Diario El Litoral y Eduardo Ledesma estrenan ciclo de entrevistas

En el marco de una nueva apuesta, que incluye la incursión en los formatos televisivos a demanda, El Litoral y este sitio estrenan un ciclo de entrevistas con el que pretende además retomar un ejercicio sano como infrecuente: el debate de las ideas.
La primera temporada de este ciclo de conversaciones entre el subdirector de El Litoral y distintas personalidades locales, de la región y del país estará disponible en el formato on demand: a pedido, o, como se conoce en castellano simple, en el formato de televisión digital a la carta, de manera gratuita, a partir de las 21 de este miércoles 15 de mayo, a través de diversas plataformas virtuales. Una de ellas será esta y otra la del diario El Litoral.
En tanto, continúan las conversaciones para que el envío pueda redistribuirse también por la televisión analógica, para cumplir de ese modo con aquellas personas que todavía se sirven de las programaciones fijas curadas por los canales tradicionales.
El programa propone una serie de entrevistas a intelectuales, dirigentes políticos, artistas y profesionales de distintas ramas del saber y del hacer, para pensar sobre temas contemporáneos que nos atraviesan como sociedad: poder, política, género, cultura, arte. La voz y el silencio.
Contrario a los formatos más populares de los últimos años, este ciclo de entrevistas no hará foco en aquellas cuestiones que busquen ahondar en la intimidad o la biografía personal de los entrevistados, sino que fue pensado como un espacio intercambio sobre los desafíos colectivos de la sociedad en los tiempos que corren.
Cuestionamientos como cuál es el rol social de la universidad para el desarrollo de las provincias; qué es el género y por qué debe estar en la agenda política; cómo puede ayudar el psicoanálisis a comprender a una sociedad conservadora y superficialmente estática como la correntina; qué cantan los que cantan; qué cuentan los que cuentan; qué es el poder real y cuál el poder formal; cuál es nuestra relación con la discusión centro-periferia; en qué consistiría la reparación histórica que andamos pidiendo a diestra y siniestra, etc., etc.. Estos y otros interrogantes, no menos hondos ni complejos, forman parte de las consultas que comenzarán a ser respondidas desde este miércoles con la licenciada en Filosofía Guadalupe Arqueros.
Será esta la primera temporada. Al menos es esa la pretensión, pues su hechura de alta factura técnica/periodística desafía en estos momentos los pormenores y los pormayores de la crisis económica que golpea a los argentinos en general, y al periodismo y a los medios en particular.
Estas entregas, no obstante, tendrán como magnífico marco el centenario Teatro Oficial Juan de Vera, un escenario central para comprender la vida cultural e intelectual de la provincia de Corrientes y también de la región, ya que supone un espacio privilegiado para la contemplación y el intercambio con referentes de las artes y la cultura tanto provincial como regionales, nacional e internacional.
Ese es el espíritu que impulsa este proyecto: la posibilidad de discutir ideas, en el marco de una escena que en general embellece o sublima el pensamiento.
La producción es una realización del periodista correntino Eduardo Ledesma, subdirector del diario El Litoral, columnista del programa “Desayuno”, de Radio Dos, y del programa “No está todo dicho”, del Canal T5 Satelital. Cuenta además con la apoyatura técnica, en diseño gráfico, de Augusto Vilar, la fotografía de Nicolás Alonso, la estética audiovisual de la productora 20/47, la realización audiovisual de Hugo Zamora y Joaquín Dalmazzo y la producción general de Andrea de los Reyes.
El estreno se realizará este miércoles a las 21 a través de dos plataformas online: ellitoral.com.ar y eduardo-ledesma.com. Desde ese momento quedará disponible cada capítulo, semana a semana, hasta concluir la temporada que se calcula en 20 episodios.

Cierre de listas o plan integral de “salvación personal”

Hoy hablamos con Daniel Collinet acerca de las listas de candidatos a legisladores para las elecciones del 2 de junio. Esta es una de las columnas que semanalmente tengo (a partir de ahora los días lunes) en el programa “No está todo dicho”, dado el año electoral y las necesidades básicas insatisfechas de desenmarañar la complejidad extrema del sistema y los procesos políticos correntinos.

Gracias Daniel por el espacio, que espero sirva para que entre todos nos ayudemos a pensar lo que nos pasa y por qué nos pasa.

Mirá el video aquí:‼️👇

EDUARDO LEDESMA CIERRE DE LISTAS

El cierre de las listas en Corrientes dejó mucha tela para cortar y muchos análisis por realizar, tarea que realizó Eduardo Ledesma en No Está Todo Dicho TV

Posted by No Esta Todo Dicho on Monday, April 15, 2019

Paridad de género: Corrientes relegada en el Nordeste

Hoy hablamos con Daniel Collinet acerca de la ley de Paridad de Género. De cómo está Corrientes en relación con las provincias de la región. Esta es una de las columnas que semanalmente tendré (a partir de ahora los días lunes) en el programa “No está todo dicho”, dado el año electoral y las necesidades básicas insatisfechas de desenmarañar la complejidad extrema del sistema y los procesos políticos correntinos.

Gracias Daniel por el espacio, que espero sirva para que entre todos nos ayudemos a pensar lo que nos pasa y por qué nos pasa.

Mirá el video aquí:‼️👇

EDUARDO LEDESMA PARIDAD DE GÉNERO

¿De qué se trata la paridad de género? ¿Se cumple en la política correntina? Eduardo Ledesma nos contesta

Posted by No Esta Todo Dicho on Tuesday, April 9, 2019

Colombi, el espía espiado

 

Una versión desusada de Ricardo Colombi fue el jueves a radio Mitre Corrientes, al programa de María Mercedes Vázquez. Versión descontracturada, jocosa, con ínfulas de espía. Un Colombi disfrazado de vigilante. De lobo solitario. De elemento activo de algún servicio de inteligencia, o algo por el estilo, que se reporta a sí mismo.
Esa versión risueña de Colombi, más parecido a un actor de reparto divorciado de su oficio, exageró su sorpresa por la vista que ofrecen los ventanales de la emisora ubicada en la esquina de las calles La Rioja e Yrigoyen (en diagonal al edificio del diario El Litoral), e interpretó una suerte de fruición sobre el espionaje, aunque su personaje (malo) no pudo esconder al menos dos de sus obsesiones verdaderas: el control y el diario El Litoral.

—¿Qué tal Ricardo Colombi? ¿Cómo te va?— empezó María Mercedes.
—Bien. ¿Cómo te sentís en tu nueva casa?
—Bien. ¿Te gusta?
—Sí, porque se observa todo desde acá. Se controla bien (…) Realmente muy lindo lugar…
—¿Te gusta?
—Me gusta. Muy buena imagen. Se observa todo y se controla todo desde acá. Más que Barreiro…
—(Risas). Empezó…
—Se controla más que Barreiro desde acá— insistió, y de ese modo dio cuenta de la situación que se hizo pública en la semana.
¿Cuál? La que sostiene que el espía Hugo Rolando Barreiro declaró ante el juez Alejo Ramos Padilla que la organización de espionaje ilegal, inorgánica de la Agencia Federal de Inteligencia, hizo “trabajos” para el senador Carlos Mauricio Espínola. Según trascendió, el espía/arrepentido le dijo al magistrado que las operaciones se realizaron contra el ex gobernador Ricardo Colombi, y contra el actual gobernador, Gustavo Valdés. Barreiro relató además que participó de una reunión con D’Alessio y Espínola en la que el grupo del falso abogado le vendió teléfonos israelíes al senador. Se supone que no eran para hablar con Santiago Lange.
“Camau” desmintió todo: dijo que no espía a nadie y que con “Santi” habla por WhatsApp desde el celular de siempre, pero parece que sí se reunió con D’Alessio. No quería decirle que “no” quería sus servicios por teléfono.
Valdés, en tanto, dijo que no tiene nada que esconder.
Y Colombi hace chistes, sin inmutarse demasiado.
—Escuchá— ordena la conductora, tratando de retomar el hilo de la entrevista, pero Colombi tenía otros planes.
—¿Qué es lo que está enfrente?— preguntó el ex intendente de Mercedes.
—¿Usted se siente observado? Es el diario El Litoral— acotan Juan Manuel Laprovitta y Horacio Ramírez Verdaguer.
—Ah, pero observás bien, quien entra, quien sale.
—Todo (se ve desde acá).
—Quien escribe, quien no escribe. Los editoriales. Cómo hacen…
—Todo.
—Qué dicen, qué no dicen. La verdad, se controla todo. Mirá vos, no conocía— le dijo a sus interlocutores, y se rió, golpeando el palmar de su extremidad superior derecha contra el dorsal de su extremidad izquierda. El popular “peté por la mano”, uno de sus recurrentes fetiches.

***
Después, más de lo mismo. Cuando Vázquez logró encauzar la entrevista, sólo enganchó la versión “normal” de Colombi.
¿Cuál es?
El Colombi que habla de escuchas y operaciones de inteligencia ilegales como algo natural de la política. El que ve la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. El que habla de las aspiraciones radicales y exige compartir el poder con Mauricio Macri…
¿Como acá en Corrientes?
Por supuesto. O alguien pone en duda que el radicalismo comparte el gobierno con sus socios.
¿En serio?
Por supuesto. Trabajo en equipo. La escudería perfecta en la que el ex chacarerito del paiubre es el piloto y el resto (partidos -sellos de goma- y dirigentes) los que cambian las cubiertas.
¿Eso dijo Colombi?
Por supuesto que no. Eso dicen sus socios, pero en secreto, porque no se animan a decírselo en la cara.
***

Lo que sí dijo Colombi en radio Mitre es que quiere reformar el Código Electoral provincial. Sostuvo que es “necesario”. (Y nunca es tarde cuando la dicha es buena: vio la urgencia ahora que es legislador, pues no tuvo tiempo de verla en sus 12 años de gobierno).
Hay más. El Colombi “estadista” habla de reformar todo, menos la discrecionalidad de llamar a elecciones. El Colombi “legislador” quiere nuevo código para que la provincia tenga control sobre los padrones, sobre los circuitos electorales y sobre las boletas. Llegó la hora de las boletas únicas, señaló. El Colombi “magistrado” quiere una justicia electoral ad hoc. Algo así como el control sobre quién puede votar y sobre quién puede y no puede ser candidato. ¡Qué bueno es! Un estadista que parece espía y que piensa en el control.
El Colombi “normal”, además, aplaudió la decisión del gobernador del Chaco, Domingo Peppo, de suspender las elecciones Primarias provinciales. No debe haber internas, dijo. Todo debe resolverse en las generales. No vaya a ser que la institucionalidad y las condiciones de cierta igualdad (sobre todo con quien maneja los recursos del Estado) le socaven el poder. En fin. No hay plata para las internas, así que mejor el dedo. Y mejor si es su dedo. (Aunque no lo expresó, tal vez por pudor).
También pidió acompañamiento, porque desde el Gobierno no se puede hacer más, reconoció Colombi, en términos generales. Es la hora de mejorar, hora de cambios profundos, agregó. Esta ya era la otra versión de Colombi: la negadora. La que no recuerda que él y los suyos gobiernan desde 2001.
Habló de ECO, aunque no de la contradicción que implica hablar maravillas del alineamiento Nación-Provincia-Municipio y alejarse del gobierno enclenque de Mauricio Macri desdoblando las elecciones. Habló del ECO en el que ya no hay lugar para Cambiemos.
Habló también, a regañadientes, de la crisis del PJ. Pero no se metió en la interna: sólo comparó:
—Nosotros siempre estuvimos con la boleta 3, en las buenas y en las malas— dijo.
Por supuesto que olvidó que la UCR estuvo intervenida y que hubo problemas con esa boleta en el medio término del arturismo, cuando él y su primo Arturo Alejandro sumieron al partido y a la provincia en un baile institucional como producto de sus irresueltos problemas de medidas parentales. Un detalle. A quién puede importarle.
Igual, cualquiera podría coincidir en algo con el ex diputado nacional que otrora pidió extender la intervención de Corrientes, algo que también suele olvidar. Se puede coincidir en que “siempre (ante) la ineficacia de alguien, la culpa la tiene otro”. Así le dijo a María Mercedes, y él sabe de lo que habla, pues se pasó todos estos años endilgándole a otros las culpas que no eran de nadie más.
De hecho, allí mismo dio una muestra de ese veneno. Cuando le preguntaron por la pobreza, dijo que bueno, estemmm, la pobreza, los índices, las metodologías, estemmm, sarasa, y quemmm, lo que pasa es quemmm los medios, pobreza, sarasa, pobreza. Punto. Clarísimo.
Y para finalizar lo mejor: la cara oculta de la luna. Otra vez el espionaje. El control. Los celos. El dibujo de sí mismo.
—¿Tenés mejor relación con la prensa ahora?
—Y… después de que vos saliste de la otra radio (LT7), sí.
—¿Qué te pareció la mudanza?
—Año nuevo, casa nueva, dicen.
—Bueno, fue mucho tiempo…
—Bueno, pero yo ya te dije ayer el tema de la luz.
—¿Qué es lo de la luz?
—Nooo. (Risas. Golpe palmar derecho sobre el dorsal izquierdo).
—Gracias, Ricardo Colombi.
—Bueno. Pero realmente muy buena visión, eh. Espectacular se ve.
—Capaz se alquila oficinas por acá (si tanto le gusta)…
—No, no, porque ustedes me van a controlar mucho.
—¿Y ya está bastante controlado?
—Me van a agarrar con los teléfonos esos…
—(Risas)
—Pero de ahí se ve bien —insiste—: quién entra y quién sale, ¿no?
—¿Del diario El Litoral?
—No sé de quién es el diario ese, no conozco, pero… estemmm…
—Ese diario es de Carlos Romero Feris.
—¡Ah!, ¿de él es? Me estoy enterando de que queda acá enfrente (manotazo nervioso sobre la mesa). Pero se ve bien.
—Bueno, vamos a despedirlo porque ya empezó con la pavada. Gracias, Ricardo Colombi.
—Bueno, mucha suerte, que tengas éxito y que te quedes por mucho tiempo acá, porque los alquileres salen caro.
—(Risas)
—Los alquileres de las casas salen caro, te actualizan cada 90 días, te indexan.
—Bueno, pero ahora va a salir más barato el alquiler de la otra (casa/radio) porque no estoy yo.
—¡Ah, no!, pero está el gurú… Cierto.
—¿Gurú?
—Sí.
—¿El que está en mi horario?
—No, no. Yo te digo el pecado, pero no el pecador. Averigüen ustedes.
—Bueno, gracias.
—Gracias, suerte, y que se repita la invitación. Para el chipá ya tienen ahí. Como para quince días tienen— dijo y se fue, siendo una caricatura de sí, escuchando El vagabundo, de Alberto Cortéz, que había muerto ese día.
Se fue como siempre que se fue: chiquito, haciendo notar su despecho porque los gurúes ya no susurran en su oído. Hablando del control que tal vez ya no tenga y por eso proyecta esa necesidad. Haciendo notar la dádiva. El chipá, como los sueldos. Pero no todo está perdido: si el Indec encuestara allí donde Colombi deja chipacitos, tal vez haya menos pobres. Ojalá. Así aliviana la pesada herencia con la que carga Valdés.

La oportunidad de Valdés

 

INFOGRAFIA: AUGUSTO VILAR / DIARIO EL LITORAL. FUENTE: ELABORACION PROPIA SOBRE LA BASE DE DATOS DEL INDEC Y DEL OBSERVATORIO DE LA UCA

Corrientes es la ciudad/provincia más pobre del país. Sin atenuantes. Lo dijo el Indec en su último informe y el dato impactó de lleno en el Gobierno que, hasta entonces, hasta la formulación estadística de esa realidad, corría solo una apacible carrera hacia las elecciones del 2 de junio, o rumbo a la hegemonía, o, si miramos bien, hacia la antesala de la suma del poder público.

Nadie en la administración provincial, lícitamente, esperaba que el mayor de los reveses desde que Gustavo Valdés es el inquilino de la casona de Salta y 25 de Mayo, llegara desde el propio Gobierno nacional. Del fuego amigo. Del planeta mayor en la alineación cósmica que nos iba a sacar del ostracismo, o de la “postración”, para usar un término que usó el propio Gobernador.

Fue duro, y se notó en las reacciones.

Fue duro que nos digan que uno de cada dos correntinos es pobre. Y que uno y medio de cada diez no alcanza siquiera a comer seguido. Porque aquí hay un dato: más de 150 mil correntinos son indigentes. Son los que están en el precipicio. Los que bailan en la sombra, diría alguien, con puñal poético.

Pero más allá de la dureza de esta situación, la verdad es que nadie de buena voluntad puede/debe sorprenderse. Los hipócritas, que los hay en ristra, obvio que lo harán. Pues como dice el doctor Fernando Abelenda, “la nuestra es una sociedad que se nutre de contradicciones: por un lado reivindica los valores cristianos y, por otro, exhibe niveles de injusticia social y de pobreza indignantes”. Amén.

Veamos:
El dato de la pobreza, que empeoró en el segundo semestre de 2018, ni es entera responsabilidad de Valdés ni es una novedad exótica. La estructura de la pobreza de Corrientes es dura, larga, vieja. Si hay responsabilidades allí, hay que buscarlas al menos desde principios del siglo pasado. Por eso mismo hay oportunidades. Muchas. Porque a Valdés no se le pide la derrota del flagelo (ojalá pueda hacerlo), sino que ponga el barco en esa dirección. Que atienda la materialidad de la carencia, pero también, y sobre todo, lo inmaterial de la falta, el arco institucional por ejemplo, para dotar a la gente de condiciones de dignidad hace tiempo perdidas por falta de horizontes.

Valdés tiene la oportunidad de mejorar las cosas, que no es lo mismo que maquillar un índice y mentir o mentirse. Constituiría ello, de hacerlo, una variante doble entre la negación y la mutación en el otro, en lo que hasta hace 5 minutos se criticaba. Porque hacer un propio índice de pobreza para mejorar los guarismos (como sugirió el ministro de Hacienda, Marcelo Rivas Piasentini), no es otra cosa que lo que hizo a comienzos de 2007, en la Nación, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.

Y criticar la forma de medición del Indec no sólo es muy parecido a lo que hacía el kirchnerismo, sino que es, además, impactar de lleno tal vez en una de las pocas acciones que Mauricio Macri hizo bien desde que es presidente: dotar de solvencia técnica y confiabilidad política y simbólica a los números nacionales del Instituto de Estadísticas.

Valdés tiene la oportunidad de evitar convertirse en lo que criticó, porque tiene en sus manos la concreción de una cantidad de proyectos que podrían generar trabajo de calidad que impactarán de verdad en los índices. Es la forma de salir. No lo son, él lo sabe, ni el plus ni el “plus-cito”, como dijo. Dibujar un guarismo nuevo, condescendiente, no será más que el muro que algunos dictadores construyeron, décadas atrás, para tapar la vista hacia los pobres.

Valdés tiene una oportunidad. Dejar de negar. Cambiar para siempre el negacionismo de sus antecesores.

Tiene la oportunidad de hacer, que es una oportunidad reservada para pocos. Oportunidad que muchos desaprovechan, además, y no es sólo un juego de palabras. Es la necesidad de conferir acción política al discurso político.

Valdés tiene la oportunidad de salir de la zona de su confort, que vendría a ser el trabajo por y para los empleados públicos, y encarar con paso firme y rápido lo que pregona: una proyección de desarrollo que incluya también a la poca/mucha población que no depende directamente del Estado en Corrientes. Porque pobres también, y sobre todo, hay en este segmento.

Los empleados públicos, para decirlo abiertamente, no son los únicos que viven en Corrientes. Y tampoco son los únicos pobres.

Más aún: si el Gobierno publicita con pompas e insistencia la universalidad de su plan alimentario escolar, no es porque le guste el derroche de dinero que no hay, sino porque sabe que los chicos lo necesitan. Necesitan comer, primero, para saciar el hambre, y luego alimentarse para poder estudiar. Así de lejos queda nuestra línea de largada.

Valdés tiene la oportunidad de reconocer incluso que los sueldos que se pagan, por más que se paguen religiosamente, son sueldos de pobreza. Y además se pagan en negro. Porque al reconocer esa situación, de nuevo, se puede mejorar.
De hecho, cualquiera que mire los cronogramas de pago sabe que los primeros tramos del Gobierno están por debajo de la línea de pobreza. La cosa es más grave si miramos los sueldos de Capital. Solo los funcionarios cobran por encima de esa línea en el Municipio. Y esos también son empleados del Estado. Esos y los de los restantes 73 distritos.

Valdés tiene la oportunidad de zanjar las supuestas diferencias estadísticas entre la ciudad y el campo. Primero porque en las ciudades vive la mayor parte de la población provincial y segundo porque, o no se conoce la realidad o se está mirando otra provincia: pero en el campo correntino la pobreza no solo está, sino que es un integrante más de las familias desde los tiempos de la creación.

Valdés tiene la oportunidad -y eso sí es para aplaudir, porque ya lo mencionó públicamente el viernes- de sanear la situación de las estadísticas locales.

Desde que murió Telva Gallesio, en 2013, la Dirección de Estadísticas de Corrientes fue una bola sin manija. Muchos de los profesionales de esa repartición trataban de hacer lo que podían, sin objetivos ni rumbo. Hace tiempo que tienen problemas salariales y, por si fuera poco, recién antes de irse echado por Valdés, el ex ministro Vaz Torres produjo el nombramiento de un director que, por lo que se ve, aún no le encuentra el agujero al mate.

Las estadísticas provinciales que importan están publicadas sólo hasta 2014, desde entonces casi no sabemos nada de Corrientes, y lo que sabemos lo sabemos por la Nación.

Pues bien: Valdés tiene la oportunidad de sanear la Dirección de Estadísticas, limpiar los rastros de cualquier interna política si es que la hay, y retomar la elaboración profesional de datos por al menos tres razones:

a. Porque hay gente capacitada para hacerlo y porque esos datos ya eran profesionales. Basta con darles objetivos y reeditar los mejores procesos de producción de ese valioso conocimiento cifrado, estadístico.
b. Porque su gobierno -el de Valdés, pero también cualquier otro- necesita instrumentos de navegación para tomar decisiones, lo que además demuestra lo importante que es tener un yacimiento de información pública confiable y permanente, sin bombas de activación remota.
c. Y porque también el ciudadano necesita saber dónde está parado para tomar sus propias decisiones. Es una base necesaria, primera, si en verdad queremos que el sector privado también colabore con el desarrollo provincial.

En fin. Valdés tiene la oportunidad de hacer un buen gobierno. Y todavía está a tiempo, aun por encima de las cuestiones económicas del país que impactan directamente en el ritmo de su plan de acción. (Era allí, en todo caso. En el fracaso económico había y hay un flanco enorme para asestar la crítica a Macri, no en las estadísticas).

Valdés tiene la oportunidad de hacer un gran gobierno, para lo cual necesita, de movida, el acompañamiento de todos los sectores políticos y sociales. Condición necesaria de Valdés si quiere un gobierno abierto, y del resto, si la intención es no quedarse sólo en la crítica.

La oposición, que en Corrientes es poco menos que el peso de su propio nombre, debería tomar nota de su responsabilidad, que no es hacer leña del árbol caído, porque también debe pagar, eventualmente, su cuota parte de este estado de cosas.

La oposición, más que hacer gráficos comparativos y compungirse y arroparse con los disfraces de la campaña electoral, debería ayudar a encontrar la salida, a generar mecanismos de control, que está visto que son indispensables más allá de la coyuntura. Entre otras cosas para evitar los excesos.

Así, y ahora que despertó de su luna de miel con este dato doliente de la realidad, el Gobernador tiene la oportunidad de sacarse las últimas ataduras políticas/partidarias y poner en fila a su equipo de gobierno. De expulsar a los soñolientos y seguir con los ya despabilados o con los no aburguesados después de tantos años de quietud.

Es aquí y ahora, antes de entrar en tiempo de descuento.

Esta es su oportunidad.

Es una cruzada, sí. Pero no está solo. Lo acompañarán los sectores más ricos y la clase media todavía no pobre de pobreza absoluta, porque ambos sectores quieren estar mejor. Y resistirán: de eso no hay dudas.

Tampoco hay dudas en el acompañamiento de los pobres, porque los pobres lisos y llanos, además de ser muchos, harán todo lo que esté a su alcance para ayudarse a sí mismos a salir del infierno. Sólo necesitan que se les tire una soga. Y que quede claro: no trabajarán por ser radicales ni por ser valdesistas. Sencillamente lo harán porque los pobres no tienen tantas oportunidades, y perder una es mucho más que eso. Mucho más.

Coimas en la obra pública: cuando estar en los cuadernos parece ser un privilegio

Muchos actores interesados de la política, acostumbrados a la hipocresía, andan golpeándose el pecho por la cantidad de causas que se ventilaron e investiga la Justicia y que tienen que ver con acciones de malversación de todas las caladuras posibles en las que están implicados varios elementos del gobierno anterior. Varios en ristra, a decir verdad.
Lo cierto es que la matriz está lejos de cambiar en el gobierno actual (que se debate entre seguir siendo y ya no ser). Los mismos que se escandalizaban por lo K, terminaron cayendo en la trampa M. O acuerdan con los mismos que están sospechados. O peor: se convierten ellos mismos en organismos infectados por el mal endémico de la Argentina que anida en la corrupción.
Al menos resulta difícil de creer que en los niveles más altos de conducción, en el plano nacional e incluso regional y provincial, los actores de la política o del poder económico que bailan al son de la política -vendiendo obras o servicios al Estado-, sean precisamente ingenuos. Podrían ser engañados. Claro. Pero también, como viene ocurriendo, podría ser que a la larga -tentados por la impunidad- algunos terminen convertidos en parte del sistema, sin más, hasta que el sistema se rompe. Allí crujen los pactos de silencio. Y empieza a tronar el “canto”.

—¿Que busca todo esto?
—Prevenir acciones futuras que puedan tener consecuencias aún más graves que las que aporta la escasez, por citar el caso de Corrientes. Más grave que la falta de infraestructura, de energía, de trabajo, etc. Más que la falta de oportunidades y de horizonte.
Y hay que poner la lupa sobre Corrientes porque la provincia está proyectando su despegue -según anuncia el gobernador Gustavo Valdés-, razón por la cual es más necesario aún encender las luces de alarma con filtros de cautela.

—¿Por qué habría que alarmarse?
—Hay varios motivos. Veamos:

El pasado lunes, El Litoral informó, por ejemplo, que como parte de la licitación internacional para la ampliación de la represa hidroeléctrica Yacyretá, ese día se abrieron los sobres con las ofertas económicas que realizaron los cinco consorcios precalificados. Desde la Entidad Binacional estimaron, en tanto, que en un plazo de 90 días se adjudicarían las obras civiles y determinadas partes electromecánicas, con el objetivo del aprovechamiento hidroeléctrico en la margen izquierda del brazo Aña Cuá.
Según lo informado por el organismo argentino-paraguayo, las ofertas fueron las siguientes:
1) USD 240.350.496,90 (Salini Impregilo SpA-José Chediack Saica. Itasasa -ATE).
2) USD 318.971.258,08 (Techint Compañía Técnica Internacional Saci, Benito Roggio e Hijos SA Panedile Argentina Saicf y Benito Roggio e Hijos SA Paraguay).
3) USD 225.159.270,46 (José Cartellone Construcciones Civiles SA, J. Malucelli Constructora de Obras SA- Talavera Ortellado SA).
4) USD 274.978.790,17 (Sacde Sociedad Argentina de Construcción y Desarrollo Estratégico SA-Power China Limited-CDD Construcciones SA) y
5) USD 193.241.731,33 (ATE Aña Cuá ART, integrada por Astaldi-Rovela-Tecnoedil).

—¿Cuál es el dato de esa lista?
—Que las empresas y empresarios de al menos cuatro de estos cinco consorcios que actuarían en Yacyretá, eventualmente, están mencionados, procesados o actuaron como arrepentidos en la causa de los llamados cuadernos de la corrupción. Esos cuadernos por ahora tienen la letra K, pero como queda visto, esas hojas podrían soportar todo el abecedario.
Sigamos:
El lunes pasado, además, se supo que el juez federal Claudio Bonadio indagó como sospechosos a cuatro ex funcionarios del gobierno de la ex presidenta Cristina Fernández que aparecen nombrados en la causa de los cuadernos. El magistrado sospecha que podrían haber participado del pago de coimas por la concesión de obras públicas o peajes.
Los sospechosos son Nelson Periotti, ex titular de la Dirección Nacional de Vialidad; Sandro Férgola, ex gerente de Obras y Servicios Viales y subadministrador de Vialidad; Sergio Passacantando, ex gerente de Administración de Vialidad, y Germán Nivello, ex funcionario de la Secretaría de Obras Públicas y subsecretario de Desarrollo Urbano y Vivienda. Todos fueron detenidos el sábado en el marco de la misma causa que investiga los sobornos en la obra pública.
El Litoral informó también, el viernes y ayer, que Bonadio busca saber quiénes eran los responsables de 17 empresas entre 2003 y 2015, el período en que el gobierno estuvo en manos del matrimonio Kirchner y en el que investigan si funcionó una asociación ilícita que habría pagado o entregado coimas para conseguir o cobrar obras públicas y/o concesiones viales.

—¿Y eso qué tiene que ver?
—En el listado de firmas que recibirán las requisitorias judiciales están Caminos del Paraná y Rutas del Litoral SA, que operan en Corrientes. La primera cobra los peajes del puente Chaco-Corrientes, el de Riachuelo y el de Ituzaingó, mientras que la segunda es una firma constructora.
Se sospecha que la información podría ser la antesala de más indagatorias. Fuentes judiciales indicaron que los procedimientos se llevaron adelante el jueves la Capital Federal y en Corrientes, Formosa y Córdoba. Los objetivos son empresas dedicadas a peajes, a obras del transporte y a distintas obras de construcción.
Las otras firmas sobre las que se requirió información son: Andesvial SA; Autovía Bs. As.-Los Andes SA; Carreteras Centrales de Argentina SA. También figuran Cincovial SA; Corredor Central SA; Corredor de Integración Pampeana SA; CV1 Concesionaria Vial SA; HS SA y Abengoa SA. El listado se completa con Teyma Abengoa SA; Creaurban SA; Electrificadora del Valle SA; Elecnor de Argentina SA; Ruta 18 SRL; Rutas del Litoral SA y Vialnoa SA.
Bonadio lleva adelante varias causas paralelas que nacieron o se activaron después del expediente por las anotaciones del chofer Oscar Centeno. Una de ellas es la cartelización de la obra pública y otra, las coimas que habrían pagado las concesiones viales.
Mientras todo esto ocurre, hay otros empresarios que se quedan afuera de los negocios lícitos con el Estado porque, al no ser parte de la timba o de la fiesta de las coimas, dejan de tener actuación, dejan de ser arbitrados y, por lo tanto, dejan de tener calificación para aspirar a alguna contratación u obra.

—¿Por qué pasa esto?
—Porque para hacer un puente, por ejemplo reparar el Iribú Cuá (paso caído en mayo de 2017 sobre Ruta 12, unos 25 kilómetros después de Itatí), una empresa debe demostrar que hizo una obra similar en los últimos 3 o 5 años. Es un requisito obligatorio para poder calificar.
Lo que están mostrando los hechos es que, en el caso de Yacyretá, por ejemplo, se puede volver premiar a quienes la Justicia está investigando porque habrían caminado por los atajos que habilita el Estado corrupto. Es allí donde se exhibe la circularidad que el gobierno de Cambiemos no suele querer ver.
La observación, entonces, al final, es también para el Gobierno de Corrientes, que está anunciando una serie de obras que demandarán la participación de empresas variadas y de distintas capacidades (para puertos, aeropuertos, edificios, caminos, etc.).
Habría que estar atentos, abrir grande los ojos y cinchar bien antes de salir, para no correr el riesgo de caer en lo que criticamos, cuando sea demasiado tarde.

Si le preguntan, Flinta cree que lo hostigan

El senador radical cuasi vitalicio Sergio Flinta fue ayer por la tarde a radio Sudamericana. Y no fue de paseo. Al parecer acordó una entrevista en la que no debían hacerle preguntas.
No tan raro por sistemático. Sucede que al parecer el legislador pautó una entrevista que en realidad iba a ser lo de siempre: un monólogo. Pero los periodistas preguntaron. Y como el senador no está acostumbrado a las preguntas, cree que lo hostigaron. Entonces se defendió, según dijo.
—¿Cómo lo hizo?
—Atacando a los periodistas de la radio.
Descalificando a uno porque supuestamente es militante, como si eso, en todo caso, y si así lo fuera, estuviera mal. Porque según dejó entrever, para el senador sólo está bien que los periodistas militen en el radicalismo. Y está aún mejor que no pregunten y obedezcan, como él obedeció siempre a Ricardo Colombi.
De él, del patrón del paiubre, se llevó un latiguillo: que la culpa de todo siempre es del otro. Por eso se encabritó. Porque los periodistas preguntaron sobre la coyuntura nacional, asignándole al gobierno la cuota de responsabilidad en la situación actual, que se agrava conforme pasan los días; en las promesas incumplidas; en las mentiras…
—¿Y qué respondió Flinta?
—Que Macri está mal por culpa de Cristina. Que la economía está mal por culpa de la sequía. El país no despega por culpa del tiempo. Que la inflación no baja por culpa de la especulación. Que el dólar sube porque hay una conspiración comandada por el Vaticano. Que el el país está a punto de explotar, pero está bien, porque este es un país real y no la ficción chavista, según dijo.
Que a Macri no le afectará la economía en las elecciones, dijo, pero todos los gobernadores radicales, incluido el de Corrientes, desdoblaron las elecciones para no ir en la pérdida con Macri.
Pérdida, además, es una palabra que usó su jefe político, que en otra radio también se enojó cuando le preguntaron por el fiasco de la alineación Nación-Provincia-Municipio, que está funcionando tan mal como los semáforos de la avenida 3 de Abril.
Pero como ni él mismo se cree su relato, sintió que estaba siendo atacado. Entonces acusó a uno de sus entrevistadores de militante y descalificó al resto porque no son periodistas recibidos. Diplomados.
Tan soberbio, como siempre el senador, que cree que él sí está habilitado. Claro: porque ser veterinario te hace un experto en leyes. Y por eso está hace tanto tiempo en el Senado: desde 2001 y se quedaría al menos hasta 2023.

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Pero encima de esto, el senador debe saber, si le interesa de verdad la realidad más allá de la chicana con la que intenta desacreditar a los que le preguntan cosas que no puede responder sin mentir o enojarse, que en Argentina el ejercicio del periodismo goza de amplias libertades. No está colegiado ni se requiere titulación para su ejercicio. Está establecido así en la Ley Nacional 12.908. Tal vez no la leyó, porque esa ley es una ley peronista, y el senador cree que la historia empezó con Ricardo Colombi.
Más aún. Si para entrevistarlo al senador Flinta hace falta una matrícula -lo cual lo desnuda en su postura autoritaria, contraria a la naturaleza de su rol de funcionario público-, habría que preguntarse qué hizo él, siguiendo esa misma lógica, o cuáles son sus pergaminos para seguir viviendo del Estado como senador de un gobierno que se extendió por más de 15 años y que se fue dejando más pobres que cuando empezó.
Difícil que responda. De hecho, en estos días se le andan preguntando cosas de la interna radical y él sale del paso metiéndose en la interna peronista. Cuando ocurre al revés, él suele ser el primero en amonestar a los atrevidos.
Tal vez sólo esté enojado. O quizá no esté encontrando los argumentos. Pero lo que no puede hacer es convertirse en lo que toda su vida criticó. ¿O sí?

¿Hacia dónde va el gobierno de Valdés?

El gobierno de Gustavo Valdés sigue la lógica de los pueblos, aún de los más modestos. De aquellos que evolucionaron, y lo hicieron en ancas de las formas de la política, de la economía, de la cultura. El Gobernador parece encarnar esa sofisticación. Pero, ¿servirá para algo? ¿Nos llevará a alguna parte? ¿Necesitamos un estadista o nos alcanza con un patrón? ¿El Gobernador está mirando solo una parte o toda la realidad provincial? ¿Cambiará lo que está mal, lo que está enquistado, mañoso? ¿Hay forma de barajar y dar de nuevo, cuando hay deudas que pagar, producto de una continuidad política y electoral? ¿Oxigenará las zonas estancadas del gobierno? ¿Saneará los empachos heredados? ¿Por qué hay tanta diferencia, si es que la hay, entre estos hombres que nos gobiernan hoy y los que sustentaron la pujanza oxidada de la provincia? Aquí unas pocas claves para entender el cambio y el estado de la época.

#Desarrollismo
Valdés fue a la Legislatura para dar cuenta del primer año de su gobierno y proyectar el segundo. ¿Qué hizo? Un diagnóstico largo de la realidad que algunos dicen que fue poco profundo. Que en todo caso, en términos económicos, fue mezquino en el análisis. Y que por conveniencia obvió a Mauricio Macri y a la situación nacional. Quizás sí.
Para contrarrestar -como si fuera posible en términos reales esa separación entre una supuesta malaria nacional y una presunta bonanza provincial-, allí mismo trazó la línea directriz de su gobierno que proyecta similitudes con los objetivos que marcó y concretó el desarrollismo en Corrientes.
Tan mal estuvimos, evidentemente, que Valdés bosqueja hoy casi lo mismo que Fernando Piragine Niveyro concretó hace más de 60 años. Aggiornado por los tiempos, las circunstancias y las tecnologías, la pretensión parece ser la misma: no sólo crecer en número por la natural reproducción, sino desarrollarnos. Sobre tres o cuatro puntos concretos. Lo triste allí no es proyecto, que parece más que acertado. Lo triste es que nos sigan faltando las mismas cosas que hace medio siglo.

#Sueldos
Hace tiempo que ya no alcanza con que la Provincia sólo pague los sueldos estatales y se contente con ello. Y hace tiempo quiere decir más o menos 15 años.
Que el Gobierno no pague los sueldos es una situación de anomalía. Que lo pague, por tanto, es una situación de normalidad. No es una obra ni una dádiva. Es sólo eso: lo mínimo que debe hacer un gobernante.
Aquí, en cambio, el colombismo abusó de la angustia generada por la crisis del 99 y desde entonces azuza con esos fantasmas, siempre para sostenerse en el poder o conservar su cuota parte. Mientras eso sucedía, es decir cuando sucedía el colombismo, los años también se sucedieron. Inexorables. Y las condiciones de desarrollo para el resto de los correntinos, la mitad que no trabaja en el Estado, nunca aparecieron.
A juzgar por lo que dice constantemente Valdés y repitió en el discurso del viernes ante la Asamblea Legislativa, está para mucho más que pagar salarios. Incluso para mucho más que sólo conservar el poder, que es la lógica típica de nuestros patrones silvestres.

#Trabajo
Valdés sabe que no alcanza sólo con poner plata en los cajeros. Sabe que los trabajadores no “institucionalizados” también dependen en algún punto de él en tanto gobernante. De los horizontes que trace la provincia.
A los más vulnerables -caídos del sistema- se los ayuda, aunque ello implique la queja de los que al parecer no necesitan de ese impulso. Incluso muchos de sus partidarios. Gente que cree que cuando la cosa anda bien es mérito personal, y que cuando anda mal es culpa del Estado que sostiene malandras o piqueteros, choriplaneros o corruptos. ¿Qué hizo con ellos? Les envió un mensaje:
—Nosotros no renegamos de la asistencia social —dijo Valdés—. ¿Cómo podríamos renegar si hay tanta gente que necesita una ayuda para poder vivir? Pero sabemos que esa no es la solución. Que lo que debemos hacer es generar condiciones para que florezca el trabajo, para que todos y cada uno de los correntinos puedan ganarse la vida con el sudor de su frente y el esfuerzo propio. Y tiene que ser una vida digna. Una vida que dé oportunidades. Que brinde acceso a una educación de calidad que nos permita crecer y progresar como personas, pero también como sociedad.

#Industria
¿Cómo se hace, en todo caso, para generar esos parámetros de dignidad?
Valdés dice que están las condiciones básicas para la industrialización, que allí está puesta la expectativa de la provincia. En los bosques. En la madera.
—Tenemos que apostar a la forestoindustria. Ese es un potencial de crecimiento fenomenal —afirmó. Tan convencido está, que en el discurso ante los legisladores usó más de 30 veces la palabra industria. Fue de las más recurrentes.
El trabajo saldrá de allí y del turismo, manifestó. Trabajo de calidad, digno, que ayude a limar las bases sólidas que estructuran la pobreza. Pero también de las obras. De los miles de trabajos que demandará el Estado a lo largo y ancho de la provincia. Con plata propia y con plata que reclamará a la Nación, según expresó. Gobierne quien gobierne. Las regalías de Yacyretá son un ejemplo.

#Infraestructura
Pero para generar trabajo, sostiene el Gobernador, también se necesita una infraestructura que permita producir y transportar la producción: energía eléctrica y gas natural, rutas y autopistas seguras, puentes, parques industriales, puertos como los de Lavalle e Itá Ibaté o los que se están proyectando en Ituzaingó y El Sombrero. Aeropuertos como los que se necesitan en Paso de los Libres, Goya y otras ciudades, caminos rurales, comunicaciones, internet de alta velocidad para conectarnos con el mundo…
Energía, rutas, puertos, aeropuertos, comunicaciones, educación, parques industriales, incentivos fiscales, seguridad jurídica. En suma, la provincia de Piragine. Una provincia que exige mucho más que sólo pagar en tiempo y forma pequeñas sumas que ni en suma hacen una gran suma.

#Pobres
Pagar los sueldos, si bien aportó en su momento la dosis de paz social necesaria para poder reencauzar la provincia, no alcanza hoy para cambiar los cimientos de la marginación, de la indigencia, de la pobreza. De allí se sale con salud, trabajo y educación. Pero para aprender, por ejemplo, hay que comer. Tan mal estamos que de eso todavía se encarga el Estado: de la comida de los chicos. Esa es la provincia que tenemos. Esta es la provincia que gobierna Valdés. Esa es la provincia que heredó de Ricardo Colombi: con 40% de pobres, y de pobres que se mueren.
El Gobernador mismo lo dijo:
—La mortalidad infantil que cae año tras año desde 2014 cuando era del 15,9 a 2018 donde fue del 11,6. En 5 años se redujo un tercio. ¿Alcanza? No. Pero es la prueba de que estamos haciendo las cosas bien.
También se refirió al embarazo adolescente, asunto que “afecta mayormente a los sectores más postergados de la población, donde hay más desinformación y más abuso”. Dijo que el embarazo adolescente también bajó del 21% al 18%. Estamos por debajo del promedio nacional. Aunque se redujo un 15%, aún sigue siendo muy alto si nos comparamos, reconoció.

#Proyección
Hay muchos otros índices. Algunos son buenos o están en eso, pero otros siguen siendo malos. Lo bueno en todo caso está en que Valdés parece no esquivar el bulto. La suma de sus dos discursos en la Legislatura constituyen un vuelco en la política provincial: pasamos de una provincia escondedora y sin rumbo de mediano y largo plazo a una que empieza a mostrarse y proyecta.
—¿Es suficiente?
—No.
—¿Qué es lo alentador entonces?
—El incremento de la obra pública, multiplicador de trabajo; el accionar de algunas reparticiones y empresas públicas; los procesos de modernización e inclusión con trabajo; el pedido a los legisladores para aprobar las leyes de voto joven y de paridad de género; el compromiso con las políticas de igualdad de derechos entre hombres y mujeres; de contención para la comunidad Lgbtq y las acciones de ataque contra la violencia de género. Acción, ante tanta quietud y quebranto. Acción. Veremos.
—Tenemos una política federal de desarrollo porque promovemos el arraigo de la gente en las ciudades de toda la Provincia —dijo Valdés para finalizar—. No queremos que los correntinos tengan que emigrar buscando mejores de oportunidades. Queremos nacer, crecer y morir en Corrientes.
Tampoco esto es casual.
Si en el último tiempo era difícil hasta nacer en estas tierras, crecer y morir en Corrientes se ha convertido en un “privilegio” que ha perdido al menos un tercio de los correntinos. Son los que se fueron porque acá ya no podían.
Si alguno vuelve es porque tuvo buenas noticias. Ojalá.

Valdés brindó un mensaje desarrollista, se desmarcó de Macri y desdobló las elecciones

Con sutileza, Gustavo Valdés no sólo abrió anoche el año legislativo. Volvió a hacer un diagnóstico amplio y crudo de la realidad provincial -antes silenciada-, y trazó la línea directriz de su gobierno que, sobre la base de tales planteos, proyecta similitudes con los objetivos que marcó y concretó el desarrollismo en Corrientes.
Pero no sólo eso. Además de inaugurar anoche el período ordinario de sesiones de la Legislatura con un discurso desusado, estructurado sobre obras, objetivos y conceptos, desmenuzando el estado de la cosa pública y centrándose en lo local, Valdés apenas hizo referencia a la Nación. Apenas una mención a Macri.
Nada casual: el Gobernador goza de buena salud y no quiere contagiarse de nada, razón por la cual después del discurso, ya en Casa de Gobierno, firmó el decreto para llamar a elecciones provinciales el 2 de junio. Desdoblar para evitar que la bronca por la inflación, los tarifazos y la pérdida de trabajo o de poder adquisitivo arrase con la fase electoral provincial.
Nación, Provincia y municipios, pero lejos de las urnas.

 

***

De nuevo ayer Valdés habló de objetivos que están por encima del pago de salarios, pese a que lo mencionó como un cimiento de su gestión, y además adelantó que en breve anunciará un aumento para los estatales. Dijo que Corrientes invierte cada año 30 mil millones de pesos en el sueldo de sus agentes. Hubo alaridos de alegría. Pero fijó su mensaje en esto otro: en el desarrollo, la modernización y la inclusión.
—Corrientes se destaca por ser una de las pocas provincias que incrementó la obra pública durante el periodo 2015-2018, junto con Córdoba, Santa Cruz, Santa Fe, Caba y Buenos Aires, con lo cual somos los únicos del NEA —dijo Valdés y recibió aplausos. En el recinto y afuera, donde un nutrido grupo de militantes fue a acompañarlo.
Después volvió a un latiguillo ya usado. Otro detalle para diferenciarse:
—Modernizar no es solamente comprar computadoras —dijo, y habló entonces de desarrollo, modernización e inclusión con trabajo, educación, salud. Con mejores condiciones materiales, contextuales, que es lo que falta y que, al faltar, empeora los parámetros de la pobreza, que sigue siendo estructural.

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En eso gastó los 90 minutos exactos que le demandó su discurso. Fueron una hora y media de datos. De diagnóstico. De acción, en el marco del cual enumeró las gestiones realizadas. De objetivos y proyectos. Y de conceptos.
Valdés dejó dicho ante los legisladores, más allá del posicionamiento político de cada uno y de las críticas que se le pueden hacer, que está para más que sólo concentrar y conservar poder. Tiene el mandato ético de mejorarle la vida a su pueblo, dijo.
—¿Cumplirá?
Es pronto para saberlo. Pero ya está pensando en otra cosa. Ya se ven algunos cambios formales en su posicionamiento político. Ricardo Colombi fue la composición nominal más repetida en los discursos del año pasado. Ayer no se lo nombró. Bastó apenas la cortesía del agradecimiento a la presencia de varios ex gobernadores.
—¿Otras diferencias?
—Nosotros no renegamos de la asistencia social —dijo Valdés. ¿Cómo podríamos renegar si hay tanta gente que necesita ayuda para vivir? No es la solución -reconoció-. La solución es el trabajo. Y el trabajo digno.
—¿Qué más?
—Valdés fue enfático al solicitar a los legisladores la aprobación de las leyes de voto joven y de paridad de género en las listas legislativas a nivel provincial. Las llaves para esas normas las tiene el oficialismo. La oposición ya se manifestó a favor.
Sobre los jóvenes, además, pidió incluirlos para que puedan elegir a sus representantes:
—¿Cuál es la lógica por la cual un joven a partir de los 16 años puede elegir al presidente de la Nación, a los diputados y senadores nacionales, y no puede votar al intendente o al concejal de su pueblo con el que seguramente tiene una relación de cercanía mucho mayor? Es una cuestión de coherencia —dijo. Tal vez antes no la hubo.

Hay más:
Reconoció los déficits de energía, gas natural, rutas, autopistas, puentes, parques industriales, puertos, aeropuertos, caminos rurales, comunicaciones.
Habló de inclusión para derrotar a la pobreza. De alimentar a los chicos. A los más vulnerables, y de paso, educarlos. Dignificarlos, no sostenerlos así hoy para manejarlos mañana.
Condenó las drogas y bregó por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres.
—Las mujeres son más de la mitad de la población, sin embargo están subrepresentadas en la política, en el mundo del trabajo, ganan menos por igual tarea y acceden menos a los lugares de conducción. Es hora de cambiar.
Hubo aplausos, pero también miradas cruzadas y mohines de desconcierto. Ahora habrá que demostrarlo en los hechos. Tal vez podría empezar por el Gabinete.
Pero después dio otro paso importante. Habló de la comunidad Lgbtq: de sus condiciones de vida, de las políticas sanitarias. Falta. Falta tal vez una contención mayor o mejor del Estado, que de darse sería revolucionario para Corrientes. Igual, ya lo es que un gobernador incluya el tema y lo lleve nada menos que ante la asamblea legislativa.
Atacó la violencia de género, dijo que contribuirá a cambiar esa lógica. Habló de paz social y saludó a la mayoría de los “gremios razonables” que permitirán, por caso, que Corrientes empiece las clases sin problemas. Y a los maestros y profesores les envió un saludo: la idea de instrumentar los concursos docentes y directivos en todos los niveles.
—¿Más?
—Dijo que bajó la mortalidad infantil, aquella que en épocas de Colombi tenía a Corrientes en la cima de las peores. También que bajó el embarazo adolescente. Que falta, pero que está a la baja.
—¿Para la tribuna?
—La caja previsional (IPS) seguirá siendo de los correntinos —dijo. Aplausos.
Por otra parte, destacó como “un paso trascendente” el reclamo por las regalías de la represa hidroeléctrica Yacyretá, punto por el que la Provincia obtuvo $800 millones.
—Todavía no nos pagan lo que reclamamos, lo seguiremos haciendo al Gobierno nacional, no importa el signo político: que nos paguen a los correntinos lo que nos corresponde, gobierne quien gobierne —dijo. Aplausos.
Dijo además que “vamos a recuperar el frigorífico Tomás Arias”. Que hay déficit de viviendas, pero también planes para reducirlo. Anunció la creación de un “fondo fiduciario específico para la vivienda”, además de los proyectos de casas de madera. Habló de los nuevos puertos, varios, pero sobre todo del puerto de El Sombrero, que será, según dijo, el mejor de la región.
Dijo que aun en la crisis la provincia mantuvo los niveles laborales el año pasado. Aun en la crisis nacional, claro. Aunque reconoció el apoyo del macrismo para proyectos como el del brazo Añá Cuá en Yacyretá.
No obstante, sostuvo que a los valores sociales y culturales, Corrientes debe sumar su proyecto industrial. Corrientes es industrial, remarcó. La forestación es la clave del futuro. Ya hay bosques, ahora sólo falta el resto. El Gobierno pondrá su parte, pero también pidió por los empresarios privados.
—Todos tenemos que poner el hombro, y todos tenemos derecho a recibir los beneficios —dijo para terminar.
El discurso fue suculento, largo, por momentos lento, incluso repetitivo. Pero los legisladores escucharon en silencio. Los únicos ruidos venían desde afuera. Grandes y chicos. Jóvenes en su mayoría. Militantes de la juventud radical y de otras agrupaciones fueron a vivar a su líder, y eso es lo que hicieron. Incluso los de “La Teko”: una marea humana, militante, política. Como La Cámpora, pero vestidos de verde.

En un año muy movido, políticamente hablando, a nivel nacional, siempre es bueno tener una perspectiva de lo local. Para ello Eduardo Ledesma, jefe de redacción del Diario "El Litoral", nos dio su punto de vista en una muy interesante nota en No Esta Todo Dicho TV

Posted by No Esta Todo Dicho on Wednesday, February 27, 2019
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Corrientes, crisis, política, interna

📌¿Valdés está en condiciones de generar la transformación que necesita Corrientes? ¿Colombi sólo trabaja para acumular poder? ¿Cómo se sale de la pobreza estructural? ¿Cómo nos afecta la crisis económica?
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Gracias Daniel Alejandro Collinet. Gracias No Esta Todo Dicho