La clave está en la gente y el cambio

Nadie puede reservarse para sí la propiedad de una palabra. Sí, tal vez, el alma que le aporta alguien en su pronunciación, porque allí la palabra se ata a un modo, a un momento, a una necesidad. Desde entonces una palabra puede encontrar su contexto y ser.
Hablando en términos políticos, una cosa es que cualquiera diga que “Argentina es un país con buena gente” y otra muy distinta hoy, es que esa frase vaya firmada por Presidencia de la Nación.
En el último tiempo, palabras como “previsibilidad” o “sustentabilidad”, entre otras más despojadas de su costado económico, como “millón de correntinos”, responden mejor, en situación, si quien las dice es el gobernador Colombi.
Es así como los “sueños” se convierten en objetivos si quien los menciona es el intendente Espínola, acostumbrado a soñar y a “no bajar los brazos”.
Nadie puede soslayar, ni siquiera en términos coyunturales, por tanto, el valor de la palabra, su significado menos inocente. Dirigentes y votantes, por eso mismo, esperan los mensajes de apertura legislativa, en la Nación, en la Provincia y en todas las provincias y ciudades del país, porque esa alocución, la que dicen los mandatarios, constituye, para todo un año, un camino a seguir o a controlar, según el caso.
Haciendo una circunscripción a Corrientes y a su Capital, Ricardo Colombi y Camau Espínola -gobernador e intendente y casi contendientes en la gran carrera electoral de los próximos meses- ocuparon su tiempo ante sus respectivos cuerpos legislativos para bajar línea y hacer política, utilizando para ello, con significantes diferentes, casi las mismas palabras. Pero también aprovecharon la mediación masiva a la que acceden en ocasiones como estas para disputarse el favor de la gente y la paternidad conceptual de la palabra clave que al parecer resonará en la campaña que ya empezó: cambio.
Colombi no se anduvo con vueltas. Pensando en los votantes abrió su mensaje diciendo: “Una vez más voy a rendirle cuentas al pueblo de Corrientes a través de sus representantes y a reforzar el compromiso de este gobierno con el futuro de nuestra provincia”. Esa sola frase sumó allí otros dos elementos: compromiso y futuro.
Después, no ahorró halagos: “Ninguna operación de marketing puede transformar en verdadero lo que no lo es. Nosotros sabemos que no vivimos ni en el país de las maravillas, ni en la provincia de las maravillas, pero sí que nacimos en una provincia maravillosa y llena de oportunidades”.
“El humanismo sabe que la política debe acompañar a ese núcleo central de la sociedad que es la familia. Con la familia aprendemos la generosidad y el respeto por los hombres y la vida. Nada más y nada menos. Y sabemos que es posible: porque somos un millón para ponerle el hombro a nuestra provincia; porque somos los herederos de San Martín; porque a través de nuestros héroes de Malvinas demostramos que si algo nos sobra, es coraje; porque somos rigurosos y a la vez sensibles; y tenemos en nuestros corazones a los que sufren; y sobre todo, porque tenemos un compromiso ineludible con las futuras generaciones de correntinos”. De nuevo el compromiso y el futuro.
El intendente Carlos Mauricio Espínola, a su estilo, utilizó la misma fórmula. “Estamos dando inicio al cuarto año de gestión en la Ciudad. Es el momento propicio para poner en relieve lo que hemos conseguido trabajando con fuerza y pasión junto a los vecinos”. Trabajo conjunto.
“Es importante recordar la Ciudad que recibimos en 2009 y la Ciudad que conseguimos recuperar entre todos. Creo que el mayor logro fue el de permitirnos volver a soñar. Soñar con una Ciudad pujante, que mira hacia delante y que crece. Soñar con una comunidad que trabaja unida y consigue superar los obstáculos. Soñar con una sociedad más inclusiva e igualitaria. Soñar, en definitiva, con una ciudad que se fortalece en el marco de un proyecto de país renovador”.
He aquí los sueños y el trabajo conjunto, nuevamente. “Hoy ya sabemos que los sueños se hacen realidad y que trabajando juntos y con esfuerzo, los correntinos y correntinas tenemos la fortaleza para conseguir lo que nos proponemos”.
“Los correntinos somos hombres y mujeres de trabajo y esta gestión se ocupó de pensar soluciones para todos aquellos que se encontraban desempleados o subempleados”, recordó.
Este calco entre los discursos puede obedecer a varias cuestiones no del todo santas, o a una realidad mil veces diagnosticada que para revertirse debe encararse con acción, pues ya no alcanza el reconocimiento del problema desde una perspectiva indulgente, apoyada en la belleza de las palabras que nunca abandonan la tranquilidad de los discursos. Hay que cambiar, no sólo decirlo.
Y a propósito de cambio, tal acción parece que anda buscando sentido, propiedad y tiempo. Es que también en eso coinciden el Intendente y el Gobernador. En que hay que cambiar, pero sobre todo, en que el cambio ya empezó.
Dijo Camau Espínola: “Quiero convocarlos a seguir trabajando unidos durante el 2013 y a soñar por lo que viene. Hoy la ciudad de Corrientes camina erguida y eso se logró gracias al trabajo de todos nosotros. Es nuestro deber ahora, garantizarle a la población que Corrientes seguirá su marcha a paso firme y cada vez más fortalecida. El proceso de cambio ya comenzó, es deber de todos continuarlo”.
Ricardo Colombi aportó a su modo: “Quiero subrayar dos ideas que guiaron este tiempo, ideas que están fuertes y firmes en todo lo que hacemos: cambio y entre todos. Muchos van a hablar de cambio en estos tiempos, pero los correntinos sabemos que el cambio empezó hace tiempo y que no se puede parar”.
¿Será que ambos hablan de lo mismo?

About the author: Eduardo Ledesma

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