No importa quiénes son, sino lo que van a hacer

Mucho tiempo y espacios audiovisuales y gráficos se destina en estos días a desentrañar quiénes serán los hombres y mujeres que acompañarán a Ricardo Colombi y a Fabián Ríos en sus respectivos gobiernos. Seguramente pasa lo mismo en cada una de las comunas, sobre todo en aquellas que experimentarán cambios a partir del 10 de diciembre, que son 55 del total de 71.
Pese a los esfuerzos, incluso los que hace este diario por conocer nombres y trayectorias, nada de eso es importante. Lo que importa en verdad es la acción. Aquello que, proyectado, vaya a hacerse en Corrientes en los próximos 4 años.
También sus consecuencias.
El debate actual -por el contrario-, parece ajeno a este punto de vista. Parece más importante un nombre que un plan, el reparto del Estado al perfilado de las responsabilidades que devienen del ejercicio mismo del poder y de la política, donde perviven los mismos de hace tiempo, más allá del respaldo de las urnas.
Colombi empieza otro período y es verdad que de acuerdo con las necesidades actuales, resulta necesaria una restructuración administrativa. Con Ríos en Capital pasa lo mismo. Resta saber, y no sólo periodísticamente, para qué es, en concreto, la reestructuración del Estado, puesto que sería un despropósito, por ejemplo, darle una cartera mejor jerarquizada a quien ha gestionado todos estos años imprimiendo panfletos.
El Gobierno es más que eso. Y por lo tanto, mínimamente, habría que saber si la ampliación del Estado es para contener a personas y partidos (por los compromisos electorales) o para resolver necesidades genuinas de una sociedad demandante y en crecimiento.
Si realmente se piensa en lo inmediato, en las urgencias de la hora, o en realidad se está montando una plataforma para 2017. Si habrá que esperar del Gobierno uno que se reinventa después de tantos años de ejercicio, u otro que busca el derrotero menos pedregoso para despedirse y, en todo caso, perpetuarse en algún heredero.
¿Y en el Municipio? ¿Habrá que esperar allí una continuidad en el sentido literal del término, tal cual se publicitó en la campaña, o más bien una catapulta para lo que vendrá después de quedar en la puerta ya en dos ocasiones en 2009 y este año?
En ese marco se impone preguntar si efectivamente importan los nombres que faltan o hace falta que los que ya se conocen perfeccionen el rumbo, independientemente del vehículo que elijan para esta carrera que empieza en días más. Pues sea lo que sea, Colombi y Ríos ya echaron mano a las estructuras de la Provincia y del Municipio, en principio para ampliarlas. Ambos mencionan como fundamentos la modernidad y la necesidad de políticas de sustentación perenne.
Detrás de tan bellos enunciados, de dudosa credibilidad en función de los resultados que ofrece la historia y que se pueden medir en índices (aún con los del Indec, como los de educación, salud, trabajo, desarrollo social, etc.), se esconden aún hoy falencias de distinto tipo y posiciones cuasi primarias de disputa permanente. Las escenas pugilísticas del último tiempo dan muestra de un alarmante nivel de violencia verbal que derrapó en lo físico. Lamentable. No obstante, no se trata aquí de pedir imposibles. Sólo de que los responsables estén a la altura de los acontecimientos y de la historia, una un poco más inclusiva al menos. Que el crecimiento personal, profesional e incluso patrimonial, pueda derramarse más allá de quienes aspiran hoy a ocupar lugares pagados por un erario pensado como trofeo, mas no como riqueza general y por lo tanto ajena y finita.

About the author: Eduardo Ledesma

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