Paridad, voto y veto

Acabo de mandar nuevamente a la Legislatura dos proyectos de ley claves para Corrientes: voto joven y paridad de género. Debemos garantizar a los jóvenes la posibilidad de elegir a sus representantes y asegurar la igualdad entre mujeres y hombres en política”, avisó el viernes 3 de julio, por Twitter, el gobernador Gustavo Valdés.
La utilización del adverbio “nuevamente” no es ingenua ni producto de la impericia en el manejo del lenguaje. Remite a un hecho reiterado, simbólico y concreto, no resuelto por obstáculos políticos que se suceden, pero no se declaran.

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El camino de Valdés a la gobernación fue tapizado por promesas de inclusión y desarrollo. Ya en el poder, pidió que se lo juzgue por indicadores de lastre atávico, como el de la pobreza. En el mismo acto, empezó a transitar el camino de construcción de su propio liderazgo poniendo en discusión temas centrales de una agenda más progresista y desusada en una provincia aletargada por el conservadurismo que se meció, por muchos años (pero sobre todo desde 2001 en adelante), bajo la brisa tranquilizadora del pago de los sueldos. En rigor, el mecanizado sometimiento del salario estatal, que ante la falta de mejores oportunidades, allegó una paralizante opresión con efectos sociales y culturales insondables, a la vista de quien lo quiera ver.
En 2019, no obstante, el gobernador Valdés pasó a los hechos. Encolumnó detrás de su figura al frente político que lo sustenta y encaró una campaña para las elecciones de medio término blandiendo las banderas que plantó en el instante de asumir: la obra pública; los procesos de modernización e inclusión con trabajo; y el pedido a los legisladores para aprobar las leyes de voto joven y de paridad de género. Se comprometió con las políticas de igualdad de derechos; de contención para la comunidad Lgbtq+ y las acciones de ataque contra la violencia de género.
En junio ganó las elecciones y el gobernador obtuvo los avales legislativos que necesitaba para avanzar con las reformas, las declamadas y las necesarias para el gobierno. Y las que demanda la sociedad en su conjunto, que se impone con su agenda aún cuando los líderes tengan otras.
Valdés y los suyos lograron una diferencia de más de 40 puntos en las elecciones de 2019 y consiguieron, a partir del 10 de diciembre, no sólo mayoría sino dos tercios en ambas cámaras legislativas. Así y todo, los proyectos oficiales tropezaron contra una llamativa, férrea y silente quietud. El discurso se dió contra la evidencia. Y donde no se requerían las mayorías de otros, también hubo tropiezos. Lo que se dice no es igual a lo que se mantiene: un gabinete lleno de varones, veteranos en la función, incapaces ante la inclusión.

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Pues bien: los proyectos murieron intoxicados con el polvo de los cajones legislativos y por eso, hace casi un mes, el mandatario volvió a enviarlos. A un año calendario de las elecciones generales de 2021, Valdés insistió “nuevamente” con sus proyectos. Los expedientes ingresaron el viernes 3 de julio por la Cámara de Diputados.
Hablando por radio en esos días, a prudente distancia de una interna que fluye en napas de profundidades variables, Valdés respondió a la pregunta más obvia de todas:
—Si el gobierno tiene mayoría en la Legislatura, ¿por qué no avanzan los proyectos enviados por el gobierno?
—No sé por qué tienen miedo a debatir la ley. (En todo caso) que los legisladores y legisladoras digan de cara a las mujeres que no quieren el proyecto de paridad y que les digan a los jóvenes de 16 años que no tienen derecho a voto —dijo Gustavo Valdés.
—Las mujeres tienen que exigir sus derechos. Y no a un hombre, sino a una Legislatura: todos cumplen el mismo rol ahí adentro —añadió.
Usar la frase “no a un hombre”, tampoco fue casual, como el “nuevamente” del trino inicial.
El “hombre” es el senador Ricardo Colombi: inspector que habilita o frena el avance de las leyes en la Legislatura y que, por lo que se vio, apuró el reenvío oficial luego de que el jueves 2 de julio pasado, sin que se le mueva un músculo de la cara, presidiera una conferencia virtual con mujeres tras la cual hizo decir que “con otros senadores estamos trabajando en un proyecto para que la paridad de género se dé en los tres poderes del Estado”. El expediente ingresó el miércoles último, y el jueves, en plenario, el Senado lo mandó a comisión.
—Son los desafíos que se vienen —dijo Colombi, escupiendo altas dosis de cinismo, recién enterado de una demanda que antecede a su voluntad de patriarca. —Esperemos que en el transcurso de este año lo podamos aprobar —anunció luego, ya en su rol de presidente de la UCR, en el cierre de la conferencia online “Estrategias para una sociedad más igualitaria”.
Del webinario otrora impensado para alguien plantado en las antípodas de cualquier virtualidad, participaron, entre otras, varias legisladoras que en privado todavía se quejan de los maltratos o ninguneos proferidos por el ahora “comprensivo y progresista” legislador, que por efecto de alguna magia efectiva decidió abrir los ojos y visibilizar a un colectivo como el de las mujeres, a las que trató casi siempre con distancia y reiterado desdén.
Aún así, a la luz del momento histórico, no deja de ser una buena noticia que Valdés y Colombi estén pensando lo mismo en cuanto a la inclusión y a la igualdad. Tal vez ahora sí avance el proyecto, pues depende de ellos el resorte legislativo.
La oposición -mínima y fragmentada- no talla en esta discusión. Varios de sus miembros ya adelantaron votos favorables, pero no es garantía. El PJ no estuvo a la altura cuando tuvo que demostrar que es verdadero su apoyo a la paridad. Patricia Rindel tiene mucho para decir al respecto. O Rubén Bassi, senador peronista que sopló el escaño de una mujer con votos radicales: sí, con el aval de los mismos que ahora parecen convertidos a la religión del igualitarismo. Una circularidad asombrosa.

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Tampoco fue casual este movimiento de piezas, en medio de la pandemia por coronavirus. No fue casual por cuestiones del momento histórico y político, por el atraso provincial en varias materias de debate candente, y por las acciones del propio Estado nacional. Sucede que el mismo viernes 3 de julio, el presidente Alberto Fernández, tras presentar el “Plan nacional de acción contra las violencias por motivos de género”, marcó un rumbo para enfrentar una problemática que no excluye a Corrientes.
El plan nacional tiene un presupuesto de 18.000 millones de pesos y responde a otro número escalofriante: hasta el 30 de junio se registraron 162 femicidios –81 durante el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio-, de acuerdo con el relevamiento del Observatorio “Ahora que sí nos ven”: el promedio fue de un femicidio cada 27 horas.
En Corrientes la cosa es igual de preocupante: hasta junio y con la cuarentena de fondo, se registró un caso de violencia familiar cada 30 horas, según la Inspectoría de Justicia de Paz del Superior Tribunal de Justicia.
Ante semejante presente, hablar de contención a las demandas de género o de paridad sólo en clave electoral parece por lo menos poco. Es un derecho que se reclama, no una dádiva que se espera.

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Corrientes está muy lejos de una “real inclusión” como manda la Constitución, y esta no es una apreciación sólo geográfica. Por ello resulta necesario que la intención se convierta en acción, y que el derecho esté por encima de la especulación proselitista, juego que practican al borde de la fascinación algunos referentes caudillescos de este firmamento político aldeano.
Los derechos inclusivos son fundamentales para cambiar realidades. Servirían para mejorar, ya que estamos en épocas de pandemia, los determinantes sociales de la salud.
Haber manejado con (relativo y todavía parcial) éxito la pandemia en la provincia, no fortalece la integralidad del sistema sanitario. Hablar de coronavirus en vez de los enfermos por siniestralidad vial, cardiopatías, desnutrición, chagas, dengue, o aborto, por ejemplo, no elimina la realidad que subyace al efecto totalizador de la peste. Para decirlo claro: silenciar no es erradicar.
Negar el aborto no disminuye la cantidad de interrupciones de embarazo que se siguen haciendo en la clandestinidad y que condena a muerte a muchas chicas desesperadas.
Corrientes tiene un código postal, al decir de la sanitarista Carolina Centeno, que determina también nuestra forma de vivir y de morir. Afecta más a las mujeres, sobre todo a las más pobres poco educadas, que son muchas en nuestro contexto. Esa es la conclusión de años de política negadora, internista, fratricida, excluyente, que convierte en tabú ciertos temas que queman como el fuego en cualquier sociedad del Siglo XXI.
Hay malas noticias: nada mata tanto como la costumbre.
También hay buenas noticias: tenemos una oportunidad para empezar a revertir el cuadro, ahora que internet llegó a ciertas cavernas.
¿Tenemos una nueva oportunidad?

Presentación del libro “Desde las orillas”

Generosas palabras de la gran Stella Maris Folguerá, que agradezco profundamente. Agradezco también a Liliana Romero que guió la conversación, a Leonardo Moglia, como siempre, por editar el libro, y al Instituto De Cultura de La Provincia De Corrientes por el espacio. A Gabriel Romero y a Maia Eirin.

 

Ver entrevista aqui:

 

✍️Sigo disfrutando las charlas dela Feria.
Acabo de ver el muy interesante diálogo entre Eduardo Ledesma y Liliana Romero sobre el libro “Desde las orillas-Entrevistas” de Ediciones Moglia que presenta Eduardo en esta 10º Feria provincial del Libro. La charla se deslizó con naturalidad entre dos que tocan sus instrumentos en la misma clave, y fue de la literatura al periodismo en idas y vueltas fluidas, con entradas a fondo en temas que son eje de nuestra realidad. Muy bien elegida la interlocutora para Eduardo quien, del ciclo “Eduardo Ledesma pregunta, publica en este libro 27 de sus entrevistas siempre sólidas, nunca complacientes a personajes que no dejan de decir lo que tienen para decir. Eduardo es, en mi opinión, un gran periodista y un escritor que maneja su género con riqueza de lenguaje, estilo ágil y profundo, muy buena memoria y conocimiento histórico. Eduardo está siempre a la búsqueda de una verdad que está más allá de la noticia, y eso lo hace entrar en el territorio de la literatura. Su escritura es, sin duda, periodismo literario y literatura periodística en torno a la noticia y la información. Es un periodista escritor, un escritor periodista. “Desde las orillas-Entrevistas” es un libro para tener siempre a mano, no sólo por los personajes que en él vuelcan sus saberes sino por las cuestiones que abordan ya que, como él mismo lo explica, no son encuentros con personajes sino con grandes temas de nuestra realidad y nuestra historia reciente.

Navegantes de la esperanza

Uno cree que los personajes, porque son de otra época, sienten las injusticias de manera diferente. Y la realidad es que no: las pasiones, emociones y temores han sido siempre los mismos. Las que cambian con las épocas son las aspiraciones”.
Con esta y otras frases de similar hondura, proyección y enorme humanismo, la escritora chilena Isabel Allende dejó inaugurada el miércoles la décima edición de la Feria Provincial del Libro, que esta vez asumió un formato virtual como consecuencia de la pandemia por coronavirus.
El acto fue una transmisión por Instagram Live, por lo que cientos de pantallas de computadoras, tabletas y celulares se constituyeron en el espacio-marco que contuvo a la escritora de 76 años, radicada hace 30 años en Estados Unidos, y que en esta ocasión fue guiada con solvencia y en clave de divulgación casi docente por la periodista Constanza Pérez Ruiz, que la llevó de paseo por su monumental obra.
La biblioteca Isabel Allende tiene punto de partida en 1974, con sus libros infantiles “La abuela Panchita”, “Lauchas y lau­chones, ratas y ratones” y su recopilación de columnas periodísticas “Civilice a su troglodita”. Su salto a la fama internacional se produjo en 1982 con “La casa de los espíritus”, y al día de hoy mantiene un punto de parada momentánea con el libro “Largo pétalo de mar”, editado en 2019, el vigésimo octavo de su carrera.
El recorrido incluyó una avistaje por la construcción de las voces y el perfil de sus personajes, sin abandonar nunca la dimensión política que atraviesa la literatura de Isabel: la dimensión política y humana, moldeada para ella por el terror de la dictadura de Augusto Pinochet. De allí sus obsesiones, según dijo: la violencia, los autoritarismos en todas sus formas, los desplazamientos provocados por el odio al otro, al distinto, por sus datos de origen, color de piel o pensamiento.
—El abuso del poder absoluto en detrimento del ser humano es un tema que me obsesiona. El poder absoluto en todas sus formas y en los escenarios más injustos siempre ha sido un disparador en la temática y la trama de mis libros —dijo Isabel Allende, para luego enmarcar esa posición en cada una de sus obras, en sus personajes, muchos de ellos con carnadura y domicilio en la realidad.

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Fue una entrevista literaria, sí, pero también una declaración de principios políticos necesarios en un momento como este, en el que los abusos parecen recobrar vigor como consecuencia de los estados de excepción que, como resquicio sólido, posibilitó la pandemia. Estados de excepción que toman medidas en términos excepcionales bajo el pretexto de una preocupación anclada en la preservación de la vida, que en los hechos parece estar en estado de vulnerabilidad constante por imperio de las quiebras emocionales, el agravamiento de las asimetrías económicas y culturales que engendran, ante la falta de horizontes, diferentes modelos de violencia multicausal y multidimensional que no enajena a nadie en ningún lugar.
En Corrientes, por caso, la cosa es igual de preocupante que en cualquier otro punto del globo: se registró un caso de violencia familiar cada 30 horas durante la pandemia de Covid-19, según un relevamiento realizado hace unos días por la Inspectoría de Justicia de Paz, que depende del Superior Tribunal de Justicia.
¿Es esta una situación excepcional? Puede ser, como no. Lo alarmante es que la teoría advierte que ciertas situaciones derivadas de transformaciones o estados fundamentales, muchas veces tienen vigor para independizarse del caso respecto del cual habían surgido.
—Lo que nos está sucediendo ahora es tan pavoroso como fascinante. Es la primera vez que estamos todos, en simultáneo, conectados y afrontando lo mismo. Es la evidencia de que somos una gran familia humana —dijo al respecto Isabel Allende, pensando en las luchas contra el Sars-Cov-2.
No es una simple declaración de escritora. Allí hay un fuerte llamado de atención para las individualidades, para los colectivos, pero también para la política, que muchas veces, con sus actos magnificados por la difusión a la que tienen acceso, definen conductas generales.
El mundo asiste, estos largos días, a una pausa de los derechos con implicancias múltiples y disímiles según la geografía y su desarrollo, pero que en general constituye un escenario de complejidad extrema debido a la incertidumbre del futuro. De allí su trascendencia.

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Isabel habló de literatura, sí, pero también del alma humana de sus personajes, espejo del alma humana a secas.
Habló de los porfiados intentos de la investigación literaria para evitar caer en la caricatura, oponiendo esa postura a la exageración en la que cae muchas veces el discurso político binario y venal que se autopercibe cercano a la realidad en tanto insumo para cocinar a su gusto.
Isabel Allende habló de literatura desde la vereda del pensamiento; de los sentimientos e ideales, de la emoción y de las pasiones, de las aspiraciones personales y colectivas que cambian conforme avanza la cultura, estado de cosas a veces necesaria y que otras veces resulta un ancla. Habló de los contextos y de los escenarios. De las conexiones familiares y de las conexiones sociales; del encierro, de los desplazamientos y de las pérdidas.
Isabel Allende habló de literatura, sí, pero a lo largo de la hora que duró la charla, de a ratos conmovedora y de a ratos inspiradora, dio la impresión de decir mucho más. Cada palabra fue más que la descripción de una obra o del proceso creativo de la escritora viva más leída del mundo en habla hispana, con más de 74 millones de ejemplares vendidos y traducida a 42 idiomas.
Isabel habló del mundo de todos los tiempos y en un momento, arropada por el dolor de los migrantes —que ella misma fue en algún momento—, recordó la anécdota de aquellos “navegantes de la esperanza”: pasajeros en fuga de un barco zozobrante que aún en medio de intensas y peligrosas borrascas marinas, sentían que estaban un poco más a salvo que en la tierra, donde la firmeza del suelo era también la obstinada firmeza de la pobreza, de la violencia, de la muerte.
Isabel hablaba de literatura, sí, pero también de las urgencias, de las angustias y de la comprensión necesarias. Hablaba del hombre y del tiempo. Fue excepcional la charla: sin dudas un punto altísimo para inaugurar una feria que será recordada como la primera feria sin feria, la primera feria virtual y la primera en intentar una resistencia a los límites de la pandemia que a priori parece eso, pero a veces deviene en una gran oportunidad.
—Es que una de las cosas más fascinantes que tiene la literatura es la capacidad de conectarnos con la consciencia colectiva. De conectarnos con lo humano —agregó Isabel.
Puede ser esta, de hecho, una importante oportunidad para que la comunidad en general, y de ella sus dirigentes, asuman el precio de su estatus y puedan encontrar, tal vez en alguna forma de la literatura, voces y miradas que nos ayuden a ver más allá de una próxima gestión. Los desafíos del futuro requieren más que eso.

Para ver la charla:
https://bit.ly/2ZjAeNb

Seguir la feria en:
corrientesferiaprovincialdellibro.net

Por la crisis en Chaco, Corrientes restringe el cruce por el puente Belgrano y vuelve obligatorios los hisopados

Publicado en La Nación

Dada la complicada situación epidemiológica del Chaco, pero también con la idea de ayudar a dar cumplimiento al blindaje para toda la semana que propuso el mandatario Jorge Capitanich, el gobierno de Corrientes anunció que extremará los controles en el ingreso a la provincia por el puente General Belgrano.

El propio gobernador Gustavo Valdés (UCR) informó que dio de baja los permisos de circulación interprovincial vigentes, que ahora será necesario tramitarlos de nuevo, y que quienes tengan las autorizaciones pertinentes deberán someterse a un hisopado obligatorio.

Valdés anunció que rubricó el Decreto 935, por medio del cual la provincia estableció la obligatoriedad del hisopado nasofaríngeo para todas las personas que tramiten permisos de circulación, en especial a las que circulen por el puente General Belgrano.

“Se incorporaron al stock de la provincia los test rápidos, con lo cual vamos a realizarlos inmediatamente y en el lugar”. Las personas “que se nieguen a los hisopados”, añadió, “no podrán cruzar por el puente”.

La iniciativa apunta especialmente a ese acceso interprovincial, que fue el viaducto por el cual ingresaron personas que luego facilitaron la aparición de casos en el interior de Corrientes. Por esa misma razón, Valdés informó que las localidades de Mocoretá y Saladas vuelven a las fases 5 y 3, respectivamente.

Gustavo Valdés
Gustavo Valdés Crédito: Facebook

Mocoretá, ubicada en el sur provincial, en el límite con Entre Ríos, tuvo casos importados de Buenos Aires. Saladas, a 100 kilómetros al sur de la Capital, tiene dos casos activos importados de Chaco. La situación está controlada en ambos lugares, pero todavía hay casos en estudio.

Conciencia colectiva

Chaco y Corrientes son dos provincias separadas por el río Paraná pero unidas por el puente General Belgrano. Sus capitales comparten historia y vínculos económicos, educativos y familiares, por lo que el flujo es intenso e incesante. Pero como las realidades en ambas márgenes del río son bien distintas en relación al coronavirus, ambos gobiernos apelan a la responsabilidad individual y colectiva.

Chaco reportó 1364 casos positivos y 77 muertos, mientras que Corrientes reportó 105 casos, solo 11 activos y sin víctimas fatales.

Además de que ese pedido es fundamental, está protocolizado y lo piden todos los organismos nacionales e internacionales que trabajan en la contención de la pandemia, en esta región del Nordeste argentino resulta una necesidad imperiosa por ciertos brotes de anomia detectados a lo largo de la cuarentena, sobre todo en el Chaco, pero también en Corrientes.

El gobernador Capitanich reitera en cada aparición pública la necesidad de guardar el aislamiento, pero sus palabras no lograron hacer carne en la población. Hubo más de 16 mil detenidos y demorados por violar la cuarentena. Aunque hoy, en el debut de la nueva fase 1, la movilidad se redujo un 60 por ciento, según se informó. Corrientes registra una movilidad casi normal, acorde con su estatus de nueva normalidad con distanciamiento social.

En lancha, para evitar controles

Pese a su situación crítica, Chaco parece no poder contener ciertos desbordes. Uno de los últimos se detectó el fin de semana: la policía descubrió el viernes que dos mujeres chaqueñas llegaron a la ciudad de Corrientes en lancha para participar de una fiesta. Un grupo de vecinos alertó al 911, la Policía llegó hasta el lugar y se encontró con las dos mujeres, que tenían domicilio en Resistencia.

Al realizar las investigaciones sobre el caso se determinó que habían llegado a Corrientes en lancha para evadir los controles apostados en el puente. El episodio fue confirmado por el comisario César Fernández, de la Dirección de Seguridad Metropolitana de Corrientes.

“En un trabajo conjunto con la Policía de Chaco logramos que vuelvan a su provincia”, contó el comisario, pero “a raíz de lo sucedido, le pedimos a la Prefectura que intensifique los controles en el río para evitar que suceda lo mismo en adelante”, agregó.

Caos en las estaciones de servicio

Otro hecho sorprendente se registró este lunes. Vecinos de todo el territorio chaqueño coparon las estaciones de servicio luego del anuncio del gobernador Capitanich de que Chaco volvía a fase 1. Hubo varias cuadras de cola para cargar combustible, e incluso situaciones de tensión en algunos surtidores.

La situación se generó luego de que se conociera el alcance del Decreto N°702 del Poder Ejecutivo que prohibió la carga de combustible desde este martes, a excepción de vehículos oficiales destinados a contener la pandemia y de los automóviles de personas que cuenten con el permiso por actividades exceptuadas.

Alberto Fernández, durante una visita a Chaco
Alberto Fernández, durante una visita a Chaco Crédito: Presidencia

La medida, que en teoría buscaba a evitar la circulación y las aglomeraciones, consiguió el efecto contrario. Muchos vecinos e incluso referentes del sector de los combustibles hicieron responsable del malentendido al propio gobernador, pues el equívoco provocó que en muchas estaciones de servicio se originaron colas de varias cuadras, postal que se replicó en muchas ciudades del interior de la provincia.

Allí radican las críticas oficiales hacía el comportamiento de la población. Hace cuatro días, Ginés González García se mostró sorprendido por porque en el Chaco se siguen “saludando con dos besos”.

En una entrevista radial, el ministro de Salud dijo además que le sorprende la “poca observancia” a las medidas básicas de bioseguridad que se da en los ciudadanos de Resistencia, en general, y en el personal médico, en particular. Dijo que hay un “desconocimiento de cosas mínimas” en el marco de los cuidados para evitar la propagación del coronavirus.

No obstante, también existen errores en la comunicación de las medidas. “Esto es un caos, no entendemos y nadie nos comunicó nada”, dijo a la prensa local Mauro Silvestre, vicepresidente de la Cámara de Expendedores de Combustibles, quien lamentó la situación que se vivió en Resistencia el lunes por la tarde, con largas colas para cargar nafta en todas las estaciones.

“Estamos muy desconcertados. Salió un comunicado que dice que solamente vamos a poder despachar a vehículos oficiales, pero oficialmente a nosotros no se nos comunicó nada. Tampoco entendemos, si volveríamos a fase 1, donde la gente no se puede movilizar, a qué se deben las largas colas en toda la ciudad”.

Preocupación interna

Otro asunto que tiene en tensión al Chaco tiene que ver con los contagios confirmados de tres funcionarias. Son los de la ministra de Seguridad y Justicia, Gloria Zalazar; de la secretaria de Desarrollo Territorial y Ambiente, Marta Soneira; y de la secretaria de Derechos Humanos y Géneros, Silvana Pérez.

A esto se sumó después la confirmación del contagio de la presidenta del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas, Magdalena Odarda, quien estuvo en contacto con todas estas funcionarias, con el gobernador Capitanich y con muchas otras personas con Covid-19 durante tres días, del 5 al 8 de junio.

Anteayer se confirmó que los pilotos del avión provincial que trasladó a la comitiva también dieron positivo. Las infecciones se produjeron en un viaje al Impenetrable, por lo que ahora se puso bajo especial atención lo que suceda en aquella zona del interior chaqueño.

La noticia causó alto impacto en el entorno de los pilotos. Debieron ser hisopados numerosos integrantes de las Fuerza Aérea además de personal de Salud Pública, ya que dicha aeronave se utiliza también para vuelos sanitarios.

Como saldo de toda esta cuestión, varios funcionarios locales, uno de El Sauzalito, y otro de Tres Isletas, pidieron al Gobierno que el gabinete evite moverse al interior para frenar posibles contagios.

Corrientes: en menos de dos minutos robaron más de un millón de pesos de la Dirección de Rentas

Publicado en La Nación

Al menos cuatro delincuentes, vestidos con mamelucos y cascos blancos, tipo escafandra , ingresaron a las 3.15 de hoy en la Dirección General de Rentas de Corrientes y en menos de dos minutos se llevaron más de un millón de pesos . La Dirección de Rentas es el principal agente recaudador de la provincia, está monitoreado por alarmas y por agentes de seguridad, pero nada de eso impidió el asalto. La zona, al parecer, estaba liberada al momento del atraco.

Según fuentes reservadas, el botín sustraído asciende a la suma de 1.057.000 pesos. Se habla de una supuesta entrega , pues los delincuentes fueron sin titubeos al lugar donde estaba el dinero. Dos de ellos fueron captados por las cámaras de seguridad del lugar, lo que determina con precisión el horario del robo y la certeza de que tenían información precisa para localizar los fajos de billetes. Algunos investigadores creen, además, que los malvivientes conocían la ubicación y el barrido de las cámaras de seguridad.

Un dato que acredita esta hipótesis es el siguiente: la camioneta en la que se desplazaban fue captada por una cámara exterior, pero no así la chapa patente para poder identificarla .

El gobernador Gustavo Valdés afirmó que lo sucedido “es muy extraño” y que “llama la atención la forma” en que se perpetró el atraco. En declaraciones a la prensa en la Casa de Gobierno, aclaró que el dinero se encontraba en el edificio debido a que “no se puede depositar en el banco” y que “fue la recaudación del día”. “Vamos a dejar a la Justicia y a la policía que investiguen”, dijo.

Fuentes de la Policía contaron a LA NACION que incluso los agentes de la empresa de seguridad privada que monitorea el lugar asistieron a la Dirección de Rentas tras el disparo de la alarma, pero al no ver movimientos extraños en el frente, abandonaron la escena del robo.

Según las primeras informaciones, al menos cuatro delincuentes habrían participado del ataque a las oficinas de Rentas. Dos fueron captados por las cámaras internas. A la oficina donde se encontraba el dinero entraron a las 3.15.57 y se retiraron de allí un minuto y medio después..

La Dirección de Rentas de Corrientes está ubicada en una zona residencial del centro de la capital, por avenida Poncho Verde, entre Perú y Vélez Sarsfield. Es una zona de alta seguridad y donde regularmente hay agentes de la policía provincial. Frente a la oficina de Rentas vive el exgobernador de Corrientes, Ricardo Colombi.

Zona liberada y sospechas de un entregador

El jefe de la Policía de Corrientes, Félix Barboza, dijo que al momento del robo en el lugar no había custodia policial. Afirmó que es materia de investigación cuántos delincuentes ingresaron y cuánto tiempo estuvieron dentro.

A primera hora de la mañana se constituyó en el lugar el ministro de Seguridad, Juan José López Desimoni, mientras que personal de la comisaría 5a. y de las divisiones especiales de la policía concretan las actuaciones investigativas.

En diálogo con la prensa, el ministro Desimoni sostuvo que en la entidad no se maneja efectivo habitualmente, pero por la pandemia cambiaron la modalidad de trabajo. Esto significa que la caseta del Banco de Corrientes, que está en el lugar, dejó de funcionar dado el aislamiento, por lo que las oficinas de Rentas hacían de agente recaudador y al final de cada día depositaban el dinero de las tasas e impuestos cobrados.

De acuerdo con lo informado por fuentes policiales, el ingreso al salón se realizó a través del techo y mediante la rotura de una ventana.

La Fiscalía de Instrucción 5, a cargo de Graciela Fernández Contarde, está a cargo de la pesquisa, al igual que personal de la División de Delitos Complejos, Investigaciones y de la Policía Metropolitana.

Cooperar para vivir

Para el diario El Litoral
Si es verdad que en estos largos días de cuarentena aprendimos que “nadie se salva solo”, entonces hemos aprendido también que la cooperación humana es la tecnología mejor acabada para ponernos de nuevo de cara al sol, cuando todo pase.
Ejemplos a lo largo y ancho del planeta confirman el diagnóstico vuelto sentencia. Y la buena noticia, para hacer frente a los escépticos, es que la cooperación también resultó en Argentina, con efectos que están a la vista.
La cooperación entre los tres niveles de Estado en el Area Metropolitana de Buenos Aires no sólo dio resultados en términos sanitarios (más allá del desfase de los últimos días en los barrios hacinados y marginales ubicados en la porción de tierra más rica del país) sino que también aportó un sedante de magnitud insospechada para la grieta política, repeliendo incluso el intento de quienes, fuera del reparto de la consideración ciudadana, intentan a toda hora y por cualquier orificio sembrar un poco de cizaña para envenenar la magra cosecha de estos días.
La cooperación que dio resultados en todo el mundo, dio también sus frutos en Argentina. ¿Eso molesta? ¿A quién? ¿Por qué?
Atravesamos como humanidad -no ya como nación, o como naciones- una situación crítica por pandemia. Es cierto que sus efectos no encuentran parangón en la historia mediana del globo, pero las bases de lo bien hecho se volverán sólidas si sabemos aprovecharlas.

 

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La cooperación del Estado con los científicos, médicos, infectólogos, fue el primer modelo en el que nos pusimos de acuerdo como sociedad. Nadie, o pocas personas a estas alturas, dudan de la importancia que tuvo para el manejo de la pandemia que el gobierno de Alberto Fernández se respalde en la ciencia, en sus expertos, en los estudiosos que dedican sus vidas al diseño de políticas y estrategias sanitarias.
La cooperación del Estado con los científicos y los CEO (de muchas empresas nacionales) hizo que la Argentina pueda desarrollar tecnología y aparatología médica, además de insumos y reactivos que nos permitirán estar mejor preparados si es que el coronavirus decide golpearnos todavía más de lo que lo ha hecho hasta el momento.
El Estado, las empresas, el conocimiento industrial y la mano de obra calificada, que procede -por ejemplo- de las universidades, como la de los estudiantes de la Universidad del Nordeste, permitieron, por decir algo, el ensamble de respiradores mecánicos para asistir al hospital de campaña de Corrientes, pero también, a futuro, a los institutos u hospitales que lo requieran.
La cooperación del Estado con los empresarios, en el plano de los productos y servicios, hizo posible muchas otras inversiones necesarias, pero al mismo tiempo mostró los agujeros que eran invisibles en el trajinar cotidiano de la vieja normalidad.
Se trata del conocimiento, más que nunca, en la era del conocimiento. Pero en este caso, se trata del saber al servicio de las políticas públicas implementadas bajo el régimen de la evidencia y no bajo el yugo de los caprichos personales, lo que supone un antes y un después, de mínima, en la toma de decisiones de Estado. Y de muchas empresas.

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Por supuesto que hay desafíos, falencias. Hay carencias estructurales. Hay dudas. Por supuesto que hay algunos desconfiados que azuzan con denuncias, y sus razones tendrán. Nunca fue fácil la cosa, nunca del todo transparente. Y nada hace suponer que de repente lo será, en medio de una pandemia, cuando el Estado, a través del gobierno, muchas veces coquetea con la fuerza absoluta que surge de la excepción. Cuando más bien se reviste de poderes que lo alejan del deber ser de la rendición de cuentas. Pasa aquí como en las sociedades más avanzadas. No es un consuelo, pero pasa.
No obstante, habrá un “antes y después”, previenen hasta el cansancio médicos, psiquiatras y analistas, docentes, gremialistas, economistas y políticos de toda caladura.
Ojalá el después, en todo caso, sea un poco mejor que el antes. Que muchas de las acciones apuradas por el coronavirus se queden para contener otros problemas que nos aquejan. Que las campañas sanitarias sirvan, por ejemplo, para atacar al dengue, que es otro de los males que nos zumban en clave de epidemia desde hace bastante tiempo.
Habrá un antes y un después -dicen a coro los expertos- en cuanto a la forma de vida, a la forma de manifestar los afectos, a la forma de realizar los trabajos, muchos de los cuales no tendrán más remedio que adaptarse. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), entre abril y junio se perderán 195 millones de empleos en el mundo. Los sectores más afectados con pérdidas de mano de obra son el hotelero, el de producción de alimentos, el gastronómico, el inmobiliario, las actividades administrativas, las fábricas y los servicios de reparación, los comercios, el área de los negocios y el sector artístico.
Otra mala noticia, publicada ayer por Daniel Santa Cruz en La Nación: la Argentina reúne el 41% de sus empleos dentro de este grupo de riesgo, de acuerdo al mismo informe de la OIT.

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Habrá un antes y un después en la forma de educar.
La educación, tal vez como ninguno de los otros estamentos, pone al desnudo las asimetrías y brechas, tecnológicas y de aprendizaje. He allí un enorme desafío.
El cambio de mentalidad asociado al cambio de ritmo en el paso de lo analógico y semianalógico a lo digital, por influjo de una crisis sanitaria, insufló la transformación digital, el teletrabajo, la inteligencia artificial. Dispersó la productividad, pero al mismo tiempo dejó más pobres a los pobres y más excluidos a los que ya lo estaban.
La brecha digital es mucho más que eso en provincias y regiones como las que habitamos nosotros. Es eso, pero sobre todo es la pobreza, la falta de trabajo, de viviendas dignas, de infraestructura básica.
Semejante brecha en semejante zona acentúa todavía más las diferencias. Las familias, incluso las que tienen algún recurso tecnológico, sucumbieron ante la cuarentena, que también es asimétrica. En todo caso no hay una sola cuarentena. Las hay a distinto precio.
Las familias sucumbieron ante la falta de aparatos y de servicios de internet y energía suficientes para atender las demandas de todos los miembros del núcleo en el mismo momento, que por trabajo o por estudio, intentan de ese modo hacer sus propios esfuerzos para vincularse con un afuera que cada vez queda más lejos. Ya en una familia tipo se manifestaron esos problemas, y las familias tipo, está claro, son mucho más numerosas en las provincias del Norte. No hay espacio para todos en el mismo momento, y así es difícil pensar, aprender. Avanzar.
Las otras familias, en las que la realidad virtual está lejos de ser siquiera una realidad, volvieron a ser castigadas, ahora en simultáneo por la brecha tecnológica, educativa, por la pandemia y por la economía que se paró como protección ante el virus. El combo es demasiado dañino.
En cuadros como esos es donde anidan los militantes anticuarentena que se mueven por el parámetro único de la economía. Son los que denunció hace unos días el doctor Pedro Cahn, director de la Fundación Huésped y uno de los integrantes del comité de expertos que asesora al Gobierno. “Odio la cuarentena, no la amo. Pero más odio a la morbilidad y mortalidad”, lanzó. Pidió, en todo caso, “que alguien me explique cuál es la alternativa”.
Es muy complejo todo, pero al mismo tiempo esperanzador.
Si la crisis del coronavirus logró sacar -en parte al menos- lo mejor de nosotros, en aspectos cooperativos de proyección positiva, sería bueno que esa voluntad sobreviva cuando acabe la amenaza.
Hasta aquí vimos los efectos multiplicadores de la cooperación como artefacto tecnológico para el avance humano. El coraje de los trabajadores de la salud, el espíritu de solidaridad y compasión de muchos voluntarios y voluntarias, su disposición a ir más allá de sí mismos para colaborar en el bien de todos. También vimos experiencias demoledoras que forzaron a muchos ciudadanos a poner de manifiesto lo peor que llevan dentro: sus miedos, broncas, odios. Afloraron las “conductas regresivas” y muchos se pusieron como niños, como dijo la doctora Nadia Vaschuk Semper en la entrevista #ELP de la semana pasada.
Pero “algo se aprende en medio de las plagas”, nos dijo Camus en “La peste”: “Que hay en los hombres (y mujeres) más cosas dignas de admiración que de desprecio”. Ojalá sea una mayoría la que pueda quedarse con esta mirada.

Coronavirus: aislaron a 56 profesionales de dos hospitales correntinos por sospecha de Covid-19

Publicado en La Nación

Corrientes.- Un total de 56 personas, entre las que se cuentan médicos, otros profesionales de la salud y personal auxiliar que presta servicios en dos importantes centros asistenciales de Corrientes, debieron ser aislados hoy por sospechas de coronavirus. La dirección de ambas instituciones espera los resultados de los laboratorios, que pueden estar a última hora de este mismo viernes, pero en paralelo ya dispuso que el personal fuera aislado, una parte en un hotel céntrico de la capital correntina y la otra en sus respectivos domicilios.

El protocolo se activó en la mañana de este viernes 1 de mayo luego de conocerse la noticia de que una beba sometida a una intervención quirúrgica en el Instituto de Cardiología de Corrientes diera positivo de la enfermedad en Eldorado, Misiones. La beba fue operada la semana pasada y dada de alta. A los 5 días hizo fiebre. Se le practicó un hisopado en el hospital de su localidad y dio positivo para coronavirus, lo que disparó el alerta sanitario en ambas provincias.

“Nosotros creemos que la beba misionera no se contagió en el Instituto de Cardiología. Hay razones para pensar eso, pero de todas maneras, para seguir con los protocolos, hemos aislado e hisopado a 37 personas que tuvieron contacto con ella”, dijo a LA NACION el doctor Julio Vallejos, director del Instituto de Cardiología, mientras esperaba los resultados de los análisis. “Nos pidieron tiempo, pero creo que podríamos tener hoy esos resultados”, añadió.

No obstante, todas las personas de allí deberán guardar aislamiento por 14 días, más allá de que el resultado del hisopado diera negativo.

El grupo de personas aisladas se divide en dos: el primer grupo es de 19 médicos, enfermeros y auxiliares del hospital Llano, que en la mañana de este viernes fueron aislados en el hotel San Martín de Corrientes capital. En ese grupo también se encuentra la directora del establecimiento, Silvia Bonasies, que tuvo contacto estrecho, como el resto de los trabajadores sanitarios y en particular con una médica que sí dio positivo, indicaron fuentes oficiales.

“Cada uno de los médicos fue hisopado, se esperan los resultados y se monitorea cada caso; ninguno tiene síntomas”, informaron fuentes cercanas a los médicos a los medios locales.

El segundo grupo aislado es el del Instituto de Cardiología. Son 37 personas, entre ellas, cinco médicos, enfermeras y enfermeros, técnicos, administrativos y personal de maestranza que tuvieron contacto con la beba misionera que fue diagnosticada hoy con Covid-19 y permanece en la localidad de Eldorado. Este grupo cumple el aislamiento en sus respectivos domicilios.

El gobierno de Corrientes espera resultados y determinar el nexo epidemiológico, pues en la jornada de hoy el gobierno de Misiones informó que la beba de 45 días de vida, que fue sometida a intervención quirúrgica cardiovascular, contrajo la enfermedad en Corrientes.

Sobre el estado de salud de la beba se sabe que “está bien, en una sala común, no en terapia intensiva, y de la operación está muy bien también”, según informó el doctor Vallejos.

Coronavirus: una larga noche sin sueño

“La pobre humanidad, loca de miedo, huía en todas direcciones al escuchar el galope de la Peste, la Guerra, el Hambre y la Muerte”.

Los cuatro jinetes del Apocalipsis
Vicente Blasco Ibáñez

 

Acaso el Mundo, hoy enfermo de coronavirus y amodorrado por una noche sin sueño cada vez más larga, ya demostró lo que algunos se resisten a aceptar todavía: que nadie se salva solo. Es verdad también, y cualquiera podría alegar que siempre pasó: que en todos los tiempos y circunstancias hubo quienes pensaron en la salvación como una mercancía de uso personal, tal vez familiar, incluso comarcal, pero no más que eso. Malas noticias: la peste de estos días viaja a caballo de esos que se creen impolutos o son simplemente irresponsables por su individualismo extremo.
Irresponsables como los administradores y diseñadores de la cadena de pagos de los bancos, que el viernes poco menos que tiraron por la borda el efecto positivo que venía teniendo la cuarentena en todo el territorio nacional, exponiendo a la población más vulnerable a la posibilidad de un contagio masivo y, quien sabe, tal vez a cosas peores.
Irresponsables los que cobran sueldos abultados para prever lo que en su mezquindad y ceguera no previeron. Imperdonable casi, porque saben -y no de ahora-, que la inmensa mayoría de los viejos, no sólo en Corrientes, pero sobre todo aquí, usa dinero físico para transaccionar, pues por razones distintas se mantienen alejados de las tarjetas y los cajeros automáticos. Así, la debilidad relativa de los adultos mayores creció el viernes. Y ahora habrá que esperar unos 15 días más para calibrar este mal cálculo administrativo-sindical-laboral en términos sanitarios.
Las filas en los bancos, aun de esa gente incluida en el sistema, expone nuestros problemas estructurales. Nos muestra la cara de la miseria: nuestra condición cuasi natural de carencia, de incultura general, la lejanía del firmamento virtual y también la vigencia del deporte nacional de culpar al que menos tiene de su necesidad.
Lo del viernes nos mostró además la sordidez de algunos funcionarios, flojos de boca, que olvidados de su propio devenir, creen poder calificar a las personas en función de su condición económica. Algunos treparon a la soberbia de la descalificación clasista, como quien cree que tener fortuna en Corrientes, Chaco, o incluso en las demás provincias pobres de la región toda, reviste de oro su miserabilidad y, por lo tanto, los exculpa.
También expuso la ruindad de ex funcionarios, que aun pesados por el lastre de la inoperancia que acumularon en sus épocas en la función pública, se creen ahora con entidad suficiente como para dar clases de política y, lo peor, de gestión comunitaria.
Los funcionarios deberían ponerse a trabajar mirando datos, evidencias, modos y procesos exitosos. Deberían pensar, por una vez, en alguien más que en ellos mismos. Y antes de decirse encima, mantener la calma, o al menos tratar repetir su existencia habitual, más reposada, quieta incluso, porque atravesamos un momento álgido de ánimos, como ocurre siempre cuando un pueblo se bate. De mínima, deberían no estorbar y dejar hacer. Pero al que sabe.
Habrá que recordar algo más: la guerra, si es que hay alguna, es contra un virus invisible. Es contra el coronavirus, no entre nosotros. No vale ahondar la crisis, por ejemplo, de la llamada guerra de los médicos, que en los últimos días escaló a una disputa interprovincial entre Chaco y Corrientes, en estrados judiciales, por el manejo de los criterios sanitarios que impone con urgencia la necesidad de controlar la propagación de la pandemia.
Están en juego la vida como valor supremo, la salud general y una serie larga de derechos, como el derecho al trabajo que muchos correntinos ejercen en el Chaco, entre otras cosas, porque allí son mejores las condiciones de sobrevida y desarrollo. Mejores incluso que en su propia tierra.
Nadie duda de las medidas preventivas adoptadas por el gobernador Gustavo Valdés. Nadie, de buena fe, puede desconfiar de su intención de guardián del bienestar general de la población que gobierna. Y esto, entre otras cosas, porque él más que nadie sabe de las deficiencias del sistema sanitario nacional y provincial. Nadie mejor que él sabe que un colapso sería casi una sentencia de muerte para mucha gente.
Lo que está en juego, en todo caso, es revisar el modelo de prevención. Y en eso está, según declaró en las últimas horas: “No hay ningún problema en que (los médicos) vayan a Chaco, pero cuando vienen a Corrientes deben permanecer aislados. No impedimos la circulación, solicitamos a los agentes de salud que en Corrientes permanezcan en su domicilio porque los casos positivos que tenemos de médicos que trabajan en el Chaco dispararon la cuarentena obligatoria de decenas de personas más por tener contacto directo”.
Con el Chaco, y sobre todo con Resistencia, el pueblo correntino tiene más cosas en común que el puente que vino a unir lo que el río separó desde los primeros días de la Creación. Discriminar, señalar e inculpar habla más de quien lo hace, de su inseguridad o de su ignorancia.
Los gobiernos ya lo entendieron. Primero Valdés y después el gobernador del Chaco, Jorge Capitanich, cortaron por lo sano cualquier intento “separatista”. Consultado por El Litoral, en la conferencia online del viernes, Capitanich fue contundente: “No vamos a promover el conflicto con Corrientes, sino la unidad”. “El canal político siempre estuvo abierto con Corrientes, lo que pasa es que en cada jurisdicción se tomó una resolución distinta al decreto de necesidad y urgencia sobre las medidas preventivas del coronavirus, pero lejos de pretender un conflicto interjurisdiccional, queremos para los médicos oriundos de Corrientes el libre ejercicio del derecho y la libertad de trabajo”.
La guerra es contra el virus, no contra el otro. Los poderes constituidos deberían dar el ejemplo, lo mismo que las demás instituciones, públicas y privadas. Incluso el periodismo.
La pandemia, como su nombre lo indica, es un problema planetario, no de los chaqueños, más allá de la pericia o de la idea de pericia con la que uno cree que el Chaco está tratando su crisis, con más de cien casos positivos y siete muertos. Más allá, todavía, de la idea de trabajo conjunto que puedan tener Capitanich y el intendente de Resistencia, Gustavo Martínez, que al parecer se hablan menos que Carlos Vignolo y Arturo Colombi en aquellas épocas fratricidas del radicalismo vernáculo.
Nadie, sano de discernimiento, buscaría contraer una enfermedad que podría matarlo. Por lo tanto, una buena manera de pasar esta larga noche sería informarse para desterrar el miedo.
El pánico al pánico no ayuda. De nada sirve la exageración estigmatizante que viene acompañada de los peligros misteriosos, ligados más al sentido común medieval que al actual. Se podría, en todo caso, seguir las recomendaciones de los especialistas, empezando por la Organización Mundial de la Salud, como incluso hizo el Papa Francisco, y dejar para el fuero íntimo las cuestiones relacionadas con las creencias. Hay por lo menos 500 años de ciencia arbitrada y de cultura humana acumulada como para guardar, al menos por un rato, aquellos saberes extemporáneos, nacidos al contacto del peligro o de la ignorancia. O de la “infodemia”, esa práctica nacida a la sombra del coronavirus y que consiste en difundir noticias falsas o maliciosas sobre la peste para aumentar la angustia en las sociedades.
La pandemia demuestra nuestras falencias. Está claro. Pero también, si queremos, puede exponenciar la fraternidad que contagia al hombre el contacto con la muerte, como dice Blasco Ibáñez.
Tal vez sea hora de empezar a revisar la caladura de los cambios que nos dejará la pandemia, y actuar en consecuencia. Tal vez sea hora de echar mano a la audacia que infunden estas circunstancias extraordinarias para pensar estrategias conjuntas de mitigación, de solidaridad y empatía con los que menos tienen, con los más vulnerables; de intensificar la revisión de ciertas formas anquilosadas, por caso en la administración local. De revisar el tratamiento que reciben, por ejemplo, los médicos, pero también el resto de los trabajadores de los servicios esenciales que demuestran su imprescindibilidad en momentos de crisis. De amonestar la actitud de algunos empresarios, sobre todo de ciertos supermercadistas que amparados en la impunidad del dinero, en la lentitud de la burocracia o en la miopía del ojo estatal, sacan rédito en la remarcación de los productos que perfilan la necesidad.
Quizás sea hora de revisar, no solo el tamaño en el que se distribuye un cronograma de pagos, sino también aquello de particionar semanalmente el mendrugo que como salario reciben en su mayoría los trabajadores del Estado, aquí como en todas partes.
La pandemia cambió la cultura relacional entre las personas. Los gobiernos deberían tomar nota, porque están obligados a estar por delante de los problemas, no a perseguirlos.
Están obligados, por lo menos, a hacer realidad el retórico optimismo de sus partes oficiales.

La guerra del miedo: Corrientes y Chaco, enfrentadas en una inédita pelea política y judicial

Publicado en el diario La Nación

Si algo le faltaba a la ya dramática situación estructural que vive el Norte argentino, pocos hubieran imaginado que ese algo sería la escalada de una disputa interprovincial entre Chaco y Corrientes, en despachos políticos y estrados judiciales, por el manejo de los criterios sanitarios que impone la necesidad urgente de controlar la propagación de la pandemia de coronavirus .

Todo empezó el 24 de marzo, cuando el gobierno de Corrientes dispuso que un grupo de 39 profesionales de la salud debía someterse al aislamiento obligatorio por considerarlo “de alto riesgo”. Este aislamiento incluyó la imposibilidad de regresar a sus trabajos en la provincia del Chaco.
Ante tal situación, la Federación Médica del Chaco y la Asociación de Clínicas y Sanatorios elevaron un recurso cuestionado judicialmente el accionar del gobierno de Corrientes, por entender que la determinación de disponer el aislamiento social y obligatorio de los profesionales médicos con residencia en Corrientes -pero que prestan servicios en la vecina provincia del Chaco- lesiona sus derechos a transitar y trabajar.

En su presentación conjunta, las entidades privadas chaqueñas indicaron además que con la prohibición “se está arriesgando la salud de cientos de pacientes chaqueños” que se quedarían sin atención.

“Sin distinguir entre personal público y privado, la máxima autoridad ejecutiva de la República Argentina ha querido garantizar el acceso a la salud de todos nosotros como habitantes de un mismo suelo, considerando a este servicio como esencial y por ende una actividad exceptuada del cumplimiento del aislamiento social, preventivo y obligatorio”, indica un tramo del escrito firmado por el abogado José Sánchez, en representación de las entidades médicas.

Por esta razón, el domingo pasado, la jueza federal de Resistencia, Zunilda Niremperger , ordenó al gobierno de Corrientes que levante la medida restrictiva que había dictado, pero el cuerpo de asesores letrados del gobierno correntino interpuso otra medida que fue viabilizada este miércoles por el juez federal de Corrientes, Juan Carlos Vallejos , quién anuló lo resuelto por su par chaqueña.

Vallejos hizo lugar a la medida cautelar solicitada por el gobierno de Gustavo Valdés (UCR) y declaró “inoponible” el fallo de la justicia federal chaqueña. Acto seguido, “suspendió los efectos” de lo resuelto contra Estado de la Provincia de Corrientes y el comité de crisis Covid-19.

“Denegar la medida cautelar solicitada importaría hacer prevalecer indebidamente el interés particular de los amparistas sobre el interés general de la comunidad tanto en la provincia de Corrientes como en la provincia del Chaco, de evitar la propagación del virus Covid-19”, sostiene el magistrado.

La resolución del juez correntino repone el vigor del aislamiento de los médicos, alegando, sobre todo, cuestiones de competencia judicial, pero entendiendo también “el peligro” de demorar la cuestión, pues “implicaría un riesgo que no debe correrse, en relación con la pandemia y emergencia sanitaria decretada por la normativa federal y el avance de la circulación comunitaria del Covid-19, lo que demanda una respuesta estatal urgente, inmediata y sin demoras. Y la inmovilización del accionar del Estado correntino importaría la consumación de un perjuicio irreparable para la salud pública en la provincia de Corrientes”.

Esta situación, que afecta a los médicos y al resto del personal de la salud, todavía puede escalar a la Corte Suprema.

Pero además es una situación que afecta no sólo a estos trabajadores sino al resto de los actores del arco económico de la región, porque Chaco y Corrientes comparten mucho más que sus médicos. Por encima de la relación económica, la vida familiar, social y educativa (sólo por nombrar las más importantes) constituyen un solo entramado que ahora habrá que recomponer. Como la relación política entre las administraciones de ambos pueblos.

Los orígenes de esta pelea
Esta disputa tiene antecedentes inmediatos, todos surgidos en paralelo con la pandemia. Primero fueron algunos dardos verbales entre funcionarios de la Salud; después intervino el propio ministro de Salud de la Nación, Ginés González García , para frenar la discusión y correr de la escena los intereses políticos que empezaron a surgir en medio de la crisis. Se le atribuyó al Chaco cierto desmanejo en el tratamiento de la enfermedad, caldo de cultivo para su propagación. La provincia gobernada por Jorge Capitanich es una de las más afectadas del país.

El propio gobernador de Corrientes había sugerido esa situación en declaraciones a la prensa, y en nombre de la preservación de la vida y la salud de los correntinos, ordenó que los profesionales correntinos guarden cuarentena en Corrientes. Después reclamó, a través de su ministro de Salud, Ricardo Cardozo , celeridad en los resultados de las muestras enviadas al Malbrán, y el envío de aparatos e insumos para atender la demanda local.

Sobre el fin de semana pasado, además, hubo un revuelo en las dos orillas por una publicación que endilgaba a los chaqueños la responsabilidad de exportar la enfermedad, cuestión en la que intervino incluso el Inadi. Y en las últimas horas, surgieron situaciones de maltrato, violencia verbal y discriminación hacia una médica que trabaja en el Hospital Perrando de Chaco, cuyo examen de coronavirus dio positivo y que se encuentra guardando aislamiento en su casa de Corrientes.

Mientras todo eso ocurre, Chaco cuenta 5 víctimas fatales por coronavirus, y un total de 91 positivos. En Corrientes son 21 los casos confirmados, sin circulación comunitaria, según se informó oficialmente.

Chaco, una provincia cercada por la crisis y la angustia

Publicado en el diario La Nación

La situación de crisis por la pandemia no da tregua en el Chaco . El Gobierno confirmó ayer la tercera muerte por el nuevo coronavirus en la provincia -igualando el trágico récord de la ciudad de Buenos Aires-, además de la cantidad de infectados, que son 49 y en aumento acelerado, entre otras cosas porque se incrementaron también los procesos de detección del virus en un laboratorio local.

En tanto, hoy se conocerá el análisis efectuado a otro paciente, de quien se sospecha estaba infectado por el nuevo coronavirus, que murió ayer en Resistencia. Era un empresario de una cadena de ventas de materiales para la construcción, de 59 años, y con antecedente de viaje al exterior.

Pero como si no bastase con la angustia del aislamiento y la situación de zozobra de muchas familias de la provincia -abrumadas por el parate de sus economías informales-, en las últimas horas surgió una polémica por un acto del gobernador Jorge Capitanich, que rompió el aislamiento para reinaugurar un monumento en el Día de la Memoria.

Si bien fueron pocos los funcionarios que asistieron e incluso guardaron la distancia de seguridad requerida, Capitanich y su equipo rompieron el protocolo de aislamiento. Y las críticas no se hicieron esperar. La gente reaccionó inmediatamente, sobre todo haciendo notar que por ese incumplimiento hay centenares de personas detenidas.

Diversos sectores opositores consideraron que “Capitanich es un mal ejemplo”. En esos términos se manifestaron dirigentes de la UCR y de Encuentro Cívico. Cuestionaron la “irresponsabilidad” de Capitanich al realizar un acto en plena cuarentena nacional. “Falta de respeto a la población, a quien se le pide no salir de sus casas, bajo pena de ser multados o llevados a prisión”, insistieron. Desde el Gobierno optaron por no responder nada sobre este episodio, ante la consulta de LA NACION .

Fue en este marco de inquietud que el Ministerio de Salud Pública del Chaco informó ayer el fallecimiento de una paciente con diagnóstico de Covid-19: una mujer de 73 años que se encontraba internada en una institución de salud privada de Resistencia desde el 19 de marzo, cuyo diagnóstico fue confirmado anteayer.

“La mujer, que permanecía con asistencia respiratoria mecánica desde el inicio de su internación, tenía comorbilidades: diabetes, hipertensión y obesidad”, señaló Salud Pública en un comunicado oficial.

La paciente había sido internada el jueves último y, según el director de Emergencias Sanitarias del Chaco, Nicolás Ivancovich, no había viajado al exterior, pero sí había tenido contacto con un caso confirmado anteriormente. Otras fuentes, algunas de ellas eclesiásticas, atribuyen a un sacerdote que dio positivo, pero que antes de saberlo celebró varias misas. Por ese mismo caso se activó el protocolo de aislamiento, protección y seguimiento de casos en una localidad de Corrientes, de donde el religioso es oriundo.

Días pasados, en contacto con LA NACION , Ivancovich había puesto la alerta sobre la necesidad de trabajo conjunto en el Noreste Argentino (NEA), sobre todo entre las provincias más cercanas, que son las de Chaco y Corrientes, a las que separa y une el río Paraná.

“Cuando salten los primeros casos en las otras provincias, esperemos que no sea tarde”, había dicho Ivancovich, sustentando esa línea argumental en la estrecha relación que tiene la población de la región. Entre otras muchas cosas, tienen en común extensas fronteras con Brasil y Paraguay, que son a su vez puertas de ingreso y salida del país.

La relación de Chaco y Corrientes es más estrecha aún. Ambas provincias comparten todo: de la educación superior que brinda la Universidad del Nordeste, con sede en ambas orillas, a intrincadas cuestiones familiares y relaciones laborales que, sin conciencia preventiva, o en estado de ignorancia, como el del sacerdote, ofrecen posibilidades de desarrollo a una pandemia como la del coronavirus.

En Chaco cunden los nervios por la situación sanitaria general, por la angustia que genera en su gente verse a diario en el tope de los rankings de la pandemia a nivel nacional, y porque ya se advierte la falta de recursos para afrontar la situación.

“Pocos dimensionan la situación sanitaria. No tienen en cuenta que no hay recursos ni para una situación normal”, agregó, en contacto con LA NACION , el dueño de una pyme que se encuentra cerrada, con vencimientos y la proximidad del pago de sueldos a sus empleados.

La situación es dramática, además, entre los actores de la economía informal, que es en Chaco, como en la mayoría de las provincias norteñas, tanto o más importante que la economía que mueve el Estado, el mayor empleador de la región.

Dentro de este panorama, la buena noticia es que hasta el momento no se confirmó circulación viral, al menos oficialmente. Las últimas muestras fueron analizadas en el Instituto Malbrán y en el laboratorio del Hospital Perrando de Resistencia, dado que a partir de esta semana Chaco está habilitado a realizar los estudios de las muestras, lo que agilizará los procesos y anticipará medidas preventivas.

“A la fecha se han elevado 344 muestras, de las cuales 300 analizan en Malbrán y 44 en Chaco”, agregó ayer la ministra de Salud, Paola Benítez, en conferencia de prensa. Indicó que los médicos que tuvieron contacto con los casos confirmados, están cumpliendo aislamiento social absoluto.

Dada la situación, asimismo, en las últimas horas el Hospital Perrando sumó respiradores e insumos para atender los casos de coronavirus. Son en total 10 nuevos respiradores enviados por la Nación para afrontar la posible creciente demanda ante la emergencia.

Estos equipos se suman al servicio de terapia intensiva para atender los posibles casos de afecciones respiratorias por coronavirus. Mientras, siguen las obras de refuncionalización de otros sectores del hospital para poder sumar otras 52 camas. Y avanza la construcción de un hospital modular que sumará 80 camas de atención de emergencias, según informó el Gobierno.
Por: Eduardo Ledesma