Nación, Provincia ¿y Municipio?

Y¿Arranca o no arranca? No se trata de una publicidad de bujías: se trata de la marcha institucional de la Municipalidad de Corrientes. ¿Comenzó en diciembre o sigue en los prolegómenos? Es una pregunta que surge no sólo de un requerimiento periodístico ante tanta quietud, sino de una sensación de vacío que tiende a generalizarse entre los propios vecinos.
Tal vez haya un problema de base. Las elecciones comunales del 4 de junio de 2017 que catapultaron al doctor Eduardo Tassano, ocurrieron demasiado tiempo antes del traspaso de mando que se concretó el 10 de diciembre. En el medio habría de realizarse, además, la otra gran elección: la que consagró a Gustavo Valdés como sucesor de Ricardo Colombi.
Ante tal circunstancia, Tassano no tuvo opciones. Comenzó y terminó el 2017 haciendo campaña. Prometía y prometía, porque corría desde atrás en todas las encuestas.
Mientras prometía, un dilatado temporal de lluvia inundó gran parte de la provincia y casi que ahoga a la Capital. Le vino como anillo al dedo: aprovechó cada milímetro de agua caída para machacar sobre supuestas falencias de la gestión de Fabián Ríos, que luchaba por seguir.
El agua fue una bendición para Tassano. O su cruz. Porque ganó las elecciones, pero ese éxito debía pagarse inmediatamente con cuotas altísimas de participación en la campaña de Valdés. Había que poner su imagen y prestigio al servicio de la madre de las batallas. ¿Cómo lo hizo? Siguió prometiendo.
Ganó Valdés. Asumieron ambos. Y cansados de repetir las bondades de la alineación Nación-Provincia-Municipios, fueron puestos a la tarea de gobernar.
La Nación parece muy interesada en la provincia. Desde Mauricio Macri para abajo, siguen viendo a Corrientes como un atajo para el proyecto reeleccionista del Presidente. Con poco se puede mostrar mucho, y ello sustenta las palabras del líder de Cambiemos: la del Taragüí como uno de los motores del desarrollo regional.
El Gobierno provincial también se muestra encaminado en ese sentido. Desde Gustavo Valdés para abajo, hablan de proyectos concretos, de obras. Muchas de ellas se harán en Capital, lo que constituye un cambio sustancial en relación con los 16 años de colombismo. Se proyecta sobre la ciudad para recuperarla, embellecerla y ampliarla.
La única administración de la tríada política ideal que no entra en eje es la Municipalidad de Corrientes. Como que no encuentra su lugar.
Después de tantas promesas, Tassano o los suyos parecen paralizados, desbordados. Y en vez de empezar por las respuestas, empezaron por ensayar excusas, tocando fibras sensibles como el trabajo y el salario resultante.
En el amanecer de la gestión ya hubo problemas con los empleados. Se denunciaron casos de maltrato y abuso de autoridad, inconvenientes con la obra social y un escenario incierto para un gran número de trabajadores que temen posibles cesantías.
A muchos se les cortaron los recesos. Se le cuestionaron los uniformes que venían de la época anterior. En paralelo se realizó un censo. Control, control y más control. ¿Está mal? Quizás no. ¿Sirvió para algo todo ese desgaste? Todavía está por verse. En la Comuna dicen que sí, que sirvió, y señalan una larga lista de bondades.
“Hay que conocer el personal para mejorar las prestaciones”, sostiene el Intendente. Tiene razón. Pero en el medio ocurrió lo de los maltratos.
Fueron especialmente hostigados algunos empleados identificados con la gestión anterior: se los acusa de no trabajar. De ñoquis. Pero a la vez, hubo un festival de nombramientos de entrecasa. Nepotismo, que le dicen.
Se prometió un plus. Se prometió ampliarlo. Pero ya se le bajó el pulgar a la “dádiva”.
Tassano prometió un plus desdoblado de mil pesos en dos cuotas de 500: se pagó en enero y febrero. Pero ahora su exégeta comunicacional, “Cuqui” Calvano, descartó toda posibilidad de seguir pagándolo durante el año, como se había deslizado en las campañas. “No está prevista la posibilidad de prolongar el plus durante el año; no es algo que tengamos en consideración”, dijo. Punto.
Sigue “Cuqui”: “Tenemos una situación financiera complicada. Hay un déficit importante y con eso es muy difícil”, dijo hace unos días por radio.
Es la cantinela que viene desde la campaña electoral, que se intensificó durante la transición y que ahora, desde diciembre a esta parte, parece ser la tabla de salvación de una gestión en ciernes: culpar al otro, defenestrar el pasado, quejarse de la falta de recursos y en el mismo acto, esconder la quietud, cierta desidia y el déficit de servicios. 

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Puede que no haya recursos. Puede que Ríos haya desfalcado: pues entonces que lo denuncien en la Justicia, no en los medios.
Pero, ¿no era que la alineación se constituiría en la solución a todos los problemas de postergación de Corrientes? ¿Qué hace tanto tiempo Tassano en Buenos Aires, en todo caso? ¿No le hacen caso? ¿No le dan respuestas? ¿Qué es lo que gestiona? Por ahora, sólo se lo ve de claque.

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Despejados los primeros nubarrones con los trabajadores, llegó la primera tormenta fuerte, una tormenta de verdad que puso a prueba “la gran promesa”. La ciudad volvió a anegarse, con lo que quedó al desnudo el punto que sustentó toda la campaña de ECO+Cambiemos en Capital: el plan hídrico.
Mientras llovía y se inundaba, para ir a lo primero, la Municipalidad tardó una eternidad en dar respuestas. Y lo hizo después con ayuda de la Provincia. No está mal, pero hay quien dice, cerca de Valdés, que el gobernador tuvo que zamarrear a más de uno para que despabilen y salgan a ayudar.
Tras cartón, Nación y Provincia, hace unos pocos días, hablaron del plan hídrico. Del plan provincial que está en ejecución, y del plan local que están en veremos.
El ministro Jorge Vara, después de intercambiar con tonos adustos con el ingeniero Luis Tassano, subsecretario de Obras Hídricas de la Municipalidad, corrió el velo al asunto: el plan hídrico municipal todavía está en etapa de diseño. “Estamos concluyendo el proyecto”, dijo ante el intendente Tassano, ante el gobernador Valdés y ante el jefe de Gabinete de la Nación, Marcos Peña. Tras eso,  el jefe comunal se llamó a silencio.
¿Qué fue entonces lo que presentó el médico cardiólogo en campaña? Una promesa.

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Planificar la ciudad, o trabajar en grandes obras -sería necio no admitirlo-, no se logra de un día para el otro. Tampoco podría hacerlo sólo la Municipalidad: eso lo sabe cualquiera. Cualquiera. Por eso siempre es conveniente medir las palabras en la campaña.
Tassano hizo caso omiso, o lo que pudo. Y operó en campaña regido por el teorema favorito de Colombi. El teorema de Baglini, que dice: “El grado de responsabilidad de las propuestas de un partido o dirigente político es directamente proporcional a sus posibilidades de acceder al poder”.
Quizás prometió más de la cuenta. Quizás estuvo obligado. Quizás pensó que no llegaría. Pero hace rato que está en el gobierno, y da la sensación, sólo mirando la agenda de la semana que acaba de terminar, que las gestiones y obras que están sosteniendo a Tassano son las que el Gobierno está diseñando y ejecutando en Capital.
¿Y eso qué tiene de malo? A priori nada, pero revela que de la tríada electoral exitosa, Nación y Provincia están en plan de trabajo; y que la Comuna es por ahora sólo una circunstancia geográfica de proyectos políticos mucho más grandes.
Los vecinos, muchos de ellos, ya empezaron a hacer notar sus quejas.
Quizás llegó el momento de que el intendente empiece a trabajar de verdad en su gestión. Que entienda que en Buenos Aires no están todas las respuestas. Eso es lo que advierten incluso sus socios políticos, que no tendrán mayores problemas en dejar de serlo si es que lo que trama cerca de Balcarce 50 es algo más que una obra o servicio.

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-¿Y? ¿Arranca o no arranca? -pregunta el locutor.
-Siempre arranca -se responde.
Ojalá que éste también sea el caso.

About the author: Eduardo Ledesma

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