Hartos de pagar para ver las noticias de los porteños

Mientras todo el país ve por el noticiero las idas y vueltas epidemiológicas, educativas y judiciales de la Ciudad de Buenos Aires, en nuestra ciudad, Santa Fe, el director del principal hospital propone la apertura de tiendas de campaña en el campito del Liceo Militar que tiene enfrente. Necesita lugar para atender a los enfermos de coronavirus, como en una peli de guerra.

La miserable imagen que la dirigencia proyecta con el escándalo de la Ciudad de Buenos Aires también oculta que crisis sanitarias de igual dimensión están sucediendo, o están a punto de suceder, en buena parte de las ciudades más grandes del país. Al ritmo de los hechos, los agrupamientos de madres y padres organizados por Juntos por el Cambio a fines de 2020 se clonan a partir del modelo central, lo mismo sucedió con los runners y las aperturas de bares en plena primer ola, el año pasado.

Y con toda la razón: durante 2020, el dueño de un bar de Candioti sufría en su cierre de cuarentena al ver cómo al mismo tiempo el vicejefe porteño se tomaba un cafecito para las cámaras.

¿Ah, no sabés qué es Candioti? Mirá vos, che. Yo sí sé qué es plaza Serrano. Abrite un paquete de masitas de agua, salvaje unitario, y seguí esta larga y apasionante historia.

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About the author: Eduardo Ledesma

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