En el episodio 27 de Eduardo Ledesma Pregunta, Coqui Ortiz aseguró que su padre, un correntino de la zona de Itá Ibaté, le heredó su influencia musical. “El correntino lleva Corrientes adonde vaya”, aseguró.
Por Eduardo Ledesma
Versión gráfica: Belén Da Costa
En el episodio 27 de Eduardo Ledesma Pregunta hablamos con Coqui Ortiz. Guitarrista, compositor y cantor nacido en el Chaco, es una de las voces más singulares de la música litoraleña contemporánea. Su obra fusiona formas tradicionales como décimas, coplas, chamamé, rasguido doble y milongón, con influencias de la trova latinoamericana, el candombe y la canción popular. Desde el año 2000 recorre escenarios del país y del exterior, compartiendo con referentes como Liliana Herrero, Luis Salinas, Jorge Fandermole, Carlos Aguirre y Teresa Parodi.
En este episodio hablamos de los orígenes de un músico chaqueñero inquieto, su vínculo con la poesía, la identidad del chamamé, el cruce entre tradición y modernidad, y su mirada sobre el futuro de la música del litoral.
Una charla donde la palabra se vuelve canto y la memoria, raíz viva a propósito de que este 19 de septiembre celebramos el Día Nacional de Chamamé en memoria del gran Mario del Tránsito Cocomarola, en el día de su fallecimiento.
Coqui, esta es la séptima temporada, desde la primera más o menos que te estamos buscando.
Ah, mirá vos. Pero me vas a hacer fama de difícil.
No, por favor. Si vos te tuvieras que presentar, ¿qué le decís a la gente?
Yo siempre digo, como vengo de la época de hace treinta y pico de años atrás, cuando arranqué a tocar la guitarra y a la vez, en el mismo momento que uno aprende a tocar y quiere empezar a salir a tocar, a buscar escenarios. Eso para mí fue de la mano. Uno mismo tiene que ir haciendo, tratando de provocar los escenarios propios y de a poco nos vamos metiendo también en ese camino, que ahora se llama también gestión cultural.
Yo, como vengo de la vieja escuela. De la de Bagual Fuentes, que nos decía “agitadores culturales”. Entonces yo creo que un poco va todo de la mano: el agitador cultural y la música. Y lo hacemos para tejer puentes, para encontrarnos. La música, la canción, es un vehículo maravilloso para eso. Y, bueno, toda la vida hice las dos cosas a la par. Entonces, un poco músico, autor, compositor y un poco productor, agitador también.
Y ya que hacés ese recorrido, al Coqui de niño, ¿qué le pasaba? Porque vos naciste en el interior, pero rápidamente viniste a Resistencia, y solés decir que esa casa fue como tu primera escuela musical, ¿no? ¿Qué había ahí?
Primero hay un dato importante: mi viejo nació y se crió y vivió hasta los 34 años en Itá Ibaté.
Corrientes.
Sí, claro. O sea que ahí mismo ya tenés lo que bien sabe cualquier correntino: que a dónde va, lleva su cultura y hace una sede de Corrientes en cualquier barrio dónde vaya.
Por supuesto que aparte de la casa de mis abuelos, seguía estando en Itá Ibaté y veníamos todo el tiempo con mis tías que estaban acá en Corrientes. Así que ahí hay un lazo muy fuerte con eso. Y mi vieja misionera, y abuelos también paraguayos y brasileros…
Una mezcla, perfecta.
Una mezcla, sí, sí, sí. En mi casa, yo hasta la adolescencia no toqué la guitarra. Lo mío era todo el tiempo jugar al fútbol, era lo que más me gustaba, y hasta hoy. La guitarra me jodió, tuve que abandonar mi carrera deportiva. Pero sí, demasiado me gustaba jugar al fútbol.
¿Y cómo jugabas?
No, no, eso tenés que preguntar a otro. He tenido tardes en las que me destaqué y otras para el olvido.
En mi casa, yo al ser el menor de los cuatro hermanos. Mis hermanos estudiaron pero sobre todo mi hermano mayor, era un gran agitador también, militante cultural y llevaba a los amigos a la casa. Entonces eran esas casas donde todo el tiempo pasaba gente, asado, truco, guitarra. Y uno, bueno, yo siendo chico, me deslumbraba también con eso. Con eso, parece que amanecés con una guitarra en las manos, ¿querés imitar eso que estás viendo que pasa ahí.
Hay una maduración en tu obra. ¿De dónde vos creés que es eso? ¿Es talento, es raíz, es estudio, qué es?
Al principio, como te digo, entre los 14 años hasta salir del secundario, me crié en ese ambiente totalmente del barrio y de los amigos de mi hermano, hasta que me encontré con algunos que sí ya se dedicaban a tocar en la noche, a acompañar gente, a cantar, y me fui metiendo de a poco en ese mundo. Y ahí también hay algo y es que un poco yo aprendía de todo, me gustaba todo. Y yo creo que también mis mayores ya eran maestros que andaban dando vueltas, veían en mí también el entusiasmo por aprender.
Dijiste traje la guitarra para ilustrar. Esas primeras cosas que te deslumbraron, ¿qué eran?
Más allá de aprender a tocar la guitarra con el cancionero popular que todos conocemos —Río de los Pájaros o los chamamés de Julián Zini, de esa época de Imaguaré, que era muy fuerte también—, algo más tradicional y mezclado con el canto popular uruguayo y la trova latinoamericana. Todo eso yo consumía en mi casa y le echaba mano cuando podía a lo que podía aprender.
Antes de los 20 años, al salir del secundario, empecé a ir a lo de Cayé Gauna, un gran guitarrista y compositor. Él me pasaba fragmentos de canciones, como “Recostado en tu río caminando siestas en tus ojos morenos voy cruzando el puente…”. Esa obra era de Cayé con Marta Aquiles, una enorme poeta. En esa época también estaban Carlitos Lezcano, el Topo Zubieta y otros, con quienes fuimos reconstruyendo la historia. Había una cadencia muy particular, que llamaba a la calma y a escuchar la poesía.
Vos ahora estás sacando un disco nuevo, ¿qué vínculo tiene con todo ese legado?
En septiembre salió mi quinto disco, un homenaje a esa generación. No a todos, pero sí a aquellos con los que tuve contacto estrecho. Me siento parte de ese legado: rescatar canciones y reconocer lo que hacían en esa época, que te marca.
¿Vos te considerás un trovador?
Sí, claro. Pero creo que en todos los casos había mucha mezcla: canción latinoamericana, rasgos característicos del chamamé y de otros géneros.
¿Y en qué punto estás hoy?
Me siento más nordestino, fronterizo. Respeto y admiro profundamente a los cultores del chamamé. Con Facundo Rodríguez y Julio Ramírez hicimos el disco Chamamé Sentido, dedicado puramente al género.
Pero yo veo al litoral como un mapa cultural más grande, con influencias del milongón, del candombe, de ritmos afro. Para mí todo eso está fusionado.
El fiscal federal de Resistencia repasó su trayectoria y los desafíos de investigar causas de alto impacto. Habló de criminalidad económica, juicios por la verdad y el impacto de la inteligencia artificial en el derecho. También dijo: “Me costaría dejar el Ministerio Público Fiscal, pero la política me entusiasma”.
Por Eduardo Ledesma Pregunta
Versión gráfica: Belén Da Costa
En el episodio 26 de Eduardo Ledesma Pregunta, hablé con Patricio Sabadini. Abogado con sólida formación en Derecho Penal y estudios de posgrado en España, Alemania y Brasil, es actualmente Fiscal Federal en Resistencia. Su perfil combina experiencia práctica en la función pública con una destacada trayectoria académica e investigadora en criminalidad económica, corrupción, derechos humanos, terrorismo y justicia penal internacional.
En este episodio habla del rol de un fiscal federal, del reclamo social por más justicia, los juicios por la verdad en derechos humanos, de la criminalidad económica, del impacto de la inteligencia artificial en el derecho y de política. Una conversación profunda sobre justicia, memoria y futuro.
Más allá del currículum, ¿quién es Patricio Sabadini?
Soy hijo de una madre muy laburante, que se recibió de abogada de grande y me dio como herencia la posibilidad de estudiar en la Universidad de la Cuenca del Plata, donde hoy también soy docente. Siempre intenté proponerme metas; algunas se cumplieron, otras no, pero eso no conspiró contra el avance. Quizás lo pendiente es disfrutar más el paisaje, y eso ya es objeto de terapia.
Para entrar en la coyuntura, ¿cuál es el trabajo de un fiscal federal?
El fiscal representa los intereses de la generalidad en un proceso penal. En el fuero federal la competencia es más acotada que en el provincial: delitos complejos, criminalidad organizada, narcotráfico, lavado de dinero, secuestros extorsivos, cuestiones tributarias. Es un fuero de excepción.
¿Cómo percibe la sociedad al sistema judicial y cómo impacta en su trabajo?
La percepción es muy negativa. Es un desafío para nosotros porque formamos parte del sistema. En un sistema donde representamos a la generalidad, estamos a contramano de lo que la sociedad espera de nosotros. Si la ciudadanía pudiera elegir cada tanto a fiscales o jueces, probablemente habría otra mirada. Lo cierto es que hay frustración porque no damos respuestas. Eso no significa que la elección directa sea la solución, pero el desafío está ahí.
¿Y dentro del mundo del derecho se discute esto?
Sí, ancestralmente. Lo ideal sería una relación más íntima entre la academia y la función judicial. Una buena formación académica reduce el margen de arbitrariedad en las decisiones. En definitiva, gestionamos el dolor social: decisiones que involucran la libertad de las personas.
En la calle se percibe frustración frente a lo que se llama “puerta giratoria”. ¿Qué responde a ese reclamo?
Después del ataque a las Torres Gemelas, Occidente adoptó un derecho penal simbólico: aumento desproporcionado de penas. Pero la realidad a través de los índices demostró que no es la solución. El derecho penal siempre llega tarde: cuando la copa se rompió, no la restaura. No previene el delito y las penas no asustan a nadie. El delincuente no consulta el código antes de cometerlo. Es necesario un abordaje mucho más integral.
Participaste en juicios vinculados a los derechos humanos, como el de la masacre de Napalpí. ¿Qué significó ese juicio por la verdad?
Lo central fue poner claro sobre oscuro lo que ocurrió. Son juicios por la verdad que buscan reparación histórica, en este caso a comunidades originarias. Sin memoria, no hay futuro. Es una brújula para saber hacia dónde queremos ir.
¿Por qué es relevante seguir con juicios por la verdad en contextos de negacionismo?
Esa es una pregunta más política que jurídica. Los juicios por la verdad por ahí chocan mucho con los desafíos de hoy en un sistema de justicia que está colapsado. Por eso yo creo que es doble mérito: llegar a la verdad y al mismo tiempo intentar responder a los desafíos actuales con recursos limitados. Porque sin replantearse el pasado el camino es al abismo.
¿Y qué pasa con la criminalidad en el ámbito empresarial y la cuestión jurídica? Me da la sensación de que muchas veces no son considerados delincuentes como sí sucede más fácilmente con sectores populares, por ejemplo, con los motochorros.
Es una muy buena pregunta porque eso tiene que ver más con la dañosidad social del delito. El delito convencional del robo o un homicidio en ocasión de robo, por ejemplo, impacta más en la sociedad porque es mucho más transparente. Sin embargo, aunque no parezca, los delitos de lavado de dinero que no tienen un impacto estrepitoso en la sociedad -salvo algunas excepciones- es más gravoso.
En estos casos, hay mayor dañosidad social que en los delitos convencionales porque estamos hablando del robo de un dinero que no es destinado, por ejemplo, a escuelas, hospitales, patrulleros, etc. Además, es dinero que podría servir para trazar políticas como prevención primaria del delito para esos sectores sociales.
Claro, es dinero que falta para resolver eso otro.
Claro. Sin disminuir el impacto que puede ocurrir en la criminalidad callejera, sobre todo en las víctimas y su círculo cercano. Pero el daño de estos delitos es mucho mayor. Y depende de nosotros demostrar cuánto es el impacto de la criminalidad no convencional.
En la región, ¿qué delitos predominan?
Argentina sigue siendo un país de paso para el narcotráfico, con una lógica económica global. Sin disminuir el perjuicio que las esquirlas pueden dejar en la sociedad o en la criminalidad estos hechos. Casi siempre tiene que ver con los cárteles por una determinada zona no en términos de menudeo, como el caso de Rosario. También, hay investigaciones de lavado vinculadas a delitos funcionales o de corrupción. No siempre son casos espectaculares, pero tienen impacto real.
Uno de los casos más resonantes que te tocó abordar fue el de un pastor que decía convertir pesos en dólares. ¿Este es un caso testigo o hay casos así parecidos y que no tienen por ahí la trascendencia mediática porque en este hubo condimentos como la visita del Presidente y que era un pastor reconocido?
Mucho no puedo decir de este caso pero sí, no es la primera vez que me toca algo con ingredientes mágicos. En principio, la visita del Presidente es indiferente a esto porque acá analizamos otra cuestión. En particular, tengo respeto por las religiones, pero cuando una cuestión de fe se transforma en una justificación de bienes o dinero, ya entra en el ámbito penal. Imagínese si cualquiera pudiera alegar milagros para justificar patrimonio: sería un colapso del sistema. Yo como fiscal tengo que basarme en la ciencia. Y me tocará preguntarle a la persona involucrada: “Acá tiene 100 mil pesos y quiero que me los convierta en dólares”. Si los convierte en dólares yo personalmente voy a pedir perdón a la iglesia por todo el mundo ante esta situación. Si él me demuestra que puede hacerlo por una cuestión de fe, estaré atento a eso, porque imagínese el impacto global que tendría.
La fiscalía de Resistencia lleva adelante causas de alto impacto que involucran a personas con poder político y económico. ¿Cómo convivís con esas reacciones y, en paralelo, con la posibilidad de que tu nombre suene como candidato político en el futuro?
Investigar causas de alto impacto genera reacciones fuertes, sobre todo porque suelen involucrar a personas con visibilidad o poder. En mi caso nunca tuve una custodia permanente; sí atravesé situaciones puntuales en las que se reforzó mi seguridad, pero fueron mínimas. Trato de no vivir con paranoia y de seguir con mi vida normalmente, aunque siempre tomando recaudos.
Lo que me produce ansiedad no es el riesgo en sí, sino la pasión por el trabajo. Me gusta lo que hago en el Ministerio Público Fiscal, y me costaría dejarlo. Pero también me interesa la política, no sólo en términos teóricos sino como práctica de transformación social. Creo que la política atraviesa una etapa inédita, de transición, donde se derrumbaron los manuales tradicionales y se replantea incluso el contrato social.
En ese escenario, si bien no me veo hoy como alguien a quien llamarían de inmediato, no descarto una iniciativa personal en el futuro. Tengo un proyecto de provincia y de sociedad en mente, con agentes nuevos y con la idea de replantear estructuras. No es algo para mañana, pero sí algo que me entusiasma porque amo mi provincia y sé que hay mucho por hacer. Las soluciones, tanto en justicia como en política, siempre son colectivas. Y si la política logra renovarse hacia adentro, tal vez llegue el momento de dar ese paso.
La exjugadora de Las Yaguaretés, nos detalla el rol de la profesionalización, la docencia y el liderazgo en el deporte. “Mi pasión es trabajar para el deporte y las organizaciones, lo haría en cualquier deporte”, señaló.
Por Eduardo Ledesma
Versión gráfica: Belén Da Costa
En este episodio de Eduardo Ledesma Pregunta hablé con Lettizia Alcaraz, exjugadora de la Selección Argentina de Rugby Femenino (2005–2016), hoy Manager de Rugby Femenino de la Unión Argentina de Rugby (UAR), cargo que ocupa desde 2019. Es educadora acreditada por World Rugby, docente universitaria y entrenadora, lleva más de dos décadas trabajando en la formación, inclusión y desarrollo del rugby femenino en Argentina y la región. Con experiencia en torneos sudamericanos, Panamericanos y el Circuito Mundial de Seven, fue también relevista de la antorcha olímpica y voluntaria en eventos deportivos internacionales. Desde la URNE hasta la UAR, lideró proyectos que abrieron camino a muchas jugadoras en un deporte históricamente asociado al universo masculino.
En este episodio hablamos de los valores del deporte, el recorrido del rugby femenino en Argentina, la formación de nuevas generaciones, la discusión sobre la profesionalización, el rol de la docencia y el liderazgo como herramienta para transformar instituciones y personas. Una charla sobre gestión, inclusión y pasión por el rugby.
Más allá del currículum, si tuvieras que presentarte: ¿quién sos?
Como me conocen todos: Leti, la profe. O “la que jugaba al fútbol” también. Antes del rugby, el fútbol fue mi deporte madre: lo jugué desde que tengo noción, desde los seis años. Después se anexaron otras cosas. Siempre el deporte. Yo vengo de un pueblo alejado de la capital, de Alvear, lejos, lejos. El deporte era un medio para salir, para participar de otros eventos, para “salir del pueblo”. No íbamos muy lejos: La Cruz, Santo Tomé, Yapeyú. Pero era un medio de salida para los chicos. Hoy, sumado a todo eso, sí: muchas experiencias.
Sos referencia nacional en rugby femenino. ¿Cómo fueron tus comienzos en un ámbito históricamente asociado a lo masculino?
Yo lo tomé como un deporte más. Nunca se me pasó por la cabeza la barrera cultural, quizá porque desde el principio tuve el apoyo de mi familia y lo naturalicé. Cuando salís de ese ámbito te dicen “son deportes masculinos”, y ahí te ponés a pensar. Yo ya jugaba al fútbol y conocían mi manejo del pie. El profesor de la cátedra de rugby del Instituto de Educación Física me invitó a ser parte del equipo. Un año entero me persiguió (yo decía: “si al fútbol ya me matan, en rugby con contacto…”). Me dijo “tenemos un viajecito a Buenos Aires a un torneo, ¿querés ir?”. Se alinearon mis planetas, dije que sí. Dos semanas antes me fui a entrenar. Me costaba la transición (en fútbol es “paso y voy”, acá no). Miedo al contacto no tenía. Mi primer torneo fue en 2005 en Buenos Aires; eran pocos torneos, tres al año.
¿Acá se jugaba? ¿Y hoy hay liga?
No se jugaba mucho. Entrenábamos y jugábamos con chicas de Chaco (Hindú, después C60; hoy Regatas). Veinte años después, hoy hay liga en Resistencia, Chaco. En Corrientes nosotros no tenemos.
Se habla de “los valores del rugby”. ¿Cuáles ves y si cambian entre masculino y femenino?
Los valores están: compañerismo, liderazgo, humildad, respeto. En la selección buscamos nuestra identidad de nombre. Hay algo que la mujer tiene y la destaca: esa garra, lo aguerrido; cuando te dicen “no”, vas igual. Desafíamos el “no” al rugby y al fútbol. El desafío mayor hoy no es sólo deportivo: es dirigencial. Son los dirigentes quienes toman decisiones. Falta que estemos nosotras ahí.
¿Cuál es tu tarea como manager de rugby femenino en la UAR?
El trabajo del manager es incansable y de pura gestión. Desde sacar un pasaje, logística, alimentación, que haya materiales, que la lista del entrenador sea aprobada por el Consejo Directivo, todo. Los detalles que te imagines.
Fuiste jugadora 11 años. ¿Qué aplicaste luego como manager y hoy como formadora?
La comunicación. Para trabajar a nivel internacional tenés que aprender a comunicar (no es sólo el idioma): es la relación con personas. Vas a necesitar de ellas y ellas de vos. Respeto en todos los roles. A veces el que te pinta la cancha te puede salvar un torneo. No es sólo hablar con el presidente: es tener buena comunicación con quienes están en el día a día.
¿Qué es “buena comunicación”? ¿Y tu liderazgo, cómo lo ejercés?
Es cómo decís las cosas. A veces toca dar órdenes y otras recibirlas: trato de no repetir las malas formas cuando me toca darlas. En liderazgo, yo deposito primero la confianza: “confío en vos”, porque si no, no podemos trabajar. Es trabajo en equipo, con buena onda, tiempos y respeto de los roles. También aprendés a identificar quién sirve para qué. Si delegué y no pudo, retiro la confianza sin drama, pero dando la posibilidad de decir “no llego”.
¿Cómo te acreditaste como educadora World Rugby y cómo fue la beca internacional 2018?
Fueron años intensos de trabajo y de “hacerte visible”. Mi pasión es trabajar para el deporte y las organizaciones, lo haría en cualquier deporte. Viajé difundiendo rugby femenino, llevando proyectos a escuelas (rugby sin contacto en escuelas públicas). La beca (éramos dos de América, una chilena y yo) te permite especializarte en gestión y acceder a formaciones. Es clave para cargos directivos, donde casi no hay mujeres.
Formación en la región: ¿dónde estamos y en qué crecer?
Después de la pandemia, en Corrientes no está desarrollado; las chicas de Corrientes hoy juegan en Resistencia. Sobre profesionalización: va a llevar tiempo, como en el fútbol femenino. Hoy muchas jugadoras pagan traslado, equipo, todo. Con equipos de trabajo podés solventar (rifas, arroz con pollo, cobrar entradas), pero hay costos personales (unos botines) que son difíciles. Falta dirigencia que entienda la realidad del femenino: por eso tenemos que estar adentro.
¿Qué cambió desde que empezaste?
Muchísima difusión y competencia: torneos locales por unión, regionales, internacionales; mayores y juveniles; selecciones. Hoy hay referentes donde mirarse. Antes mirábamos varones y poco conocimiento.
¿Se puede enseñar rugby en escuelas sin cancha ni despliegue completo?
100% sí. Lo hice en la Escuela Illia (Laguna Seca) desde 2018. Las nenas hacían de manera natural cosas que vemos en seven. El potencial es enorme. El problema: ¿a dónde las llevo después si no hay club? Cuando estaba en San Patricio, sí: las invitaba y teníamos juveniles y mayores.
¿Qué les decís a niñas y jóvenes que ven dificultades pero quieren practicar?
Que miren lo que el deporte genera: habilidades motrices enormes (correr, frenar, evadir, rolar, manejo con pie y manos). Se divierten. En la escuela tengo equipos de fútbol también: quieren ir todos los días. Si les das algo divertido, aprenden más rápido.
Sos especialista en gestión deportiva y estructuras organizacionales. ¿Qué es “optimizar” en clubes e instituciones?
Es lo que ves trabajando en muchas instituciones: falencias, caídas y cómo solucionarlas. Roles y funciones claras. Manuales ayudan, pero sobre todo definir responsabilidades. En clubes chicos dos personas hacen el trabajo de cuatro. Si todos son responsables, nadie es responsable. Hay que marcar responsables de cada cosa: eso ordena. Nuestra gran falencia es la desorganización (en chicas y grandes). La organización vence al tiempo.
Gustavo Valdés eligió a su hermano para que lo suceda en el gobierno; camina la senda que antes siguieron los Romero Feris y los Colombi en la provincia y Sapag, Rodríguez Saá, Juárez, Zamora, Kirchner y Menem en el país.
El debate por la candidatura de Juan Pablo Valdés, hermano del gobernador Gustavo Valdés, volvió a poner en el primer plano un viejo fenómeno de la política argentina: el nepotismo, es decir, la designación o promoción de familiares en la función pública.
Más allá de la polémica, se trata de una práctica cuyos primeros registros se remontan a la Antigua Grecia, pero que persiste en distintos niveles del Estado y que, aunque es criticada en el plano institucional, suele ser aceptada socialmente en nombre de la confianza y la continuidad.
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Para la Real Academia Española, es la “desmedida preferencia que algunos dan a sus parientes para las concesiones o empleos públicos”. El término deriva de la palabra nepote o nipote, “sobrino” en italiano, y viene de la tradición medieval de los Papas de nombrar familiares como cardenales de la Iglesia.
Luego se extendió al uso laico en las empresas privadas y en la administración pública. En Corrientes, la propuesta oficialista de que Juan Pablo suceda a su hermano en la gobernación es señalada por la oposición como un intento de consolidar una “dinastía provincial”.
Porque, además de ser “el hermano de”, proviene de un prolongado linaje político transversal: madre peronista, padre y tío radicales con gestiones de gobierno locales en Ituzaingó, y provinciales, con cargos partidarios y legislativos, hasta la elección de Gustavo Valdés en el gobierno.
Pero más allá de la crítica puntual, el de Juan Pablo no es un caso aislado ni novedoso. Sucede que “la elite política correntina se conformó desde el siglo XIX a partir de las llamadas familias patricias, descendientes de los primeros pobladores. El proceso de independencia y las luchas por la organización nacional consolidaron su posición social. Y a lo largo del siglo XIX —sobre todo en la segunda mitad— se incorporaron algunos inmigrantes europeos que, gracias a su éxito económico, lograron ascender e integrarse a este sector.
Esos vínculos de parentesco, reforzados mediante matrimonios estratégicos, aseguraron la cohesión y permanencia de esa elite”, dijo a LA NACION la historiadora e investigadora del Conicet, Marimar Solis Carnicer.
Recordó incluso que según un estudio del genealogista Juan Cruz Jaime, autor del libro “Corrientes, poder y aristocracia”, “entre 1821 y 1945 Corrientes fue gobernada en un 76% por descendientes de apenas diez personas”.
“Con la irrupción del peronismo se abre una segunda etapa (1946-2001), en la que se reduce el número de familias dominantes, pero se concentra aún más el poder en cuatro clanes: Romero Feris (50%), Casajús (25%), Torrent (13%) y Díaz Colodrero (12%), responsables de ocupar la gobernación y la vicegobernación”, aunque “los lazos de parentesco extendían su influencia más allá del poder ejecutivo, abarcando también el legislativo y el judicial”.
Los Romero Feris e incluso los Leconte, con parientes, allegados y partidarios, son herederos de una lógica pactista de principios del siglo XX. José Antonio Romero Feris fue legislador provincial y nacional, embajador, hasta que en 1983 se convirtió en gobernador.
Por las reglas de alternancia del Pacto Autonomista-Liberal, en 1987 el candidato fue Leconte, y también fue gobernador.
En 1991 el candidato debía ser autonomista: el hermano Raúl Rolando “Tato” Romero Feris, quién se consagró dos años después, producto de una crisis profunda que se zanjó con una reforma constitucional que eliminó el Colegio Electoral.
Este esquema de poder repartido colocó a las esposas de ambos hermanos Romero Feris en la legislatura y en la intendencia de Capital. Más tarde uno de los hijos de “Pocho” probó suerte con la política y fue legislador. El hijo de Leconte encabeza hoy la lista de diputados de La Libertad Avanza.
Tradición familiar
Si bien en la literatura regional no abundan los estudios que analicen el nepotismo en los gobiernos de Corrientes, los trabajos sobre genealogía permiten advertir una reiteración de los apellidos en los tres poderes del Estado. Incluso con antecedentes que comienzan a aparecer a mediados del siglo XIX, la elite dirigencial correntina va repitiendo patrones y herencias.
Es por eso que más allá de la queja obvia por la designación de Juan Pablo Valdés como candidato oficialista a la sucesión, el tema no se convirtió en un eje de campaña. Primero, porque los principales candidatos para las elecciones de este domingo, incurrieron o incurren en la misma práctica.
Ricardo Colombi gobernó tres veces la provincia desde la recuperación institucional de 2001, luego de la crisis social y política de 1999 que terminó en intervención federal y que hizo, entre otras cosas, que Corrientes tenga desfasado su calendario electoral.
Cuando tuvo que irse en 2005, porque la Constitución Provincial no permitía la reelección (cosa que cambió con la reforma de 2007), nombró a su primo Arturo como sucesor. Por portación de apellido, Arturo garantizaba el triunfo y lo hizo, pero ya en el gobierno la cosa salió mal y los parientes aun se encuentran distanciados.
Martín “Tincho” Ascúa, el candidato del peronismo, tiene a una hermana en el Senado provincial y a otros miembros de su clan en el municipio que gobierna hace casi 8 años: Paso de los Libres.
Conocidos son en Corrientes, en tanto, las designaciones estatales o institucionales de varios miembros de la familia de Lisandro Almirón, el postulante de La Libertad Avanza, sin contar lo que sucede con su principal socio político local, Pedro Cassani, quien además de ser un hombre de dilatada relación con el Estado, y ser presidente de la Cámara de Diputados hace 16 años, viene redireccionando la política de su partido bajo la proa de una obsesión: que su hijo Pedrito sea intendente de Goya.
Hay más: Evelyn Karsten, candidata a vice de Almirón, es sobrina directa de “Pocho” y “Tato” Romero Feris. Todo ello sin contar las listas del interior. Además de gobernador y vice, 5 senadores y 15 diputados provinciales, Corrientes elegirá este domingo 73 intendentes y concejales en esas comunas. Allí abundan los hermanos, esposas, cuñados y cuñadas y demás categorías parentales, razón por la cual la crítica del nepotismo quedó encapsulada en publicaciones marginales de las redes sociales.
Una práctica extendida
El caso de Corrientes, que por extensión negativa suele catalogarse bajo el genérico de “feudos provinciales”, no es una excepción sino una característica de la política provinciana, pero también nacional. En San Luis, por ejemplo, la familia Rodríguez Saá gobernó alternadamente varias décadas, con Adolfo y Alberto como referentes centrales de un modelo político que convirtió al apellido en sinónimo de poder provincial.
Algo similar ocurrió en Santiago del Estero, donde el “juarismo” de Carlos Juárez se sostuvo durante décadas a través de mandatos sucesivos y la influencia directa de su esposa, Nina Aragonés.
Tras la intervención federal de 2004, la hegemonía política provincial continuó bajo la conducción de Gerardo Zamora y su esposa, Claudia Ledesma Abdala, en una continuidad familiar que consolidó otra forma de dinastía política.
Santiago del Estero y Corrientes son, de hecho, las únicas provincias que este año eligen gobernador, entre otras cosas como producto de sucesivas intervenciones federales.
Están también los Sapag y la dinastía política en Neuquén. Felipe Sapag fue uno de los fundadores del Movimiento Popular Neuquino (MPN) en 1961 junto con su hermano Elías, inaugurando una historia de poder casi sin interrupciones en la provincia. Felipe gobernó en cinco ocasiones, y su liderazgo se transformó en una piedra angular del MPN, perpetuando la idea de “feudo político-familiar” que supo reacomodarse para gobernar con radicales, peronistas, militares, progresistas y conservadores durante seis décadas.
La situación de Juan Pablo Valdés remite inevitablemente, además, a un antecedente reciente en San Juan: en 2023, el entonces gobernador Sergio Uñac intentó colocar a su hermano como sucesor, ante la imposibilidad de reelegir. La Corte Suprema lo inhabilitó para competir por un tercer mandato y en su lugar, Sergio propuso a Rubén como candidato a gobernador por el Frente Justicialista. Sin embargo, en las elecciones de julio de ese año, Marcelo Orrego (JxC) ganó con el 51%, mientras que los sublemas peronistas —incluido el de Rubén— quedaron en tercer lugar.
“Esa constelación de ‘agrupamientos familiares’ o nepotismos se manifiesta como un rasgo típico de una sociedad tradicional en que “la fuerza del grupo compensa la debilidad del Estado”, introduciendo deformaciones en la vida republicana.
De allí, la gran importancia otorgada al control de la sucesión política”, escribió hablando del tema Casilda Mottet de Tenerani, profesora de Historia en la Universidad del Nordeste, quien ya en 2001, a propósito de la llegada de Ricardo Colombi al gobierno de Corrientes, recordó que “lamentablemente el fenómeno del nepotismo no desapareció de la escena política con la llegada del radicalismo al poder”.
“Bajo un nuevo ropaje en la actualidad pervive en algunas provincias como nepotismo populista (…), sustentándose en una clase política conformada por clanes o dinastías familiares y cultivando un arraigado tradicionalismo cultural”.
Nepotismo federal
En el plano nacional, el nepotismo también tiene antecedentes. Durante el kirchnerismo, la sucesión de Néstor y Cristina Kirchner en la presidencia fue presentada por sus detractores como un ejemplo de concentración familiar del poder, y la carrera política de Máximo Kirchner en el Congreso profundizó ese debate.
En la década de 1990, el presidente Carlos Menem también fue cuestionado por ubicar a allegados y familiares en cargos de responsabilidad. Hoy, 35 años después, el apellido Menem sigue nutriendo organigramas provinciales, sobre todo en La Rioja, pero también en la cúspide del poder nacional. Y con cuestionamientos, relacionados con hechos de corrupción, que los sigue como su propia sombra.
Finalmente, hay que recordar que a poco de asumir Javier Milei el tema nepotismo reapareció con fuerza, pues el presidente derogó el decreto de 2018 que había firmado Mauricio Macri y que prohibía la designación de familiares directos en el Poder Ejecutivo.
Esa decisión habilitó formalmente la incorporación de su hermana, Karina Milei, como secretaria general de la Presidencia, un rol central en la gestión libertaria. El propio Presidente defendió la medida argumentando que la confianza personal era más importante que cualquier restricción normativa.
Una nota de LA NACION, publicada en junio de 2023 sobre la base de una consultoría hecha en todo el país, daba cuenta de la contratación en el Estado de al menos 146 parientes de los principales funcionarios en muchas provincias.
La persistencia del nepotismo en la política argentina revela una tensión de fondo: mientras desde el punto de vista institucional se lo critica como una práctica que debilita la igualdad de oportunidades y la transparencia, en el terreno social muchos lo consideran aceptable —e incluso positivo— porque ofrece continuidad, lealtad y la garantía de que el poder queda en manos “conocidas”.
Esa dualidad explica por qué, pese a los cuestionamientos, los apellidos familiares siguen ocupando un lugar central en la vida política del país.
Uno de los cirujanos más destacados de la Argentina y América Latina nos contó cómo fue realizar la primera colecistectomía laparoscópica en el país. “Recuerdo la fecha exacta y las emociones cuando dimos de alta a la paciente”, dijo.
Por Eduardo Ledesma – Versión gráfica: Belén Da Costa
En este episodio de Eduardo Ledesma Pregunta, charlé con el doctor Ricardo Torres, uno de los cirujanos más destacados de la Argentina y América Latina. Pionero en cirugía laparoscópica, formó a más de 7 mil médicos en la región, creó centros de entrenamiento en varios países y en 2023 recibió el Premio Konex en Ciencia y Tecnología.
En este episodio habla de los inicios de la cirugía mínimamente invasiva, de la formación de nuevas generaciones de médicos, del vínculo entre técnica y sensibilidad en el quirófano, de la salud pública y del compromiso de hacer medicina de excelencia desde Corrientes hacia el mundo.
Una charla sobre ciencia, docencia y humanidad en la práctica médica.
Usted fue uno de los primeros en realizar una colecistectomía laparoscópica en el país, cuando esa técnica era prácticamente desconocida. Entonces, ¿de qué se trata esa cirugía y qué se siente estar en un lugar no transitado antes?
Ese fue un acontecimiento único, por eso sé la fecha exacta: fue el 13 de junio de 1991. Veníamos buscando en ese momento junto a mi gran amigo y socio, el doctor Orban y al doctor Beltrán el caso ideal, o sea, el caso fácil. Ese caso fácil, por inexperiencia, por ser la primera y demás, nos llevó casi tres horas de tiempo. Hoy esa misma cirugía lleva 15 minutos en las manos de cualquier cirujano laparoscopista, así que con esto te imaginarás que fue un acontecimiento muy especial. Lo tuvimos que hacer con mucho cuidado, con inexperiencia. Era un procedimiento que nos habíamos capacitado, pero que en todo el mundo era muy nuevo. Y cuando resultó exitoso, la verdad que fue una satisfacción de tal magnitud que hoy todavía me acuerdo el día, la hora y cómo lo festejamos a posteriori de que la enferma se fue de alta.
¿Y en qué consiste básicamente la técnica?
Hasta esa fecha, para sacar la vesícula o para abordar cualquier órgano intraabdominal, hacía falta hacer una incisión. Una incisión es hacer un tajo, abrir el abdomen, ir con las manos y si hay que sacar la vesícula, se saca la vesícula. Esto fue un cambio radical en la manera de operar en todo el mundo, porque en vez de abrir el abdomen, se hacía agujeros a través de un tubito que tiene un punzón. Ese punzón perfora la pared del abdomen, luego saca el punzón y se pone una óptica dentro y uno empieza a ver todo el abdomen en una pantalla de televisión. Y a través de esos agujeros se hacen las maniobras quirúrgicas para extraer el órgano. Eso trajo aparejado un cambio excepcional, primero en la manera de operar, que antes operábamos con las manos, tocando y mirando directamente, y ahora lo empezábamos a hacer como lo hacen los que juegan los videojuegos electrónicos. Lo hacíamos desde afuera con unos palitos y mirando un televisor. Y acá nos teníamos que imaginar la profundidad de campo y todo. O sea, una manera nueva de operar. Pero esa manera nueva tuvo un despegue tan extraordinario a favor del paciente, que realmente revolucionó la cirugía. A partir de la cirugía laparoscópica, las grandes operaciones se transforman en el posoperatorio, en una recuperación rapidísima, a veces de 24 horas. Estamos en condiciones de sacar gran parte de un estómago y que el paciente al día siguiente se vaya de alta, caminando y solamente con agujeritos en el abdomen
A mí me impresionó un poco el número de 7.000 cirujanos bajo entrenamiento suyo, pero más allá del número, ¿qué ve en los médicos jóvenes que todavía lo entusiasma hoy?
Primero empecemos con ese número de 7.000. El hecho de haber visto las ventajas que tenía esta cirugía y ante la experiencia personal de nuestro grupo, que tuvimos que aprender solos, tuvimos que aprender quizás hasta por el camino del error y el acierto. Nos costaba mucho implantar un método que era francamente beneficioso para el paciente, pero que era difícil de aprender. No había dónde, ni había cómo, ni quién enseñe. Y así fue entonces que este grupo, que estaba incluido el doctor Orban, llevamos a la Facultad de Medicina la idea de hacer un centro de entrenamiento en ese tipo de operaciones. Y para entrenar a esas personas teníamos que crear simuladores, no lo podíamos hacer en seres humanos. Entonces creamos elementos con vísceras de animales, con reproducción de órganos en silástica, etcétera, etcétera. Armamos este centro de entrenamiento que cumple este año 26 años de vida ininterrumpida. Durante la pandemia lo hicimos online, pero fue la única diferencia. Pero hace 26 años que estamos enseñando cómo se adquieren las habilidades de esta técnica, que es totalmente diferente a la anterior.
Antes de entrar al ser humano, aún con la experiencia adquirida.
Exacto. Lo que pasa es que hay un nivel básico y después vienen distintos profesionales a perfeccionar un determinado tipo de operación. Entonces en este centro actualmente, dada la gran tecnología que tiene, se puede tomar un curso de cirugía laparoscópica de colon, por ejemplo. Entonces viene un cirujano que sabe hacer vesícula, pero que todavía le falta hacer la patología intestinal. Entonces toma ese curso. Y así como eso hay de todo. Hay cirugía de la obesidad, hay cirugía ginecológica, urológica, pediátrica, de paredes. Tenemos alrededor de 17 cursos especializados en distintas áreas.
Ese laboratorio está acá.
Acá, pertenece a la Facultad de Medicina de la UNNE y es reconocido internacionalmente por sus características. Es realmente impactante.
Usted es médico, cirujano, docente, investigador. Entonces la pregunta más humana es cómo cómo se administra el ego en una carrera de tanto impacto y dónde usted se refugia cuando eso pesa.
El ego es el principal enemigo de cualquier médico porque todos son conscientes que nosotros manejamos vidas humanas. El juicio que tenemos que tener o del juicio que aplicamos con nuestros pacientes son los resultados. Así que yo diría que no nos podemos dejar manejar por el ego, por más que yo esté muy reconocido porque me hayas invitado a un programa tan prestigioso como el tuyo, tengo que manejar ese ego de tal manera de que el paciente sea lo principal. Si uno quiere ser médico, el paciente es lo único que importa, lo demás es totalmente secundario. Y los reconocimientos habitualmente vienen sin que uno lo busque. Cuando uno está en la búsqueda de ellos, parece que no se los encuentra, y cuando uno hace lo que le gusta y lo que cree que es mejor para su paciente, las cosas vienen solas, incluso más de lo que uno esperaba. Así que yo aconsejaría que cualquiera que quiera hacer medicina se olvide del ego, porque lo principal es el paciente, no uno.
Doctor, ¿qué pasa con la salud pública y cómo se sostienen equipos como este laboratorio o este centro de entrenamiento en una universidad pública donde siempre faltan cosas no? Y donde además incide mucho el contexto.
En realidad, siempre falta algo. Eso creo que es la regla de la vida y por más que parezca que está todo perfecto, uno siempre quiere más. Eso es bueno porque permite evolucionar, permite gestionar para ir mejorando. En términos generales, la salud pública en la Argentina es muy buena. Yo he recorrido toda Latinoamérica por razones profesionales, y les puedo asegurar que Argentina está en el top de la atención médica pública. Por supuesto, pueden faltar cosas, pero, por ejemplo, en el Hospital Escuela de la Ciudad de Corrientes se hace cualquier tipo de cirugía mínima invasiva de las más elevadas y complejas que hay en el mundo. Y eso se ha conseguido, no del día a la mañana, se ha conseguido con un grupo de trabajo que va no presionando, sino convenciendo a las autoridades de salud pública de que todo es en beneficio de la población, de que tiene costo beneficio, porque parece que la tecnología fuera cara y resulta que cuando uno la analiza termina siendo barata porque ahorra complicaciones, ahorrarías de internación, gastos en remedios, etcétera, etcétera. Con un grupo de trabajo que tenga el convencimiento, la fuerza y la llegada política para para ir consiguiendo cosas se puede. Lo mismo se repite en las grandes ciudades, Córdoba, Santa Fe, ni hablar de Buenos Aires. Con las universidades pasa exactamente lo mismo.
El gobernador de Santa Fe y el exmandatario cordobés se reunieron con Gustavo Valdés y apoyaron la candidatura de su hermano, Juan Pablo Valdés, de cara a las elecciones del domingo; el PJ busca entrar a la segunda vuelta con “Tincho” Ascúa.
En una demostración de convocatoria y músculo político, la alianza oficialista Vamos Corrientes cerró esta noche su campaña de cara a las elecciones del próximo domingo en las que pretende consagrar, en primera vuelta, al intendente de Ituzaingó, Juan Pablo Valdés, como el próximo gobernador de la provincia.
Militantes de la treintena de partidos que conforma la coalición electoral, pero también la mayoría de los gobernadores del espacio Provincias Unidas ofrecieron un marco multitudinario y colorido que arropó al intendente y candidato, quien llamó “a mirar el futuro”, no al pasado de la postergación.
Juan Pablo Valdés agradeció el apoyo recibido de la militancia y de sus colegas intendentes, al tiempo que asumió compromisos con la gente. “Los convoco a mirar el futuro para construir una provincia que eduque y cuide mejor, más moderna e inclusiva”, señaló.
Juan Pablo es el hermano menor del gobernador en ejercicio, Gustavo Valdés, quien además es el líder del espacio y, según se desprendió de su discurso de cierre, será en adelante uno de los miembros activos de la coalición de gobernadores y exgobernadores que intentará “reconstruir la Argentina”.
Juan Pablo, hermano del gobernador de Gustavo Valdés, es el candidato del oficialismo correntino
Gustavo Valdés no usó palabras ambiguas. En su discurso de clausura, se quejó del tono que adquirió la campaña electoral en la provincia. “Nunca vi una campaña tan cruel, mentirosa, artera. Parece que se quiere poner de moda la injuria, la calumnia, pero nosotros tenemos otras ideas. Abrazamos las ideas de la república y de la Constitución”, remarcó.
Más adelante, le dedicó un párrafo al kirchnerismo. “Nosotros estamos en contra del populismo que enterró el futuro de los argentinos”, dijo, para luego enviar mensajes directos a Balcarce 50. “Nosotros abrazamos la educación, pero sobre todo la educación pública para igualar oportunidades con los que menos tienen. Abrazamos la política industrial, la salud pública de calidad, y abrazamos la inclusión, porque el ajuste no lo pueden pagar los discapacitados”, disparó, en clara alusión a la política de ajuste con el sector que sostiene el presidente Javier Milei.
Pero no se quedó allí, y ya en el plano estrictamente político, hablando en clave histórica, advirtió que “los correntinos nunca dejamos que Buenos Aires nos ponga un gobernador a control remoto. Somos nosotros los que elegimos nuestro gobernador”, señaló.
Todo eso sucedió este jueves, a tres días de las elecciones provinciales del próximo domingo 31. El gobernador Gustavo Valdés demostró su músculo territorial y nacional al recibir el respaldo explícito de la militancia, la dirigencia y de los gobernadores.
A la mañana recibió a su par santafesino, Maximiliano Pullaro, y luego al exgobernador cordobés, Juan Schiaretti, con quienes desarrolló una agenda institucional por la tarde. A la noche se sumaron al acto proselitista el gobernador del Chaco, Leandro Zdero; el gobernador de Jujuy, Carlos Sadir, y el gobernador de Chubut, Ignacio Torres.
El encuentro de mandatarios y dirigentes buscó enviar una señal de fortaleza hacia el interior de la provincia y de respaldo hacía la candidatura de Juan Pablo Valdés, justo en el día de cierre de campaña y, al mismo tiempo, proyectar a nivel nacional la agenda federal que podría desembocar en el espacio Provincias Unidas.
En su discurso, el gobernador anfitrión se refirió al tema. “Las provincias creamos la Nación, y vamos a trabajar para volver a hacer de Argentina una patria grande”, subrayó.
El acto proselitista, que se llevó a cabo en el Club San Martín, ubicado en el centro de la capital correntina, contó también con la presencia del senador nacional Carlos “Camau” Espínola, quien reconfirmó su alineamiento con el oficialismo correntino de cara a los comicios del domingo, pero también para enfrentar los votaciones que en adelante tenga el Senado de la Nación. A su lado estuvieron sus compañeros de bancada, los radicales Eduardo Vischi y Gabriela Valenzuela y la senadora santafesina Carolina Losada.
En paralelo al gesto político, en la previa Valdés y Pullaro rubricaron un convenio de integración fluvial que conectará Villa Ocampo (Santa Fe) con Bella Vista (Corrientes). El proyecto tiene como meta abaratar costos logísticos, dinamizar el comercio regional y fortalecer el sistema productivo del Litoral. “Lo que no hace Nación, hacemos nosotros”, desafió el anfitrión.
El respaldo de Schiaretti, en tanto, se enmarca en la sociedad que su partido rubricó con la alianza oficialista Vamos Corrientes.
El cierre del PJ
El candidato a gobernador del kirchnerismo, Marín “Tincho” Ascúa encabezó hoy en la ciudad de Corrientes, junto con el candidato a intendente capitalino, el massista Germán Braillard Poccard, el cierre de campaña del frente “Limpiar Corrientes. El acto consistió en una caravana por calles de la ciudad y un acto que tuvo lugar en el barrio Laguna Seca y que contó con la participación “estelar” de Guillermo Moreno. Fue quien entregó claves de liturgia peronista de cara a las elecciones en las que el PJ pretende ubicarse en segundo lugar, pero sobre todo, achicar diferencias para meterse en segunda vuelta.
“El peronismo está en segunda vuelta y preparado para la victoria, porque toda la provincia lo demuestra”, dijo Ascúa. “La certeza de que estamos en segunda vuelta la tenemos nosotros y la tienen los Valdés, que me agreden y nos insultan porque están llenos de miedo, pero venimos a poner la otra mejilla y a seguir caminando para construir una provincia más justa”, destacó para cerrar.
El candidato a gobernador del peronismo partió después de las 15 junto al postulante a la intendencia en una movilización que unió el barrio Santa Catalina con Laguna Seca.
En el punto final de la caravana, alrededor de las 18, se realizó una fiesta con los vecinos en la que los equipos provincial y municipal de Limpiar Corrientes hablaron en el epílogo de la campaña. El plato fuerte fue, en ese marco, el ex secretario de Comercio Interior, quien alentó al triunfo peronista al destacar que “ahora resulta que lo que hace el mundo es lo que hicimos en la década ganada, por lo cual no somos el pasado, somos el futuro porque todos se desviven por cuidar el mercado interno y con la doctrina peronista vamos a empezar por Corrientes a cambiar el país”.
El intendente de Ituzaingó y hermano del gobernador defiende su candidatura como un proyecto avalado por los jefes comunales; plantea continuidad con impronta propia, exige deudas a la Nación y asegura que su desafío será superar la gestión de Gustavo Valdés.
Juan Pablo Valdés es el candidato oficialista en la disputa por la gobernación de Corrientes. Intendente de Ituzaingó y hermano del actual mandatario, Gustavo Valdés, se presenta como la cara de una nueva generación, aunque sostiene que su desafío será “superarlo, porque transformó la provincia”. El postulante habló con LA NACION en las oficinas del Comité Central de la UCR, en la antesala de las elecciones del próximo domingo.
Afuera llueve. Adentro, miembros de la juventud arman centenares de paquetes para iniciar el reparto de boletas. Valdés rechaza las críticas de nepotismo al señalar que su postulación no es una herencia familiar, sino producto del respaldo de los intendentes, con quienes asegura haber tejido una relación en los últimos años. “Es un proyecto colectivo, municipalista, con apoyo territorial. No es sólo mi hermano”, afirmó.
Con la misma vehemencia sostuvo que Corrientes reclamará lo que le corresponde: regalías de Yacyretá y Salto Grande, deudas previsionales. Aseguró que la relación con Javier Milei “será la que se dé”, pero que la gestión provincial no se negocia. Y advirtió sobre la contradicción entre la política de ajuste y la necesidad de infraestructura para exportar: “Nos piden competitividad, y para eso, de mínima necesitamos rutas”.
De ganar este domingo, Juan Pablo Valdés presidirá a partir de diciembre el séptimo gobierno radical consecutivo desde 2001. El lunes cumplió 42 años, por lo que de acceder al gobierno, será el gobernador más joven desde el retorno de la democracia y el segundo más joven de la historia provincial.
– ¿Por qué decidió ser candidato?
–Porque venía teniendo la experiencia de gestión en Ituzaingó y cuando uno hace bien las cosas puede transformar y cambiar la realidad de la localidad que uno quiere. Con esa misma fuerza, si los correntinos me dan la oportunidad, voy a poner empeño en seguir trabajando en este proyecto que ha sido exitoso y que hay que continuar. Eso me lleva a salir de mi zona de confort y apostar a que con mi energía, juventud y experiencia pueda formar un nuevo equipo para continuar en este camino y darle una impronta nueva con ideas frescas y juventud.
– ¿Su candidatura es un proyecto propio o es la continuidad del mandato de su hermano Gustavo?
– Es un proyecto colectivo, muy municipalista, conformado más que nada con el apoyo de los intendentes, con una mirada provincial. Obviamente, también con una mirada de cercanía con Gustavo, porque en estos siete años y medio lo acompañé mucho. Siempre fue un ejemplo para mí, el hermano con el que me crié y tuve la suerte de poder acompañarlo en el desafío de ser gobernador. Aprendí mucho. Y este proyecto claramente va a tener una impronta propia: la que yo le di a la municipalidad viniendo desde el sector privado.
– Ante la crítica de nepotismo, de que su hermano lo eligió, la mayoría de los intendentes de provincia se hacen cargo de su candidatura.
– Creo que es producto del trabajo de estos casi cuatro años donde estuvimos codo a codo en momentos difíciles con los intendentes. Aprendimos a conocernos, a apoyarnos en situaciones donde el consejo muchas veces fue necesario. Ese trabajo ha llevado a que ellos también sientan que este era el camino. Me conocían, recorrí sus municipios, escuché sus problemáticas. No es sólo mi hermano: tengo el respaldo de los intendentes y una gestión que mostrar en la Municipalidad de Ituzaingó.
– Gustavo Valdés dijo que si usted llega a ser gobernador, él será un colaborador permanente. ¿Qué implica esa relación en la práctica?
– Una fuente de consulta. Se trata de una persona que ha gobernado y que ha tenido hasta el momento uno de los mejores gobiernos de la historia. Yo tengo la energía, el ímpetu que tenemos los jóvenes para trabajar sobre los desafíos, pero además cuento con una persona que ya tiene experiencia y me aportará su parecer. Creo que Gustavo es un gran trabajador en equipo y va a estar para apoyar y para colaborar. Yo también voy a consultar con él porque me parece el camino correcto.
– La crítica más sostenida de la oposición y de algún sector radical, es que su postulación responde más al apellido que al perfil y que eso debilita la institucionalidad. ¿Qué responde?
– Lo dicen ellos. Y lo que pasa con algunos sectores del radicalismo, ahora en la oposición, es que se portaron muy mal ya en el gobierno de Arturo Colombi. Ellos creen que esto va a ser lo mismo y no va a ser así. Entendemos que somos un equipo que trabajamos por Corrientes y vamos a trabajar todo el tiempo en conjunto. No veo que haya debilitamiento institucional, sobre todo porque también hay un gran respaldo de los intendentes y este 31 de agosto tendrá también el respaldo de la gente.
– Hubo denuncias cruzadas de campaña sucia en redes. Usted mismo fue blanco permanente. ¿Cómo lo enfrentó?
– Esa es una pésima manera de hacer política y que en este tiempo alejó a mucha gente que tenía oportunidades, ganas de transformar y de cambiar, pero que no soporta este tipo de artimañas que tiene la vieja política. Hay momentos que son muy duros. No por lo que a mí me parezca, sino por lo que le puede llegar a los chicos, a mis hijos. No me perturba la campaña pero sí molesta que no tienen en cuenta que los ataques trascienden la crítica a un proyecto, son todos ataques personales que no construyen nada en la sociedad más que odio y dudas.
– En medio de tanta discusión agresiva usted intentó bajarle el tono a su campaña. ¿Cree que la sociedad entiende ese gesto?
– Creo que lo que está buscando la sociedad son proyectos acertados con propuestas más cercanas. El vecino está cansado de ese que grita, que insulta, que pega. Entonces obviamente prefiere muchas veces mirar un programa de chimento que escuchar cuál es la propuesta o qué es lo que tienen para decir los políticos. Es lo que nosotros tenemos que trabajar dentro de esta nueva generación política: escuchar y proponer.
– ¿Cuáles son las propuestas concretas que le está presentando a la sociedad?
– Te las puedo resumir en cuatro puntos: la administración responsable de las finanzas públicas; un plan de desarrollo de infraestructura para toda la provincia; un plan de industrialización en los parques industriales para generar oportunidades y puestos de trabajo a través de inversiones concretas de puertos, caminos y electrificación; y la modernización de la provincia, la digitalización entera del gobierno y que la interacción entre el ciudadano y la provincia sea más digital que presencial.
– ¿Y cómo planea hacerlo?
–Con una gran alianza entre el sector público, privado y las universidades, trabajando un plan de desarrollo concreto. Por ejemplo, nosotros en Ituzaingó tenemos un parque industrial que está generando puestos de trabajo. Tenemos un puerto que nos va a generar una conexión al mundo, pero necesitamos el recurso humano. Esa senda de crecimiento necesita más educación, más salud, más viviendas y darle valor agregado a toda la materia prima que tenemos.
– ¿Plantea más Estado?
– Tanto Estado como sea necesario.
– Yacyretá está en Ituzaingó, pero se paga aquí una tarifa eléctrica de las más altas del país. ¿Cómo propone para revertir esa situación?
–Vamos a ir con una propuesta clara para comprar directamente la electricidad. Al fin y al cabo, si uno mira, tenemos hoy entre el 20% y el 25% de generación de energía limpia del país a través de biomasa, de la represa de Yacyretá y de la represa de Salto Grande. Somos los principales productores de energía limpia de Argentina. Entonces, no puede ser que lo que significa futuro y progreso para muchos, para nosotros que somos los productores, no signifique lo mismo.
– El gobierno de Gustavo Valdés se sostiene sobre tres ejes. De esos objetivos, ¿cuáles ya se alcanzaron y cuáles siguen pendientes?
–La industrialización es lo principal. Tenemos que generar las condiciones para que todos esos parques industriales que se han creado hasta ahora, se llenen de empresas. Tenemos que salir a contarle a la Argentina y al mundo las condiciones que tenemos en materia prima: forestación, arroz, ganadería, yerba mate, nuez pecán, tabaco, horticultura, turismo. Hoy con cuatro plantas de asfalto podemos empezar a soñar que los correntinos podemos volver a tener la capacidad de hacer rutas para garantizar el traslado de nuestra producción, pero también la conectividad entre las ciudades. Y tenemos que apuntar a mejorar el eje de la energía.
– ¿Cuáles son los resultados que espera obtener en educación, salud y seguridad?
–En materia de salud tenemos que trabajar en telemedicina con la aplicación de inteligencia artificial para lograr los mejores diagnósticos. Eso nos dará la posibilidad de tener especialistas disponibles en el interior. En educación, vamos a continuar con el plan de entrega de computadoras en el nivel secundario para que todos los jóvenes tengan una oportunidad y empezar a trabajar una modificación en la currícula. Además, pretendo duplicar los institutos de formación docente y terciarios. En seguridad, tenemos que continuar apostando al equipamiento, a darle una mejor formación a nuestras fuerzas, a trabajar con más comisarías y también a tener más efectivos.
– ¿Cuáles son las deudas que podría exigir Corrientes al Estado nacional?
– Exigimos que nos paguen la deuda previsional, las regalías de Yacyretá y Salto Grande. No entendemos por qué, cuando Corrientes le ha dado tanto a la Nación, de repente vemos que a Misiones le pagan un precio, a Entre Ríos otro y a los que menos nos pagan es a nosotros. Esos reclamos no los vamos a abandonar. Me parece muy bien que el Estado nacional haga y deshaga lo que le parece con sus recursos, pero queremos que así como nosotros cumplimos y estamos al día, que el Estado nacional también cumpla con nosotros y nos dé lo que nos corresponde.
– ¿Le preocupa la migración de jóvenes de Corrientes? ¿Qué política específica impulsaría para tratar de retenerlos?
–Básicamente educación y trabajo. Siempre convoco a los jóvenes porque quiero que nos quedemos y que hagamos un esfuerzo para que el mejor futuro esté acá, en Corrientes. Vamos a trabajar en la formación y trabajar el doble de fuerte para que las mejores oportunidades estén disponibles aquí y que se puedan quedar.
– Uno de los ejes opositores de esta campaña tiene que ver con una demanda de mayor transparencia. ¿Cree que son válidas esas críticas o es proselitismo?
–Creo que es campaña. Si me preguntás por qué, te recuerdo que llevamos siete años y medio de gobierno y ahora, en el último mes, se acordaron de la transparencia. Y los que critican son los que eran parte de este gobierno. Entonces, ¿hay que trabajar en transparentar? Sí, por supuesto. También hay que modernizar el Estado. Pero también en ese punto están los que piden boleta única, pero no votan ficha limpia. Si uno quiere una cosa, son las dos cosas que van de la mano. Yo creo en un Estado que sea más transparente, que tenga la información disponible. ¿Tenemos que avanzar? Sí, por supuesto, pero no se trata sólo de transparentar el gasto público. Se trata de mostrar al gobierno digitalizado y con una información disponible y accesible para todos.
– ¿Avanzaría en una reestructuración del Estado, que incluya el sistema político y electoral?
–Tenemos que avanzar. Es lo que nos demanda la sociedad. Nosotros tenemos que ir, tener una mirada clara y que modernizar. Claramente.
– Si resulta electo, ¿cuál cree que es la principal deuda o desafío que va a heredar?– El principal desafío que voy a heredar es superar a la vara de Gustavo, que trabajó para dejar una provincia ordenada, saneada, que desarrolló la salud como ninguna otra gestión, o la educación, con más de 170 escuelas nuevas. Abrió comisarías, entregó viviendas. Eso es realmente un gran desafío que tenemos por delante: el de estar a la altura y sostener este rumbo. Gustavo nos deja una base sólida. Ahora nosotros tenemos que trabajar para lograr finalmente ese anhelo de tener una provincia industrializada, que sea de vanguardia, de las más importantes en la región.
– Gustavo Valdés tuvo tensiones con Milei por la distribución de recursos. ¿Su postura será similar o más conciliadora?
–Siempre vamos a defender los intereses de los correntinos y de la provincia. La Nación puede hacer con sus recursos lo que ellos crean que es necesario. Ellos tienen y manejan la macroeconomía. Puede haber tensión porque nuestros productores están siendo afectados. Lo que es nuestro, es nuestro: es dinero de los correntinos. Pudo haber habido alguna provincia que haya hecho un despilfarro, pero nosotros tenemos equilibrio fiscal, impuestos bajos y al día, salud, educación y seguridad pública. Sólo necesitamos los recursos que son específicos de Corrientes. No nos quiere mandar ATN, no nos quiere mandar ayuda, está perfecto. No va a ser la primera vez que discriminan a Corrientes, pero nosotros vamos a exigir lo que es nuestro. Siempre.
– ¿Y cómo se imagina la relación con Milei?
–En este momento hay que mirar a Corrientes. La relación que tengamos con Milei va a ser la relación que se dé. Yo tengo que trabajar con los correntinos para solucionar los problemas que tiene mi provincia, me guste, me trate bien o me trate mal. La relación se irá dando como se tenga que dar, pero la gestión no la voy a negociar. Lo importante no es si Milei me quiere o no me quiere, si me odia o no me odia. Que él haga lo que quiera, y yo haré lo que tenga que hacer por los correntinos.
– En un contexto donde el Gobierno nacional promueve reducción de obra pública, ¿cómo sostener las obras de infraestructura?
–No coincido con su postura, porque de repente veo un gobierno que necesita que nosotros exportemos, que trabajemos y busca que compitamos, ¿no?
– ¿Ve una contradicción ahí?
– Claro, porque cómo vamos a producir más sin rutas? Vamos a suponer que yo diga “che, yo voy a arreglar mi ruta provincial, las nacionales no me importan”, entonces no me importa la exportación de arroz, de ganado, de yerba, de té. Hay obras públicas que tienen que rever, va a tener que ver qué hacer con las rutas, porque si no, toda la producción del Norte no va a poder salir.
– ¿Y creé que va replantear esa postura?
–No lo sé, pero va a llegar un momento en que será una cuestión de necesidad. Si no ¿cómo seguimos creciendo? Creo que la infraestructura, al menos la vial, es clave. Y después hay una gran realidad, que se cobran impuestos donde el Estado tiene sus responsabilidades. Tiene la educación universitaria, pero no quiere gastar en educación universitaria. Tiene la salud, pero no quiere gastar en la salud. Cobra los impuestos de combustible, pero no gasta en vivienda ni en caminos. Hay contradicciones.
– Ricardo Colombi cuestionó su experiencia y su educación. ¿Cómo responde a esas críticas?
–Le mando un saludo enorme, espero que esté bien.
– ¿Por qué lo tienen que votar a usted?
–Porque represento la continuidad de un modelo de gestión exitoso. Somos un espacio con juventud, ganas y energía que propone un equipo con experiencia y un plan de gobierno que otros no tienen. Proponemos ir al futuro, no volver al pasado. Proponemos un modelo que es correntino, que busca la defensa de la provincia. Un modelo que no mira a Buenos Aires y que no negocia sus intereses. Quiero ser gobernador para trasladar la experiencia que viví en Ituzaingó. Pido que me den la oportunidad porque somos una nueva generación de políticos para transformar la provincia.
El intendente de Paso de los Libres y candidato peronista habló con LA NACION en la antesala de las elecciones para gobernador; acusó al oficialismo de sobrefacturación y anunció acciones judiciales.
Con un frío inusual para agosto en la provincia y desde el centro de la plaza 25 de Mayo, Martín “Tincho” Ascúa, intendente de Paso de los Libres y candidato a gobernador por el frente filokirchnerista “Limpiar Corrientes”, mira de cerca la casa de gobierno. Quiere ser el sucesor de Gustavo Valdés, de quien es su principal detractor. No la tuvo fácil en la campaña: el PJ correntino venía intervenido y su normalización no arregló las cosas. Enfrentó una sostenida diáspora de dirigentes y militantes. Algunos incluso conspiraron abiertamente contra su candidatura.
Otros, operadores en las sombras, tendieron puentes con Ricardo Colombi: querían aliarse a toda costa con el exgobernador, también candidato. Martín Barrionuevo, senador peronista, saltó el cerco y es el candidato a vice de Colombi. Si se fue por la suya u oficiará como claraboya para el acercamiento posterior del peronismo, dependerá del resultado de las urnas. Este domingo 31, cuando terminen las elecciones generales en Corrientes, se conocerá en todo caso el resultado de esas charlas de cúpula.
Si hay segunda vuelta, que es la aspiración y la certeza de Ascúa, se descubrirá el andamiaje de una estrategia conjunta nunca reconocida pero que en varios hitos de la campaña hizo coincidir, justamente, al radicalismo de Colombi con el mileísmo de Lisandro Almirón y el kirchnerismo de Ascúa. A la vista está que nunca se atacaron entre sí. Los dardos más venenosos de la campaña, de estas tres escuderías, siempre tuvieron por blanco a los hermanos Valdés: a Gustavo, el actual gobernador; y a Juan Pablo, el candidato oficialista a sucederlo. En la calle, pero sobre todo en los territorios digitales, Ascúa desarrolló una campaña agresiva que no cejó nunca y que le valió una denuncia penal y varias advertencias.
Ante LA NACION reconocerá, con el grabador apagado, que hubo varios sobregiros. En la entrevista seguirá su libreto: dará un diagnóstico sobre la provincia y enunciará un paquete de medidas a desarrollar en caso de ganar, centradas en transparencia, salud y diversificación productiva. Denunciará nepotismo y sobrefacturación en la obra pública. Por eso mismo, adelantó que impulsará denuncias judiciales y mecanismos institucionales de control. Además, cuestionó las políticas económicas del Gobierno nacional, por su impacto en las economías regionales. Propuso en cambio un plan orientado a priorizar salarios, viviendas, salud y educación, y dijo que su primer objetivo será reasignar recursos hacia los servicios esenciales, mientras convocó a actores sociales, sindicales y productivos para integrar un gobierno que, según dijo, debe ser “transparente, austero y orientado a resultados”.
– ¿Pese a las trabas y deslealtades, por qué aceptó ser candidato a gobernador?
– Porque tengo un profundo compromiso con la gente. Ejercí la profesión de abogado durante 15 años, vivía bien con mi familia, pero siempre sentí que me faltaba algo. Vengo de una familia comprometida con el bien común. En 2007, mi papá tuvo un infarto y tuvimos que ir a Curuzú Cuatiá porque en Paso de los Libres no había la medicación necesaria; si no, se moría. Eso me hizo pensar. Vi que para modificar las cosas había que comprometerse. En 2017 me propusieron ser candidato a intendente, acepté y trabajé con todo.
– ¿Cuál es su diagnóstico sobre la política económica de Milei y sus efectos en el consumo, el empleo y las economías regionales?
–Creo que Milei vino con un esquema de laboratorio, con una consigna teórica de economista de libro. (Pero) tiene un profundo desconocimiento del país, de la Argentina real y del Estado. La economía no es solo números: es gente. Y está destrozando las economías regionales con medidas como la apertura indiscriminada de importaciones.
– Si es gobernador, ¿impulsaría un frente de gobernadores opositores para frenar el ajuste o buscará acuerdos con Milei?
–Vamos a ser contundentes. Lo fui como intendente y lo seré aún más como gobernador. Hay un ataque directo del gobierno central de Milei al federalismo y a los derechos de la provincia. En esto estoy del lado de los pocos gobernadores que ahora empiezan a elevar la voz. Hay que defender los derechos e intereses de las provincias y hay que acudir a todas las vías institucionales, políticas y judiciales.
– Con respecto al kirchnerismo nacional, ¿mantendrá ese vínculo ideológico o tendrá una línea con visión más provincialista, más autónoma?
–Soy orgánico y pertenezco al Partido Justicialista. Creo que Néstor y Cristina representaron lo mejor del peronismo en la etapa moderna. El peronismo nacional y provincial deben ser parte de un todo; no podemos separarnos por intereses pequeños. Algunos gobernadores creyeron que, alineándose con Milei para pagar sueldos, resolvían sus problemas. Hay que tener un posicionamiento firme, sostener nuestro eje político e ideológico como justicialistas y no movernos de ahí.
– ¿Y qué le responde al gobernador Valdés cuando afirma que el PJ es el partido más corrupto de la historia?
–Que él encarna eso. Primero porque traicionó a Ricardo Colombi. Gustavo Valdés gobierna porque quiso Ricardo Colombi. Después la cuestión ideológica. Él se alejó del radicalismo; el radicalismo no es lo que Gustavo Valdés representa. El hecho de querer poner a su hermano habla de los intereses personales y económicos que tienen él y su entorno.
– ¿Por qué dice que él es el más corrupto?
–Por cómo se maneja. Nosotros estamos con índices de pobreza tremendos, de exclusión, y vemos cómo maneja la obra pública, la tercerización de los servicios, desde la limpieza de hospitales, escuelas, hasta construir oficinas de lujo como están construyendo; el despilfarro de dinero es tremendo. Cuando nosotros hacemos obra pública, son otros números, muchísimo menores. Y la información que tengo es que la provincia está con una deuda de 399 millones de dólares, hoy documentada.
– ¿Va a denunciar eso ante la Justicia?
– Sí. Y también ver el tema de la Justicia. Siempre pongo un caso: el de mi querella, la que me hace Gustavo Valdés a mí. (Valdes denunció a Ascúa por un video en donde el intendente da a entender, entre otras cuestiones, que el gobernador tuvo alguna relación con el atentado contra Cristina Kirchner). Traen para la primera audiencia a un juez sustituto de San Luis del Palmar que está participando en la terna para quedar titular en el juzgado que me está juzgando. ¿Y quién decide en la terna? Gustavo Valdés.
– Usted acusa a Valdés, pero si gobernador, ¿qué mecanismos implementará para garantizar la rendición de cuentas y sanciones reales?
–Primero, la institucionalidad te da muchos mecanismos. El problema es que hay que hacerlo funcionar, desde la misma Legislatura, porque se cayó en una situación política donde con dos tercios se hacía cualquier cosa, se neutralizaba cualquier iniciativa de la oposición. Nosotros en ese sentido somos democráticos, republicanos y vamos a respetar las instituciones. Y después hay muchas herramientas para crear. Yo lo hice en Paso de los Libres: creamos la Oficina Anticorrupción y le propusimos a la oposición que designe a una persona.
– ¿Qué datos concretos tiene para sostener sus denuncias de corrupción?
–Los 4.000 millones de pesos en la Plaza de la Libertad. Nosotros, en Paso de los Libres, estamos haciendo plazas nuevas por 115 millones de pesos. Los 37.000 millones de pesos de las oficinas de lujo (se refiere al nuevo centro administrativo inaugurado en 2021). Los 8.000 millones de pesos del Museo de Arte Contemporáneo. Son características muy palmarias de corrupción. Sobre todo, yo siempre digo: con los 8.000 millones del museo se pueden construir más de 1.000 viviendas. En Goya me preguntaban por ejemplo cuánto salía una cuadra de pavimento. En Paso de los Libres, nosotros pavimentamos cuadras por 35 o 36 millones de pesos. El año pasado, Valdés le mandó al intendente de Goya para tres cuadras de asfalto, 400 millones de pesos. No cierran los números.
– Valdés fue a Libres y dijo que usted habla de nepotismo, pero su hermana maneja la caja municipal. ¿Cómo responde a estas críticas? Y, más allá de eso, si es gobernador, ¿qué medida aplicará para que el nepotismo del que habla ya no pase?
–Lo de Valdés es un ataque, miente. Ninguna de las cuestiones que dijo son verdad. Me parece que es más un ataque personal porque los veo que están muy nerviosos. Evidentemente, los ataques de Valdés son porque los números no cierran. Están nerviosos porque ven un escenario de segunda vuelta y saben que ahí la tienen complicada. Inclusive podría haber sorpresas en la primera vuelta.
– ¿A quién llamaría en busca de ayuda en ese escenario de segunda vuelta?
–Vamos a hablar con la gente. Creo en las alianzas políticas, pero la coherencia en estos tiempos es fundamental y nosotros lo vemos así. No veo ningún dirigente que diga “voy para acá” y que la gente lo siga.
– El PJ-Corrientes logró poner fin a varios años de intervención, pero la unidad no prospera: muchos referentes siguen afuera. ¿Qué haría como gobernador para integrar a todos?
–Primero, hay dirigentes que se creen más importantes que el partido. Nuestro partido perdió el ejercicio político y orgánico de ser un partido. También hay muchos dirigentes sin gente. Siempre fui muy respetuoso y defensor del PJ, pero como una herramienta para transformar la vida de la gente en serio. Aquellos que priorizan sus intereses personales no tienen lugar en nuestro esquema. No son peronistas, son… no sé si radicales o de otro espacio. Tuvimos una interna, y si no se presentaron es porque no quisieron.
– Entonces, ¿cómo piensa integrar esas voces organizadas, pero también independientes, sociales, a un partido de gobierno?
–Con lo que reclama todo el mundo, que es la cuota real de participación. Nosotros, por ejemplo, en nuestra lista de diputados y senadores tenemos referentes del sector trabajador, sindical, los movimientos sociales, no solamente de los provinciales sino también de distintas localidades.
– Su campaña en redes fue bastante fuerte, combativa contra Valdés y, ahora, también contra Milei. ¿Usted cree que ese estilo, que algunos dicen que no representa tus valores? ¿Debilita o refuerza su mensaje?
–No. Nosotros fuimos contundentes para llegar con el mensaje. En realidad, yo vengo de hacer mucha política en mi ciudad, y en ciudades que tienen muchas costumbres de pueblo en donde se diluyen un poco las cuestiones ideológicas, y uno tiene otra forma. Ahora, cuando hablamos de un gobierno provincial, uno tiene que ser contundente y categórico con lo que piensa. Me parece que estos son los tiempos para eso. Nosotros fuimos de frente, categóricos y contundentes con nuestro mensaje.
– Suele defender a Cristina incluso, del “lawfare” y además denuncia persecución judicial acá en Corrientes. En ese marco, ¿qué reforma institucional impulsaría para separar el Poder Judicial de la política?
–Nosotros vamos a hacer un gobierno transparente, honesto, y no vamos a necesitar el Poder Judicial para ejercer el poder. Pero en ese sentido, somos respetuosos de las instituciones, de la decisión de los poderes y no necesitamos tener jueces amigos para hacer lo que queremos hacer. Nosotros vamos a hacer un gobierno transparente.
– ¿Cuáles son sus prioridades en educación y salud?
–En educación, el deterioro tremendo que tiene la infraestructura escolar, el salario de los docentes y hasta la incorporación de una nueva currícula de estudio. La incorporación de las nuevas tecnologías es fundamental, la inteligencia artificial. Y después, abrir otros ámbitos a la educación porque sabemos que el 60% de los jóvenes van a estudiar dentro de un año carreras que hoy no existen. Y en base a las necesidades que nosotros tenemos en la provincia, vamos a diversificar la producción. Pero tenemos que estar preparados. Con respecto a la salud, la provincia cuenta con un sistema de infraestructura distribuida. El problema es el contenido, el salario de los médicos, de los enfermeros; el problema es la capacitación, la aparatología… eso es lo que está faltando.
– ¿Y en materia económica?
– Con respecto a la cuestión económica, la producción, la transparencia y el desarrollo que necesitamos en nuestra provincia: diversificar la producción que ya tenemos, mejorarla con respecto a la tecnología, a la ciencia, a la industrialización; caminos, energía, apertura de nuevos mercados. Primero, trabajar con el mercado interno, pero también con el mercado nacional y con el mercado internacional. Con eso vamos a mejorar la cuestión económica, las oportunidades, el trabajo y el salario de los correntinos.
– Usted habla mucho de la seguridad…
–La seguridad también es transparencia. Es capacitar a nuestra gente. Se modificó, por ejemplo, el Código Procesal Penal: pasamos de un modelo mixto a un modelo acusatorio, pero no preparaste a la gente. El juez de instrucción se transformó en juez de garantías, pero no equipaste y no preparaste a las fiscalías. Por eso hay que capacitar, profesionalizar, darle herramientas al personal. Y salario también.
– En la campaña habló de la cuestión narco. ¿Cómo, usando sus propias palabras, cortar, prevenir, ordenar y coordinar con las fuerzas federales para combatir ese flagelo?
–Aquí hay que ser contundentes y hay que trabajar en forma coordinada, sin duda. Independientemente de que uno tiene en mano, a través de la policía, la prevención de los delitos comunes y la ejecución de las penas de los delitos comunes, hay que coordinar con las fuerzas de seguridad. Es coordinando, transparentando y denunciando cuando no te acompañan. Yo lo hice también en Paso de los Libres: hicimos los planteos que teníamos que hacer. Y eso que somos una ciudad que es compleja. En eso hay que trabajar en conjunto, involucrando a las instituciones, involucrando a la Iglesia.
– El gobierno de Valdés está terminando. Usted dice que asignan mal el presupuesto por distorsión de prioridades. Si gana y asume el 10 de diciembre, ¿qué es lo primero que reasignará del presupuesto que tiene?
–Mi prioridad el 10 de diciembre va a ser el salario de los trabajadores. Segundo, trabajar con el entramado de la cuestión social. Y después, empezar a trabajar urgente con el tema de la salud, de la educación y de la vivienda. Es fundamental eso. También el desarrollo productivo. Son los ejes que tenemos nosotros. El desarrollo productivo para crear, dentro de dos años, 30.000 puestos de trabajo.
– Varios gobernadores sostienen que la baja presión impositiva es clave para atraer inversiones. Y hay críticas al gobierno de Corrientes, sobre todo del sector libertario, al que acusan de sostener una carga fiscal alta. ¿Cómo piensa manejar la cuestión fiscal? Y, si bajá impuestos o sacrifica recaudación, ¿a cambio de qué?
–Nosotros vamos a tener políticas de incentivo de exenciones fiscales para las inversiones, tanto locales como foráneas que respeten nuestro marco regulatorio, el medio ambiente, etc. Para eso necesitamos sentarnos con todos los sectores, sobre todo privados. Nosotros no tenemos inconveniente de hacer un esquema de exenciones fiscales y de inversiones y con eso vamos a lograr desarrollo, trabajo y mano de obra. Porque lo vamos a hacer.
– Cualquiera sea el escenario del 31 de agosto, el que asuma en Corrientes tendrá enfrente un gobierno nacional que está dispuesto a continuar con el ajuste. ¿Cómo piensa afrontar ese panorama?
– Es un panorama bastante complejo. Yo me acostumbré a gobernar con poco, si bien lo hice en el municipio… Creo que decía Milei: “Tenés 100, gastá 100”. Nosotros teníamos 100, y gastábamos 80. Nos acostumbramos primero a ser austeros, transparentes y muy creativos con el gasto público. Yo no veo ningún inconveniente ahí. Nosotros nos acostumbramos a administrar lo que teníamos. Para lo inmediato, no veo que haya inconveniente porque si uno ve el despilfarro que hace el gobierno provincial, la plata va a alcanzar para las cosas importantes, esenciales y fundamentales que necesita la provincia.
– ¿Qué le dice a los apáticos que tal vez no quieran ir a votar?
– Que tengan esperanza. Si bien hay un gran divorcio con la política, nosotros empezamos a ver esperanza en la gente. La gente empieza a asociar que todos los problemas que tiene se deben también a decisiones que toma o a la desidia que practica la política que gobierna. Y entonces empieza a tener esperanza y empieza a valorar su voto.
Distanciado de Gustavo Valdés, al que dejó en el gobierno en 2017, Colombi se abrió del oficialismo y lanzó su candidatura; en una semana buscará su cuarto mandato como gobernador.
El chalet que en épocas de normalidad hace las veces de oficina, está convertido ahora en un búnker. Ricardo Colombi atiende a la gente de a tandas. Son dirigentes, punteros, aliados que están armando la estrategia para el tramo final de la campaña. El exgobernador digita acciones, da órdenes cortas, secas. Llama una y otra vez por teléfono. Nadie contesta. Se queja. “A esta hora no hay misa y los curas no me están atendiendo”, dice, antes de mantener esta charla con LA NACION en la que trata de explicar por qué alguien que ya fue tres veces gobernador tiene ganas de volver al poder, arriesgando su propio legado.
Horacio Ricardo Colombi tiene 67 años. Cumplirá 68 el sábado previo a las elecciones. Es abogado y político de carrera. Él dirá que comenzó a militar en el centro de estudiantes de su pueblo. Sus adversarios dirán que no le conocen empleo privado: comenzó en 1991 como intendente de Mercedes y nunca más se fue del Estado. Fue legislador nacional y provincial, además de ser gobernador. Y ahora es uno de los principales candidatos a ese cargo de cara a las elecciones del 31 de agosto, el próximo domingo.
Ostenta el récord de permanencia en el gobierno. Estuvo doce años completos al frente de la primera magistratura, destronando incluso a Pedro Ferré, el brigadier que fue uno de los redactores de la Constitución Nacional de 1853, que tuvo cuatro períodos y que por eso le cedió su nombre al sillón de gobierno en Corrientes. Hoy, alejado de sus viejos correligionarios radicales, a muchos de los cuales vio nacer y crecer, vuelve a presentarse como candidato. Dice ser el único con experiencia para los tiempos turbulentos que se avecinan, y así justifica su apuesta en un contexto en el que se le reprocha ser un símbolo del pasado.
“Los tiempos que vienen van a ser mucho más complicados de lo que estamos viviendo ahora y para conducir una provincia tiene que haber gente con experiencia”, asegura. De paso intenta polarizar con Juan Pablo Valdés, el candidato del gobierno y piedra de la discordia entre él y Gustavo Valdés, su otrora mano derecha.
– Usted fue tres veces gobernador. ¿Cómo sostiene su postulación cuando la sociedad demanda recambio generacional?
– Los recambios generacionales en la vida se van dando, es lógico. Pero también es cierto que a pesar del tiempo transcurrido, hay valores, actitudes, principios que no cambian. Los tiempos que vienen van a ser mucho más complicados de lo que estamos viviendo ahora. Entonces consideramos que para conducir una provincia tiene que haber precisamente gente con experiencia.
– Usted y su equipo de campaña aseguran que van a forzar una segunda vuelta. ¿Entonces acordarán con el kirchnerismo, con el mileísmo o la izquierda para que lo acompañen?
– El peor error de un dirigente político, y que hoy está ocurriendo por parte del gobierno provincial, es creerse dueño de la vida y de los bienes de los correntinos. Y no se dan cuenta de que el ciudadano resuelve por sí solo. Puede tener necesidades, pero no es ignorante. Entonces, decir que va a convocar, que va a venir, que vamos a hacer alianza, no. Es la gente la que va a decidir.
– ¿Y puede volver a haber un acuerdo con el gobierno? ¿O están muy rotos esos vínculos?
No, no. Estamos en veredas opuestas.
– ¿Sólo eso?
– Veredas opuestas. Totalmente opuestas.
– Ya estuvo 12 años completos en el poder. Más que Pedro Ferré. ¿Para qué necesita más tiempo?
– Nosotros representamos un proyecto de gobierno y de vida: queremos una mejor educación, mejor salud, mejor seguridad. Queremos aumentar los índices de coparticipación a los municipios para que tengan mejores recursos, para poder invertir más y mejor. Debemos recuperar los salarios de la administración pública provincial y municipal. No queremos autoritarismo, ni un Mesías, ni un salvador: queremos un gobierno que esté al lado de la gente.
– De suceder una victoria, va a ser gobernador por cuarta vez. De suceder una derrota, ¿no pone en riesgo su legado político e institucional?
– No pienso en la derrota, pienso que vamos a tener un buen resultado y la historia es la que va a juzgar. A mí no me mueve el amperímetro ser el único, el Mesías, el Salvador. Yo soy un ciudadano común, que tengo virtudes, defectos, errores, aciertos, así que a mí no me va ni viene ese tema.
– ¿Considera que su legado es una fortaleza o una carga en su campaña?
. Creo que mi legado está presente en un vasto sector de la población. Y por eso es la credibilidad y el acompañamiento que nosotros tenemos, que es mayoritario. Los pueblos que olvidan su pasado no tienen futuro. Y nosotros tenemos que seguir proyectando una mejor provincia en base a lo vivido, pero con las demandas actuales y con las necesidades que hoy el mundo nos depara.
– Usted lanzó su candidatura en noviembre de 2024. ¿Qué ventajas cree que le otorgó una campaña tan larga?
– Ganamos tiempo. Hemos llegado a toda la provincia en más de seis oportunidades. Hemos refrescado conceptos y situaciones que hemos vivido juntos. Y también nos ha permitido ir viendo las nuevas necesidades, demandas y problemáticas. Por eso hoy hablamos de la revolución de la educación y del trabajo. Por eso hablamos de todo lo que la tecnología está demandando de los jóvenes, de lo que es la inteligencia artificial.
– Justamente ¿qué aspectos innovadores aporta su candidatura para no ser percibido como un símbolo del pasado?
– El símbolo del pasado, lo dicen ustedes. Nosotros creemos que somos un símbolo del futuro, precisamente porque queremos hacer una provincia para todos. Y ustedes saben, hoy el Banco de la Provincia está quebrado. Tiene cortada su operatividad de créditos. (Gustavo Valdés) Tuvo que sacar 8 mil millones de pesos del banco para pagar a una empresa que le hace las obras públicas, si no no continuaba. No tiene créditos. Se ha cortado un programa de alimentos a las escuelas porque el gobierno no les paga. Indudablemente quiere decir que la cosa no está bien. Para pagar este sueldo (se refiere al aumento del 12% que anunció el Gobierno para los salarios, a partir de agosto), el banco tuvo que buscar una operatoria crediticia con otro banco, un crédito puente, para poder hacer frente a los pagos del sueldo. Entonces, estamos mal.
– En la campaña usted afirmó que es el único que le puede ganar a los Valdés. ¿Por qué lo dice? ¿Es puro proselitismo o hay algo más?
– No, no, porque sabemos lo que tenemos que hacer. E indudablemente, estamos preparados para eso.
– Usted ungió a Gustavo Valdés en 2017 y hoy están compitiendo. ¿Qué pasó con ese vínculo? Da la sensación que pasó lo mismo que con su primo Arturo Colombi en 2009.
– Indudablemente que el ser humano modifica su actitud, su comportamiento. Yo no voy a entrar a juzgar porque no me interesa el pasado. Yo proyecto el futuro. Cada uno es artífice de su propio destino.
– Usted creó el vehículo electoral más poderoso de los últimos 20 años, que se llamó Encuentro por Corrientes. Ese vehículo hoy está partido.
– No está partido, nosotros somos Encuentro por Corrientes, que es una alianza, primero social y después política.
– A lo largo de sus mandatos anteriores, usted trató con muchos presidentes.
– Siete presidentes en una semana en mi primera gestión.
– En base a esa experiencia, ¿qué piensa de Javier Milei?
– Creo que la posición de la provincia tiene que ser una posición de fortaleza y de defensa de los derechos de la autonomía provincial y el federalismo. Si no, vamos a estar mal. Con el equilibrio fiscal, todos tenemos que estar de acuerdo. De hecho, fue lo primero que hicimos cuando llegamos al gobierno en 2001. Ahora, en esta situación, creo que ese déficit fiscal cero, si va a ser el único motivo del gobierno nacional, me parece que tiene que modificar un poco su actitud. Por ejemplo, los recursos para la discapacidad, para las jubilaciones. Retirarse como Estado de la obra pública, no.
– ¿Y cómo piensa que puede ser esa relación, porque da la sensación de que Milei no está dispuesto a renunciar a su posición ideológica y usted claramente defiende otras banderas?
– Creo en el Estado. Para la salud, la educación, la seguridad. Para eso tiene que estar el Estado. Nación no tiene salud, ni educación, eso lo tenemos las provincias. Esa es la razón de los muchos reclamos que hicieron los gobernadores, inclusive el nuestro, en defensa de los intereses de la provincia. ¿Sabe cuánto representan todavía los recursos que tiene la Nación con respecto a la Provincia? El 54%. Eso se tiene que rever. Desde el año 1994 que la Constitución Nacional habla del nuevo Índice de coparticipación. Creo que quien se sienta en el sillón de Rivadavia, más allá del equilibrio fiscal, tiene que estar formado por principios federales. Si no, estamos en el horno.
– En época de distanciamiento con el kirchnerismo, usted dijo que la provincia la castigaron por su posicionamiento político.
– Así es.
– ¿Eso puede pasar de nuevo?
– No, porque ahora no hay obra, no hay nada. No hay ninguna acción del gobierno en obras, ni en recursos, ni en programas. Prácticamente no existe la presencia de la Nación en las provincias.
– Usted habla de austeridad. Pero eso es una cosa y otra es que la provincia deba autofinanciarse ante el retiro de Nación. ¿Está preparada Corrientes para ese cambio estructural?
– La provincia tiene sus recursos. Si se los direcciona como corresponde, va a cambiar la situación. Ahora, hay que buscar una relación con la Nación. En algún momento tiene que modificarse este posicionamiento del gobierno nacional y que las provincias tengan la posibilidad de buscar financiación o que la Nación avale créditos internacionales que hay en el mercado. Si no, la Nación tiene que estar presente.
– ¿Irá a la justicia a reclamar fondos o deudas de Nación?
Por supuesto. Córdoba acaba de obtener la devolución del sistema jubilatorio por muchos miles de millones de pesos. Y Corrientes también está en ese camino. Tenemos que reclamar lo que es de la provincia. Con respeto, como debe ser, en el marco de una relación madura, provincia-nación. Nadie se tiene que enojar por eso.
– En ese marco del recorte de Nación en obras y transferencias, ¿cómo se imagina el entramado productivo local sin caminos, sin puertos, sin ferrocarril?
– Ese es un problema que está habiendo en toda la Argentina. Hoy, el transporte de un container de Virasoro al puerto de Buenos Aires sale 2.500 dólares y de Buenos Aires a China sale 350 dólares. Tenemos que bajar costos, tenemos que avanzar con la reforma laboral, tenemos que poder llevar a cabo la reforma tributaria, tenemos que tener infraestructura, el ferrocarril debe volver a correr. Son decisiones del gobierno nacional, pero la provincia tiene que insistir.
– Usted habla de paz social y de previsibilidad. ¿Cómo se traduce eso en propuestas de institucionalidad y transparencia?
– Y hay que hacer las cosas como deben hacerse, no más. Hay que remitir la rendición de las cuentas que corresponde a la Legislatura, hay que administrar bien, transparentar el manejo de los fondos. Hay que hacer bien las cosas.
– ¿Con el mismo marco normativo?
Tal vez haya que modificar la Ley de Obras Públicas, la Ley de Administración Financiera. No es lo mismo la situación cuatro años atrás o un año atrás. Entonces, las leyes tienen que estar actualizadas y eso también es un aspecto muy importante del funcionamiento de cualquier gobierno.
– ¿Cuál es su plan en salud, educación y caminos?
– En primer lugar, para todo lo que es el campo y la producción, que el Fondo de Desarrollo Rural vuelva a tener vigencia. Son casi 40 millones de dólares por año, a valores de hoy, lo que se podría invertir. Esa plata no está. No la maneja el Ministerio de la Producción. Va al Ministerio de Hacienda. En el tema de educación y salud pública, indudablemente que la primera decisión que hay que tomar es mejorar los salarios. Se puede hacer poniendo en blanco las sumas en negro, que hoy son casi 30% o 40% del salario. Y después con la infraestructura necesaria.
– ¿Y en el crimen organizado? ¿Qué políticas de seguridad implementaría?
– Hay que capacitar a la policía con todas las herramientas que hoy la tecnología nos provee. Tenemos que corregir los cursos de ingreso, ir a más años de estudio, más capacitaciones, más exigencias administrativas, técnicas y educativas para la formación de nuestros profesionales de seguridad. Y con toda la infraestructura que se necesita que cada día se va actualizando y modificando.
– ¿Y la política de subsidios en transporte y energía?
– La Nación cortó todo eso, e implica que a nivel provincial también se sientan los efectos. Habrá que sincerar la situación. Y en el tema de energía, yo creo que hay que ampliar la base de usuarios. Y eso significa inversiones en la Dirección Provincial de Energía.
– Algunos mensajes juveniles lo perfilan como “lo viejo”. ¿Qué responde ante esa percepción y qué mensaje tiene para los jóvenes?
– No creo que los jóvenes tengan ese concepto, porque yo me reúno personalmente con ellos, hablamos, discutimos, son parte. De hecho, tenemos una candidata a concejal que tiene 18 años, tenemos una candidata a intendente que tiene 22 años, tenemos candidatos a legisladores provinciales y candidatas en distintos lugares que son muy jóvenes. Yo soy uno de los que promuevo siempre la participación, desde el primer lugar, germen de la participación, que son los centros de estudiantes en las escuelas secundarias, cómo hice yo.
– Desde su campaña se habla de nepotismo y de la falta de capacitación de Juan Pablo Valdés, el candidato oficialista. ¿Qué tiene para decir al respecto?
– Creo que un grave error que está sucediendo en la política es considerar que el Gobierno, el Estado, es un bien sucesorio. Un bien que se hereda. Y eso ocurre en muchos lugares de la provincia. Creo que eso atenta contra la propia democracia. Esa es mi opinión.
– ¿Y qué va a hacer si es gobernador? ¿Va a presentar una ley para evitar eso?
– Trataré de buscar una ley para que entre parientes de distintos grados se impida la delegación de cargos.
– ¿Y qué cambió? Porque usted también echó mano al nepotismo: nombró a su primo Arturo Colombi cómo sucesor en el gobierno en 2005.
– Sí, totalmente, pero no era mi hermano.
– ¿Y lo de Juan Pablo Valdés?
– No entro en apreciaciones subjetivas, que lo diga la sociedad. Yo estoy más allá de eso. Estoy por encima de esas cuestiones. No utilizo esas cosas, nunca fui así.
– También suele decir que siempre está varias jugadas por delante. ¿Cuáles son las jugadas por delante que está viendo ahora?
– Hay cosas que se hacen y no se dicen.
– ¿Cuál es la principal deuda política de sus gestiones anteriores que lo condicionan aún hoy?
– No hay una deuda principal. Siempre hay cuestiones, aspectos que no se pudieron solucionar, no se pudieron encauzar. Si alguien dice que hizo todo, miente.
– ¿Pero hay alguna?
– Pueden haber varias cuestiones que no lo pudimos hacer porque no tuvimos el tiempo, no tuvimos los recursos. Pueden haber cuestiones que tengan que ver tal vez con la cuestión educativa, con la cuestión de salud pública. Seguramente la hay, no voy a negarlo. Soy un ser humano como cualquiera que tiene errores, virtudes, defectos, como cualquiera. Acepto eso y hoy los nuevos desafíos me llevan a hacer estas cosas.
– ¿Por qué hay que votarlo?
– Porque se necesita experiencia, conocimiento y coraje para todo lo que se viene. Hay que tener concepto y cualidades para manejar la administración pública. Pero además pregunto: ¿le entregarías a tu hijo, tu empresa, tu profesión, tu oficio, sin una capacitación previa? Esto es lo que estamos viendo acá. Tenemos un banco quebrado, tenemos a tres proveedores del Estado con más de 200 millones de dólares de deuda, crisis en la salud, en la educación, en la seguridad. Para recomponer todo esto, la experiencia es fundamental.
“A todos los colores políticos le reclamamos por la discapacidad”, aseguró la profesora de Pedagogía Diferencial y presidenta de la Asociación Civil Nacional Prestadores de Discapacidad Unidos.
Por Eduardo Ledesma
Versión gráfica: Belén Da Costa
La discapacidad estuvo esta semana en el centro de la escena nacional. La Cámara de Diputados rechazó el veto presidencial a la Ley de Emergencia en Discapacidad, pero ahora el Senado deberá reunir dos tercios para insistir con la ley. Mientras, Diego Spagnuolo -ex titular de Andis- fue echado del Gobierno por unas escuchas que hablan del posible cobro de coimas a farmacéuticas, delito que de confirmarse complicaría entre otros a la hermana del presidente, Karina Milei.
Un día antes de ese episodio, hablé con Marcela Kriskovich, profesora de Pedagogía Diferencial y presidenta de la Asociación Civil Nacional Prestadores de Discapacidad Unidos. Charlamos sobre su vocación, sobre el camino de la inclusión y sobre la lucha que hoy atraviesan prestadores y familias en todo el país. “A todos los colores políticos le reclamamos por la discapacidad”, aseguró también en una charla urgente sobre educación, derechos e inclusión.
Si te tenés que presentar, ¿quién sos?
Vengo muy ligada a la discapacidad. Mi hermana falleció cuando tenía un año: tenía síndrome de Down. Comencé a los dieciséis siendo catequista en la iglesia La Merced para personas con algún tipo de condición y así armé todo mi proyecto de vida. Luego me tocó ser mamá de Iker, que hoy tiene diecinueve años. Siempre defendiendo los derechos, no solo en Corrientes, porque en el 2020 salto a nivel nacional. Soy laburante, mamá, mujer y luchadora por los derechos de todos, porque quiero un país más justo, para mi hijo, para mi sobrino y para todos.
Hace veinte años que trabajaste en la creación de este Centro Integral para Discapacitados en Corrientes. ¿Cómo fue ese inicio? ¿Qué impacto tuvo y qué cambios hubo en el ámbito de la discapacidad en estas dos décadas?
En ese momento estaba Nora Nazar como intendente, en el 2001 fue. Yo hago un evento de atletismo especial, acompañada por Ernesto Desimoni, del Instituto Especial (IPEC). De su mano me vuelvo referente ahí y me contacta Nora para que haga un proyecto para abrir un centro o institución. Y yo desde ahí pensaba que el Estado, para ahorrarse dinero, tiene que invertir.
Ahí es donde se forma el CIPED, hoy CADIA, que ya lleva veinticinco años funcionando. Esto de poner un lugar donde sea como condición la familia vulnerable social y económica, fue un cambio.
Me acuerdo que uno de los primeros días ligué una trompada terrible por avivar a la gente. Quería decirles cuáles eran sus derechos, y que tenían que cobrar la plata entera, no que venga un puntero y te lo saque. Pero eso no hizo que bajara ni los brazos ni que el centro se cierre.
Hoy CADIA favorece muchísimo a aquellas personas con algún tipo de condición, que no tengan recursos, que no tengan el CUD todavía. Es el CADIA el primero que le va acercando, orientando y acompañando a la familia para que tenga todo lo que tiene por derecho.
¿Qué significa cuando decís que el Estado ahorra invirtiendo?
Porque en estos temas hay que invertir. Argentina hace muchísimo tiempo, y en Corrientes mismo, no se inauguran instituciones educativas ni centros educativos ni hogares para aquellos que no tengan recursos. Entonces, vos tenés un montón de personas que están afuera del sistema. Esto de poner equipos técnicos en los hospitales por ejemplo.
Cuando vos te enterás que tu hijo va a nacer con una condición, síndrome o patología, la mamá tiene que recibirlo con ciertos cuidados porque no es el hijo que quizás se imaginaba. Y ahí tiene que estar el equipo, no pensar todo lo que no vas a poder hacer, sino al contrario, acompañar a esa familia y decirle todo lo que podés lograr y todo lo que esta persona puede lograr si se hace una detección precoz.
Yo creo que hace falta invertir en discapacidad. Argentina y Corrientes tienen muy buenos profesionales, pero hace falta eso: la inversión. Y un compromiso también por parte del Estado, no solamente a la hora de decir “bueno, vamos a hacer las cosas” y después se olvidan cuando ya tenés ganado el lugar. Yo creo que hay que hacer un montón de cosas para lograr la inclusión real, que es lo que nosotros buscamos como papás.
¿Qué desafíos todavía persisten en la discapacidad y cómo se pueden mejorar?
Desde el semillero. Yo creo que desde el profesorado hay que darle a las futuras docentes que son profesionales de educación, las herramientas. Tener una persona con alguna condición implica que les puede tocar cualquiera y ellos están formando personas. No porque tenga una condición va a ser menos que otro alumno que no lo tenga. Muchas veces no se logra la inclusión porque prejuzgan o porque piensan que tener un niño con autismo puede contagiar a otro.
Pero sí faltan un montón de cosas por hacer. A mí me toca de cerca en la Facultad donde tenemos pacientes a los que la obra social no les autoriza porque llegó a la Facultad. Cuando en realidad necesita también un acompañamiento esa persona. Porque si está dentro del espectro autista, por ejemplo, no es lo mismo estar en un salón de diez que entrar en un aula magna con doscientos cincuenta compañeros.
Iker, por ejemplo, vino un día muy enojado de la Facultad e hizo todo un planteo, y en esto que me decía: “No puede ser que piensen que la persona con discapacidad no puede llegar a esta instancia. Mirá a dónde llegué yo siendo autista”.
¿Quién es?
Mi hijo.
¿Cuántos años tiene?
Diecinueve. Estudia psicología.
En este momento el área de discapacidad está envuelta en una disputa política con el gobierno nacional ¿Qué pensás de todo esto?
Tengo varios calificativos.
Vos decí lo que quieras.
Te agarra impotencia. Estuvimos en una de las marchas por “No al veto” en Buenos Aires y nunca me imaginé que iba a haber tanto operativo, cuando nosotros no estábamos haciendo nada más que tomar mates, hablar, estar con la familia. Y vienen ellos que nos empujan y nos acorralan como ganado. Ahí te das cuenta cómo piensa este gobierno nacional.
La verdad que yo vengo peleando con todos los colores políticos, esté quien esté, porque discapacidad no mira el color político ni nada, porque le puede tocar a cualquiera, es transversal. Pero esta gestión nunca pensé que iba a ser tan cruel en la manera en que se dirige hacia nuestros hijos. Donde dicen que por un error de tipeo, según el cociente intelectual, es “idiota, imbécil, retardado”, y tardaron cuatro meses en que se derogara esa resolución. Y que en una reunión Spagnuolo, el 24 de marzo, me dice: “Disculpame Gilda, fue un error”. Le digo: “No, yo acepto la disculpa, pero el daño está hecho, porque nuestros hijos no son ni idiotas, ni imbéciles, ni retardados”.
Eso fue como retroceder más de 30 años. Que cuando el presidente se enoja por Twitter, trata de “mogólico”, trata de “autista”, nos duele, porque es como que nos están señalando algo que nuestros hijos no tienen por qué estar diciendo el tipo de condición que tengan. La verdad que es cruel.
¿Qué pasa cuando los chicos, por alguna razón, se quedan sin padres, se quedan sin hermanos, se quedan sin gente? ¿Qué pasa?
Si el Estado se retira.
Sí, ¿qué va a pasar?
Es la pregunta del millón. Si no tienen un Estado presente, ¿a dónde van a ir? Por eso me parece que hay una falta de humanización, no están pensando que son personas y como personas tienen derechos. La salud y el derecho no se negocian. Y vamos a estar ahí al pie del cañón, porque hay muchas cosas por hacer y esta gestión la está peleando mal, muy mal.