Día del periodista: hoy hablan ellos

“Dado que el periodismo es un actor de gran influencia en la sociedad, no es neutral para la calidad democrática que haya un periodismo bueno, malo o mediocre”.

Fernando Ruiz

 

Cómo es el periodismo de Corrientes en la actualidad? ¿Quiénes son los mejores y peores? ¿Con quién se informa usted? ¿Le cree a los periodistas? Esta y otras cuestiones por el estilo ganan la calle en estos días, porque los candidatos que aspiran a “algo” tratan de hacer una buena inversión publicitaria. Entonces contratan encuestadores que andan preguntando sobre la penetración de cada uno de los comunicadores. Cada cual, por tanto, tendrá su respuesta.
Mucho más modesta es la pretensión de El Litoral, que salió a preguntar entre los colegas, antiguos y noveles, con trayectoria y los que aún intentan ganársela, qué es lo que piensan de la profesión que eligieron para abrazar, desarrollar, y de paso, ganarse la vida.
Sirve tal vez un momento de un día como el de hoy para generar un espacio que, en general, no tienen los periodistas, aunque suene contradictorio, y debatir cuestiones que hacen al desarrollo de la actividad y que en muchos casos no llegan a la gente: lectores, oyentes, televidentes, internautas.
El Litoral consultó a muchos colegas. Algunos no respondieron y otros sí. Entre esos, cada uno hizo un balance y elaboró sus respuestas desde su perspectiva. Las opiniones que aquí se reproducen son las de aquellas personas que aparecen todos los días en los distintos medios que los correntinos usan para informarse, formarse y entretenerse.
Hay coincidencias en las opiniones, como también divergencias. Hay acuerdo en cuanto a la evolución técnica; a cierta capacitación de base; a la importancia que ha tenido en el último tiempo la creación de muchas fuentes de trabajo. Hay puntos en común, también, en cuanto a la revolución de la tecnología que demanda, asimismo una revolución en el horizonte de cada periodista para poder abordar una realidad que hoy cambia a cada minuto.
Hay coincidencias, asimismo, en muchas de las dificultades que aquejan a la profesión, desde siempre y en todas partes, y entre ellas el debate que falta para hacer realidad el respeto que se ha perdido entre los colegas por la carrera que hoy se corre, y casi siempre se pierde, contra la inmediatez y la calidad. Se hace hincapié en la necesidad de la formación de los planteles periodísticos, pero también en la actualización de los parámetros empresarios, que son en definitiva el verdadero poder de la prensa.
Dice Noam Chomsky que “los medios de comunicación están sujetos a limitaciones estructurales, ya que viven de la publicidad. Son empresas privadas que venden porciones de audiencia a otras empresas privadas. Y evidentemente, están sometidas al poder del Estado, que también está estrechamente vinculado a los intereses privados. Pueden actuar, pero dentro de este esquema. Aunque entre los profesionales hay muchas personas íntegras que se esfuerzan por hacer su trabajo honradamente”. Es un extracto del libro “Dos horas de lucidez”. Allí se deja constancia de esta realidad universal de la prensa, pero también de los esfuerzos personales, esos que rescatan los colegas correntinos.
Sucede que entre los consultados para este trabajo, hay quienes apelan a los sobreentendidos, como los de salvaguardar a aquellos periodistas que con valentía y dignidad ejercen el oficio, y en cambio, aunque tácitamente, quienes reprochan a los que en paracaídas arrasan con los estándares mínimos de la calidad periodística que cuesta mucho conseguir y sostener en territorios como el correntino, donde casi todo depende del Estado, con las consecuencias que ello acarrea a la prensa, que es parte del casi todo.

Palabras
Las opiniones que aquí se publican a lo largo de 4 páginas, y que se agradecen, no tuvieron otra edición que las que demandó el espacio. Cada colega consultado dice lo suyo, y colaboró con este trabajo casi espontáneamente. No hubo más que compartir la inquietud para recibir la respuesta generosa de casi todos ellos, lo que en cierta medida sugiere la idea de carencia a la hora de obtener los espacios de discusión que demanda una observación del ejercicio de la profesión, tal vez el único no escrutado seriamente bajo parámetros de rigurosa calidad.
Por ello mismo, desde El Litoral se plantea este eje de trabajo, un día como el de hoy, que podría ayudar a mejorar la tarea profesional y por tanto la calidad informativa.
De paso se ayuda al lector a entender con mayor nivel de detalle cuáles son las dificultades con las que diariamente se encuentra “su” periodista a la hora de encarar su actividad.
Una de ellas es la que marcó el periodista y escritor colombiano Gabriel García Márquez: “Es un consuelo suponer que muchas de las transgresiones éticas y otras tantas que envilecen y avergüenzan al periodismo de hoy, no son siempre por inmoralidad, sino también por falta de dominio profesional”.
Es allí donde estriba la demanda de actualización permanente y de ayuda, por caso, de la Universidad, que podría abrir sus investigaciones para colaborar con los medios y con los periodistas para discutir sobre sí mismos, pero desde una perspectiva constructiva, no desde el facilismo de la jocosidad ante los errores cometidos.
“El poder del periodismo es innegable”, agrega Nápoli, citado por Fernando Ruiz. “No es omnipotente como creen algunos, ni tan mínimo como creen otros. Pero es uno de los motores de los acontecimientos sociales, económicos, culturales y políticos, y en algunas coyunturas, su influencia puede crecer. Es claro que fabricar periodismo no será nunca lo mismo que fabricar mayonesa”.
No es lo mismo un mueble que un bien simbólico como el que genera la prensa. Como no es lo mismo una simbología libre que otra atada a intereses concretos, aun cuando se hagan esfuerzos para esconder las verdaderas intenciones que hay detrás de cada publicación o cada nuevo emprendimiento periodístico.
Por lo demás, bien vale conceptualizar lo que es desde siempre la piedra sobre la que se construyen los reclamos del sector: el régimen laboral y salarial.
“Es innegable que en escenarios de alta concentración mediática, pluriempleo de los periodistas producto de los bajos sueldos, baja tasa de lectura de diarios y vinculaciones obscenas entre los poderes económicos y políticos, la calidad periodística se va por el sumidero y las normas éticas requieren más que de principistas, de valientes y astutos equilibristas. (…) Buena parte de la sociedad, acuciada por otras urgencias, no tiene tiempo ni capacidad de mayores exigencias”. Lo dice el investigador Sebastián Lacunza, en el libro “La calidad periodística”
Finalmente y para no decir que todos son reclamos, y en todo caso empezar a pensar aquello de la autocrítica que mucho se declama, bien puede citarse una pieza ya clásica del Instituto Gutenberg: “La prensa fiscaliza al gobierno. La prensa fiscaliza a los jueces. La prensa fiscaliza a los artistas. La prensa fiscaliza a los empresarios. La prensa fiscaliza a los políticos. La prensa fiscaliza a los jugadores de fútbol. La prensa fiscaliza a los policías de tráfico. La prensa fiscaliza a los sacerdotes y obispos. La prensa fiscaliza a los poderes públicos. La prensa fiscaliza al cine y al teatro. La prensa fiscaliza a los profesores. Lo único que la prensa no fiscaliza es a la propia prensa”.
Ojalá esto sirva de algo para todos.

About the author: Eduardo Ledesma

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