entidad moral y política que le dio el haberlo intentado.

Y también las lecturas.

Se remite a la historia y desde ella relativiza los asombros -muchos de ellos impostados- que le provoca al progresismo el giro a la derecha de América Latina.

–Si la historia humana se ve en corto plazo, seguramente uno se queda con la impresión de distintas fotos. Pero si uno se acostumbra a mirar con tiro largo, verá la historia de las sociedades y de los pueblos como proceso, como película infinita.

El tema es que los hombres somos un poco orgullosos, petulantes. Nos creemos que triunfamos y que triunfan nuestras posiciones. Y eso es relativo. La historia humana es un constante pendular hacia formas más conservadoras en determinado momento y hacia formas más distribuidoras en otro momento. Los términos  “izquierda” o “derecha” son de anteayer, son de la Revolución Francesa. Pero si usted mira toda la historia de la humanidad se va encontrar con Epaminondas (1), con los Graco (2), con Jesús, el hijo de María; con Espartaco, con San Agustín…

–Siempre hubo de todo…

–Siempre encontramos gente que luchó en las condiciones de su tiempo y su época por tener preocupación social hacia los que van quedando más postergados y más olvidados. Y siempre hubo gente que se preocupó por acumular y captar y formar riqueza: perece que es una constante del hombre.

Si estudiamos la historia argentina de los tiempos de don Juan Manuel de Rosas, cuando parecía que la Argentina se iba a hacer 4 ó 10 países, se pudo sujetar más o menos. Después van a venir tiempos francamente conservadores.

“No escatimen sangre de gaucho, que es lo único que tienen de humano”. ¡Lo afirmaba un hombre como Sarmiento!

Y va a venir más adelante Yrigoyen con su sueño de república y de distribuir más. Y después el golpe de Estado de Alvear. Y después el primer Perón… Siempre fue un vaivén.

–¿Por qué dice esto?

–Porque cuando los partidos progresistas llegamos al gobierno, creemos que con eso hemos triunfado y vamos a cambiar en la historia de la humanidad… ¡Subimos un par de escalones! ¡Con suerte! Y siempre nos queda mucho más por hacer que lo que hicimos.

Después perdemos el tren, vienen otros que van un poco más hacia la derecha, quieren restaurar la producción y la acumulación, hasta que tenemos otro viandazo… Y ahí andamos. Por eso no me puedo sentir derrotado, porque nunca me sentí triunfador. Vamos apenas andando.

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La charla transcurre lentamente pese a la apretada agenda  del viejo guerrillero autodeclarado panteísta. Hay otros dos colegas periodistas, dos camarógrafos y dos fotógrafos en el living del pequeño pero coqueto hotel de la avenida 3 de Abril.

Pepe habla tranquilo desde un sillón negro tipo diván, dotado de almohadones. Las paredes están recubiertas de madera fina. Hay una biblioteca obra de un ebanista cordobés. Hay pocos libros, juguetes, trofeos, platos, retratos y varios gauchos en molde de escultura de Rolando Díaz Cabral.

En ese entorno Mujica reelabora sus ideas. Parece creer en la evolución y en que los derechos humanos, entendidos ellos en el más amplio sentido del término, se instituyen cuando se hacen carne en la gente.

–Cuando se van afirmando las conquistas, después no las puede cambiar nadie. A los tipos que pelearon por las 8 horas (de trabajo diario) los fusilaron. Cincuenta años después ningún régimen, de izquierda o de derecha, discute las 8 horas en el mundo entero: quedó definitivamente incorporado como un adelanto para la humanidad.

Todos los derechos sociales que tenemos: la jubilación, el haber abolido la esclavitud, la ley de 8 horas, todo lo que haya sido progreso humano en algún momento fueron banderas derrotadas de luchadores. Así es la vida de los hombres. Como decía Yupanqui: “Unos trabajan de trueno y es pa’ otros la llovida”.

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Mujica es José Alberto Mujica Cordano, y le dicen Pepe. Tiene 81 años. Nació el 20 de mayo de 1935. Su esposa, también dirigente política y senadora de la Nación, se llama Lucía Topolansky. Se casaron en 2005 después de convivir largos años cortos de papeles.

Hijo de Demetrio Mujica Terra y Lucy Cordano Giorello, por línea paterna es descendiente de vascos y de ascendencia italiana por vía materna.

Pepe nació en Paso de la Arena, un barrio montevideano, y a los 21 ya estaba militando, cargando armas. Usó muchas y de todos los calibres. En la actualidad usa las más pesadas: las que disparan ideas. Tiene muchas mataduras, tantas como experiencias. Hoy vive en su chacra de Rincón del Cerro, en el área rural de Montevideo, casa que no cambió por los oropeles presidenciales.

Su despojo ciertamente épico por persistente, es una rareza para la clase política, muy afecta al señoreo y a los lujos. Mujica lo explica de dos maneras: desde lo doméstico y desde lo político.

–No viví en la Residencia Oficial porque debía caminar dos cuadras para tomar el té –dice y lanza una carcajada–. Después sigue:

–Nosotros elegimos a la república como régimen político. No vivimos en una monarquía. Aunque en la monarquía lo peor no es el rey, es la corte. ¡Los alcahuetes del rey!

Debemos vivir como la inmensa mayoría, no como la minoría privilegiada. Mi filosofía es la de Séneca (3): “Pobre es el que precisa mucho”. Era contemporáneo de Cristo. Más tenés, más preocupaciones, menos tiempo para vivir.

Lo que te hace feliz es más o menos lo mismo siempre: el amor, la mujer, los hijos, tener tiempo para un puñado de amigos y para algún hobby, como perseguir un carpincho en un “bañao”. Esas cosas que no se hacen por plata. Para eso hay que tener tiempo.

El ideario de Mujica se manifiesta cual recetario de buenas intenciones: simples pero inalcanzables para los mortales comunes contaminados por el “capitalismo de alma podrida”, como diría el propio Mujica.

Allí empieza un pequeño intercambio ideológico:

–¿Qué piensa usted sobre las ideologías?

–La ideología no pasa hambre. La que pasa hambre es la gente. Uno tiene que sujetarse a la suerte de la gente. La ideología que no encaja en eso es una quimera.

Después de otras tantas cavilaciones, toma aire y suelta con fuerza:

–El capitalismo está obligado a explotar.

A renglón seguido baja línea sin titubeos:

–No creo en el Estado paternalista. Nos achanchamos, nos hacemos burócratas. El que trabaja bien tiene un peso más. Al que le va mal que se rompa el alma, pero que no viva del trabajo de otro, que no se chupen la sangre el uno al otro.

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Al despedirse de la presidencia, en febrero-marzo de 2015, Pepe Mujica leyó una carta a los uruguayos. “Gracias pueblo”, su título. Allí dijo, en tono de confesión: “Sufrimos e hicimos sufrir y somos concientes”.

–¿Qué quiere decir eso, Presidente?

–En los procesos revolucionarios hay gente que nada tiene ver y se come una cota de dolor. Compañeritos de mi tiempo que quedaron por el camino, dejaron un dolor en sus padres, que no los entendieron. Puede ser muy crudo para una madre enterrar a un hijo. Esos precios humanos se pagan aunque no se quiera o no se busque.

Fijate lo que pasa hoy en (Niza) Francia, los que murieron aplastados por un camión. Los militares lo llaman daños colaterales…

El hombre todavía es un bicho raro. No ha salido de la prehistoria. Saldremos de la prehistoria cuando renunciemos a la guerra, cuando no precisemos ejércitos. Gastamos 2 millones de dólares por minuto -en el mundo- en presupuesto militar. ¡Dos millones de dólares por minuto! ¿Y decir que no tenemos plata para terminar con la pobreza? Por eso no salimos de la prehistoria.

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Son las 5 de la tarde del jueves 21. Mujica llega tarde a su encuentro con el Gobernador, por lo que se dispone (o más bien lo disponen) a cortar la entrevista. Habría más tiempo dentro de un rato en la conferencia de prensa y todavía más de sus palabras en la charla magistral que tendría lugar en el patio interno de la Escuela del Centenario.

–Gracias muchachos –dice para disculparse.

Así se despide el ex presidente luego de tomarse un minuto más para varias fotografías. Se va despacio a ver a Ricardo Colombi a la Casa de Gobierno, donde tendrá tiempo para unos mates.

Camina lento, con las manos tomadas atrás a la altura de la cintura, como quien contempla, amonesta un hecho o incluso como los presos cuando son llevados esposados.

Se va Mujica y deja a Séneca, que sigue resonando: “Pobre es el que precisa mucho”.

Retomará esa idea en su ponencia multitudinaria, donde también dice:

–No quiero convencer. Quiero ayudar a pensar.

Mientras se escribe esto, una página se abre en Séneca, que dice como en la época de Cristo: “Ningún viento es favorable para quien no sabe adónde va”.

Esa brisa empuja estas líneas hacia unas palabras de la escritora mexicana Elena Poniatowska: “Somos lo que escuchamos. Somos la confianza que hemos recibido”.

Eso alegra. Tranquiliza. Como a muchos correntinos, me dio gusto haberlo escuchado.

–Adiós Presidente, muchas gracias.

Noticias del poder, Jorge Halperín

Noticias del poder: buenas y malas artes del periodismo político. En este libro, Jorge Halperín entrevista a prestigiosas figuras como Eduardo Aliverti, Juan Luis Cebrián, Jorge Lanata, Rodolfo Terragno, entre otros, en busca del verdadero rol del periodismo político en la sociedad occidental de hoy.

Tal vez los tiempos cambiaron un poco, pero no la manera de acarar la cosa política. Allí hay continuidades contadas, recetas, maneras, y algunos elementos que trascienden los tiempos y que son útiles para el ejercicio de la profesión.