¿Quién es Gustavo Valdés y por qué fue elegido como sucesor?

 

Gustavo Adolfo Valdés es, pese a su juventud, un viejo afiliado a la Unión Cívica Radical (UCR). Actualmente representa a la provincia en la Cámara de Diputados de la Nación, desde donde -dice-, defiende los intereses de los correntinos. “Luchamos por la autonomía provincial y el federalismo. Patria, Libertad y Constitución”, reza su austero (y más bien tirando a pobre) cartel de marketing personal. Su página en Facebook fue mejorada en las vísperas, pero es anterior a la unción de Horacio Ricardo Colombi que lo convirtió, no sin discusiones, en el candidato a gobernador por la alianza ECO+Cambiemos.

-Valdés es un militante de siempre -dicen quienes de adolescentes lo vieron sostener pancartas durante la campaña que resultó en la presidencia de Raúl Ricardo Alfonsín, a quien admiró y admira casi con fanatismo.

Aquel adolescente vivió con euforia el retorno de la democracia y en 1985, con apenas 17 años, obtuvo su primer compromiso político: fue presidente del Centro de Estudiantes de su colegio en Ituzaingó. Más tarde integró el “Movimiento para la Democracia Social” (Modeso), y de allí hasta hoy estudió, trabajó, militó y subió la escalera de su carrera que podría coronar en menos de 3 meses con la Gobernación de Corrientes.

Gustavo Adolfo es abogado egresado de la Universidad Nacional del Nordeste en el año 1994 y tiene una maestría inconclusa en la Universidad Nacional del Litoral, además de capacitaciones relacionadas con la actividad política en el país como en el extranjero. La última de importancia fue en Amsterdam, donde presenció el proceso de un “juicio en ausencia”, que se estudia en Argentina para juzgar casos varios, como los de lesa humanidad.

En 1997 ingresó como empleado en la Dirección Nacional de Migraciones y un tiempo después, hasta 2001, fungió como jefe de la Delegación Corrientes de esa repartición donde aún hoy figura como empleado, aunque en situación de licencia. En paralelo ejerció el Derecho y entre otras cosas fue apoderado de los bancos Nación y de Corrientes, hasta que se postuló como edil.

Fue concejal de la Capital entre 2005 y 2009 y luego ministro de Gobierno, entre 2009 y 2013. Desde entonces es, y hasta el próximo 10 de diciembre será diputado nacional por Corrientes, y miembro, por el bloque de la UCR, del Consejo de la Magistratura.

Desde hace casi 3 años integra ese Consejo clave, en representación de la primera minoría de la Cámara baja. Asumió en noviembre de 2014 en reemplazo de un legislador por Córdoba bien conocido en Corrientes por sus dotes mágicos de administrar dólares y convertirlos en Cecacor: Oscar Raúl “El Milico” Aguad.

Desde el 18 de noviembre de 2014, entonces, Valdés es el único correntino en integrar aquel órgano del Poder Judicial de la Nación, que se compone de 13 miembros, 6 de los cuales son legisladores. Su espacio es el de la minoría, que se completa con el chaqueño Angel Rozas por el Senado. Sólo otro correntino ocupó ese espacio, cuando era de 20 miembros: José Antonio “Pocho” Romero Feris, desde 1999 hasta 2001.

Integra como vocal de la Cámara de Diputados de la Nación, además, la comisión bicameral de Fiscalización de Órganos y actividades de Seguridad Interior; las comisiones de Juicio Político, de Justicia, de Legislación General, de Transportes y, una de las más importantes simbólicamente: la de Libertad de Expresión.

Fue su desempeño en estos espacios -dicen-, una puerta de acceso y permanencia en los círculos selectos del gobierno de Macri, donde terminó despertando simpatías que fueron también fundamentales para su pre-elección.

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Gustavo Adolfo Valdés tiene 48 años y cumplirá uno más el 15 de octubre próximo (7 días después de las elecciones), por lo que será una semana de puro festejo o de depresión, todo dependerá de la inclinación de las urnas.

Tiene una hermana mayor, y otros dos hermanos. Son 4 los Valdés.

Nació en Corrientes-Capital bajo el signo de Libra en 1968, pero fue criado en Ituzaingó, en el seno de una casa donde siempre se respiró, habló y ejerció la política. Su abuela paterna era dirigente autonomista, presidente de comité. Su abuela materna, compañera peronista, simpatizante de Julio Romero. Ambas docentes.

El es hijo de Juana Mosqueda, dirigente y ex concejal peronista en aquel rincón de la provincia que balconea a la represa de Yacyretá; y de Manuel Valdés, dos veces intendente de Ituzaingó por el radicalismo. Además, es sobrino de “El Burro” Octavio Valdés, quien fue también dos veces intendente de aquella localidad y luego legislador provincial por la UCR. Este tío suyo, por esas cosas que tiene la política correntina (fuertemente endogámica), fue quien truncó la aspiración de su cuñada de llegar a la intendencia.

-Le ganó a mamá las elecciones -recuerda hoy, entre risas, el candidato a gobernador. Ocurrió en 1997 esa compulsa entre su tío y su madre.

Está casado con Cristina Inés Garro: hija de un jefe de Gendarmería, nacida circunstancialmente en la provincia de San Juan y de profesión escribana, quien desarrolla sus actividades como personal de la Escribanía de Gobierno. También ella es militante de la UCR y referente del grupo denominado “Mujeres Radicales”. Se conocieron en la facultad y luego fueron novios hasta que contrajeron matrimonio en 1994. Ambos son padres de tres hijos: María Milagros de 23 (estudiante de Veterinaria), Manuel Enrique de 21 (estudiante de Ingeniería en Sistemas) y Gustavo Joaquín de 18 (terminó la Secundaria y analiza su futuro mientras sostiene un intercambio cultural).

Gustavo es de izquierda para escribir y de derecha para el resto de las cosas -dice un amigo que lo conoce puertas adentro, de entrecasa.

Después de reír, agrega:

Es una persona muy gaucha. Con los amigos es generoso. Le gustan las cosas simples. Ir a pescar, Ituzaingó, la Isla Apipé. Es de practicar deportes aeróbicos, va al gimnasio. Pero también le gusta la música, el chamamé (que canta y baila), compartir con amigos, extender la sobremesa de alguna cena. Discutir.

Tiene una personalidad muy fuerte. Puede pasar de la risa a la discusión, al reto, pero no reacciona con exceso. Podríamos decir que es de vocalización muy firme -agrega casi guiñando el ojo otro de los hombres que lo frecuenta los jueves, noches en las que Valdés se junta con los amigos que le dio la política. Casi siempre hay asado, bueno y bien regado.

– También esto -acota otro-: da la palabra y la cumple. Y si no le sale, lo reconoce. No es mentiroso, y eso le ha costado varios tirones de orejas.

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Sin que nadie conozca en detalle la planilla meritocrática que sorteó para llegar a colgarse la cucarda de heredero, Gustavo Valdés es desde hoy la versión corregida y aumentada de Arturo Colombi, el primo del gobernador que llegó y dejó el sillón de Ferré, puesto y depuesto por su pariente, luego de que el puente de las lealtades se rompiera con las primeras tormentas, entre 2005 y 2006.

-Pero ¿por qué es la versión mejorada?

Porque es solidario con el proyecto. Porque es más inteligente. Porque tiene experiencia de gestión y en ese marco, si ganamos, va a ser un gobernador pleno -dijo un analista partidario.

Otro fue más lejos:

Gustavo Valdés es el mal menor para el sistema de ECO+Cambiemos: un general sin tropa que necesita de todos. Es joven y por lo tanto tiene trato con la juventud, pero a su vez es el único de los candidatos que no tiene jinetas suficientes para pasar a retiro a los gerontes del espacio, empezando por Ricardo Colombi y siguiendo por el presidente del partido, Sergio Flinta.

Su debilidad fue su fortaleza. Porque al no tener un andamiaje territorial de la magnitud que el resto de los candidatos, Colombi le prestará el suyo, asegurándose así que ninguno de los patos salga de la fila. De hecho: enseñados por Ricardo, todos aprendieron a nadar en círculos y, por lo que se ve, no hay ningún patito que vaya a nadar en línea recta con rumbo hacia el infinito.

No se sabe a ciencia cierta si estas evaluaciones están efectivamente medidas o constituyen una expresión de deseos de quienes las dicen. O si entrañan un resentimiento, como el de aquellos que se quejan del dedo sólo cuando éste no los señala. Lo cierto es que el que se quema con leche ve la vaca y llora. Y Colombi lo sabe. Por eso, creen los más desconfiados, el Gobernador dejará, más allá de la confianza personal que le tiene a Valdés, granadas de activación remota por si alguien osa desconocerlo. Sobre todo, en su nuevo puesto de la “teoría de roles”. Explicado en simple castellano esto sería como un remedo de aquella vieja estratagema peronista que inmortalizó a Cámpora: Valdés al gobierno, Colombi al poder.

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-Si es por militancia, Gustavo es un gran militante. Si es por formación, Gustavo es un gran cuadro político. Si es por confianza, Gustavo es muy confiable. Pero la verdad es que no sé cómo se miden los méritos en la cabeza de Ricardo Colombi -dijo un dirigente y funcionario, congénere del actual diputado nacional.

Su dedicación y contracción al trabajo -según los que lo quieren-, jugó a favor de que el ituzaingueño sea presentado como candidato del oficialismo para intentar la patriada de seguir gobernando la provincia por otros 4 años, llegar a 20, romper todos los récord y sepultar las viejas glorias que el Pacto Autonomista-Liberal cosechó en sus años de predominio absoluto.

Los que no lo aprecian tanto -personas que hay que buscar adentro más que en la periferia del gobierno y de la alianza oficial-, reconocen igualmente su obsesión para conseguir las metas que se propone.

Metódico como varios, frío como pocos -dijo una fuente para retratarlo, y para poner en contexto su procedimiento para enfrentar la crisis de la elección interna, que fue más interna que crisis de elección.

La última fue una batalla grande, que enfrentó solo y ganó como un perro sabio: cerrando la boca para que no se le caiga el hueso. Así dejó atrás nada menos que Carlos Vignolo, a Sergio Flinta y a Eduardo Vischi. Y a otros tantos que intentaron catapultar su carrera política pisando las cenizas del líder, que todavía vive y manda.

-Cuando se tuvo que poner enfrente a los pesados radicales, lo hizo. No es un hombre de arrear. ¡Ojo! -advierte alguien que lo trata con asiduidad semanal.

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Horacio Ricardo Colombi, el gran elector, patrón del gobierno, gestor de las ilusiones de perpetuidad e imitación caudillezca de Juan Ramón Vidal, jugó ahora su carta más brava:

Es Valdés o la calle -dicen algunos.

Es Valdés o ni eso -corrigen otros en una charla de cafetín.

Pero más allá del chascarrillo, hay preocupación, y un reclamo que se volvió unánime tras la borrasca interna del radicalismo:

Lo único que te pedimos es que no te equivoques -dicen que le advirtieron a Colombi.

-No me voy a equivocar y vamos a ganar -dicen que respondió.

Fue así como se definió el nombre del pretendido sucesor. Una mezcla entre la seguridad de Colombi y las inseguridades del PJ, que no sabe o no acierta en los compromisos electorales.

Dicen también que, al designar a Valdés, Colombi optó por un perfil similar al suyo: confrontativo, esquivo al diálogo o más afecto al monólogo, de posiciones fuertes y serias. Traducido más al negativo, esto refiere a veces a la parquedad y a otras a una postura vecina del autoritarismo.

Un capataz de estancia -gritó un ex radical transversal en una ronda con estancieros.

-No -dijo uno de ellos, mirándolo fijamente-. Quiere uno como él. Nosotros somos más educados.

Hubo risas cuando se escuchó esto, pero también mohines adustos. Puestos a analizar la descripción, “uno como él” debería también contener a todos, cosa que no pasa puertas adentro -hoy- con Gustavo Valdés, que fue al menos en un primer momento muy resistido.

Resistido por algunos dirigentes, y sólo de Capital -precisó una ricardista de la primera hora, de cuando Colombi aún se movía en moto por Mercedes.

Sabido es, de todas formas, que el tiempo y la birome (si es que llega a poseerla) cambian las cosas. También que el miedo es un catalizador de la disciplina partidaria. Y el espanto del llano ya mandó a varios a la farmacia a comprar hepatalgina, según dijo por televisión un experimentado dirigente radical. La cosa es digerir rápido el trago, que es más amargo entre quienes querían ser y al final no fueron.

Si alguien le puede reclamar algo a Colombi por lo de Valdés, somos los que estuvimos en las buenas y en las malas. No los que merodean. Algunos reclamos hay que tomarlos como de quien vienen -dijo la fiel ricardista (que habló, como todos los que lo hicieron para este perfil, bajo condición de anonimato).

En ese marco, alguien advirtió:

-Una cosa es puertas adentro, y otra cosa es de cara a la sociedad. Yo creo que, terminada la cuestión de la interna, Valdés será capaz de perforar esas resistencias y venderse como un hombre afable de cara al electorado en general. La verdad es que esperamos que así sea.

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Hace un par de semanas, uno de sus contrincantes internos más poderosos, el ministro Carlos Vignolo fue el encargado de dar la noticia arropada como las del clero: indicó que la fórmula ya está definida y que el Gobernador sería el encargado de anunciarla.

Lo que puedo decir es que hay humo blanco. Ya hay candidatos y cuentan con el acompañamiento total e integral de la UCR y de la alianza ECO+Cambiemos.

La comunicación oficial se produjo en el Salón Lapacho del Club San Martín, en el marco de un acto en el que presentaron también a varios aspirantes a intendentes.

Ahora empieza otra etapa: hacer de Valdés un candidato competitivo que achique las distancias que, según las encuestas, alejaron a “Camau” Espínola por su instalación perpetua, desde que perdió en 2013.

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En la previa, el diputado nacional dio pocas señales en de su carrera por la postulación mayor. Sólo se le escuchó la voz para decir, luego de la victoria de Eduardo Tassano en Capital (en las elecciones del 4 de junio), que es un “buen indicio” de cara a los comicios para renovar el Ejecutivo provincial.

Consultado para este perfil, no aceptó responder por qué fue elegido. Tampoco quiso definirse, aunque después recalculó:

Soy un afiliado radical, un militante político, colombista y ricardista.

Para completar la semblanza, amigos y adversarios hablaron por él. Y ante la pregunta sobre quién es realmente Gustavo Valdés, esto fue lo que dijeron:

Gustavo Valdés es un tipo muy confiable, muy aplicado para lograr sus objetivos. Un trabajador incansable de la política. Un tipo muy solidario y comprometido con acciones para el desarrollo social. Un hombre muy exigente con su equipo porque siempre quiere ganar. Un gran conciliador. Un gran amigo. Un buen líder.

-Como concejal tuvo una destacada actuación, en permanente contacto con los vecinos, atendiendo a cualquier hora, especialmente en situaciones de emergencia. Fundamentó siempre su tarea en el estudio, en el trabajo y en el compromiso con la franja de la población en situaciones de vulnerabilidad.

No hace falta decir desde qué orilla hicieron estas observaciones. Pero hay un lado B:

No acepta que lo contradigas. Eso genera desencuentros y discusiones. A veces pienso que es autoritario y más en el trato con algunas mujeres. Es medio peyorativo. Hay por ahí mucha gente a la que usó y no le cumplió políticamente. Es posesivo. Te hace notar si hablás con alguien que no le gusta. Tiene su círculo cerrado de fieles. Ojalá lo cuiden. A veces creo que es peor que Colombi por soberbia y falta de equilibrio. Ojalá me equivoque.

La síntesis la hace un viejo dirigente de esos que cenan con él los jueves, desde hace ya bastante tiempo.

Gustavo es Ricardo. Lo idolatra. Pero es Gustavo.

 

 

 

La expectativa y el verso

La política local y nacional está en plena transformación orgánica. Ata y desata alianzas, teje y desteje conveniencias, elucubra bienestares con promesas de fantasía mientras piensa efectivamente en la zancadilla, en la forma de ganar y quedarse con el poder: los cargos y los sueldos, que de eso se trata. Muy poco de ese genérico al que todos aluden, pero nadie atiende: “la gente”.
Estas campañas escalonadas (que particularmente en Corrientes desembocarán en 4, que pueden ser 5 elecciones) son como siempre un festival de mentiras aceptadas.
Muchas de esas mentiras se sustentan desde el discurso y otras tantas desde las acciones, o mejor, desde la falta de acciones, que es lo que más duele. Porque así estamos: esperando que la provincia arranque, que la educación mejore, que la gente se cure, que tenga viviendas para estar, energía para trabajar, rutas para andar, trabajo para vivir y no vivir para robar, oportunidades para proyectar y futuro para quedarse.
¿Está todo esto en la agenda electoral nacional y provincial?
En Corrientes no se discute. En el país tampoco. De hecho, según ordenó Duran Barba a sus candidatos, ni siquiera deben detenerse en estas nimiedades. Según publicó el diario La Nación, el capo de los vendedores de espejitos de colores dijo así: “Ustedes no respondan lo que les preguntan los periodistas y los políticos. Ustedes háblenle a la gente”.

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En estos párrafos, algunas anotaciones sobre la campaña que estamos transitando aquí y allá:
* En Corrientes se juega el gobierno provincial, 71 gobiernos municipales y 15 bancas legislativas. En el país, por otro lado, la conformación del Congreso y su consiguiente sofreno o profundización del nuevo modelo nacional. El de la cincha cool: te ajusto, pero cuidando las formas y sin cadena.
* Aquí la cosa empezó temprano, con la elección de Capital, el municipio 72. Ganó Tassano y perdió Ríos, abriendo una transición inédita, larga y por momentos peligrosa. La Comuna (con el resultado puesto) hace lo que puede tirando a “sólo lo que debe”, mínimamente, y los triunfantes tratan de armarse en el medio de una “veda de acción” impuesta “desde arriba”.
* La fórmula de los doctores, dicen ellos mismos, hablará de gabinete cuando se defina la elección de gobernador, lo cual puede leerse sólo de una manera: a la ciudad le quedará lo que sobra del gobierno si es que ganan el gobierno, o será el aguantadero del gobierno si es que pierden el gobierno.
* “Camau” Espínola corre solo. Por el momento la suya es una carrera contra el viento. Sostiene su candidatura con altibajos: no por su valía, ni por las acciones que despliega ni por las encuestas, que lo acompañan (obviamente, por la soledad del escenario), sino porque esta es una carrera de resistencia, para lo cual, entre otras cosas, hace falta, además de inteligencia y unidad estratégica, recursos y avales. Y en el peronismo correntino, tal como están las cosas, pocos garantizan las cuatro cosas.
* En el Gobierno la cosa transcurre de manera ambivalente. Envalentonados por el triunfo de Capital, muchos ya se reparten la provincia. Pero creció la interna producto de esa misma elección, lo que estiró las caras de los supuestos elegidos que supuestamente no serán los elegidos.
* Es verdad, de todos modos, que una cosa es jugar a la interna lejos del poder y otra muy distinta es desafiar al poderoso desde adentro mismo de un poder que lleva años no sólo reproduciéndose en sí mismo, sino generando condiciones de desarrollo para muchos personajes que verían sus cuentas más bien raídas si intentan lo mismo en el sector privado.
* Dinero por obediencia parece ser la consigna. Solo eso. No es tanta molestia como el espanto de tener que levantarse, 16 años después, a trabajar por cuenta propia, o para una empresa no tan generosa como el Estado. Es esa, además de la figura potente y exitosa de Ricardo Colombi, lo que mantiene a las masas, y a dirigentes que se detestan, calladitos y bajo el mismo techo.
* No los une el amor, sino el espanto del llano.
* Hubo desafíos y berrinches, amenazas de renuncias y algunas reuniones a los gritos. No fue en el PJ, que a juzgar por las acciones de sus dirigentes aprendió a disgregarse en silencio.
* Esta vez todo pasó en la mismísima casa de Gobierno, excediéndola. Fue tanta la cantidad de gente que operó (los últimos 15 días) para uno y otro bando, que puso en guardia al propio Colombi, quien no tuvo más que cortar por lo sano. Eligió al elegido, al que lo formó personalmente desde hace largos años, y abrió la puerta. El que no está de acuerdo, dijo una vez más, puede irse. La puerta se cerró y, por lo que se sabe, todos siguen adentro.
* Inteligente juego de Colombi sostenido sobre las mentiras de las fechas y las intrigas palaciegas en cuanto a la elección de su sucesor, que mantiene a los medios y a la gente de a pie en situación de una “gigantesca” expectativa que de otro modo no sería tal.
* Gol de “Lalaca”, que lo único que hace es parar la pelota y manejar los tiempos. (De hecho, cierto o no, Horacio Ricardo Colombi, lo primero que dijo cuando ganó en 2013 fue que ya tenía el nombre de su heredero).
* Ambos frentes mayoritarios motorizados por la UCR y el PJ niegan todo, pero transcurren sus días en el marco de una sórdida interna que puede sacudir estanterías.
* Y mientras tanto las Paso: creación del kirchnerismo que no usa el kirchnerismo. Blanco perfecto del macrismo que discursea una cosa, pero hace otra. Tampoco Cambiemos usa las Paso, lo que demuestra lo rápida que es la clase política, aun la que se jacta de distinta, para sucumbir ante las delicias autoritarias del dedo.
* En Corrientes, propios y ajenos, todos ellos antikirchneristas, critican la dedocracia, pero miran hacia otro lado cuando pasan frente a la vereda de ECO+Cambiemos, que tiene bien guardadas las urnas, lo que generó reacciones de dirigentes como Ingrid Jetter o Gustavo Canteros. Así de cínicos son. Y los que acusan recibo del golpe se defienden atacando: ni Jetter ni Canteros llegaron a dónde llegaron por medio de sufragio interno. Ni más ni menos que la persistencia del error por conveniencia coyuntural.
* Pobre Lisandro Almirón que quiso ir a internas en el frente oficial, olvidando que para eso necesitaba una carta democrática que no estaba disponible.
* En fin. Todo está en movimiento. Para muestra, lo que pasa en Buenos Aires: Cristina tomó de Durán Barba lo que Durán Barba tomó de Obama lo que Obama tomó de lo que hacían otros y otros y de allí hasta los griegos. Pero el PRO reclama el copyright. Hace unas horas, incluso, el ministro Frigerio sugirió que CFK copió tanto, que sólo le faltan los globos amarillos.
* Al cruce de todos salió Randazzo. De Massa por su oportunismo de siempre. De su ex jefa Cristina por su soberbia galopante. Y del macrismo porque, según el ex ministro kirchnerista, Macri, Peña y Frigerio, entre otros, tomaron lo peor del kirchnerismo: crucificar al que piensa distinto.
Así está hoy la cosa. Nada cambia. Pura pirotécnica. Y sin querer queriendo, ya estamos empezando el segundo “segundo semestre” al que alguien alguna vez marcó como el punto de partida para que algo pase.

Marcelo Leiras: “Cristina sigue haciendo lo mismo desde 2011”

Lo que pasa es que el compromiso ideológico de los votantes es consecuencia y no causa de las alianzas de los candidatos. Suponete que sos un votante de centroizquierda. Una vez votás a Binner, otra a Stolbizer. Pero los tipos se te van corriendo. No es que vos cambiás, se corren ellos.
Probablemente los únicos que no se corren son la izquierda clasista, pero el resto son muy volátiles en su política de alianzas. ¿Eso quiere decir que la gente no tiene convicciones fuertes? No, eso quiere decir que los candidatos buscan maximizar lo que creen que les conviene más en cada momento. Y también tienen políticas de muy corto plazo.
Si vos te movés mucho ideológicamente, por ahí maximizás en el corto plazo pero minimizás en el largo plazo. Me parece que la volatilidad del electorado es más reflejo del híper-cortoplacismo de los dirigentes. Y sin duda creo que la ideología es un fenómeno muy importante para explicar el comportamiento electoral.

Este es un extracto antojadizo de una muy buena entrevista de Eduardo Castilla para La Izquierda Diario, en la que Marcelo Leiras habla de las Paso: pero en realidad, habla de historia, del presente y del futuro político argentino. Vale la pena tomarse unos minutos para entender la realidad que vivimos:

Leer la nota completa acá:

Marcelo Leiras: “No es novedoso lo que ocurre, Cristina sigue haciendo lo mismo desde 2011”

Las paso, un método para validar la dedocracia

Parte de mi participación en el programa Equipo de Noticias de Canal 13 Max. Si no lo viste el domingo, podés hacerlo por acá.

El programa completo, aquí:

Equipo de Noticias: Con todos los temas de actualidad política…

[OPINÁ EN VIVO] ? Equipo de Noticias – Invitados especiales: Eduardo Tassano y Emilio Lanari – Javier Rodriguez – el Dr. Hermindo Gonzalez ??Participá/opiná/Debate en las redes con el hashtag #EquipoDeNoticias

Dikirim oleh Radio LT7 AM 900 pada 18 Juni 2017

Las 10 lecciones de la elección Capital

Cuáles son las lecciones que han dejado las elecciones del pasado domingo 4 de junio en Capital? ¿Puede hacerse un análisis cualitativo, por encima de los números, aunque sin desconocerlos? ¿Hay espacio, en una democracia incipiente como la argentina y correntina para desafiar a la mayoría? ¿La gente que es acarreada para votar, lo hace con libertad? ¿Vota libremente quien por el contrario va por sus propios medios? ¿Es posible la libertad en una provincia donde manda el Estado por sobre todas las industrias? ¿Si ese genérico inconmensurable que se cataloga como “la gente” aprendió a votar -como dicen algunos-, por qué la lógica de todos los partidos políticos sigue siendo la del siglo XIX? ¿Para qué el acarreo, la bolsita, la plata de regalo, y la inmensa cantidad de souvenirs electorales, si la gente vota a conciencia?
En esta nota trataremos de entender (sin pretensión de agotar ningún análisis) dónde está la fuga: si en la mirada de quienes creen en la estructura que estructura -al decir de Bourdieu-, o en la hipocresía de quienes pregonan el humanismo tratando a los humanos como animales (de granja, por su docilidad). Ganó Tassano y este es un estado de cosas, el mismo si hubiese ganado Ríos, porque el sistema los atraviesa a ambos y los excede, generalizándose sin fin.

Lección 1
“Los partidos políticos triunfan o son destruidos por sus conductores. Cuando un partido político se viene abajo, no es el partido político quien tiene la culpa, sino el conductor”. Juan Domingo Perón

Siguiendo esta máxima peronista, Fabián Ríos es el responsable absoluto de la derrota del domingo 4 de junio. A su favor puede decirse que asumió inmediatamente la culpa y el cargo. No sólo reconoció su yerro, sino que lo hizo sin desparramar imputaciones. Y en el mismo acto, en el marco de un desusado republicanismo, saludó al vencedor, Eduardo Tassano, actitud que terminó por descomprimir todo el proceso que concluyó el jueves último con el acta de cierre y validación de las elecciones tras el escrutinio definitivo que arrojó este resultado: el cardiólogo radical aventajó al ingeniero peronista por 7.763 votos.
Pero como Perón hay para casi todo, podría decirse, asimismo, que el gran ganador del domingo fue el gobernador Ricardo Colombi: el radical más peronista de los que tienen algo de vida en el escenario nacional. Y esto, entre otras cosas, por lo que sigue:

Lección 2
“Para conducir a un pueblo la primera condición es que uno haya salido del pueblo, que sienta y piense como el pueblo. Quien se dedica a la conducción debe ser profundamente humanista: el conductor siempre trabaja para los demás, jamás para él. Juan Domingo Perón.

Esta frase del General, provocadora como todas, sustenta en parte el discurso de campaña de Colombi: cercanía y empatía con la gente de a pie. El humanismo entendido como aquel en el que nadie es más que nadie. Evidentemente, aquí hay una clave: el discurso del humanismo se impuso al de la planificación estratégica, despersonalizada. Los planes derrotaron a las obras. Triunfó el corazón por sobre las tripas. Al fin y al cabo, como dice el Gobernador, el asfalto no se come. Sí se come con el producido del trabajo (que es lo mismo para el albañil que para un asistente social), pero en el PJ no alcanzó el tiempo ni la inteligencia para explicarlo fácil.

Lección 3
“Nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía”. Simón Bolívar.

El pueblo de la Capital entendió esto hace rato. Tanto, que no le dio la reelección a nadie desde que puede hacerlo. En su historia no hay más que cuatro años para demostrar valía.

Lección 4
“La democracia es el proceso por el cual la gente elige al hombre a quien culpar”. Bertrand Russell

¿Culparon los capitalinos a Ríos, castigándolo con el voto? ¿De qué? ¿De haber hecho un acuerdo no sabemos con quién ni para qué? ¿Quién lo traicionó? ¿Lo culparon por tratar de exculparse del kirchnerismo? ¿O por kirchnerista cobarde? ¿Por haber despreciado a los propios que traccionaron votos capaces de darle la elección? ¿Lo culparon de soberbio como vociferan hoy algunos “compañeros”, agazapados para dar el zarpazo y dejarlo en el camino? ¿Es cínico el electorado o lo son los dirigentes? ¿Por qué el respeto que no fue posible durante el proselitismo recién apareció después? Apenas cerraron las urnas salieron (muchos) a reconocerle al Intendente su don de gente y su buena gestión, que entre otras cosas, eleva la vara para el médico que lo sucederá…

Lección 5
“Me hierve la sangre al observar tanto obstáculo, tantas dificultades que se vencerían rápidamente si hubiera un poco de interés por la Patria”. Manuel Belgrano

El domingo ganó una pretensión: reinsertar a la ciudad en el mapa político nacional. Una pretensión porque ocurriría recién a partir de diciembre (¿Hay que esperar hasta entonces?). Y porque la alineación total Nación-Provincia-Municipio se dará, o no, cuando se elija gobernador. Recién entonces sabremos si la ciudadanía está pensando en alinear o en cambiar y repartir el poder. Es una pretensión, finalmente, porque generalmente no ocurre. Siempre por H o por B, pero no ocurre, porque vencen las mezquindades por sobre el amor a la patria. Y cuando esto ocurre, desde el Estado no es otra cosa: es la antirepública, sin más.

Lección 6
“La democracia no es más que el gobierno de las masas, donde un 51% de la gente puede lanzar por la borda los derechos del otro 49%”. Thomas Jefferson

Esta idea fue pensada y dicha entre los siglos XVIII y XIX. A la luz de nuestra realidad nacional nunca abandonó su vigencia. La grieta nos atraviesa, y lejos de disolverse, como prometieron algunos, se profundiza. Dijo Fernández Díaz en La Nación (hace 5 días) que Durán Barba mandó a insistir en el tema. He allí un problema, porque el macrismo que ganó prometiendo desterrar el kirchnerismo está cayendo en la misma trampa, usando las mismas mañas, matando con las mismas armas. Han demostrado no tener empacho en apelar a la fortaleza del Estado para seducir o comprar voluntades. Las elecciones del domingo lo demuestran. ¿No era eso lo que había que desterrar? ¿La billetera sigue estando para premiar y castigar? ¿En qué quedamos entonces? ¿Está bien que las inauguraciones y los anuncios de obras se amontonen las dos semanas previas a las elecciones, para después aletargar todo el funcionamiento estatal?
“La victoria no da derechos, sino obligaciones”, dijo Colombi el domingo del triunfo. Ojalá, para empezar, se entienda que el triunfo fue posible por la mitad más uno. La mitad menos uno cree en otra cosa. Y su dignidad no puede ser apaleada por una circunstancia electoral.

Lección 7
“Sigan a ideas, no sigan a hombres, fue y es siempre mi mensaje a los jóvenes. Los hombres pasan, las ideas quedan y se transforman en antorchas que mantienen viva a la política democrática”. Raúl Alfonsín.

Agotado constitucionalmente el ciclo más personalista de la historia reciente de Corrientes, corporizado por Colombi, este y los suyos dieron un vuelco: ahora ya no importan los nombres, sino el proyecto. Casi como pasó con el kirchnerismo, cuando al final del camino se encontraron sin frutos. Ello no obedece a otra cosa, sino a no haberse preocupado por la siembra.

Lección 8
“El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”. Winston Churchill

Si algo quedó demostrado el domingo es que Colombi, corriendo con ECO+Cambiemos como vehículo electoral, es invencible. Salió de atrás, remontó, produjo el quiebre y ganó. Es, el Gobernador, una máquina electoral de una efectividad tan alta, que después no traduce esa efectividad en la gestión. Hay números que lo corroboran (pobreza enorme y estructural, falta de trabajo, niveles educativos bajos, mortalidad infantil alta, falta de infraestructura, caminos, energía, y muchos etcéteras que se apilan a los años que lleva de ejercicio). Lo mismo puede decirse de Cristina Kirchner. O de Camau Espínola. Son más candidatos que estadistas. ¿Por qué? Por el objetivo de su mirada.
Asimismo, el “ya ganamos” de Ríos, sustentado en encuestas fallidas, lo coloca en las antípodas, recordándole, en el mismo acto, un viejo saber popular: nunca es bueno cantar victoria antes de tiempo. Y menos si el competidor de enfrente es Colombi. El día que el PJ entienda que ir a las urnas con el jeque del paiubre no es ir a misa con la Madre Teresa, tal vez podría enderezar su rumbo electoral. Después, podrá empezar a ver cómo llegar a la gente, que son cosas distintas, por supuesto.

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Estos párrafos no tienen la intención de quedarse en la liviandad de una chicana discursiva. Se sostiene en la idea-deseo de que alguna vez, el esfuerzo, sacrificio, inversión de recursos humanos, técnicos y económicos puestos en una campaña electoral, se presten de la misma manera a la gestión de un gobierno exitoso, porque el producido de un mal gobierno no afecta al gobierno, sino a los gobernados.

Lección 9
“Si no hay comida cuando se tiene hambre, si no hay medicamentos cuando se está enfermo, si hay ignorancia y no se respetan los derechos elementales de las personas, la democracia es una cáscara vacía, aunque los ciudadanos voten y tengan Parlamento. Nelson Mandela
La cosmovisión de Mandela, galvanizada en la realidad sudafricana, es universal porque bien puede aplicarse a Sudamérica toda, Argentina y Corrientes incluidas. Las estadísticas le darían la razón, se tome el Indec que se tome.

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Para terminar, dos visiones. Una pesimista y otra optimista de la política. También, dos posturas que se fundamentan teóricamente desde veredas opuestas, desde trayectorias personales y hasta de clases sociales distintas, para que cada uno haga la síntesis que mejor prefiera.

Lección 10
a. “Para mí la democracia es un abuso de la estadística. Y además no creo que tenga ningún valor. ¿Usted cree que para resolver un problema matemático o estético hay que consultar a la mayoría de la gente? Yo diría que no; entonces ¿por qué suponer que la mayoría de la gente entiende de política? La verdad es que no entienden, y se dejan embaucar por una secta de sinvergüenzas, que por lo general son los políticos nacionales”. Jorge Luis Borges
b. “Pertenezco a una generación que quiso cambiar el mundo. Fui aplastado, derrotado, pulverizado, pero sigo soñando con que vale la pena luchar para que la gente pueda vivir un poco mejor y con un mayor sentido de igualdad”. Pepe Mujica

Llegar hasta aquí es sólo darse cuenta de lo relativo de las cosas. Entender la necesidad de ver la vida como un devenir, donde del camino es la lucha lo que importa. Al fin y al cabo, como dijo alguien, ECO no hace más que ganar elecciones. Y el PJ no más que perderlas. No es así si se mira a 4 u 8 años. ¿Pero y si se mira a 40?

Elecciones en Capital: ¿Quién ganó y quién perdió?

Quién ganó y quién perdió en la elección de ayer en Capital? La pregunta excede los nombres, aunque los tiene, y avanza más allá para sustentarse en conceptos.
Ayer ganó Eduardo Tassano y eso es lo que dicen los números: inobjetables cuantitativamente, pero también cualitativamente, porque se impuso en eleciones limpias y en los dos sistemas de votación. Tassano ganó en papel, pero también con la boleta electrónica. Y más allá de las diferencias porcentuales, que fueron exiguas (no más de 8 mil votos según el escrutinio provisorio, muchos más de los 3 mil de diferencia con los que Ríos ganó la elección de 2013), el cardiólogo radical fue paciente y se tomó revancha de lo sucedido en 2009. En aquel momento era favorito en todas las encuestas, pero ganó Camau Espínola. Ahora, a 8 años vista, la cosa fue exactamente al revés.
Ganó Emilio Lanari y su prestigio de médico que potencia cualquier lista, que desde hace tiempo viene siendo la de Encuentro por Corrientes.
Ganó el presidente Mauricio Macri, que aceleró el proceso e intensificó los apoyos en los últimos días, él y todo su gabinete, sustentando una candidatura que trae con la victoria un tiempo de análisis promisorio para lo que vaya a suceder en adelante en el país e incluso en la provincia.
Ganó Ricardo Colombi, que esperó para meterse en la campaña y lo hizo a sabiendas de que su contracción al trabajo podría revertir cualquier adversidad, que las hubo en el camino hacia la elección de ayer: internas y externas.
El gobernador, además, volvió a mostrar su valía: para afuera ganado una nueva elección y para adentro, mostrando una vez más quién es el que tiene los votos en la alianza, lo que no es menor de cara a lo que viene.
Ganó Colombi y su concepción de la política. Su habilidad en el juego. Su manera de hacer ver fortalezas allí donde hay amenazas. Ganó su concepto colectivo, de que el equipo está por encima de las personas, aun cuando él y su personalismo desmientan eso que dice. Hay en el trato de Colombi con el electorado, una relación acrítica muchas veces, pero que sirve para ratificar su condición de caudillo. Una y otra vez, a lo largo de 16 años.
Ganará también la ciudadanía, si es que se llevan adelante las promesas del candidato triunfador. Porque más allá de la fórmula, ganó ayer, evidentemente, la necesidad de los capitalinos de creer que es posible alinear la administración local con una provincial y nacional.
Ganó la potencia de una fórmula construida sobre individualidades parecidas. La paciencia. La solidez de los equipos que supieron esperar los momentos, pese a que también (como todos) echaron mano a las mañas de las viejas prácticas políticas para quedarse con el triunfo. Con la naturalización de las dádivas. Con la normalización de la utilización de los recursos del Estado para hacer proselitismo. Con la re-estigmatización de la gente sumida en su pobreza, que fue una y otra vez presentada como trofeo en los actos donde se los premia con una nada.
Aun así, Tassano y Lanari, en tanto médicos en contacto permanente con la gente, fueron creíbles para la mayoría del electorado cuando hicieron sus diagnósticos y presentaron las soluciones para los problemas de la ciudad. La ciudadanía creyó en los planes estratégicos y en las obras a concretar para reinsertar a la ciudad en un esquema mayor. Lograron -ambos- que la mayoría del electorado crea que es posible hacer ahora lo que no se hizo en tanto tiempo.

 

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Ganó la estrategia de colectoras, que si bien socavó el esquema legislativo del nuevo binomio ejecutivo, fue determinante para fundamentar el triunfo del doctor Tassano.
Ganó la apuesta al triunfo. ECO+Cambiemos puso toda la carne al asador arriesgando mucho, pero cobrando el doble: en esa lista se meten la participación presidencial, lo de Colombi, lo de Tinelli, los asuntos que se jugaron en las zonas bajas de la política. “Es la guerra”, dijo Colombi, y en esa línea ganó la primera batalla.
Ganaron los planes de obras necesarias para la ciudad: el plan hídrico, de seguridad, de trabajo, de gestión de residuos y de medio ambiente. Ahora empieza la transición, que será larga. Habrá que gestionar, por tanto, las ansiedades, pero también las responsabilidades. ¿Si hay un problema mañana, la ayuda llegará recién el 10 de diciembre? Habrá que ver.

 

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Ayer ganó el querer pertenecer; el no querer quedarnos afuera de nuevo. Ganó el cambio, el sí se puede; el pavimento no se come, aquello de que las operaciones de prensa no nos mueven el amperímetro.
Ganó el sistema electoral electrónico. Si había alguna duda sobre su implementación, ayer fue vencida. No sólo por los resultados, sino por los tiempos. Por la necesidad que tiene Corrientes de conocer pronto los resultados. Ayer votó un solo distrito. Sólo fueron dos categorías. Cerca de la medianoche recién estuvieron los resultados. Inaceptable.
Por eso, sin temor al equívoco, el primer y gran derrotado de la elección de ayer, puede decirse, es el sistema arcaico de votación en papel, que, por si fuera poco, fue enancado al sistema espejo que beneficia a algunos, pero a cambio de una confusión generalizada.
Pero no es el único derrotado. También lo fueron las encuestas y los encuestadores, como en 2009.

 

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Ayer perdió también Fabián Ríos. Perdió su soledad, su estrategia electoral de ir contra viento y marea a dar una batalla contra la Provincia y la Nación. La estrategia electoral y la comunicación de una buena gestión que dividió el electorado, pero que no alcanzó para la continuidad.
Perdió Ríos porque la valoración, que hace el electorado sobre su persona y su capacidad de mando, no se tradujo en votos para la continuidad del contrato social que él mismo planteó en el plebiscito que hizo ayer. Porque no lo vieron cercano a la gente y porque el lastre de la honestidad y la transparencia de gestión, en tanto antiguo personero kirchnerista, fue bien explotado -negativamente, claro- por ECO+Cambiemos. Las denuncias mediáticas en contra hicieron mella.
Perdió también la fórmula con Any Pereyra porque el Partido Liberal no tuvo boletas y porque la abogada y escribana, al final, traccionó menos que Lanari desde su lugar de consorte política.
Perdieron Ríos-Pereyra porque no pudieron contener a dirigentes como Sonia López y los suyos, y porque la estrategia en la grilla de concejales fue buena en si misma, pero mala para la fórmula a intendente y vice. Todo lo contrario fueron las colectoras a favor de Tassano.
Perdió Ríos porque prendió la percepción de que no estaba trabajando en los temas que necesitaban los capitalinos, y porque no tuvo una propuesta superadora más allá de la continuidad.
Perdió Ríos. Ganó Tassano. Y Colombi regaló a los suyos más tiempo para el festejo aun mintiendo: no anunció el nombre del candidato a gobernador como vino amagando desde el año pasado. Se reservó la mesura para seguir mensurando el poder, un talismán que sigue de su lado.

Campaña sucia, política hedionda

Qué elegirá Capital el próximo 4 de junio? ¿Cuáles son las variables en juego en esta ciudad histórica sacudida en sus bordes por la inundación? ¿Qué importancia tienen las personas o los partidos que corren tras el sillón principal de 25 de Mayo y Mendoza? ¿Importa más el prestigio o el carácter? ¿El conocimiento personal o la estructuración de un equipo?
A poco más de 20 días para las elecciones, hay dos empresas que están prosperando en Corrientes: las que se dedican a hacer encuestas y las que se encargan de decodificarlas y luego de actuar en consecuencia. Estas últimas son las compañías más diversificadas, porque son las que trabajan con productos creativos, las que asesoran en estrategias y las que articulan soluciones de permanencia para los puntos altos y de subversión para los aspectos negativos de cada candidato. También prestan servicios sanitarios, porque la mayoría se dedica a los desagües de la política maquinando y difundiendo productos que se inscriben en el submundo de la política con el genérico de “campañas sucias”.
Corrientes no está inaugurando nada en materia de política comunicacional, hay que decirlo. Las traiciones, cruces, pases de factura; la ventilación de trapos hediondos y los carpetazos llenos de resentimiento con los que se nutren ciertas “informaciones” existieron siempre, causando mayor o menor daño según el caso. Hubo campañas en las que se alternaron mitines con sepelios, por lo que la marcha actual de la carrera electoral es más bien nimia en los términos primitivos de la política correntina.
Desde el punto de vista creativo es la campaña más insulsa del último tiempo (pese a algunos destellos de lucidez teórica), pero no obstante viró su estado zen y cayó en una ferocidad desusada cuando echó mano a una variante que ofrecen los pozos negros de la política: los operativos de prensa, que hay que reconocer también, encuentran siempre mano de obra disponible entre el colectivo periodístico. Esta vez fue un medio televisivo porteño el que ofertó su pantalla al mejor postor para tallar en la discusión correntina.
Amigos del dinero más que del dato o del hecho –en tanto insumo aspiracional de la verdad-, ciertos comunicadores posaron sus garras sobre Corrientes no para vencer la censura (cosa que solía suceder cuando los valores eran otros) sino para tirar basura de uno y otro lado. Para enlodar y sacar ventajas, no porque les interese el futuro de la ciudad que rara vez visitan, sino porque Corrientes está adelantando la disputa nacional de este año y ofrecerá, el 4 de junio a la noche, un dato electoral objetivo con el cual hacer análisis, aplaudir a los vencedores y condenar a los vencidos, hacer ajustes o simplemente tirar la toalla.
El resultado de la elección de Corrientes se nacionalizará o localizará de acuerdo a los intereses de quien lo esgrima. Y ya hay argumentos de uno y otro lado, según se gane o se pierda. Tanto en “Haciendo Corrientes” como en “Encuentro por Corrientes” hay especialistas en este arte, aunque la delantera la lleven los voceros de Salta y Mayo, acostumbrados -tal vez por el ejercicio dilatado del poder- a usufructuar la memoria cortoplacista de la gente.
Por esa claraboya, por ejemplo, se metió en esta campaña como un valor, eso de que por fin la ciudad y luego la provincia alinearán los planetas con el Gobierno de la Nación.
La sintonización del tridente Nación-Provincia-Municipio fue siempre una pretensión de la política. Una meta democrática a alcanzar, pese a que la historia de Corrientes desmienta que esa haya sido alguna vez una posibilidad institucional, sobre todo desde la irrupción de los grandes partidos nacionales que quieren someter, más que respetar la diferencia sustentada en la pluralidad. Los padres fundadores de la institucionalidad local ya advirtieron, al menos dos siglos antes, que federalismo político sin federalismo económico es lo mismo que nada o, peor, porque oficializa la dependencia. Basta con leer los tratados de Pedro Ferré de 1830 (insospechados de kirchnerismo o macrismo) para ahondar en el tema.
Por lo demás, los correntinos sabemos de sobra como opera esa independencia política desfinanciada. Por eso mismo, el discurso de relaciones carnales que hoy venden como la panacea los cancerberos del colombismo, se da de bruces con el discurso de los (mismos) cancerberos del colombismo que dicen que las cosas de Corrientes las resuelve Corrientes.
Se da de bruces con lo que ha sucedido en los últimos tres lustros, pese a que hubo ocasión de sobra para concretar esa tan ansiada (y hoy muy conveniente) meta del acuerdo multilateral entre los tres niveles del Estado.
Nadie dice que ser parte de la provincia, el país o el mundo no constituya una fortaleza para una ciudad como la de Corrientes, que es víctima de ninguneos varios desde hace largo tiempo. Tal destrato afectó a nuevistas, radicales y peronistas. A todos por igual. Sino que lo digan las víctimas del delarruismo-kirchnerismo-macrismo en las cuatro etapas del colombismo: Nora Nazar, Carlos Vignolo, Camau Espínola y Fabián Ríos.
Pero una cosa es la discriminación por diferencias ideológicas y otra muy distinta es aceptar que la alienación es la única salida posible, porque eso sería negar los beneficios del reparto del poder -siempre saludable en una democracia- y tributar mansamente a las hegemonías a las que ciertos dirigentes parecen bastante afectos.

No se trata aquí de machacar siempre sobre la postura a veces medieval del Gobierno de Corrientes para lograr su subsistencia en el poder (cosa que se acompaña del volumen político de Ricardo Colombi y su contracción al trabajo político-proselitista). Pero no hacerlo es aceptar que lo que dicen sus más encumbrados dirigentes es real: una verdad revelada o el camino seguro de la salvación, como en la Edad Media: en nombre de Dios, cualquier tropelía.
No poner en duda ese pensamiento es aceptar sin más el discurso único que se propala oficialmente mientras al mismo tiempo se denosta al kirchnerismo por haber cultivado el árbol del “relato”. (El cinismo no es exclusividad de un gobierno, pero algunos abusan).
Hace unos días, en la exposición de candidatos organizado por la Iglesia Católica, un aspirante salió desafiante a reclamar transparencia. Llamativo, puesto que representa a una alianza muy reticente a mostrar declaraciones juradas, cuentas de inversión, la marcha de los presupuestos, datos educativos, de salud o de seguridad. Llamativo brío del reclamo al otro, además, porque no hace mucho calló ante la posibilidad de una re-reelección, oposición fundante de su partido, pretendidamente republicano.
La prensa puede equivocarse. Este cronista puede hacerlo, pero a riesgo de plantear una visión distinta del realismo mágico que se multiplica uniformado por las usinas oficiales. Callar es otorgar. Y Corrientes padece cuestiones que difieren de los discursos que blanden quienes tienen más intereses en la continuidad de sus becas que en el crecimiento y desarrollo de un colectivo social que vive en una ciudad con carencias y chatura de horizontes.
A los correntinos nos pasa de todo. No estamos bien y sólo empeoramos con las promesas de siempre de que vamos a estar mejor.
Subidos al tren de la estadística, los correntinos en general y los capitalinos en particular se sienten inseguros y visualizan la temática como una de sus principales dolencias. Es una ciudad que ve crecer dramáticamente sus parámetros de violencia y de marginación asociada con la droga. Por si fuera poco, la economía está estancada (desde Nación para abajo) y repercute en la prestación deficiente de servicios elementales, como los de salud, educación y vivienda. Hasta ahí nada que nadie medianamente informado no conozca, más allá de que la mercadotecnia gubernamental insista en que vivimos en el país-provincia-municipio de las maravillas.
Los nuevos datos -en constante movimiento- tienen que ver con la economía. Los correntinos califican muy mal a la política económica, y si bien esos resortes son nacionales y eventualmente provinciales, se reclaman soluciones a todos los niveles dirigenciales, por lo cual será una variante a tener muy en cuenta en las elecciones del próximo 4 de junio.
Corrientes transita además un momento de inestabilidad política de cara a futuro. Como nunca antes se siente ya la ausencia del líder “modelo Colombi”, que para propios y extraños es un modelo cómodo. La oposición puede criticarlo fácil (aunque sin mucho éxito) por la enorme cantidad de flancos abiertos que deja la tosquedad de sus movimientos. Los propios encuentran en él una argamasa que evita la diáspora, pero también a un gestor que les soluciona problemas e incluso cura sus heridas. Una voz de mando a la que finalmente todos se cuadran, más allá de que alguno, enojado, lance un par de ladridos, más a la luna que a la cara del amo.
A Colombi se le puede endilgar el desencuentro consuetudinario de sus palabras con sus acciones, pese a la pila de años que lleva en el gobierno. Pero el hombre sabe que el funcionamiento sistematizado del tema salarial lo aleja de cualquier zozobra. En una provincia que básicamente vive del Estado, no es un dato menor.
Habrá que ver si Eduardo Tassano logra acarrear para él esa fortaleza. Lo que Ríos puede exhibir en ese punto es más concreto: paga los sueldos lo mejor que puede en tiempo y forma, pero no hace de esa cuestión un bastión electoral. Está centrado más en las obras y en las directrices de la nueva ciudad, que es Santa Catalina; lo que le vale, ciertamente, las críticas más fuertes: “La gente no come asfalto”, le enrostra el Gobernador. “La ciudad es más que Santa Catalina”, dispara Sonia López, la otra candidata.
El asunto es que más allá de todo los capitalinos se sienten orgullosos de su ciudad y de sus tradiciones. Algunos incluso recomiendan vivir en ella, aunque tengan, en paralelo, una larga lista de temas no resueltos, muchos de los cuales afectan la imagen de la gestión municipal.
Por lo tanto, ¿qué votarán los capitalinos el 4 de junio? ¿A quién o a qué frente?
Hay cierto consenso entre los analistas. Los capitalinos votarán por quienes creen que pueden aportar soluciones a los problemas de inseguridad. Por quienes generen condiciones para paliar la erosión de los bolsillos como producto de la inflación y de la política económica que no encuentra rumbo cierto. Votarán por quienes garanticen la continuidad de las obras públicas que mejoren las condiciones de vida de la gente y por quienes garanticen la prestación de servicios de calidad.
Otro punto de consenso: la falta de obras estructurales y la inseguridad son problemas integrados que permean a todos los estratos sociales y capas etarias. La mayoría, asimismo, cree que muchos problemas no se atienden por falta de dinero o de atención de los estados supramunicipales.
La mayoría de los capitalinos siente frustración por los niveles elevados de pobreza, por la discriminación y el desprecio del que son objeto desde hace años. No obstante, se sienten a gusto en su ciudad, pero también la califican de peligrosa y con delito en aumento, relacionado a la falta de oportunidades y de trabajo. Dicen que progresa poco y que la gente ha perdido los valores de la educación y el respeto. Se jactan de tener en Capital un punto turístico-cultural de relevancia y al mismo tiempo reconocen el esfuerzo que se hace en la Comuna para atender el déficit de viviendas generalizado en la provincia.
Lo mejor conceptuado, pese a lo que uno puede llegar a creer: la recolección de residuos. Lo peor: la transparencia en el manejo del dinero público. Quizás por esto no sea casual que los operativos mediáticos contra el intendente Ríos apunten a esa matadura.
¿Quién ganará la elección? Sería una insensatez arriesgar un nombre. Se puede decir no obstante que será una elección polarizada que premiará al que mejor responda a las demandas concretas, esbozadas más arriba, no al que malgaste recursos en Buenos Aires para comprar materia fecal (las bananas con la cara de Tassano; las casas no construidas de Ríos; Colombi y el narcotráfico; Cemborain y los medicamentos firmados, Perugorría y la financiación de la campaña de Espínola) con olor a desesperación.

Desestimado doctor Dindart

(Domingo 03 julio 2016).

Desestimado doctor Dindart. Me atrevo a escribirle esta carta porque no estoy seguro de poder soportar, con usted presente, una conversación calma sobre el tema que, dado los acontecimientos, al parecer lo consterna, tanto, que es capaz usted mismo, sin ayudas, de cometer varias veces el mismo exabrupto.

No es que importe lo que piense, pues está en su derecho de hacer lo que le parezca. De última es su problema. No se puede tampoco, por respeto a su investidura, intentar siquiera que usted deje de cometer sus imprudencias. Pero preocupa un tanto que piense lo que piense en su rol de representante de un pueblo que -a juzgar livianamente, como usted mismo enseña- desprecia profundamente.
Está claro que nada garantiza que estas palabras puedan significar algo para usted, pues se confesó “insensible” ante sus pares, pese a su condición de pediatra. Eso sería mucho pedir para un completo desconocido como yo, sobre todo si usted no hizo un acto de contrición cuando se lo pidió su amigo personal el gobernador Ricardo Colombi, que hizo todo lo que estuvo a su alcance para protegerlo cuando, como ministro, lo hundió en las barbaridades de sus palabras, contradiciendo el mensaje de cercanía y comprensión que pretende hacer llegar a la ciudadanía el Gobierno de Corrientes del que usted es parte.
Podría decirse que mucho le debe usted a su amigo el Gobernador, que en vez de degradarlo encontró una salida decorosa pese a su comportamiento. ¡Lo puso en una lista, Julián! ¡Lo hizo legislador nacional, para que ahora usted vuelva sobre sus pasos!
El asunto, desestimado, es que usted ya no sólo no está en Corrientes paseando su insensatez sino que representa a la provincia en el Congreso de la Nación, entidad que le confió (vaya a saber por qué) la presidencia de la Comisión de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia, como parte de un gran entramado político que tiene a su partido, la Unión Cívica Radical, como socio del frente gobernante Cambiemos.
Es saludable que haya renunciado a la comisión. También es saludable que usted sostenga lo que sostiene. ¿Por qué? Posiblemente crea firmemente que las mujeres, sobre todo las más jóvenes, se embarazan para cobrar un plan, pese a que los números que usted mismo mandó a hacer en su época de ministro de Salud lo desmientan categóricamente.
Se le rescata en su obstinación, más allá del yerro, que crea que lo que dice es verdad y que en todo caso el arco político, sobre todo sus correligionarios, en realidad piensan lo mismo pero están tan absorbidos por la política que no les queda otra más que ser lo que son, una parva de hipócritas.
Puede que en algún momento de la historia usted consiga algo de paz con esto que lo aqueja, pero hoy no es el momento. Los que antes lo defendían, sus amigos de Corrientes, están obligados a negarlo más de tres veces, como pasó incluso esta semana, porque estamos cerca de una campaña; porque sus partidarios se juegan mucho más que lo que pueda valer su cabeza, y porque usted, ni más ni menos, cometió otro error grave en el sostenimiento de su verdad: dijo algo que ni el más facho de sus correligionarios diría, por más que lo piense.
Usted se puso a la derecha del propio Macri, diputado Dindart, lo que es mucho hasta para el más osado de los alcahuetes del poder. No puede dejarse llevar por la banalidad de “decirse encima”, más allá de que esté rodeado de gente que elabore las vicisitudes del mundo como usted.

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Déjeme decirle algo, Julián. Probablemente no cambie en nada la situación, pero es importante. No soportaría que usted leyera esta carta y crea que se funda sólo en apreciaciones libres, como las que usted garabatea para sostener sus equivocaciones.
Las estadísticas más actualizadas disponibles (sepa disculpar la ambigüedad, pero en Corrientes es difícil conseguir estadísticas) sostienen que la tasa de fecundidad adolescente tuvo un ligero incremento en el período interanual 2009-2010, pero se mantiene prácticamente estable desde 1990, desde cuando mandaba el neoliberalismo de Carlos Menem, aquel que pauperizó a la sociedad, ¿le suena?
En Corrientes, asimismo, desde el año 2011 se mantiene el índice de natalidad según las estadísticas difundidas por el Ministerio de Salud de la Nación y el informe elaborado por el Ministerio de Salud Pública local.
En cuanto a porcentaje de embarazos de mujeres jóvenes, hay un incremento escalonado en proporción al crecimiento poblacional desde 2001, estancándose entre 2006 y 2014, entre 19 y 20 por ciento.
Es raro que le diga esto Julián, créame, porque antes de ayer leía en un diario que su sucesor en el Ministerio de Salud, el doctor Ricardo Cardozo, confirmaba estos conceptos con datos oficiales, locales y nacionales, de cuando usted era funcionario, desestimándolo. Una pena.
Más aún. Una organización nacional “chequeó” sus palabras, ¿sabe? Esa organización, cuyo producido se puede ver en la página chequeado.com, insospechada de parcialidad, dijo que lo suyo es insostenible, Julián.
“No hay datos disponibles que prueben una incidencia directa de la AUH en el aumento de los embarazos. Un estudio alternativo da cuenta de un impacto sobre la fecundidad, pero se trata de un efecto moderado y restringido a cierto grupo”, concluyeron.
Por lo demás, cuesta creer que en “su” ministerio sus propios correligionarios quieran dañarlo. Pero déjeme decirle también, por las dudas, que al menos lo desconocieron, desde el ministro secretario general para abajo. Usted fue un problema para ellos esta semana, como lo fue reiteradamente cuando fue ministro.
Quisieron terminar con sus enchastres mandándolo al Congreso y lo único que lograron, a un puñado de meses de su asunción, es que usted magnificara sus deposiciones.
(Entre nos: ¿usted creyó en serio que mantendría un secreto en el Congreso desalojando periodistas de un recinto? ¿Si usted cree firmemente en lo que dice, por qué no quiere que la sociedad lo escuche?).
Debería asesorarse mejor, desestimado Dindart, que para eso el pueblo argentino paga buenos cupos. Ocúpelos al menos para no incinerarse y actuar como el carbón (prendido quema y apagado ensucia) con sus amigos que trabajaron duro para que usted sea diputado.
Como ciudadano uno se pregunta, diputado, si usted estaría a la altura de sus responsabilidades si no fuera porque es amigo del Gobernador. Uno se pregunta si le importa en serio la salud pública, la familia, la niñez y todo eso. ¿Le importan, Julián?
Usted fue ministro de Salud Pública en Corrientes durante muchos años y entre otras cosas ¿sabe lo que dejó?: muchos malos índices. Tantos, que ni siquiera vienen al caso. Hay médicos que dicen que su gestión fue desastrosa y lo hacen públicamente.
¿Podría hacerse cargo de ello alguna vez? ¿O no tiene tiempo más que para quejarse por medidas que otros desarrollaron para tratar de incluir a una sociedad como la nuestra Julián, muy pobre, estructural y culturalmente?
El gobierno que usted representa, Julián, está hace mucho tiempo en Corrientes. ¿Usted cree, en todo caso, que las condiciones para que las chicas se embaracen y cobren un plan dependen de un capricho adolescente?
Julián, ¿usted cree que una chica cargaría con un hijo, haciendo malabares con un plan de unos pocos pesos, si tuviera opciones de estudio, trabajo, vivienda digna y oportunidades de desarrollo personal y profesional?
En fin, diputado, no quiero que pierda más de su valioso tiempo con estas nimiedades.
Estoy seguro de que usted respetará esta opinión, aun las menos fundadas, pues es así como usted procede.
De cualquier manera, puestos a decir barbaridades, si las mujeres se embarazan por un plan que con suerte paga dos paquetes de pañales descartables, usted, que cobra unos varios miles de pesos por mes, ¿lo hace para decir lo que dice y actuar en consecuencia, es decir, estigmatizar, enjuiciar y condenar desde el más recalcitrante prejuicio y resentimiento poco menos que clasista?
Aunque si lo pienso me parece que es una barbaridad.
Perdóneme Julián.
No debería dejar que digan semejantes cosas de usted.

Atentamente.

 

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