Las 10 lecciones de la elección Capital

Cuáles son las lecciones que han dejado las elecciones del pasado domingo 4 de junio en Capital? ¿Puede hacerse un análisis cualitativo, por encima de los números, aunque sin desconocerlos? ¿Hay espacio, en una democracia incipiente como la argentina y correntina para desafiar a la mayoría? ¿La gente que es acarreada para votar, lo hace con libertad? ¿Vota libremente quien por el contrario va por sus propios medios? ¿Es posible la libertad en una provincia donde manda el Estado por sobre todas las industrias? ¿Si ese genérico inconmensurable que se cataloga como “la gente” aprendió a votar -como dicen algunos-, por qué la lógica de todos los partidos políticos sigue siendo la del siglo XIX? ¿Para qué el acarreo, la bolsita, la plata de regalo, y la inmensa cantidad de souvenirs electorales, si la gente vota a conciencia?
En esta nota trataremos de entender (sin pretensión de agotar ningún análisis) dónde está la fuga: si en la mirada de quienes creen en la estructura que estructura -al decir de Bourdieu-, o en la hipocresía de quienes pregonan el humanismo tratando a los humanos como animales (de granja, por su docilidad). Ganó Tassano y este es un estado de cosas, el mismo si hubiese ganado Ríos, porque el sistema los atraviesa a ambos y los excede, generalizándose sin fin.

Lección 1
“Los partidos políticos triunfan o son destruidos por sus conductores. Cuando un partido político se viene abajo, no es el partido político quien tiene la culpa, sino el conductor”. Juan Domingo Perón

Siguiendo esta máxima peronista, Fabián Ríos es el responsable absoluto de la derrota del domingo 4 de junio. A su favor puede decirse que asumió inmediatamente la culpa y el cargo. No sólo reconoció su yerro, sino que lo hizo sin desparramar imputaciones. Y en el mismo acto, en el marco de un desusado republicanismo, saludó al vencedor, Eduardo Tassano, actitud que terminó por descomprimir todo el proceso que concluyó el jueves último con el acta de cierre y validación de las elecciones tras el escrutinio definitivo que arrojó este resultado: el cardiólogo radical aventajó al ingeniero peronista por 7.763 votos.
Pero como Perón hay para casi todo, podría decirse, asimismo, que el gran ganador del domingo fue el gobernador Ricardo Colombi: el radical más peronista de los que tienen algo de vida en el escenario nacional. Y esto, entre otras cosas, por lo que sigue:

Lección 2
“Para conducir a un pueblo la primera condición es que uno haya salido del pueblo, que sienta y piense como el pueblo. Quien se dedica a la conducción debe ser profundamente humanista: el conductor siempre trabaja para los demás, jamás para él. Juan Domingo Perón.

Esta frase del General, provocadora como todas, sustenta en parte el discurso de campaña de Colombi: cercanía y empatía con la gente de a pie. El humanismo entendido como aquel en el que nadie es más que nadie. Evidentemente, aquí hay una clave: el discurso del humanismo se impuso al de la planificación estratégica, despersonalizada. Los planes derrotaron a las obras. Triunfó el corazón por sobre las tripas. Al fin y al cabo, como dice el Gobernador, el asfalto no se come. Sí se come con el producido del trabajo (que es lo mismo para el albañil que para un asistente social), pero en el PJ no alcanzó el tiempo ni la inteligencia para explicarlo fácil.

Lección 3
“Nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía”. Simón Bolívar.

El pueblo de la Capital entendió esto hace rato. Tanto, que no le dio la reelección a nadie desde que puede hacerlo. En su historia no hay más que cuatro años para demostrar valía.

Lección 4
“La democracia es el proceso por el cual la gente elige al hombre a quien culpar”. Bertrand Russell

¿Culparon los capitalinos a Ríos, castigándolo con el voto? ¿De qué? ¿De haber hecho un acuerdo no sabemos con quién ni para qué? ¿Quién lo traicionó? ¿Lo culparon por tratar de exculparse del kirchnerismo? ¿O por kirchnerista cobarde? ¿Por haber despreciado a los propios que traccionaron votos capaces de darle la elección? ¿Lo culparon de soberbio como vociferan hoy algunos “compañeros”, agazapados para dar el zarpazo y dejarlo en el camino? ¿Es cínico el electorado o lo son los dirigentes? ¿Por qué el respeto que no fue posible durante el proselitismo recién apareció después? Apenas cerraron las urnas salieron (muchos) a reconocerle al Intendente su don de gente y su buena gestión, que entre otras cosas, eleva la vara para el médico que lo sucederá…

Lección 5
“Me hierve la sangre al observar tanto obstáculo, tantas dificultades que se vencerían rápidamente si hubiera un poco de interés por la Patria”. Manuel Belgrano

El domingo ganó una pretensión: reinsertar a la ciudad en el mapa político nacional. Una pretensión porque ocurriría recién a partir de diciembre (¿Hay que esperar hasta entonces?). Y porque la alineación total Nación-Provincia-Municipio se dará, o no, cuando se elija gobernador. Recién entonces sabremos si la ciudadanía está pensando en alinear o en cambiar y repartir el poder. Es una pretensión, finalmente, porque generalmente no ocurre. Siempre por H o por B, pero no ocurre, porque vencen las mezquindades por sobre el amor a la patria. Y cuando esto ocurre, desde el Estado no es otra cosa: es la antirepública, sin más.

Lección 6
“La democracia no es más que el gobierno de las masas, donde un 51% de la gente puede lanzar por la borda los derechos del otro 49%”. Thomas Jefferson

Esta idea fue pensada y dicha entre los siglos XVIII y XIX. A la luz de nuestra realidad nacional nunca abandonó su vigencia. La grieta nos atraviesa, y lejos de disolverse, como prometieron algunos, se profundiza. Dijo Fernández Díaz en La Nación (hace 5 días) que Durán Barba mandó a insistir en el tema. He allí un problema, porque el macrismo que ganó prometiendo desterrar el kirchnerismo está cayendo en la misma trampa, usando las mismas mañas, matando con las mismas armas. Han demostrado no tener empacho en apelar a la fortaleza del Estado para seducir o comprar voluntades. Las elecciones del domingo lo demuestran. ¿No era eso lo que había que desterrar? ¿La billetera sigue estando para premiar y castigar? ¿En qué quedamos entonces? ¿Está bien que las inauguraciones y los anuncios de obras se amontonen las dos semanas previas a las elecciones, para después aletargar todo el funcionamiento estatal?
“La victoria no da derechos, sino obligaciones”, dijo Colombi el domingo del triunfo. Ojalá, para empezar, se entienda que el triunfo fue posible por la mitad más uno. La mitad menos uno cree en otra cosa. Y su dignidad no puede ser apaleada por una circunstancia electoral.

Lección 7
“Sigan a ideas, no sigan a hombres, fue y es siempre mi mensaje a los jóvenes. Los hombres pasan, las ideas quedan y se transforman en antorchas que mantienen viva a la política democrática”. Raúl Alfonsín.

Agotado constitucionalmente el ciclo más personalista de la historia reciente de Corrientes, corporizado por Colombi, este y los suyos dieron un vuelco: ahora ya no importan los nombres, sino el proyecto. Casi como pasó con el kirchnerismo, cuando al final del camino se encontraron sin frutos. Ello no obedece a otra cosa, sino a no haberse preocupado por la siembra.

Lección 8
“El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”. Winston Churchill

Si algo quedó demostrado el domingo es que Colombi, corriendo con ECO+Cambiemos como vehículo electoral, es invencible. Salió de atrás, remontó, produjo el quiebre y ganó. Es, el Gobernador, una máquina electoral de una efectividad tan alta, que después no traduce esa efectividad en la gestión. Hay números que lo corroboran (pobreza enorme y estructural, falta de trabajo, niveles educativos bajos, mortalidad infantil alta, falta de infraestructura, caminos, energía, y muchos etcéteras que se apilan a los años que lleva de ejercicio). Lo mismo puede decirse de Cristina Kirchner. O de Camau Espínola. Son más candidatos que estadistas. ¿Por qué? Por el objetivo de su mirada.
Asimismo, el “ya ganamos” de Ríos, sustentado en encuestas fallidas, lo coloca en las antípodas, recordándole, en el mismo acto, un viejo saber popular: nunca es bueno cantar victoria antes de tiempo. Y menos si el competidor de enfrente es Colombi. El día que el PJ entienda que ir a las urnas con el jeque del paiubre no es ir a misa con la Madre Teresa, tal vez podría enderezar su rumbo electoral. Después, podrá empezar a ver cómo llegar a la gente, que son cosas distintas, por supuesto.

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Estos párrafos no tienen la intención de quedarse en la liviandad de una chicana discursiva. Se sostiene en la idea-deseo de que alguna vez, el esfuerzo, sacrificio, inversión de recursos humanos, técnicos y económicos puestos en una campaña electoral, se presten de la misma manera a la gestión de un gobierno exitoso, porque el producido de un mal gobierno no afecta al gobierno, sino a los gobernados.

Lección 9
“Si no hay comida cuando se tiene hambre, si no hay medicamentos cuando se está enfermo, si hay ignorancia y no se respetan los derechos elementales de las personas, la democracia es una cáscara vacía, aunque los ciudadanos voten y tengan Parlamento. Nelson Mandela
La cosmovisión de Mandela, galvanizada en la realidad sudafricana, es universal porque bien puede aplicarse a Sudamérica toda, Argentina y Corrientes incluidas. Las estadísticas le darían la razón, se tome el Indec que se tome.

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Para terminar, dos visiones. Una pesimista y otra optimista de la política. También, dos posturas que se fundamentan teóricamente desde veredas opuestas, desde trayectorias personales y hasta de clases sociales distintas, para que cada uno haga la síntesis que mejor prefiera.

Lección 10
a. “Para mí la democracia es un abuso de la estadística. Y además no creo que tenga ningún valor. ¿Usted cree que para resolver un problema matemático o estético hay que consultar a la mayoría de la gente? Yo diría que no; entonces ¿por qué suponer que la mayoría de la gente entiende de política? La verdad es que no entienden, y se dejan embaucar por una secta de sinvergüenzas, que por lo general son los políticos nacionales”. Jorge Luis Borges
b. “Pertenezco a una generación que quiso cambiar el mundo. Fui aplastado, derrotado, pulverizado, pero sigo soñando con que vale la pena luchar para que la gente pueda vivir un poco mejor y con un mayor sentido de igualdad”. Pepe Mujica

Llegar hasta aquí es sólo darse cuenta de lo relativo de las cosas. Entender la necesidad de ver la vida como un devenir, donde del camino es la lucha lo que importa. Al fin y al cabo, como dijo alguien, ECO no hace más que ganar elecciones. Y el PJ no más que perderlas. No es así si se mira a 4 u 8 años. ¿Pero y si se mira a 40?

Elecciones en Capital: ¿Quién ganó y quién perdió?

Quién ganó y quién perdió en la elección de ayer en Capital? La pregunta excede los nombres, aunque los tiene, y avanza más allá para sustentarse en conceptos.
Ayer ganó Eduardo Tassano y eso es lo que dicen los números: inobjetables cuantitativamente, pero también cualitativamente, porque se impuso en eleciones limpias y en los dos sistemas de votación. Tassano ganó en papel, pero también con la boleta electrónica. Y más allá de las diferencias porcentuales, que fueron exiguas (no más de 8 mil votos según el escrutinio provisorio, muchos más de los 3 mil de diferencia con los que Ríos ganó la elección de 2013), el cardiólogo radical fue paciente y se tomó revancha de lo sucedido en 2009. En aquel momento era favorito en todas las encuestas, pero ganó Camau Espínola. Ahora, a 8 años vista, la cosa fue exactamente al revés.
Ganó Emilio Lanari y su prestigio de médico que potencia cualquier lista, que desde hace tiempo viene siendo la de Encuentro por Corrientes.
Ganó el presidente Mauricio Macri, que aceleró el proceso e intensificó los apoyos en los últimos días, él y todo su gabinete, sustentando una candidatura que trae con la victoria un tiempo de análisis promisorio para lo que vaya a suceder en adelante en el país e incluso en la provincia.
Ganó Ricardo Colombi, que esperó para meterse en la campaña y lo hizo a sabiendas de que su contracción al trabajo podría revertir cualquier adversidad, que las hubo en el camino hacia la elección de ayer: internas y externas.
El gobernador, además, volvió a mostrar su valía: para afuera ganado una nueva elección y para adentro, mostrando una vez más quién es el que tiene los votos en la alianza, lo que no es menor de cara a lo que viene.
Ganó Colombi y su concepción de la política. Su habilidad en el juego. Su manera de hacer ver fortalezas allí donde hay amenazas. Ganó su concepto colectivo, de que el equipo está por encima de las personas, aun cuando él y su personalismo desmientan eso que dice. Hay en el trato de Colombi con el electorado, una relación acrítica muchas veces, pero que sirve para ratificar su condición de caudillo. Una y otra vez, a lo largo de 16 años.
Ganará también la ciudadanía, si es que se llevan adelante las promesas del candidato triunfador. Porque más allá de la fórmula, ganó ayer, evidentemente, la necesidad de los capitalinos de creer que es posible alinear la administración local con una provincial y nacional.
Ganó la potencia de una fórmula construida sobre individualidades parecidas. La paciencia. La solidez de los equipos que supieron esperar los momentos, pese a que también (como todos) echaron mano a las mañas de las viejas prácticas políticas para quedarse con el triunfo. Con la naturalización de las dádivas. Con la normalización de la utilización de los recursos del Estado para hacer proselitismo. Con la re-estigmatización de la gente sumida en su pobreza, que fue una y otra vez presentada como trofeo en los actos donde se los premia con una nada.
Aun así, Tassano y Lanari, en tanto médicos en contacto permanente con la gente, fueron creíbles para la mayoría del electorado cuando hicieron sus diagnósticos y presentaron las soluciones para los problemas de la ciudad. La ciudadanía creyó en los planes estratégicos y en las obras a concretar para reinsertar a la ciudad en un esquema mayor. Lograron -ambos- que la mayoría del electorado crea que es posible hacer ahora lo que no se hizo en tanto tiempo.

 

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Ganó la estrategia de colectoras, que si bien socavó el esquema legislativo del nuevo binomio ejecutivo, fue determinante para fundamentar el triunfo del doctor Tassano.
Ganó la apuesta al triunfo. ECO+Cambiemos puso toda la carne al asador arriesgando mucho, pero cobrando el doble: en esa lista se meten la participación presidencial, lo de Colombi, lo de Tinelli, los asuntos que se jugaron en las zonas bajas de la política. “Es la guerra”, dijo Colombi, y en esa línea ganó la primera batalla.
Ganaron los planes de obras necesarias para la ciudad: el plan hídrico, de seguridad, de trabajo, de gestión de residuos y de medio ambiente. Ahora empieza la transición, que será larga. Habrá que gestionar, por tanto, las ansiedades, pero también las responsabilidades. ¿Si hay un problema mañana, la ayuda llegará recién el 10 de diciembre? Habrá que ver.

 

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Ayer ganó el querer pertenecer; el no querer quedarnos afuera de nuevo. Ganó el cambio, el sí se puede; el pavimento no se come, aquello de que las operaciones de prensa no nos mueven el amperímetro.
Ganó el sistema electoral electrónico. Si había alguna duda sobre su implementación, ayer fue vencida. No sólo por los resultados, sino por los tiempos. Por la necesidad que tiene Corrientes de conocer pronto los resultados. Ayer votó un solo distrito. Sólo fueron dos categorías. Cerca de la medianoche recién estuvieron los resultados. Inaceptable.
Por eso, sin temor al equívoco, el primer y gran derrotado de la elección de ayer, puede decirse, es el sistema arcaico de votación en papel, que, por si fuera poco, fue enancado al sistema espejo que beneficia a algunos, pero a cambio de una confusión generalizada.
Pero no es el único derrotado. También lo fueron las encuestas y los encuestadores, como en 2009.

 

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Ayer perdió también Fabián Ríos. Perdió su soledad, su estrategia electoral de ir contra viento y marea a dar una batalla contra la Provincia y la Nación. La estrategia electoral y la comunicación de una buena gestión que dividió el electorado, pero que no alcanzó para la continuidad.
Perdió Ríos porque la valoración, que hace el electorado sobre su persona y su capacidad de mando, no se tradujo en votos para la continuidad del contrato social que él mismo planteó en el plebiscito que hizo ayer. Porque no lo vieron cercano a la gente y porque el lastre de la honestidad y la transparencia de gestión, en tanto antiguo personero kirchnerista, fue bien explotado -negativamente, claro- por ECO+Cambiemos. Las denuncias mediáticas en contra hicieron mella.
Perdió también la fórmula con Any Pereyra porque el Partido Liberal no tuvo boletas y porque la abogada y escribana, al final, traccionó menos que Lanari desde su lugar de consorte política.
Perdieron Ríos-Pereyra porque no pudieron contener a dirigentes como Sonia López y los suyos, y porque la estrategia en la grilla de concejales fue buena en si misma, pero mala para la fórmula a intendente y vice. Todo lo contrario fueron las colectoras a favor de Tassano.
Perdió Ríos porque prendió la percepción de que no estaba trabajando en los temas que necesitaban los capitalinos, y porque no tuvo una propuesta superadora más allá de la continuidad.
Perdió Ríos. Ganó Tassano. Y Colombi regaló a los suyos más tiempo para el festejo aun mintiendo: no anunció el nombre del candidato a gobernador como vino amagando desde el año pasado. Se reservó la mesura para seguir mensurando el poder, un talismán que sigue de su lado.

Campaña sucia, política hedionda

Qué elegirá Capital el próximo 4 de junio? ¿Cuáles son las variables en juego en esta ciudad histórica sacudida en sus bordes por la inundación? ¿Qué importancia tienen las personas o los partidos que corren tras el sillón principal de 25 de Mayo y Mendoza? ¿Importa más el prestigio o el carácter? ¿El conocimiento personal o la estructuración de un equipo?
A poco más de 20 días para las elecciones, hay dos empresas que están prosperando en Corrientes: las que se dedican a hacer encuestas y las que se encargan de decodificarlas y luego de actuar en consecuencia. Estas últimas son las compañías más diversificadas, porque son las que trabajan con productos creativos, las que asesoran en estrategias y las que articulan soluciones de permanencia para los puntos altos y de subversión para los aspectos negativos de cada candidato. También prestan servicios sanitarios, porque la mayoría se dedica a los desagües de la política maquinando y difundiendo productos que se inscriben en el submundo de la política con el genérico de “campañas sucias”.
Corrientes no está inaugurando nada en materia de política comunicacional, hay que decirlo. Las traiciones, cruces, pases de factura; la ventilación de trapos hediondos y los carpetazos llenos de resentimiento con los que se nutren ciertas “informaciones” existieron siempre, causando mayor o menor daño según el caso. Hubo campañas en las que se alternaron mitines con sepelios, por lo que la marcha actual de la carrera electoral es más bien nimia en los términos primitivos de la política correntina.
Desde el punto de vista creativo es la campaña más insulsa del último tiempo (pese a algunos destellos de lucidez teórica), pero no obstante viró su estado zen y cayó en una ferocidad desusada cuando echó mano a una variante que ofrecen los pozos negros de la política: los operativos de prensa, que hay que reconocer también, encuentran siempre mano de obra disponible entre el colectivo periodístico. Esta vez fue un medio televisivo porteño el que ofertó su pantalla al mejor postor para tallar en la discusión correntina.
Amigos del dinero más que del dato o del hecho –en tanto insumo aspiracional de la verdad-, ciertos comunicadores posaron sus garras sobre Corrientes no para vencer la censura (cosa que solía suceder cuando los valores eran otros) sino para tirar basura de uno y otro lado. Para enlodar y sacar ventajas, no porque les interese el futuro de la ciudad que rara vez visitan, sino porque Corrientes está adelantando la disputa nacional de este año y ofrecerá, el 4 de junio a la noche, un dato electoral objetivo con el cual hacer análisis, aplaudir a los vencedores y condenar a los vencidos, hacer ajustes o simplemente tirar la toalla.
El resultado de la elección de Corrientes se nacionalizará o localizará de acuerdo a los intereses de quien lo esgrima. Y ya hay argumentos de uno y otro lado, según se gane o se pierda. Tanto en “Haciendo Corrientes” como en “Encuentro por Corrientes” hay especialistas en este arte, aunque la delantera la lleven los voceros de Salta y Mayo, acostumbrados -tal vez por el ejercicio dilatado del poder- a usufructuar la memoria cortoplacista de la gente.
Por esa claraboya, por ejemplo, se metió en esta campaña como un valor, eso de que por fin la ciudad y luego la provincia alinearán los planetas con el Gobierno de la Nación.
La sintonización del tridente Nación-Provincia-Municipio fue siempre una pretensión de la política. Una meta democrática a alcanzar, pese a que la historia de Corrientes desmienta que esa haya sido alguna vez una posibilidad institucional, sobre todo desde la irrupción de los grandes partidos nacionales que quieren someter, más que respetar la diferencia sustentada en la pluralidad. Los padres fundadores de la institucionalidad local ya advirtieron, al menos dos siglos antes, que federalismo político sin federalismo económico es lo mismo que nada o, peor, porque oficializa la dependencia. Basta con leer los tratados de Pedro Ferré de 1830 (insospechados de kirchnerismo o macrismo) para ahondar en el tema.
Por lo demás, los correntinos sabemos de sobra como opera esa independencia política desfinanciada. Por eso mismo, el discurso de relaciones carnales que hoy venden como la panacea los cancerberos del colombismo, se da de bruces con el discurso de los (mismos) cancerberos del colombismo que dicen que las cosas de Corrientes las resuelve Corrientes.
Se da de bruces con lo que ha sucedido en los últimos tres lustros, pese a que hubo ocasión de sobra para concretar esa tan ansiada (y hoy muy conveniente) meta del acuerdo multilateral entre los tres niveles del Estado.
Nadie dice que ser parte de la provincia, el país o el mundo no constituya una fortaleza para una ciudad como la de Corrientes, que es víctima de ninguneos varios desde hace largo tiempo. Tal destrato afectó a nuevistas, radicales y peronistas. A todos por igual. Sino que lo digan las víctimas del delarruismo-kirchnerismo-macrismo en las cuatro etapas del colombismo: Nora Nazar, Carlos Vignolo, Camau Espínola y Fabián Ríos.
Pero una cosa es la discriminación por diferencias ideológicas y otra muy distinta es aceptar que la alienación es la única salida posible, porque eso sería negar los beneficios del reparto del poder -siempre saludable en una democracia- y tributar mansamente a las hegemonías a las que ciertos dirigentes parecen bastante afectos.

No se trata aquí de machacar siempre sobre la postura a veces medieval del Gobierno de Corrientes para lograr su subsistencia en el poder (cosa que se acompaña del volumen político de Ricardo Colombi y su contracción al trabajo político-proselitista). Pero no hacerlo es aceptar que lo que dicen sus más encumbrados dirigentes es real: una verdad revelada o el camino seguro de la salvación, como en la Edad Media: en nombre de Dios, cualquier tropelía.
No poner en duda ese pensamiento es aceptar sin más el discurso único que se propala oficialmente mientras al mismo tiempo se denosta al kirchnerismo por haber cultivado el árbol del “relato”. (El cinismo no es exclusividad de un gobierno, pero algunos abusan).
Hace unos días, en la exposición de candidatos organizado por la Iglesia Católica, un aspirante salió desafiante a reclamar transparencia. Llamativo, puesto que representa a una alianza muy reticente a mostrar declaraciones juradas, cuentas de inversión, la marcha de los presupuestos, datos educativos, de salud o de seguridad. Llamativo brío del reclamo al otro, además, porque no hace mucho calló ante la posibilidad de una re-reelección, oposición fundante de su partido, pretendidamente republicano.
La prensa puede equivocarse. Este cronista puede hacerlo, pero a riesgo de plantear una visión distinta del realismo mágico que se multiplica uniformado por las usinas oficiales. Callar es otorgar. Y Corrientes padece cuestiones que difieren de los discursos que blanden quienes tienen más intereses en la continuidad de sus becas que en el crecimiento y desarrollo de un colectivo social que vive en una ciudad con carencias y chatura de horizontes.
A los correntinos nos pasa de todo. No estamos bien y sólo empeoramos con las promesas de siempre de que vamos a estar mejor.
Subidos al tren de la estadística, los correntinos en general y los capitalinos en particular se sienten inseguros y visualizan la temática como una de sus principales dolencias. Es una ciudad que ve crecer dramáticamente sus parámetros de violencia y de marginación asociada con la droga. Por si fuera poco, la economía está estancada (desde Nación para abajo) y repercute en la prestación deficiente de servicios elementales, como los de salud, educación y vivienda. Hasta ahí nada que nadie medianamente informado no conozca, más allá de que la mercadotecnia gubernamental insista en que vivimos en el país-provincia-municipio de las maravillas.
Los nuevos datos -en constante movimiento- tienen que ver con la economía. Los correntinos califican muy mal a la política económica, y si bien esos resortes son nacionales y eventualmente provinciales, se reclaman soluciones a todos los niveles dirigenciales, por lo cual será una variante a tener muy en cuenta en las elecciones del próximo 4 de junio.
Corrientes transita además un momento de inestabilidad política de cara a futuro. Como nunca antes se siente ya la ausencia del líder “modelo Colombi”, que para propios y extraños es un modelo cómodo. La oposición puede criticarlo fácil (aunque sin mucho éxito) por la enorme cantidad de flancos abiertos que deja la tosquedad de sus movimientos. Los propios encuentran en él una argamasa que evita la diáspora, pero también a un gestor que les soluciona problemas e incluso cura sus heridas. Una voz de mando a la que finalmente todos se cuadran, más allá de que alguno, enojado, lance un par de ladridos, más a la luna que a la cara del amo.
A Colombi se le puede endilgar el desencuentro consuetudinario de sus palabras con sus acciones, pese a la pila de años que lleva en el gobierno. Pero el hombre sabe que el funcionamiento sistematizado del tema salarial lo aleja de cualquier zozobra. En una provincia que básicamente vive del Estado, no es un dato menor.
Habrá que ver si Eduardo Tassano logra acarrear para él esa fortaleza. Lo que Ríos puede exhibir en ese punto es más concreto: paga los sueldos lo mejor que puede en tiempo y forma, pero no hace de esa cuestión un bastión electoral. Está centrado más en las obras y en las directrices de la nueva ciudad, que es Santa Catalina; lo que le vale, ciertamente, las críticas más fuertes: “La gente no come asfalto”, le enrostra el Gobernador. “La ciudad es más que Santa Catalina”, dispara Sonia López, la otra candidata.
El asunto es que más allá de todo los capitalinos se sienten orgullosos de su ciudad y de sus tradiciones. Algunos incluso recomiendan vivir en ella, aunque tengan, en paralelo, una larga lista de temas no resueltos, muchos de los cuales afectan la imagen de la gestión municipal.
Por lo tanto, ¿qué votarán los capitalinos el 4 de junio? ¿A quién o a qué frente?
Hay cierto consenso entre los analistas. Los capitalinos votarán por quienes creen que pueden aportar soluciones a los problemas de inseguridad. Por quienes generen condiciones para paliar la erosión de los bolsillos como producto de la inflación y de la política económica que no encuentra rumbo cierto. Votarán por quienes garanticen la continuidad de las obras públicas que mejoren las condiciones de vida de la gente y por quienes garanticen la prestación de servicios de calidad.
Otro punto de consenso: la falta de obras estructurales y la inseguridad son problemas integrados que permean a todos los estratos sociales y capas etarias. La mayoría, asimismo, cree que muchos problemas no se atienden por falta de dinero o de atención de los estados supramunicipales.
La mayoría de los capitalinos siente frustración por los niveles elevados de pobreza, por la discriminación y el desprecio del que son objeto desde hace años. No obstante, se sienten a gusto en su ciudad, pero también la califican de peligrosa y con delito en aumento, relacionado a la falta de oportunidades y de trabajo. Dicen que progresa poco y que la gente ha perdido los valores de la educación y el respeto. Se jactan de tener en Capital un punto turístico-cultural de relevancia y al mismo tiempo reconocen el esfuerzo que se hace en la Comuna para atender el déficit de viviendas generalizado en la provincia.
Lo mejor conceptuado, pese a lo que uno puede llegar a creer: la recolección de residuos. Lo peor: la transparencia en el manejo del dinero público. Quizás por esto no sea casual que los operativos mediáticos contra el intendente Ríos apunten a esa matadura.
¿Quién ganará la elección? Sería una insensatez arriesgar un nombre. Se puede decir no obstante que será una elección polarizada que premiará al que mejor responda a las demandas concretas, esbozadas más arriba, no al que malgaste recursos en Buenos Aires para comprar materia fecal (las bananas con la cara de Tassano; las casas no construidas de Ríos; Colombi y el narcotráfico; Cemborain y los medicamentos firmados, Perugorría y la financiación de la campaña de Espínola) con olor a desesperación.

Del cordero al guiso, la dieta del poder

 

(Domingo 15 de mayo de 2016) El recuerdo señorial de la oficina de la Intendencia desaparece ante la evidencia del despojo. El palacio que refaccionó “Tato” Romero Feris para gobernar con mayor comodidad (algunos dicen que no sólo la ciudad) y que conservaron los interventores Nora Nazar, Carlos Vignolo y Camau Espínola -ya con ligeros cambios-, mutó ahora a poco menos que un depósito.

La gran oficina en forma de “L” pintada de bordó y blanco que ocupa Fabián Roberto Ríos, dejó de ser un despacho. El escritorio de mando apila algunos obsequios recibidos, premios a entregar, banderines de la ciudad, papeles y vaya a saber cuántos olvidos. Un sillón de madera, primo hermano del estilo barroco español, pensado para el mandamás capitalino, descansa en soledad como un desocupado recostado sobre una pared. Detrás preside un cuadro de San Martín.

El living en el que se conversó gran parte de la política capitalina en las últimas dos décadas, compuesto por una mesa ratona y cuatro cuerpos de sofás de simil cuero rojo, se encuentran hoy menos que tirados, a un costado, a punto de tapar con polvo el recuerdo de sus viejas glorias.

El espacio que sobra lo ocupan una veintena de tótems alineados como soldados robóticos, listos para prestar el servicio de las consultas y recargas de las futuras tarjetas Sube con las que funcionaría el sistema de transporte público.

En el ambiente hay olor a humo. Fabián Ríos gobierna hoy en medio de cajas, máquinas multifunción, papeles, unos pocos libros y muchas carpetas con planillas apiladas en una mesa ovalada medio enclenque que siente el paso de los años, la ausencia de un carpintero y el peso de los brazos del Jefe comunal. Se mueve cada vez que el hombre se apoya.

Hay un televisor de Led justo enfrente de donde se sienta el ingeniero. No hay computadoras. Un simple vistazo bastaría para concluir que la oficina de la Intendencia es una zona de obra, como la que en este momento ocurre afuera, en la fachada, que por años fue poco menos que un sustrato para el capricho vegetal pariente de la desidia.

Una mirada más profunda desmiente la observación. Ríos es el líder de su propio gobierno digital. Ordena desde su iPad, aparato que está integrado a su iPhone y, todavía más, a su iWatch.

Envía mails-órdenes desde su tableta; controla el flujo informativo desde su teléfono; habla con la gente por ese mismo aparato y por un handy sigue las novedades de la gestión. Cuando lo opera parece un capataz visando el trabajo de un obrador del tamaño de una ciudad grande como Corrientes, que por si fuera poco está en proceso de crecimiento acelerado y a veces desordenado.

Ríos postea en Facebook, escribe en Twitter y revisa todo, a cada rato, desde su reloj. Un ejecutivo de estos tiempos que se ubica en las antípodas del Gobernador, que recién está en vías (lejanas) de abandonar las cavernas de la comunicación.

A la hora de la entrevista preside la mesa, en la cima de una montaña de papel, un libro de Roberto Chevalier: “Psicogénesis, psicología y psicoterapia”. Es un libro del año 1983, ajado, amarillento.

-No me digas que estás leyendo psicología…

-No, no… -dice y se ríe.

-¿No estarás queriendo interpretar la psique de Ricardo Colombi…?

-No, no, para nada. Además para eso haría falta una biblioteca.

 

***

Son las 15.25 del miércoles 11 de mayo. El Intendente trabaja con unos funcionarios y aprovecha el letargo siestero, el día gris y el fresco para recibir a un grupo de periodistas de El Litoral. Tiene listo un mate que él mismo ceba y no convida; un anotador de papel auspiciado por la Municipalidad de Corrientes que recuerda todo el tiempo que “lo nuestro es hacer”; una lapicera roller y un cenicero blanco, diminuto, que acepta las cenizas de los Marlboros con los que intenta relajarse.

A juzgar por el olor penetrante de la oficina, fuma seguido. La entrevista se extenderá por al menos 90 minutos. Fumará sólo un cigarrillo en ese tiempo. Lo prende justo cuando tiene que responder cuestiones políticas. Se retrae, piensa, calcula el riesgo y lanza, desdramatiza:

-¿Cómo es tu relación con Colombi?

-Mala. Y no quiero que sea buena sino equilibrada e institucional.

-¿Por qué creés que discrimina a Capital?

– No lo hace. Le importa demasiado Capital.

-Pero pasa siempre esto de las peleas. Se pueden enumerar…

-Está naturalizado que el Gobernador y el Intendente de Capital deben matarse.

-¿Por qué le molesta tanto que Nora Nazar presida la comisión de Poderes del Senado?

-No le pregunté.

-¿Es por el nombramiento de jueces?

-Mirá. A la senadora Nora Nazar le dije una regla de oro para mí: yo no me voy a sentar en la perra vida en una mesa de negociación política en la que se esté por hablar de la libertad de un hombre o una mujer.

-¿Y entonces?

-Si alguien tejió que ese lunes se habló de la cuestión de Tato y el Poder Judicial está totalmente equivocado.

 

***

Fabián Ríos reacciona cuando es llevado contra las cuerdas de la realidad: la prisión de Tato Romero Feris, que como siempre danza al son electoral; la feroz interna del PJ, que por feroz y por interna es casi una costumbre de vitalidad del partido de Perón; la deteriorada relación con el Gobierno provincial, que apela al torniquete financiero para disciplinar; las cuestiones lindantes a la reforma electoral en marcha y al sórdido avance de un proyecto reeleccionista que no se conjura, movido por el interés de perpetuidad de los padres y el vuelo bajo de los herederos. Todas cuestiones que se hablan desde hace tiempo pero que recobraron inusual vigor en el mundillo de la política luego del guiso carrero que Fabián Ríos cocinó para Ricardo Colombi la noche del lunes 2 de mayo.

El Intendente dijo que un mediador poco común acercó a las partes. Que hubo primero una llamada, después una conversación y un primer encuentro con don “Lalaca” que tuvo lugar el sábado 30 de abril. Hablaron unos minutos cuando caía el sol en la casa del mediador. No dijo quién fue. A los efectos de este relato puede decirse que fue el señor H. R. También doctor como Horacio Ricardo, pero otro.

-Quedamos en juntarnos el 3 de mayo, pero con el compromiso inicial de frenar las retenciones desde el lunes- aclara.

La comida se adelantó del 3 al 2 de mayo por cuestiones de agenda de uno de los comensales, que también, dicen, se destaca como chef. En total fueron 6 los que disfrutaron el menú en la residencia de Ríos: además del anfitrión estuvo Colombi, Sergio Flinta y Carlos Vignolo en un rincón; Rubén Pruyas y Nancy Sand en el otro, flanqueando al dueño de casa.

Entre bocado y bocado se fueron aclarando algunas cosas. Las consecuencias se sabrán con el tiempo, pero algunas, las que pueden reconocerse, ya salieron a la luz: hay una tregua en la pelea Provincia-Municipio y conversaciones varias.

-Dicen que se habló de la reforma electoral y de la Constitución…

-No se habló más que de cuestiones institucionales.

-Si se plantea la re-re, ¿qué harían ustedes?

-Si hay una necesidad de reforma, re-re, extensión de mandatos o lo que fuera, lo tendrá que plantear el oficialismo. Nosotros como oposición estamos obligados a debatir.

-Después del guiso, desde el punto de vista temporal, se encarceló a Tato Romero Feris.

-Sí.

-Legisladores del PJ emitieron un comunicado. ¿Vos qué pensás?

-Que hay un sector del Poder Judicial que actúa políticamente.

-Pero ahí al menos hay actores necesarios en dos partes…

-Y sí. Hay alguien que ordena y alguien que acata. Es una costumbre asumida como normal.

-¿Lo ves a Colombi dando esas órdenes?

-Yo no puedo citar quién es el que hace el ejercicio. Ahora, de que ocurre, ocurre. Podemos citar varios ejemplos.

 

***

Fabián Ríos hace una pausa y un racconto. Enumera una serie de situaciones en que la Justicia actuó y luego volvió sobre sus pasos. Justo en épocas electorales, casi como ahora, y siempre contra opositores. Mencionó el procesamiento de Camau Espínola, el de otro funcionario municipal, la prisión del secretario privado de un gobernador y la detención del propio Tato. Todas cuestiones que tienen puntos en común: parte de una misma Justicia y actores de un mismo gobierno.

No habla, pero con la mirada parece decir “saquen ustedes sus conclusiones”.

Parece mucho, pero la política es así muchas veces. Descarnada. Violenta. Da muchas vueltas en poco tiempo. Los políticos entienden el juego y lo juegan, y esa experiencia los convierte en teruterus perfectos: zancudos progenies de los andarríos que ponen sus huevos aquí y gritan allá para despistar a los predadores, mientras se alimentan en las riberas cenagosas o arenosas, por caso de la política.

 

***

La comida está presente en la historia institucional reciente de Corrientes. En sus primeras épocas Ricardo Colombi agasajaba a sus invitados con corderos asados ¡tan ricos! que consiguió una gobernabilidad ¡tan longeva!, al punto de destronar al mismísimo Pedro Ferré en la permanencia en el poder (aun teniendo un mandato menos que aquel gobernador de otros tiempos que donó su nombre a una silla con poderes magnéticos).

La mesa vuelve a servirse ahora. El menú parece más austero, pero por lo que se ve, muy rico en calorías. La receta es sencilla:

Cebolla. Morrón. Aceite (rehogo). Carne molida. Chorizo colorado (rehogo). Salsa de tomate. Sal y pimienta. Agua. Tubérculos a elección (papa, batata, mandioca). Condimentos a gusto. Fideos ídem.

-Pero que sea de fideos cinta de los gruesos… -ordenó Colombi cuando se despidió de la casa del señor H. R.

-Bueno, dale -dijo Ríos.

Era lo de menos después de haber logrado el cese momentáneo de una sangría coparticipable millonaria.

El lunes ese se reunieron a cenar: comieron y bebieron y hablaron. Fumaron y volvieron a hablar, satisfechos por el menú calórico y barato que no tiene el glamour del cordero asado, pero al parecer sí los mismos efectos en el entendimiento humano.

Fue tal vez una metáfora del ahorro en que ha caído la dieta de la política producto de la escalada de precios que no puede bajar y los ajustes que hace crecer Mauricio Macri. Ni los dos hombres más poderosos de la cuadra más poderosa de la provincia escapan a los efectos del desquicio inflacionario. En eso es democrática la economía.

 

http://www.ellitoral.com.ar/413613/Del-cordero-al-guiso-la-dieta-del-poder

El Gobernador, la Virgen y el Papa peronista

(Domingo 2 de abril de 2016). Cuando se abre la enorme puerta que separa la Secretaría Privada de la oficina principal de la Casa de Gobierno, pasadas las 10 de la mañana de ayer, Ricardo Colombi se encuentra sentado en su escritorio de otro tiempo, transcribiendo a un papelito blanco, diminuto, un mensaje de texto que acaba de recibir en uno de sus celulares de otra Era. Escribe con birome negra, en letra desprolija, más bien pequeña, algo que luego sujeta con un prendedor de metal y guarda. Recién entonces levanta la vista y sentencia:

– ¿Sólo esto tiene para mandar El Litoral? ¿No hay otros periodistas?

Viniendo de quien viene hay que tomarlo como un cumplido. Es famoso rompiendo hielos con cañonazos. Saluda a todos y se dispone a dar una entrevista solicitada hace bastante tiempo y pautada de última hora para hablar, entre otras cosas, de su permanencia en el poder, es decir, de su récord de asistencia en esa casa del señorío gubernamental, que para la estadística histórica reserva un dato inquietante. Destronó a Pedro Ferré en la “resistencia” del ejercicio de mandar, aún teniendo un período menos que el gobernador de Corrientes que simbólicamente le da nombre a la poltrona más importante de la institucionalidad local. (El Sillón de Ferré es hoy de hule y rueditas).

***

Antes de recibir a los periodistas de El Litoral, el gobernador ya tomó mate, atendió a personas en audiencia y acababa de despedir a su ministro de Hacienda, José Enrique Vaz Torres, uno de sus históricos alter ego al que califica de “amigo”.

Zapatillas negras, jean oscuro y camisa blanca con rayas rojas marca Dior arremangada. Colombi despeja su ya despojado escritorio tallado en el mejor de los robles y discute con su asesor de medios, Julio Burna, quién trata de acomodar los diarios que estaban, ya hojeados, en una de las puntas.

– “No, no cambies”, ordena.

En más de una ocasión confesó que siempre lee primero El Litoral. El detalle es que esta vez no estaba sobre la pila. Y lo dejó ver, tal vez como un íntimo desquite por alguna estocada.

De particular (inusual) buen humor, bromeó con uno de los periodistas sobre un tatuaje y habló de literatura con otro, quien le prestó “Misa con el diablo”, una tesis que ensaya explicaciones sobre el caso Ramoncito. No lo había leído.

Respondió todo con la solvencia que da la experiencia, pero tropezando con su credibilidad política que, como muchas otras cosas, deja en manos de otros.

-Si usted dice que se va a su casa el año que viene, ¿por qué la gente y la clase política no le creen?

– Problema de ellos.

¿Por qué siempre la culpa de es de otros? Si se corta la luz, es problema de Transnea. Si…

– Porque es problema de Transnea.

***

Colombi está preparado. Tiene un escudo contra las amenazas y una virtud que él plantea como tal: su cercanía con la gente, sobre todo del interior. Alardea de esa fortaleza, una especie de anti-carisma que atrae en igualdad de proporciones a su hosquedad que repele, a veces, hasta a sus socios. Igual, esa cara es para el interior. Los capitalinos, para él, son “especiales”.

Asegura tener proyectado el futuro desde siempre, pero no arriesga certezas para hablar de 2017. Dice que piensa en volver a ser intendente, tal vez de Mercedes; que ya tiene 6 sucesores y hasta uno que no es del partido.

En un ping pong califica de amigo a varios de sus ministros y aliados y mira con particular desdén a dos personas: “Tato” Romero Feris, de quien dice que es el pasado; y “Camau” Espínola, a quien no considera por el pecado de no venir de la política.

Afirma que Cristina Fernández de Kirchner lo apretó para ponerlo de rodillas y que a eso se debe el cambio de postura del Gobierno de Corrientes en relación con el kirchnerismo. Se le nota, igualmente, cierto respeto por Néstor Kirchner.

Refunfuña cuando se lo relaciona con Oscar Aguad y jura y perjura que él no presentó ningún proyecto para estirar la intervención de Corrientes en el ‘99, cosa que de haber ocurrido, hubiera desnutrido su currículum de gloria.

***

Colombi no está dispuesto a departir con periodistas de esos temas y mucho menos a ser puesto en duda. Reniega de los “débiles de mente” porque tal vez, al menos en dos ocasiones, cayó preso de esos fantasmas. Por eso sale del paso con contundencia:

– En 2017 vamos a ganar.

No dice cómo ni por qué y hasta desliza que la gente puede estar queriendo un cambio…

– ¿Usted lo cree o lo midió con encuestas?

– Yo no dije que la gente quiera un cambio. Dije que producto de ese deseo de cambio la provincia lleva adelante una estabilidad que no se daba desde hace más de 170 años. “Nadie es dueño de los votos”, dice para cerrar la discusión.

***

San Martín lo mira desde arriba, desde el imponente cuadro que preside la oficina principal de la Casa Rosada de Corrientes. Más abajo un cristo hecho en madero. A su costado izquierdo, la Virgen de Itatí y una miniatura de la Cruz del Milagro. En las paredes laterales, cuadros de las plazas principales de varias localidades del interior donde Colombi siente placer por estar.

En la mesa de reuniones, ubicada en la misma sala, réplicas del avión y el helicóptero que engrosan el inventario estatal. Enfrente, el living en el que recibe a sus invitados especiales.

Allí es donde Colombi pasó, hasta el momento, 10 años y casi 4 meses. Y donde se lo encontrará por el próximo año y medio. Es mucho y lo sabe, aunque desdramatiza. No quiere tener que ver con la barbaridad de seguir estando y mucho menos -insiste- con aquello de amañar las normas para lograrlo.

Cuenta que tiene colgado, en su casa se supone, un cuadro con la infografía que lo consagra como el más extenso de todos los gobernadores de Corrientes, pero hace que gambetea el bronce. Se siente incómodo al ser comparado con Ferré y más bien intenta hacerse el humilde.

– Soy uno más de los correntinos. Ni más ni menos.

***

Dicen que las personas con poder en general hacen eso: tratan de invisibilizarse. Colombi no puede por su investidura, entonces trata de comportarse como lo que manifiesta ser.

– El otro día fui a la Junín a comprar un zapato de fútbol y la gente no lo podía creer.

Hace referencia a las caravanas de seguridad de otras épocas, como las que custodiaron a Barack Obama en su visita a la Argentina. Eso, grafica Colombi, hasta no hace mucho lo hacían los gobernadores correntinos. Caravanas, policía secreta, perímetros de seguridad, etc.

El compra su propia comida y está a gusto con eso y a salvo de las tapas de los medios porque sigue desconfiando de las nuevas tecnologías y más aún, de las redes sociales. No aprueba lo de Macri y las selfis. La verdad es que aunque quisiera no podría con los teléfonos que usa (aunque tiene sin dudas quién le hace llegar los mensajes).

***

Allí estaba Colombi. Hijo de un desarrollista y de una liberal de los que heredó su amor por el deporte y por las instituciones civiles. De esa mixtura su síntesis: un caudillo provinciano con ascendencia en el partido radical, conservador en muchos aspectos de la vida, como la cultura, la religión y la familia. De hecho, siente la daga cuando se le pregunta por su primo Arturo. No habla. Suelta.

– No me traicionó.

– Ya pasó.

– No soy rencoroso.

– ¿Le dolió toda esa situación? (Baja la cabeza. Mira el piso.)

– Claro que me dolió.

Ya repuesto, culpa entre otras cosas a los medios. Ustedes (se supone que lo dijo en general) tuvieron mucho que ver en eso.

Niega haber perdido contra Vicente Picó, habla de ciertas traiciones y afirma que ganaba igual si su oponente de la segunda vuelta, en 2009, hubiese sido Fabián Ríos.

Parece que ahora lo respeta. Parece que quiere mantener la relación con el intendente de Capital pese a que le mortifica lo que pasó el jueves en el Senado: haber perdido el control de una comisión clave en manos del peronismo que por esta vez, según se entiende, fue conducido por “Tato” Romero Feris.

Se enoja por lo ocurrido, pero también por no haber obtenido resultados en la delegación del conflicto en sus delfines. Se alegra, de todos modos, por tener ahora en sus manos el manejo de ese asunto: nada menos que la relación con el PJ, los acuerdos políticos e institucionales con la ristra de intendentes justicialistas.

***

Ya en la despedida, se presta a ser filmado.

Aceptó una propuesta de El Litoral para responder preguntas que los lectores hicieron, a través de las plataformas digitales del diario. Se trata de una innovación. De un éxito de convocatoria para los pocos minutos que la propuesta estuvo online por la urgencia con la que hubo que planear la entrevista.

De todas las cuestiones, el gobernador respondió una media docena. También accedió a un ping-pong y después de casi una hora y media, dio por terminado el encuentro.

Una caja de madera, ubicada como al descuido en el piso, debajo de uno de los ventanales que da al patio de la Casa de Gobierno, clamaba ser tenida en cuenta.

– ¿Qué es eso?

– Abrí y fijate, pero tené cuidado que no te salte…

Al destrabar la caja, dejó ver en su interior una hermosa figura tallada en madera de la Virgen de Itatí.

– Era para el Papa, pero no sé ahora. Se volvió muy peronista.

http://www.ellitoral.com.ar/407146/El-Gobernador-la-Virgen-y-el-Papa-peronista

Fabián Ríos: “Mi proyecto central es desarrollar Santa Catalina; la autovía comenzará en 2014”

Fabián Roberto Ríos es el nuevo intendente de la ciudad. Tiene 49 años y un hijo de 25, que se llama Marcelo. Nació el 8 de febrero del 64 y es hincha de San Lorenzo de Almagro, como el Papa y otros tantos ilustres nacionales e internacionales. Juega al basquet y es amante de la lectura, según dice, además de la tecnología: sus libros (la mayoría novelas policiales, biografías e informes históricos o revisiones como las de Felipe Pigna) e incluso los documentos más importantes de su gestión como diputado nacional o presidente del PJ correntino los consulta a través de una tableta digital.
El desprecio por el papel deviene en conducta ecológica, aunque no es una postura razonada, advierte.
Su oficina en el Estudio San Juan, donde transcurre el encuentro entre periodistas de este diario y el jefe comunal electo, es un cuarto más bien despojado. Escritorio, una mesa de reuniones, 6 sillas, un escaparate bajo, pocos papeles, unos cuadros de Evita, alguna escultura, el escudo del PJ y poco más.
Sobre la mesa de reuniones, cientos de cartas de los vecinos. Hay también dibujos en agradecimiento de chicos de distintos barrios e instituciones comunales.
En cuartos contiguos, decenas de personas trabajan en el procesamiento de datos. En el ingreso, gente pidiendo cosas, otras agradeciendo gestiones y otras tantas esperando para hablar con el flamante intendente. La política del PJ e incluso la transicional en el esquema de poder del distrito más importante de la provincia parece pasar ahora por esa locación.
Esa misma mañana, antes de que El Litoral acceda a realizar la entrevista, Ríos recibió la noticia que lo confirmó, resuelto el escrutinio definitivo, como el nuevo alcalde de la vieja ciudad de Vera.
La charla ocurrió el viernes. Y comenzó luego de que un empleado le acercara varios paquetes de cigarrillos Marlboro. Enciende uno y empieza.

¿Qué pasó el domingo 15?
El balance es negativo. Podemos encontrar los atenuantes a la negatividad, pero es negativo el balance que hacemos de las elecciones.

Pero, ¿qué pasó?
Yo me niego a ser intérprete de la sociedad. Esta tiene un sinnúmero de incentivos o desánimos para ir a votar. Un porcentaje muy chico no nos quiso votar, porque tras el recuento las diferencias se achicarán a los 2,5 puntos.

¿Esa es la diferencia final según ustedes?
Sí. Por eso. Los atenuantes son: que nos faltó muy poco; que casi la mitad de la sociedad tiene ganas de tener un modelo nuevo en la provincia; que duplicamos el número de municipios. Pero el punto fundamental es que fuimos por la gobernación de la provincia y no logramos ese objetivo.

Lograron casi todo, menos el premio mayor…
Es hasta paradojal, porque quienes plantearon nuestra oposición acá en Capital, dijeron que nosotros no nos dedicamos a los barrios y que todo lo que hizo Camau fue en el centro. Sin embargo la deferencia electoral más fuerte se dio en los barrios y en el centro el voto nos castigó duramente.

¿A qué se debe eso?
En el centro la gente estuvo muy bien tratada por Camau, pero también fue muy bien tratada por otros intendentes. Pero creo que la gente se guió no por su día a día sino por lo que ve en los medios. Me da esa impresión.
Ahora va a tener que gobernar para todos…
Voy a tener que sortear una circunstancia de oposición que es casi venal, no es una oposición razonada, pero hay que lidiar con eso.

Algunos analistas dicen que Camau Espínola perdió por no conocer el territorio y por el “gorilismo ancestral” de los correntinos. Sin embargo el PJ es el partido más votado de la provincia hace tiempo.
Los esquemas de alianzas tienen algún tipo de incidencia en las elecciones, pero no es la mayor. La gente termina votando candidatos. Habrá que hacer una prueba y tratar en todo caso de cambiar el sistema. Corrientes no puede seguir con un sistema tan vetusto. Si hay 4 candidatos a gobernador, que en el cuarto oscuro haya 4 boletas. Ahí creo que se va a poder clarificar un poco más la cuestión. Ver si la política es de alianzas o no.

¿Y lo del PJ cómo se explica?
No me llena eso de que cada partido muestre cuántos votos tiene, porque la gente cuando va a votar agarra cualquier boleta. Muy poca gente hace un uso razonado de esa herramienta. En cuanto a nosotros, vamos a persistir en el esquema de que el peronismo tiene que construir en Corrientes un proceso. Antes se empezaba de cero. Esta es la primera vez que el peronismo construye un proceso distinto, desde el 2008 en adelante.
Nosotros agarramos un peronismo con el 8 por ciento de los votos y venimos creciendo. En ninguna elección fuimos para atrás. Aspirábamos a imponernos en esta. No se dio. Tenemos que seguir construyendo.

¿No midieron la fórmula al revés: Ríos gobernador, Espínola intendente?
No. Esto fue el resultado de las decisiones políticas. Decidimos que lo mejor era eso.

¿No podía cambiar la cosa si se daba al revés?
No. Sinceramente no creo.

Capital es una picadora de carne, dicen. Ahora se lo comió a Camau.
Hay que lidiar con eso. Pero en el espacio de cooperativa, que para nosotros no es una mala palabra, tenemos que seguir liderando el proceso de construcción del peronismo. No pretendo ser yo el próximo candidato a gobernador.

Pero se muestra como el conductor del proceso…
No se trata de una cuestión personal. Hay que construir paso a paso.

Hay quienes dicen que faltó dinero para la campaña y que hasta usted tuvo que hipotecar parte de su patrimonio.
No tengo patrimonio para eso. Y además siempre nos va a faltar para la campaña. Hay mucho de fábula, como eso de que había camiones repartiendo dinero en la calle. Si querés decir eso en el momento de la campaña, bueno. Pero eso lo dijo ahora, con el resultado puesto, el vicegobernador electo (Gustavo Canteros en su incursión en el canal TN el pasado jueves). No hay necesidad. Nosotros siempre vamos a estar por debajo del aparato de un gobierno provincial.

¿Hubo traición en la derrota de Camau?
No, no, no. De ninguna manera.

La gestión
¿Cuándo va a renunciar a su cargo de diputado nacional?
En diciembre. Todavía tengo alguna responsabilidad en una comisión bicameral (Revisora de Cuentas) que es muy sensible en la aprobación de cuentas del Estado nacional. Tengo trabajo que hacer. Tenemos una relación muy tensa con el auditor general de la Nación (el titular de la Auditoría General es el doctor Leandro Despouy) y entonces tengo que dejar la bicameral ordenada.

¿Cuáles son las obras que proyecta para su gestión?
El desarrollo de Santa Catalina. Es central eso. Los problemas más graves de la ciudad tienen relación con la centralización, con la vivienda, con el tránsito. Hay que expandir la ciudad. Santa Catalina era el Muro de Berlín a atravesar después de la dictadura. Ahora se puede cruzar. Luego de que la Municipalidad comprara esos terrenos, hoy tenemos la posibilidad de que la ciudad se afloje el cinto.

Justamente, durante la campaña habló de descentralizar la ciudad y trasladar incluso el palacio municipal. ¿Cómo es eso?
El mercado inmobiliario de Corrientes tiene un condimento especulativo altísimo, por eso no decimos dónde vamos a hacer la nueva Municipalidad. Cuando tengamos aprobado el proyecto recién lo vamos a decir.

¿Santa Catalina es uno de los lugares posibles?
Puede ser una posibilidad. Está proyectado allí un centro cívico. Estaría bueno que el Gobierno e incluso el Poder Judicial quieran ir para allá, para sacar la administración del centro de la ciudad, como lo hicieron Salta o Mendoza.

Obras y servicios
¿Sigue en pie el sistema integrado de transporte?
Sigue el plan. Está aprobado y vamos a continuar.

¿El boleto gratuito?
Va a continuar.

¿Va a aumentar el boleto antes de que asuma?
No lo sé.

¿Deberían consultarlo?
Sí. Lo conversaremos seguramente. Esto es razonable. Si los sueldos públicos y privados crecieron y crecen los sueldos de los conductores, por ejemplo, uno tiene que revisar todos los esquemas tarifarios. Es racional para que la economía funcione.

¿Y el servicio de recolección?
Hay que mejorar el sistema, pero la mitad de la mejora viene de la mano de una mejora en la construcción colectiva.

¿Seguirá la misma empresa?
Por ahora sí. Pero es necesario que los vecinos entiendan que la basura mata. Es la campaña que hay que hacer. No podemos tener un empleado en cada esquina o con cada contenedor para cuidar que los vecinos no tiren basura a la calle.

¿Qué pasará en los barrios?
Yo creo que el Municipio debe llegar a las escuelas. Esa es nuestra meta. Hay cosas que son imposibles de solucionar. Cuando llueve, las calles de tierra se hacen barro. Lo ideal sería que ese día no pasen los camiones recolectores. En el microcentro no es necesario porque está todo pavimentado. ¿Es justo entonces que en el centro haya un contenedor por cuadra porque los vecinos no quieren cumplir con el horario para sacar la basura? Hay que recuperar el sistema de vida en comunidad.

Se habla de algunas áreas comunales con bolsones de corrupción. ¿Está al tanto de eso?
Hay áreas de la Municipalidad que no se pueden jerarquizar por limitaciones legales. La reforma de la Carta Orgánica va dirigida en ese sentido. La cuestión medioambiental tiene que pegar un salto cualitativo.

¿Tiene algún punto para aportar a la reforma que pronto se pondrá en marcha?
Sí. La idea es desarrollar un poder de lobby que no se si es mayor o menor, pero es para sentar las bases expresivas de los nuevos tiempos y las herramientas que se necesitan. Por ejemplo: los Juzgados de Faltas no constituyen el Poder Judicial de la Municipalidad sino que son resortes administrativos. No es un poder del Estado. Son empleados de la Municipalidad que dependen de ella y no gozan de ninguna prerrogativa del Poder Judicial de la Provincia. Tienen que tener un código normativo que les establezca plazos. Por ejemplo para controlar y clausurar obras, que es uno de los puntos más discutidos.

¿Cómo será el financiamiento comunal?
Coparticipación y ayuda nacional. Lo de la ayuda es razonable que ocurra. Sucede que si un municipio mantiene un nivel de inversión en el tiempo va generando un crecimiento de la infraestructura. Cuando pasa como en Corrientes, que se frenó ese crecimiento, es necesaria una ayuda para acelerar el crecimiento. Sin la plata de la Nación no era posible este crecimiento porque en Capital hace más de 10 años que no se hizo nada. Ahora los recursos de coparticipación, bien administrados, dan para un crecimiento normal y natural, pero todavía hay tiempo perdido y sin duda hay que requerir ayuda.

El gabinete
¿Ya tiene gabinete de secretarios?
Todavía no.

¿Se puede quedar alguno de los actuales?
(Piensa). Cuando razonemos sobre el gabinete puedo tener esa respuesta.

¿Ya tiene algún nombre, por lo menos?
No tengo a nadie. Sí un grupo de gente que trabaja conmigo desde 1998. Pero no cubre toda la demanda de la Municipalidad.

¿Es posible que Camau integre su gabinete?
No creo que sea parte de mi gabinete. Es una decisión de él. Pero me da la impresión de que es un retroceso para él. Siempre busca ir hacia arriba.

¿La Nación le tiene un espacio reservado?
No lo sé.

¿Usted va a tener el mismo apoyo que Camau? ¿Se puede esperar el mismo volumen de obras?
Se mantiene todo igual, porque este tipo de cosas, generar una buena gestión, no se arregla levantando un teléfono. Se logra yendo y juntando orín (pide perdón por la gráfica). Tenés que tener paciencia y no enojarte. Hay que estar y golpear puertas. Nosotros vamos a seguir haciendo lo mismo.

¿Incluye a Santa Catalina y la autovía?
Esos proyectos están vigentes. (Nota de la Redacción: mientras Ríos respondía esto, el actual secretario multifunción de Espínola, Martín Barrionuevo, decía que el proyecto grande de Santa Catalina era posible si Camau resultaba electo gobernador. El intendente electo minimizó esa apreciación con lo que sigue). Antes de que se vaya Camau va a estar aprobado el plan urbanístico de Santa Catalina en trazos generales, para que lo del Procrear se inicie lo antes posible. Lo de la autovía lo mismo. Está firmado el convenido, ahora hay que licitar.

¿Licitar y listo?
Hay que hacer una licitación internacional, pero en 2014 se va a iniciar la obra.

 

“Creo que podemos entendernos con el Gobierno”
En un tramo de la entrevista Fabián Ríos se refirió a su contrincante en las elecciones del domingo pasado, Pedro Braillard Poccard, quien durante la semana dijo sentirse injuriado. También de Ricardo Colombi, con quien tendrá que convivir por los próximos 4 años.

¿Qué pasó con Pedro Braillard Poccard? Dijo que se sintió agraviado…
Revisé todo lo que había dicho y en ningún momento lo injurié en términos personales. Si en algún momento se me escapó algo que no estoy valorando, sinceramente pido disculpas, pero no he valorado nada que no haya sido posicionamiento político en diferentes circunstancias de la historia de Corrientes, que para el caso de Braillard Poccard arranca en la década del ‘80. Pero injuriarlo en términos personales o familiares jamás, porque no es mi estilo y nunca cruzo esa línea, aun cuando la crucen conmigo.
Si por alguna frase que haya tenido doble interpretación esa fue la idea que surgió, pido disculpas. Pero esto es política y uno para encontrar algunas respuestas del hoy tiene que mirar un poco para atrás.

¿Y usted?
Yo tengo historia y me hago cargo. Me puedo enorgullecer porque toda mi carrera política la hice dentro de un partido político, y no fui saltando de un lado para otro según las conveniencias personales. Y si la respuesta a eso es: “Vos estuviste con Tato en la peor etapa del Panu”, me tengo que hacer cargo de que me lo digan. En cada cosa que le ocurre a la sociedad correntina hay actores.

No lo llamó Pedro entonces…
No, no, no lo hizo.

¿Va a conciliar las deudas que reclama la Provincia?
Aspiro a que haya sido una muletilla de campaña. Todos sabemos cómo se arreglan estas cosas.

¿Cómo cree que será su relación con el gobernador Ricardo Colombi?
Espero que sea normal.

¿Ya habló con usted?
No. Pero la relación tiene que ser normal y respetuosa. Eso creo y espero. El punto de inflexión en la relación con Camau, obligado por la circunstancia, fue cuando Camau exigió la refinanciación de deudas a todos los municipios. Nos vimos en la obligación de torcerle el brazo a Colombi. El quería firmar y luego ver qué hacía con las comunas.

Lo acusaron a usted de eso.
Era lo razonable. Era lo que había que hacer para proteger los intereses que nosotros teníamos que proteger.

Hay gente del Gobierno que dice que la relación con usted ahora será distinta.
Puede ser. Lo único que quiero es que mantengamos una relación de equilibrio, al menos en lo humano. Porque cuando se abren heridas, después se termina afectando la relación institucional.
Creo que podemos entendernos con el Gobierno.

Los cínicos

Declaró Ryszard Kapuscinski en un libro así titulado, que “los cínicos no sirven para este oficio”. Se refería a los periodistas, él que es de los más destacados en el mundo de la prensa.
En contrario, podría decirse que el cinismo es sustento de la política actual por propia definición: desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables.
Queda claro que cínicos hay en todas partes, y es justamente eso lo que asegura la germinación de tal semilla en los almácigos correntinos.
Lo sucedido en los últimos días es una sucesión casi perfecta de hechos que podrían analizarse bajo estos términos, a saber:

El procesamiento

La jueza Graciela Ferreyra, apegada a una interpretación de la ley se olvidó del contexto y la oportunidad y salió a encarcelar a uno y procesar a otros dos funcionarios municipales, entre ellos al intendente Carlos Espínola, por la causa que se sigue para conocer la responsabilidad civil e institucional por el derrumbe de una obra en construcción ocurrido el 22 de marzo de 2012, y en el que murieron 8 personas y otras 3 resultaron heridas.
Procesó a 10 personas, la mayoría empresarios y trabajadores calificados, pero una de ellas es nada menos que el intendente y candidato a gobernador por el kirchnerismo, lo que entraña una remota posibilidad de proscripción que fue suficiente para desencadenar un rosario de penas y reactualizar un viejo culebrón local: la utilización de los juzgados para resolver asuntos de los partidos o, más allá, de las urnas. La embopa, por supuesto, quedó por Colombi.
La respuesta no tardó en llegar. En fila, legisladores del PJK salieron a recordarle al gobernador que también tiene asuntos pendientes con la Justicia: un muerto (Hernán González Moreno, quien apareció con un disparo en la cabeza en un campo de Goya a días de la segunda vuelta electoral de 2009) y la denuncia del muerto, que hace pie en una supuesta evasión fiscal por más de medio millón de pesos por la mansión que recibió el primer mandatario como un gesto dadivoso por parte de un amigo insolvente: Hernán Laslo.

La foto

En el medio estuvo el 25 de Mayo, fecha patria que sirve para izar la bandera, ir a misa y tomar chocolate. También para que gobernador e intendente se encuentren en la plaza y puedan charlar, reírse un poco y sacarse algunas fotos.
No es un dato menor porque en este caso gobernador e intendente lo que menos quieren es verse. Tal como ya ocurrió con este mismo Colombi y Nora Nazar; y con el otro Colombi y Carlos Vignolo. Soportan el protocolo como pueden, sonríen y ya está. Un rato después, a la hora de digerir el locro, o los pastelitos, ambas partes ya están pensando de nuevo en la lucha. Lo que se dice hipocresía.
Eso sí, con cara de usted tiene razón asienten cuando el obispo Stanovnik dice que hay que construir ciudadanía desde la solución, no desde los problemas. “La democracia no se construye agudizando conflictos, sino concretando ideales de una verdadera amistad social”, dijo el prelado en el tedéum. En primera fila estaban ambos: Lalaca y Camau. No se sabe si lo oyeron. Desvergüenza hipoacúsica.

La Justicia

Pero volviendo a la piedra del conflicto: ¿Está bien lo que hizo la jueza Ferreyra? La prensa tiene poco tiempo y menos elementos para determinarlo. La academia consultada, no obstante, da algunos indicios. Se escuda de opinar porque, dicen, es un caso altamente politizado.
De todos modos, el presidente del Superior Tribunal de Justicia, Carlos Rubín, alumbró en el asunto: “El fallo está perfecto”, dijo.
¿Le queda otra a la Justicia? Siempre fueron tenidos por corporativos y tal vez ello limite su campo de acción. La opinión de unos sobre otros, la crítica constructiva sobre el trabajo de los propios jueces, en circunscripciones como la correntina, es más bien escasa, lo cual reproduce un modo que es insano en sí mismo, pero muy políticamente correcto.
Aún así, no hay corporativismo que los salve, a la luz pública, de sus propias acciones. La Justicia viene siendo juez y parte en la mayoría las discusiones institucionales y proselitistas de los últimos años. Y no es una opinión; el dato surge casi estadísticamente. Si no está de oficio, alguien la invita, pero al final participa. Su relación con la política, por tanto, es indudable, pero también inherente a su condición, desde su génesis, porque es así como lo prevé el sistema.
Un candidato a juez pasa por las aulas pero también por la observación determinante de los legisladores, luego de que el dueño temporal del Poder Ejecutivo se haya decidido por uno de entre una terna. ¿Qué más político que eso? Hay incluso quienes aún teniendo problemas con las aulas escalan posiciones porque gozan del beneficio de la influencia. Llegan al cargo que aspiran y después pagan en cuotas la manito recibida.
Situaciones como esta, por todos conocida, impone preguntar, por tanto, si procesar a Camau Espínola es una circunstancia de la causa judicial o un fin político en sí mismo. Si pedir la declaración jurada patrimonial de Ricardo Colombi es una necesidad para el conocimiento público o una venganza política.
En todo caso, hay que investigar a Camau como jefe de la Comuna, pero también la indiferencia de los funcionarios del Gobierno, por caso en la órbita de Trabajo. Las cuentas de Ricardo y compañía, pero también el patrimonio de Camau y los suyos. Y de los legisladores y hasta de los empresarios que aquí como en todas partes constituyen el poder real, que engorda casi siempre bajo el calor del Estado.
De lo contrario, es como ir a la guerra por la paz. Es decir que Colombi mandó a procesar a Espínola en la Provincia porque los jueces de la Nación quieren indagarlo. Por esa misma acción, el kirchnerismo vernáculo, en línea directa con la Justicia Federal, hace las veces de fiscal y sale a evaluar el bolsillo del primero. Una versión jurídica del “Mirar para cuidar”, recientemente lanzado.
La idea sería proscribir todo, incluso la madurez política y la convivencia democrática que hace rato están en el banco de los suplentes.

Debate trunco

Mientras esto ocurre, lo que es peor, la provincia se debate en el vacío. Que “arriba” tal cosa; que los “sueños” tal otra. Que hay que cambiar para que nada cambie, o que hay que seguir para que todo empeore.
Más allá del juego de palabras, hoy no se discute política; más bien se riñe descalificando al otro. No se dice, en términos concretos, porqué debería seguir Colombi o, en todo caso, porqué debería llegar Camau.
Tal como va la cosa, la contienda parece reducirse a seguir siendo autónomos y excluidos o a ser parte y sometidos. O para decirlo mejor: defender el federalismo o sumarse al proyecto.
La historia de Corrientes tiene mucho para contar en este sentido, aunque también, tomando un término muy de moda en estos días, la historia igualmente está jalonada de arrepentimientos, de cambios de rumbo que a veces llegaron cuando los ciclos superiores estaban en franca decadencia.
No obstante, decir que esto pasa hoy, es olvidarse que al menos la mitad de los 12 años que en sus distintas variantes lleva el gobierno colombista, se transitó en aceptable sintonía entre la Rosada local y la de Balcarce 50. Los resultados son los que son y están a la vista.