Marcos Peña: “El desafío de ECO+Cambiemos es presentar una renovación de candidatos”

 

Esta entrevista cambió tanto de lugar, horario y modalidad que era razonable pensar en su caída. Víctima de una agenda abultada que debía desarrollarse en un puñado de horas, esta charla con el Jefe de Gabinete de la Nación fue más bien acotada y tuvo lugar el viernes en un pequeño salón preferencial de la zona de embarque del Aeropuerto “Fernando Piragine Niveyro”.
Sentado en un sillón tipo Basili de caño cromado y símil cuero negro, Marcos Peña Braun esperó a los periodistas más bien relajado. En principio iba a ser una charla con periodistas de los diarios. Al final pasó de todo y algunos incluso no fueron a la cita, por lo que el intercambio fue casi exclusivo. En la sala, además del periodista y fotógrafo de El Litoral, un colega multiplataforma que filmaba.
Peña tiene preparación en el tema de las entrevistas y hasta podría decirse que está hiper entrenado en el manejo de las preguntas y las respuestas-slogan, muy común en estos tiempos de la política pos-comité, más afecta a la televisión y a las redes sociales.
El ministro dio por terminada la entrevista para un canal de televisión y en el medio apareció otro, fuera de agenda, que no obstante llevó adelante su intercambio. Los publicistas del asesor de Estado más influyente del país aprovechan las ofertas y pasean al hombre, joven pero canoso, amable en el trato, de pantalón azul marino y camisa celeste PRO por las más variadas situaciones periodísticas. Lo importante es estar, aparecer, copar el escenario mediático, simbólico.
Mientras todo esto sucedía, fuera de la austera salita VIP de la terminal aeroportuaria de Corrientes aguardaban el gobernador Ricardo Colombi y una larga lista de dirigentes hambrientos de flashes y posicionamientos internos dentro de una alianza cada vez más grande.
El mandatario se movía exultante y no era para menos: acababa de recibir el mayor respaldo político de los últimos tiempos, muy necesario para arremeter el futuro electoral de cara a 2017, sobre todo después de la caída de la reforma constitucional que promovía, y lo que dicen era su pretensión re-reeleccionista.
Tan contento estaba Colombi que por momentos hizo de agente de prensa. Negoció él mismo con los ayudantes de Peña para que aceleren el contacto con los diarios, apenas minutos antes de que el Tango 10 devuelva al funcionariado a la fortaleza de Balcarce 50:

Ministro. El Gobierno lanzó el (plan) Ahora 18; anunciaron un bono de fin de año… ¿Qué otra política habrá que esperar para reactivar el consumo hasta fin de año?
Centralmente lo que hablamos: de continuar con la baja de la inflación, del aumento de la obra pública, de la recuperación del salario real, de la mejora del crédito, de las economías regionales. Son todas herramientas, procesos, que llevan una maduración natural.

Estamos en un proceso que, creemos, nos lleva hacia el crecimiento. Y estas herramientas puntuales como otras pueden servir para generar ese estímulo, la reparación histórica de los jubilados y otras herramientas más.
Pero creo que tenemos que tener calma, saber que no es de un día para otro que se logra salir de una situación económica tan complicada como la que teníamos, pero estamos yendo por buen camino.

Logran un acuerdo con la CGT, piden el esfuerzo de las empresas para evitar despidos y al otro día organizaciones empresariales salen a poner en duda ese entendimiento. ¿Usted cree que hay acompañamiento de las empresas o todavía se resisten? ¿Se puede pasar el año en paz o hay que esperar alguna crisis?
No vemos razones para ninguna crisis hasta fin de año. Creemos que el espíritu de la Mesa del Diálogo, la Producción y el Trabajo ha sido muy claro. Tanto con el bono de fin de año como con la vocación de evitar despidos sin causas o generación de conflictos puntuales.
Pero además vemos que las estadísticas que se mencionan en el propio acta firmado por la CGT y los sectores empresariales: estamos en un incipiente proceso de creación de empleo, no de disminución de empleo. Hay sectores que están en conflicto, particularmente algunos sectores industriales, pero en general vemos que hay un proceso de incipiente recuperación del empleo.

El ministro del Interior, Rogelio Frigerio dijo que están abiertos a recibir sugerencias en cuanto a la reforma electoral. ¿En cuanto a Ganancias también?
Con respecto a Ganancias iniciamos un proceso de consenso bastante amplio con los gobernadores que son los que pagan la mitad del Impuesto a las Ganancias. Con el Congreso empezamos a trabajar en esa dirección y también con los sectores sindicales. Hay que entender que este segundo paso que estamos dando en cuanto a mejoras del Impuesto a las Ganancias es una mejora de 27 mil millones de pesos (porque este año ya dimos una mejora de 50 mil millones) y es una mejora prácticamente para todos los que pagan el impuesto.
Si hay mejoras, o ideas que no hemos contemplado, creemos que es importante respetar el marco de política fiscal, porque si nosotros no tenemos una política de reducción del déficit fiscal, al final del día eso es dinero de la gente porque eso vuelve por otro lado.

Como jefe de Gabinete, ¿cuál es su visión acerca de los cuestionamientos que se hacen al equipo que dirige? Que es muy grande, que va y viene, etc. ¿Cuál es el balance que hace de eso?
El balance para mí es muy positivo. Se ha logrado hacer una enorme cantidad de cosas este año gracias a este buen equipo de gobierno, a estos funcionarios que han puesto muchísimo compromiso para poder avanzar prácticamente en todos los puntos de la agenda que teníamos. Obviamente falta muchísimo pero vamos por un año, y después de mucho tiempo de deterioro, pero somos muy muy optimistas.

¿Qué le pasa cuando dicen que este Gobierno le da más importancia al marketing que a la política?
Me parece que siempre puede haber intentos de descalificar pero en la realidad es el gobierno que más ha logrado construir vínculos con los gobernadores, con los dirigentes sindicales, con dirigentes sociales, con el Congreso que está activo y funciona. Es un gobierno que ha integrado una diversidad de dirigentes políticos a su gabinete, con lo cual creo que hacemos política y de la buena.
No creo que haya una nueva o una vieja política, hay buena política o mala política y hace 15 años que con Mauricio Macri estamos trabajando en la construcción permanente de política.

Cuando hay gente cercana al gobierno (como Emilio Monzó), o intelectuales (como Sergio Berenstein) que dicen que este gobierno tiene momentos, que tiene luces y sombras ¿Qué le pasa a usted? ¿Cuáles serían las luces y cuales las sombras del gobierno de Macri?
En todo caso eso lo tienen que decir los que lo plantean. Nosotros creemos que todo gobierno tiene dificultades, tiene aprendizajes, es natural que así sea y siempre lo hemos dicho. El Presidente ha planteado que prefiere un equipo que hace 10 y se equivoca en 3 y acierta en 7, y no un equipo quiere hacer 3 todo perfecto y al final no hace nada. Y en ese sentido creo que lo más importante es la coherencia entre lo que prometimos y lo que estamos haciendo.
La forma de gobernar, la forma de gestionar, las prioridades, no hay prácticamente ningún tema que hayamos prometido en campaña que no hayamos encarado. Creo que eso es lo más importante porque logramos la confianza de la sociedad y sentimos esa confianza muy fuertemente.

¿Cuál es su visión acerca de la política de comunicación del Gobierno? Hay mucho ruido un poco por las leyes que promueven y otro poco por las controversias que generan el cierre de medios, el despido de trabajadores, o el caso del cierre y traslado de la sala de periodistas de Casa Rosada.
Creo que ha sido un año de enorme fortalecimiento de la libertad de expresión, de mejora de la relación del Estado con la prensa luego de muchos años de presión, de extorsión y de injerencia del Estado en los medios.
No sólo hemos promovido y obtenido la media sanción en el Senado para la ley de pauta oficial sino también sancionamos la Ley de Acceso a la Información; hemos transparentado y mejorado el sistema de medios públicos, despolitizándolo; hemos trabajado en una permanente política de conferencia de prensa, en diálogo con el periodismo.
Obviamente sabemos que fruto de la exorbitante pauta oficial que el Estado daba hasta el año pasado como herramienta política, se generó un desfase en algunas empresas mediáticas. Obviamente lo miramos con preocupación, centralmente porque creemos que los empresarios que recibieron mucha de esa pauta oficial se tienen que hacer responsables de los trabajadores. De eso hemos sido muy claros desde el primer día.
En el caso de la Casa Rosada (mover la sala prensa a un lugar más alejado del paso de los funcionarios) también creemos que el cambio propuesto es para mejorar las condiciones de trabajo, pero lo vamos a hacer todos juntos. Hemos dado muestras de sobra de nuestro compromiso con la independencia del trabajo de la prensa.

Hay una cuestión que destaca todo el mundo, y que es poner en valor las estadísticas nacionales. En Corrientes hace tiempo que no hay estadísticas y muchas de las razones que esgrimen los funcionarios es que no hay articulación con la Nación ¿Cuánto tiempo más hay que esperar para tener estadísticas confiables en todo el país?
Este es un proceso de reconstrucción, claramente. Y no tengo un cronograma específico para Corrientes, pero se ha hecho un trabajo muy importante con (el titular del Indec Jorge) Todesca a la cabeza, para justamente sanear y empezar a tener un mapa estadístico más confiable, sea en temas de pobreza, desocupación, la inflación, como cualquier otro tema.
Y sobre todo cambiar la cultura, de entender que no da todo lo mismo, que es muy difícil gobernar si no tenés esos instrumentos de precisión.

Cuando hablan de cambio, a propósito del lanzamiento de ECO+Cambiemos en Corrientes ¿Usted cree que el Gobierno de Corrientes representa el cambio del que hablan mientras que la misma matriz lleva más de 15 años?
Pasa que la cuestión del cambio tiene que ver sobre todo con la mirada de transformación, de trabajar con la gente y vemos que en ese sentido aquí se viene haciendo un trabajo muy importante y lo respaldamos plenamente. Obviamente ahora surgirá el desafío de ECO+Cambiemos de presentar una renovación de candidatos por el tema de los mandatos.

Pero también por ejemplo cuando hablan de cambio, el Gobierno de Corrientes no está muy a favor de la boleta electrónica (pese a que se critica al FPV por haberla trabado en el Senado…)
Es que nosotros planteábamos y lo hablábamos con él gobernador Ricardo Colombi, más allá de cuál es el instrumento. Pudimos analizar si es boleta única, si es boleta electrónica, más allá del método, creo que cada provincia aporta de acuerdo a su necesidad y de acuerdo a la realidad puntual.
Pero creemos que hay una vocación de Colombi de también llevar adelante una modernización del sistema.

¿El PRO está en la búsqueda de un candidato propio para Corrientes o irá detrás de la UCR el año que viene?
Esa es una definición de la mesa de ECO+Cambiemos en la provincia de Corrientes. Nosotros somos muy respetuosos de la autonomía y del debate propio que debe darse en la fuerza.
Hay muchas fuerzas políticas que conviven en este espacio y son todas de nuestro gobierno. Obviamente el PRO, trabaja como todos los partidos y la UCR en busca de fortalecerse. Lo importante es que surjan los mejores consensos posibles para las alternativas electorales.

Los correntinos estamos curados de espanto porque desde hace mucho tiempo se hacen anuncios que no se cumplen y se ha especulado con la expectativa de la gente. Usted hablaba en conferencia de prensa que este gobierno va a producir el federalismo más importante de la historia. ¿Qué se le dice al correntino que no cree en ustedes (en tantas buenas noticias aparecen todas juntas pero se desinflan con tiempo)?
Que nosotros estamos trabajando para que no exista más esa mentira. Y eso se va a ir viendo concretamente en la inversión de las rutas que están en proceso, como el puerto, con el puente y otras cosas que se están trabajando; centralmente porque lo que nosotros valoramos es la confianza de cada uno de los argentinos y de los correntinos. Nosotros venimos, damos la cara, estamos acá, con lo cual esa es nuestra garantía.
Damos nuestra palabra y lo que más valoramos es la confianza que nos dan. No vamos a dejar de trabajar para cumplir con esas promesas.

Desestimado doctor Dindart

(Domingo 03 julio 2016).

Desestimado doctor Dindart. Me atrevo a escribirle esta carta porque no estoy seguro de poder soportar, con usted presente, una conversación calma sobre el tema que, dado los acontecimientos, al parecer lo consterna, tanto, que es capaz usted mismo, sin ayudas, de cometer varias veces el mismo exabrupto.

No es que importe lo que piense, pues está en su derecho de hacer lo que le parezca. De última es su problema. No se puede tampoco, por respeto a su investidura, intentar siquiera que usted deje de cometer sus imprudencias. Pero preocupa un tanto que piense lo que piense en su rol de representante de un pueblo que -a juzgar livianamente, como usted mismo enseña- desprecia profundamente.
Está claro que nada garantiza que estas palabras puedan significar algo para usted, pues se confesó “insensible” ante sus pares, pese a su condición de pediatra. Eso sería mucho pedir para un completo desconocido como yo, sobre todo si usted no hizo un acto de contrición cuando se lo pidió su amigo personal el gobernador Ricardo Colombi, que hizo todo lo que estuvo a su alcance para protegerlo cuando, como ministro, lo hundió en las barbaridades de sus palabras, contradiciendo el mensaje de cercanía y comprensión que pretende hacer llegar a la ciudadanía el Gobierno de Corrientes del que usted es parte.
Podría decirse que mucho le debe usted a su amigo el Gobernador, que en vez de degradarlo encontró una salida decorosa pese a su comportamiento. ¡Lo puso en una lista, Julián! ¡Lo hizo legislador nacional, para que ahora usted vuelva sobre sus pasos!
El asunto, desestimado, es que usted ya no sólo no está en Corrientes paseando su insensatez sino que representa a la provincia en el Congreso de la Nación, entidad que le confió (vaya a saber por qué) la presidencia de la Comisión de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia, como parte de un gran entramado político que tiene a su partido, la Unión Cívica Radical, como socio del frente gobernante Cambiemos.
Es saludable que haya renunciado a la comisión. También es saludable que usted sostenga lo que sostiene. ¿Por qué? Posiblemente crea firmemente que las mujeres, sobre todo las más jóvenes, se embarazan para cobrar un plan, pese a que los números que usted mismo mandó a hacer en su época de ministro de Salud lo desmientan categóricamente.
Se le rescata en su obstinación, más allá del yerro, que crea que lo que dice es verdad y que en todo caso el arco político, sobre todo sus correligionarios, en realidad piensan lo mismo pero están tan absorbidos por la política que no les queda otra más que ser lo que son, una parva de hipócritas.
Puede que en algún momento de la historia usted consiga algo de paz con esto que lo aqueja, pero hoy no es el momento. Los que antes lo defendían, sus amigos de Corrientes, están obligados a negarlo más de tres veces, como pasó incluso esta semana, porque estamos cerca de una campaña; porque sus partidarios se juegan mucho más que lo que pueda valer su cabeza, y porque usted, ni más ni menos, cometió otro error grave en el sostenimiento de su verdad: dijo algo que ni el más facho de sus correligionarios diría, por más que lo piense.
Usted se puso a la derecha del propio Macri, diputado Dindart, lo que es mucho hasta para el más osado de los alcahuetes del poder. No puede dejarse llevar por la banalidad de “decirse encima”, más allá de que esté rodeado de gente que elabore las vicisitudes del mundo como usted.

***

Déjeme decirle algo, Julián. Probablemente no cambie en nada la situación, pero es importante. No soportaría que usted leyera esta carta y crea que se funda sólo en apreciaciones libres, como las que usted garabatea para sostener sus equivocaciones.
Las estadísticas más actualizadas disponibles (sepa disculpar la ambigüedad, pero en Corrientes es difícil conseguir estadísticas) sostienen que la tasa de fecundidad adolescente tuvo un ligero incremento en el período interanual 2009-2010, pero se mantiene prácticamente estable desde 1990, desde cuando mandaba el neoliberalismo de Carlos Menem, aquel que pauperizó a la sociedad, ¿le suena?
En Corrientes, asimismo, desde el año 2011 se mantiene el índice de natalidad según las estadísticas difundidas por el Ministerio de Salud de la Nación y el informe elaborado por el Ministerio de Salud Pública local.
En cuanto a porcentaje de embarazos de mujeres jóvenes, hay un incremento escalonado en proporción al crecimiento poblacional desde 2001, estancándose entre 2006 y 2014, entre 19 y 20 por ciento.
Es raro que le diga esto Julián, créame, porque antes de ayer leía en un diario que su sucesor en el Ministerio de Salud, el doctor Ricardo Cardozo, confirmaba estos conceptos con datos oficiales, locales y nacionales, de cuando usted era funcionario, desestimándolo. Una pena.
Más aún. Una organización nacional “chequeó” sus palabras, ¿sabe? Esa organización, cuyo producido se puede ver en la página chequeado.com, insospechada de parcialidad, dijo que lo suyo es insostenible, Julián.
“No hay datos disponibles que prueben una incidencia directa de la AUH en el aumento de los embarazos. Un estudio alternativo da cuenta de un impacto sobre la fecundidad, pero se trata de un efecto moderado y restringido a cierto grupo”, concluyeron.
Por lo demás, cuesta creer que en “su” ministerio sus propios correligionarios quieran dañarlo. Pero déjeme decirle también, por las dudas, que al menos lo desconocieron, desde el ministro secretario general para abajo. Usted fue un problema para ellos esta semana, como lo fue reiteradamente cuando fue ministro.
Quisieron terminar con sus enchastres mandándolo al Congreso y lo único que lograron, a un puñado de meses de su asunción, es que usted magnificara sus deposiciones.
(Entre nos: ¿usted creyó en serio que mantendría un secreto en el Congreso desalojando periodistas de un recinto? ¿Si usted cree firmemente en lo que dice, por qué no quiere que la sociedad lo escuche?).
Debería asesorarse mejor, desestimado Dindart, que para eso el pueblo argentino paga buenos cupos. Ocúpelos al menos para no incinerarse y actuar como el carbón (prendido quema y apagado ensucia) con sus amigos que trabajaron duro para que usted sea diputado.
Como ciudadano uno se pregunta, diputado, si usted estaría a la altura de sus responsabilidades si no fuera porque es amigo del Gobernador. Uno se pregunta si le importa en serio la salud pública, la familia, la niñez y todo eso. ¿Le importan, Julián?
Usted fue ministro de Salud Pública en Corrientes durante muchos años y entre otras cosas ¿sabe lo que dejó?: muchos malos índices. Tantos, que ni siquiera vienen al caso. Hay médicos que dicen que su gestión fue desastrosa y lo hacen públicamente.
¿Podría hacerse cargo de ello alguna vez? ¿O no tiene tiempo más que para quejarse por medidas que otros desarrollaron para tratar de incluir a una sociedad como la nuestra Julián, muy pobre, estructural y culturalmente?
El gobierno que usted representa, Julián, está hace mucho tiempo en Corrientes. ¿Usted cree, en todo caso, que las condiciones para que las chicas se embaracen y cobren un plan dependen de un capricho adolescente?
Julián, ¿usted cree que una chica cargaría con un hijo, haciendo malabares con un plan de unos pocos pesos, si tuviera opciones de estudio, trabajo, vivienda digna y oportunidades de desarrollo personal y profesional?
En fin, diputado, no quiero que pierda más de su valioso tiempo con estas nimiedades.
Estoy seguro de que usted respetará esta opinión, aun las menos fundadas, pues es así como usted procede.
De cualquier manera, puestos a decir barbaridades, si las mujeres se embarazan por un plan que con suerte paga dos paquetes de pañales descartables, usted, que cobra unos varios miles de pesos por mes, ¿lo hace para decir lo que dice y actuar en consecuencia, es decir, estigmatizar, enjuiciar y condenar desde el más recalcitrante prejuicio y resentimiento poco menos que clasista?
Aunque si lo pienso me parece que es una barbaridad.
Perdóneme Julián.
No debería dejar que digan semejantes cosas de usted.

Atentamente.

 

(más…)

Fuerte tensión política y cruces en el acto por los 25 años del Mercosur

 

EDUARDO LEDESMA. Enviado Especial. En medio de una fuerte tensión en la que se mezclan cuestiones supranacionales y los propios asuntos internos de cada una de las naciones miembros del bloque, se realizó en la mañana de ayer, en la sede del Parlasur ubicada en Montevideo, un seminario conmemorativo de los 25 años del Tratado de Asunción que dio origen al Mercosur. El presidente de la República de Uruguay, Tabaré Vázquez, fue la máxima autoridad presente y tuvo que sortear un inconveniente diplomático que se dirimió a los gritos en el recinto al inicio del acto. Pero no fue todo: los parlamentarios opositores venezolanos aprovecharon las cámaras encendidas de todo el continente para denunciar, por enésima vez, los atropellos que dicen sostiene el gobierno de Nicolás Maduro.

Fue en este marco en el que ocurrió el seminario “Reflexiones y desafíos para el Mercosur a 25 años del Tratado de Asunción”, en las portentosas instalaciones del ex Casino Hotel Parque, sobre la rambla Wilson, donde tiene sede el Parlamento del Mercosur.

Allí estuvieron además del ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay (en calidad de presidente Pro Témpore del Mercosur), Rodolfo Nin Novoa, el vicecanciller argentino, Carlos Foradori, y los demás ministros de Relaciones Exteriores de los países miembros: Brasil, Paraguay y Venezuela. También asistió al acto y habló Enrique Iglesias, destacado mediador hispano-uruguayo, de más de 85 años y hasta hace poco secretario general del Foro Iberoamericano. En primera fila lo escucharon dos ex presidentes uruguayos: Julio María Sanguinetti y Luis Alberto Lacalle de Herrera, quien en contacto con El Litoral dijo no reconocer este Mercosur que creó con Carlos Menem en 1991.

Mientras, Tabaré Vázquez eligió sentarse en una de las últimas filas junto con los diputados de Brasil oficialistas, para salvar así un reclamo que a viva voz hicieron los parlamentarios cariocas que literalmente fueron corridos de los primeros espacios que siempre ocupan como consecuencia de su poderío dentro del Mercosur.

En lo que los asistentes de todos los países calificaron como un gesto de grandeza, Vázquez ocupó una silla cualquiera y el acto siguió, aunque a duras penas, debido a un ruidoso reclamo que hicieron luego los parlamentarios opositores venezolanos, que ahora son mayoría y que aprovecharon este escenario internacional para machacar sobre la idea del gobierno despótico de Nicolás Maduro.

Con pancartas de todo tipo, en las que se denunciaban muerte y detención injustificada de cuadros políticos disidentes, hambre y desatención del pueblo venezolano, los parlasurianos irrumpieron en dos oportunidades, una de las cuales cuando le tocaba hablar al propio representante del Gobierno Bolivariano, quien hizo como si nada hubiese ocurrido.

Sumado a ello, la crisis política de Brasil (que encara un proceso de destitución para la presidenta Dilma Rousseff) y la situación no del todo clara de Argentina (que tiene en Brasil a su socio comercial mayoritario; que respeta el Mercosur pero que asimismo mira a la Unión Europea y a los Estados Unidos, en soledad); y que traba las funciones parlamentarias entre otras cosas no abonando el sueldo de los legisladores), hace de este encuentro uno de alta densidad política, con cruces de todo calibre, donde se mezcla la diplomacia con los desaguisados propios de cada país.

No obstante, el canciller uruguayo Nin Novoa al abrir la oratoria destacó que la “actitud del gobierno argentino ha traído aires renovados al Mercosur”, lo que implica, según varios parlamentarios, una vuelta a las acciones originarias del bloque: más negocio y menos política.

El canciller también habló de Brasil: “El Mercosur debe ser garante de la democracia, la igualdad y la legalidad. Debe estar por encima de posicionamientos políticos”, señaló.

A su turno el canciller brasileño, Mauro Vieira, resaltó la importancia de que el “Mercosur proporcione paz, estabilidad y democracia” a la región; y si bien no se refirió directamente a la presidenta Dilma Rousseff, puso el énfasis varias veces en la palabra “democracia”.

El vicecanciller venezolano, al referirse a Brasil dijo que “no se puede desconocer el poder dado por el pueblo” a Rousseff. En Argentina, nuevamente, las cuestiones están partidas. El sector del Frente para la Victoria y UNA consideran necesario un apoyo expreso a la Presidenta de Brasil, mientras que los referentes de Cambiemos optan por el silencio, por no inmiscuirse en los asuntos internos de otro país y lo hacen con advertencia a sus pares kirchneristas y masistas: nosotros ganamos la elección y manejamos el rumbo de las relaciones exteriores del país.

El seminario, que fue menos que eso y en cambio devino en una sucesión de demostraciones de fuerza política, culminó con la presentación del sello conmemorativo del 25° aniversario de la firma del Tratado de Asunción por parte de la Administración Nacional de Correos del Uruguay y la ceremonia de matasellado por parte de los ministros.

Las actividades parlamentarias propiamente seguían a la tarde en las distintas comisiones y con un plenario previsto para la noche, preludio de lo que será la sesión de hoy por la mañana donde se adelantan (algunos garantizan) nuevos focos de fuerte discusión.

En los intersticios de esa disputa, los diputados deben debatir proyectos que, sin dejar de ser importantes, carecen del poder de aplicación sin la posterior intermediación de los congresos locales, punta del ovillo para la discusión de legitimidad, no del todo zanjada, que deben sortear los parlamentarios, que no gozan de buena reputación casi como ningún parlamento del mundo.

 

http://www.nodal.am/2016/04/fuerte-tension-politica-y-cruces-en-el-acto-por-los-25-anos-del-mercosur/

 

http://www.ellitoral.com.ar/410716/Fuerte-tension-politica-y-cruces-en-el-acto-por-los-25-anos-del-Mercosur

Macri se dio una vuelta por Corrientes, bailó un chamamé y se mofó de Colombi

(Domingo 20 diciembre 2015). Apenas 8 minutos duró el superficial discurso del Presidente. Lleno de frases hechas, llamó a la unidad, a formar un gran equipo para sacar a flote a la Argentina y hacer que los que se fueron puedan volver (ver página 5). Se trata, en efecto, del destierro, una triste realidad que los correntinos comparten con muchos connacionales, por lo que el deseo de Mauricio Macri arrancó un alarido de los presentes: un puñado importante de militantes, dirigentes políticos, funcionarios, legisladores, jefes comunales (varios del PJ), y productores agropecuarios que estacionaron donde pudieron sus camionetas a lo largo de los 9 kilómetros de camino casi perfectamente enripiado que conecta la tranquera con el corazón mismo de los molinos arroceros donde se concretó el epicentro de la visita.

El avión presidencial aterrizó en Mercedes pasadas las 9 de la mañana e inmediatamente Mauricio Macri, en compañía del gobernador Ricardo Colombi, cubrieron en el helicóptero oficial provincial los 50 ó 60 kilómetros que separaban el aeropuerto paiubrero con el patio principal del establecimiento “San Celestino”, de Ceagro SA, de quien Luis Martín Irastorza es uno de sus representantes.

Los 45 minutos que duró la visita presidencial, desde las 10,25, alcanzó para sobrevolar la arrocera: sembradío bien dotado como la presa que la riega, ayudada en estos días por la lluvia inclemente que aunque buena para el cultivo, viene lastimando a las familias de casi todo el Taragüí.

Alcanzó además para recibir regalos de Colombi, que apeló al mate como símbolo de amistad del correntino, y a un facón que, a falta de moneda (para evitar la pelea, como sugiere la tradición), fue intercambiado por un billete de 100 pesos que el Presidente eligió de entre los varios que tenía en el bolsillo trasero derecho de su pantalón color crema.

La ceremonia, que ahondó en chascarrillos entre el gobernador Colombi y el presidente Macri, siguió con la entrega de las declaraciones de rigor y luego las palabras del Jefe de Estado, que al final fue obligado a quedarse a escuchar chamamé, a bailar con una dama curuzucuateña y a fotografiarse con músicos y empleados, a los que trató condescendientemente. Colombi no habló.

 

Cerca, pero distante

Saludando a la gente, pero sin contacto directo con los productores; sin anuncios de ninguna naturaleza y sin hablar con la prensa (cosa que antes era toda una tragedia), Macri bajó del acoplado brasileño adornado con alfalfa que sirvió de escenario para volver al helicóptero.

Subió a una camioneta SW4 Toyota y se perdió entre el gentío. Detrás, pidiendo a los gritos que la militancia se haga a un lado, Ricardo Colombi.

“Córranse, que el helicóptero no sale sin mí”, advirtió el Gobernador y abordó un Fluence de Renault para hacerse llevar y desaparecer. De pronto, la nave negra y gris, reminiscente del “Lobo del aire” se elevó detrás de los silos y orientó su vuelo hacia Mercedes. Eran las 11,11 de la mañana.

Así transcurrió la primera visita oficial del presidente Mauricio Macri a Corrientes. Más como un respaldo simbólico a los ruralistas, pero también a Colombi, a quien lo une una sociedad política “que debe recomponerse”, según dicen algunos; “que está en su mejor momento”, según otros.

El propio Macri adujo que vino para consolidar la confianza con el Gobernador correntino, de quien dijo que es un glotón al que no le seguirá en zaga, puesto que no le gustaría recibir de él el pecado de la gula saciado con chipacitos y torta frita. El menú calórico que Colombi engulle cuando maneja, “como si fuera maní”, según se encargó de graficar el Presidente, se constituyó en la “comidilla” del encuentro, que por lo demás fue, como le gusta al titular del Ejecutivo Nacional, más bien bajas calorías.

 

Compañías

Al presidente Mauricio Macri y a su anfitrión Ricardo Colombi acompañaron los ministros Ricardo Buryaile, de Agroindustria; Rogelio Frigerio, de Interior, y entre otros, el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Emilio Monzó. El gabinete local estuvo en pleno, al igual que el radicalismo de todos los tiempos, a quienes a su vez acompañaron legisladores propios, aliados y no tanto, como varios de los intendentes peronistas que fueron hasta la arrocera a probar suerte, a presentar credenciales y confirmar que la cosa cambió hace poco más de una semana. Por caso, la ventanilla de pagos.

El más “encarpetado” fue el intendente de Goya, Gerardo Bassi, que hasta se puso traje para dejarle a Macri un plan-pedido para el puente Goya-Reconquista.

Asistió también el intendente de Mercedes, el kirchnerista Víctor Cemborain, que se trenzó en charlas de todo tipo, como hicieron casi todos a los que Macri dejó con la palabra en la boca. El mercedeño igual pudo entregarle un presente: otro mate.

Quien se llevó la mayor cantidad de besos, abrazos, selfies y preguntas más farandulescas que políticas fue el ex “piquetero rural” entrerriano, Alfredo De Angeli, actual senador nacional, quien llegó en la comitiva y ocupó un lugar en el escenario, para luego oficiar de embajador del macrismo entre la tosca y el barro que cada tanto ensuciaba a alguien.

 

Tacaño

Colombi hizo dos regalos al Presidente: un mate y un cuchillo. Uno como símbolo de amistad, según dijo; y otro como demostración de poder, según dicen los semiólogos. Regalo que además debe cortar con la tradición de los malos augurios recibiendo una moneda del homenajeado.

Claramente Macri no llevaba encima una moneda y mucho menos sus colaboradores cercanos, así que Colombi no tuvo empacho en pedir un billete. “Traé uno de 100 entonces”, lo toreó. El Presidente sacó uno de tantos billetes que llevaba encima y se lo dio. La gente bramaba y creó el clima para que el Gobernador retomara la iniciativa: “Ahora va a llover mil milímetros”, lanzó, protegido por la carcajada generalizada.

“Esa es la fama que me quieren hacer algunos”, recibió como respuesta, además de una reprimenda jocosa por la obesidad a base de grasa frita u horneada.

 

Aprendiz de chamamecero

Chamamé antes, durante y después. Ese fue el sonido ambiente de la mañana mercedeña-curuzucuateña que sirvió de marco para recibir al Presidente. Pero además, para el broche de oro, Colombi contrató a un lugareño talentoso: Juancito Güenaga, que fue quien terminó tocando para el deleite de la gente, pero también para que el Jefe de Estado se animara sin mayor éxito con el baile.

Sucede que primero fue desairado por Colombi cuando el flamante primer mandatario intentó jugar a ser el damo del mercedeño. Demasiado igualitario para Colombi, que prefirió cortar por lo sano. Igual no pudo evitar la foto.

Pero la cosa no terminó allí y una mujer saltó el corral que la separaba del Presidente y lo invitó a bailar. Se llama María Elena Galdames. Tiene 43 años y es curuzucuateña, madre de varios chicos, uno de los cuales también se fotografió con Macri. María le susurró al oído algunos pasos y el ex alcalde porteño hizo sus mayores esfuerzos. Fue animado y se llevó los aplausos.

“¡Sí, se pudo!”, exclamó la mujer. “Fue una linda experiencia”, alcanzó a decir luego, aturdida por la emoción de haber logrado lo que pocas: hacer bailar chamamé a un presidente que gusta más bien de la cumbia “gildera”.

Todo eso transcurrió mientras Colombi ordenaba la escena. Entra este y sale aquel. Pidió al menos cuatro bises antes de dejar ir a su invitado.

Fue todo el show. Las aspas de la aeronave dieron por terminada la fiesta, que no obstante siguió cerca de las estacas y la carne asada.

Minutos después, la caravana de camionetas desandaba el camino rumbo a la Ruta 119, o lo que queda de ella. La princesa se convirtió en calabaza y los invitados al mitin despertaron del sueño del cambio a la realidad, que viaja a otra velocidad desde hace muchos años en Corrientes.

http://www.ellitoral.com.ar/392912/Macri-se-dio-una-vuelta-por-Corrientes–bailo-un-chamame-y-se-mofo-de-Colombi

Nada es para siempre

 

 

 

 

“El futuro va a ser el que quieran los argentinos, nada es para siempre”.
Cristina Fernández de Kirchner
Presidenta de la Nación

Siempre Cristina Fernández estuvo un paso adelante. Fue presidenta por eso, y por eso mismo reelecta con 54 por ciento de los votos, algo que ni con la segunda vuelta puedo perforar Mauricio Macri, el nuevo presidente de los argentinos.

Cristina supo leer al electorado argentino, al que no obstante perdió en el camino, cuando extravió la brújula de la acción, de la construcción de su sucesor y cuando, agobiada por el calor del poder, perdió también la mesura y la prudencia se transformó en cadenas cargadas de soberbia que propició el hartazgo.

Ganó Mauricio Macri y con él nace una nueva Argentina: un país que debe sincerarse y reconstruirse después de 12 años de kirchnerismo, que aún con sus errores, tiene en ristra una larga lista de aciertos que, al decir de la propia Presidenta, “han empoderardo al pueblo”.

Macri llega ahora producto de sus méritos, pero también del cansancio. Es producto de una masa votante agobiada por el griterío, el manoseo y la mentira, más que por las cuestiones que pueden ponderarse desde el punto de vista de la gestión o de la acción de Gobierno.

Macri derrotó a un Scioli que, enredado en las dos puntas incompatibles de ser él mismo o ser el vocero del “proyecto”, tuvo salvavidas de plomo desde el primer momento; soldados que minaron su camino y referentes kirchneristas que lo incendiaron en público, sin el más mínimo reparo. Cargó en su lomo responsabilidades de su propia insolvencia, pero también otras que habría que buscar puertas adentro de la casona de Balcarce 50.

 

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Corrientes, en tanto, ratificó su año de pertenencia peronista en el nivel nacional. Votó a Scioli en las Paso, en las generales y ayer. Pero ganó Macri.

Es justo decir también que los mismos electores vienen acompañando al oficialismo radical cuando se dirimen cuestiones internas, locales. Ayer votó por el gobernador de Buenos Aires rompiendo un régimen histórico en el mismo acto: aquel que sostiene que los correntinos siempre acompañaron candidaturas presidenciales ganadoras.

Pero el dato, además, se compone de otro detalle que no es menor: la elección de ayer dejó a Ricardo Colombi como el único gobernador del NEA en perder la elección. Chaco, Misiones y Formosa, provincias peronistas desde hace mucho, ratificaron al candidato de esos respectivos gobiernos.

No pasó así en Corrientes. Aquí ayer volvió a ganar Scioli, como en todas las elecciones nacionales anteriores, aunque el voto en bloque del peronismo local empezó a deshilacharse, producto entre otras cosas de la feroz interna entre Fabián Ríos y Camau Espínola, la falta de compromiso, de fondos, y el repliegue en esta tercera parte de la campaña. Ganó Scioli, pero festejó Macri.

Capital, últimamente esquiva al PJ y a su variante frentista -pese a las gestiones más que aceptables de Espínola y Ríos (sobre todo en comparación con la de Carlos Vignolo, por ejemplo)-, trocó el triunfo sciolista a nivel provincial para entregar su apoyo al actual Jefe de Gobierno porteño, lo que complica el futuro de los referentes peronistas que de no revertir semejante situación, tienen más cerca el llano que el gobierno de Corrientes que, dicen, es el objetivo general.

La elección de Colombi

Ricardo Colombi, asimismo, hacedor del frente y auto-sindicado como responsable de la victoria, en realidad debe cargar en sus espaldas una feroz derrota como la de octubre y una performance más bien discreta en los comicios de ayer que, por tratarse de un balotaje, por razones obvias polariza los guarismos con ganancia para todos.

Fue, siguiendo esta misma lógica, beneficiario de un repunte como también responsable de una nueva gran pérdida: la de ser el único gobernador de la región en no poder colocar arriba en los escrutinios a su candidato, el líder del PRO y a quien el radicalismo intentará usar de catapulta para llegar al poder al que no pueden acceder con nombres y proyectos propios.

Es decir: Cambiemos, en Corrientes, hizo una mejor elección ayer producto del balotaje, de la desaparición de las opciones, no de una estrategia de infalibilidad electoral como intenta vender el Gobierno de Corrientes en virtud de la necesidad de acomodar sus calchas con el macrismo, colectivo al que se subió más tarde que temprano y por más conveniencias que convencimiento.

 

Amnesia

Olvidando como prefieren en Salta y Mayo sus viejas sociedades con el kirchnerismo, dicen ahora que Macri es la tabla de salvación para los correntinos. Ojalá que lo sea, pero para el beneficio del millón de correntinos, no para abrir una claraboya por donde colar la institucionalización del feudo en el que se ha convertido Corrientes desde hace más de una década.

Puede que sea cierto que el Gobierno Nacional muchas veces actúa mal con gobernadores que no se dejan arrastrar de las narices o seducidos por la billetera; pero puede que sea cierto también que en estos tres lustros en los que gobierna el radicalismo, hubo tiempo suficiente para que Corrientes haga algo más que quejarse de los otros y empiece por asumir sus propias culpas. Que empiece por reconocer que tal vez haga falta una oxigenación, la misma que increíblemente reclamaban, en nombre de la república, para la Argentina.

Ricardo Colombi debe comportarse, también dentro de los límites provinciales, como pide que otros se comporten afuera. Mandó a criticar a Scioli porque usó un helicóptero oficial para venir a Corrientes en clave de campaña, y resulta que usó el avión sanitario para hacer de claque de Macri en Jujuy.

Actitudes como esta empobrecen su calidad democrática, tanto o más que las actitudes de Cristina Fernández que ayer, por la vía de Daniel Scioli, fue corregida dolorosamente, dejando al proyecto en los umbrales de una victoria y, por tanto, en la vidriera de una derrota.

Un país nuevo comienza ahora y se espera también por una provincia nueva, que se empape de los aires de cambio de los que tanto se ha hablado en los últimos días para renacer al trabajo, a la seguridad, al mejoramiento de los caminos, de la energía, de las viviendas, y de los parámetros educativos y sanitarios.

Las urnas hablaron y dejaron mensajes varios en el país como en la provincia, tanto para el oficialismo como para la oposición.

Cristina Fernández mostró ayer el sendero. Al mediodía, cuando fue a votar, dijo, en un acto de brutal lucidez, que “nada es para siempre”. A la tarde, millones de argentinos lo ratificaron, mandando a guardar el plan de continuidad. Algunos otros deberían tomar nota.