El General Belgrano fue el primer puente levantado sobre el río Paraná y el segundo punto de comunicación entre la Mesopotamia y el resto del país, luego del túnel subfluvial entre Paraná y Santa Fe, inaugurado en 1969. El Zárate-Brazo Largo se inauguró en diciembre de 1977.
La construcción del Chaco-Corrientes comenzó en 1968 y finalizó en 1973. Tiene una altura de 92 metros y una longitud de 1.700 metros. El 10 de mayo fue inaugurado por el presidente de facto, Alejandro Agustín Lanusse. Gobernaba el Chaco Roberto Oscar Mazza y Corrientes, Roberto Tiscornia.
En la actualidad y según datos de la empresa que administra el peaje sobre el viaducto, por el puente cruzan a diario casi 17 mil vehículos, es decir, más de medio millón al mes, aunque la cifra era todavía mayor en épocas de la prepandemia. De la última década, el año de mayor registro fue 2016, con 24.200 vehículos por día, según el índice Tránsito Medio Diario Anual (Tmda) de rutas nacionales, administrado por la Dirección Nacional de Vialidad.
Se trata de una obra fundamental que dinamizó la economía de la zona, y las relaciones entre ambas ciudades ubicadas en cada márgen del río Paraná: Resistencia y Corrientes. Pero también, a lo largo de su historia, fue escenario de múltiples reclamos sociales y enfrentamientos políticos. Tal vez los más importantes fueron los episodios del “Correntinazo” de 1999, que terminó en represión y muerte y con un gobierno depuesto: el gobierno del Partido Nuevo, comandado entonces por “Tato” Romero Feris, bajo la gobernación de Pedro Braillard Poccard. Entonces se registró un prolongado bloqueo por parte de empleados estatales y desocupados, luego de varios meses de desmanejo institucional y cesación de pagos.
No obstante esto, el puente es también un símbolo de la unión de ambos pueblos y hasta una postal identitaria de la región NEA, y de Corrientes en particular, pues la cabecera Sur del viaducto, que da a la ciudad, culmina en la bella costanera correntina.
El puente interprovincial está a un año de cumplir 50 años. Su vida útil proyectada fue de 80, por lo que desde hace tiempo, tanto Chaco como Corrientes vienen reclamando con urgencia la realización de un segundo nexo, gestión que viene sorteando con dificultad las cuestiones logísticas y económicas que demanda su concreción.
Sobre este punto, el pasado domingo se manifestó el gobernador del Chaco, Jorge Capitanich. Hablando con una emisora correntina sostuvo que la semana pasada tuvo una reunión con el ministro de Obras Públicas de la Nación, Gabriel Katopodis. Sobre el resultado del encuentro dijo que “en los próximos 15 días tendremos los detalles del proyecto ejecutivo (del segundo puente) con el objeto de coordinar las presentaciones en ambas provincias”.
También adelantó que “vamos a constituir una agenda en común con el gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés, a los efectos de la presentación del proyecto con la participación de todas las entidades públicas. Y en segundo lugar vamos a diseñar un cronograma para la ejecución de las obras que va a tener distintas etapas”.
La del segundo puente entre Chaco y Corrientes es una obra significativa, que tiene hoy un costo estimativo de 774 millones de dólares y tres componentes estructurales de obra: el puente, sus accesos en ambas provincias y una red de circunvalación que mejorará, de manera sustancial, el desarrollo de la infraestructura de la región.
El proyecto de segundo puente estaba proyectado en el Presupuesto Nacional de 2022, pero ese texto no fue aprobado por el Congreso, razón por la cual se esperan detalles para avanzar en este punto clave, aunque hay indicios de que podrían ser capitales chinos los que trabajan en la zona con la obra.
Mientras tanto, el puente, dado su uso cotidiano y su antigüedad, es monitoreado con frecuencia. En diciembre pasado, se realizó sobre su estructura una inspección y posterior mantenimiento de los 80 cables tensores, todo ello bajo la supervisión de la Dirección Nacional de Vialidad. En febrero revisaron las condiciones de los pilotes sumergidos en el río y ahora está prevista la construcción de nuevas defensas.
