“A corazón abierto” se presentó en Capital

La información es la siguiente: en la Sala Yaguareté de la Feria Provincial del Libro se presentó en la noche del viernes 19 de julio el libro “A corazón abierto”.

Lo importante es esto otro: el agradecimiento.

A Evelyn Bochle, que leyó, estudió e hizo un análisis del libro. Una crítica académica que es mucho más de lo que soñé con este libro. A Romy Espinoza, que de nuevo se tomó el trabajo de recorrer varios largos kilómetros para venir a la feria movido por el respeto y el homenaje permanente a Gerardo Pisarello y, lo creo así, el cariño que le fue tomando al libro del que es uno de sus protagonistas.

A Carlos Lezcano por haber ideado la crónica, por producirla y por seguir acompañando el camino de este texto, esta vez como presentador. A Leonardo Moglia porque sin su aporte, en principio, no habría “A corazón abierto”. Y porque sin sus inquietudes tampoco habría tanta difusión, no ya sólo de este volumen sino de los miles de autores correntinos que le deben a su esfuerzo la coronación de sus obras.
A quienes me acompañaron en la presentación capitalina. A mi familia. A Andrea, Francisco y Victoria. A mis hermanos de sangre y de sentimiento. A varios colegas y amigos que me regaló y me sigue tributando el periodismo. A la gente que no conozco y que estuvo. A los que conozco y agradezco tanto. A Gabriela Bissaro por ejemplo. O a Rocío Plano y a su madre.
Agradezco también a las figuras que estuvieron. Al ex gobernador de la provincia, doctor Ricardo Guillermo Leconte, a su hijo Caito y a Horacio Leconte. Al viceintendente de la ciudad, doctor Emilio Lanari, que ha demostrado sobradamente su interés por esta presentación. Gracias al presidente del Instituto de Cultura, Gabriel Romero, que también se hizo presente, y en especial a las escritoras Stella Maris Folguerá y Moni Munilla. Stella honró mi presentación y se lo agradezco infinitamente. Y Moni no sólo eso: está tanto y siempre que a veces creo que no podría devolverle todo lo que hace por mi.

Gracias al concejal y amigo doctor Esteban “Toto” Ibañez; a la doctora Martha Altabe; al periodista Carlos Simón; a Constanza Pérez Ruiz y a Anita Lezcano; al ex ceremonial oficial Alberto Forastier; a Nico Codermatz, representante del Instituto Crea y, entre otros tantos otros que al final llenaron la Sala Yaguareté, al enorme cineasta Marcel Czombos y a la enorme cantora y amiga Marta Toledo. Gracias totales también a los que no estuvieron físicamente, pero estuvieron. Gracias por sus mensajes.

Y gracias a la Vicegobernación y al doctor Gustavo Canteros que a través del programa cultural del Senado declaró de interés nuestra presentación. Gracias totales.

Crítica: “A corazón abierto”

Por Evelín Bochle
Poeta, Licenciada en Letras, Docente.

Esta crónica tiene como marco principal la IV Feria del Libro de Caá Catí: “Donde nacen los vientos”, llevada a cabo durante los días 1, 2 y 3 de septiembre de 2017.
—“Gerardo murió en mis brazos” —confiesa una de las voces de A corazón abierto, refiriéndose a la muerte del escritor saladeño Gerardo Pisarello.
Un corazón se detiene para siempre. Por un instante, por una fracción de tiempo, la muerte aparece como lo que realmente es. Durante ese intervalo en que se la entiende, se la reconoce, no ocurre otra cosa, no hay palabra ni símbolo, sólo silencio.
El silencio se interrumpe cuando reaparecen los versos, se reaviva la palabra para sortear el dolor, se disimula a la muerte al nombrarla. La palabra, como signo, se ubicarse entre el sujeto y la cosa misma.
Quien narra el momento de la partida del escritor es Romy; Rómulo Francisco Espinoza; abogado, escritor, músico y uno de los discípulos de Gerardo. A partir de allí las voces de jóvenes poetas van a referirse a personajes, hechos y lugares que constituyen la realidad cultural e histórica de Caá Catí y de la zona.
Eduardo Ledesma evoca, a través de ellos, a los grandes poetas, a los que recogieron el legado de los originarios: Albérico Mansilla, David Martínez, Carlos Gordiolla Niella, Pedro Cabral, Olga y Enrique Piñeiro, José Alberto Alarcón y el mismo Pisarello.
Los que toman la posta son principalmente los fundadores de Pájaro de tinta, un enorme y fructífero grupo literario. Son testigos que ofrecen sus relatos y sus anécdotas; pero también son partícipes de la historia porque continúan la actividad iniciada e instaurada por esos grandes que admiran. Ellos son los creadores de la feria como evento cultural e identitario.
Con respecto al género, tenemos en cuenta que la crónica es un tipo de texto que busca el punto cero, el aquí y ahora.
—“Ahora es septiembre de 2017. Ahora es Caá Catí. Ahora es la cuarta entrega de una feria del libro que se despide anunciando su continuidad. Ahora es de noche y el calor afloja.”
Entendemos que el autor regrese constantemente a ese cronotopo; sin embargo, le es imposible sostener la escritura en ese lugar y en ese tiempo. La feria es un disparador que lo ubica una y otra vez frente a otros que aparecen a través de las voces que ahora escucha. La feria es el vehículo que le ofrece la oportunidad de desplazarse e instalarse en un espacio y tiempo poéticos.
Si bien este tipo de texto por definición ubica los acontecimientos en el tiempo, ocurre que el autor se encuentra con personajes y hechos que se pierden en un pasado emparentado con el tiempo detenido, originario. Por eso la obra se va constituyendo como una búsqueda de la palabra, que a través de los grandes poetas de nuestra zona se vincula directamente con la palabra fundadora de los primeros habitantes, ésos que nombraron por primera vez las cosas cuando comenzaron a existir:
—“Caá Catí —dijeron, y quedó para siempre.” Hierba de aroma intenso, monte de olor pesado.
Por todo esto, también es una obra en la que se construye la propia voz poética de su autor. Eduardo Ledesma se presenta como un cronista, pero llega bastante más allá de ser un recopilador de datos:
—“A Caá Catí fui como cronista, pero hice un mal cálculo: pensé que me sobraría tiempo, pues acostumbrado a la vida de los pueblos, no pensé ver más que unas pocas cosas en medio día. Me equivoqué. La feria modifica esa rutina y el tiempo parece no alcanzar.”
Su voz es ésta. Genuina y verdadera se abre camino por entre los testimonios de los protagonistas directos. Lo emocional se entrecruza con un interesante trabajo de investigación y recopilación de información.
La muerte de un hombre, relatada y sentida por otro hombre es un evento devastador que enmudece y paraliza. Pero culturalmente, se funda como un momento de transición y trascendencia. El sentido de pertenencia y la identificación cultural confirman la constitución de una literatura justificada desde su origen.

 

Gracias Evelin Bochle. Por estas palabras, que le dieron marco, nada menos, que a la presentación-lectura de “A corazón abierto” en la Feria del Libro de Buenos Aires. Inmensamente agradecido.
Eduardo Ledesma
Mayo de 2019

La reverberación de la palabra escrita

Por Paulo Ferreyra
Especial para el diario El Litoral

 

La tarde comienza a la siesta, ya después de comer Heraldo Vallejos nos hace de guía por la casa del poeta de Caá Catí, David Martínez. De camino al lugar llovizna, las calles parecen más anchas y desiertas, cortada la quietud por algún auto que pasa raudamente. Las hojas de los árboles están selladas, no se mueve nada, el agua que va cayendo congela hasta los ánimos.
El acceso al pueblo es por la avenida 12 de Octubre, de cara a esta calle se encuentra el almacén y lo que fue la biblioteca de David Martínez. Aún se conservan ahí sus libros, parte de su mobiliario y el almacén, el mismo que estuvo cerrado durante cuarenta años y hace poco se abrió como un cristal intacto, con la colonia fresca y algunos productos amarillos marcados por el paso del tiempo.
La presentación de libros comenzó con el grupo de escritores de Apóstoles, Mónica Ortiz trajo el libro “Madrugadas y silencios”. Luego los cocineros del Iberá, quienes estuvieron durante los tres días ofreciendo exquisiteces, compartieron su experiencia ante un nutrido auditorio. Pasadas las 17 fue el turno de la poeta María Laura Riba, quien presentó su libro “Ella sin nombre” y estuvo acompañada por Heraldo Vallejos. Ambos hablaron del camino que la llevó a escribir esta novela poética.

“Estar cerca para  contarlo”
Luego de realizar durante dos días el seminario sobre Crónica, tema central de la 5ª Feria del Libro de Caá Catí, Josefina Licitra presentó su más reciente libro, “38 Estrellas, la mayor fuga de una cárcel de mujeres de la historia”.
En la mesa estuvo acompañada por Gabriela Bissaro, quien fue desentrañando cómo se gestó el libro.
“A principios de 2011, cuando trabajaba en un perfil sobre José Mujica, quien entonces era presidente de Uruguay, tuve una entrevista con Lucía Topolansky: su compañera afectiva y hoy vicepresidenta de Uruguay. En aquella charla, Topolansky habló de la gesta colectiva que había sido el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T), al que ella y Mujica se habían sumado en los 60, contó cómo esa militancia tenía sus réplicas en las decisiones de gobierno, recorrió su propia vida y evocó los eventos políticos y personales que habían marcado su juventud. Ahí mencionó, sin mayor detenimiento, la Operación Estrella: una fuga carcelaria que ocurrió en Montevideo el 30 de julio de 1971, que llevó a la libertad a treinta y ocho presas políticas y que, hasta el momento, aun cuando tenía cualidades llamativas, no había sido recordada por ninguno de mis entrevistados anteriores.
Esa fue la punta, comencé a investigar y no encontré ningún libro sobre el tema”, explicó Licitra.
“Siempre una fuga es atrapante para leer. Conocemos fugas de hombres, pero una fuga de mujeres conocemos muy poco, entonces esta historia comenzaba a atraerme por varios frentes, una fuga y de mujeres. Sentí que ahí tenía una historia”, subraya.
Luego amplió su alusión explicando procesos de trabajo, pautas que la ayudaron a ordenar la historia y destacó que es un libro con datos duros e históricos, pero que está narrado en forma de novela. “Todos los datos están chequeados porque es un libro periodístico. Al escribir una crónica no podemos ser otro, pero podemos estar cerca para entender lo que sucede”, indicó Licitra.
“Las mujeres eran más reservadas que los hombres. Fui entrevistando a algunas de las fugadas y fue necesario hacer una revisión de los hechos para contextualizar quiénes fueron los Tupamaros. Tardé muchos años y es el libro que más tiempo me llevó, pero eso sucede porque vivo en este país donde uno hace muchas cosas y además escribe un libro”, destacó.

Embriagados en palabras 
La tarde del domingo en cuanto a presentaciones de libros cerró con “A corazón abierto”, del periodista Eduardo Ledesma. Estuvieron en la mesa Yamil, Fabián, Eva, Melisa, Heraldo y Romy. Comenzaron leyendo fragmentos del libro y se fueron ganando poco a poco por la trama, las historias, los personajes. Fue creciendo todo hasta quebrar y volver vidriosos los ojos del autor, que necesitó tiempo para reponerse y leer también él un fragmento.
“El libro es un regalo que en simultáneo es una devolución de todo lo que nos da Caá Catí. Leo Moglia dijo que si yo ponía el texto, él ponía el libro. Así se gestó este proyecto. Las historias y el hilo central tienen que ver con esta Feria del Libro, pero se ensancha con otras historias y personajes entrañables para todos. La pretensión fue poner en estas páginas lo que significa y lo que es Caá Catí”, explicó Ledesma. Al mismo tiempo y casi en simultáneo Fabián Brizuela agregó: “Es interesante vernos en estas páginas”.
La crónica fue el tema de este año y el libro de crónica juega con los datos del periodismo y la literatura, hay poesía, imágenes que están en la memoria del pueblo y se hicieron historia a través de sus escritores.
“El título del libro hace alusión a la manera en que lo escribí. Este libro lo escribí a corazón abierto, puesto que a menudo debo congelar mi corazón para escribir, pero aquí lo dejé latir y abierto”, explicó Ledesma.
Las historias y las anécdotas en el cierre se fueron esparciendo. Romy Espinoza contó su anécdota con el escritor saladeño Gerardo Pisarello y dejó mudos a todos por un instante, mientras la emoción reverberaba en los rostros ya sensibles en la despedida de la feria.
Hubo aplausos sostenidos después para Gabriela Bissaro y Carlos Lezcano. Este último tomó la palabra para señalar su agradecimiento por el apoyo de todos. “Desde hace unos años en el mes de marzo nos reunimos para pensar la Feria del Libro. Esto se hace con trabajo, y queremos invitar a que se sigan sumando, porque los nuevos contenidos de la feria vendrán de personas nuevas”, destacó.
El cierre musical fue con un homenaje a Rudy y Nini Flores de la mano de Ricardo Navarro y Alejandro Barrios y luego una actuación de Guaranítica.
En ese contexto se acercó una señora y entregó un pan enorme a varios de los organizadores y también a Eduardo Ledesma, una forma más de agradecimiento por su contribución y aporte a la Feria del Libro.

En la Feria del Libro: periodismo por periodistas

La prensa tuvo un lugar protagónico el jueves 20 de julio en la Feria Provincial del Libro que se realiza hasta el 29 en el predio del Tekové Potí ublicado en la costanera Sur. Esta segunda jornada contó con la presencia de Gabriela Cabezón Cámara, Edi Zunino y una mesa de periodismo editorial integrada, entre otros, por el subdirector del diario El Litoral Eduardo Ledesma.

Con la presencia de Beatríz Sarlo, comenzó el miércoles la 7ª Feria Provincial del Libro, “Dime qué lees”. El jueves, en su segunda jornada, el periodismo fue la vedette con una mesa sobre “Periodismo editorial” conformada por Eduardo “Pepe” Ledesma, Luis Alarcón, Mariela Mioni, Marcelo Pucciariello, Carlos Lezcano y Carlos Quiñonez.

La charla comenzó en la Sala Nº 1 que se llenó por completo, y debió ser trasladada luego a la Sala 4 donde se sumó la periodista Gabriela Cabezón Cámara con su disertación: “Literatura y periodismo, un par en tensión”.

Antes hubo una serie de intercambios relacionados con la propuesta:

¿Cómo se financian los trabajos periodísticos en su paso a la industria del libro? ¿Cómo hace para vivir un periodista que debe dedicar al menos 6 meses a una investigación para publicar un libro? ¿Quién edita? ¿Hay público para que los periodistas intenten la patriada de invertir en un libro? ¿Cuáles son los intereses de las editoriales locales y regionales?

De estas y otras cuestiones se habló en la mesa, luego de que los distintos participantes expusiera su punto de vista. Hubo una suerte de estado de la cuestión, pero se habló además de los complejos sistemas periodísticos locales dependientes del Estado, de las formas nuevas de producción, de la evasión de la censura, de los libros existentes de periodistas, la mayoría editados en Buenos Aires, etc. De la necesidad de contar con editores.

Tras el cierre de esta presentación fue el turno de la periodista, escritora y docente Silvia Mercado, quien habló sobre “Actualidad política y perspectivas en un año electoral” y más tarde, el periodista Edi Zunino presentó su novela “Locos de amor, odio y fracaso”.

Ante una multitud, Pepe Mujica esbozó un alegato por la vida en la Feria del Libro

No quiero convencer: quiero invitar a pensar”, dijo José “Pepe” Mujica, senador nacional y ex presidente de la República Oriental del Uruguay, ante el patio colmado de la Escuela del Centenario donde se desarrolla la Feria Provincial del Libro y que lo tuvo ayer como figura excluyente.
La frase claramente no fue ingenua, ya que el ex tupamaro paseó su tonada yoruba haciendo un llamamiento a la vida, a la solidaridad, a la integración y la justicia social. Apuntó directamente al corazón de los jóvenes, colectivo que en cantidad abundante colmó el patio escolar, espacio que por momentos fue una tribuna de vitoreos al octogenario dirigente político devenido en la voz de la conciencia latinoamericana, si es que existe tal cosa.
Con la charla de Mujica, que duró poco menos de una hora, la Feria cerró una jornada apoteósica, como pocas en la historia de la propia actividad que lleva seis ediciones: un verdadero acierto organizativo no sólo en cuanto a la convocatoria sino también en cuanto al contenido. Permitir que Mujica diga lo que diga en un ámbito como el de ayer, sin dudas marcará un antes y un después para los grilleros feriales, que apostaron a la diferencia y ganaron con creces.
Mujica es un diferente y en castellano básico exaltó ese amor por las diferencias, sobre todo por las diferencias de pensamiento que deben caber en el paquete del respeto y de la tolerancia, según dijo, para hacer una sociedad mejor, más justa, más inclusiva, que mire especialmente a los viejos y a los niños, como pidió en Brasil el Papa Francisco.
“No se puede liberar al pueblo si no se libera cada uno primero”, dijo contundente, para ganarse uno de los tantos aplausos de la noche fresca, pero calefaccionada por unos tótems gigantes que alimentaban el fuego a gas.
El gobernador Ricardo Colombi seguía henchido de satisfacción por su “logro”, pero desde el fondo del patio central de la escuela que albergó, anoche, a cerca de 1.500 personas. Adelante, sólo, en una mesa, Mujica desarrolló su tesis en favor de la vida que es, a su decir, la única mercancía que no puede comprarse ni venderse.
El ex presidente habló de buscar permanentemente la libertad y la felicidad que -graficó-, no es sensorial, sino un equilibrio con uno mismo, con las ganas y la alegría de hacer lo que uno quiere.
Hay que cuidar de los jóvenes, remarcó, hacer que aprendan de nuestros errores y en todo caso cometan sus propios errores, pero no los mismos.
Pidió trabajar para ganarse la vida, no para acumular. Pidió no seguir el ejemplo de los 80 hombres que concentran la riqueza equivalente a la de miles de millones de personas. Pidió tratar de revertir la realidad de América Latina, pródiga en recursos pero al mismo tiempo, la tierra más desigual del planeta.
“Nada en demasía”, dijo en clave filosófica. “No se puede trabajar tanto pensando en los hijos, porque en ese camino, a tus hijos le faltás vos”, dijo, interpelando al auditorio que una vez más le retribuyó con aplausos.
Habló de política y de economía, pero para principiantes, para jóvenes, para los que serán el futuro. Para los obreros del mañana, “aquellos de dos idiomas mínimo”, añadió, para introducir más tarde una mención acerca de los cambios que producirá en el mundo el uso de la tecnología.
“La lucha de cerebros es una lucha de vanguardia”, dijo también, ante un grupo de periodistas, para hablar de las políticas educativas que el Estado debe administrar para capacitar y luego contener los talentos en función del desarrollo del país.
Sugirió, en esa línea, cuidar los talentos; no permitir que un sueldo mejor produzca la fuga de cerebros y de ese modo ayudar a los cambios culturales tan necesarios.
El mundo es una lucha, añadió casi al final, por lo que invitó a luchar aún en la caída. No a darse por vencido. “Estamos programados para vivir. En todo caso, vivir nos dará otra oportunidad: otro amor, otro trabajo, otra posibilidad. Lo que está dicho es que nada de eso lograremos en la muerte”.
Amar la vida. Ese fue el eje de Mujica en la fresca noche ferial. El mensaje que siguieron al borde de la devoción las miles de personas que asistieron y las tantas que lo siguieron por radio y televisión.
“La vida es una lucha, queridos correntinos. Y yo pertenezco al bando de los luchadores”, dijo y desató la apoteosis de esta edición de la Feria del Libro.