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Manifiesto

 

Hoy es el Día del Periodista: momento para hablar de la profesión, para hacer balances, para revisar lo hecho y proyectar posibilidades. Subido a esa lógica, quiero aprovechar este día para relanzar este proyecto profesional personal que estuvo en “señal de prueba” desde hace algunos días.

Esta no es una página de noticias, no puede ni tiene la intención de competir con las páginas de noticias que hacen muy bien su trabajo, por caso la página del diario El Litoral, que es la que sustenta gran parte de lo que se muestra aquí. Esta es una página personal, un oasis donde siempre que haga falta, se sostendrá una visión del mundo, coincida o no con las miradas del mundo en general, y del mundo periodístico en particular, sea este local o nacional.

En el Día del Periodista -y aprovechando esta ocasión en la que además se está presentando un tráiler institucional que será desde ahora en adelante parte importante de la identidad del sitio-, vale la pena, creo, dejar constancia de una postura en relación al oficio. Sobre todo, porque hay quienes creen que hacer periodismo de un lado es eso, y hacer periodismo desde la vereda opuesta es militancia política. Peor cuando quienes sostienen lo primero creen que están en lo cierto porque su cosmovisión social-política es avalada, por ejemplo, por resultados electorales.

Creo firmemente que esto no es así. Puedo estar equivocado y lo reconoceré el día que entienda que lo estaba.

No soy quien para determinar qué está bien y qué está mal. Fui formado por docentes íntegros y por lecturas de periodistas que dieron la vida por lo que creyeron. Por Rodolfo Walsh, por ejemplo: exquisito escritor; periodista disruptivo y mejor cronista. Un tipo excepcional que, sin embargo, es más recordado por su militancia y ensalzado -por izquierda y por derecha- por su forma de plantarse ante la profesión, que es crítica o no es, según decía.

Cierta hipocresía hace que algunas personas (colegas y linderos) que reproducen esas máximas en días como el de hoy, después descalifiquen al otro que piensa distinto no por lo que piensa, sino porque critica el estado de confort con el que el poder hace nublar la visión del más mentado: no sólo por sumisión del primero, sino porque en una relación de ese tipo se acortan las distancias, siempre necesarias para no encandilarse o enfriarse. Como pasa con el sol.

Está dicho que esta no será una página de noticias. Es un reservorio básicamente de gustos y opiniones y, por eso mismo, se renuncia adrede a la entelequia de la objetividad. Pero nunca a la idea de ejercer el periodismo lealmente, con datos, con información. Puede haber equivocaciones, como en todo, pero serán en todo caso por falta de dominio de ciertos temas o situaciones, no por la perversidad manifiesta de mostrar algo y ocultar otro algo sólo por un interés personal o sectorial.

Ese es el compromiso que puedo asumir con mis lectores, sean pocos o muchos: ser honesto intelectualmente siempre, aún con los riesgos que implica para esa postura y libertad, ser parte de otros colectivos periodísticos y empresariales.

Para eso está justamente esto: para evitar que visiones e intereses extraños tripulen el horizonte de una postura que está atravesada por un montón de situaciones sociales, culturales, económicas y espirituales intransferibles, que no se esconde, pero que es esa y no otra. Son visiones propias, que, aunque equivocadas, son propias.

Renuevo la invitación para que cuando gusten se peguen una vuelta por esta parada. Hay de todo un poco. Pero recuerden: no es una página de noticias. Es… una página periodística. Es periodismo.

Felicidades.

About the author: Eduardo Ledesma

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