Paso: algunas razones del triunfo de Daniel Scioli y Camau Espínola

En la Nación ganó la continuidad moderada encarnada por un perfil más silencioso y conciliador. Y en Corrientes la amenaza de un cambio que, aunque vacío desde el contenido, está lleno de voluntad por una formación alejada de la política que no descansa hasta conseguir los objetivos. Daniel Scioli y Camau Espínola son los nombres de este domingo electoral en Corrientes.
Más o menos y después del papelón de Capital Federal tras el ballotage del 19 de julio, los números de las encuestadoras parecieron preanunciar, desde entonces hasta el jueves, lo que al final pasó: la victoria de Daniel Scioli a nivel nacional, lo mismo que la lista kirchnerista de parlamentarios del Mercosur, que recién ahora, de cara a octubre, habrá tiempo para escudriñar.
Y ganó Scioli porque no es cierta la lírica desesperada de la derecha política, mediática y opinadora de las redes sociales acerca de la voluntad de cambio.
Es verdad que hay mucha gente en contra de las políticas del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, y grupos concentrados a lo largo y ancho del país que ni siquiera pueden diferenciar, a esta altura de los acontecimientos, lo que es política por argumentos y lo que son las reacciones del odio en cadena, tan o más perniciosos que la tan “molesta” cadena nacional utilizada a veces para hacer, además de anuncios, proselitismo no tan velado.
Ganó el ex motonauta porque la economía se las arregla para gambetear a la feroz inflación negada con la indiferencia de los tontos. Porque los logros son eso, después de tanto tiempo de desquicio. Porque la contención de la clase media y de los más humildes fue un hecho, más allá de las más variadas detracciones.
Ganó el Gobernador de Buenos Aires porque YPF no es lo que decían y porque Aerolíneas resulta que también vale la pena. Ganó el administrador de empresas, y aún debiendo revalidar este logro en octubre, semejante triunfo es su premio al gran “estoico”, a la perseverancia de haberse bancado lo peor de su propia interna que ahora, dado que no tuvo otra opción electoral ponderable, es su turbina, lo mismo que su lastre.
Ganó Daniel Osvaldo Scioli porque Macri no logra enamorar, y porque este país sufrió mucho el proceso de los cambios para creer en un ilusionista de ocasión que acomoda su discurso mirando las urnas o, lo que es peor, escuchando a un ecuatoriano que es capaz de cualquier cosa con tal de lograr sus propios objetivos.
Ganó el esposo de Rabolini porque Massa fue apenas un proyecto en gradiente: supo estar primero en las expectativas de la gente; bajó al segundo lugar (de las encuestas) después de varios desatinos y terminó tercero en las Paso, más allá de su relativo poderío bonaerense y de las posibilidades de redención en octubre o después de diciembre, si es que accede a los acuerdos electorales, que en la Argentina de la democracia estuvieron siempre a la orden del día.
Ganó Scioli porque el resto de los candidatos no supieron o no pudieron acomodar el discurso a los tiempos que se viven en un país con dificultades, muchas, pero propenso a escuchar propuestas y soluciones, no discursos mesiánicos o clichés de conveniencia.
Ganó el oficialismo porque la oposición no supo construirse con mayor seriedad. Y porque Scioli sí logró configurar una imagen más allá del kirchnerismo. Estiró la cuerda cuando lo maltrataron, pero jamás cortó su vínculo con Balcarce 50 y ello, pese a las quejas, concitó la atención del electorado que no quería a un puro (lo que explica la muerte electoral de Randazzo), pero tampoco uno tan distinto. Scioli fue, en suma, el cambio justo.
Y, entre otras razones, porque el peronismo conserva su aparato político en todo el territorio, sobre todo en la provincia de Buenos Aires, que no es otra cosa que una garantía de triunfo en tanto no se cambien las formas vetustas de votación que a gritos piden los electores, pero que resiste con firmeza la casta dirigencial que se beneficia de sus recovecos.

Corrientes peronista
Y en Corrientes gano Camau para confirmar que aún conserva los votos que le reportan su buena imagen. Para fundamentar el miedo de los personeros del colombismo que amarrados a las poltronas del poder, hace tantos años, vieron de cerca el cruce de la guillotina en 2013 y ahora nuevamente, en clave de alerta para lo que pueda ocurrir en 2017, cuando su protector, salvo un desquicio constitucional, tenga que volverse a las canchas de Mercedes por no haber encontrado un heredero digno, empático con la gente y, sobre todo, ajeno a las traiciones a las que son afectos las familias correntinas cercanas al palacio de Salta y Mayo.
Camau Espínola ganó porque la gente supo interpretar que una cosa era julio y otra distinta agosto. El electorado correntino desdobló su voto entre el “colombismo” del pago en tiempo y forma y el “camausismo” que hizo una gestión municipal histórica (sobre todo en comparación con sus predecesores). Y después de asestarle un golpe en las elecciones de julio a los cálculos electorales futuros de Fabián Ríos, redireccionó su voto para rescatar al PJ de su rol perdidoso, lo que además confirma el peso de la feroz interna que viven (aunque acostumbrados) los compañeros justicialistas.
Ganó Carlos Mauricio porque es, a la luz de los resultados, el mejor de los candidatos provinciales. Porque fue más creíble su discurso vacío que las excusas profesionales del resto, sobre todo de los candidatos más promocionados. Mantenidos por la política desde el principio de los tiempos que no conocen otro camino que el de las excusas para tratar de morigerar el impacto de su propia impericia.
Ganó el ex atleta olímpico porque tal vez entendió que la soberbia que lo llevó contra el paredón en 2013, lejos de ser buena consejera, puede ser el vehículo de la ruina. Camau entendió algunas cosas, según él mismo dice, aunque es largo el camino por el que debe transitar para demostrar esa verdad y convertirse, primero en senador en el mes de octubre, y desde allí en la opción que todos creen que será si construye, políticamente, en los próximos dos años.
Ganó el múltiple medallista de las velas porque el PJ entero entendió los beneficios de la política aliancista bien hecha. Sumó de a poco y de a muchos votos y redobló el beneficio en virtud de la diáspora que sufrió el oficialismo de ECO, que, además de partir sus votos en cuanto candidato a presidente hubo, quebró también su línea discursiva.
Votaron a un representante de la derecha en vez de a su propio candidato; acompañaron a los peronistas de toda laya en boletas y boletitas y, por si fuera poco, el vicegobernador Gustavo Canteros salió a jugar de cuerpo entero con Daniel Scioli, que al parecer no es tan malo como dice Ricardo Colombi que son los kirchneristas, que, al parecer, son otros distintos a los que fueron sus socios de los primeros tiempos.
Ganó Camau Espínola porque conserva su peso electoral pese o gracias a lo playo de su entendimiento político, y porque más allá de lo que dice, pudo demostrar que es capaz de hacer, cuestión que vale mucho en relación a lo poco que hacen los que están y lo descalifican.
Scioli y Camau. Ambos deportistas del agua y cultores de las “p” de la perseverancia, prudencia y paciencia, consiguieron ayer el respaldo de las urnas. Todavía no ganaron nada, pero tienen por delante un rumbo cierto si no desconocen el sentido y la velocidad de los vientos de la política.

Las Paso en 30 pasos

Las paso, en 30 pasos
» 1. Mucho puede decirse de las elecciones del domingo pasado, pero lo cierto es que las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias las ganó Ricardo Colombi. Dicho de otro modo, las Paso las perdió Camau en Corrientes, Cristina en Buenos Aires y el kirchnerismo en gran parte del país.
» 2. La victoria fue muy contundente para ECO porque se compuso de una serie de victorias: ganó en Capital y en otros departamentos clave, como Bella Vista y Monte Caseros, donde gobiernan barones y baronesas del firmamento K. Pero además retuvo las comunas propias, la mayoría al menos. En cambio, el kirchnerismo perdió Capital pero ganó en Goya, sustento del ricardismo bajo la figura del intendente Ignacio Osella.
» 3. Gustavo Valdés ganó su interna, razón de ser de las Paso. Fue tanta la diferencia que la lista oficial casi se queda con los tres casilleros disponibles para competir en octubre. Pero el liberal Emilio Lanari hizo una excelente elección y rompió la hegemonía del colombismo. Ahora el PL, sin sello que sigue abrevando en ECO, reclama un trato preferencial.
» 4. Carlos Rubín, por su parte, también ganó su interna. Con comodidad impuso su condición de caballo del comisario. No obstante, Tito Meixner, de buena elección con ayuda del aparato comunal en Capital, salió segundo, relegando a un tercer cómodo puesto a Alejandro Karlen.
» 5. Nito Artaza fue la sorpresa. Salió tercero sumando los votos que hoy le faltarían al kirchnerismo para empatar la elección. Antes hacía reír y ahora se ríe de todos. Si mantiene el caudal puede convertirse en árbitro de septiembre.
» 6. Lo de Toto Gutnisky fue un bochorno. Apenas consiguió 10 mil votos. Apenas superó el mínimo requerido para participar en octubre. Apenas fue candidato, pues renunció cuando se contaban sus últimos pocos avales. Tuvo tanta mala suerte que hasta renunciar fue un problema para el doctor. Escribió su renuncia y cuando fue a presentarla al Partido Nuevo le dijeron que Tato estaba con Ricardo. Entonces llevó su renuncia a Partido Autonomista: allí le dijeron que Pocho se fue al kirchnerismo de Camau. Don Toto entonces renunció ante Natalio Aides.
» 7. Mientras hablaba tocó un nervio: dijo que sus votos se los cedía a Valdés, porque está en contra de las re-re. Es complejo, pero Valdés está medio en contra de las re-re. No quiere otro mandato de Cristina, pero quiere otro o varios otros mandatos de Osella, Vischi, etc, etc.
» 8. “Hay que votar a la oposición para frenar al kirchnerismo”, dicen ahora los que fueron socios del kirchnerismo, no un día, sino 6 de los últimos 12 años. Pero tienen razón. Hay que votar a la oposición, como se votó en su momento a Roldán o a Josefina. Ellos solitos después se vuelven oficialistas.
» 9. El voto nulo, producto del desconocimiento absoluto, le ganó al ARI, al Panu-PA, a dos candidatos de ECO y al de Es Posible. Derrotó casi a la mitad de los 12 competidores de las Primarias.
» 10. Cerca de la medianoche del domingo. Ricardo festejó el triunfo. Camau no se hizo cargo de la derrota. Los derrotados dijeron que el 15 de septiembre será el turno de Camau (¿?).
» 11. El lunes temprano Ricardo Colombi retomó su campaña por el interior. Camau Espínola salió a media mañana a ver obras y a hablar de la derrota.
» 12. El Panu empezó a hacer campaña en Capital y a dialogar con candidatos a intendentes, menos con el del Partido Popular, que es el candidato a intendente al que tendrían que apoyar.
» 13. La candidata a vice de Ríos, enojada con el STJ, salió a por radio a pedir el voto para cambiar todo y sacar a Corrientes del ostracismo. Todavía intentan explicarle que Camau hizo una de las mejores gestiones de las que se tenga memoria en Capital. Y que ella es candidata de Camau. Que el PL, pese a que le cueste digerirlo, ahora es socio del PJ y, a través del ellos, aliados del kirchnerismo.
» 14. Por el contrario, a Chango Pérez y a Josefina Meabe intentan explicarle que ya no son aliados del peronismo. Que la Justicia hizo justicia y bajó la alianza y las candidaturas que sustentaron ese frente en base a conveniencias casi personales. También intentan explicarle que muchos de los liberales están de acuerdo con la Justicia.
» 15. Mientras eso pasa, los afiliados del peronismo tratan de entender el negocio que hicieron sus negociadores: se asociaron con sellos vacíos y ahora se quedaron también sin los sellos. Y sin los espacios que canjearon por casi nada.
» 16. Un analista desprejuiciado se acordó de Marito. Bofill aprendió a cobrar después de la deuda de Sussini, recordó, y tras anotarse él también hizo un hueco para su esposa. Y aprendió a callar después de haber dicho, como dijo en 2009, que se retiraba “definitivamente de este difícil mundo de la política” por temor al robo, según conversó con uno de sus hijos.
» 17. Otro se mofa de los autonomistas que deambulan sin rumbo detrás de un bocado de lo que sea; otro de los liberales que arriaron todas sus banderas y blasones; otros de los hermanos Pocho y Tato Romero Feris, que fracasaron en las Paso pero ahora al menos comen juntos; y otros se mofan de Ricardo, que después de haberse peleado con el mundo aprendió que la pelea no lleva a nada y tragó saliva y varios sapos. Todo sea por seguir.
» 18. No obstante, el exceso de pragmatismo que suele dar buenos resultados, no garantiza un buen tránsito hacia las urnas. Sino que le pregunten a dos de los ex gobernadores que se aglutinan en ECO. Aun no logran digerir la alianza que comparten bajo su celaduría de Colombi, al punto que ni siquiera pudieron compartir una foto en el zoológico del Chino García que con apuro de campaña se abrió el jueves en Paso de la Patria.
» 19. En política, todos lo saben, hay sumas que restan. Y votos que no se quieren terminan en corte de boleta.
» 20. Y a propósito de corte, todavía hay quienes intentan explicarse, sobre todo en el PJ, que pasó con la jueza Herrero, que primero prohibió la candidatura de Alterats y después habilitó las peticiones de más de una decena de intendentes oficialistas. Una vuelta de campana bajo el alegato de la obediencia debida. Maestra.
» 21. Después están las camaristas Altabe, Billinghusrt y Puig. Ellas son profesoras. Y enseñan con sus fallos que está bien lo que desde un principio diseñó el Gobierno para ganar estas elecciones. Fenomenal.
» 22. El Superior Tribunal de Justicia, en tanto, empezó a tallar en las cuestiones electorales y empezó a mostrar diferencias. Chaín, que antes no disentía, ahora disiente con Rubín, Semhan y Codello. Niz no habla ni disiente. De hecho, ni falla.
» 23. La mediocridad de la política tilda de mediocre a la Justicia, y sustenta en esa característica el miedo de éstos a perder la inamovilidad del conchabo con una intervención. Por eso la amenaza, que apunta a desestabilizar el confort de los jueces más que a estabilizar el sistema judicial.
» 24. Mientras tanto y aunque no haya pruebas, los que llaman chacarero al chacarero es mejor que se llamen a silencio. El hombre no ha dado puntada sin hilo y después de tanta bronca aparente, ganó otra elección y se puso en situación de expectativa a 12 años de su primera conquista.
» 25. En las carpas del kirchnerismo, por el contrario, manda el rencor que busca a los culpables. Y perfiles de traición despuntan ante la posibilidad de una catástrofe que termine por inhumar una carrera política apenas infante.
» 26. De todos modos, nada está dicho hasta el final. Hay que remontarse sólo a 2011 para entender que las cosas pueden cambiar. En aquel tiempo, el FPV consiguió más del 60% de los votos, contra el 17% de ECO en las Primarias. Las provinciales de septiembre fueron para Colombi, y la tendencia ganadora volvió a imponer a Camau con diferencias aún mayores en octubre.
» 27. Eso mismo puede pasar ahora. Cualquiera puede ganar el 15 de septiembre. Pero el tránsito hacia la victoria no se logra sólo con el pulgar hacia arriba o mirando el horizonte.
» 28. Hay quienes dicen también que la próxima elección se diputa, desde ahora, en el plano psicológico. Y observan que en el Gobierno andan de ganadores y en la Municipalidad fueron a buscar traidores hasta en las bolsas de los obsequios.
» 29. De todos modos, si algo tiene de bueno esta serie electoral de 2013, es que gane quien gane o pierda quien pierda, tendrá a mano los argumentos de una u otra cosa.
» 30. Ante tamaña incertidumbre, sano es para todos no confundir la foto de domingo con la película entera que recién se estrenará, en todas las salas, a finales de octubre.

Recuperando bastiones clave, pero resignando Goya, ECO ganó las Paso

La elección de ayer en Corrientes sirvió para varias cuestiones: para consolidar la importancia de este tipo de comicios, sumando electores que elevaron el ya alto porcentaje de participación registrado en 2011 (cuando se puso en vigencia las Primarias); para habilitar a 4 de las 5 listas la participación el 27 de octubre; para que las 2 listas más votadas, de Ecuentro por Corrientes (ECO) y del Frente para la Victoria (FPV) acomoden sus candidatos en una sola grilla, pero también, para tener un panorama político de cara a lo que todavía debe transitarse en la provincia.
Ese hecho, que tiene lecturas como lectores haya, ha dejado ganadores y perdedores. Es inevitable cada vez que se enfrenta una compulsa, pese a que lo de ayer no ha definido más que una tendencia que puede revertirse, como ya ocurrió hace sólo dos años. En 2011 el justicialismo ganó las Paso y las generales de octubre. ECO ganó en las provinciales.
Ahora la cosa se revierte en el marco de una elección nacional más bien adversa al kirchnerismo, lo que podría alentar a los más optimistas a pensar que la tendencia puede ser total. Ricardo Colombi, sabiendo que ninguna elección es igual a la otra, anoche se mostró prudente. Sabe que el castigo al kirchnerismo puede volvérsele en contra, por lo que alentó un festejo medido. “La defensa del equipo está consolidada”, dijo.
Inteligente, Colombi apeló al lenguaje futbolero para ser entendido afuera pero sobre todo adentro del frente variopinto de más de 20 partidos que ahora encara lo que viene, fortalecido por el resultado de ayer, que muchos han calificado sólo como una gran encuesta.
La respuesta no se hizo esperar. Desde el Frente para la Victoria, Carlos Rubín también habló para la tribuna. “El 15 de septiembre, cuando juegue Messi, vamos a hacer todos los goles”, graficó. Messi sería Camau Espínola, que ayer se llamó a silencio.
En 2011 fue 2 a 1 a favor del kirchnerismo. Ahora la cosa está 1 a 0 a favor de la oposición que en Corrientes es oficialismo hace 12 años: el radicalismo y Encuentro por Corrientes.
La victoria del Gobierno de la Provincia y sus aliados se compuso de una buena performance en Capital de Gustavo Valdés y de Emilio Lanari, el candidato de los liberales sin sello. También de las buenas elecciones en Saladas, Monte Caseros y Bella Vista, donde ECO recuperó bastiones clave o quedó en situación de hacerlo. También, claro, de las importantes ventajas en Mercedes, Paso de los Libres, Esquina y Virasoro. A cambio, ECO perdió en Goya donde desde hace rato manda Ignacio Osella.
Parece muy cuesta arriba para el Frente para la Victoria, pero es verdad también que los verdaderos electores de ambos frentes aún no salieron a la cancha, para usar la proveeduría literaria futbolera, que ayer estuvo a la orden del día. Si Camau remonta en Capital, donde estará al tope de la boleta y el FPV mantiene lo hecho en Goya, la cosa puede ser muy distinta en septiembre.
De eso se trata de ahora en más. De ajustar detalles para ir a septiembre, a la madre de las batalles, donde se pondrá en juego el poder político-territorial de la provincia en pleno.
Los cargos que entonces se renovarán serán distintos. Los candidatos que aspiran a obtenerlos también. El perfil de la elección, por tanto, habrá que buscar lejos de los resultados de ayer, que sólo definieron, hay que recordarlo, la clasificación de los frentes y la integración de las listas que participarán en octubre. Aunque tal resultado, en el país y en la provincia, estén expresando un rumbo que, para cambiarse, requiere de mayor voluntad, más trabajo y, sobre todo, de mucha más humildad.