¿Por qué ganó Ricardo Colombi?

(Lunes 16 de septiembre de 2013). Sólo si los datos de estas horas se confirman luego del escrutinio definitivo, se habrán confirmado también las tendencias previas. Y como las encuestas se convirtieron en votos ayer, puede decirse hoy que los ciudadanos de Corrientes se expidieron y decidieron la continuidad de Ricardo Colombi al frente del Gobierno de Corrientes. Ese dato constituye un hecho histórico, pues el mandatario mercedeño se convirtió en el primero en acceder por el voto popular a un segundo mandato consecutivo y uno de los pocos elegidos en sumar un tercer mandato desde que Corrientes se organizó institucionalmente.

Esta victoria obedece a un sinfín de razones, que trataremos de exponer en esta nota.

Horacio Ricardo Colombi, a sus 56 años, logró su reelección porque fue un buen gobernador que devino en buen candidato, casi por traslación.

Ganó porque la gente lo vio así: capaz de ser gobernador una vez más y pese a todas las deudas que los opositores pudieran endilgarle después de tantos años, suyos y de su primo, en el poder.

Ganó porque los ciudadanos vieron su fortaleza aún en condiciones de soledad política a nivel nacional. De hecho, esa fortaleza trocó en valentía para disputar contra el poder central, contra el sometimiento al que el kirchnerismo le tributa por sus triunfos políticos. Y esto pese a la sociedad que supo sostener con Néstor Kirchner y que forma parte de su pasado reciente.

Ganó porque pagó los sueldos en tiempo y forma y porque supo administrar los recursos del Estado pensando tal vez en la provincia, pero también en su propio pellejo. Dosificó tales recursos y llegó hasta este final en busca de su reelección con el apoyo del empleado, al que lo sostuvo con aumentos salariales progresivos y al que ahora lo benefició con la estabilidad.

También ganó por el temor. Por la posibilidad de que caigan todos los beneficios con el Gobierno. Empleados de las empresas proveedoras hicieron suyo el miedo de los dueños de perder el contrato actual. Y el trabajo es sagrado y multiplica, en este caso, los votos.

Colombi ganó porque, como un jugador de ajedrez, manejó siempre las piezas y los tiempos.

No hizo grandes obras, es cierto. Más bien hizo las suficientes para llegar con oxígeno a esta campaña. Reguló también los cortes de cintas y siempre estuvo en la consideración pública. De hecho siguió su propio axioma: “Cuando es época de elecciones, obras para arriba. Cuando no lo es, obras para abajo”. Así se expresó en una vieja entrevista con El Litoral.

Ganó también porque hizo buenas alianzas electorales, pese a que echó mano a lo peor del pragmatismo utilitario. Mostró un estómago de hierro y retomó las conversaciones con su primo Arturo, al que lo seguían algunos radicales; lo trajo consigo a Tato Romero Feris y usó la buena imagen de su esposa, Nora Nazar, para cosechar en las viñas del nuevismo; y puso en su lista por un lado a Pedro Braillard y por otro a Gustavo Canteros, agua y aceite en la gesta del 99 que además de ser histórica, atraviesa de contradicciones a la coalición entera. No importó.

Ricardo Colombi jugó con el enemigo externo, el kirchnerismo, y borró del horizonte local esas contradicciones del pasado. Jugó y ganó una batalla conceptual y cultural. Se dedicó a hablar de los valores del correntino, de sus luchas y llegó adonde quería: al corazón y al voto resultante.

Ganó porque supo elegir buenos candidatos para que lo secunden. Blindó las listas legislativas y obligó a los socios a sacrificarse por la causa. Miró estratégicamente y privilegió, como siempre, el contacto con la gente. Habló con ella de igual a igual, en su idioma y en su territorio.

Ganó porque supo usar los espacios y los medios. Porque supo comunicar su mensaje y su gestión, aún con los déficit que son muchos y estructurales, como los de vivienda y energía.

Ganó ayudado por el sistema electoral, por la sábana de papel, por la bolsita compradora, por el boleteo estratégico, por un acarreo eficaz y una fiscalización necesaria, aparatosa y costosa, restrictiva, pero útil.

Ganó porque estuvo bien asesorado, porque no se la creyó nunca y porque se granjeó el respeto de todos, aun de sus adversarios, por su enorme capacidad de trabajo que no empezó en agosto de 2013 con la campaña, sino en diciembre de 2005, cuando después de dejar a Arturo en el sillón de Ferré, se sintió echado del palacio. Entonces empezó su campaña. Volvió en 2009, por la puerta grande y cumpliendo una venganza intima. No se movió un ápice de ese norte y, habilitado por la ley, aspiró a la reelección que le fue arrebatada en su momento por las mezquindades de la política.

Perseveró y ahora acaricia las nuevas páginas blancas que le reserva la historia.

 

Por qué perdió Camau

En cambio, Camau Espínola perdió porque se apresuró. Se cegó en ser gobernador y apenas le alcanzaba para ser un buen intendente.

Perdió porque no pudo convencer a la gente de que su gestión era producto de un trabajo en equipo y no el resultado de cualquier administrador de billetera gorda.

Porque hizo pésimas alianzas electorales y porque como resultado armó listas indignas de un frente que pelea por el poder para ganarlo y sostenerlo.

Pagó caro, como cuentan de Esaú en el libro de Génesis, su hambruna de poder. La gobernación por lentejas. Así fue. Tarde es para arrepentirse.

Perdió porque así le fue con la batalla conceptual y cultural. Porque contrató profesionales para Hollywood, no para Corrientes. Porque hizo spot para los Oscar, no para que lo entiendan en el Iberá. Porque no supo llegar al correntino. De hecho ni al capitalino, para el que trabajó cuatro largos años.

Perdió porque arrastró la bronca antikirchnerista de una clase media y alta insultada en su ideología.

Porque no supo defenderse. Colombi atacó e hizo del ataque una forma de campaña. Acusó de cualquier cosa al kirchnerismo y al propio Espínola y este no logró desinstalar los agravios ni los rumores plantados por sus adversarios. Todavía resuenan, de hecho, aquellas suposiciones como la instalación de gente de villas porteñas en terrenos locales; aquello del supuesto estado de corrupción generalizado en la Comuna; un esquema de nepotismo exacerbado, según dicen; eso de que él es ella; o aquello de que Corrientes es y sería con más fuerza una escribanía de la Nación.

Perdió porque no pudo desactivar estas bombas de efecto ni demostrar que entiende la idiosincrasia del correntino. Porque estuvo mal asesorado.

Porque ocupó mal los espacios y los medios. Porque no supo comunicar su gestión, rica en obras como pocas. Porque no supo administrar  las acciones y los actos para crear las sensaciones de acompañamiento necesarias en una campaña.

Porque es suficiente con que Buenos Aires sea la capital como para que también sea centro de operaciones de una municipalidad a mil kilómetros de distancia.

Perdió porque la arrogancia porteña genera rechazo, y bronca la soberbia local de los que creen que han ganado todo y, las urnas lo demuestran, no han ganado nada.

Perdió porque no se gobierna por los medios ni para los medios sino para la gente. Una charla con un vecino es siempre más que una llamadita de tapa. Alguna vez lo entenderán.

Perdió porque la plata de la campaña hay que saber gastarla y aquí se gastó mal. Perdió porque se han cometido una serie larga de errores, de improvisaciones varias y porque jamás se pudo contener la interna que se desató al armar las alianzas, se agravó con los nombres de las listas y terminó de explotar con la derrota de las Paso.

Camau no perdió por kirchnerista, cosa que de hecho está en duda. Perdió por incauto y arrogante. Ojalá aprenda y pueda volver.

Recuperando bastiones clave, pero resignando Goya, ECO ganó las Paso

La elección de ayer en Corrientes sirvió para varias cuestiones: para consolidar la importancia de este tipo de comicios, sumando electores que elevaron el ya alto porcentaje de participación registrado en 2011 (cuando se puso en vigencia las Primarias); para habilitar a 4 de las 5 listas la participación el 27 de octubre; para que las 2 listas más votadas, de Ecuentro por Corrientes (ECO) y del Frente para la Victoria (FPV) acomoden sus candidatos en una sola grilla, pero también, para tener un panorama político de cara a lo que todavía debe transitarse en la provincia.
Ese hecho, que tiene lecturas como lectores haya, ha dejado ganadores y perdedores. Es inevitable cada vez que se enfrenta una compulsa, pese a que lo de ayer no ha definido más que una tendencia que puede revertirse, como ya ocurrió hace sólo dos años. En 2011 el justicialismo ganó las Paso y las generales de octubre. ECO ganó en las provinciales.
Ahora la cosa se revierte en el marco de una elección nacional más bien adversa al kirchnerismo, lo que podría alentar a los más optimistas a pensar que la tendencia puede ser total. Ricardo Colombi, sabiendo que ninguna elección es igual a la otra, anoche se mostró prudente. Sabe que el castigo al kirchnerismo puede volvérsele en contra, por lo que alentó un festejo medido. “La defensa del equipo está consolidada”, dijo.
Inteligente, Colombi apeló al lenguaje futbolero para ser entendido afuera pero sobre todo adentro del frente variopinto de más de 20 partidos que ahora encara lo que viene, fortalecido por el resultado de ayer, que muchos han calificado sólo como una gran encuesta.
La respuesta no se hizo esperar. Desde el Frente para la Victoria, Carlos Rubín también habló para la tribuna. “El 15 de septiembre, cuando juegue Messi, vamos a hacer todos los goles”, graficó. Messi sería Camau Espínola, que ayer se llamó a silencio.
En 2011 fue 2 a 1 a favor del kirchnerismo. Ahora la cosa está 1 a 0 a favor de la oposición que en Corrientes es oficialismo hace 12 años: el radicalismo y Encuentro por Corrientes.
La victoria del Gobierno de la Provincia y sus aliados se compuso de una buena performance en Capital de Gustavo Valdés y de Emilio Lanari, el candidato de los liberales sin sello. También de las buenas elecciones en Saladas, Monte Caseros y Bella Vista, donde ECO recuperó bastiones clave o quedó en situación de hacerlo. También, claro, de las importantes ventajas en Mercedes, Paso de los Libres, Esquina y Virasoro. A cambio, ECO perdió en Goya donde desde hace rato manda Ignacio Osella.
Parece muy cuesta arriba para el Frente para la Victoria, pero es verdad también que los verdaderos electores de ambos frentes aún no salieron a la cancha, para usar la proveeduría literaria futbolera, que ayer estuvo a la orden del día. Si Camau remonta en Capital, donde estará al tope de la boleta y el FPV mantiene lo hecho en Goya, la cosa puede ser muy distinta en septiembre.
De eso se trata de ahora en más. De ajustar detalles para ir a septiembre, a la madre de las batalles, donde se pondrá en juego el poder político-territorial de la provincia en pleno.
Los cargos que entonces se renovarán serán distintos. Los candidatos que aspiran a obtenerlos también. El perfil de la elección, por tanto, habrá que buscar lejos de los resultados de ayer, que sólo definieron, hay que recordarlo, la clasificación de los frentes y la integración de las listas que participarán en octubre. Aunque tal resultado, en el país y en la provincia, estén expresando un rumbo que, para cambiarse, requiere de mayor voluntad, más trabajo y, sobre todo, de mucha más humildad.

Día del periodista: hoy hablan ellos

“Dado que el periodismo es un actor de gran influencia en la sociedad, no es neutral para la calidad democrática que haya un periodismo bueno, malo o mediocre”.

Fernando Ruiz

 

Cómo es el periodismo de Corrientes en la actualidad? ¿Quiénes son los mejores y peores? ¿Con quién se informa usted? ¿Le cree a los periodistas? Esta y otras cuestiones por el estilo ganan la calle en estos días, porque los candidatos que aspiran a “algo” tratan de hacer una buena inversión publicitaria. Entonces contratan encuestadores que andan preguntando sobre la penetración de cada uno de los comunicadores. Cada cual, por tanto, tendrá su respuesta.
Mucho más modesta es la pretensión de El Litoral, que salió a preguntar entre los colegas, antiguos y noveles, con trayectoria y los que aún intentan ganársela, qué es lo que piensan de la profesión que eligieron para abrazar, desarrollar, y de paso, ganarse la vida.
Sirve tal vez un momento de un día como el de hoy para generar un espacio que, en general, no tienen los periodistas, aunque suene contradictorio, y debatir cuestiones que hacen al desarrollo de la actividad y que en muchos casos no llegan a la gente: lectores, oyentes, televidentes, internautas.
El Litoral consultó a muchos colegas. Algunos no respondieron y otros sí. Entre esos, cada uno hizo un balance y elaboró sus respuestas desde su perspectiva. Las opiniones que aquí se reproducen son las de aquellas personas que aparecen todos los días en los distintos medios que los correntinos usan para informarse, formarse y entretenerse.
Hay coincidencias en las opiniones, como también divergencias. Hay acuerdo en cuanto a la evolución técnica; a cierta capacitación de base; a la importancia que ha tenido en el último tiempo la creación de muchas fuentes de trabajo. Hay puntos en común, también, en cuanto a la revolución de la tecnología que demanda, asimismo una revolución en el horizonte de cada periodista para poder abordar una realidad que hoy cambia a cada minuto.
Hay coincidencias, asimismo, en muchas de las dificultades que aquejan a la profesión, desde siempre y en todas partes, y entre ellas el debate que falta para hacer realidad el respeto que se ha perdido entre los colegas por la carrera que hoy se corre, y casi siempre se pierde, contra la inmediatez y la calidad. Se hace hincapié en la necesidad de la formación de los planteles periodísticos, pero también en la actualización de los parámetros empresarios, que son en definitiva el verdadero poder de la prensa.
Dice Noam Chomsky que “los medios de comunicación están sujetos a limitaciones estructurales, ya que viven de la publicidad. Son empresas privadas que venden porciones de audiencia a otras empresas privadas. Y evidentemente, están sometidas al poder del Estado, que también está estrechamente vinculado a los intereses privados. Pueden actuar, pero dentro de este esquema. Aunque entre los profesionales hay muchas personas íntegras que se esfuerzan por hacer su trabajo honradamente”. Es un extracto del libro “Dos horas de lucidez”. Allí se deja constancia de esta realidad universal de la prensa, pero también de los esfuerzos personales, esos que rescatan los colegas correntinos.
Sucede que entre los consultados para este trabajo, hay quienes apelan a los sobreentendidos, como los de salvaguardar a aquellos periodistas que con valentía y dignidad ejercen el oficio, y en cambio, aunque tácitamente, quienes reprochan a los que en paracaídas arrasan con los estándares mínimos de la calidad periodística que cuesta mucho conseguir y sostener en territorios como el correntino, donde casi todo depende del Estado, con las consecuencias que ello acarrea a la prensa, que es parte del casi todo.

Palabras
Las opiniones que aquí se publican a lo largo de 4 páginas, y que se agradecen, no tuvieron otra edición que las que demandó el espacio. Cada colega consultado dice lo suyo, y colaboró con este trabajo casi espontáneamente. No hubo más que compartir la inquietud para recibir la respuesta generosa de casi todos ellos, lo que en cierta medida sugiere la idea de carencia a la hora de obtener los espacios de discusión que demanda una observación del ejercicio de la profesión, tal vez el único no escrutado seriamente bajo parámetros de rigurosa calidad.
Por ello mismo, desde El Litoral se plantea este eje de trabajo, un día como el de hoy, que podría ayudar a mejorar la tarea profesional y por tanto la calidad informativa.
De paso se ayuda al lector a entender con mayor nivel de detalle cuáles son las dificultades con las que diariamente se encuentra “su” periodista a la hora de encarar su actividad.
Una de ellas es la que marcó el periodista y escritor colombiano Gabriel García Márquez: “Es un consuelo suponer que muchas de las transgresiones éticas y otras tantas que envilecen y avergüenzan al periodismo de hoy, no son siempre por inmoralidad, sino también por falta de dominio profesional”.
Es allí donde estriba la demanda de actualización permanente y de ayuda, por caso, de la Universidad, que podría abrir sus investigaciones para colaborar con los medios y con los periodistas para discutir sobre sí mismos, pero desde una perspectiva constructiva, no desde el facilismo de la jocosidad ante los errores cometidos.
“El poder del periodismo es innegable”, agrega Nápoli, citado por Fernando Ruiz. “No es omnipotente como creen algunos, ni tan mínimo como creen otros. Pero es uno de los motores de los acontecimientos sociales, económicos, culturales y políticos, y en algunas coyunturas, su influencia puede crecer. Es claro que fabricar periodismo no será nunca lo mismo que fabricar mayonesa”.
No es lo mismo un mueble que un bien simbólico como el que genera la prensa. Como no es lo mismo una simbología libre que otra atada a intereses concretos, aun cuando se hagan esfuerzos para esconder las verdaderas intenciones que hay detrás de cada publicación o cada nuevo emprendimiento periodístico.
Por lo demás, bien vale conceptualizar lo que es desde siempre la piedra sobre la que se construyen los reclamos del sector: el régimen laboral y salarial.
“Es innegable que en escenarios de alta concentración mediática, pluriempleo de los periodistas producto de los bajos sueldos, baja tasa de lectura de diarios y vinculaciones obscenas entre los poderes económicos y políticos, la calidad periodística se va por el sumidero y las normas éticas requieren más que de principistas, de valientes y astutos equilibristas. (…) Buena parte de la sociedad, acuciada por otras urgencias, no tiene tiempo ni capacidad de mayores exigencias”. Lo dice el investigador Sebastián Lacunza, en el libro “La calidad periodística”
Finalmente y para no decir que todos son reclamos, y en todo caso empezar a pensar aquello de la autocrítica que mucho se declama, bien puede citarse una pieza ya clásica del Instituto Gutenberg: “La prensa fiscaliza al gobierno. La prensa fiscaliza a los jueces. La prensa fiscaliza a los artistas. La prensa fiscaliza a los empresarios. La prensa fiscaliza a los políticos. La prensa fiscaliza a los jugadores de fútbol. La prensa fiscaliza a los policías de tráfico. La prensa fiscaliza a los sacerdotes y obispos. La prensa fiscaliza a los poderes públicos. La prensa fiscaliza al cine y al teatro. La prensa fiscaliza a los profesores. Lo único que la prensa no fiscaliza es a la propia prensa”.
Ojalá esto sirva de algo para todos.

Mensajes

Y si de ayudar se trata, aquí te dejo estos versos

nacidos del corazón: no son gran cosa, están hechos

con un oído en la gente y otro en el evangelio;

pueden servirte en la crisis que trae el nuevo milenio…

Delante de vos se abren dos caminos, dos proyectos:

felicidad o desgracia; el servicio o el provecho;

compartir o amontonar; el Dios vivo o dioses muertos:

tendrás que elegir, muchacho: servir a Dios o al dinero.

Extracto del poema “De un padre a un hijo”, del paí Julián Zini

 

(Domingo 17 de marzo de 2013). La elección del papa despierta la atención del mundo entero. Excede a los católicos, que por si fuera poco, son muchos.

La tradición milenaria de la Iglesia de Cristo, revestida de fastuosidad imperial, concita el interés de los mortales comunes, apegados a la necesidad de saber al menos una parte de los misterios, aquellos que le son ajenos por decisión de los hombres que gobiernan desde Roma.

Este hambre convierte por unos días, a personas del globo entero, en depredadores de información: de viejas profecías, de los pomposos ritos y de las intrigas mil veces denunciadas y pocas veces probadas y que claramente rodean la elección de un pontífice, el rey de unos 1.200 millones de personas que creen, que esparcidas por el mundo acogen la virtud de la fe.

En ese andar, en cualquier calle, que incluye a las de Corrientes claro, es fácil advertir la presencia de vaticanistas de ocasión. Todos tienen algo que decir, opinar, conjeturar. Porque hay papa, porque a este se lo conoce y se lo vio actuar. Porque hay un estado de participación, un colectivo de cuerpo presente ante este pedazo de la historia universal.

Católicos y no católicos, por tanto, subidos a las escalinatas de la argentinidad o del americanismo más profundo, con justa razón, abrieron las puertas de la esperanza.

El ex cardenal primado de la Argentina, hoy el papa Francisco, hace lo suyo. No para de enviar señales que el mundo interpreta positivas. En su país, en cambio, todavía se discute. No se sabe si por discutir de puro gusto; por la negación al éxito del otro, que no es más que un vecino; si por política, si por ideología, si por el pasado o por el futuro. Todavía, una parte de este país, discute. Y exige, como cuando es exigido por la Iglesia, al menos un pedido de perdón. Se reclama hoy ese gesto a Francisco. Pero ya, sin demoras, por algunos errores que tal vez haya cometido Bergoglio. El mundo, a su turno, mientras mira las discusiones en la cuna del pontífice, espera que éste siga hablando, con palabras y gestos, pero también con acción.

Mucho se ha dicho en estas horas de Jorge Bergoglio. Y la cosa seguirá así, puesto que a la novedad de este papa argento, se suman otras tantas novedades para una institución como la Iglesia, no muy afecta a los cambios de cuadrante. Menos aún si esos pequeños gestos atacan al corazón de la gran curia, apegada a la fastuosidad, al poder mismo y a sus beneficios.

La humildad y sencillez del vicario de Cristo, alegra y acerca a la plaza. Es necesario. Pero para que sea real, debe hacerse carne en el palacio.

¿Seguirán los cardenales este ejemplo de su guía, el sucesor de Pedro? ¿Los obispos, los curas y religiosos? ¿El pueblo creyente?

La lista puede extenderse y debe hacerlo en nombre de la justicia. Pero si empieza por casa, si de una vez se hace lo que se predica, mejor aún. Para la propia iglesia y para todos los hombres y mujeres de buena voluntad que esperan del cristianismo, en particular, también un gesto de ternura, no siempre de observación y juzgamiento. O una mirada a su propio pasado fundacional, más despojado de los lujos y más comprometido con los problemas de los otros, más cerca del barro que del oro.

El padre Jorge, el cardenal Bergoglio, por definición, llevó a cabo en Argentina algunos de esos gestos necesarios. Es reconocido incluso entre quienes detestan lo que hace y dice, porque ataca, en calidad de político (que lo es) la matadura más inflamada de la política, que se copia de la caridad de la iglesia pero no construye caminos seguros para la dignidad de los hombres, que está lejos de la limosna proselitista.

En sus primeros pasos el papa Francisco dio señales de tener un horizonte. Y no se trata sólo de los objetivos primordiales para la preservación del catolicismo, que tienen que ver con corregir los descalabros financieros, la corrupción institucional, la pederastia. Eligió un nombre y con él una cruz.

Sabe Dios cómo le irá. Pero desde el miércoles a hoy, hay motivos para volver a mirar, esperanzados tal vez, qué pasa en la gran barca de Pedro.

La clave está en la gente y el cambio

Nadie puede reservarse para sí la propiedad de una palabra. Sí, tal vez, el alma que le aporta alguien en su pronunciación, porque allí la palabra se ata a un modo, a un momento, a una necesidad. Desde entonces una palabra puede encontrar su contexto y ser.
Hablando en términos políticos, una cosa es que cualquiera diga que “Argentina es un país con buena gente” y otra muy distinta hoy, es que esa frase vaya firmada por Presidencia de la Nación.
En el último tiempo, palabras como “previsibilidad” o “sustentabilidad”, entre otras más despojadas de su costado económico, como “millón de correntinos”, responden mejor, en situación, si quien las dice es el gobernador Colombi.
Es así como los “sueños” se convierten en objetivos si quien los menciona es el intendente Espínola, acostumbrado a soñar y a “no bajar los brazos”.
Nadie puede soslayar, ni siquiera en términos coyunturales, por tanto, el valor de la palabra, su significado menos inocente. Dirigentes y votantes, por eso mismo, esperan los mensajes de apertura legislativa, en la Nación, en la Provincia y en todas las provincias y ciudades del país, porque esa alocución, la que dicen los mandatarios, constituye, para todo un año, un camino a seguir o a controlar, según el caso.
Haciendo una circunscripción a Corrientes y a su Capital, Ricardo Colombi y Camau Espínola -gobernador e intendente y casi contendientes en la gran carrera electoral de los próximos meses- ocuparon su tiempo ante sus respectivos cuerpos legislativos para bajar línea y hacer política, utilizando para ello, con significantes diferentes, casi las mismas palabras. Pero también aprovecharon la mediación masiva a la que acceden en ocasiones como estas para disputarse el favor de la gente y la paternidad conceptual de la palabra clave que al parecer resonará en la campaña que ya empezó: cambio.
Colombi no se anduvo con vueltas. Pensando en los votantes abrió su mensaje diciendo: “Una vez más voy a rendirle cuentas al pueblo de Corrientes a través de sus representantes y a reforzar el compromiso de este gobierno con el futuro de nuestra provincia”. Esa sola frase sumó allí otros dos elementos: compromiso y futuro.
Después, no ahorró halagos: “Ninguna operación de marketing puede transformar en verdadero lo que no lo es. Nosotros sabemos que no vivimos ni en el país de las maravillas, ni en la provincia de las maravillas, pero sí que nacimos en una provincia maravillosa y llena de oportunidades”.
“El humanismo sabe que la política debe acompañar a ese núcleo central de la sociedad que es la familia. Con la familia aprendemos la generosidad y el respeto por los hombres y la vida. Nada más y nada menos. Y sabemos que es posible: porque somos un millón para ponerle el hombro a nuestra provincia; porque somos los herederos de San Martín; porque a través de nuestros héroes de Malvinas demostramos que si algo nos sobra, es coraje; porque somos rigurosos y a la vez sensibles; y tenemos en nuestros corazones a los que sufren; y sobre todo, porque tenemos un compromiso ineludible con las futuras generaciones de correntinos”. De nuevo el compromiso y el futuro.
El intendente Carlos Mauricio Espínola, a su estilo, utilizó la misma fórmula. “Estamos dando inicio al cuarto año de gestión en la Ciudad. Es el momento propicio para poner en relieve lo que hemos conseguido trabajando con fuerza y pasión junto a los vecinos”. Trabajo conjunto.
“Es importante recordar la Ciudad que recibimos en 2009 y la Ciudad que conseguimos recuperar entre todos. Creo que el mayor logro fue el de permitirnos volver a soñar. Soñar con una Ciudad pujante, que mira hacia delante y que crece. Soñar con una comunidad que trabaja unida y consigue superar los obstáculos. Soñar con una sociedad más inclusiva e igualitaria. Soñar, en definitiva, con una ciudad que se fortalece en el marco de un proyecto de país renovador”.
He aquí los sueños y el trabajo conjunto, nuevamente. “Hoy ya sabemos que los sueños se hacen realidad y que trabajando juntos y con esfuerzo, los correntinos y correntinas tenemos la fortaleza para conseguir lo que nos proponemos”.
“Los correntinos somos hombres y mujeres de trabajo y esta gestión se ocupó de pensar soluciones para todos aquellos que se encontraban desempleados o subempleados”, recordó.
Este calco entre los discursos puede obedecer a varias cuestiones no del todo santas, o a una realidad mil veces diagnosticada que para revertirse debe encararse con acción, pues ya no alcanza el reconocimiento del problema desde una perspectiva indulgente, apoyada en la belleza de las palabras que nunca abandonan la tranquilidad de los discursos. Hay que cambiar, no sólo decirlo.
Y a propósito de cambio, tal acción parece que anda buscando sentido, propiedad y tiempo. Es que también en eso coinciden el Intendente y el Gobernador. En que hay que cambiar, pero sobre todo, en que el cambio ya empezó.
Dijo Camau Espínola: “Quiero convocarlos a seguir trabajando unidos durante el 2013 y a soñar por lo que viene. Hoy la ciudad de Corrientes camina erguida y eso se logró gracias al trabajo de todos nosotros. Es nuestro deber ahora, garantizarle a la población que Corrientes seguirá su marcha a paso firme y cada vez más fortalecida. El proceso de cambio ya comenzó, es deber de todos continuarlo”.
Ricardo Colombi aportó a su modo: “Quiero subrayar dos ideas que guiaron este tiempo, ideas que están fuertes y firmes en todo lo que hacemos: cambio y entre todos. Muchos van a hablar de cambio en estos tiempos, pero los correntinos sabemos que el cambio empezó hace tiempo y que no se puede parar”.
¿Será que ambos hablan de lo mismo?

Para un radical no hay nada mejor que un peronista

Puede que el de ayer haya sido uno de los mejores discursos que le fuera escuchado a Ricardo Colombi en los tantos años que lleva regenteando el poder político local. Sin dudas fue el mejor de los 7 anteriores que pronunció ante la Legislatura, entre su primer mandato y este.
Varias razones sustentan lo antes dicho. Parte de la estética y termina en el fondo.
Es bueno porque básicamente fue claro, contundente. Mechó datos y estadísticas (cuya verificación es todavía una tarea por hacer) y habló de política: conceptualizó las bondades de su gestión y las falencias, ligándolas a trabas opositoras; trazó lineamientos futuros y, de paso, en clave electoral, criticó fuertemente al Gobierno de la Nación y poco más que retó a sus referentes locales.
Sutilmente desde la palabra, pero sin filtros en cuando al tono y al modo, tácitamente largó la campaña con él al frente. Descalificó la gratuidad facilista de ciertos beneficios, como el boleto estudiantil, por ejemplo, y le recordó al PJ, que hoy lo ve como un leproso, todas las veces que fueron socios. Hasta parafraseó al General, apoyado en “Las Veinte Verdades”, para decir que comparte con Perón algunos lineamientos fundantes del justicialismo.
Todo esto ocurrió ayer en la Legislatura. Por el momento, hasta que las urnas hablen, fue la última vez que Ricardo Colombi tuvo la obligación de abrir el año legislativo. Tal vez por eso no se anduvo con ahorros. Si hasta la puesta del discurso vino con cotillón extra: una pantalla gigante para acentuar las frases que leía el mandatario, y una envidiable presentación en el formato impreso del mensaje. Toda una innovación.
Aquí una síntesis de los puntos salientes del discurso.

Un expresidente argentino decía dos cosas que hoy siguen vigentes: “A la Argentina la arreglamos entre todos o no la arregla nadie” y “Para un argentino no hay nada mejor que otro argentino”. Yo comparto esas ideas y sería muy bueno que todos las hiciéramos nuestras, para que nadie en el país vea en un adversario un enemigo y en un opositor un traidor a la patria.

La Provincia ha avanzado de un modo decidido y verificable. No vamos a valernos de las cuestionadas cifras del Indec para darle sustento, ni de relatos infundados, sino de cuestiones palpables que todos los correntinos conocemos.

El futuro es para nosotros algo que se construye hoy. Sin confianza en la palabra no hay futuro.

Ninguna operación de marketing puede transformar en verdadero lo que no lo es.

En el origen de la mayoría de las crisis provinciales y nacionales, hay una crisis fiscal que deja sin herramientas a la política para incidir en la economía, para enfrentar conflictos sociales.

Nunca como en este momento la centralización de recursos fue tan extrema. Nosotros no queremos hacer de esa situación un reclamo, sino convocar a una reflexión.

¿Cómo es posible que un Gobierno que dice defender la acción estatal y el país federal, esté en conflicto con muchas provincias por un esquema de distribución de recursos que no reconoce el federalismo?

En Corrientes ningún gobierno municipal, ni ningún intendente, son discriminados por no estar alineados con el oficialismo.

Sabemos que los ciclos económicos no son infinitos y sobre todo no nos llenamos la boca hablando de prudencia: la ejercemos; tampoco usamos el Estado como herramienta de construcción de nuestra base electoral: los ciudadanos nos eligen por nuestras políticas y entre ellas una de las más relevantes es cuidar y fortalecer el Estado: ¡pero de verdad!

Esos créditos a los que no accedimos, implican menos calidad de vida para las familias, mayores costos para nuestros productores, imposibilidad de crear empleo, servicios más caros, menor atractivo para inversiones.

Si no queremos más cortes de luz, tenemos que invertir en la red y para invertir hacen falta recursos. Es tan sencillo que todos podemos entenderlo, por eso necesitamos acceder al crédito, a un crédito razonable, destinado a obras fundamentales.

Nuestra provincia, que en algún momento fue señalada como “inviable”, es hoy y lo va a seguir siendo, una referencia decidida en materia de calidad de manejo de los recursos; no sólo por su solidez sino porque la misma ha sido conseguida sin asfixiar al sector privado.

No creemos que la solidez del Estado deba ser el resultado de perseguir a productores, empresarios o comerciantes; sino que debe ser fruto de la buena gestión y de reglas claras bien aplicadas.

Si estas ideas sencillas, pero a la vez potentes, se entendieran a nivel nacional, creemos que el país marcharía mucho mejor.

El futuro queda lesionado cuando se usan las herramientas estatales de un modo inadecuado, cuando por emitir en forma desmedida se instala la inflación, cuando para financiar al sector público hay que generarle imposición a los trabajadores, cuando el Estado actúa discrecionalmente apoyando a provincias y municipios sólo en función de su alineamiento político.

El país ha perdido competitividad en los últimos años de la mano de la negación de la inflación, de la banalización de los problemas, de la falta de un diálogo sectorial fructífero y de una carga impositiva imposible de sostener para muchos sectores económicos.

La relación de los territorios con el Gobierno provincial va rumbo a vínculos de creciente cooperación y ha abandonado esa perspectiva mendicante y descalificadora que se ve en otras Provincias, donde los gobiernos municipales están a expensas del Gobierno provincial.

Nosotros vemos en este proceso un activo intangible de trascendencia para la Provincia de Corrientes, porque donde hay subordinación política no puede haber creatividad ni innovación y por supuesto no puede haber futuro.

No hacemos política para regodearnos en el poder; por eso desde siempre hemos concebido nuestra acción con el objetivo de resolver la deuda social que la Provincia tiene.

Cuando las políticas sociales en lugar de promover la emancipación, se constituyen en un modo permanente de sobrevida, terminan siendo impropias de una democracia.

Corrientes es una de las provincias que ha liderado en los últimos años los porcentajes de crecimiento económico, pero siendo muy significativo no es lo más importante.

A diferencia de otras provincias que han basado su crecimiento en ocasionales transferencias nacionales, Corrientes está en condiciones de seguir sosteniendo sus programas y a partir de dicha certidumbre es que se apalancan procesos de largo aliento, en un contexto inédito.

Estamos convencidos, no sólo de que el desarrollo y la sustentabilidad no son incompatibles, sino que desarrollarnos nos permitirá defender mejor nuestros activos naturales.

Quiero ratificar que bajo nuestro mandato, nunca cederemos la potestad sobre los Esteros del Iberá.

Ahora quiero dirigirme con mucho respeto al Gobierno nacional. Los correntinos con poco hemos hecho mucho. Y hemos hecho los deberes para poder aspirar a que la Nación cumpla con sus compromisos para que podamos concretar las grandes obras que necesita la Provincia.

No merecemos andar mendigando por estas obras. Los correntinos somos tan argentinos como cualquiera y queremos que el Gobierno nacional cumpla sus promesas.

Acá no pedimos plata para sueldos o aguinaldos. Acá necesitamos estas obras para seguir construyendo futuro.

Un apartado central en la visión del futuro que propongo al pueblo de Corrientes es el referido a la Justicia. En el debate acerca de la Justicia está la clave central de la política argentina actual.

Muchos sienten hoy que están en riesgo el Estado de Derecho, las libertades básicas y los derechos fundamentales. Durante mucho tiempo el riesgo provino de los enemigos de la democracia, de los extremismos ideológicos, de los poderes económicos, del partido militar. El problema es que hoy los peligros para la democracia vienen desde el interior de la propia vida democrática.

Nuestro gobierno defenderá con firmeza los valores de la Constitución. No negociaremos la defensa del derecho de propiedad, de la libertad de expresión, del pluralismo de las ideas, de la libertad de trabajo, de las libertades básicas de todos y cada uno.

Vemos el peligro de ese gran engaño para el pueblo que es el facilismo. Porque lo que es gratis, y no es cierto que sea gratis, nos lleva a la cultura de lo fácil y desde ella a la dependencia. Lo gratuito no existe, alguien en definitiva paga.

Las falsas prodigalidades alguien las paga. ¿La pagarán nuestros jubilados? ¿Serán las generaciones próximas? ¿Será otro tiempo de postración y dependencia?

Señores legisladores, el año 2001 significó un punto de inflexión en la historia de Corrientes. En una amplia y participativa alianza electoral, social y política, nos correspondió tomar el timón. Lo hicimos con convicciones e ideas que significaban cambio y transformación.

Así fue como unimos filas con el PJ en los años 2001, 2003, 2005 y 2007, así fue como pudimos abrir aún más el arco de diálogo y solidaridad, incorporando a partidos provinciales a este gran esfuerzo de lanzar y sostener cambios tan trascendentales.

Muchos van a hablar de cambio en estos tiempos, pero los correntinos sabemos que el cambio empezó hace tiempo y que no se puede parar.

Intervención federal modelo 2012: los rechazos no conjuran los intentos

Tengo miedo del encuentro
con el pasado /
que vuelve
a enfrentarse con mi vida…
“Volver”. Gardel-Le Pera

Hace dos meses El Litoral publicó un extenso informe del que participaron al menos 30 personalidades de la política, de la justicia, de los sectores sociales y eclesiásticos, referentes públicos y privados, empresarios, etc. Su participación consistió en la respuesta a una pregunta concreta del diario, que pretendía saber si la política correntina aprendió algo en estos 13 años que la separan de su peor crisis institucional desde la vuelta de la democracia. Si los dirigentes acompañaron el proceso de cambio o sólo aggiornaron sus modos.
Se decía entonces que no había fechas que obliguen el recuerdo del ‘99 correntino, ni siquiera del 2001 nacional. No obstante la intención editorial era la de determinar la riqueza del sustrato que utilizaron y utilizan algunos personajes de la política para sembrar pánico, “en clave de intervenciones federales o simplemente de presiones que reactivan el temor como catalizador del control social”.
Tres aspectos de aquellas conclusiones volvieron a cobrar una actualidad desesperante a la luz de los acontecimientos de la semana: la finta de intervención al Poder Judicial sustentada por los senadores José María Roldán y Josefina Meabe.
Esto se decía el pasado 9 de septiembre:
1. … “los modos, al menos, vuelven a repetirse. No sólo el alardeo de un manejo cuasi mafioso de la corporación (cualquiera sea) sino también las presiones y supuestos espionajes, al mejor estilo Gestapo, de lo que Corrientes supo y mucho en todo este tiempo, sin que los resultados de semejante descalabro sean los deseados”.
2. “La falta de dirigentes con volumen político y contenido técnico, el desinterés por lo público y la falta de controles en general” es lo más dañino de la evolución, que además, “no puede desprenderse del todo de las peores prácticas políticas que llevaron a la provincia a conocer el abismo en reiteradas ocasiones”.
3. “En este aspecto, algunos (de los entrevistados) llegaron a manifestar su enojo, puesto que el aguzamiento del fantasma intervencionista no es más que el modus operandi de un sector minúsculo de la política local que no tiene su correlato electoral ni mucho menos institucional”. (Ver la nota completa en:
ellitoral.com.ar/es/articulo/217207).

Demás está explicar el problema si los propios actores de la vida institucional, política y social de Corrientes, tal se demostró en esa publicación, manifestaron cierto temor en cuanto al manejo de la cosa pública que hacen algunos que se desinteresan, lisa y llanamente, de las cuestiones colectivas.
No cuesta entonces encontrar legisladores como Roldán o Meabe que, además de tener poco que perder, ponen en jaque a un poder del Estado al sólo efecto de generar pánico. Pues saben lo que hacen.
Puede que la intervención federal a la justicia correntina nunca llegue. Pero ambos legisladores y otros tantos que nadan como peces en el fango antisistema, saben perfectamente que la corporación judicial correntina le tiene terror al remedio federal, a la intervención. Casos ejemplificadores, poco felices, sobran. Esa sola cuestión derrite la tranquilidad que debieran tener los magistrados a la hora de emitir dictámenes. Los presiona, los condiciona, los amenaza.
Si esa fue la intención, a juzgar por algunos movimientos que ya se dieron, lo lograron.

Porqué, para qué
Avanzar un paso en el análisis demanda preguntar para qué lo hacen y porqué.
Las respuestas son variadas, según donde se busquen; y de variada gravedad. Porque no es normal que alguien pretenda intervenir un poder para controlarlo en términos electorales. Tampoco lo es para salvar su pellejo y mucho menos, a través del apriete, garantizarse libertades, en veremos, por cuestiones reñidas con la ley. Ni hablar de las aspiraciones de los mesiánicos y titiriteros, que los hay, y que sueñan con reinar tripulando el poder de otros.
En cuanto a los porqué la cosa aparece más fácil. Se interviene lo que no puede encausarse en sus márgenes preestablecidos. El caso de Corrientes puede discutirse. Lo que no resiste siquiera una revisión es que se pida una intervención sin antes ocupar las herramientas correctivas que la constitución y la ley local preve claramente para cada uno de los males particulares, que supuestamente se invocan en el borrador intervencionista. Porque hay que decirlo: hasta el momento nadie conoce el proyecto en cuestión y por lo tanto no pueden analizarse sus fundamentos.
Técnicamente, el 30 de noviembre termina el tiempo parlamentario habilitado en el Congreso para hacer ingresar proyectos de esta naturaleza. Tiempo material, entonces, no habría para conseguir avales, despachos y mayorías en ambas cámaras para votar una ley intervencionista. De hecho, sin los votos kirchneristas que Roldán invocó, la especie sería casi imposible.
No obstante, el tema podría resolverse por la vía rápida: un decreto presidencial ad referéndum del Congreso.
Los antecedentes del proyecto nacional y popular en vigencia no registran intervenciones más que el caso de Santiago del Estero (en 2004, durante el gobierno de Néstor K), cuya gravedad es bien distinta a la de Corrientes.
Las herramientas existen, de todos modos. Si acompaña la voluntad política, antes de que cante un gallo Corrientes podría recibir otra intervención, una más en su larga historia. La última fue en el 99. Antes, en el 92, la Justicia se intervino por separado del resto de los poderes. Fue en épocas de Durañona y Vedia.
Pensar sólo este dato genera escozor. Han pasado ya 20 años desde entonces y las crónicas periodísticas siguen escribiendo sobre lo mismo.

El juego del discurso

A través de la palabra nos reconocemos. También a través de ella podemos resistir. Podríamos negarnos a aceptar que, lo que se dice desde el poder, sea nuestro horizonte posible, nuestra pequeña concepción del mundo.
Estos retazos discursivos, deliberadamente yuxtapuestos en la nota, tal vez nos ayuden a reflexionar sobre lo que queremos, o mejor, sobre lo que no queremos: que lo que se dice sea siempre paralelo a lo que se hace, negando sistemáticamente, de ese modo, la posibilidad de que alguna vez “dicho y hecho” encuentren un punto común y no sean sólo producto de incontinencias coyunturales.

“Venimos haciendo política de un modo tortuoso, donde el éxito de un grupo implica el fracaso de otro, (…) donde supuestos fines nobles se usan para justificar acciones de mal gusto y lesivas de la calidad institucional”.
(Ricardo Colombi. Mensaje a la Asamblea Legislativa. 01/03/12).

“Camau Espínola anunció que el 2 de agosto se realizará en Corrientes la primera Feria del Libro. El Gobierno confirmó (ese mismo día) que en dos semanas se firmará un convenio con CFI para financiar otra feria que se hará el mismo mes. Comenzará el 15 de agosto”.
(Diario El Litoral, el 15 de mayo).

“Entendemos que es deseable y necesario una política desprovista de veleidades impropias de una república, recuperar el valor de la palabra pública, estimular una cultura del diálogo político, intensificar la jerarquización del sector público, insistir con la estabilidad de reglas claras de juego, disminuir los márgenes de arbitrariedad, incrementar la responsabilidad ante un debate político excesivamente mediatizado y transformado más en espectáculo que en espacio cívico”.
(Ricardo Colombi. Mensaje a la Asamblea Legislativa).

“El futuro de los correntinos está garantizado si sigue Ricardo Colombi. Y si eso no le gusta a la oposición que hagan otra cosa o que se vayan a plantar rabanitos”.
(José Enrique Vaz Torres, ministro de Hacienda).

“A lo largo del tiempo, hice referencia a la necesidad de reivindicar y poner en práctica valores que ennoblezcan la política. Debemos poder dar testimonio de compromiso por lo público, con nuestro esfuerzo, con nuestro apego a las leyes, con la práctica de la tolerancia, con la búsqueda de la justicia”.
(Ricardo Colombi. Mensaje a la Asamblea Legislativa).

“Colombi tiene toda la intención de usar como herramienta al Poder Judicial y a la prensa paga para destruir lo que haga (el PJ). Poner un nombre hoy (de candidato a gobernador) es exponerlo a ese tipo de cosas. A que lo citen a declarar, a que lo imputen en una causa, a que termine procesado. (El Gobierno) “utiliza a la Justicia como herramienta electoral para generar fuerte impacto”.
(Fabián Ríos, diputado nacional del PJ).

“No le voy a dar mayor importancia a las declaraciones de una persona que no tiene toda la ropa adentro del bolso”. Además, “el muerto se asusta del degollado, ya que eso sucede a nivel nacional”, es decir, la utilización de la justicia con fines estrictamente políticos.
(Ricardo Colombi, gobernador).

“No me caen bien (esas declaraciones), pero en realidad lo grave es que esto esconde la evidente negativa del Gobierno de discutir las cosas en serio. Ricardo Colombi nunca discutió nada en serio con alguien”. Y “con esto de ser gracioso esconde sus propias limitaciones”.
(Fabián Ríos, diputado nacional del PJ).

“En la Argentina somos expertos en modas, en discursos excluyentes y en intentos por domesticar la opinión pública. Se vive el debate, pero no con la riqueza de ideas que necesitamos”.
(Ricardo Colombi. Mensaje a la Asamblea Legislativa).

“Si sigue Ricardo vamos a estar mejor”. “Lo peor es que nos pueda agarrar Fabián Ríos, por ejemplo, ahí sí estamos muertos todos”.
(José Enrique Vaz Torres, ministro de Hacienda).

“No es casual que se haya consolidado una competencia por el poder tan elemental, tan poco edificante. Una parte sustancial de esa responsabilidad es nuestra, que hemos preferido el atajo de la declaración altisonante al trabajo cooperativo…”
(Ricardo Colombi. Mensaje a la Asamblea Legislativa).

“Nosotros, junto a “Checho” (Flin-ta) y Ricardo Colombi, entonces senador, no le aprobamos el Programa de Financiamiento Ordenado a Arturo Colombi porque la iniciativa carecía de transparencia. Con este proyecto sucede lo mismo”.
(María I. Fagetti, senadora del PJ, en la sesión del jueves. Se discutía el crédito de US$10 millones para financiar la gestión municipal)

“En sus desafortunados dichos, la senadora ha dejado en claro que quieren hacer lo mismo que hicieron en 2009. No le aprobaron el PFO a Arturo para que la gente no cobre”.
(Noel Breard, senador de la UCR).

“Somos incapaces de reconocer méritos ajenos (…), caemos en la tentación del eslogan o la frase de ocasión frente a la necesidad de explicaciones claras. Nos degradamos en polemistas intrascendentes, hurgadores de pequeñeces, actitudes que no le importan a los ciudadanos”.
(Ricardo Colombi. Mensaje a la Asamblea Legislativa).

“No me interesa para nada lo que diga la oposición, porque dicen muchas cosas sin razón”.
(José Enrique Vaz Torres, ministro de Hacienda).

“Vaz Torres debe tener un problema personal. Está muy nervioso; parece un comisionista que puede perder una gran comisión”.
(Luis Antonio Badaracco, diputado del PJ).

“Deberá demostrar en la Justicia las alusiones sobre el cobro de comisiones”.
(José Enrique Vaz Torres, ministro de Hacienda).

“Nuestros éxitos económicos recientes y evidentes no deben servirnos de vanagloria, sobre todo ante las deudas sociales que debemos afrontar. Y mucho menos servirnos para opacar el debate, para limitarlo, para descalificar opositores o para ocultar aquellos rasgos negativos que no se han podido resolver”.
(Ricardo Colombi. Mensaje a la Asamblea Legislativa).

“Creo que este es el momento (…) en que desde el Estado nacional se debe bregar con firmeza para que la igualdad de oportunidades sea una realidad, (…) y que la tolerancia gane espacio en el concierto de las relaciones y no se considere un enemigo o un traidor al que piensa distinto”.
(Ricardo Colombi. Riachuelo, 24 de mayo, en un acto oficial).

“A Colombi le falta un diálogo sincero y sensato… Charla con todos, pero el diálogo pasa por otro lado”.
(Omar Young, diputado del Panu).

“Tengo elementos para decir que la causa está politizada. De gente que me viene a hablar, que me pide que acuse indiscriminadamente a funcionarios de la Municipalidad o al Intendente. Yo soy serio y voy a acusar a quien tiene responsabilidad. No vamos a entrar en esa situación”.
(Ernesto González, abogado, en el marco de la causa por el derrumbe de la calle San Martín).

“El peronismo quiere destruir al Gobierno y por eso se opone, para después quedarse con el Gobierno”.
(Noel Breard, senador de la UCR).

“Existe el dinero necesario para destinarlo a mejorar la gestión de los municipios sin endeudar a la provincia. Son 44 millones de pesos (el crédito del BID) y el Gobierno gastó 36 millones en “otras publicidades”, según se desprende de las Cuentas de Inversión de 2011”.
(María I. Fagetti, senadora del PJ).

“La Nación modifica la Carta Orgánica del Banco Central para cubrir déficit del Gobierno y nos vienen a plantear que un crédito de 10 millones de dólares genera pobreza. La pobreza existe desde antes.
(Noel Breard, senador de la UCR).

“Con el guiño de la Casa Rosada, De la Sota se endeuda en dólares. La Casa Rosada, a través del ministro de Economía Hernán Lorenzino, lo autorizará a emitir un bono para tomar deuda de hasta US$ 200 millones”.
(Publicado el viernes en Clarín).

“Todos los servidores públicos debemos trabajar más, debemos escuchar más, debemos ser receptivos, debemos asumir nuestra condición transitoria (…) Si ello no es así es porque seguimos en cierta adolescencia política”.
(Ricardo Colombi. Mensaje a la Asamblea Legislativa).

En 2 meses reglamentaron una ley de hace 27 años para privatizar el Turismo

Una ley de la dictadura que tardó 27 años en reglamentarse, se instituyó rápidamente en los últimos días, en el colchón le-gal sobre el que cuidadosamente se posa una generosa oferta empresarial para canjearle al Estado la concesión del juego y la hotelería oficial por el prudencial plazo de 20 años, a cambio de una inversión de unos 27 millones de pesos para revaluar el viejo Hotel de Turismo y levantar una torre en sus patios, todo en el marco de un operativo que lleva el ambicioso nombre de “Hotel Internacional de Turismo”.

La noticia se conoció hace ya varios días. Un boletín de días hábiles, o publicación paraoficial, informó hace dos viernes que el Gobierno puso en marcha un llamado a licitación para conseguir oferentes que emparden o mejoren una oferta presentada por dos firmas para reacondicionar el Hotel de Turismo y ampliarlo, a cambio de una concesión de 20 años.

Pero la cosa no quedó allí. Días después se supo, por obra y gracia de un pedido de informes aprobado por el Senado, que las empresas autoras de una “iniciativa privada” de obra pública, pidieron a cambio de la inversión una especie de prolongación del formidable negocio del casino que la intervención federal pasada, dicho sea de paso, ya estiró hasta 2021. Pues bien: sus inversores quieren manejar el juego hasta 2031.

Pero más allá de esta cuestión, que podría entenderse en el marco de una voraz lógica empresaria, lo que llama la atención es la forma: la celeridad con la que el Gobierno quiere ahora, en dos años, tener un nuevo hotel, con dueños viejos, pero bien asegurados hasta las próximas generaciones de gobernadores.

Sucede que Ricardo Colombi se va en 2013, pero él y sus ministros ya opinaron favorablemente sobre un ne-gocio que concluirá en paralelo al mandato de su futuro quinto sucesor.

Interés

Lo que se desprende del análisis de las leyes y decretos empleados para dotar de legalidad al proceso, surge que el gobierno de Ricardo Colombi hurgó en los anales legislativos hasta toparse con una vieja ley de la dictadura, redactada, aprobada y promulgada el mismo día, el 8 de julio de 1983, en el ocaso de la administración de Juan Alberto Pita.

Esa ley, la N° 3796, del “Régimen de Concesión de Obra Pública”, sumamente beneficiosa para empresarios, sobre todo para los amigos del poder, tardó 27 años en ser reglamentada. El autor del texto complementario: Ricardo Colombi, en colaboración con sus ministros de Hacienda, José Enrique Vaz Torres; de Obras Públicas, Aníbal Godoy y de la Secretaría General, Carlos Vignolo. Por medio de un decreto pusieron el fuego en punto de llama para cocinar rápido lo que vino después.

Es que resulta más que llamativo que a días de publicar la reglamentación de la “Ley Pita” -que, vale reiterar, es muy beneficiosa para los interesados en financiarle una obra al Estado, incluso con plata de los bancos del Estado-, haya aparecido una oferta privada para adecuar a los cánones internacionales vigentes, el viejo Hotel de Turismo, pagando para ello un canon que de internacional sólo tiene el origen de la moneda de cambio. Pero hay más. Una de las empresas autoras del proyecto, Casinos del Litoral (la otra es Hoco SA), pone como condición de inversión estirar 10 años más la concesión del juego en Corrientes, cuyo plazo actual vence en 2021, dentro de poco más de 10 años.

Para los pocos interesados que se acercaron a mirar el pliego de bases y condiciones del proyecto, esta situación no hace más que romper el pie de igualdad con los demás oferentes que no tienen un casino para presionar al Estado por más utilidades.

Celeridad

Pese a todo, el gobernador Ricardo Colombi, sus ministros Vaz Torres, Godoy y Vignolo avanzaron y no sólo tomaron nota del proyecto sino que además, opinaron favorablemente para que el mismo sea declarado de interés público. A ese coro de funcionarios se sumaron la subsecretaria de Turismo, Inés Presman; el subsecretario de Cultura, Gabriel Romero e incluso el interventor de Lotería y Casinos, Leandro Alciatti, para quienes no hay nada mejor que este proyecto y estos empresarios, a quienes calificaron, en documento público, de exitosos y altamente solventes.

El pasado 6 de septiembre Colombi y sus tres ministros firmaron el decreto de interés público, texto que podría ser atacado por cierta inconstitucionalidad, según se encargó de denunciar la senadora Liliana Wetzel en el proyecto aprobado el jueves en la Legislatura. El pasado 28 de septiembre se aprobó el pliego de bases y condiciones que se vendió hasta el 7 de octubre ya que la apertura de sobres está prevista para el 1 de noviembre. Es decir que en menos de 4 meses se habrá cumplido todo el proceso que dará por inaugurada y plenamente vigente una ley de la dictadura que vivió en letargo por casi tres décadas.