¿Comenzó el gobierno de Valdés?

 

Cómo deberá medirse el éxito de la gestión de Gustavo Valdés? ¿Sólo con prudencia administrativa, con orden interno, paz social, gobernabilidad y anuncios, como hasta ahora? ¿Contando la cantidad de visitas de funcionarios nacionales, incluido las del Presidente, que se han convertido casi en una olimpiada en la época de Ricardo Colombi?.
¿Se lo medirá por sus gestos y actitudes, que vienen dando señales de cambio en sólo dos meses de mando, o se lo medirá por concreciones, que aún no aparecen, y que son en todo el mundo las variables más aceptadas de aptitud, eficiencia y crecimiento colectivo?
A juzgar por lo que dice el Gobernador, sería por esto último.
Por ahora son como bosquejos. Son planes. Esquemas. Proyectos. Ideas sueltas con pretensión de materialidad, pero nada más. Dejan ver, eso sí, una especie de horizonte, un objetivo, una meta más allá de la permanencia en el poder, que también talla en el amasijo.
Valdés habla de la autovía urbana de la Capital, que debería empezar a ejecutarse el mes próximo. Habla de poder continuarla: de la circunvalación Capital, para que la autovía sea efectivamente urbana y la Ruta 12, desde Riachuelo a Perichón, o más adelante, tenga una senda alternativa que descomprima la carga vehicular diaria que circula por la zona.
Habla de una autovía segura, hasta Empedrado o Saladas, y desde Capital, al Norte, hasta por lo menos Paso de la Patria, o Itatí.
Habla de un segundo puerto nuevo, en la zona de El Sombrero. De reacondicionar el puerto de Capital e incluso echar mano a la escuela de formación de mecánicos, técnicos y navegantes.
De habilitar lo antes posible el puerto de Itá Ibate.
Habla, por supuesto, del segundo puente, que está en vías de licitación. Con plazos increíbles, no porque no sean los plazos, sino por los aplazos consuetudinarios que sufrió esta obra largamente anhelada por los correntinos y chaqueños.
Valdés habla de una Capital mimetizada con las ciudades que la circundan. De iluminación de rutas. De caminos seguros. De transporte integrado.
Habla de extender la avenida Independencia hasta la zona del barrio Laguna Brava.
Habla de recuperar la Terminal de Ómnibus, reacondicionando el lugar que hoy ocupa, generando un nuevo ingreso por donde antes pasaba el tren. Se aferra al lugar, pese a que alguno de sus ministros sugirió reubicarla a Santa Catalina o donde hoy funciona el Mercado Central, en cercanías de la rotonda.
Habla de un aeropuerto, de defensas y obras costaneras en Ituzaingó y Apipé, y de otros aportes que debería derramarse de la Entidad Binacional Yacyretá.
Habla de la recuperación de puentes y rutas, de la construcción de rutas nuevas. De los planes de saneamiento y del plan hídrico: el provincial que recitó con solvencia el viernes el ministro de Producción, Jorge Vara, y el de la ciudad, que está en proceso, pero que, al parecer, será posible gracias a varios-muchos aportes técnicos y económicos del Gobierno provincial.
Según Vara, y respecto al plan hídrico de Capital, “estamos concluyendo el proyecto”.
– “Si bien hay medidas que se han tomado en consonancia con el mismo, es muy grande la intervención que se requiere y los mecanismos son variados. De todos modos, lo más claro es que tenemos que mejorar los ductos de desagüe, porque la Capital tiene las condiciones naturales para que escurra hacia el río Paraná. Es decir: tenemos que trabajar en los conductos de escurrimiento. Es un trabajo costoso y muy importante, por lo que vamos a necesitar un periodo de tiempo para definir en su totalidad el proyecto”.
Hay allí una novedad, porque el viernes, justamente, durante la visita del Jefe de Gabinete, Marcos Peña, que se publicitó como para anunciar el plan hídrico de la ciudad, la cosa cambió en el aire. Se habló del plan hídrico, pero provincial. Un plan que ya fue anunciado y que ya está en obra, en muchos de sus puntos.
Se mencionó el plan de la ciudad, que, en palabras de Vara, aún está en evaluación.
Queda claro no obstante que la provincia se hizo cargo del combo, y para colmo, el intendente Eduardo Tassano guardó silencio. ¿Qué pasó allí? La pregunta es tan inquietante como otra, aunque menos grave, que tiene que ver con Peña:
¿A qué vino el Jefe de Gabinete? Más aún: ¿A qué vino Hernán Lombardi, titular del Sistema Federal de Medios?
Lombardi ni habló. Y Peña, primero en conferencia y después, tras un recorrido que hizo por el Instituto de Cardiología, no repitió más que las frases de la campaña: adelante, juntos, cambio, codo a codo, trabajo en equipo, Nación-Provincia-Municipio.
Es verdad que hubo una reunión en casa de Gobierno y también un almuerzo en un hotel boutique de la ciudad. Casi seguro que allí está respuesta de la visita del Jefe de Gabinete. Casi seguro que existe una razón lo suficientemente importante como para mover una nave de la flota oficial para un paseo de 4 o 5 horas por Corrientes.
Casi seguro que en esos encuentros están las claves de lo que vendrá: el viaje del gobernador Valdés con el presidente Mauricio Macri a México, la visita de Valdés a la asamblea legislativa nacional que hará variar el protocolo provincial, después de muchos años. Y tal vez los anuncios que se harán el 1 de marzo ante la propia asamblea, cuando tenga que trazar el plan de acción anual del Gobierno de Corrientes que, después de 16 años, no será el plan de Ricardo Colombi.
¿Por qué no sería el plan de Colombi? Porque no lo es.
Un solo detalle confirma el perfil de este segmento de obras que pretende poner en marcha y eventualmente inaugurar Valdés: la mayoría involucran a la Capital, departamento sistemáticamente postergado por el ex gobernador.
Pero más allá de ello, otro asunto sustenta el modelo Valdés: muchas de las obras, planes y financiamiento que pretende lograr el Gobierno para poder anudar sus objetivos devienen de un posicionamiento distinto en relación con Yacyretá. Es el gran perfil esbozado por el Gobernador: hacer que la Entidad Binacional corresponda a Corrientes como no lo hizo todo este tiempo, por distintas razones. La mayoría de ellas políticas.
Según altas fuentes de Casa de Gobierno, ya hay algunos avances en cuanto al reclamo que hizo Valdés cuando asumió: conseguir dividendos, en especie y en efectivo, en concepto de regalías. Se trata, en rigor, de una vía de financiamiento genuina que, de conseguirse, constituiría una línea alternativa a la histórica: esa que incluye ir a postrarse ante el mandamás de turno sin que importen razones ni derechos.

Juró Valdés y después de 16 años en Corrientes ya no gobierna un Colombi

Desde que llegó a la Legislatura, hasta que saludó a los presentes con la banda puesta, ya en el patio de la Casa de Gobierno, pasaron exactamente 90 minutos. Intensa hora y media que sirvió para que la provincia de Corrientes viera, después de 16 años, la jura y asunción de un gobernador que ya no lleva el apellido Colombi.
Ocurrió ayer, a las 19.15: Gustavo Adolfo Valdés, a sus 49 años recién cumplidos el 15 de octubre pasado, se convirtió en el gobernador constitucional propietario número 59 desde que Corrientes se ordenó institucionalmente, en 1821. Juró por Dios, la Patria y sobre los Santos Evangelios, desempeñar fielmente el cargo que le otorgó poco más del 54% de los correntinos en las elecciones del 8 de octubre, cumpliendo y haciendo cumplir, según dijo, las constituciones de la Nación y de la Provincia.
La jura fue corta. Al punto de que el protocolo obvió la parte que hoy tiene tanto valor y vigencia. La que dice que, “si así no lo hiciera”, Dios y la Patria se convertirán ya no en testigos, sino en demandantes.

***

Traje azul oscuro, camisa blanca y corbata morada, finamente tejida. Lentes de lectura. Cumplidos los pasos previos y consumada también la jura del primer vicegobernador reelecto de Corrientes, Gustavo Jesús Adolfo Canteros, Valdés encaró con énfasis las 10 páginas generosamente espaciadas que contenían su discurso.
Primero habló de Colombi: de Horacio Ricardo, su mentor, a quien atribuyó la paz social, el orden institucional y la creación de las condiciones de despegue en las que recibe la provincia. Según Valdés, Ricardo Colombi debe descansar tranquilo, con la certeza del deber cumplido.
-Muchas gracias -le dijo, y arrancó la primera gran ovación del auditorio.
Después entró de lleno a desarrollar los ejes en los que reposará su gestión: un ataque frontal contra la pobreza; y dos procesos centrales: uno para conseguir la modernización y otro para lograr el desarrollo, del Estado y de la provincia toda.
-Somos pobres, pero a la vez ricos -graficó en varias ocasiones, y luego aclaró.
-Es que somos ricos despojados.
En esa línea, puso su mirada sobre Yacyretá, entidad generadora de energía que es la mayor de su tipo en el país, enclavada en Corrientes, provincia que paradójicamente tiene una energía deficiente y cara, y recibe poco menos que una migaja después de poner al menos la mitad de sus recursos naturales en la generación del 15% de la electricidad total que produce Argentina.

A las 19.15 de ayer, Gustavo Valdés, a sus 49 años, se convirtió en el gobernador propietario número 59 de Corrientes, desde 1821.

Habló también de la potencialidad de la madera y del turismo. Acto seguido pidió colaboración e inversión a las empresas. Y apoyo y comprensión a la Nación, destinatario obligado de varios de sus reclamos.
-Esperamos 12 años. A esta oportunidad no la vamos a dejar pasar -agregó, y el auditorio volvió a estallar.
(Los opositores se miraron de reojo, aturdidos por lo que acababan de escuchar. Pero no era eso. Se refería al kirchnerismo).
Valdés hizo además una convocatoria amplia, a los intendentes y legisladores, a los hombres más experimentados en el manejo de la cosa pública, pero también a los jóvenes y a las mujeres. A todos, dijo, “los invito al futuro”.
Fueron apenas 17 minutos de discurso. Apenas 17 minutos, pero esperanzadores. Porque ya no hay excusas. Porque las condiciones políticas están idealmente dadas, como pidieron en campaña, para empezar el despegue.

***

Exactamente a las 20, según consta en el acta redactada por la escribana mayor de Gobierno, María Cristina Vallejos Gil de Lotero, Horacio Ricardo Colombi repitió un acto que ya cumplió en 2005. Entregó la banda y el bastón de mando. Aquella vez a su primo Arturo Alejandro, ahora a Gustavo Adolfo.
A juzgar por lo sucedido, aquella no fue una buena experiencia. A esta hay que darle tiempo. Tiempo… Tiempo que ya se tomó Colombi, como muestra, para ceder el atributo.
Traicionado tal vez por sus fantasmas, el gobernador saliente tuvo que ser asistido para colocarle la banda a su sucesor. Necesitó una sucesión interminable de instantes. No encontraba el modo, hasta que su esposa, Estela Barattini, solucionó el entrevero.
Un abrazo y la posterior firma del acta oficial coronaron un acto formal lleno de nerviosismo. Tantos, que hasta hicieron confundir al experimentado locutor de Gobierno, Roque Espíndola, quien llamó a Gustavo Canteros a calzarse los atributos del gobernador. Las caras se brotaron de un rojo intenso. Es que los suelos de la política correntina guardan muchas semillas de encono, envidias y traiciones, y aún en épocas de tranquilidad, cualquier escupitajo pueden volverlos fértiles.
Espíndola corrigió. Llamó a Valdés, y las carcajadas descomprimieron el aire. Los fuegos artificiales, peligrosamente lanzados desde los techos del palacio de Salta y 25 de Mayo, trocaron la tensión en festejo.

***

Valdés y Canteros, que minutos antes se convirtieron en las nuevas máximas autoridades de la provincia, dieron pasos adelante y saludaron a los familiares, amigos, funcionarios y ciudadanos que colmaron el patio de la Casa de Gobierno para seguir el traspaso. De fondo, el jingle del Gobierno: “Vamos para adelante”, decía despacito el coro grabado que daría paso a las palabras del gobernador saliente.
Ricardo Colombi habló para despedirse, como no pudo su primo en 2005. Las circunstancias políticas-familiares de entonces no lo permitían.
De eso habló el mercedeño. Con los ojos un tanto llorosos, no se sabe si por el momento que le tocaba vivir o por el problema que viene acarreando después de su operación, Horacio Ricardo recordó los momentos difíciles que tuvo que atravesar. Dijo no obstante que cree en la democracia, y que justamente la democracia correntina está a salvo, después de tantos años, tantas intervenciones federales. Es verdad: Corrientes no estaba acostumbrada, hasta antes de los Colombi, a un período tan largo de normalidad institucional.
-Nos costó mucho -dijo, y luego se dirigió a Gustavo Valdés, quién según dijo, va a saber llevar como corresponde el Gobierno, con la ayuda de todos y de la Nación.
-Se vienen tiempos mejores -auguró. -Su gestión va a ser mucho mejor.
Después bajó la guardia. Dijo que hay dolores y sonrisas, que así es la política, pero que él tiene fortaleza anímica y a la familia de sostén.

Traicionado tal vez por sus fantasmas, el gobernador saliente tuvo que ser asistido para colocarle la banda a su sucesor.

Para cerrar deseó suerte a Valdés y Canteros. “A los Gustavo. A los Gustavo al cuadrado”, bromeó.
-No bajen los brazos y cuenten con nosotros -dijo para cerrar, y de paso para ralentizar el retiro.

***

Ya sobre el final, sin discurso, pero con unos apuntes, el flamante gobernador 59 hizo una serie de agradecimientos. “Desde el corazón”, alcanzó a decir: “A mi esposa e hijos, a mis padres y hermanos, a Ricardo Colombi, a Estela, su esposa, y a sus hijos; a la UCR, a ECO+Cambiemos; al presidente Mauricio Macri, a los que votaron por mí y a los otros, a la ciudadanía”.
Ratificó, como el presidente, que su gestión centrará su esfuerzo en atacar la pobreza. A erradicarla.
-Sí tenemos pobreza y tenemos que trabajar el doble para combatirla -dijo, y eso mismo constituye un hecho esperanzador, porque lo que hizo Valdés en ese acto fue el reconocimiento público-oficial de una situación muchas veces negada pública y oficialmente.
-Asumimos el compromiso de erradicar la pobreza y acompañar a los desposeídos -añadió después, para insistir en los reclamos que desde ahora en más deberá escuchar Buenos Aires.
-Este es el equipo. Los invito a sumarse: al equipo del millón de correntinos, arengó, y se dispuso a escuchar aplausos y recibir saludos.
Mientras todo esto sucedía, Ricardo Colombi miraba lejos. A veces el piso y muchas veces el cielo. Hasta que fue invitado a retirarse.

Valdés al gobierno

Llegó el día. Entra el capitalino-ituzaingueño Gustavo Adolfo Valdés y se va el mercedeño Horacio Ricardo Colombi. Pero, ¿se va? Por lo pronto sí, se corre unos metros hacia el río, pero sigue en la cuadra del poder, en el Senado. Después de 12 años de ejercicio efectivo en el Gobierno de Corrientes, en 16 años consecutivos (el interregno corresponde a su primo Arturo Alejandro), “Lalaca” Colombi entrega el mando de su tercer período de gestión. Lo hará hoy a la tarde en Casa de Gobierno. Estuvo 4.383 días ejerciendo la primera magistratura, con varios récords, de permanencia y también políticos.
Sucede que Ricardo Colombi es el hombre que más tiempo ejerció el cargo de “gobernador propietario” de Corrientes. En marzo de 2016 batió el récord de duración que tenía Pedro Ferré, el brigadier que en tres períodos alternados ostentaba la marca más larga en el inquilinato del palacio de Salta y 25 de Mayo: 10 años, 3 meses y 14 días.
Desde hoy, el paiubrero Horacio Ricardo se lleva para robustecer su ego, una reválida difícil de igualar y superar, porque Pedro Ferré fue gobernador de la Provincia durante 3 períodos, en casi 18 años; pero Colombi lo superó en 16 años y con 3 elecciones ganadas, logrando en ese acto otra marca histórica: es el primer y único gobernador (por el momento) en usufructuar el instituto de la reelección, incorporado a la Constitución en la reforma del año 2007 y que su primo Arturo quiso, sin éxito, estrenarla en 2009.
El mandato que ahora comienza es inédito en la provincia. Constituye un paso adelante en la institucionalidad local, desacostumbrada hasta el año 2001, a un período tan largo sin interrupciones dirigidas desde Buenos Aires por imperio de las intervenciones federales, un mal que en 17 oportunidades tuvo que soportar el pueblo de Corrientes.
La tarea que tiene por delante el doctor Gustavo Valdés es enorme, porque de movida implica el desafío de seguir manteniendo la paz y la estabilidad política, sin que el apellido Colombi administre los destinos de la provincia.
Ojalá le vaya bien.
Mientras tanto, ya hay algo para festejar: las 20.144 personas que nacieron en 2001 en Corrientes y las 300 mil en promedio que nacieron desde entonces hasta hoy, podrán anotar otro apellido en la lista de gobernadores. Llegarían tal vez a la conclusión de que los Colombi no eran monarcas ni tenían derecho de sangre. Aunque eso todavía esté por verse.
Por lo pronto, hay muchas preguntas y pocas respuestas revistiendo este recambio. Queda por delante saber si Valdés emprenderá en algún momento un despegue o seguirá dependiendo de un poder ajeno, como el que llevó al quiebre entre los primos en el primer año de gestión de Arturo Colombi, en 2005, y desde entonces hasta el año 2009.
En una entrevista con El Litoral -que se publica hoy mismo-, Valdés lo puso en estos términos: “Cambió el gobernador, no el gobierno. La gente eligió eso en octubre”.
A juzgar por el gabinete que presentó el viernes, se trata justamente de eso, de una continuidad. Una prolongación manifiesta que, leída en términos positivos, constituye también un respeto hacia la perennidad del Estado, algo también desusado en Corrientes. Desusado porque cuando se intentó algo parecido, una disputa fratricida terminó por imponerse, llevando por delante los sueños del millón de correntinos. Desusado porque, incluso antes de los Colombi, la lógica rupturista también fue parte de la política correntina. Por eso es difícil este momento, porque hay datos históricos que sustentan la duda y, en este caso, también la versión negativa de esta continuidad.
Es que el que se quema con leche, ve la vaca y llora. Y Colombi lo sabe por experiencia propia. Por eso, creen los más desconfiados, el gobernador saliente devenido senador dejará, más allá de la confianza personal que le tiene a Valdés, granadas de activación remota por si alguien intenta algún tipo de autonomía. De esto se viene hablando desde la designación misma del sucesor, ocurrida el 14 de julio.
Nadie puede garantizar que una cosa u otra vaya a pasar en el futuro, pero hay un dato de la realidad que es elocuente: de los 13 ministros que acompañarán a Valdés, 8 siguen de las gestiones inmediatas anteriores. Uno incluso viene de 2001. Hubo un enroque: Horacio Ortega pasará de manejar Seguridad a esa suerte de jefatura de gabinete que se desprende del Ministerio de Coordinación y Planificación. El tiempo dirá si es una buena decisión. De momento, se sabe que es un hombre de confianza de Valdés y eso ya es suficiente activo en las arenas movedizas de la política.
Se sumaron 5 ministros para completar vacancias generadas por cargos electivos y pases a retiro (el único desplazamiento efectivo es el de la ex ministra de Turismo), la mayoría de los cuales viene de otras áreas del gobierno saliente. En la resta cayeron las mujeres: ahora sólo queda una en Educación.
Esta cuenta arroja este resultado: más del 80% de los ministros sigue. Como por inercia.
En el mismo acto puede decirse que por primera vez el PRO (partido del presidente Macri) tendrá representación en el gabinete provincial, un logro para pocos, pues sólo 4 de los más de 20 partidos que integran ECO tienen una distinción tan alta. La supremacía es radical, claro: 10 sobre 13 espacios, contando al fiscal de Estado. Veremos, veremos, después lo sabremos.
Mientras tanto, vale preguntarse qué tiene de progresista o vanguardista esta escudería que acompañará a Valdés. Qué aportarán ahora que no hicieron en los últimos 8, 12 o 16 años.
La respuesta política más urgente a este tipo de planteos, cuando viene de la vereda del oficialismo, tiene que ver con que hubo cosas que se hicieron bien; que estos ministros las hicieron y que por eso la gente votó. Y que la gente votó básicamente por la alineación Nación-Provincia-Municipios. Los que están, sobre todo en áreas clave -creen algunos “valdesistas”, que ya los hay- son los más idóneos para continuar sin pausas las gestiones, muchas de las cuales bajan con apuro de la Nación, pues en 2018 se entrará en tiempo de descuento si quiere aspirar a una reelección de Mauricio Macri.
También dicen, en la misma línea, que ahora sí se podrán financiar los proyectos (elaborados por estos mismos que siguen) que antes no se pudieron por la mezquindad nacional.
Eso es cierto, aunque no del todo. Se desmiente por las longitudes y caladuras de los acuerdos que los Colombi sostuvieron en distintos momentos con el kirchnerismo. Pero además porque eso de la discriminación deja afuera del análisis a las responsabilidades propias, a la ineptitud o desidia de los propios funcionarios, a los que siempre les quedó más cómodo echarle la culpa al otro que hacerse cargo de su “no pude”, “no supe” o “no quise”.
En eso, además, este entramado político se emparenta a lo peor de las prácticas de los gobiernos conservadores que supuestamente había que superar. Esa cantinela viene de 2001, pero no sólo no ocurrió, sino que la esperanza colombista muchas veces terminó mimetizándose con aquellas formas. A veces por necesidad, y las más de las veces por conveniencia: por acuerdos sustentados en el más descarnado de los pragmatismos que privilegiaron los resultados electorales a las cuestiones éticas, de decencia o de superación institucional que muchas veces se blandieron como banderas.
En 2005 también se logró la alineación Nación-Provincia-Municipios, pero fue sólo un espejismo. Una fórmula proselitista. Terminó mal. Ese pasado debe estar doliendo ahora mismo. También el hecho de que se terminaron las excusas.
Ahora hay que atacar la pobreza-indigencia que pesa sobre la mitad de la población provincial según el Indec, la mortalidad infantil más alta del país, los índices de insuficiencia educativa, los problemas de conectividad, de precio y calidad energética, la falta de trabajo genuino (el Estado cierra este año siendo un patrón más grande que el sector privado, según las estadísticas oficiales de empleo registrado), el déficit habitacional y entre otras cosas (este punteo no se agota aquí) generar las condiciones para el desarrollo individual y colectivo, económico, pero también cultural, de la calidad de vida.
Las condiciones políticas están dadas idealmente para el despegue. No chocar la calesita dependerá en todo caso de Valdés y de la gente que le dejó Colombi. Necesitamos que suceda, de una vez por todas.

Valdés: “Debatiría con ‘Camau’, pero vamos a ver si es candidato”

El actual diputado nacional fue promocionado el viernes (en el Salón Lapachos del Club San Martín) como un “consustanciado” con el proyecto de continuidad que vigila Colombi. De hecho, sus primeras palabras en su rol de postulante, se estructuran sobre ese eje, aunque enfrentando una contradicción aparente. “Somos el futuro”, dice el slogan de campaña, pero su núcleo conceptual está anclado al pasado. Con el 2001. Con la feroz tormenta política, social, institucional y económica de la que supo salir airoso el actual gobernador.
Corrientes no es la provincia de 2001: la que no pagaba sueldos, la que tenía bonos, peleas intestinas y soportaba, cuándo no, una de las tantas y dañinas intervenciones federales.
El liderazgo de Colombi emergió de ese desaguisado que se desliza hoy como posible si la provincia cae en manos del peronismo. Se trata de una estrategia electoral que apunta, más que al corazón, al estómago, o a su variante material: el bolsillo.
Valdés es un candidato perfecto para ese plano, y también para el político. Es un hombre preparado, militante de tres décadas y fiel ladero de Horacio Ricardo.
Camisa celeste, pantalón fino negro, zapato al tono, Valdés primero tomó unos mates y después un café chico. Tras el último sorbo, ocurrió esta entrevista. Fue ayer a la mañana en la Redacción de El Litoral:
—¿Quién es Gustavo Valdés? 
—Yo soy abogado y un militante de Encuentro por Corrientes.
—¿Y por qué es el candidato de ECO+Cambiemos?
—Porque los partidos de ECO confiaron en mí. Porque cada uno de los militantes de Cambiemos confiaron. Eso es lo importante.
—¿Es candidato desde el viernes 14 de julio de 2017 o desde el 11 de diciembre de 2013?
—Soy candidato desde ayer. Uno es parte de un equipo de trabajo y en él se va desenvolviendo y va aportando lo mejor que tiene. Esa es nuestra fortaleza.
—A Ricardo Colombi, cuando ganó en 2013, se le preguntó por el sucesor y dijo que ya lo tenía: anotó su nombre en un papelito y lo guardó en un cajón. Fue en una entrevista con El Litoral…
—Pero uno se convierte en candidato cuando lo mocionan, no antes. Uno puede tener intención y afinidad, pero se es candidato cuando se lo mociona públicamente. Yo soy desde ayer, desde la presentación.—Se habló mucho de resistencias internas a su designación. ¿Las hubo, las hay, las seguirá habiendo?
—Nosotros tenemos esas cosas… Puede haber lógicas aspiraciones, pero nosotros tenemos un proyecto político de un joven gobernador, Ricardo Colombi, que tiene una trayectoria exitosa. Pese a tener un límite constitucional, la gente ve que Colombi tiene mucho para adelante y esa fortaleza, al momento de generar una transición, también puede generar algo de rispideces, pero la fortaleza de ECO es ponerse de acuerdo con los distintos sectores, que no es fácil… anteponer el proyecto a los intereses personales.

—Mucha gente dice que es un títere de Ricardo. ¿Cómo se siente con eso?
—Cada uno tiene su característica. A mí no me preocupa que puedan decir ese tipo de cosas, porque nosotros lo que proponemos es un pacto con la sociedad. Estamos construyendo un nuevo pacto. Sabemos que, al haber tenido Ricardo un tan buen gobierno, la vara se pone alta para nosotros. Queremos que el correntino sea parte y que colabore con el gobierno. Es una conjunción que debemos trabajar juntos hacia el lado del desarrollo. Tenemos un rumbo sí, que es el que nos ha trazado Ricardo Colombi, y que propusieron los correntinos en el Pacto de Crecimiento que está en la Constitución.

—A los dirigentes y militantes que tienen algunas dudas con su candidatura, ¿los va a convocar, a convencer, o los va a ignorar?
—Nosotros vamos a convocar no sólo a los dirigentes que por ahí puedan gustar más o menos. Vamos a convocar a todos los correntinos. A radicales, liberales, a peronistas, a dirigentes sociales o deportivos. Hay muchos peronistas que nos están acompañando, así que vamos a convocar a todos porque tiene que ser el gobierno de todos. Puede haber disidencias, pero será hasta que terminen las elecciones. Después hay que trabajar para todos los correntinos. Menos pelea y más política para el desarrollo.

—¿Cuándo se conocerá el nombre del compañero o compañera de fórmula?
—Ya lo vamos a dar a conocer oportunamente.

—¿A quién prefiere para que lo acompañe? 
—No. Vamos a trabajar de la misma manera que se trabajó hasta ahora. Se está conversando.

—¿Hombre o mujer?
—Me parece que no hay que mirar el sexo sino las cualidades, las calidades y las condiciones que tengan para adecuarse al proyecto político a desarrollar.

—¿Qué quiso decir Colombi con eso de que usted tiene asfaltado el camino para enfrentar un proceso de 6 años?
—No lo sé. No me di cuenta de que dijo eso. Pudo haber sido un error, porque es una sutileza, pero el mandato -hoy- del gobernador es de 4 años. Pudo haberse referido al tiempo que le corresponde a Mauricio Macri.

—¿O sea que ya le dio por ganada la reelección?
—Pudo haberse referido a que vamos a ganar en estas elecciones y a la reelección del Presidente. Eso quiere decir que Corrientes va a estar bien estos 4 años, porque es la primera vez que nosotros vemos que hay un Presidente que cree en los correntinos y que aspira a concretar los sueños que tenemos y por los que venimos luchando desde hace mucho tiempo.

—Otra interpretación posible es empezar de nuevo el debate para unificar mandatos…
—Noooo. Por supuesto que es mejor tener los mandatos alineados con la Nación. Lamentablemente los correntinos fuimos presas, víctimas… Fuimos la provincia más intervenida porque estábamos en un país que no nos entendía. Entre los correntinos había mucha pelea que se está superando. Hoy tenemos armonía, paz social. Es la primera vez que los correntinos no estamos mirando el conflicto para cambiar el gobierno, sino el desarrollo.

—También eso eleva la vara.
—Por supuesto. Tenemos un enorme desafío por delante. Y ese camino asfaltado que decía Ricardo es lo que nosotros expresamos como la necesidad de alinear a la Nación con la Provincia para desarrollarnos. Pero con un trabajo que sea concienzudo.
Que tengamos a Carlos Vignolo en el Plan Belgrano es algo sumamente importante. Prueba de que este Gobierno Nacional mira el desarrollo del Norte argentino.

***

—¿Debatiría con “Camau” Espínola y el resto de los candidatos en el caso de que haya debate y más candidatos?
—No tengo problemas, pero lo vamos a ver más adelante. Vamos a ver si es el candidato.

—¿Lo está poniendo en duda?
—No. Vamos a ver si es el candidato, porque las listas cierran el 19 de agosto.

—Porque hubo una versión, surgida de las usinas oficiales, de que Espínola se bajaba…
—No. Sé que en el peronismo hay inconvenientes. O en el kirchnerismo.

—¿Ampliará, modificará o reducirá el gabinete en el caso de ganar?
—No. Nosotros tenemos que administrar. Y administraremos como estamos. Modificaciones se pueden hacer, pero es para hablarlo mucho más adelante, cuando ganemos el gobierno.

—¿Le gustaría sumar a algún opositor a su gabinete en el caso de que gane?
—A todos. Me gustaría incluir peronistas, a gente de otros sectores que estén consustanciados con el proyecto de ECO. Si están dispuestos a dejar de lado… y comulguen con lo que desde Encuentro por Corrientes proponemos, que primero estamos los correntinos, sin dudas.

—¿Cuáles son sus propuestas principales?
—Las vamos a presentar oportunamente. Estamos comprometidos básicamente con el desarrollo de los correntinos. Y vamos a tener muy en cuenta el Pacto Correntino para el Crecimiento.
Tenemos una oportunidad que es maravillosa. Estamos hablando de un cambio de gobierno que viene de la mano del pacto social, pero no de la mano de la crisis. Cuando agarró Ricardo Colombi la provincia en 2001, la situación era verdaderamente caótica. No se pagaban los sueldos, había cuasimonedas, inestabilidad, enfrentamientos entre los correntinos y hoy creo que eso ha sido superado. Tenemos paz social, una provincia que no debe nada y un Gobierno Nacional que confía en nuestros sueños, en nuestros anhelos, que creen en nosotros y nosotros en ellos.

—¿Cómo es la relación con el gobierno de Macri?
—Con el Gobierno Nacional somos socios. En la capacidad y anhelo de crecimiento.

—¿Y cómo es su relación con el Presidente?
—Al Presidente lo conozco: estuve con él y con Ricardo en un almuerzo antes de ir a un acto de cierre. Estuvimos una hora y media hablando. Tenemos una relación política. Voy a decir la verdad: amigo personal del Presidente no soy. Soy sí parte integrante de un gran equipo de trabajo y he compartido con él en varias oportunidades en la Quinta de Olivos con los diputados nacionales, en los gabinetes ampliados, pero siendo parte de los correntinos y de Encuentro por Corrientes, que ahora es más Cambiemos.

***

—¿Cuáles cree que son los problemas más acuciantes para la gente?
—Necesitamos generar más empleo. Para eso necesitamos tener mayor desarrollo. Por eso trabajamos hacia el desarrollo. Por eso hicimos mucho para lograr la Ley del Primer Empleo que hoy está dormida en el Congreso y que los diputados de la oposición no la quieren aprobar. Nos permitiría tener alguna promoción para que las empresas puedan incorporar gente joven. Es fundamental porque no tenemos leyes de promoción de empleo o direccionadas a la industrialización, por caso de la madera.

—¿Y salud, educación, seguridad, infraestructura?
—Son problemas serios que tenemos que resolverlos con la Nación. En materia de salud, en la zona Centro, en Buenos Aires, el 85% de la gente se atiende en los centros asistenciales privados. En la zona Norte se da a la inversa. Aquí, el 85% de la gente se atiende en el sistema público. Eso habla de una enorme diferencia en materia de ingresos para la salud publica en general que recae sobre las espaldas del Estado.
Carlos Menem, al transferir la educación a las provincias, se olvidó de transferir las partidas presupuestarias y eso hoy genera los inconvenientes que tenemos.

—En el caso del trabajo, que recién mencionaba, ¿se podría pensar en una ley de paritarias?
—Vamos a hablar con todos los sectores. Somos dialoguistas.

—¿Cambiará algo del rumbo del gobierno actual´? ¿O está todo bien?
—Bueno… Recién hablamos de salud, educación, trabajo. Tenemos problemas, pero las condiciones son otras. Si nosotros miramos para atrás, verdaderos problemas teníamos en 2001. El goteo de la coparticipación se transmitía en directo por radio y se publicaba en los diarios. Cuánto se depositaba en las cuentas públicas para ver qué parte del sueldo atrasado cuatro meses se pagaba. Ese fue el punto de partida en el que asumió Colombi. Con Cecacor, con la cadena de pagos rota, la educación destruida, la salud publica… Debiendo 4 o 5 presupuestos que hoy representarían 150 mil millones de pesos como si nada. Hoy tenemos una provincia con paz social, en orden, encaminada al crecimiento. Y vamos por más.

—¿Enfrentaría a los intereses que afectan a la ciudadanía? Empresarios especuladores, abusos en los servicios, pésimos y caros; malos tratos en dependencias públicas…
—Esa es la sociedad que tenemos. Pero creo que hay mucha gente muy valiosa, buena y muy preparada también. Porque si no, nos quedamos con lo malo. Hay peligros en la sociedad, sin lugar a dudas. Hay algunos que apuestan a que le vaya mal a la sociedad, y eso tenemos que tener en cuenta. Yo hago política desde hace 32 años y conozco bastante de la sociedad, lo que me permite estar en alerta contra todos los intereses nocivos de la sociedad. Por eso te confiere la sociedad el poder para que se puedan morigerar aquellos males y resaltar a los actores que hacen bien.

—¿Cómo cree que es la sociedad de Corrientes?
—No. ¡Cómo voy a calificar yo a la gente! Me parece que la gente es la que tiene que calificar al dirigente que se somete a su voluntad. Sería una falta de respeto que yo califique a un pueblo que quiero tanto.

—De ganar, ¿qué acciones desarrollaría contra el narcotráfico?
—Yo denunciaba en su momento la barbaridad que estaba haciendo la Nación en materia de narcotráfico, cuando se llevaban la Gendarmería de Ituzaingó y Virasoro. Hablábamos de una disminución de efectivos de la Prefectura Naval. Hoy se está tratando de revertir ese proceso.
En su momento creé las unidades de Toxicomanía en las Unidades Regionales. Hay que trabajar muy fuerte en el narcomenudeo. Como diputado estoy impulsando la creación del Juzgado Federal de Goya, para acercar la justicia al Centro-Sur de la provincia. Presenté el proyecto para crear el Juzgado Federal de Ituzaingó, donde el narcotráfico azota mucho más fuerte. Pero hay que involucrarse, no bajar los brazos y trabajar fuertemente.

—¿Y en la Policía, donde hay efectivos denunciados por participar en redes de narcotráfico, o en incumplimientos, como la supuesta inexistencia de retenes en el arroyo Guazú, donde cayó un auto?
—Primero: tenemos que seguir capacitando. Cuando asumí como ministro de Gobierno alargamos la carrera policial de 2 a 4 años. La carrera de suboficial, de 1 a 2 años. Hoy los que se incorporan tienen una formación mínima de 2 años. Y le dimos la posibilidad de que salgan técnicos, bajo control del Ministerio de Educación de la Nación, con la Tecnicatura en Seguridad Pública. Y después firmamos un convenio con la Universidad del Nordeste para que puedan ser licenciados en Seguridad Pública. Me parece que en materia educativa hemos dado un paso enorme. Por supuesto que falta, pero el primer paso es un paso educativo, de formación y después de selección. Esta carrera no tiene que ser una salida laboral solamente, sino una selección de los que tienen la vocación de servir a la comunidad, que es lo difícil. Después hay que poner mayor infraestructura y equipamiento, que es lo que se hace permanentemente.

—¿Piensa impulsar una política de género, de ser electo?             
—Cuando era ministro creé el primer Centro de Contención para mujeres víctimas de violencia. Creamos 9 comisarías de la mujer u oficinas. Hay que seguir extendiendo este trabajo, porque es preocupante, pero es una problemática que tiene hoy la sociedad.

—¿Analiza la posibilidad de incorporar a una mujer en el STJ, de ganar en octubre?
—Nosotros no tenemos problemas con las mujeres más allá de las capacidades. Hay muchísimas mujeres -la gran mayoría diría- en el Poder Judicial. Nuestras dos candidatas a diputadas nacionales son mujeres: Estela Regidor y Sofia Brambilla. La mujer está hoy preparada para ocupar cualquier rol en la sociedad.

—¿De acceder al Gobierno, continuará las gestiones por el traspaso de Transnea?  
—Por supuesto. Comparto el punto de vista del Gobierno Provincial en este tema energético, que es técnico. Me parece que el Estado lo puede hacer mejor.

***

—¿Cuál es el aporte que Valdés ya le hizo a la política?
—La pasión de tratar de hacer las cosas bien. De que nuestra sociedad se desarrolle. Cada uno de los cargos que tuve los desempeñé con pasión. Y trato de mejorar día a día.
—¿Y qué le aportará a la provincia en el caso de ser gobernador?
—Voy a hacer lo mismo. Trabajar incansablemente para que todos los días cada ciudadano de Corrientes esté un poco mejor, paso a paso, despacito, dedicándome full time a esta actividad que para mí es una vocación de servicio hace muchos años, no una salida laboral.

Amor, familia, amigos, River y Cabral

—¿Cómo vive su familia esta designación?
—Bien. Acompañando. Te cuento una anécdota: yo conocí a mi mujer en la facultad, y ella dice que me vio la primera vez en una asamblea pregonando los principios de la Reforma Universitaria cuando militábamos en Franja Morada, así que conoce mi vida política desde el primer día. Entiende, me respeta, sabe que yo defiendo lo que pienso y mis ideales.

—¿Qué dicen sus amigos?
—No tuve tiempo de hablar con ellos porque no paramos todavía. Después del acto comí algo y salimos a Virasoro. Volví y uno de los primeros conocidos que vengo a ver, está acá haciendome una entrevista. Ya vamos a tener tiempo seguramente. Ahora hay que trabajar para ganar las elecciones.

—En nombre de los saladeños, tengo que pasarle una factura, porque Juan Bautista Cabral no nació en Mercedes.
—Lo que pasa es que… ¿De qué equipo sos?

—De Cabral…
—Yo soy de River. No conozco tu equipo, pero bueno. La verdad es que ‘el que tiene boca se equivoca, y el que no, se calla la boca’. Yo soy un gran estudioso de la historia y me gusta mucho la historia de Corrientes, sobre todo la historia política. Y bueno, dije eso de Cabral. Son cosas que pasan.
Hay periodistas que tienen días buenos y días malos. ¿No es cierto?

—Por supuesto.
Bueno. Un furcio lo comete cualquiera.

—Por eso hay que desdramatizar el hecho.
—Por supuesto, pero hicieron leña…

¿Quién es Gustavo Valdés y por qué fue elegido como sucesor?

 

Gustavo Adolfo Valdés es, pese a su juventud, un viejo afiliado a la Unión Cívica Radical (UCR). Actualmente representa a la provincia en la Cámara de Diputados de la Nación, desde donde -dice-, defiende los intereses de los correntinos. “Luchamos por la autonomía provincial y el federalismo. Patria, Libertad y Constitución”, reza su austero (y más bien tirando a pobre) cartel de marketing personal. Su página en Facebook fue mejorada en las vísperas, pero es anterior a la unción de Horacio Ricardo Colombi que lo convirtió, no sin discusiones, en el candidato a gobernador por la alianza ECO+Cambiemos.

-Valdés es un militante de siempre -dicen quienes de adolescentes lo vieron sostener pancartas durante la campaña que resultó en la presidencia de Raúl Ricardo Alfonsín, a quien admiró y admira casi con fanatismo.

Aquel adolescente vivió con euforia el retorno de la democracia y en 1985, con apenas 17 años, obtuvo su primer compromiso político: fue presidente del Centro de Estudiantes de su colegio en Ituzaingó. Más tarde integró el “Movimiento para la Democracia Social” (Modeso), y de allí hasta hoy estudió, trabajó, militó y subió la escalera de su carrera que podría coronar en menos de 3 meses con la Gobernación de Corrientes.

Gustavo Adolfo es abogado egresado de la Universidad Nacional del Nordeste en el año 1994 y tiene una maestría inconclusa en la Universidad Nacional del Litoral, además de capacitaciones relacionadas con la actividad política en el país como en el extranjero. La última de importancia fue en Amsterdam, donde presenció el proceso de un “juicio en ausencia”, que se estudia en Argentina para juzgar casos varios, como los de lesa humanidad.

En 1997 ingresó como empleado en la Dirección Nacional de Migraciones y un tiempo después, hasta 2001, fungió como jefe de la Delegación Corrientes de esa repartición donde aún hoy figura como empleado, aunque en situación de licencia. En paralelo ejerció el Derecho y entre otras cosas fue apoderado de los bancos Nación y de Corrientes, hasta que se postuló como edil.

Fue concejal de la Capital entre 2005 y 2009 y luego ministro de Gobierno, entre 2009 y 2013. Desde entonces es, y hasta el próximo 10 de diciembre será diputado nacional por Corrientes, y miembro, por el bloque de la UCR, del Consejo de la Magistratura.

Desde hace casi 3 años integra ese Consejo clave, en representación de la primera minoría de la Cámara baja. Asumió en noviembre de 2014 en reemplazo de un legislador por Córdoba bien conocido en Corrientes por sus dotes mágicos de administrar dólares y convertirlos en Cecacor: Oscar Raúl “El Milico” Aguad.

Desde el 18 de noviembre de 2014, entonces, Valdés es el único correntino en integrar aquel órgano del Poder Judicial de la Nación, que se compone de 13 miembros, 6 de los cuales son legisladores. Su espacio es el de la minoría, que se completa con el chaqueño Angel Rozas por el Senado. Sólo otro correntino ocupó ese espacio, cuando era de 20 miembros: José Antonio “Pocho” Romero Feris, desde 1999 hasta 2001.

Integra como vocal de la Cámara de Diputados de la Nación, además, la comisión bicameral de Fiscalización de Órganos y actividades de Seguridad Interior; las comisiones de Juicio Político, de Justicia, de Legislación General, de Transportes y, una de las más importantes simbólicamente: la de Libertad de Expresión.

Fue su desempeño en estos espacios -dicen-, una puerta de acceso y permanencia en los círculos selectos del gobierno de Macri, donde terminó despertando simpatías que fueron también fundamentales para su pre-elección.

***

Gustavo Adolfo Valdés tiene 48 años y cumplirá uno más el 15 de octubre próximo (7 días después de las elecciones), por lo que será una semana de puro festejo o de depresión, todo dependerá de la inclinación de las urnas.

Tiene una hermana mayor, y otros dos hermanos. Son 4 los Valdés.

Nació en Corrientes-Capital bajo el signo de Libra en 1968, pero fue criado en Ituzaingó, en el seno de una casa donde siempre se respiró, habló y ejerció la política. Su abuela paterna era dirigente autonomista, presidente de comité. Su abuela materna, compañera peronista, simpatizante de Julio Romero. Ambas docentes.

El es hijo de Juana Mosqueda, dirigente y ex concejal peronista en aquel rincón de la provincia que balconea a la represa de Yacyretá; y de Manuel Valdés, dos veces intendente de Ituzaingó por el radicalismo. Además, es sobrino de “El Burro” Octavio Valdés, quien fue también dos veces intendente de aquella localidad y luego legislador provincial por la UCR. Este tío suyo, por esas cosas que tiene la política correntina (fuertemente endogámica), fue quien truncó la aspiración de su cuñada de llegar a la intendencia.

-Le ganó a mamá las elecciones -recuerda hoy, entre risas, el candidato a gobernador. Ocurrió en 1997 esa compulsa entre su tío y su madre.

Está casado con Cristina Inés Garro: hija de un jefe de Gendarmería, nacida circunstancialmente en la provincia de San Juan y de profesión escribana, quien desarrolla sus actividades como personal de la Escribanía de Gobierno. También ella es militante de la UCR y referente del grupo denominado “Mujeres Radicales”. Se conocieron en la facultad y luego fueron novios hasta que contrajeron matrimonio en 1994. Ambos son padres de tres hijos: María Milagros de 23 (estudiante de Veterinaria), Manuel Enrique de 21 (estudiante de Ingeniería en Sistemas) y Gustavo Joaquín de 18 (terminó la Secundaria y analiza su futuro mientras sostiene un intercambio cultural).

Gustavo es de izquierda para escribir y de derecha para el resto de las cosas -dice un amigo que lo conoce puertas adentro, de entrecasa.

Después de reír, agrega:

Es una persona muy gaucha. Con los amigos es generoso. Le gustan las cosas simples. Ir a pescar, Ituzaingó, la Isla Apipé. Es de practicar deportes aeróbicos, va al gimnasio. Pero también le gusta la música, el chamamé (que canta y baila), compartir con amigos, extender la sobremesa de alguna cena. Discutir.

Tiene una personalidad muy fuerte. Puede pasar de la risa a la discusión, al reto, pero no reacciona con exceso. Podríamos decir que es de vocalización muy firme -agrega casi guiñando el ojo otro de los hombres que lo frecuenta los jueves, noches en las que Valdés se junta con los amigos que le dio la política. Casi siempre hay asado, bueno y bien regado.

– También esto -acota otro-: da la palabra y la cumple. Y si no le sale, lo reconoce. No es mentiroso, y eso le ha costado varios tirones de orejas.

***

Sin que nadie conozca en detalle la planilla meritocrática que sorteó para llegar a colgarse la cucarda de heredero, Gustavo Valdés es desde hoy la versión corregida y aumentada de Arturo Colombi, el primo del gobernador que llegó y dejó el sillón de Ferré, puesto y depuesto por su pariente, luego de que el puente de las lealtades se rompiera con las primeras tormentas, entre 2005 y 2006.

-Pero ¿por qué es la versión mejorada?

Porque es solidario con el proyecto. Porque es más inteligente. Porque tiene experiencia de gestión y en ese marco, si ganamos, va a ser un gobernador pleno -dijo un analista partidario.

Otro fue más lejos:

Gustavo Valdés es el mal menor para el sistema de ECO+Cambiemos: un general sin tropa que necesita de todos. Es joven y por lo tanto tiene trato con la juventud, pero a su vez es el único de los candidatos que no tiene jinetas suficientes para pasar a retiro a los gerontes del espacio, empezando por Ricardo Colombi y siguiendo por el presidente del partido, Sergio Flinta.

Su debilidad fue su fortaleza. Porque al no tener un andamiaje territorial de la magnitud que el resto de los candidatos, Colombi le prestará el suyo, asegurándose así que ninguno de los patos salga de la fila. De hecho: enseñados por Ricardo, todos aprendieron a nadar en círculos y, por lo que se ve, no hay ningún patito que vaya a nadar en línea recta con rumbo hacia el infinito.

No se sabe a ciencia cierta si estas evaluaciones están efectivamente medidas o constituyen una expresión de deseos de quienes las dicen. O si entrañan un resentimiento, como el de aquellos que se quejan del dedo sólo cuando éste no los señala. Lo cierto es que el que se quema con leche ve la vaca y llora. Y Colombi lo sabe. Por eso, creen los más desconfiados, el Gobernador dejará, más allá de la confianza personal que le tiene a Valdés, granadas de activación remota por si alguien osa desconocerlo. Sobre todo, en su nuevo puesto de la “teoría de roles”. Explicado en simple castellano esto sería como un remedo de aquella vieja estratagema peronista que inmortalizó a Cámpora: Valdés al gobierno, Colombi al poder.

***

-Si es por militancia, Gustavo es un gran militante. Si es por formación, Gustavo es un gran cuadro político. Si es por confianza, Gustavo es muy confiable. Pero la verdad es que no sé cómo se miden los méritos en la cabeza de Ricardo Colombi -dijo un dirigente y funcionario, congénere del actual diputado nacional.

Su dedicación y contracción al trabajo -según los que lo quieren-, jugó a favor de que el ituzaingueño sea presentado como candidato del oficialismo para intentar la patriada de seguir gobernando la provincia por otros 4 años, llegar a 20, romper todos los récord y sepultar las viejas glorias que el Pacto Autonomista-Liberal cosechó en sus años de predominio absoluto.

Los que no lo aprecian tanto -personas que hay que buscar adentro más que en la periferia del gobierno y de la alianza oficial-, reconocen igualmente su obsesión para conseguir las metas que se propone.

Metódico como varios, frío como pocos -dijo una fuente para retratarlo, y para poner en contexto su procedimiento para enfrentar la crisis de la elección interna, que fue más interna que crisis de elección.

La última fue una batalla grande, que enfrentó solo y ganó como un perro sabio: cerrando la boca para que no se le caiga el hueso. Así dejó atrás nada menos que Carlos Vignolo, a Sergio Flinta y a Eduardo Vischi. Y a otros tantos que intentaron catapultar su carrera política pisando las cenizas del líder, que todavía vive y manda.

-Cuando se tuvo que poner enfrente a los pesados radicales, lo hizo. No es un hombre de arrear. ¡Ojo! -advierte alguien que lo trata con asiduidad semanal.

***

Horacio Ricardo Colombi, el gran elector, patrón del gobierno, gestor de las ilusiones de perpetuidad e imitación caudillezca de Juan Ramón Vidal, jugó ahora su carta más brava:

Es Valdés o la calle -dicen algunos.

Es Valdés o ni eso -corrigen otros en una charla de cafetín.

Pero más allá del chascarrillo, hay preocupación, y un reclamo que se volvió unánime tras la borrasca interna del radicalismo:

Lo único que te pedimos es que no te equivoques -dicen que le advirtieron a Colombi.

-No me voy a equivocar y vamos a ganar -dicen que respondió.

Fue así como se definió el nombre del pretendido sucesor. Una mezcla entre la seguridad de Colombi y las inseguridades del PJ, que no sabe o no acierta en los compromisos electorales.

Dicen también que, al designar a Valdés, Colombi optó por un perfil similar al suyo: confrontativo, esquivo al diálogo o más afecto al monólogo, de posiciones fuertes y serias. Traducido más al negativo, esto refiere a veces a la parquedad y a otras a una postura vecina del autoritarismo.

Un capataz de estancia -gritó un ex radical transversal en una ronda con estancieros.

-No -dijo uno de ellos, mirándolo fijamente-. Quiere uno como él. Nosotros somos más educados.

Hubo risas cuando se escuchó esto, pero también mohines adustos. Puestos a analizar la descripción, “uno como él” debería también contener a todos, cosa que no pasa puertas adentro -hoy- con Gustavo Valdés, que fue al menos en un primer momento muy resistido.

Resistido por algunos dirigentes, y sólo de Capital -precisó una ricardista de la primera hora, de cuando Colombi aún se movía en moto por Mercedes.

Sabido es, de todas formas, que el tiempo y la birome (si es que llega a poseerla) cambian las cosas. También que el miedo es un catalizador de la disciplina partidaria. Y el espanto del llano ya mandó a varios a la farmacia a comprar hepatalgina, según dijo por televisión un experimentado dirigente radical. La cosa es digerir rápido el trago, que es más amargo entre quienes querían ser y al final no fueron.

Si alguien le puede reclamar algo a Colombi por lo de Valdés, somos los que estuvimos en las buenas y en las malas. No los que merodean. Algunos reclamos hay que tomarlos como de quien vienen -dijo la fiel ricardista (que habló, como todos los que lo hicieron para este perfil, bajo condición de anonimato).

En ese marco, alguien advirtió:

-Una cosa es puertas adentro, y otra cosa es de cara a la sociedad. Yo creo que, terminada la cuestión de la interna, Valdés será capaz de perforar esas resistencias y venderse como un hombre afable de cara al electorado en general. La verdad es que esperamos que así sea.

***

Hace un par de semanas, uno de sus contrincantes internos más poderosos, el ministro Carlos Vignolo fue el encargado de dar la noticia arropada como las del clero: indicó que la fórmula ya está definida y que el Gobernador sería el encargado de anunciarla.

Lo que puedo decir es que hay humo blanco. Ya hay candidatos y cuentan con el acompañamiento total e integral de la UCR y de la alianza ECO+Cambiemos.

La comunicación oficial se produjo en el Salón Lapacho del Club San Martín, en el marco de un acto en el que presentaron también a varios aspirantes a intendentes.

Ahora empieza otra etapa: hacer de Valdés un candidato competitivo que achique las distancias que, según las encuestas, alejaron a “Camau” Espínola por su instalación perpetua, desde que perdió en 2013.

***

En la previa, el diputado nacional dio pocas señales en de su carrera por la postulación mayor. Sólo se le escuchó la voz para decir, luego de la victoria de Eduardo Tassano en Capital (en las elecciones del 4 de junio), que es un “buen indicio” de cara a los comicios para renovar el Ejecutivo provincial.

Consultado para este perfil, no aceptó responder por qué fue elegido. Tampoco quiso definirse, aunque después recalculó:

Soy un afiliado radical, un militante político, colombista y ricardista.

Para completar la semblanza, amigos y adversarios hablaron por él. Y ante la pregunta sobre quién es realmente Gustavo Valdés, esto fue lo que dijeron:

Gustavo Valdés es un tipo muy confiable, muy aplicado para lograr sus objetivos. Un trabajador incansable de la política. Un tipo muy solidario y comprometido con acciones para el desarrollo social. Un hombre muy exigente con su equipo porque siempre quiere ganar. Un gran conciliador. Un gran amigo. Un buen líder.

-Como concejal tuvo una destacada actuación, en permanente contacto con los vecinos, atendiendo a cualquier hora, especialmente en situaciones de emergencia. Fundamentó siempre su tarea en el estudio, en el trabajo y en el compromiso con la franja de la población en situaciones de vulnerabilidad.

No hace falta decir desde qué orilla hicieron estas observaciones. Pero hay un lado B:

No acepta que lo contradigas. Eso genera desencuentros y discusiones. A veces pienso que es autoritario y más en el trato con algunas mujeres. Es medio peyorativo. Hay por ahí mucha gente a la que usó y no le cumplió políticamente. Es posesivo. Te hace notar si hablás con alguien que no le gusta. Tiene su círculo cerrado de fieles. Ojalá lo cuiden. A veces creo que es peor que Colombi por soberbia y falta de equilibrio. Ojalá me equivoque.

La síntesis la hace un viejo dirigente de esos que cenan con él los jueves, desde hace ya bastante tiempo.

Gustavo es Ricardo. Lo idolatra. Pero es Gustavo.

 

 

 

Repudio a Colombi por insultar a un periodista

El insulto a Gonzalo Romero de Sudamericana no fue el primero y, dadas las condiciones ético-morales del gobernador Ricardo Colombi, muy probablemente no sea el último. Colombi desprecia a la prensa, se jacta de ello y lo dice en público. Y  por eso insulta cuando alguien hace lo que no debe: preguntar. 

En estos dos tramos de conversación, analizamos con María Mercedes Vázquez las razones que motivan a Colombi y, lo que es peor, los motivos por los cuales, la mayoría electoral de la provincia de Corrientes, justifica y a veces hasta avala los actos y dichos primarios-ordinarios-insultantes del patrón del Paiubre.

Si no escuchaste la nota, podes hacerla aquí.

La expectativa y el verso

La política local y nacional está en plena transformación orgánica. Ata y desata alianzas, teje y desteje conveniencias, elucubra bienestares con promesas de fantasía mientras piensa efectivamente en la zancadilla, en la forma de ganar y quedarse con el poder: los cargos y los sueldos, que de eso se trata. Muy poco de ese genérico al que todos aluden, pero nadie atiende: “la gente”.
Estas campañas escalonadas (que particularmente en Corrientes desembocarán en 4, que pueden ser 5 elecciones) son como siempre un festival de mentiras aceptadas.
Muchas de esas mentiras se sustentan desde el discurso y otras tantas desde las acciones, o mejor, desde la falta de acciones, que es lo que más duele. Porque así estamos: esperando que la provincia arranque, que la educación mejore, que la gente se cure, que tenga viviendas para estar, energía para trabajar, rutas para andar, trabajo para vivir y no vivir para robar, oportunidades para proyectar y futuro para quedarse.
¿Está todo esto en la agenda electoral nacional y provincial?
En Corrientes no se discute. En el país tampoco. De hecho, según ordenó Duran Barba a sus candidatos, ni siquiera deben detenerse en estas nimiedades. Según publicó el diario La Nación, el capo de los vendedores de espejitos de colores dijo así: “Ustedes no respondan lo que les preguntan los periodistas y los políticos. Ustedes háblenle a la gente”.

***
En estos párrafos, algunas anotaciones sobre la campaña que estamos transitando aquí y allá:
* En Corrientes se juega el gobierno provincial, 71 gobiernos municipales y 15 bancas legislativas. En el país, por otro lado, la conformación del Congreso y su consiguiente sofreno o profundización del nuevo modelo nacional. El de la cincha cool: te ajusto, pero cuidando las formas y sin cadena.
* Aquí la cosa empezó temprano, con la elección de Capital, el municipio 72. Ganó Tassano y perdió Ríos, abriendo una transición inédita, larga y por momentos peligrosa. La Comuna (con el resultado puesto) hace lo que puede tirando a “sólo lo que debe”, mínimamente, y los triunfantes tratan de armarse en el medio de una “veda de acción” impuesta “desde arriba”.
* La fórmula de los doctores, dicen ellos mismos, hablará de gabinete cuando se defina la elección de gobernador, lo cual puede leerse sólo de una manera: a la ciudad le quedará lo que sobra del gobierno si es que ganan el gobierno, o será el aguantadero del gobierno si es que pierden el gobierno.
* “Camau” Espínola corre solo. Por el momento la suya es una carrera contra el viento. Sostiene su candidatura con altibajos: no por su valía, ni por las acciones que despliega ni por las encuestas, que lo acompañan (obviamente, por la soledad del escenario), sino porque esta es una carrera de resistencia, para lo cual, entre otras cosas, hace falta, además de inteligencia y unidad estratégica, recursos y avales. Y en el peronismo correntino, tal como están las cosas, pocos garantizan las cuatro cosas.
* En el Gobierno la cosa transcurre de manera ambivalente. Envalentonados por el triunfo de Capital, muchos ya se reparten la provincia. Pero creció la interna producto de esa misma elección, lo que estiró las caras de los supuestos elegidos que supuestamente no serán los elegidos.
* Es verdad, de todos modos, que una cosa es jugar a la interna lejos del poder y otra muy distinta es desafiar al poderoso desde adentro mismo de un poder que lleva años no sólo reproduciéndose en sí mismo, sino generando condiciones de desarrollo para muchos personajes que verían sus cuentas más bien raídas si intentan lo mismo en el sector privado.
* Dinero por obediencia parece ser la consigna. Solo eso. No es tanta molestia como el espanto de tener que levantarse, 16 años después, a trabajar por cuenta propia, o para una empresa no tan generosa como el Estado. Es esa, además de la figura potente y exitosa de Ricardo Colombi, lo que mantiene a las masas, y a dirigentes que se detestan, calladitos y bajo el mismo techo.
* No los une el amor, sino el espanto del llano.
* Hubo desafíos y berrinches, amenazas de renuncias y algunas reuniones a los gritos. No fue en el PJ, que a juzgar por las acciones de sus dirigentes aprendió a disgregarse en silencio.
* Esta vez todo pasó en la mismísima casa de Gobierno, excediéndola. Fue tanta la cantidad de gente que operó (los últimos 15 días) para uno y otro bando, que puso en guardia al propio Colombi, quien no tuvo más que cortar por lo sano. Eligió al elegido, al que lo formó personalmente desde hace largos años, y abrió la puerta. El que no está de acuerdo, dijo una vez más, puede irse. La puerta se cerró y, por lo que se sabe, todos siguen adentro.
* Inteligente juego de Colombi sostenido sobre las mentiras de las fechas y las intrigas palaciegas en cuanto a la elección de su sucesor, que mantiene a los medios y a la gente de a pie en situación de una “gigantesca” expectativa que de otro modo no sería tal.
* Gol de “Lalaca”, que lo único que hace es parar la pelota y manejar los tiempos. (De hecho, cierto o no, Horacio Ricardo Colombi, lo primero que dijo cuando ganó en 2013 fue que ya tenía el nombre de su heredero).
* Ambos frentes mayoritarios motorizados por la UCR y el PJ niegan todo, pero transcurren sus días en el marco de una sórdida interna que puede sacudir estanterías.
* Y mientras tanto las Paso: creación del kirchnerismo que no usa el kirchnerismo. Blanco perfecto del macrismo que discursea una cosa, pero hace otra. Tampoco Cambiemos usa las Paso, lo que demuestra lo rápida que es la clase política, aun la que se jacta de distinta, para sucumbir ante las delicias autoritarias del dedo.
* En Corrientes, propios y ajenos, todos ellos antikirchneristas, critican la dedocracia, pero miran hacia otro lado cuando pasan frente a la vereda de ECO+Cambiemos, que tiene bien guardadas las urnas, lo que generó reacciones de dirigentes como Ingrid Jetter o Gustavo Canteros. Así de cínicos son. Y los que acusan recibo del golpe se defienden atacando: ni Jetter ni Canteros llegaron a dónde llegaron por medio de sufragio interno. Ni más ni menos que la persistencia del error por conveniencia coyuntural.
* Pobre Lisandro Almirón que quiso ir a internas en el frente oficial, olvidando que para eso necesitaba una carta democrática que no estaba disponible.
* En fin. Todo está en movimiento. Para muestra, lo que pasa en Buenos Aires: Cristina tomó de Durán Barba lo que Durán Barba tomó de Obama lo que Obama tomó de lo que hacían otros y otros y de allí hasta los griegos. Pero el PRO reclama el copyright. Hace unas horas, incluso, el ministro Frigerio sugirió que CFK copió tanto, que sólo le faltan los globos amarillos.
* Al cruce de todos salió Randazzo. De Massa por su oportunismo de siempre. De su ex jefa Cristina por su soberbia galopante. Y del macrismo porque, según el ex ministro kirchnerista, Macri, Peña y Frigerio, entre otros, tomaron lo peor del kirchnerismo: crucificar al que piensa distinto.
Así está hoy la cosa. Nada cambia. Pura pirotécnica. Y sin querer queriendo, ya estamos empezando el segundo “segundo semestre” al que alguien alguna vez marcó como el punto de partida para que algo pase.

Las 10 lecciones de la elección Capital

Cuáles son las lecciones que han dejado las elecciones del pasado domingo 4 de junio en Capital? ¿Puede hacerse un análisis cualitativo, por encima de los números, aunque sin desconocerlos? ¿Hay espacio, en una democracia incipiente como la argentina y correntina para desafiar a la mayoría? ¿La gente que es acarreada para votar, lo hace con libertad? ¿Vota libremente quien por el contrario va por sus propios medios? ¿Es posible la libertad en una provincia donde manda el Estado por sobre todas las industrias? ¿Si ese genérico inconmensurable que se cataloga como “la gente” aprendió a votar -como dicen algunos-, por qué la lógica de todos los partidos políticos sigue siendo la del siglo XIX? ¿Para qué el acarreo, la bolsita, la plata de regalo, y la inmensa cantidad de souvenirs electorales, si la gente vota a conciencia?
En esta nota trataremos de entender (sin pretensión de agotar ningún análisis) dónde está la fuga: si en la mirada de quienes creen en la estructura que estructura -al decir de Bourdieu-, o en la hipocresía de quienes pregonan el humanismo tratando a los humanos como animales (de granja, por su docilidad). Ganó Tassano y este es un estado de cosas, el mismo si hubiese ganado Ríos, porque el sistema los atraviesa a ambos y los excede, generalizándose sin fin.

Lección 1
“Los partidos políticos triunfan o son destruidos por sus conductores. Cuando un partido político se viene abajo, no es el partido político quien tiene la culpa, sino el conductor”. Juan Domingo Perón

Siguiendo esta máxima peronista, Fabián Ríos es el responsable absoluto de la derrota del domingo 4 de junio. A su favor puede decirse que asumió inmediatamente la culpa y el cargo. No sólo reconoció su yerro, sino que lo hizo sin desparramar imputaciones. Y en el mismo acto, en el marco de un desusado republicanismo, saludó al vencedor, Eduardo Tassano, actitud que terminó por descomprimir todo el proceso que concluyó el jueves último con el acta de cierre y validación de las elecciones tras el escrutinio definitivo que arrojó este resultado: el cardiólogo radical aventajó al ingeniero peronista por 7.763 votos.
Pero como Perón hay para casi todo, podría decirse, asimismo, que el gran ganador del domingo fue el gobernador Ricardo Colombi: el radical más peronista de los que tienen algo de vida en el escenario nacional. Y esto, entre otras cosas, por lo que sigue:

Lección 2
“Para conducir a un pueblo la primera condición es que uno haya salido del pueblo, que sienta y piense como el pueblo. Quien se dedica a la conducción debe ser profundamente humanista: el conductor siempre trabaja para los demás, jamás para él. Juan Domingo Perón.

Esta frase del General, provocadora como todas, sustenta en parte el discurso de campaña de Colombi: cercanía y empatía con la gente de a pie. El humanismo entendido como aquel en el que nadie es más que nadie. Evidentemente, aquí hay una clave: el discurso del humanismo se impuso al de la planificación estratégica, despersonalizada. Los planes derrotaron a las obras. Triunfó el corazón por sobre las tripas. Al fin y al cabo, como dice el Gobernador, el asfalto no se come. Sí se come con el producido del trabajo (que es lo mismo para el albañil que para un asistente social), pero en el PJ no alcanzó el tiempo ni la inteligencia para explicarlo fácil.

Lección 3
“Nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía”. Simón Bolívar.

El pueblo de la Capital entendió esto hace rato. Tanto, que no le dio la reelección a nadie desde que puede hacerlo. En su historia no hay más que cuatro años para demostrar valía.

Lección 4
“La democracia es el proceso por el cual la gente elige al hombre a quien culpar”. Bertrand Russell

¿Culparon los capitalinos a Ríos, castigándolo con el voto? ¿De qué? ¿De haber hecho un acuerdo no sabemos con quién ni para qué? ¿Quién lo traicionó? ¿Lo culparon por tratar de exculparse del kirchnerismo? ¿O por kirchnerista cobarde? ¿Por haber despreciado a los propios que traccionaron votos capaces de darle la elección? ¿Lo culparon de soberbio como vociferan hoy algunos “compañeros”, agazapados para dar el zarpazo y dejarlo en el camino? ¿Es cínico el electorado o lo son los dirigentes? ¿Por qué el respeto que no fue posible durante el proselitismo recién apareció después? Apenas cerraron las urnas salieron (muchos) a reconocerle al Intendente su don de gente y su buena gestión, que entre otras cosas, eleva la vara para el médico que lo sucederá…

Lección 5
“Me hierve la sangre al observar tanto obstáculo, tantas dificultades que se vencerían rápidamente si hubiera un poco de interés por la Patria”. Manuel Belgrano

El domingo ganó una pretensión: reinsertar a la ciudad en el mapa político nacional. Una pretensión porque ocurriría recién a partir de diciembre (¿Hay que esperar hasta entonces?). Y porque la alineación total Nación-Provincia-Municipio se dará, o no, cuando se elija gobernador. Recién entonces sabremos si la ciudadanía está pensando en alinear o en cambiar y repartir el poder. Es una pretensión, finalmente, porque generalmente no ocurre. Siempre por H o por B, pero no ocurre, porque vencen las mezquindades por sobre el amor a la patria. Y cuando esto ocurre, desde el Estado no es otra cosa: es la antirepública, sin más.

Lección 6
“La democracia no es más que el gobierno de las masas, donde un 51% de la gente puede lanzar por la borda los derechos del otro 49%”. Thomas Jefferson

Esta idea fue pensada y dicha entre los siglos XVIII y XIX. A la luz de nuestra realidad nacional nunca abandonó su vigencia. La grieta nos atraviesa, y lejos de disolverse, como prometieron algunos, se profundiza. Dijo Fernández Díaz en La Nación (hace 5 días) que Durán Barba mandó a insistir en el tema. He allí un problema, porque el macrismo que ganó prometiendo desterrar el kirchnerismo está cayendo en la misma trampa, usando las mismas mañas, matando con las mismas armas. Han demostrado no tener empacho en apelar a la fortaleza del Estado para seducir o comprar voluntades. Las elecciones del domingo lo demuestran. ¿No era eso lo que había que desterrar? ¿La billetera sigue estando para premiar y castigar? ¿En qué quedamos entonces? ¿Está bien que las inauguraciones y los anuncios de obras se amontonen las dos semanas previas a las elecciones, para después aletargar todo el funcionamiento estatal?
“La victoria no da derechos, sino obligaciones”, dijo Colombi el domingo del triunfo. Ojalá, para empezar, se entienda que el triunfo fue posible por la mitad más uno. La mitad menos uno cree en otra cosa. Y su dignidad no puede ser apaleada por una circunstancia electoral.

Lección 7
“Sigan a ideas, no sigan a hombres, fue y es siempre mi mensaje a los jóvenes. Los hombres pasan, las ideas quedan y se transforman en antorchas que mantienen viva a la política democrática”. Raúl Alfonsín.

Agotado constitucionalmente el ciclo más personalista de la historia reciente de Corrientes, corporizado por Colombi, este y los suyos dieron un vuelco: ahora ya no importan los nombres, sino el proyecto. Casi como pasó con el kirchnerismo, cuando al final del camino se encontraron sin frutos. Ello no obedece a otra cosa, sino a no haberse preocupado por la siembra.

Lección 8
“El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”. Winston Churchill

Si algo quedó demostrado el domingo es que Colombi, corriendo con ECO+Cambiemos como vehículo electoral, es invencible. Salió de atrás, remontó, produjo el quiebre y ganó. Es, el Gobernador, una máquina electoral de una efectividad tan alta, que después no traduce esa efectividad en la gestión. Hay números que lo corroboran (pobreza enorme y estructural, falta de trabajo, niveles educativos bajos, mortalidad infantil alta, falta de infraestructura, caminos, energía, y muchos etcéteras que se apilan a los años que lleva de ejercicio). Lo mismo puede decirse de Cristina Kirchner. O de Camau Espínola. Son más candidatos que estadistas. ¿Por qué? Por el objetivo de su mirada.
Asimismo, el “ya ganamos” de Ríos, sustentado en encuestas fallidas, lo coloca en las antípodas, recordándole, en el mismo acto, un viejo saber popular: nunca es bueno cantar victoria antes de tiempo. Y menos si el competidor de enfrente es Colombi. El día que el PJ entienda que ir a las urnas con el jeque del paiubre no es ir a misa con la Madre Teresa, tal vez podría enderezar su rumbo electoral. Después, podrá empezar a ver cómo llegar a la gente, que son cosas distintas, por supuesto.

***

Estos párrafos no tienen la intención de quedarse en la liviandad de una chicana discursiva. Se sostiene en la idea-deseo de que alguna vez, el esfuerzo, sacrificio, inversión de recursos humanos, técnicos y económicos puestos en una campaña electoral, se presten de la misma manera a la gestión de un gobierno exitoso, porque el producido de un mal gobierno no afecta al gobierno, sino a los gobernados.

Lección 9
“Si no hay comida cuando se tiene hambre, si no hay medicamentos cuando se está enfermo, si hay ignorancia y no se respetan los derechos elementales de las personas, la democracia es una cáscara vacía, aunque los ciudadanos voten y tengan Parlamento. Nelson Mandela
La cosmovisión de Mandela, galvanizada en la realidad sudafricana, es universal porque bien puede aplicarse a Sudamérica toda, Argentina y Corrientes incluidas. Las estadísticas le darían la razón, se tome el Indec que se tome.

***

Para terminar, dos visiones. Una pesimista y otra optimista de la política. También, dos posturas que se fundamentan teóricamente desde veredas opuestas, desde trayectorias personales y hasta de clases sociales distintas, para que cada uno haga la síntesis que mejor prefiera.

Lección 10
a. “Para mí la democracia es un abuso de la estadística. Y además no creo que tenga ningún valor. ¿Usted cree que para resolver un problema matemático o estético hay que consultar a la mayoría de la gente? Yo diría que no; entonces ¿por qué suponer que la mayoría de la gente entiende de política? La verdad es que no entienden, y se dejan embaucar por una secta de sinvergüenzas, que por lo general son los políticos nacionales”. Jorge Luis Borges
b. “Pertenezco a una generación que quiso cambiar el mundo. Fui aplastado, derrotado, pulverizado, pero sigo soñando con que vale la pena luchar para que la gente pueda vivir un poco mejor y con un mayor sentido de igualdad”. Pepe Mujica

Llegar hasta aquí es sólo darse cuenta de lo relativo de las cosas. Entender la necesidad de ver la vida como un devenir, donde del camino es la lucha lo que importa. Al fin y al cabo, como dijo alguien, ECO no hace más que ganar elecciones. Y el PJ no más que perderlas. No es así si se mira a 4 u 8 años. ¿Pero y si se mira a 40?