Gustavo Valdés: “Tenemos que darle un changüí al Presidente para que trate de hallar el rumbo económico que no supimos encontrar nosotros”

Esta entrevista, parte de un ciclo que El Litoral y E. L. editaron en formato digital durante todo el año, tuvo su cierre en el Teatro Vera con el gobernador Gustavo Valdés. Coincidió además con la culminación de su segundo año de gestión, por lo cual la oportunidad fue más que propicia para esbozar un balance y proyectar lo que viene, pasando por la coyuntura nacional y provincial. La que aquí reproducimos es parte de la charla, que se puede ver integralmente en video en esta misma plataforma.

—¿Cómo le va, Gobernador? ¿Cuál es su balance de estos 2 años de gestión?
—El primer año fue adaptación, de luna de miel. La verdad es que no es fácil hacerte cargo de un gobierno. Tomar las riendas de un Estado, que es omnipresente en toda la provincia, realmente es complicado.
Y darle una impronta y que el Estado se pueda mover, lleva su tiempo; pero creo que estamos encaminados. Estos dos años que vienen creo que le vamos a dar un dinamismo que ya va teniendo, el ritmo que queremos. Espero que ayude la cuestión nacional y que no tengamos vientos de frente, por lo menos.

—A mitad de este año ganó con más del 60% de los votos y una diferencia de más del 40% en relación al PJ. Eso lo convierte en el gobernador más poderoso, al menos desde el retorno de lo democracia. ¿Qué responsabilidades asume ante tanto acompañamiento?
—Pero el poderoso no termino siendo yo. El poderoso termina siendo el conjunto. A medida que nosotros vamos entendiendo hacia dónde tenemos que ir, creo que nos estamos encaminando todos, porque si no termina siendo como que el poder radica en una sola persona, y yo no soy partidario de que el poder lo maneje una sola persona durante todos los tiempos, durante todo el tiempo.

—Pero es el gobierno más poderoso que se recuerde…
—El gobierno. Me parece que tener mayoría en Diputados, en Senadores, te va dando la posibilidad de que puedas hacer lo que uno va creyendo. Pero uno también tiene que ir articulando con diputados y senadores, enriqueciendo las normas, las leyes, las ideas. Eso me parece que es positivo para todos, con una dirección ya definida hacia dónde quiere ir la gente, acompañando al gobierno y el gobierno acompañando a la gente.

—Igual, tiene una cuota de responsabilidad…
—Seguro, no lo discuto, pero es la primera que vez hay una mayoría clara, una mayoría de dos tercios en ambas cámaras, que no sale a correr, a modificar, a cambiar, a pedir superpoderes, a salir a intervenir instituciones, municipios, a trabajar con ese tipo de cuestiones. Creo que a nosotros esa confianza de los ciudadanos nos sirve para afirmar la identidad de vivir en paz, en armonía y fortalecer las instituciones. Ese es un logro que lo hemos conseguido todos.

—Hace pocos días usted se reunió con el Presidente la Nación. Después del encuentro, ustedes los gobernadores radicales (Valdés, Morales y Suárez) fueron muy importantes a la hora de empezar a dar señales, desde el punto de vista democrático, para permitir el tratamiento de la Ley de Emergencia Social. Fue reconocido incluso por el propio Alberto Fernández y la sociedad.
—Cada vez que el Presidente convoque a los gobernadores o al gobernador de Corrientes uno tiene que concurrir, escuchar, dialogar, porque me parece que es lo sano: la democracia, y no tiene que tener nada malo, ya que es una reunión de institucionalidad.
Yo creo que lo democrático es siempre respetar la voluntad popular, y respetar la voluntad popular es dejar que la voluntad popular se plasme a pleno en el cuerpo y después uno va a tener una discusión si te da la fuerza, si no te da la fuerza. Si no te da la fuerza, tenés que comenzar tachando la generala doble, como en definitiva terminó ocurriendo.

—Pero no obstruir el Congreso, como se pretendió.
—No obstruir el Congreso de la Nación. Entonces me parece que era saludable que nosotros salgamos a respaldar la asunción de diputados oficialistas, en este caso, y que con el juego de la democracia, con toda la voluntad plasmada, pueda jugar libremente el Congreso de la Nación, con los claros y oscuros. Hay un gobierno que necesita y tenía apremio para tratar una norma. Ojalá que todos los argentinos podamos pensar y actuar de esta manera, que podamos tener instituciones más sanas, que sean más saludables y que pueda haber debate. Eso me parece que es prudente para todos.

—Para hacer el balance lo invito a hacer un repaso desde su discurso de asunción. En marzo de 2017 usted proponía un ataque frontal a la pobreza y dos procesos centrales: modernización y crecimiento.
—Hay dos cosas: yo analizo el empleo público en cuanto a niveles de salario. Nosotros estamos en un promedio de salario de $28.000, por encima del promedio de salario del sector privado y eso genera un aporte. Por supuesto que cuando uno ve y tiene devaluación, y mide en dólares, uno mide la pobreza y, generalmente, los números terminan subiendo; pero este ciclo nosotros lo vimos en Argentina.
La pobreza se tiene que medir de manera multidimensional: no es lo mismo una persona que cobra 20.000 o 30.000 pesos en Corrientes a otra que cobra lo mismo pero en el centro en la ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, la pobreza te mide de igual forma. Pero hay que trabajar mucho y ayudar. Uno puede largar un plan social y enmascarar la pobreza. Pero la pobreza se tiene que resolver generando inversiones, generando trabajo con empresas privadas que puedan llegar a tomar trabajadores y que puedan tener sueldos importantes con aportes y en blanco.

—En su discurso de marzo del 2017 también hay un paralelismo que me parece importante, porque habló casi en los mismos términos que el presidente Fernández en su asunción. Dijo: “Asumimos el compromiso del erradicar la pobreza y acompañar a los desposeídos, sabemos que la única manera de solucionar los problemas es reconociéndolos”.
—Bueno pero eso es un problema de cómo mirás el vaso. Nosotros tenemos pobres y es una verdad de perogrullo: tenemos pobres, Estados Unidos tiene pobres, China tiene pobres; pero hay veces que es conveniente decirlo y hay veces que es mejor hablar de lo positivo que tiene una provincia, es una toma de decisiones. Pero en todo el mundo existen pobres, ojalá que no existiera ni uno más, que podamos llegar a una sociedad o apuntar, como una utopía, a decir: “yo quiero hacer desaparecer a los pobres”. Pero hay que trabajar todos los días y hay que tener inversiones que te conduzcan hacia ese destino. Eso es lo que tratamos de hacer siempre.

—En ese discurso habló de incluir a las mujeres y a los más vulnerables, a los vecinos en todas las direcciones, mencionó especialmente a la Capital y hoy se está viendo un poco eso. Otro punto que me parece fundamental de ese discurso es que mencionó incluir “a los que están y a los que se fueron”. Durante el siglo XX y los primeros 20 años del siglo XXI, 1 de cada 3, o 1 de 4 de los nacidos se fueron de la provincia. ¿Se puede revertir esta tendencia?
—El correntino es embarcadizo, va a la fuerza de seguridad, vamos a todos lados. Históricamente, Corrientes tuvo un rol fundamental, que es, por ejemplo, los docentes en el Chaco, los en Formosa, en Misiones. Los trabajadores, los profesionales que se fueron afincando en distintos lugares.
Pero (siempre le decía a la gobernadora Vidal y se lo puedo decir a cualquier gobernador de la provincia de Buenos Aires o de la Capital Federal) mientras siga habiendo desigualdad de oportunidades, más oportunidades en Buenos Aires, y que no hayan oportunidades para la provincia, los correntinos vamos a seguir yendo a la Capital Federal y al Gran Buenos Aires. Siempre que no haya posibilidades, si no cambia la matriz, no va a cambiar esa migración. Si vos tenés una tarifa de luz baja, una tarifa de agua baja, y si vas tener un sueldo muy superior en Buenos Aires, con que consigas un trabajo, tu condición de vida cambia. Es como irte a otro país. Entonces, vos tenés una migración interna que termina generando un país macrocefálico y ese tipo de país no le hace bien al argentino. Esto es lo que tenemos que revertir con oportunidades en el interior, con federalismo, que es lo que terminó devolviendo Mauricio Macri a las provincias. Pasa que la Argentina es complicada, el presidente que más le devolvió el federalismo económico a las provincias fue Macri. Y hoy comenzamos a revertir nuevamente este proceso, porque todas estas leyes que se mandaron al Congreso de la Nación son nuevamente el concentrar recursos para la Nación y estamos desandando el camino que trazó el anterior presidente. Estamos volviendo al unitarismo fiscal y lo estoy diciendo hoy, a diez días de haber asumido el nuevo presidente.

—Al asumir, cuando habló de modernización, dijo: “El mundo está creando inteligencia artificial y nosotros todavía luchamos con la deserción escolar”. “Modernización no es comprar computadoras, es cambiar nuestras cabezas y pensar de otra manera”.
—Bueno, es todo un desafío. La cuarta revolución en el mundo es la inteligencia artificial y si no tenemos conectividad, nos vamos a perder grandes posibilidades en el mundo. Por eso, invertir en conectividad es lo que estamos comenzando a hacer desde el Estado. Es fundamental para no perder la batalla contra las empresas privadas.

—También mencionó… vamos a hacer un repasito rápido: la ganadería, la exportación, el arroz, los cítricos, la horticultura, la yerba, el té, la miel, el turismo, el Iberá, la expansión de las redes del aeropuerto; se habla de nuevas pistas, más allá del Piragine Niveyro. ¿Cómo está eso?
—Bueno, las pistas… inauguramos la de Ituzaingó, la recuperamos, pues estaba fuera de servicio completamente. La de Carlos Pellegrini la estamos haciendo, estamos buscando en Concepción hacer la otra pista. El aeropuerto de Paso de los Libres lo estamos trabajando, como también el que hemos conseguido en el aeropuerto de Monte Caseros. Son pistas que hemos recuperado, en las que hoy tenemos cinco lugares donde mejorar. En muchos casos van a ser turísticas, en muchos casos van a ser comerciales.

—También habló de la Ley de Educación, del Código Penal. Recientemente hubo avances en esos ordenamientos. La regulación dominial, un banco de tierra, fondo de desarrollo rural, plan hídrico….
—El plan hídrico lo estamos avanzando en la medida que podemos. Tenemos el plan de una obra muy grande que tiene que ver con la Ex Vía, una obra esperada largamente. Esperamos realizarla con Eduardo Tassano, con fondos que son propios de la Provincia. Terminamos el Canal 5, que es el que pasa por debajo del aeropuerto. Estamos avanzando en la canalización del barrio Cremonte para tener salida por el Canal 5 y que no salga por otros desagotes. Después, bueno, tenemos que ir avanzando por esos planes, vamos a ver qué posibilidades tenemos y vamos a seguir trabajando en eso.
Y después tenemos la modernización del Estado, que tiene que ver con el Banco Provincia nuevo, que ya lo estamos terminando. Después, estamos trabajando en el Ioscor e IPS; aumentamos dos pisos más de lo que estaba previsto, porque soportaron las estructuras. En la medida que podamos, vamos a trasladar Catastro, y el Registro de la Propiedad Inmueble, edificios que eran absolutamente necesarios y también Personas Jurídicas.

—Pero ahí se va a generar un nuevo centro… y puede generar problemas la falta de infraestructura vial.
—El centro hoy ya es inaccesible.

—Claro, pero se puede pensar en extender la costanera sur, para poder dar salida al flujo vehicular de esa nueva zona…
—Es una obra cara, esta es una cuestión de plata. El plan lo tengo, me falta solamente la plata. En definitiva. la pobreza termina siendo pobreza por falta de plata. Por eso me parece que hay otras obras que son más urgentes; por ejemplo, el ingreso desde San Luis del Palmar, desde Laguna Brava, hasta la rotonda de la Virgen; que es una obra que lo tenemos que hacer porque es el lugar más transitado de la ciudad, más transitado que el puente.

—Sé que es importante, pero no me quiero detener en la política salarial, porque es una cosa que se habla todos los días. Sí mencionar que usted garantizó la política salarial de este año y el próximo.
—Exactamente, porque tenemos solvencia fiscal, financiera, y la provincia básicamente está bien comparado con otras provincias. Nosotros sabemos que tal vez no haya tanta ayuda del Gobierno nacional, lamentablemente, para que la Provincia de Corrientes ande bien. Pero tenemos que hablarlo, debemos tranquilizar a mucha gente. Porque por ahí dicen: “y ahora qué va a pasar, ahora que tenemos este gobierno que viene y no tenemos las posibilidades que antes”.

—En ese punto no va a pasar nada.
—No va pasar. Nosotros estamos garantizando pagar los sueldos. Bueno, de hecho, anunciamos el pago de un bono $6.000 para enero, que es el mes más largo del año.

—Mencionó antes que a partir de 2020 va empezar otra sinergia, otra velocidad en el gobierno, y uno tiene la sensación de que hay ministros que no le siguen la velocidad en la que ya está hoy el gobierno.
—Bueno, tienen que apurar el paso, tienen que acelerar. Hay ministerios que tienen dificultades en la estructuración del Presupuesto. En este Presupuesto nos sentamos a ver con detenimiento tratando de delinear en gran medida la obra pública y ordenarla. El Ministerio de Obras Públicas está funcionando mejor, lo reagrupamos y le estamos dando presupuesto.
Entonces, vos decís, “si no le das presupuesto, es imposible que el ministro pueda avanzar con velocidad”; por ende, tratamos de distribuir lo mejor posible. Este es el primer presupuesto (el de 2020) que de alguna manera comienza a avanzar con lo que nosotros creemos que tenemos que hacer.

—Vamos a conceptualizar un poco. Un informe del Banco Mundial dice que Corrientes es una de las provincias con menos posibilidades de habitabilidad. ¿Qué ve usted en cuanto a las posibilidades de revertir esto, en cuánto tiempo? ¿Por dónde empezar?
—Tenemos que tratar nuestras ventajas, sino otra vez estamos mirando nuestras desventajas. Si nosotros fuéramos una provincia petrolera, podríamos hacer como Dubái: poner islas sobre el río Paraná y arriba de la isla de arena construir un rascacielos, hacer un edificio. Pero estamos hablando de recursos. Tenemos que aprovechar al máximo nuestros recursos y hacer más eficientes los recursos que invertimos en el Estado, ese es un ejercicio que venimos haciendo.
No queda otra posibilidad, tener los caminos en condiciones que necesitamos seguir mejorando, porque falta mucho, tener inversión en lo que es puertos, tratar de generar nuevas rutas, de ayudar a los productores que se radiquen y que mejoren su calidad productiva. Esto es lo central, lo demás tiene que ser un acompañamiento de la sociedad, pero sabiendo que lo central termina siendo la producción y la generación de riquezas. No hay otra manera. Todo lo demás termina siendo una mentira.

—Hay un recambio generacional en los elencos políticos. Usted mismo encarna uno de ellos: la Provincia. Pero en el resto de las líneas, ¿están generando recambio generacional?
—Hay que mejorar, pero se está generando. También hay que ver si la política se renueva o renueva su stock de dirigentes, pero uno nuevo no quiere decir que es uno mejor que uno que ya tiene experiencia. La experiencia es fundamental e importante, y cuenta. Las sociedades sabias no son las sociedades que tiran la experiencia por la ventana, las sociedades sabias son las que se nutren de la sabiduría de la experiencia.
Entonces hay que combinar. Creo que las personas jóvenes tienen mucho más fuerza, que realmente poseen mucho más potencial para dinamizar la política, pero el que tiene la experiencia y la sabiduría debe conducir la fuerza joven por el lugar correcto. Entonces, así, nosotros equilibramos.

—Claro, acá como que hay cierta quietud…
—Tenemos nuevos cuadros y otros que ascendieron con el paso del tiempo, por decirlo de alguna manera. Es decir, hay un recambio generacional también en cuanto a la experiencia, pero al no haber un cambio de gobierno, lo que hay es trabajo y mayor experiencia en cada uno de los equipos técnicos y se va sumando por debajo a las nuevas líneas gente más joven que va aprendiendo y va evolucionando. Esa es la forma que nosotros tenemos y vamos mejorando nuestros equipos técnicos. Yo creo que de igual forma podemos avanzar en la capacitación también. Hay que trabajar.

—Siguiendo este punto ¿cómo toma decisiones el Gobernador? ¿A quién consulta usted en su mesa chica?
—La decisión del poder es siempre una sola. Las decisiones del gobernador las toma el gobernador. Uno puede tener dos o tres sugerencias, pero la decisión y el camino siempre la toma el gobernador. Ahora: hay decisiones que son políticas, que hacen al partido o al rumbo, en las que uno puedo escuchar, ver, trabajar. Por ahí tomar una decisión política juntos, que es sobre todo referida a la política o a la marcha, o escuchar a los socios.
Me parece que eso tiene que ser una virtud: poder escuchar a todos, pero la decisión del gobierno la toma el uno solo. Las decisiones políticas creo que las terminamos tomando entre unos cuantos.

—¿Se inscribe más cerca de la tradición desarrollista del Piragine o del pragmatismo colombista?
—Creo que hay que hacer las dos cosas. Me parece que uno tiene que ver el problema y estar orientado a la resolución, no importa si la idea es de izquierda o de derecha. Aprendimos en China que hay un dicho que dice: “No importa si el gato es blanco o negro, lo importante es que el gato cace ratones”. En definitiva, uno hace política no para un sector; sino que hace política para que el ser humano esté mejor y eso es importante.

—En relación a los aportes para cerrar la grieta. La grieta es un hecho político y social que vive la Argentina y también Corrientes. ¿Ahora, cuánto más está dispuesto a hacer para cerrar esa herida?
—Uno es el gobernador de los correntinos, de todos. Entonces cuando hay un necesitado, no importa de qué partido sea: lo tenés que resolver. Creo que esa es una forma y un aporte a resolver la grieta. La descalificación al opositor porque lo querés descalificar me parece que no construye. Tenemos que bajar un poco los decibeles de la pelea y que la política se siente a pensar en planes estratégicos y que todos juntos podamos tener una propuesta de una sociedad en un trabajo conjunto.

—¿Qué errores le endilga al macrismo por la derrota electoral?
—Yo creo que le faltó contacto con la ciudadanía, faltó política. Hay cosas que se resuelven haciendo política. Hubo funcionarios que tuvieron un contacto fluido (Marina Klemensiewicz; Rogelio Frigerio), y otros a los que realmente les costaba el contacto con el ciudadano. Y a veces se toman decisiones desde Buenos Aires y se pierde contacto con la ciudadano. La política en la Capital Federal, en el Conurbano y en Buenos Aires es de una manera, y en el interior de la Argentina es de otro.

—¿Y la economía?
—La economía también, pero la economía decime quién la resolvió, decime que la resolvió Carlos Saúl Menem o Raúl Alfonsín, o Eduardo Duhalde. O decime que la resolvió Néstor Kirchner, o Cristina, o Macri. El que resuelva la cuestión económica de la Argentina y que vuelva la Argentina de los años 30, yo creo que va a ser votado por mucho tiempo. El problema es que nosotros no queremos hacer lo que tenemos que hacer para que la economía crezca.

—¿Qué es?
—Equilibrar los gastos del Estado e invertir en desarrollo y crecimiento, es lo que no queremos hacer, nos queremos mentir de que estamos en otra Argentina y permanentemente hacemos cosas que son populistas, hacemos cosas que suenan bien a los oídos y queremos agradar a la gente para ganar la elección a 2 años o 4 años. Nosotros tenemos que hacer una política que nos sirva en el tiempo, 20 años adelante y ahí vamos a crecer, no hay solución mágica.

—La sociedad exige también ajustes en los gastos del Estado, los gastos políticos…
—¿Cuál es el gasto político?

—El Gobierno, los legisladores, las dietas, los cupos, los jueces.
—El Estado tiene tres poderes. Nosotros tenemos el el Poder Legislativo que gasta el 2,5%, aproximadamente, en Argentina; el Poder Judicial gasta otros 3 o 4 puntos y el 94% se invierte en el Poder Ejecutivo. Entonces, la desproporción de presupuesto que tiene el Poder Ejecutivo respecto al Legislativo y Judicial es enorme. Sin embargo, se termina achacando a las representaciones menores presupuestariamente. Pero nosotros tenemos que tener racionalidad dentro del Poder Ejecutivo, si no tenemos racionalidad, no vamos a resolver las cosas. El Estado para resolver tiene que tener racionalidad. Entonces, cuando más agrandamos el Estado, necesitamos cargar más impuestos para los que producen, y al cargar más impuestos sobre los que producen, los que producen cada vez lo hacen menos, y cada vez hay más pobres y para salir de la pobreza los ponemos en el Estado, y el Estado, como necesita pagar mejores sueldos y salir de la pobreza, vuelve a cargar impuestos sobre los que producen. Entonces, eso es lo que tenemos que resolver alguna vez, aunque sea antipático, pero no lo hacemos.

—¿Y por qué no lo hacemos?
—Porque viene el populismo y tenemos que hacer lo que le gusta a la gente y todos sabemos lo que está ocurriendo, todos sabemos las consecuencias, aplicamos políticas que ya fracasaron en Argentina, pero que son simpáticas.

—Bueno, pero el ajuste también hambreó a mucha gente, el 40% de la gente es pobre.
—En dólares…

—Es inviable igual, sea un número más, un número menos…
—Lo único que sirve es la inversión. Nosotros no podemos tener funcionarios públicos nacionales que cobran 400.000 o 500.000 pesos y funcionarios municipales que trabajan por 2.000 o 3.000 pesos, con planes sociales. Esto termina siendo un problema central, que en algún momento se tiene que resolver.

—Dada la actualidad de la oposición en Corrientes, una oposición fragmentada producto del voto popular, y también de sus propias responsabilidades, los escarceos que más suenan desde el punto de vista político son los escasos de la coalición del gobierno ¿Cómo se maneja esa interna?
—Bueno es lo que ocurre cuando uno tiene muchos votos y muchos partidos, pero uno incluso puede tener diferencias de visiones dentro de los mismos partidos políticos y uno las tiene que tomar como sugerencias. Si uno toma todo el tiempo como un ataque el pensar diferente, el tener otra opinión, es complicado. Nosotros somos un partido político centenario, el radicalismo, que ha tenido divisiones en su tiempo, que ha tenido puntos de vista distintos. Ahora tenemos que conjugar con una serie de partidos políticos trabajando y armonizando, pero es el arte de construir entre todos la sociedad del futuro. Creo que en esto radica el buen arte de la política.

—¿Qué espera para este año y para el que falta todavía?
—Espero que el año que viene sea un año mejor para todos y encontremos el camino del desarrollo y el crecimiento, y que hagamos una apuesta para que a los argentinos nos vaya bien, para que al gobierno de Alberto Fernández le vaya bien, porque si le va bien el gobierno nacional, le va bien al gobierno provincial. Esto lo tenemos que entender, tenemos que darle un changüí como decimos nosotros las correntinos para que encare una senda y que trate de encontrar el rumbo que tal vez nosotros no supimos encontrar en lo económico, aunque concertamos en muchos otros rubros y que son positivos. Y esperemos que en los dos años que nos quedan a nosotros, encontremos el camino y que Corrientes esté un poco mejor. La vamos a comparar con otras provincias y la van a ver mucho mejor.

—La última: ¿De cuántos años es el proyecto político del gobernador Valdés?
—Mi proyecto político es el que me dé la gente. Si la gente quiere me va a dar dos años, si el ciudadano quiere vamos a tener la posibilidad de ir por más, pero depende del tiempo de gobierno. Pero no tenemos que hablar de estas cosas si nosotros no tenemos la posibilidad de evaluación. Primero, tenemos que trabajar y después, en todo caso, tenemos que proponer. Pero primero hay que trabajar porque si no, uno parece que está pensando en 2 años, y nosotros tenemos que trabajar pensando en 20, no en 2. Cuando nosotros pensamos en 2 años, en 4 años, equivocamos el camino.

 

Corrientes pro vida: “Que los cambios por el aborto se debatan en la Legislatura”

—¿El 2020 va a ser el año de la reforma electoral, del voto joven?
—Yo propuse el tema del voto joven, del voto de la mujer también. Ese es un debate horizontal y que va a todos los sectores, mujeres de nuestro partido, de otro partido, hombres que quieren votar, hombres que no quieren votar. Yo creo que la política es la que tiene que generar los cambios en la sociedad y hoy la mujer tiene un rol central y la Legislatura tiene que comprender que ese rol central tiene que estar reconocido y garantizado por ley.
La participación de las mujeres es necesaria y cometemos un error al no tener obligación. Hay muchas mujeres capaces, lo digo haciendo una autocrítica. Creo que es un proceso que se va a ir dando con el transcurso del tiempo, pero hay que ir poniendo el asunto sobre la mesa.

—También está sobre la mesa la Educación Sexual Integral y el nuevo protocolo de aborto. La provincia tiene una postura tomada al respecto: es una provincia pro vida. ¿Va a cambiar la posición de Corrientes con respecto a estos temas?
—Nosotros lo tenemos por ley, por lo que esto hay que debatirlo por ley. Tenemos una ley que dice que Corrientes es pro vida. Que se debata en la Cámara.

—¿Propone que la Legislatura aborde el tema?
—Que debatan los representantes de la gente cuál es el protocolo, qué vamos a hacer y que se escuche a la Iglesia Católica -que tiene muchos fieles-, pero que también se escuche a los evangelistas, que se escuche a la izquierda. Esto tiene que ser un debate que se tiene que dar, no con una sola oposición, sino escuchando a todos y consensuando. La mejor manera de consensuar no es con un decreto, sino es justamente que la Legislatura que sancionó la ley Corrientes pro vida vuelva a discutirla. Me parece que tienen que ser los legítimos representantes de la gente.

—¿Y la Educación Sexual Integral? ¿Cómo repensamos la educación, en general, más allá de eso?
—Es complicado no tener la educación sexual como lo es no tener una materia inclusiva. Debemos revisar esto, como también que todos los sectores puedan tener que ver con tránsito, en todas las materias educativas, todo el tiempo. Porque un tránsito desordenado nos genera un agujero en las cuentas públicas, porque tenemos que hacer inversiones permanentes en salud, en el Hospital Escuela.
Me parece que es fundamental que repensemos la educación. Incluir robótica, modernizar, que todas las escuelas tengan internet, que puedan brindar a sus alumnos esa posibilidad fundamental. Hoy es más importante tener conectado un celular, un ordenador a la red, donde está el 90% del conocimiento humano, que tener una biblioteca llena de libros; porque la red es como tener una biblioteca virtual al alcance de la mano. Entonces, creo que tenemos que aportar sin descartar. Y, entre otras cosas, tenemos que leer más.

—Es importante lo que está diciendo. ¿Cuándo ponemos la línea de largada?
—La línea final sería en conectividad…

—Está bien, pero eso es infraestructura.
—Bueno. El contenido lo estamos trabajando hace dos años.

About the author: Eduardo Ledesma

Leave a Reply

Your email address will not be published.