Hugo Scofano: “Quiero que Amandayé siga siendo un espacio de creación y respeto por el escenario”

Músico, cantante y guitarrista correntino, Hugo Scófano es uno de los fundadores de Amandayé y hoy encabeza una nueva etapa del grupo. A 28 años de su creación, habla de la identidad que permanece, de los cambios y del desafío de transmitir una forma de hacer música.

Por Eduardo Ledesma 
Versión gráfica: Belén Da Costa

Músico, cantante y guitarrista correntino, uno de los fundadores de Amandayé, el grupo que desde 1998 renovó el chamamé con un trabajo de armonías vocales que no tenía antecedentes en el género.

Este sábado 3 de octubre celebraron 28 años en el Teatro Vera. Hugo Scófano es hoy el único fundador al frente de una nueva formación, y lleva ese peso con la misma convicción con que empezó: crear, no custodiar. En esta charla hablamos de lo que queda del espíritu original, de lo que cambia y lo que no puede cambiar en Amandayé, y de qué se celebra realmente cuando un grupo llega a casi tres décadas de trayectoria.

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¿Quién sos, si tuvieras que presentarte más allá de tu trayectoria musical?

Exactamente lo que vos habías dicho: una persona que transitó la vida a través de la música.

¿Es imposible para vos pensar la vida sin la música?

Sin la música, si. Pero la música trae aparejado todo el resto.

¿Y qué es todo ese resto para vos?

Es lo que uno sube a un escenario para llevar algún mensaje y recibir, a cambio, el afecto de la gente. Es un ida y vuelta. Al final, lo que más te lleva es ese encuentro con la gente y el cariño que se mantiene. Creo que eso ensancha el alma y te da ganas de seguir. Sobre todo ahora que estamos reposicionando al grupo y trabajando con gente joven. Yo ya estoy con ganas de teñirme todo porque la estoy pasando muy bien.

Amandayé tiene algo particular: no solamente suma músicos jóvenes, sino que también busca llegar a un público joven. Al mismo tiempo, está el público que los acompañó desde aquella época de Pocho Roch, Canto Raigal o Renacer. ¿Qué aprendiste de esos caminos para que todo eso confluyera después en Amandayé?

La música te da muchísimas posibilidades. Podés agarrar una guitarra y ser solista, mantener tu ego arriba, o bajar el ego y compartir la música con otro. Yo estoy en esa segunda parte. Hice mucho deporte y siempre fui de los deportes colectivos. Nunca fui de los individuales. En la música me pasa lo mismo: cuando compartís, se genera un sonido único. Y nosotros insistimos mucho en la armonía vocal porque los timbres de las voces son únicos.

¿Cuál es para vos el instrumento principal: la guitarra o la voz?

La voz.

¿Y suena mejor cuando está acompañada?

Claro. Por ejemplo, Pedro del Prado y yo empezamos juntos en Nuevo Día, en la década del 70. Incluso la respiración al cantar puede hacer una diferencia. Musicalmente podés armar una armonía: una persona hace una voz, otra hace otra y otra una tercera, pero tímbricamente puede no funcionar. A veces aparece esa magia de la música. Nosotros fuimos logrando en los grupos en los que estuvimos un sonido propio, y eso se logró con Amandayé.

En 1998, junto a Pedro del Prado y Hugo Flores, dejan Renacer y forman Amandayé. ¿Qué estaban buscando para construir algo que tuviera ese sonido particular?

Había muchas cosas. Nosotros entramos con Pedro a un grupo que ya estaba armado y que tenía una identidad marcada por la línea de Montiel. Ricardo Scófano había sido bandoneonista de Montiel y Hugo Flores había estado en el Cuarteto Santa Ana. Había mucha influencia de esa tradición.

Nosotros veníamos de otro lado. Pedro es de Paso de los Libres y yo soy de Corrientes Capital. Entonces había cosas que yo no podía cantar porque no me las iba a creer nadie. Yo soy citadino, soy de la ciudad.

Y ahí apareció algo muy importante: el respeto por la identidad. Yo no me iba a poner una ropa que no sintiera. Por suerte, en el camino apareció Pocho Roch, que me hizo entender que no necesitaba hacer eso: tenía que contar mi propia historia.

¿Sentías que estabas impostando una identidad que no era la tuya?

Claro. La gente que hizo esas cosas las vivió. Nosotros no teníamos esa vivencia. Entonces, ¿por qué teníamos que hacerlo? Pocho me hizo entender que había que contar la propia historia.

Amandayé nace también con esa búsqueda de la armonía vocal. ¿Eso fue aprendizaje, recorrido, técnica?

Sí, hay técnica. Cuando estábamos en Nuevo Día, éramos todos jóvenes que estudiábamos en universidades. Había un entrerriano, Rodolfo Tisocco, que era barítono; un santafesino, Boratti, que era bajo; Pedro, de Paso de los Libres; y yo, de Corrientes. Éramos universitarios y ahí empezó todo.

En ese momento estaba de moda cantar en armonía. Estaban Zupay, Opus 4 y otros grupos con otro repertorio. Nosotros hicimos algo distinto: chamamé a cuatro voces. Y hoy no veo una propuesta así en la gran cartelera de la Fiesta Nacional del Chamamé.

¿Por qué creés que no sucede?

No sé. Yo pensé que íbamos a dejar un camino, que la gente iba a recordar esa propuesta, pero no sé por qué no la encararon otros.

¿Puede tener que ver con la complejidad de la formación?

Sí, es muy complejo. Nosotros hacíamos, por ejemplo, “La Calandria” a voces. Era una rearmonización sobre algo muy conocido, que normalmente se tocaba con bandoneón, pero nosotros lo hacíamos a voces.

Y teníamos el atrevimiento de la edad: teníamos 20 años. Abríamos festivales y la gente esperaba el acordeón, el sapucay, y aparecíamos cuatro locos con los micrófonos y las guitarras abajo. Entrábamos cantando a lo Martín Fierro. Nos preguntaban: “¿Y no tocan la guitarra?”. No. Hacíamos “La Calandria” a voces, “Kilómetro 11” a voces.

Se generaba una tensión porque el público estaba esperando otra cosa. Y nosotros decíamos: bueno, o viene el aplauso o viene el primer sillazo. Pero nos jugábamos. No buscábamos el aplauso fácil.

Nombraste varias veces la edad. ¿Qué queda de aquel Hugo Scófano de 1998, fundador de Amandayé, y qué tuvo que cambiar con el paso del tiempo?

Pasaron las comodidades. Cambió el método de trabajo. En los arreglos de guitarra estábamos tranquilos porque teníamos a Pedrito, que sabía exactamente dónde estaba cada uno. En la armonía, en cambio, todos teníamos voz y voto porque conocíamos el ámbito en el que estábamos trabajando.

Ahora me tocó asumir un lugar diferente. Nunca me gustó pensar que en un grupo había un director, aunque siempre hay alguien que, de manera intrínseca, cumple ese rol. Cuando decidimos continuar con Amandayé, primero nos preguntamos qué hacíamos. Yo podía dar por terminado el ciclo.

Ahí pasaron varias cosas: primero se fue Hugo Flores y después murió Pedro. ¿Cómo se complicó la continuidad del grupo?

También se enfermó Piri Aráoz, Alejandro Aráoz, que se había sumado a Amandayé. Él cambió la voz y aportó otra sonoridad.

La característica del Amandayé original era que éramos tres personas que podíamos cantar como solistas y también armonizar. Tener tres personas con una voz identificable era una característica muy importante.

Llegaste a una esquina en la que había que decidir si cerrabas o seguías. ¿Qué hiciste?

Sí. Nosotros todavía seguíamos con el impacto porque lo de Pedro no lo esperábamos. Pero también hay que estar preparado.

Cuando se fueron los Flores, Rodolfito, que estaba en la formación inicial y tocaba el bajo, también se fue. Y quien lo reemplazó fue mi hijo, Julián, hace 12 años. Por eso tampoco estamos hablando de una formación completamente nueva. Julián es el más antiguo de esta formación. Agustín Monzón, en el acordeón, está hace diez años y empezó con nosotros a los 17.

Entonces, el grupo no se derrumbó. Había gente que ya había puesto el hombro durante mucho tiempo.

¿Qué te pasó a vos en ese momento? Porque decís que por un momento pensaste: “Hasta acá llegué”.

Depende de cómo te pegue. Yo dejé que fluyera, pero también estaba la preocupación por los chicos.

Cuando se fueron los Flores, a Pedro le impactó porque éramos amigos de toda la vida. Pero el motivo era válido: él quería tocar con sus hijos y me parecía bárbaro.

Después apareció Piri. Me dijo: “Yo sé todas las armonías, tengo el auto con nafta, vivo a 100 kilómetros, cuando ustedes me digan voy con mi cuadernito”. Y así aparecen las personas.

Cuando Pedro se interna, entra Facundo Rodríguez, un gran guitarrista, como diciendo: “Yo estoy”. Cuando Agustín se va de gira por Europa, aparece Sebastián Flores, el hijo de Nini Flores.

Siempre encontramos gente dispuesta a que esto continúe. Yo no iba a ser el tipo que tirara el ancla. Y todavía tengo ganas de subirme al auto, viajar y cantar.

Está también tu hijo Julián. ¿Cómo se transmite una identidad sin imponerla? Porque hay una sonoridad que hay que respetar si querés seguir siendo Amandayé.

La comparación era inevitable. Y más cuando salimos con esta nueva propuesta en la Fiesta Nacional del Chamamé. Había una presión extra: “A ver qué hacen estos”.

Hay gente que conoce todas nuestras costillas y la comparación iba a ser inevitable. Por eso mi propuesta fue mostrar cosas que habíamos grabado en discos de amigos y que nunca habíamos cantado en vivo.

Aparece “No llores, sauce” y también una deuda enorme que teníamos con Mateo Villalba, que nos regaló un tema llamado “Amandayé” y que nunca habíamos hecho en vivo. Les fui planteando esas canciones porque de esa manera no podían compararnos con la otra formación: nunca las habíamos cantado con aquella formación y ahora son nuestras.

Hay clásicos de Amandayé que no podés sacar del repertorio.

Claro. Hay cosas que no se pueden sacar porque la gente las tiene en la memoria del oído. Pero ahí aparece la habilidad de los chicos y la formación que tenemos. Por ejemplo, se retocó la partitura con arreglos sencillos para que esas canciones sean de este momento.

Hace un tiempo dijiste que no querías que Amandayé fuera un grupo de covers ni un tributo, sino un espacio de creación. ¿Qué significa eso hoy?

Y se está dando. Es lo que siempre hicimos. El grupo siempre fue un lugar de aporte.

Yo tengo el repertorio completo escrito. Cualquiera que lee música puede recibir su parte y tocarla. Pero eso no alcanza. La idea es confiar muchísimo en esta nueva generación porque yo ya estoy pasando la vara.

Porque aparece el alma. La técnica puede ser perfecta, pero hay algo más. ¿Qué lugar tiene eso en el proceso creativo del grupo?

Claro. Si no sentís, no me cree nadie. Puedo ser el mejor técnico tocando la guitarra, pero si no le pongo sentimiento soy una maquinita.

Y veo cómo los chicos se están soltando. Mi hijo se formó musicalmente acá en el Instituto, tiene su propia propuesta y también tiene una banda de rock. Con nosotros no quería cantar, aunque siempre cantó. Ahora canta y propone arreglos.

Agustín también participa de los arreglos. Cuando nosotros armábamos las armonías, él estaba con el acordeón, pero tenía una ventaja: tiene la armonía en los botones. Entonces sabía qué estábamos armando y ahora propone otras formas de rearmonizar.

Eso también los incentiva a ser parte de los arreglos y de las propuestas.

Yo no soy compositor. No porque no tenga cosas que decir, sino porque respeto mucho al poeta y me siento cómodo cantando cosas de amigos que están quedando pocos.

Nos quedan obras de Mateo, algunas cosas de Mario, material que nos mandó Marily Morales Segovia y también mucho de Cacho Tito Gómez. Hay todavía material para trabajar.

El 3 de octubre van a celebrar los 28 años de Amandayé en el Teatro Vera. ¿Qué prepararon para esa noche?

Vamos a celebrar el cumpleaños haciendo un repaso por la historia. Y los cumpleaños siempre son con amigos, así que va a haber invitados que tuvieron que ver con nosotros y otros que quizás no sean tan conocidos por el público, pero siempre estuvieron.

Van a venir amigos de Formosa y va a ser una noche de encuentro. También invitamos a amigos con los que compartimos épocas con Pocho y que aceptaron estar.

Va a ser una gran amigada, pero con gente que tiene que ver con nuestra historia y con todo esto que estamos hablando.

Después de casi tres décadas, ¿hay todavía algún sueño personal con Amandayé que tengas pendiente?

Sí. Nosotros tuvimos una experiencia muy linda cuando viajamos afuera y me parecería muy lindo repetirla. Una cosa es contarles a los chicos esa experiencia y otra es que ellos la vivan.

Creo que el grupo está nuevamente a esa altura. Agustín no esperó ese momento: armó su gira, agarró su acordeón y se fue. Y eso es muy necesario porque volvés renovado, traés otra cosa.

También te sentís como alguien que está transmitiendo una cultura. Y con más experiencia eso se siente todavía más.

Tenemos pendiente una invitación de nuestros hermanos paraguayos, el Grupo Generación, para hacer un teatro en Asunción, en el Teatro Municipal. Ellos son uno de los grupos más importantes de Paraguay y no pudimos devolver esa invitación por la pandemia.

También queremos traerlos al Vera, pero creo que tiene que ser una noche especial, un verdadero encuentro.

Facundo, que estuvo un tiempo con nosotros, estuvo tocando con Yamandú Costa por toda Europa. Ahí aparece otro vínculo con Brasil. Yo me imagino todas esas cosas puestas en un escenario. Eso sería una verdadera integración.

¿Quiénes forman hoy Amandayé?

Está Julián, mi hijo; Agustín; Diego Flores, de Curuzú Cuatiá, en guitarra; y también percusión, batería, teclado y guitarristas invitados.

Agustín tiene un grupo de amigos que se juntan y pueden llegar a ser seis acordeones tocando juntos y armonizando. Son todos chicos de la misma edad y muy talentosos.

Creo que esa es la verdadera renovación.

¿Qué te entusiasma de esa nueva generación? Ustedes tuvieron otra manera de aprender y escuchar música. Estos chicos tienen otra formación y otra cabeza. ¿Qué te pasa frente a eso?

Me entusiasma y me alegra muchísimo. Hemos trabajado con gente que creía que sabía música y, en realidad, se perdía tiempo. Cuando manejás un lenguaje musical así, todo es rapidísimo. Hay cosas que ya se saben y fluyen.

Es como un buen número nueve en el área: sabe qué hacer. El músico también. Y toda esta generación viene muy preparada. Creo que eso le hace bien a la música popular.

¿Sentís que esta formación puede darle otro vuelo a Amandayé?

Sí. Creo que Amandayé puede dar un plus más. Sobre todo de mi parte. Todavía tengo ganas. Ya no quiero dar por terminado esto, aunque también siento que dedicarle la vida a esto ya fue una etapa enorme.

Pero no quiero hacer todavía la raya.

El chamamé fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad y tiene una fuerte presencia regional. Además, hay nuevas generaciones que están apareciendo. Desde tu experiencia, ¿cómo ves el presente y el futuro del chamamé?

Nosotros vamos a estar en un ciclo que se llama “Latido de Chamamé”, que fue muy bien recibido por la gente de Cultura. Nos dieron una sala desde mayo hasta noviembre, una vez por mes, para mostrar a mucha gente que viene con entusiasmo.

Nosotros habíamos pedido octubre por el cumpleaños y me parece muy importante tener presencia en el Vera, pero también compartir con la gente que viene tratando de mostrar lo suyo.

Lo que me entusiasma de esta nueva generación es la preparación que tiene. Creo que en algún momento van a tener su propia historia para contar y ese va a ser el próximo salto.

A nosotros nos enamoraron las historias. Con el tiempo empezás a recorrer el camino de Santa Rosa, los lugares que nombra el chamamé, y te das cuenta de lo grande que es nuestra música y de la variedad que tenemos.

Más allá de los poetas que ya conocés, ¿seguís encontrando cosas nuevas para leer y cantar?

Sí. Me pasa que me perdí un poco con la parte de los poetas. Terminó Zini, terminó Don Juan Carlos y nos queda Cacho González Vedoya.

A Cacho le voy a decir públicamente que nos debe el “Amandayé”. Pocho Roch y Cacho González Vedoya fueron los autores del nombre. Pocho no solo nos propuso el nombre, sino que nos regaló una canción.

Mateo Villalba también nos hizo una canción que se llama “Amandayé”, que grabamos en un disco suyo y que ahora estamos incorporando a nuestro repertorio.

Nos falta la visión de Cacho González Vedoya sobre Amandayé. Pocho nos dijo que era “ama lluvia, ndayé”, es decir, lo que dice la lluvia poéticamente. Cacho, en cambio, dijo que Amandayé era una reunión o junta, según el diccionario guaraní.

Entonces, lo que estábamos haciendo nosotros era justamente eso: una reunión o junta de gente que toma decisiones. “Ustedes están haciendo un Amandayé”, nos dijo. Y ese fue el nombre.

Cacho había quedado en hacernos un poema sobre Amandayé porque también fue quien nos puso antes el nombre Canto Raigal. Venimos de una historia.

Y de lo nuevo, creo que todavía está esa llama prendida. Ahí están todos los chicos nuevos, con sus inquietudes.

Si mirás al Hugo Scófano que empezó mucho antes de Amandayé y que hoy está celebrando 28 años con el grupo, ¿qué le dirías a ese joven que anduvo buscando su camino con la música?

Mi viejo me acompañó a estudiar música. En casa me habilitó ese camino y yo hice lo mismo con mi hijo. Cuando empezás a jugar con la guitarra, él decía: “Esto se estudia”. Y me buscó un profesor.

Nunca fue el objetivo que yo acompañara a mi hijo para que tocara. La música me fue sorprendiendo. Después tomás conciencia de que viniste para algo: por algo tenés afinidad con la música, por algo tenés una voz para decir. Y creo que ahí está a lo que vinimos.

La verdad, no me arrepiento. No me arrepiento de haber dejado una carrera universitaria. Tengo una familia hermosa y nunca mezclé la construcción de mi familia con la parte profesional de la música de una manera que pudiera desviarme.

Cuando me dediqué, nunca lo tomé como un hobby. Siempre encaré las cosas pensando: si vamos a hacer algo, vamos a hacerlo bien. No a medias.

Y, sobre todo, siempre tuve respeto por el escenario. No subir sin saber la letra, sin saber la armonía. El escenario es sagrado.

Para mí, cada escenario es un desafío, pero no entro tenso: entro a pasarla bien, con el respeto que implica estar ahí. Yo estoy llamando a la gente para que me escuche. Entonces, el silencio se gana y el aplauso se gana.

No sueño con ser una estrella. Con que nuestra música sea respetada, se escuche y pueda servirle a alguien, para mí alcanza.

Hay gente que me cuenta que se casó con una canción nuestra. Otros me dicen que pusieron un disco y terminaron emborrachándose. Lo importante es que no pasó desapercibido. Causó un efecto.

Y hoy, transitando el año 28 de Amandayé, sigo sintiendo que la vida continúa. Quiero apostar mucho a esta formación, aunque algún día yo no esté. Quiero dejar andando la calesita para que ellos la agarren y aprendan lo que es un grupo.

Porque la armonía no está solamente arriba del escenario. También está abajo. Primero hay que trabajar los egos y después trabajar con las personas.

Nosotros cuidamos mucho el entorno y que la persona que comparte nuestro espacio no traiga problemas. Esa armonía está nuevamente fluyendo en el grupo. Cuando viajamos también se nota y eso después sale arriba del escenario.

Veo que en esta generación hay mucha gente buscando su nicho, tocando con distintos grupos. Quizás son más prácticos que nosotros, pero creo que no se puede lograr todo siendo solamente sesionista.

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“Sequía abrumadora”. En solo 7 días, se quemaron más de 116.000 hectáreas y preocupa la falta de lluvias en una provincia

Corrientes revive el fantasma de la desolación de 2020-2021, cuando se incendiaron más de un millón de hectáreas; las autoridades le piden a los vecinos que identifiquen con una bandera si tienen agua para ayudar.

Para La Nación

CORRIENTES.– Con una víctima mortal y pérdidas materiales que aún se cuantifican, los incendios en Corrientes ya quemaron más de 116.000 hectáreas de territorio solo en lo que va de febrero. La suma de focos ígneos fue mayor durante la última semana, cuando el fuego se aceleró y arrasó casi con la misma cantidad de superficie alcanzada por las llamas en enero, que cerró el mes con alrededor 128.000 hectáreas arrasadas, según datos oficiales.

No obstante esta situación, tras los intensos combates de las últimas horas, en la noche del viernes brigadistas lograron controlar el 90% de los incendios, y fue el resultado de un trabajo articulado en territorio con camionetas, autobombas y aviones, junto con Bomberos Voluntarios y los propios pobladores.

La situación es de angustia, porque ya se quemaron cerca de 250.000 hectáreas, lo cual aviva el recuerdo de los fuegos de 2020-2021, que convirtieron en cenizas más de un millón de hectáreas de campos y humedales.

El gobernador Gustavo Valdés recorrió la principal zona afectada en Curuzú Cuatiá y las asociaciones rurales convocan a colocar banderas amarillas en los campos donde existan reservorios de agua para la lucha contra las llamas.

Lucha sin descanso

Este último viernes fue un día particularmente intenso en todo el sur de la provincia, aunque al caer la tarde las autoridades hablaban de un control casi total de los fuegos. En la zona norte, en tanto, cayeron algunas lluvias de variada intensidad, lo que ayudó a aliviar un poco el panorama.

Sucede que, desde hace varios días, Corrientes es poco menos que la sucursal del infierno. Se queman los campos, pero en las ciudades las temperaturas son muy elevadas, con térmicas que superan con holgura los 40°C.

Por esta razón, además de la sequía, bomberos, brigadistas y trabajadores de Defensa Civil redoblaron esfuerzos para mantener bajo control los focos ígneos que alcanzaron magnitudes enormes entre el miércoles y jueves pasados.

En el sur provincial, las zonas rurales de Corrientes más afectadas estos días fueron Santiago Baibiene (Departamento Curuzú Cuatiá) y Mariano I Loza (Departamento de Mercedes), “pero ambos focos ígneos fueron apagados”, confirmó a LA NACIÓN, el director de Defensa Civil de la provincia, Eulogio Márquez.

En tanto, todavía preocupan las localidades de Perugorría, en el centro-sur, y La Cruz, en la costa del río Uruguay. “Hay otros focos activos pero circunscriptos, allí se trabaja con sistema de cortafuegos y quedó apostada una dotación mínima de guardia”, explicó este viernes el subdirector de esa área, Bruno Lovinson.

Tierra quemada

Márquez indicó a LA NACIÓN que “efectivamente los incendios han sido mucho más grandes en lo que va de febrero en relación con todo enero”. Además, compartió los datos puntuales de zonas afectadas donde confirma esa correlación: solo en enero hubo 127.698 hectáreas quemadas, mientras que desde el 1 hasta el 7 de febrero ya se contabilizaron más de 116.000 hectáreas de campo alcanzadas por el fuego.

“Estamos atravesando un momento muy difícil debido a la ola de calor, las altas temperaturas y una de las peores sequías. La utilización del fuego está prohibido en toda la provincia. Es fundamental tomar conciencia. Seamos responsables”, señaló el gobernador Valdés al recorrer las zonas afectadas.

Valdés sobrevoló distintos focos de incendios en la provincia y el jueves, desde Curuzú Cuatiá, aseguró que el gobierno provincial pone a disposición todas sus áreas en coordinación con fuerzas locales para el combate al fuego. Es así que coordinó las tareas que realizan Bomberos Voluntarios, Policía de Corrientes, Brigadas Forestales, Defensa Civil, los ministerios de Salud y de Desarrollo Social y la Dirección de Energía, junto al aporte que realizan los municipios para sofocar las llamas.

Remarcó, por otra parte, que impartió una orden al ministro de Producción, Claudio Anselmo: “Ver cómo podemos acomodar el sistema productivo y, de esta manera, brindar una mano a quienes todos los días le ponen el hombro y trabajan en la producción y economía provincial”.

Preocupación del campo

En el plano de la producción ganadera, los trabajadores rurales ven la situación con preocupación. “Ver el campo totalmente destruido, todo quemado es muy lamentable, desesperante”, señaló Ana González, una productora ganadera de la zona de Curuzú Cuatiá, en declaraciones a Radio Dos. Según indicó, el viento es el principal problema ya que es el que propaga las llamas que terminan arrasando con todo.

“Es imparable este momento. De las 25.000 hectáreas quemadas en las últimas horas, 20.000 pertenecen a esta comunidad”, dijo ayer el intendente de Curuzú, José Irigoyen.

“Esto es un infierno. Es muy triste el panorama que tenemos”, añadió Carina Tomasella, presidenta de la Asociación Rural de Perugorría, en contacto con radio Sudamericana. “Hay una sequía abrumadora. Llevamos tres meses sin precipitaciones importantes”, informó la dirigente rural que al momento de la entrevista telefónica, pasadas las 21, recién estaba regresando de la zona afectada por el fuego.

Cerca de ese lugar, en el pueblo de Mariano I. Loza, conocido por los lugareños por Solari, Cindia Mendoza, directora de la escuela rural 919 del paraje Alem Cué, falleció el lunes pasado como producto de los incendios cuando intentaba auxiliar a su padre en el combate contra las llamas.

Ante esta situación, desde la Asociación de Sociedades Rurales de Corrientes iniciaron una campaña que busca respaldar el trabajo del combate contra el fuego en los campos y forestaciones de la provincia. “Los establecimientos que tengan perforación y bombas de agua disponibles cercanas a las rutas, que se identifiquen con una bandera o pañuelos amarillos en los ingresos, sean en cualquier camino rural o ruta provincial o nacional”, indicaron.

Hasta cuándo seguirá la angustia

Los incendios en la provincia comenzaron en diciembre, antes de Año Nuevo, y ya entonces hubo una fuerte campaña de las autoridades para frenar las quemas intencionales en zonas de pastizales. “Los incendios de estos días nos hablan de la inconducta de la gente, son intencionales”, había explicado en enero Márquez, sobre los focos que combatían arduamente los cuarteles de bomberos.

Las condiciones climáticas, en tanto, son desfavorables para el ambiente por la sequía aparejada al fenómeno de La Niña. “En algunos puntos de Corrientes, las lluvias en estos meses han sido mínimas. Los pronósticos indican que la tendencia de temperaturas elevadas y sequedad podría continuar varios meses más”, explicó a radio Santa María de las Misiones, Luis Martínez, ambientalista local. “Los pronósticos indican que esta crisis podría extenderse hasta marzo o abril. Mientras tanto, es fundamental seguir monitoreando la evolución del fuego”, sostuvo.

En tanto, las autoridades insisten en denunciar ante cualquier presencia de fuego al 100, 103, 105 y 911 o mediante la aplicación móvil Alerta Corrientes.

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Jorge Zimerman: “El Oncológico será uno de los hospitales más importantes del país y la región”

Zimmerman es el director del Instituto de Oncología de Corrientes y asegura que el futuro Hospital Oncológico avanza a toda marcha. Tendrá equipamientos de Estados Unidos que no hay en ningún país limítrofe. 

Por Eduardo Ledesma

Edición gráfica: Belén Da Costa

“El Hospital Oncológico tiene que estar terminado el año que viene, no puede ser de otra manera”, dice Jorge Zimerman en el episodio 15 de Eduardo Ledesma Pregunta. Él es, entre otras cosas, el director ejecutivo del Instituto de Oncología de Corrientes, jefe del Departamento de Oncología del Hospital Vidal, integrante del Comité de Tumores del Ministerio de Salud Pública y consultor en Oncología del Estado Provincial. 

Con él hablamos del cáncer como enfermedad, pero sobre todo charlamos acerca del futuro Hospital Oncológico de Corrientes: un centro que promete ser de vanguardia en la región para el cuidado de los correntinos y correntinas.

MIRÁ EL EPISODIO COMPLETO 

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Usted es el director ejecutivo del Instituto de Oncología, que mientras funciona en la provincia de Corrientes, está esperando casa. El gobierno informa que los trabajos alcanzan más o menos un 35% del proyecto. ¿Cómo está eso? 

Sí, se avanzó más. Lo cierto es que no es construir una casa, es algo absolutamente muchísimo más complejo. Le doy un ejemplo: en la planta baja hay varios búnkers y consultorios. Y en la planta de arriba es donde vamos a poner el hospital de día, que es donde se va a hacer quimioterapia. 

Muchos de los equipos que vamos a tener son de radioterapia, por lo que estamos hablando medicina nuclear, por eso habrá bunkers. Es importante la protección porque puede afectar a personas sanas o a quienes están trabajando en contacto con eso, si no tienen la protección adecuada. 

Esa complejidad lleva tiempo y recursos. ¿Cómo va a ser el hospital? ¿Está llamado a ser uno de los institutos más importantes de la región o más? 

Algo más también. El instituto terminado va a tener en la planta baja un hall muy ancho de 100 metros donde van a haber consultorios. También el búnker donde va a alojarse el acelerador. Este equipamiento es muy importante porque es para el correntino, para quienes menos tienen. 

También otros equipos como un tomógrafo y un equipo de resonancia nuclear magnética. Después viene ecografía, radiología, mamografía digital y luego dos equipos de medicina nuclear que son el PET y SPECT. 

¿Y en el piso superior qué va a haber? 

Oficinas. De la dirección, administración y va a tener un lugar de 40 sillones para conferencias y charlas. Y el hospital de día que abarca todo el ancho del edificio, de punta a punta. El hospital de día es el lugar donde nosotros hacemos quimioterapia. 

¿Esos servicios que van a estar todos concentrados en ese hospital se están prestando hoy en distintos lugares o se van a prestar otros? 

Se prestan algunos servicios en nuestra provincia con algunas cosas que mencioné pero esto es de última generación. Por ejemplo, no hay ningún equipo de radioterapia en la Argentina, tampoco en Paraguay, Brasil o Uruguay, como el que tendremos en el hospital.  Va a ser uno de los hospitales más importantes no solamente del país, sino de la región en cuanto al equipo de radioterapia. 
Y todo el resto de los equipos, el SPECT por ejemplo, que es uno de los equipos que busca metástasis óseas, se puede utilizar también para corazón y cerebro. Pero se va a construir ese equipo, porque no son equipos que están en un depósito. Se construyen y eso está por comenzar en breve. 

¿Cuándo puede llegar a estar esto? 

Tiene que estar para el año que viene. 

¿Qué papel va a desempeñar el Instituto? 

Va a tener todo el equipamiento para cuestiones oncológicas. La diferencia está en esto: si una persona tiene un cáncer de próstata, por ejemplo, y se hace radioterapia en Buenos Aires, puede llegar a tardar dos meses para hacerse el tratamiento con el mejor equipo que hay en el país. Este (que va a estar en nuestro hospital) va a ser en cinco días. Esa es la diferencia de la tecnología que tiene este equipo en relación a todos los demás. El lugar donde se hizo es una fábrica que está en Illinois, en la frontera con Canadá. Desde ahí vino.

¿Y el material humano? ¿Está garantizado que ese hospital tendrá profesionales para prestar todos esos servicios? 

Hay muchos recursos humanos que nosotros tenemos conversado, hablado, visto. Hay que armar un hospital, no es fácil. Pero lo vamos a hacer. Hay mucha gente que se está acercando y pasa el tiempo y más gente se acerca a nosotros. 

Este es un proyecto que usted persiguió durante mucho tiempo. ¿Cuántos años? 

Veinte años. 

¿Por qué es tan necesario? ¿Qué es el cáncer?

Son más de 120 enfermedades de diferente tipo. El cáncer hoy a nivel del mundo tiene muchos adelantos. Se ha adelantado muchísimo desde el punto de vista quirúrgico, clínico, de la farmacología y de las drogas que se utilizan. Pero tenemos que ponerle mucho esfuerzo y dedicación. Y yo siempre digo que si a esto no se le pone pasión, las cosas no caminan. 

De todas maneras es una enfermedad de cuidado grave. 

Es una enfermedad de cuidado. Pero tampoco es cierto, como muchos creen, que el cáncer es sinónimo de muerte. No es así. Hay algunas patologías neoplásicas que son más graves que otras. No es lo mismo esta que esta o aquella que la otra. Y también la evolución que pueda tener en el momento en que fue a la consulta. En fin, se mezclan toda una serie de cosas que tenemos que ir sobrellevando. Ese hospital va a tener área de investigación también para estas cosas.  

¿Qué le diría a los jóvenes médicos que están considerando una carrera de oncología o van a tener incluso la posibilidad de desarrollarse en ese instituto?

Nosotros tenemos también la residencia de oncología en la Facultad de Medicina. Les diría que vengan a hacer la residencia con nosotros, tienen las puertas abiertas y los brazos abiertos. No preguntamos quién es, nuestro problema es tratar de curar a la persona, no importa quién sea. 

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Caso Loan: Gustavo Valdés pone a prueba su liderazgo en Corrientes en medio de una profunda crisis

El gobernador de la UCR debe resolver su sucesión, prevista para 2025, y busca que la desaparición del niño de 5 años no afecte a su gestión.

Por Eduardo Ledesma para La Nación

Gustavo Valdés, el gobernador de Corrientes, recibió el 13 de junio un llamado inquietante. Le informaron sobre la desaparición de un niño de 5 años de un campo del interior profundo del departamento San Roque. Así supo de Loan Danilo Peña. Once días después, el mandatario radical dio una primera conferencia de prensa en la que dijo que sería “un posible caso de trata de personas”, además de aclarar que no era su voz la que circulaba en un polémico audio presuntamente armado con inteligencia artificial.

Valdés logró su reelección en 2021 por una mayoría abrumadora y el año que viene dejará la gobernación porque ya no puede ser reelecto por segunda vez. La desaparición de Loan Danilo Peña no encuentra antecedentes cercanos en la provincia, porque el secuestro de Cristian Schaerer, ocurrido el 21 de septiembre de 2003, fue más bien una venganza contra su padre, Juan Pedro “Vasco” Schaerer, funcionario del “régimen nuevista” encabezado por “Tato” Romero Feris, que el radicalismo vino a suplantar hasta hoy.

Aquí y ahora hay un niño de 5 años, inocente de cabo a rabo, que se perdió del patio de la casa de su abuela en un paraje de 9 de Julio, un poblado de menos de 3000 habitantes. Hay también una investigación con problemas de arranque que giró hacia la deslealtad de un comisario, ahora preso, acusado de plantar pruebas, desviar la investigación y encubrir a los responsables del posible rapto. Un comisario llamado Walter Maciel sobre el que pesa ahora, además de una vieja denuncia de abuso y traslados por inconducta, la desobediencia de una orden judicial para cerrar los anillos de seguridad como establecen los protocolos en casos de extravío de personas, como el de Loan.

Gustavo Valdés, gobernador de Corrientes: "Estamos hablando de una posible causa de trata"

Esta situación, grave de por sí, abrió un panorama difícil para el gobernador Valdés, que no sólo debe lidiar con la búsqueda de un niño perdido o raptado, sino que además debe sortear el fuego amigo y cruzado entre los jefes policiales, fiscales y jueces, que hacen todo para justificarse, pero culpándose mutuamente. Hay en la disputa judicial-policial el tufillo agrio de cuentas viejas que no fueron del todo saldadas. Está claro que el caso interpela directamente al gobernador y a su estructura de poder como no había pasado ni siquiera con otros episodios, como los incendios de 2022.

Es difícil, además, porque en Corrientes sucedió otra cosa, independiente y anterior al lamentable caso de Loan: desde el 1° de marzo de 2024, día de la Asamblea Legislativa que abre el año parlamentario, se adelantaron todos los tiempos electorales que deben concluir recién el año próximo, con la sucesión de Valdés.

El gobernador aprovechó el escenario de apertura de sesiones para decir varias cosas desde el punto de vista político electoral: que no reformaría la Constitución, que por lo tanto no forzaría un tercer mandato (pedido que le hacían sus aliados en virtud de su imagen positiva alta, aún seis años después de su primer día en el palacio de gobierno) y que por lo tanto, según dijo entonces, se abrió el camino de la sucesión “pensando en el futuro”. Hubo quien dijo que esa frase de Valdés condensó el deseo de que fuera su hermano Juan Pablo, hoy intendente de Ituzaingó, quien se siente en el sillón de Ferré, la poltrona desde donde se manda en Corrientes.

La sucesión y la interna radical

Esa situación, que para algunos fue un error de cálculo, para otros fue una estrategia para reperfilar el esquema de alianzas que rige desde 2001. Para el consenso político vernáculo, fue cualquier cosa menos una jugada inocua. Es que desde marzo hasta hoy, proliferaron nombres de posibles candidatos. Hay por lo menos una decena. Y como la mayoría de los partidos y dirigentes enrolados en el frente gobernante (que en la última elección sumó más de 30 partidos) sabe que Valdés no podrá reelegir, empezaron a reclamar espacios. Incluso el senador Carlos “Camau” Espínola se lanzó a la carrera. Ya compitió dos veces por el cargo, y en ambas quedó en las puertas.

Ahora, dice, podría ser candidato a gobernador por un frente que recogería retazos del radicalismo y del justicialismo, pero bajo la bandera libertaria. Ya no es un secreto que el exmedallista olímpico, si tiene que hacerlo, podría ser el representante de La Libertad Avanza en Corrientes. Pronto para verificarlo, aunque hay indicios que ni el propio “Camau” se apura a desmentir. Todo se potenció cuando Camau acompañó al oficialismo en el Senado al tratar la Ley Bases.

A todo esto, el liderazgo de Valdés no se discute: ni dentro de los límites provinciales ni del radicalismo. Mucho menos dentro del gobierno. Pero es cierto también que ostenta un poder con fecha de vencimiento, al menos en lo formal. Eso lo sabe mejor que nadie Ricardo Colombi, quien aun pese a su edad y al propio reconocimiento de que hay temas de la actualidad social y política que lo superan ampliamente, está decidido a retomar el control del gobierno. Quiere ser candidato y no lo niega. Dice que lo será por dentro o por fuera de la alianza oficialista. Pero no sólo eso: también quería seguir teniendo el control del radicalismo, y para ello intentó, en una jugada al menos desprolija, extender sin internas su propio mandato partidario que expiró en abril.

Valdés y Colombi juntos, cuando el exgobernador asumió como titular de la UCR local
Valdés y Colombi juntos, cuando el exgobernador asumió como titular de la UCR localGob. Corrientes

Enterados de la jugada de Colombi, que pretendía esmerilar el poder de Valdés, embarrar la cancha e incluso pedir la intervención del partido, en supuesta connivencia con el actual titular nacional de la fuerza, Martín Lousteau (con quien Valdés tuvo diferencias privadas y públicas), la Convención radical sesionó de urgencia, ratificó un calendario electoral, pero al mismo tiempo dio por concluido todos los mandatos, lo que no fue más que una respuesta política para proteger la institucionalidad del partido, pero que en el barrio adquiere siempre otro nombre: dicen que echaron a Colombi y encima le mojaron la oreja. Colombi fue a la justicia, pero no consiguió más que un freno.

Ese estado de cosas en la interna radical amenaza con escalar, porque la pelea de fondo es la de ese liderazgo irresuelto entre Colombi y Valdés: entre el padre del proyecto y uno de sus mejores intérpretes, alguien que aún con todas las crisis que tuvo que atravesar y que lidera una gestión envejecida por una permanencia tan larga en el poder, mantiene una imagen positiva cercana a la cantidad de votos cosechados hace dos años: 76%. Sobre esa base construye su aspiración de liderar el radicalismo local y proyectar el futuro: el suyo y el del gobierno. El final de esa disputa está abierto.

No obstante el gobierno está firme, pese a todo, y están firmes los candidatos que está mirando el propio Valdés. Pero las peleas internas crecen y ahora se expanden por las responsabilidades del caso Loan.

La oposición, que además de mínima está atomizada en Corrientes, juntó fuerzas para interpelar al ministro de Seguridad, Buenaventura Duarte, e incluso para pedir su destitución por mal desempeño. Se abroqueló además para hacer denuncias públicas e incluso para motorizar algunas manifestaciones lícitas en señal de protesta.

El asunto es que también hay dirigentes que aprovechando el caso de la desaparición del niño de 9 de Julio, apelan a todo lo que está a su alcance para lanzar dardos envenenados con el único objetivo de resquebrajar la coraza que protege al gobierno.

Gustavo Valdés viene siendo objeto de operaciones de prensa que se profundizaron con el caso de Loan Peña (el más sonado fue la difusión de un audio apócrifo donde daba supuestas órdenes e insultaba a todo el pueblo de 9 de Julio por salir a las calles). También es objeto de zancadillas políticas, porque sus detractores ven una oportunidad de oro para hacer mella donde las crisis anteriores no impactaron.

Lo distinto ahora, además de este caso excepcional que no encuentra antecedente inmediato (las últimas desapariciones de chicos en Corrientes fueron tres y ocurrieron entre 1993 y 1998), es que la relación de Valdés con Colombi parece estar en un punto de no retorno, lo que genera muchos cortocircuitos, porque Colombi es cualquier cosa menos un jugador ingenuo; y sediento de poder, es capaz de generar daño. Esa es la palabra que usan muchos radicales que lo conocen al milímetro, que militaron con él y que ahora decidieron pasar a la vereda de Valdés: “Colombi tiene capacidad de daño”.

A todo esto, mientras la oposición apunta contra Valdés por el caso Loan y apalancada en ello trata de rearmarse y constituirse en una opción de gobierno para 2025, los socios políticos del radicalismo también juegan su juego: tensionan en la Legislatura con algunas normas, por caso el planteo del presidente de la Cámara de Diputados, Pedro Cassani, que impulsa una reforma del sistema electoral, lo cual incluye eliminar la boleta sábana para votar con boleta única. El radicalismo dijo que no fue consultado. Y se opone.

Como el diferendo escaló, el gobernador Valdés sugirió que “si vamos a cambiar el sistema electoral, cambiemos todo”, incorporando, por ejemplo, la ficha limpia para cargos electivos, y un límite para la reelección indefinida de la que gozan los legisladores.

De avanzar eso, Cassani sería uno de los primeros en verse afectado: desde 2009 es titular del cuerpo, pero tiene incluso más años como diputado. Casta pura, al decir del presidente Javier Milei, aunque está claro que no es el único.

La relación con la Nación

El cuadro se completa con el escenario externo: la relación de Corrientes con la Nación y con el presidente Milei. Se trata de una relación existente pero distante, abonada sólo por el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, que es el que tiende los puentes, aunque por el momento sin mayores resultados. Corrientes reclama deudas históricas por las regalías de Yacyretá y Salto Grande, reclama fondos por las obras públicas paralizadas, por el fondo de incentivo docente retirado e incluso por las deudas no compensadas de la caja previsional. Ni hablar de los reclamos por los subsidios al transporte y a la energía.

El Presidente Javier Milei es recibido por el gobernador Gustavo Valdés en Corrientes.
El Presidente Javier Milei es recibido por el gobernador Gustavo Valdés en Corrientes.@gustavovaldesok

Milei visitó un par de veces la provincia cuando era candidato. El privilegio se repitió ya como Presidente: vino a ver a sus amigos de un club libertario, juntó a toda la clase dirigente de Corrientes y allí mismo, en la cara, los llamó casta, prebendarios, habló del Estado como organización criminal y nombró al Congreso, por primera vez, como “nido de ratas”. Cruzó palabras con Valdés, pero poco más. Todo quedó supeditado a la aprobación de la Ley Bases, norma a la que Corrientes aportó sus tres senadores (“Camau” Espínola incluído) y la mayoría de sus diputados.

Lo que urge ahora es el despegue, porque Valdés debe atender no sólo las alternativas de la búsqueda de Loan, ya en manos de la justicia federal, sino también el frente interno, convulso en lo político y complicado en lo social, porque su suerte es inherente a la marcha de la economía, y la pobreza derivada de la recesión y el ajuste, agravó la situación de precariedad estructural de una porción importante de la población.

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Nahuel Hollman: “Yo quiero ser el docente que quise tener cuando fui a la escuela”

Nahuel se define como un profesor de informática y conferencista. Es director del primer Centro de Innovación y Robótica de la provincia, ubicado en Riachuelo. Además, es director de la Fundación Agencia Social Argentina.

Por Eduardo Ledesma

Versión gráfica: Belén Da Costa

Nahuel Hollman es analista en Sistemas, especialista en redes y programador de sistemas. A lo largo de su trayectoria, recibió reconocimientos por su compromiso como educador. Por eso, ante todas las cosas, es un docente que inspira. 

Fue el cuarto entrevistado del ciclo audiovisual Eduardo Ledesma Pregunta 2024. La producción propone una serie de entrevistas a intelectuales, dirigentes políticos, artistas y profesionales de distintas ramas del saber y del hacer, para reflexionar sobre temas contemporáneos que atraviesan a la sociedad. 

En esta cuarta entrega del ciclo, hablamos de educación. Hace unos años, Nahuel transformó sus prácticas educativas utilizando el celular en las aulas. Convirtió el dispositivo en una herramienta aliada para interactuar con sus estudiantes. Implementó talleres de programación, inteligencia artificial y gamificación en todas las materias, de manera creativa, humanizada y responsable. Uno de sus proyectos, además, cosechó premios dentro y fuera del país.

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Cuando te otorgaron premios, caracterizaron en vos la humanidad y la responsabilidad aplicada. ¿Qué es eso?

Que los proyectos que se generen tengan un valor significativo. Por ejemplo, a mí el autito que anda por el suelo, que es un robot, que sirve muchísimo, en un contexto rural no me sirve porque se estropea, se llena de tierra. Entonces empezamos a generar y darle esa mirada humanizada, de hacer un aporte de que los proyectos que tengan los niños y las niñas puedan servir para solucionar algún tipo de problema. Que puedan ya tener en su contexto o en un futuro y que sirva para aportar a la sociedad. Entonces, en base a eso trabajamos. Y que sean responsables. 

¿En qué sentido? 

Que se apropien ellos de esa tecnología y que puedan hacer el bien común, aportar a la sociedad, ya sea con un pequeño gesto. Ellos son muy niños, pero en el futuro van a tener esa conciencia de responsabilidad y de humanizar a las tecnologías.

Vos estás a favor de la utilización de celulares en las aulas. ¿Cómo es la utilización que hacés vos de esta tecnología?

Para esto hay que entender un contexto. Imagínense una escuela rural en el año 2017, sin conexión a internet. Es cierto que se está solucionando, pero hay muchos lugares donde no se tiene acceso todavía a internet. Sin acceso a la red, sin computadoras, cómo generar una innovación en esas aulas y mostrarle a los chicos que también ellos pueden acceder a ese tipo de tecnología? Por eso, nada más lindo y más eficaz que el teléfono celular, una herramienta que los chicos conocen, que todo el mundo la tiene, porque si no los tienen los niños pequeños de 10 o 11 años, a veces hasta más pequeños, los tienen sus papás. 

Entonces, ¿por qué no invitarlos a que empecemos a trabajar con esas tecnologías? En este caso el celular, y poder enseñarles, como siempre digo, que el celular no sólo sirve para jugar Free Fire, mandar Whatsapp o ver videos de TikTok. Sirve para utilizarlo en el aula y aprovechar las más de 80.000 aplicaciones gratuitas que existen en el Play Store sobre cuestiones educativas. 

Nahuel, vos fuiste seleccionado como uno de los tres mejores docentes del premio Docentes que Inspiran, que es una iniciativa que reconoce a los maestros y profesores destacados de Argentina. ¿Esto qué fue para vos? 

Estos premios son mimos a la labor. Tristemente los docentes no estamos acostumbrados a que nos estén dando ánimo, resaltando, felicitando por la labor que hacemos. 

Yo verdaderamente y de corazón digo, admiro al docente, al docente de grado, yo soy maestro de taller de computación, si bien trabajo con los niños, pero el docente de grado es admirable, el trabajo que hace es admirable, y no estamos acostumbrados a esa clase de incentivo, de reconocimiento. 

Uno no trabaja para ser reconocido, pero es un gran mimo para el corazón y para animar a otros docentes a que lleven propuestas nuevas a sus salones. Te abre un montón de puertas para generar redes y recursos para los niños y las niñas.

¿Cuál es la diferencia entre un docente de ciudad y un docente rural?

Yo trabajo también y trabajé en una escuela urbana, así que sé muy bien las diferencias. Los niños y las niñas de las escuelas rurales por ahí no tienen tecnología. Lo gratificante es todos los días el entusiasmo, nosotros queríamos generar que los chicos tengan ganas de ir a la escuela. Y nos sorprende muchísimo y nos emocionan las situaciones de chicos que van y caminan hasta 10 kilómetros para llegar a su escuela todos los días. Por eso, trabajamos en ese abanico de posibilidades para que ellos tengan ganas de ir y se sientan cómodos en la escuela, utilizando tecnología, llevándolos a dar charlas, haciéndonos sentir protagonistas de que están innovando desde una escuela rural. Es súper gratificante para los chicos, para las familias y para el contexto, porque uno como docente lo que más quiere es que la comunidad se acerque a la escuela. 

¿Tenés alguna anécdota?

Cuando empezamos a trabajar con la realidad virtual y la realidad aumentada en la escuela, las familias querían saber de qué se trataba. Les propusimos con el equipo, con los docentes, que los alumnos lleven las gafas a sus casas y que le hagan interactuar a sus familias a cambio de plasmar en un cuaderno qué sensación tuvieron, si les gustó, si no les gustó, si habían experimentado. Y siempre cuento la historia de una abuelita de 82 años interactuando por primera vez con la realidad virtual en un contexto rural. Esas cosas no tienen precio, no se pagan con nada. 

¿Qué pasó con la abuelita? ¿Cuál fue la reacción? 

Se sentó y se reía, se reía y se agarraba de la silla. Pero no solamente con la abuelita, con muchos de los padres pasaba eso. Fue maravilloso. Y vos fíjate que eso uno no lo busca, eso se va generando solo. Por el trabajo del día a día en la escuela, por llevarlos, incentivarlos  y acercar la tecnología a la comunidad. 

¿Qué te motiva a levantarte todos los días y dedicar tu vida a la docencia? ¿Hay alguna frase que te inspire?

Tengo dos. Una que la pienso todos los días, siempre cuando me levanto y voy a enfrentar un aula y es que yo quiero ser el docente que quise tener cuando fui a la escuela. Felizmente tuve algunos docentes que fueron significativos en mi vida, pero pienso eso, el docente que me hubiera gustado tener, el que me acompañe, el que me escuche, el que me abra puertas, ese docente quiero ser, entonces es como una premisa mía todos los días.

¿Y la otra?

Es un poquito más larga, pero siempre digo que ser docente es acompañar a los estudiantes en su crecimiento, acompañarlos para la vida, que lo que enseñamos nosotros tenga un valor importante para ellos, pero sobre todo Eduardo, que sean empáticos y solidarios para la vida.

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Nahuel Hollman: “Yo quiero ser el docente que quise tener cuando fui a la escuela”

Nahuel se define como un profesor de informática y conferencista. Es director del primer Centro de Innovación y Robótica de la provincia, ubicado en Riachuelo. Además, es director de la Fundación Agencia Social Argentina.

Por Eduardo Ledesma

Versión gráfica: Belén Da Costa

Nahuel Hollman es analista en Sistemas, especialista en redes y programador de sistemas. A lo largo de su trayectoria, recibió reconocimientos por su compromiso como educador. Por eso, ante todas las cosas, es un docente que inspira. 

Fue el cuarto entrevistado del ciclo audiovisual Eduardo Ledesma Pregunta 2024. La producción propone una serie de entrevistas a intelectuales, dirigentes políticos, artistas y profesionales de distintas ramas del saber y del hacer, para reflexionar sobre temas contemporáneos que atraviesan a la sociedad. 

En esta cuarta entrega del ciclo, hablamos de educación. Hace unos años, Nahuel transformó sus prácticas educativas utilizando el celular en las aulas. Convirtió el dispositivo en una herramienta aliada para interactuar con sus estudiantes. Implementó talleres de programación, inteligencia artificial y gamificación en todas las materias, de manera creativa, humanizada y responsable. Uno de sus proyectos, además, cosechó premios dentro y fuera del país.

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Cuando te otorgaron premios, caracterizaron en vos la humanidad y la responsabilidad aplicada. ¿Qué es eso?

Que los proyectos que se generen tengan un valor significativo. Por ejemplo, a mí el autito que anda por el suelo, que es un robot, que sirve muchísimo, en un contexto rural no me sirve porque se estropea, se llena de tierra. Entonces empezamos a generar y darle esa mirada humanizada, de hacer un aporte de que los proyectos que tengan los niños y las niñas puedan servir para solucionar algún tipo de problema. Que puedan ya tener en su contexto o en un futuro y que sirva para aportar a la sociedad. Entonces, en base a eso trabajamos. Y que sean responsables. 

¿En qué sentido? 

Que se apropien ellos de esa tecnología y que puedan hacer el bien común, aportar a la sociedad, ya sea con un pequeño gesto. Ellos son muy niños, pero en el futuro van a tener esa conciencia de responsabilidad y de humanizar a las tecnologías.

Vos estás a favor de la utilización de celulares en las aulas. ¿Cómo es la utilización que hacés vos de esta tecnología?

Para esto hay que entender un contexto. Imagínense una escuela rural en el año 2017, sin conexión a internet. Es cierto que se está solucionando, pero hay muchos lugares donde no se tiene acceso todavía a internet. Sin acceso a la red, sin computadoras, cómo generar una innovación en esas aulas y mostrarle a los chicos que también ellos pueden acceder a ese tipo de tecnología? Por eso, nada más lindo y más eficaz que el teléfono celular, una herramienta que los chicos conocen, que todo el mundo la tiene, porque si no los tienen los niños pequeños de 10 o 11 años, a veces hasta más pequeños, los tienen sus papás. 

Entonces, ¿por qué no invitarlos a que empecemos a trabajar con esas tecnologías? En este caso el celular, y poder enseñarles, como siempre digo, que el celular no sólo sirve para jugar Free Fire, mandar Whatsapp o ver videos de TikTok. Sirve para utilizarlo en el aula y aprovechar las más de 80.000 aplicaciones gratuitas que existen en el Play Store sobre cuestiones educativas. 

Nahuel, vos fuiste seleccionado como uno de los tres mejores docentes del premio Docentes que Inspiran, que es una iniciativa que reconoce a los maestros y profesores destacados de Argentina. ¿Esto qué fue para vos? 

Estos premios son mimos a la labor. Tristemente los docentes no estamos acostumbrados a que nos estén dando ánimo, resaltando, felicitando por la labor que hacemos. 

Yo verdaderamente y de corazón digo, admiro al docente, al docente de grado, yo soy maestro de taller de computación, si bien trabajo con los niños, pero el docente de grado es admirable, el trabajo que hace es admirable, y no estamos acostumbrados a esa clase de incentivo, de reconocimiento. 

Uno no trabaja para ser reconocido, pero es un gran mimo para el corazón y para animar a otros docentes a que lleven propuestas nuevas a sus salones. Te abre un montón de puertas para generar redes y recursos para los niños y las niñas.

¿Cuál es la diferencia entre un docente de ciudad y un docente rural?

Yo trabajo también y trabajé en una escuela urbana, así que sé muy bien las diferencias. Los niños y las niñas de las escuelas rurales por ahí no tienen tecnología. Lo gratificante es todos los días el entusiasmo, nosotros queríamos generar que los chicos tengan ganas de ir a la escuela. Y nos sorprende muchísimo y nos emocionan las situaciones de chicos que van y caminan hasta 10 kilómetros para llegar a su escuela todos los días. Por eso, trabajamos en ese abanico de posibilidades para que ellos tengan ganas de ir y se sientan cómodos en la escuela, utilizando tecnología, llevándolos a dar charlas, haciéndonos sentir protagonistas de que están innovando desde una escuela rural. Es súper gratificante para los chicos, para las familias y para el contexto, porque uno como docente lo que más quiere es que la comunidad se acerque a la escuela. 

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¿Qué pasó con la abuelita? ¿Cuál fue la reacción? 

Se sentó y se reía, se reía y se agarraba de la silla. Pero no solamente con la abuelita, con muchos de los padres pasaba eso. Fue maravilloso. Y vos fíjate que eso uno no lo busca, eso se va generando solo. Por el trabajo del día a día en la escuela, por llevarlos, incentivarlos  y acercar la tecnología a la comunidad. 

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Tengo dos. Una que la pienso todos los días, siempre cuando me levanto y voy a enfrentar un aula y es que yo quiero ser el docente que quise tener cuando fui a la escuela. Felizmente tuve algunos docentes que fueron significativos en mi vida, pero pienso eso, el docente que me hubiera gustado tener, el que me acompañe, el que me escuche, el que me abra puertas, ese docente quiero ser, entonces es como una premisa mía todos los días.

¿Y la otra?

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Temporal en Corrientes: imágenes de la tormenta que dejó casas inundadas, autos flotando, gente en bote y comercios saqueados

Por Eduardo Ledesma
para La Nación

En solo dos horas, cayeron ayer 300 milímetros; casi 1000 personas se encuentran todavía evacuadas. 

Con el cielo todavía gris y algunas lloviznas que dificultan los trabajos de limpieza y reposición del tendido eléctrico dañado, Corrientes comenzó a duras penas a retomar su normalidad después del temporal de viento y agua que azotó a la Capital desde la madrugada de ayer, que fue el peor desde que se tienen registros y que anegó calles, inundó viviendas, provocó la evacuación de cerca de un millar de personas y provocó pérdidas materiales que todavía están en etapa de evaluación.

A esta hora de la mañana, hay 996 personas que todavía se encuentran evacuadas y alojadas en los centros de evacuación que dispusieron el gobierno y la municipalidad capitalina. En esos lugares están siendo asistidas, mientras en las calles se despliegan cuadrillas de empleados municipales y de distintos organismos del gobierno, sobre todo agentes sanitarios y del ministerio de Obras Públicas para monitorear el estado de salud de las personas y desobstruir cañerías domiciliarias, pluviales urbanos y zanjas periurbanas.

Mientras eso ocurre, el foco de los trabajos está puesto en la zona del barrio La Olla, cercano a la Terminal de Ómnibus de la ciudad, que fue la zona más afectada y donde todavía, al promediar la mañana, había agua estancada. Allí viven no menos de 3000 familias que están siendo asistidas por organismos oficiales y también por organizaciones sociales.

Las inundaciones en la ciudad de Corrientes

Los comedores están funcionando a pleno, y además de socorrer a las familias damnificadas, están ayudando con la recolección y distribución de ayuda, dado que muchas familias perdieron todo, porque el agua en algunas zonas subió más de un metro desde el nivel del piso.

Los daños se siguen reportando. Afectaron a las zonas bajas más precarias de la ciudad, pero también a zonas céntricas. Hay pérdidas en casas particulares, vehículos y comercios.

El evento meteorológico registrado ayer en la ciudad Capital de Corrientes y área de influencia tuvo características extremas. Entre la 5 y 6.30 de la mañana se registraron, en los diferentes puntos de medición, más de 300 mm de lluvia caída con una intensidad máxima de 206 milímetros por hora.

Según información oficial difundida por el Instituto del Agua y el Ambiente, “esto supone que todo el promedio mensual de precipitación histórica del mes de marzo se produjo en poco menos de dos horas”.

En la ciudad de Corrientes hay por el momento cerca de 1000 evacuados en dos escuelas y cuatro centros dispuestos para tal fin. Del mismo modo, hay 19 comedores comunitarios ofreciendo asistencia alimentaria y recibiendo ayuda. La línea disponible para asistencia es el 911.

A primera hora de la mañana, por tanto, el gobernador Gustavo Valdés mantuvo una reunión de gabinete ampliado en el salón amarillo de Casa de Gobierno, con el objetivo de seguir articulando acciones tras el temporal desatado este domingo a la madrugada en Capital. El encuentro contó además con la presencia del intendente de la ciudad de Corrientes, Eduardo Tassano; ministros provinciales, demás funcionarios y de la fuerza policial, entre otros.

Luego de la reunión de gabinete, el director de Defensa Civil, Eulogio Márquez, dijo en rueda de prensa que al día de hoy, Corrientes cuenta con 996 evacuados, “pero la asistencia supera las 2000 personas”.

Además de la asistencia directa, según pudo saber LA NACION, una de las decisiones tomadas en esa reunión tuvo que ver con que la provincia, a través del Banco de Corrientes, lanzará créditos para los comerciantes que fueron afectados por el temporal y que perdieron todo, desde mercaderías hasta mobiliario, pasando por las herramientas de trabajo, que varían de acuerdo al rubro.

Pedro Ruiz, del área de catástrofes de la Municipalidad, dijo además, en contacto con la radio del diario El Litoral, que la orden recibida, luego de la reunión de gabinete, fue acelerar la asistencia, la limpieza de la ciudad y la asistencia sanitaria de las personas que lo necesiten, para lo cual cuentan con el apoyo de médicos y enfermeros de Salud Pública. Agentes del ministerio de Obras Públicas también colaboran con las cuadrillas municipales.

En tanto, Emilio Breard, subsecretario de Infraestructura Escolar, dijo que están trabajando en el relevamiento y limpieza de las escuelas, que no tiene reporte de daños en los establecimientos capitalinos y que todo estará listo para retomar las actividades áulicas mañana mismo, dado que hoy las escuelas se mantuvieron cerradas como consecuencia del temporal.

Sucede que por disposición del Gobierno, hoy no hubo clases en ninguno de los niveles, en las escuelas públicas ni en las privadas. A esta decisión, comunicada ayer por la tarde, se sumó también la Universidad del Nordeste, que pospuso para mañana todas las actividades educativas en sus sedes de Corrientes y Resistencia, Chaco.

Breard dijo además, ante la consulta de LA NACION, que las dos escuelas que están siendo utilizadas como centros de evacuación, retomarían sus actividades ni bien se pueda. Una de ellas, la Escuela 34 del barrio Mil Viviendas, podría desocuparse hoy mismo. Tal vez no sea el caso de la Escuela 275 del barrio Laguna Seca, aunque esperan que la situación se normalice lo antes posible.

Para ello, además, el Gobierno dispuso la contención especial para las familias de los chicos que perdieron también sus útiles escolares.

Por su parte, distintas dependencias de la Policía de Corrientes del área capital también se encuentran trabajando para reforzar la seguridad en este momento, ya que debido a la inclemencia del tiempo y a los anegamientos que provocaron atascamientos en el tránsito, se detectaron algunas situaciones delictivas. Robos a una farmacia y a particulares. Por esta razón, los policías patrullan las zonas afectadas y colaboran con las demás instituciones y áreas de trabajo que se dispusieron para esta situación de crisis.

Además del gobierno, en las zonas afectadas trabajan gremios, organizaciones sociales y barriales y voluntarios que mantienen abiertos los comedores para entregar comida, pero también para recibir y repartir donaciones.

En cuanto al resto de las actividades, el comercio no afectado abrió sus puertas hoy. Las oficinas públicas están trabajando con cierta normalidad. Algunas sucursales del Banco de Corrientes se encuentran cerradas porque fueron afectadas por la tormenta. También se informó que la Dirección Provincial de Energía no atenderá al público hoy en sus oficinas del centro de la ciudad porque debe reparar daños provocados por el temporal en los equipos y reacondicionar el salón de atención, que terminó inundado gran parte de la jornada de ayer.

El ministro de Salud Pública, Ricardo Cardozo, reunió de urgencia ayer a su gabinete para coordinar las acciones de asistencia para los afectados por el temporal, luego recorrieron los distintos barrios afectados y los centros de evacuados de la capital y realizaron controles de salud a los afectados.

Además de las dos escuelas mencionadas, hay evacuados en los Centros de Integración Comunitaria de al menos cuatro barrios capitalinos.

Saqueos

Ayer, en medio la catástrofe natural, un grupo de personas con agua hasta las rodillas irrumpió en una farmacia en la ciudad capital y robó todo lo que estaba a su alcance dentro del local.

Según consignaron medios locales, el hecho, que rápidamente se hizo viral luego de que testigos filmaran lo que estaba ocurriendo, tuvo lugar en el comercio “Farmar”, ubicado sobre en el cruce de las calles Cazadores Correntinos y Río Juramento, en un barrio lejos del centro. Aparentemente, los vidrios del local habrían cedido por la presión del agua que había inundado esas arterias, lo que provocó que los cristales estallaran y dejaran sin protección a la farmacia.

Muchas casas quedaron inundadas

Como podían, los ladrones se retiraban del lugar con bolsas cargadas; otros, en tanto, cargaban productos en sus manos. A medida que transcurrían los minutos llegaban más y más personas que se acercaban directo a la farmacia. Afuera del comercio flotaban pequeñas cajas a la deriva.

Por este hecho, ya en la misma tarde de ayer la policía informó que detuvo a ocho personas y que recuperó parte del equipamiento y de las mercaderías que fueron sustraídas del local.

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Javier Milei, en Corrientes: una exaltación del ajuste con filosas críticas a “las ratas de la política”

Por Eduardo Ledesma
para La Nación

El Presidente se reunió con el radical Gustavo Valdés, en medio del enfrentamiento con los gobernadores, y participó de un acto por los diez años del Club de la Libertad.

El presidente Javier Milei presidió esta noche en Corrientes un acto celebratorio por los diez años ininterrumpidos de actividad del Club de la Libertad, un espacio de reflexión sobre ideas liberales que desde hace años tiene al primer mandatario como uno de sus invitados de honor. Fue un gesto de “gratitud”, según dijo el propio Milei, porque el club le dio lugar cuando no era conocido, e incluso cuando ya pesaban sobre él algunos intentos de censura.

Milei llegó, tal lo previsto, pasadas las 18,30. Aterrizó en el aeropuerto de Corrientes donde lo esperaban el gobernador Gustavo Valdés y el intendente de la ciudad, Eduardo Tassano. Valdés lo saludó, le dio la bienvenida al Taragüí y luego gobernador e intendente le otorgaron las resoluciones que declararon huésped de honor. Valdés, además, le entregó un libro con imágenes e información de las estancias correntinas.

El gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés, entre sus pares de Mendoza, Alfredo Cornejo, y de Chaco, Leandro Zdero

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