Macri: “Corrientes necesita conectividad; lo único que tiene ahora son los caminos destruidos y está aislada del resto del país”

La inquietud de estos días tiene que ver con la política y la economía, ya que si se aprueba el proyecto de Impuesto a las Ganancias impulsado por la oposición, podrían hacer zozobrar los 16.000 millones de pesos en obras que se anunciaron para Corrientes.

¿Esos fondos se verán afectados?
Lo estamos estudiando, como dije. Hay más de $30.000 millones de diferencia y estamos viendo de dónde podríamos sacarlos. Obviamente afectará proporcionalmente a todas las provincias. No hay más remedio.
Durante estos años la obra pública con fondos nacionales fue inexistente en Corrientes y es algo que reclaman los correntinos.
Después de más de una década de abandono que tuvo Corrientes por no disciplinarse políticamente al gobierno nacional, hoy tiene en marcha el programa de obra pública más importante de su historia. Hay muchas rutas, una mejora en el aprovechamiento de la hidrovía y el ferrocarril está en vista de tener una propuesta inteligente. Dentro del Plan Belgrano aspiro a que Corrientes recupere la conectividad con el país y con el mundo, que haga que una de las provincias con mayor potencial pase a liderar la etapa de crecimiento.
En la última campaña para gobernador se hicieron promesas sobre el segundo puente y la autovía que nunca se cumplieron. ¿Nación se comprometería con Corrientes a financiar esas obras a pesar de una eventual derrota electoral?
Absolutamente. Trabajo para los correntinos y para Corrientes un nuevo puente con Chaco es fundamental. Y esa autovía ahorrará tiempo que permitirá mejorar la calidad de vida a la gente y que cuidará la vida, porque el nivel de accidentes que hay es tremendo, igual que en el Chaco entre Sáenz Peña y Resistencia. Son cosas que hay que hacer. Las obras le cambian la vida a la gente. Las obras deben dejar de ser un sinónimo de corrupción para ser sinónimo de alegría, futuro y esperanza.
El proyecto de un puente entre Goya y Reconquista no está en el presupuesto.
No, todavía no. Todo a la vez no se puede. Hay obras para Goya, de defensa contra inundaciones.

En Corrientes usted prometió convertir al país en el supermercado del mundo. También obras. Anunció la radicación de Coca Cola y un acuerdo con productores. En paralelo los números dicen que en el país hay 30% de pobreza, que en el norte llega al 40%. ¿En qué etapa está de sus promesas? Sobre todo en temas de trabajo, desarrollo, salud, pobreza…
Hemos puesto en marcha un gobierno con gente muy preparada, honesta, con buenas intenciones. En este año se consolidaron como equipo y el próximo andará mejor. La obra pública se puso en marcha. En noviembre hubo récord de (producción) de asfalto, significa que estamos construyendo rutas por todos lados. Corrientes necesita conectividad, tiene muchísima riqueza. Lo único que tiene ahora son los caminos destruidos y está aislada del resto del país. Es una buena etapa. Creo que en ganadería, agricultura y con el polo maderero, Corrientes tiene enormes posibilidades de crecimiento.

Uno de sus méritos más grandes fue poner en valor al Indec. ¿Habla con los gobernadores para hacer sustentable el sistema estadístico nacional?
Sí. Estamos exigiéndoles los mismos niveles de compromiso con la transparencia, de gobierno abierto, para publicar los datos en internet y que ustedes o cualquier ciudadano pueda chequear, controlar y aportar mejores ideas.

 

Para las elecciones 2017, un candidato de Cambiemos

El presidente Mauricio Macri no le esquivó a las preguntas específicamente electorales, más allá de que se dedicó a cuestiones más generales de su gestión. Tampoco evitó hablar de la interna del frente ECO+Cambiemos y de las cuestiones conceptuales que envuelven en contradicciones el hecho de que un gobierno como el de Ricardo Colombi adhiera al cambio siendo parte de un proceso de 15 años, 11 de los cuales lleva gobernando casi con las mismas personas.
Sobre la coyuntura provincial se manifestó en estos términos.

El Gobierno de Corrientes es su aliado y allí se habla mucho del “cambio”. ¿Para usted el Gobierno de Corrientes, que lleva 11 años en el poder, significa el cambio? O mejor, ¿cree que esos funcionarios tienen aún algo para ofrecer después de 15 años?
-La política de Corrientes en sí misma es una situación particular. No son las generales de la ley. Y pasa en muchas provincias que la realidad local es distinta a la nacional. Valoro mucho que Ricardo (Colombi) sea un tipo de larga tradición política que haya creído en el cambio y entendido la necesidad de una política más cerca de la gente, ligada a la obra.
Es un hombre que está siempre muy encima de las obras y de las transformaciones que hace en su provincia. (Y) está preparando en su equipo distintos candidatos para continuar. Creemos que hay gente muy preparada y capaz, a la que se agrega gente de otros espacios de Cambiemos.
Surgirá en algún momento el candidato con más apoyos para ir a elecciones contra, seguramente, (Camau) Espínola y alguien más.

¿No descarta un candidato del PRO?
-No. Será un candidato de Cambiemos.

 

“El gobernante que sólo paga sueldos, no aporta”

El Litoral (Santa Fe): Le pregunto sobre el cobro de las primeras cuotas de la sentencia a favor de la deuda que dejó el gobierno anterior.
Mauricio Macri: Son deudas que tienen décadas y que se paguen todas de un saque… Santa Fe, Córdoba y San Luis fueron muy beneficiadas con el fallo que les permitió salir de ahogos financieros profundos. Ahora espero que Santa Fe, como las otras provincias, mejore la calidad del presupuesto y aumente la inversión, porque la calidad de un gobernante se mide por la capacidad de hacer obras. Si solamente paga sueldos, no le aporta mucho a la comunidad. Lo que sirve es hacer obras que generen aumento de capacidades económicas, como rutas, energía y puertos, o en calidad de vida como salud y educación pública, donde tenemos una deuda enorme todos los argentinos.

Ganancias: mesura y pedido a las provincias

Norte (Chaco): ¿Qué tiene pensado hacer si finalmente el Senado aprueba el proyecto de Ganancias?
Mauricio Macri: No me adelantaría. Confío en la sensatez de los senadores, que velan por las cuentas públicas de sus provincias, las que en la mayoría de los casos están con problemas severos de déficit, como lo tiene la Nación.

La hidrovía es una necesidad fundamental

“La hidrovía es algo fundamental, llegando a Brasil, es una oportunidad única que tenemos y la tenemos que poner en valor. Lo mismo que para fomentar la exportación misionera, como hicimos en Tucumán y Mendoza, arreglar el tema del aeropuerto para que pueda tener más capacidad en la exportación de carga.“La hidrovía es algo fundamental, llegando a Brasil, es una oportunidad única que tenemos y la tenemos que poner en valor. Lo mismo que para fomentar la exportación misionera, como hicimos en Tucumán y Mendoza, arreglar el tema del aeropuerto para que pueda tener más capacidad en la exportación de carga.

Macri: “La inflación es la mayor estafa que uno le puede hacer a los que menos tienen”

POR EDUARDO LEDESMA. Enviado Especial. El presidente de la Nación, Mauricio Macri, habló ayer sobre el tema político y económico más importante del momento: el proyecto que modifica los valores mínimos del Impuesto a las Ganancias. Fue cauto y no se animó aseverar que vaya por el veto, como sugirió la vicepresidenta Gabriela Michetti. Dijo más bien que confía en los senadores y en su sensatez. También ensayó un balance y se paseó por temas de implicancia local, cuestiones que se irán publicando en los próximos días. Todo ello en el marco de una entrevista con periodistas de la región, entre ellos uno de El Litoral, que se realizó ayer por la tarde en el despacho presidencial de Casa de Gobierno.
El tema central de los primeros minutos de la charla, fue el del impuesto y la posibilidad de que se recurra al veto para mochar los dividendos políticos de la oposición que se muestra abroquelada, al menos en la Cámara de Diputados. “No me adelantaría” a decir qué vamos a hacer, corrigió el Presidente. “Confío en la sensatez de los senadores que velan por las cuentas de sus provincias”, ya que en varias de ellas “hay problemas severos de déficit”.
Confía en un freno senatorial o al menos en la introducción de modificaciones que estiren una definición al respecto. No obstante, dijo que mandó a preparar una “propuesta de reducción de déficit” que incluye mecanismos de financiamiento de la ley, que se ahorra en estos términos: “Mitad obras y mitad giros a las provincias”.
Suena como una presión directa para los senadores y gobernadores por el achicamiento de partidas clave. El no lo ve de ese modo. Dice que busca una base de sustentación y recuerda, de paso, que “la propuesta de la oposición no es sustentable”.

¿Por qué envió el proyecto sin tener números? ¿Por qué prometió eliminar ganancias en la campaña? ¿Fue error de cálculo? ¿Si fue la herencia por qué no la expusieron?, preguntó este diario.
“Expusimos el 1 de marzo que había que evitar la crisis de 2001. Que Argentina estaba quebrada, sin energía, llena de deudas. ¿Quién nos iba a financiar así?”, preguntó.
“Sabemos que no teníamos los votos, pero apostamos a que la palabra es más importante que ganar o perder una votación. Y yo había dicho que iba a mandar un proyecto antes de fin de año y eso es lo que hice: cumplir con mi palabra”, respondió seguro.
¿Qué pensaba cuando prometió eliminar Ganancias?, insistió El Litoral.
“Volver a 2011, que es cuando se empezó a utilizar la inflación como mecanismo para cobrar el impuesto”, añadió el mandatario, poniendo de relieve que la propuesta oficial vuelve las cosas a ese contexto. En el mismo acto criticó a la oposición que a su vez lo critica por tomar deuda. “Critican pero lo que proponen es aumentar el gasto”.
“Eso es más inflación, que es la mayor estafa que uno le puede hacer a los que menos tienen. O es endeudamiento”, completó.
Macri quiere hacerse entender. “Apuesto a que la gente entienda” los esfuerzos que hace el Gobierno, aunque también dijo entender que fueron “muchos años los que (estos dirigentes) gobernaron juntos”, bajo una lógica que es difícil cambiar.
Acto seguido, puso en vereda del kirchnerismo-massismo la consolidación de la pobreza pese al viento de cola mundial y al crecimiento de la región de los últimos años.
Fue entonces cuando, dirigiéndose a los argentinos remarcó: “Creo en este país. Sé que somos una mayoría los que apostamos a otra forma de gobierno”, cosa que “esos dirigentes (ahora abroquelados) no entienden y por eso perdieron las elecciones”.

Si Massa es el impostor menos confiable de la política Argentina, ¿es peor que quién?, indagó El Litoral.
“Siempre puede haber peores. Lo que tuve para decir ya lo dije”, añadió el Presidente. Igualmente no evitó hablar a la política. “A los dirigentes de la Argentina, sobre todo a los más jóvenes”, les digo que “este cambio de época requiere de coraje, de visión de largo plazo, de entender que a veces tenés que hacer cosas que tienen costos. Si creés en lo que hacés, vas y hacés. Y sé que (esto) nos va a llevar a buen puerto. No hago lo que me conviene a mí”, sentenció.
Por lo tanto, “necesito dirigentes que hagan lo que le conviene al conjunto, no a ellos. Es lo que apliqué a mi vida siempre”.
Ya sobre el final y en relación a la grieta que aún se manifiesta en todas las opiniones que se fueron recogiendo a lo largo del país con motivo del primer año de gestión, Macri reconoció que “todavía hay mucha gente enojada”. Aún más: admitió que “razones hay”, pero que de la situación en la que está el país “no se sale de un día para el otro”.
“Fue un año duro. Todos tuvimos que poner el lomo”. Pero “les pido que se den y nos den una oportunidad. Yo gobierno para todos los argentinos”, dijo para terminar.

Pepe Mujica: “No soy un líder, apenas un viejo que tuvo suerte y está vivo”

(Domingo 24 de julio de 2016). Las dudas arrecian en los momentos previos al gran encuentro pautado para las 15.30 en la sala del hotel boutique donde consiguieron alojarlo. Un equipo de periodistas llega un rato antes por las dudas. El operativo de seguridad, casi imperceptible, creció en la manzana a esa hora. Afuera una camioneta negra del PAR. Adentro, en el restorán del hotel, José “Pepe” Mujica: el ex tupamaro que hasta marzo del año pasado tenía una “changuita”: ser el presidente de la República Oriental del Uruguay.

Comió una buena picada regional, por lo que a la hora de los postres pide unos minutos de descanso. En situaciones así uno cree que todo se viene abajo. Es cuestión de fe hacer esta entrevista.

Los equipos técnicos listos, mil veces revisados, y las charlas sobre cualquier cosa hacen correr los minutos. El presidente del Instituto de Cultura, Gabriel Romero, el gestor, hace de partenaire en los diálogos sin rumbo hasta que por fin se hace ver el susodicho.

Antes, unas palabras con su acompañante y suplente en el escaño de la Cámara alta charrúa: Andrés Berterreche Alvarez. Dice que por primera vez en Corrientes, aunque tiene familia acá.

–Son los Arreta de Monte Caseros –agrega y lo ayuda a llegar.

Mujica camina lento, pero seguro y solo, a sus 81 años llevados de todas las maneras posibles. Lento y seguro. Así recorre el mundo, no sólo el living de su casa enraizada en una chacra de las afueras de Montevideo.

Mira el piso, de puro mesurado, y sólo levanta la vista cuando estrecha la mano de cada quien en código de saludo:

–Buenas tardes muchachos.

###

Deja una campera tipo gabán de paño mientras le esconden el micrófono entre sus ropas más livianas -porque mientras tanto también ocurrirá una nota para la televisión-. Mujica habla cositas de Corrientes. Del clima y de la panzada guaraní que acaba de darse: sopa paraguaya, mbeyú, chipá guasú y mandioca frita rellena con queso que se consigue bajo el nombre de “tablita correntina” en el bistró de La Alondra.

Acababa de lavarse la cara y de tirarse para atrás los pelos blancos–grisáceos. Tiene los ojos cansados, hundidos, achinados, y una resignación estratégica: podría estar leyendo, mirando televisión o disfrutando de un buen baño, pero habla con periodistas porque lo multiplican.

Tiene una camisa blanca con rayas celestes, un suéter de lana azul y cuello rojo y un cárdigan de nobuk y lana marrón. Jean azul casi gastado y zapatos de cuero negro caminado tanto como un Fiat Duna puesto a la venta con el cartel “nunca remis”.

Hay quienes podrían tratarlo de demagogo, pero sería en el mismo acto desconocer que en este caso su pregón está respaldado por la vida misma: toda ella. Por la cotidianidad de este señor que optó por la sobriedad de lo justo y necesario, para andar liviano haciendo lo que hace: guerrilleando (ahora) sin armas, compartiendo con las personas, sobre todo del continente, el conocimiento recibido. Saberes absorbidos a la luz de sus tantos caminos andados, pero también en la quietud de la “sombra” de 15 años a la que lo confinó su propio país.

Es casi natural comparar conceptualmente esto que dice Mujica acerca de sus años de cárcel con aquellas “conversaciones conmigo mismo” a las que se aferró Mandela cuando purgaba (vaya si lo hizo a lo largo de 27 años) por su rebeldía en contra del apartheid sudafricano. En ambos casos las rejas sólo aprisionaron el cuerpo.

–Presidente: usted es un líder mundial, sus opiniones son tenidas en cuenta por la gente y por la clase dirigente de todo el mundo, pero sobre todo en Latinoamérica. Es un consejero. En ese rol, ¿cuál fue el mejor consejo que le dieron en su vida?

–Cuando era joven tenía la manía de leer mucho: 7 u 8 horas por día. Me refiero a cuando tenía 17 y 18 años. Tenía avidez intelectual. Y leí mucha filosofía, literatura, historia, ciencia… tal vez un poco desordenadamente, pero leí mucho.

Después me dediqué a cambiar el mundo y ya leí menos. Y quien se mete a cambiar el mundo, si queda vivo tiene suerte. Yo tuve suerte, pero… me comí unos cuantos años en la “sombra”. En esos años de tremenda soledad entré a rumiar mucho aquello que había leído en mis años de primera juventud (también estuve 8 años sin un libro).

Tal vez en ese tiempo que estuve en soledad -yo no lo sabía- fue cuando más aprendí. Porque tenía tiempo de sobra para pensar. Y para repensarme y revisar los caminos intelectuales por los que había “trillao” (transitado).

Eso fue obra de la casualidad, de las circunstancias. Si no me hubieran agarrado y metido preso, tal vez parte del viejo que está acá no existiría.

–Entonces…

–¿Qué quiero trasmitir a la gente joven? Que nunca se sienta derrotada. Los únicos derrotados son los que no vuelven a empezar. Nunca triunfamos porque los hombres tenemos mucha más capacidad de soñar que de concretar. Pero derrotado es el que no vuelve a empezar; el que no lucha por levantarse cuando cae. Y esto no es una regla en la política, es una regla en la vida.

Levantarse significa que si fracasaste en el amor, no por eso no tenés que volver a enamorarte; que si fracasaste en la familia, no por eso no tenés que tener el coraje de volver a levantar una familia; si fracasaste en el laburo, no tenés que vivir lamiéndote las heridas y teniéndote lástima a ti mismo…

El hombre es un bicho fuerte. Hay que ponerlo a prueba porque siempre puede dar un poco más. La vida da derecho a luchar por la felicidad, que no es sensorial: es el equilibrio de tener ganas de vivir.

Y yo no soy líder. Soy un viejo que tuvo suerte. Estoy vivo. Alguna cosa que digo y que es interesante no es mía, es de la vida: de haber vivido mucho. Cuantos más sopapos te dé la vida, más cosas aprendés.

###

Mujica mira el techo de la sala como quien indaga entre sus recuerdos. Busca una palabra para dejar…

No debe ser fácil para un hombre que tiene tanto para decir describiendo su propia vida: su orfandad temprana, las carencias, las luchas, las ausencias, la cárcel, las fugas y otra vez la cárcel y así cuatro veces; la redención y la gloria de presidir su país para intentar modificar desde adentro lo que tanto criticó desde afuera, poniendo el cuerpo por delante: el pecho a las balas, pero también el dedo al gatillo.

No logró todos sus objetivos, tal vez, pero habla con la sabiduría y la entidad moral y política que le dio el haberlo intentado.

Y también las lecturas.

Se remite a la historia y desde ella relativiza los asombros -muchos de ellos impostados- que le provoca al progresismo el giro a la derecha de América Latina.

–Si la historia humana se ve en corto plazo, seguramente uno se queda con la impresión de distintas fotos. Pero si uno se acostumbra a mirar con tiro largo, verá la historia de las sociedades y de los pueblos como proceso, como película infinita.

El tema es que los hombres somos un poco orgullosos, petulantes. Nos creemos que triunfamos y que triunfan nuestras posiciones. Y eso es relativo. La historia humana es un constante pendular hacia formas más conservadoras en determinado momento y hacia formas más distribuidoras en otro momento. Los términos  “izquierda” o “derecha” son de anteayer, son de la Revolución Francesa. Pero si usted mira toda la historia de la humanidad se va encontrar con Epaminondas (1), con los Graco (2), con Jesús, el hijo de María; con Espartaco, con San Agustín…

–Siempre hubo de todo…

–Siempre encontramos gente que luchó en las condiciones de su tiempo y su época por tener preocupación social hacia los que van quedando más postergados y más olvidados. Y siempre hubo gente que se preocupó por acumular y captar y formar riqueza: perece que es una constante del hombre.

Si estudiamos la historia argentina de los tiempos de don Juan Manuel de Rosas, cuando parecía que la Argentina se iba a hacer 4 ó 10 países, se pudo sujetar más o menos. Después van a venir tiempos francamente conservadores.

“No escatimen sangre de gaucho, que es lo único que tienen de humano”. ¡Lo afirmaba un hombre como Sarmiento!

Y va a venir más adelante Yrigoyen con su sueño de república y de distribuir más. Y después el golpe de Estado de Alvear. Y después el primer Perón… Siempre fue un vaivén.

–¿Por qué dice esto?

–Porque cuando los partidos progresistas llegamos al gobierno, creemos que con eso hemos triunfado y vamos a cambiar en la historia de la humanidad… ¡Subimos un par de escalones! ¡Con suerte! Y siempre nos queda mucho más por hacer que lo que hicimos.

Después perdemos el tren, vienen otros que van un poco más hacia la derecha, quieren restaurar la producción y la acumulación, hasta que tenemos otro viandazo… Y ahí andamos. Por eso no me puedo sentir derrotado, porque nunca me sentí triunfador. Vamos apenas andando.

###

La charla transcurre lentamente pese a la apretada agenda  del viejo guerrillero autodeclarado panteísta. Hay otros dos colegas periodistas, dos camarógrafos y dos fotógrafos en el living del pequeño pero coqueto hotel de la avenida 3 de Abril.

Pepe habla tranquilo desde un sillón negro tipo diván, dotado de almohadones. Las paredes están recubiertas de madera fina. Hay una biblioteca obra de un ebanista cordobés. Hay pocos libros, juguetes, trofeos, platos, retratos y varios gauchos en molde de escultura de Rolando Díaz Cabral.

En ese entorno Mujica reelabora sus ideas. Parece creer en la evolución y en que los derechos humanos, entendidos ellos en el más amplio sentido del término, se instituyen cuando se hacen carne en la gente.

–Cuando se van afirmando las conquistas, después no las puede cambiar nadie. A los tipos que pelearon por las 8 horas (de trabajo diario) los fusilaron. Cincuenta años después ningún régimen, de izquierda o de derecha, discute las 8 horas en el mundo entero: quedó definitivamente incorporado como un adelanto para la humanidad.

Todos los derechos sociales que tenemos: la jubilación, el haber abolido la esclavitud, la ley de 8 horas, todo lo que haya sido progreso humano en algún momento fueron banderas derrotadas de luchadores. Así es la vida de los hombres. Como decía Yupanqui: “Unos trabajan de trueno y es pa’ otros la llovida”.

###

Mujica es José Alberto Mujica Cordano, y le dicen Pepe. Tiene 81 años. Nació el 20 de mayo de 1935. Su esposa, también dirigente política y senadora de la Nación, se llama Lucía Topolansky. Se casaron en 2005 después de convivir largos años cortos de papeles.

Hijo de Demetrio Mujica Terra y Lucy Cordano Giorello, por línea paterna es descendiente de vascos y de ascendencia italiana por vía materna.

Pepe nació en Paso de la Arena, un barrio montevideano, y a los 21 ya estaba militando, cargando armas. Usó muchas y de todos los calibres. En la actualidad usa las más pesadas: las que disparan ideas. Tiene muchas mataduras, tantas como experiencias. Hoy vive en su chacra de Rincón del Cerro, en el área rural de Montevideo, casa que no cambió por los oropeles presidenciales.

Su despojo ciertamente épico por persistente, es una rareza para la clase política, muy afecta al señoreo y a los lujos. Mujica lo explica de dos maneras: desde lo doméstico y desde lo político.

–No viví en la Residencia Oficial porque debía caminar dos cuadras para tomar el té –dice y lanza una carcajada–. Después sigue:

–Nosotros elegimos a la república como régimen político. No vivimos en una monarquía. Aunque en la monarquía lo peor no es el rey, es la corte. ¡Los alcahuetes del rey!

Debemos vivir como la inmensa mayoría, no como la minoría privilegiada. Mi filosofía es la de Séneca (3): “Pobre es el que precisa mucho”. Era contemporáneo de Cristo. Más tenés, más preocupaciones, menos tiempo para vivir.

Lo que te hace feliz es más o menos lo mismo siempre: el amor, la mujer, los hijos, tener tiempo para un puñado de amigos y para algún hobby, como perseguir un carpincho en un “bañao”. Esas cosas que no se hacen por plata. Para eso hay que tener tiempo.

El ideario de Mujica se manifiesta cual recetario de buenas intenciones: simples pero inalcanzables para los mortales comunes contaminados por el “capitalismo de alma podrida”, como diría el propio Mujica.

Allí empieza un pequeño intercambio ideológico:

–¿Qué piensa usted sobre las ideologías?

–La ideología no pasa hambre. La que pasa hambre es la gente. Uno tiene que sujetarse a la suerte de la gente. La ideología que no encaja en eso es una quimera.

Después de otras tantas cavilaciones, toma aire y suelta con fuerza:

–El capitalismo está obligado a explotar.

A renglón seguido baja línea sin titubeos:

–No creo en el Estado paternalista. Nos achanchamos, nos hacemos burócratas. El que trabaja bien tiene un peso más. Al que le va mal que se rompa el alma, pero que no viva del trabajo de otro, que no se chupen la sangre el uno al otro.

###

Al despedirse de la presidencia, en febrero-marzo de 2015, Pepe Mujica leyó una carta a los uruguayos. “Gracias pueblo”, su título. Allí dijo, en tono de confesión: “Sufrimos e hicimos sufrir y somos concientes”.

–¿Qué quiere decir eso, Presidente?

–En los procesos revolucionarios hay gente que nada tiene ver y se come una cota de dolor. Compañeritos de mi tiempo que quedaron por el camino, dejaron un dolor en sus padres, que no los entendieron. Puede ser muy crudo para una madre enterrar a un hijo. Esos precios humanos se pagan aunque no se quiera o no se busque.

Fijate lo que pasa hoy en (Niza) Francia, los que murieron aplastados por un camión. Los militares lo llaman daños colaterales…

El hombre todavía es un bicho raro. No ha salido de la prehistoria. Saldremos de la prehistoria cuando renunciemos a la guerra, cuando no precisemos ejércitos. Gastamos 2 millones de dólares por minuto -en el mundo- en presupuesto militar. ¡Dos millones de dólares por minuto! ¿Y decir que no tenemos plata para terminar con la pobreza? Por eso no salimos de la prehistoria.

###

Son las 5 de la tarde del jueves 21. Mujica llega tarde a su encuentro con el Gobernador, por lo que se dispone (o más bien lo disponen) a cortar la entrevista. Habría más tiempo dentro de un rato en la conferencia de prensa y todavía más de sus palabras en la charla magistral que tendría lugar en el patio interno de la Escuela del Centenario.

–Gracias muchachos –dice para disculparse.

Así se despide el ex presidente luego de tomarse un minuto más para varias fotografías. Se va despacio a ver a Ricardo Colombi a la Casa de Gobierno, donde tendrá tiempo para unos mates.

Camina lento, con las manos tomadas atrás a la altura de la cintura, como quien contempla, amonesta un hecho o incluso como los presos cuando son llevados esposados.

Se va Mujica y deja a Séneca, que sigue resonando: “Pobre es el que precisa mucho”.

Retomará esa idea en su ponencia multitudinaria, donde también dice:

–No quiero convencer. Quiero ayudar a pensar.

Mientras se escribe esto, una página se abre en Séneca, que dice como en la época de Cristo: “Ningún viento es favorable para quien no sabe adónde va”.

Esa brisa empuja estas líneas hacia unas palabras de la escritora mexicana Elena Poniatowska: “Somos lo que escuchamos. Somos la confianza que hemos recibido”.

Eso alegra. Tranquiliza. Como a muchos correntinos, me dio gusto haberlo escuchado.

–Adiós Presidente, muchas gracias.

Noticias del poder, Jorge Halperín

Noticias del poder: buenas y malas artes del periodismo político. En este libro, Jorge Halperín entrevista a prestigiosas figuras como Eduardo Aliverti, Juan Luis Cebrián, Jorge Lanata, Rodolfo Terragno, entre otros, en busca del verdadero rol del periodismo político en la sociedad occidental de hoy.

Tal vez los tiempos cambiaron un poco, pero no la manera de acarar la cosa política. Allí hay continuidades contadas, recetas, maneras, y algunos elementos que trascienden los tiempos y que son útiles para el ejercicio de la profesión.