¿Comenzó el gobierno de Valdés?

 

Cómo deberá medirse el éxito de la gestión de Gustavo Valdés? ¿Sólo con prudencia administrativa, con orden interno, paz social, gobernabilidad y anuncios, como hasta ahora? ¿Contando la cantidad de visitas de funcionarios nacionales, incluido las del Presidente, que se han convertido casi en una olimpiada en la época de Ricardo Colombi?.
¿Se lo medirá por sus gestos y actitudes, que vienen dando señales de cambio en sólo dos meses de mando, o se lo medirá por concreciones, que aún no aparecen, y que son en todo el mundo las variables más aceptadas de aptitud, eficiencia y crecimiento colectivo?
A juzgar por lo que dice el Gobernador, sería por esto último.
Por ahora son como bosquejos. Son planes. Esquemas. Proyectos. Ideas sueltas con pretensión de materialidad, pero nada más. Dejan ver, eso sí, una especie de horizonte, un objetivo, una meta más allá de la permanencia en el poder, que también talla en el amasijo.
Valdés habla de la autovía urbana de la Capital, que debería empezar a ejecutarse el mes próximo. Habla de poder continuarla: de la circunvalación Capital, para que la autovía sea efectivamente urbana y la Ruta 12, desde Riachuelo a Perichón, o más adelante, tenga una senda alternativa que descomprima la carga vehicular diaria que circula por la zona.
Habla de una autovía segura, hasta Empedrado o Saladas, y desde Capital, al Norte, hasta por lo menos Paso de la Patria, o Itatí.
Habla de un segundo puerto nuevo, en la zona de El Sombrero. De reacondicionar el puerto de Capital e incluso echar mano a la escuela de formación de mecánicos, técnicos y navegantes.
De habilitar lo antes posible el puerto de Itá Ibate.
Habla, por supuesto, del segundo puente, que está en vías de licitación. Con plazos increíbles, no porque no sean los plazos, sino por los aplazos consuetudinarios que sufrió esta obra largamente anhelada por los correntinos y chaqueños.
Valdés habla de una Capital mimetizada con las ciudades que la circundan. De iluminación de rutas. De caminos seguros. De transporte integrado.
Habla de extender la avenida Independencia hasta la zona del barrio Laguna Brava.
Habla de recuperar la Terminal de Ómnibus, reacondicionando el lugar que hoy ocupa, generando un nuevo ingreso por donde antes pasaba el tren. Se aferra al lugar, pese a que alguno de sus ministros sugirió reubicarla a Santa Catalina o donde hoy funciona el Mercado Central, en cercanías de la rotonda.
Habla de un aeropuerto, de defensas y obras costaneras en Ituzaingó y Apipé, y de otros aportes que debería derramarse de la Entidad Binacional Yacyretá.
Habla de la recuperación de puentes y rutas, de la construcción de rutas nuevas. De los planes de saneamiento y del plan hídrico: el provincial que recitó con solvencia el viernes el ministro de Producción, Jorge Vara, y el de la ciudad, que está en proceso, pero que, al parecer, será posible gracias a varios-muchos aportes técnicos y económicos del Gobierno provincial.
Según Vara, y respecto al plan hídrico de Capital, “estamos concluyendo el proyecto”.
– “Si bien hay medidas que se han tomado en consonancia con el mismo, es muy grande la intervención que se requiere y los mecanismos son variados. De todos modos, lo más claro es que tenemos que mejorar los ductos de desagüe, porque la Capital tiene las condiciones naturales para que escurra hacia el río Paraná. Es decir: tenemos que trabajar en los conductos de escurrimiento. Es un trabajo costoso y muy importante, por lo que vamos a necesitar un periodo de tiempo para definir en su totalidad el proyecto”.
Hay allí una novedad, porque el viernes, justamente, durante la visita del Jefe de Gabinete, Marcos Peña, que se publicitó como para anunciar el plan hídrico de la ciudad, la cosa cambió en el aire. Se habló del plan hídrico, pero provincial. Un plan que ya fue anunciado y que ya está en obra, en muchos de sus puntos.
Se mencionó el plan de la ciudad, que, en palabras de Vara, aún está en evaluación.
Queda claro no obstante que la provincia se hizo cargo del combo, y para colmo, el intendente Eduardo Tassano guardó silencio. ¿Qué pasó allí? La pregunta es tan inquietante como otra, aunque menos grave, que tiene que ver con Peña:
¿A qué vino el Jefe de Gabinete? Más aún: ¿A qué vino Hernán Lombardi, titular del Sistema Federal de Medios?
Lombardi ni habló. Y Peña, primero en conferencia y después, tras un recorrido que hizo por el Instituto de Cardiología, no repitió más que las frases de la campaña: adelante, juntos, cambio, codo a codo, trabajo en equipo, Nación-Provincia-Municipio.
Es verdad que hubo una reunión en casa de Gobierno y también un almuerzo en un hotel boutique de la ciudad. Casi seguro que allí está respuesta de la visita del Jefe de Gabinete. Casi seguro que existe una razón lo suficientemente importante como para mover una nave de la flota oficial para un paseo de 4 o 5 horas por Corrientes.
Casi seguro que en esos encuentros están las claves de lo que vendrá: el viaje del gobernador Valdés con el presidente Mauricio Macri a México, la visita de Valdés a la asamblea legislativa nacional que hará variar el protocolo provincial, después de muchos años. Y tal vez los anuncios que se harán el 1 de marzo ante la propia asamblea, cuando tenga que trazar el plan de acción anual del Gobierno de Corrientes que, después de 16 años, no será el plan de Ricardo Colombi.
¿Por qué no sería el plan de Colombi? Porque no lo es.
Un solo detalle confirma el perfil de este segmento de obras que pretende poner en marcha y eventualmente inaugurar Valdés: la mayoría involucran a la Capital, departamento sistemáticamente postergado por el ex gobernador.
Pero más allá de ello, otro asunto sustenta el modelo Valdés: muchas de las obras, planes y financiamiento que pretende lograr el Gobierno para poder anudar sus objetivos devienen de un posicionamiento distinto en relación con Yacyretá. Es el gran perfil esbozado por el Gobernador: hacer que la Entidad Binacional corresponda a Corrientes como no lo hizo todo este tiempo, por distintas razones. La mayoría de ellas políticas.
Según altas fuentes de Casa de Gobierno, ya hay algunos avances en cuanto al reclamo que hizo Valdés cuando asumió: conseguir dividendos, en especie y en efectivo, en concepto de regalías. Se trata, en rigor, de una vía de financiamiento genuina que, de conseguirse, constituiría una línea alternativa a la histórica: esa que incluye ir a postrarse ante el mandamás de turno sin que importen razones ni derechos.

Estela: ¿cándida o cínica?

“La discusión sobre quién tuvo la culpa de lo que sucedió alrededor del Congreso tendrá un recorrido muy previsible. Según quien lo cuente, la culpa la habrá tenido el kirchnerismo salvaje, el gobierno represor, el ajuste contra los jubilados, la irresponsabilidad K de gobernar sin atender a los números, el intento opositor de derribar a Macri, la incapacidad política del oficialismo, la conducta extorsiva de los gobernadores peronistas, la insensibilidad del empresariado que no cede nunca nada, la gimnasia revolucionaria del así llamado “campo nacional y popular”, con esa debilidad por tirar piedras contra lo que no pueden evitar por número. Si los protagonistas, por un momento, pudieran sustraerse de su propio rol y de sus intereses, tal vez verían que, más allá de quién sea el culpable, son todos protagonistas de un espectáculo trágico y triste. Entre esos protagonistas, es el Gobierno quien tiene la principal responsabilidad de evitar que todo se desmadre.”

Ernesto Tenembaum
“Lo que ocurre en un país cuando ganan los brutos”,
publicado en Infobae el 15 de diciembre de 2017

Estela Regidor en campaña:
— “No voy a levantar la mano para votar en contra de Corrientes”

— “Voy a votar siempre a favor de los correntinos, pero estoy segura que el presidente Macri nunca impulsará algo en contra de la Provincia”.

— “Nos piden que no nos olvidemos de ellos, de quienes nos votaron. Simple como eso. Hoy el correntino exige que se responda a ese mandato. Tenemos el mapa de realidad de cada lugar: sabemos lo que necesita la gente, cada correntino. Y nos piden que no nos olvidemos de ellos”.

— “Nosotros no somos traidores a la patria”.
¿Qué quiere decir con eso?
—¿Te lo tengo que explicar?
Si. 
— “Cuando vos votás algo que va en contra del pueblo”. (En El Litoral, el 13 de octubre de 2017: Mirá el video aquí)

Estela Regidor después de las elecciones del 22 de octubre 2017:
— “Son sólo rumores, no hay nada oficial. La semana que viene estoy viajando a Buenos Aires para hablar sobre este tema y otros. Lo único que se está conversando es la movilidad de las jubilaciones. Para el presidente Mauricio Macri, dos movilidades son muy pocas, él quiere que haya tres. Hay que saber de dónde vienen estas especulaciones”. (Sobre la reforma previsional, publicado en El Litoral el 4 de noviembre de 20017).

Estela Regidor después de la media sanción del Senado del 29 de noviembre de 2017:
— “El cálculo aún no está cerrado. Entiendo la ansiedad del periodismo, pero no deberían darle una sensación negativa a la gente y alborotar sobre algo que todavía no está cerrado”.

— “No quisiera entrar en cuestiones técnicas, pero tener aumentos cada tres meses definitivamente es mejor que tenerlos cada seis. El objetivo es ganarle a la inflación”. (En LT7, el 6 de diciembre de 2017).

Estela Regidor tras la sesión del jueves 14 de diciembre de 2017:
— “Ha sido mi primera sesión y fue muy triste la experiencia de ver que esta minoría de argentinos violentos y patoteros representados por legisladores del FPV agredía, insultaba y atacaba”. (En Radio Dos, el 14 de diciembre de 2017).

— “He trabajado años para los jubilados y soy madre adoptiva (Sic) como pensar en votar una ley en contra de los niños y los jubilados”. (En Radio Dos, el 14 de diciembre de 2017).

— “Cómo yo voy a estar apoyando a un gobierno que no le de lo que corresponde a los jubilados. Este proyecto prevé justamente el 82% móvil para los viejitos que aportaron, sin por ello quitarle a aquellos que nunca lo hicieron”. (En Radio Dos, el 14 de diciembre de 2017).
(“Engañoso”, en los términos de Chequedado: el proyecto prevé el 82% móvil, pero sólo para los que aportaron 30 años. A los que nunca lo hicieron no les corresponde ese beneficio. No les darán el 82%, por eso no les van a quitar, como dice la legisladora.)

Estela Regidor tras la sesión del lunes 18 de diciembre de 2017:
— “…”

A las 7,06 de este martes 19 de diciembre la diputada radical acompañó con su voto la reforma. También, en silencio, lo hizo Sofía Brambilla, del PRO. Ambas, antes de jurar en el Congreso, eran regentes de las oficinas del Anses de Capital y Goya. El otro voto oficialista es el de Julian Dindart, el ex ministro de Salud Pública de Ricardo Colombi, quién dijo en varias ocasiones que “las chicas se embarazaban para cobrar un plan social”.
En contra votaron Araceli Ferreyra, José Aragón y el recientemente ingresado Jorge Romero, para quienes la reforma del presidente Macri afectará negativamente en Corrientes: a 130 mil beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo; a 101 mil jubilaciones, pensiones y pensiones no contributivas; ya 68 mil trabajadores en blanco que cobran de Asignaciones Familiares.
Esa masa que representa alrededor del 30% de la población local, perdería alrededor de $1.400 millones por año en ingresos familiares que se destinan a alimentos, medicamentos, educación, alquiler y servicios básicos.
También está el goyano Oscar Macías. Votó en contra de la ley, pero fue uno de los peronistas que facilitó el quórum.
Unos días antes, en el Senado, Pedro Braillard Poccard votó a favor de la norma. Camau Espínola y Ana Almirón lo hicieron en contra.
La ley salió, pero sin consenso, con inmensas mayorías de la población en contra, más allá de los grupos violentos a los que debe caerles el peso de la ley. La utilización de un fórceps para generar ahorros con la plata de los jubilados hizo que el gobierno de Macri retrasara ahora la reforma laboral. Seguirá con las reformas fiscales.
Desde Corrientes, el gobernador Gustavo Valdés fue claro, más allá de su acompañamiento “necesario” y estratégico al macrismo: “El pacto fiscal no es agradable”.

Valdés apunta al bolsillo de Macri

 

Ocurrió hace una semana. El domingo pasado, y después de 16 años, Gustavo Valdés ponía fin a la lista de los Colombi en la grilla de mandatarios, y recibía los atributos del mando convertido minutos antes en el gobernador propietario número 59 desde que Corrientes se organizó institucionalmente en 1821.
Fue un hecho importante, sin dudas, pero no el único. Porque más allá de los protocolos, Valdés produjo otros hechos de trascendencia que pudieron resultar imperceptibles, pero que marcan un camino nuevo, distinto, mejor asfaltado que el de la confrontación que usó, como el kirchnerismo en la Nación, el colombismo en Corrientes.
Valdés ingresó el domingo a Casa de Gobierno haciéndose cargo de problemas pesados, que además eran sistemática y oficialmente ignorados.
– “Hoy hablaba de un tema que era central: el combate de la pobreza. (…) Nosotros tenemos que combatir la pobreza, esa pobreza estructural que durante mucho tiempo se quiso esconder debajo de la alfombra (…) Sabemos que la única manera de solucionar los problemas es reconociéndolos. Y sí, tenemos pobreza; por eso los correntinos tenemos que trabajar el doble, todos los días y todos juntos para que la pobreza se erradique de Corrientes y de Argentina”.
En ese sencillo, pero emotivo acto, Valdés asumió su gobierno, que es el de Corrientes, una provincia con índices sociales dolientes, infames. Reconoció el problema, y marcó de ese modo un punto de partida para tratar de morigerarlo y eventualmente solucionarlo. No se escudó en los índices ni en los sistemas de medición, como hizo su antecesor siguiendo lógicas que supuestamente decía combatir.
Pero hay más. Valdés lanzó, hace una semana, un llamamiento importante, tal vez el más inteligente de los últimos 16 años. Pero también riesgoso. Ubicó detrás suyo a la provincia y llamó al millón de correntinos a unirse en un reclamo superador, contenedor, hacia un “enemigo” externo, en este caso el Estado Nacional, que históricamente fue hostil y mezquino, y muchas veces también dañino con los intereses provinciales.
Los modos de Valdés son menos graves y no anticipan una guerra, pero sí los ubican en posición de tener que discutirle a la Nación una especie de reparación histórica, de endilgarle su voracidad y de desafiarle a cumplir con la ley y la Constitución.
En términos políticos, lo que pretende Valdés es algo que no conoce antecedentes inmediatos: la plata, pero también la gloria. Que Nación repare con recursos largos años de indiferencia, pero al mismo tiempo, que ello no implique un quiebre del gastado eslogan de la alineación Nación-Provincia-Municipios.
Lo que pretende Valdés, es que la relación entre las dos casas rosadas, la de Balcarce 50 y la de Salta y 25 de Mayo, encuentren un camino distinto al de la sumisión o el sometimiento. Que la relación sea el fruto de un consentimiento de partes en la que ninguna renuncie a algo que no esté pautado en términos de justicia y de entendimiento republicano.

***

Parece candoroso. Parece más un reclamo de Colombi al kirchnerismo (en las épocas en las que no eran socios). Pero no. Y allí radica otra sutileza. Valdés tiene noticias del kirchnerismo, pero también fue tomando nota de las acciones que el macrismo hace o deja de hacer en función de las necesidades que tienen las provincias. Lo que está sucediendo ahora mismo con el tratamiento de la ley de reforma o ajuste previsional, según sea quien mire, enciende luces de alerta. Y una cosa es defender el proyecto, y otra cosa es comer vidrio.
Valdés plantea una reparación histórica, dinero o especies, pero a alguien que no se caracteriza por la generosidad. A alguien que puede ser tan insensible como para generar ahorro con la plata de los jubilados. He allí el desafío más grande del Gobernador: reclamar lo que es de todos, y tratar de conseguirlo, sin romper puertas ni ventanas ni puentes. ¿Podrá?
Podría decirse que se propuso una meta difícil.
– “Nosotros los correntinos no tenemos pobreza estructuralmente económica, nosotros tenemos recursos naturales y somos ricos, pero no nos reconocen desde Buenos Aires como tiene que ser. Fíjense, yo provengo de una ciudad que es Ituzaingó, era chiquito, y se instaló una oportunidad enorme que fue la represa de Yacyretá, la cual nos entrega a los correntinos tan sólo el 1% de lo que produce y la Constitución del 94 nos dice que los recursos naturales son de las provincias. Por eso como política de Estado tenemos que reclamar lo que es de los correntinos”.

Valdés plantea una reparación histórica, dinero o especies, pero a alguien que no se caracteriza por la generosidad. A alguien que puede ser tan insensible como para generar ahorro con la plata de los jubilados. He allí el desafío más grande del Gobernador: reclamar lo que es de todos, y tratar de conseguirlo, sin romper puertas ni ventanas ni puentes.

Allí hay otra clave. Lo que propone Valdés no tendrá la fuerza que necesita si la ciudadanía no lo avala, no acompaña, no se encolumna.
– “Lo mismo nos pasó con Salto Grande -siguió el Gobernador-, y eso tiene que ser vital para nosotros. Y no hablo de nuestra alianza gobernante, hablo de todos los sectores sociales y políticos que tenemos que tener esta visión para poder desarrollarnos. Somos una provincia supuestamente pobre, pero somos una de las más ricas en recursos naturales”.
Somos la primera potencia forestal y nosotros tenemos que lograr industrializar nuestra madera. Eso son nuestros desafíos y esos son los desafíos que tenemos que hacerlos juntos”.
La Legislatura tomó nota y acompañó con voto unánime el proyecto de ley para provincializar los recursos de Yacyretá. Responde a un proyecto similar que tiene estado parlamentario en el Congreso Nacional y que fue presentado en su momento por el entonces diputado Valdés.
De eso, además, habló el Gobernador con el ministro Juan José Aranguren el miércoles pasado. También se lo comentó al presidente Macri.
– “A nosotros por ahí nos criticaban cuando decíamos que teníamos que alinear Nación, Provincia y Municipios. Tal vez el término alinear sea un término erróneo, pero nosotros decíamos que alinear democráticamente, porque todas las provincias constitucionalmente fuimos concebidas para tener autonomía e igualdad, por eso queríamos nosotros volver a integrarnos al concierto de las provincias para tomar las decisiones y así lo hicimos, ahí estuvimos, férreamente defendiendo lo que es de los correntinos con este pacto fiscal, que seguramente vamos a tener que trabajar y mucho para lograrlo”.
Todo eso dijo Valdés el domingo pasado. También habló de la modernización. Se quejó de la discriminación nacional, otra vez, pero recordó que “la gran avanzada del mundo implica tener conectividad, y nosotros tenemos que modernizarnos y ese es un desafío enorme que tenemos que brindar y hacerlo juntos”. Juntos.
¿Le alcanza a Valdés con sólo pedirlo? ¿La oposición política entendió, en menos de una semana, que Valdés no es Colombi? ¿Los correntinos que no votaron por el abogado capitalino-ituzaingueño, y que en números constantes desde hace 8 años constituyen el 45 por ciento de la población, están dispuestos a acompañarlo bajo la bandera de la unidad, que es un activo en baja en este momento del país?.
Sobran preguntas y escasean respuestas. Por lo pronto el Gobernador parece dispuesto a avanzar con decisión aún si enfrente está el Presidente. Pero reclama acompañamiento. Gente en su rincón.
Porque mientras diseña lo que aspira que sea el perfil de su gobierno, debe atender cuestiones menos sublimes y más acuciantes: el reclamo de varios intendentes (muchos de la alianza ECO+Cambiemos, pero también y sobre todo de la oposición), que sin un auxilio de la Provincia difícilmente puedan pagar sueldos y aguinaldos. Una amenaza que podría empañar la primera Navidad del heredero no ya de Colombi, sino de una forma de hacer gobierno con poco más que la garantía de los salarios. No es poco.
Valdés lo sabe, y dicen cerca de él que, que tras analizar caso por caso, en los próximos días dará una respuesta a los jefes territoriales.
Mirando el reloj están los más complicados: Eduardo Tassano de Capital; e Ignacio Osella de Goya.

Juró Valdés y después de 16 años en Corrientes ya no gobierna un Colombi

Desde que llegó a la Legislatura, hasta que saludó a los presentes con la banda puesta, ya en el patio de la Casa de Gobierno, pasaron exactamente 90 minutos. Intensa hora y media que sirvió para que la provincia de Corrientes viera, después de 16 años, la jura y asunción de un gobernador que ya no lleva el apellido Colombi.
Ocurrió ayer, a las 19.15: Gustavo Adolfo Valdés, a sus 49 años recién cumplidos el 15 de octubre pasado, se convirtió en el gobernador constitucional propietario número 59 desde que Corrientes se ordenó institucionalmente, en 1821. Juró por Dios, la Patria y sobre los Santos Evangelios, desempeñar fielmente el cargo que le otorgó poco más del 54% de los correntinos en las elecciones del 8 de octubre, cumpliendo y haciendo cumplir, según dijo, las constituciones de la Nación y de la Provincia.
La jura fue corta. Al punto de que el protocolo obvió la parte que hoy tiene tanto valor y vigencia. La que dice que, “si así no lo hiciera”, Dios y la Patria se convertirán ya no en testigos, sino en demandantes.

***

Traje azul oscuro, camisa blanca y corbata morada, finamente tejida. Lentes de lectura. Cumplidos los pasos previos y consumada también la jura del primer vicegobernador reelecto de Corrientes, Gustavo Jesús Adolfo Canteros, Valdés encaró con énfasis las 10 páginas generosamente espaciadas que contenían su discurso.
Primero habló de Colombi: de Horacio Ricardo, su mentor, a quien atribuyó la paz social, el orden institucional y la creación de las condiciones de despegue en las que recibe la provincia. Según Valdés, Ricardo Colombi debe descansar tranquilo, con la certeza del deber cumplido.
-Muchas gracias -le dijo, y arrancó la primera gran ovación del auditorio.
Después entró de lleno a desarrollar los ejes en los que reposará su gestión: un ataque frontal contra la pobreza; y dos procesos centrales: uno para conseguir la modernización y otro para lograr el desarrollo, del Estado y de la provincia toda.
-Somos pobres, pero a la vez ricos -graficó en varias ocasiones, y luego aclaró.
-Es que somos ricos despojados.
En esa línea, puso su mirada sobre Yacyretá, entidad generadora de energía que es la mayor de su tipo en el país, enclavada en Corrientes, provincia que paradójicamente tiene una energía deficiente y cara, y recibe poco menos que una migaja después de poner al menos la mitad de sus recursos naturales en la generación del 15% de la electricidad total que produce Argentina.

A las 19.15 de ayer, Gustavo Valdés, a sus 49 años, se convirtió en el gobernador propietario número 59 de Corrientes, desde 1821.

Habló también de la potencialidad de la madera y del turismo. Acto seguido pidió colaboración e inversión a las empresas. Y apoyo y comprensión a la Nación, destinatario obligado de varios de sus reclamos.
-Esperamos 12 años. A esta oportunidad no la vamos a dejar pasar -agregó, y el auditorio volvió a estallar.
(Los opositores se miraron de reojo, aturdidos por lo que acababan de escuchar. Pero no era eso. Se refería al kirchnerismo).
Valdés hizo además una convocatoria amplia, a los intendentes y legisladores, a los hombres más experimentados en el manejo de la cosa pública, pero también a los jóvenes y a las mujeres. A todos, dijo, “los invito al futuro”.
Fueron apenas 17 minutos de discurso. Apenas 17 minutos, pero esperanzadores. Porque ya no hay excusas. Porque las condiciones políticas están idealmente dadas, como pidieron en campaña, para empezar el despegue.

***

Exactamente a las 20, según consta en el acta redactada por la escribana mayor de Gobierno, María Cristina Vallejos Gil de Lotero, Horacio Ricardo Colombi repitió un acto que ya cumplió en 2005. Entregó la banda y el bastón de mando. Aquella vez a su primo Arturo Alejandro, ahora a Gustavo Adolfo.
A juzgar por lo sucedido, aquella no fue una buena experiencia. A esta hay que darle tiempo. Tiempo… Tiempo que ya se tomó Colombi, como muestra, para ceder el atributo.
Traicionado tal vez por sus fantasmas, el gobernador saliente tuvo que ser asistido para colocarle la banda a su sucesor. Necesitó una sucesión interminable de instantes. No encontraba el modo, hasta que su esposa, Estela Barattini, solucionó el entrevero.
Un abrazo y la posterior firma del acta oficial coronaron un acto formal lleno de nerviosismo. Tantos, que hasta hicieron confundir al experimentado locutor de Gobierno, Roque Espíndola, quien llamó a Gustavo Canteros a calzarse los atributos del gobernador. Las caras se brotaron de un rojo intenso. Es que los suelos de la política correntina guardan muchas semillas de encono, envidias y traiciones, y aún en épocas de tranquilidad, cualquier escupitajo pueden volverlos fértiles.
Espíndola corrigió. Llamó a Valdés, y las carcajadas descomprimieron el aire. Los fuegos artificiales, peligrosamente lanzados desde los techos del palacio de Salta y 25 de Mayo, trocaron la tensión en festejo.

***

Valdés y Canteros, que minutos antes se convirtieron en las nuevas máximas autoridades de la provincia, dieron pasos adelante y saludaron a los familiares, amigos, funcionarios y ciudadanos que colmaron el patio de la Casa de Gobierno para seguir el traspaso. De fondo, el jingle del Gobierno: “Vamos para adelante”, decía despacito el coro grabado que daría paso a las palabras del gobernador saliente.
Ricardo Colombi habló para despedirse, como no pudo su primo en 2005. Las circunstancias políticas-familiares de entonces no lo permitían.
De eso habló el mercedeño. Con los ojos un tanto llorosos, no se sabe si por el momento que le tocaba vivir o por el problema que viene acarreando después de su operación, Horacio Ricardo recordó los momentos difíciles que tuvo que atravesar. Dijo no obstante que cree en la democracia, y que justamente la democracia correntina está a salvo, después de tantos años, tantas intervenciones federales. Es verdad: Corrientes no estaba acostumbrada, hasta antes de los Colombi, a un período tan largo de normalidad institucional.
-Nos costó mucho -dijo, y luego se dirigió a Gustavo Valdés, quién según dijo, va a saber llevar como corresponde el Gobierno, con la ayuda de todos y de la Nación.
-Se vienen tiempos mejores -auguró. -Su gestión va a ser mucho mejor.
Después bajó la guardia. Dijo que hay dolores y sonrisas, que así es la política, pero que él tiene fortaleza anímica y a la familia de sostén.

Traicionado tal vez por sus fantasmas, el gobernador saliente tuvo que ser asistido para colocarle la banda a su sucesor.

Para cerrar deseó suerte a Valdés y Canteros. “A los Gustavo. A los Gustavo al cuadrado”, bromeó.
-No bajen los brazos y cuenten con nosotros -dijo para cerrar, y de paso para ralentizar el retiro.

***

Ya sobre el final, sin discurso, pero con unos apuntes, el flamante gobernador 59 hizo una serie de agradecimientos. “Desde el corazón”, alcanzó a decir: “A mi esposa e hijos, a mis padres y hermanos, a Ricardo Colombi, a Estela, su esposa, y a sus hijos; a la UCR, a ECO+Cambiemos; al presidente Mauricio Macri, a los que votaron por mí y a los otros, a la ciudadanía”.
Ratificó, como el presidente, que su gestión centrará su esfuerzo en atacar la pobreza. A erradicarla.
-Sí tenemos pobreza y tenemos que trabajar el doble para combatirla -dijo, y eso mismo constituye un hecho esperanzador, porque lo que hizo Valdés en ese acto fue el reconocimiento público-oficial de una situación muchas veces negada pública y oficialmente.
-Asumimos el compromiso de erradicar la pobreza y acompañar a los desposeídos -añadió después, para insistir en los reclamos que desde ahora en más deberá escuchar Buenos Aires.
-Este es el equipo. Los invito a sumarse: al equipo del millón de correntinos, arengó, y se dispuso a escuchar aplausos y recibir saludos.
Mientras todo esto sucedía, Ricardo Colombi miraba lejos. A veces el piso y muchas veces el cielo. Hasta que fue invitado a retirarse.

Humberto Schiavoni: “Corrientes toda fue muy postergada por Yacyretá, eso es cierto”

A días de cumplir dos años al frente de la Entidad Binacional Yacyretá, cargo al que había asumido el 21 de diciembre de 2015, Humberto Schiavoni se despidió de sus compañeros de trabajo y asesores técnicos de la represa en el marco de un sencillo acto que sirvió también para brindar un pormenorizado balance de gestión.
Todo ocurrió el pasado miércoles en la Hostería Yacyretá de Ituzaingó, el domicilio de la entidad, como dice él mismo. Frente al río Paraná y ante una delegación de ex secretarios de Energía de la Nación conformada por el ingeniero  Emilio Apud; el doctor Julio César Aráoz; el licenciado Alberto Devoto; el ingeniero Jorge Lapeña; el doctor Gustavo Montamat y el contador Raúl Olocco, Schiavoni presentó un documental sobre las actividades de preservación ecológica que lleva adelante la Entidad Binacional, hizo un balance de gestión y luego presidió una recorrida final por el parque generador.
El diario El Litoral fue el único medio correntino invitado a participar de esta rendición de cuentas, donde además se dejó constancia del mapa de continuidad administrativa que debe ser ratificado ahora por decreto del presidente Mauricio Macri. En ese punto, se sostuvo con bastante insistencia, aunque de manera extraoficial, que el sucesor de Schiavoni en la dirección ejecutiva de la Entidad sería el misionero Enrique Martín Goerling Lara, actual miembro del Consejo de Administración.

 

Rendición de cuentas
Antes de hablar en exclusiva con este diario, Schiavoni repasó sus objetivos alcanzados y por concretar. Mencionó primero un objetivo estratégico conseguido: enderezar la situación económica-financiera de la Entidad y hacerla sustentable, con la reestructuración de los pasivos y luego con la consecución de un balance positivo entre ingresos y egresos.
Como resultado central destacó la firma del Acta Acuerdo entre los presidentes de Argentina, Mauricio Macri, y de Paraguay, Horacio Cartes (en mayo pasado) que implicó el sinceramiento de cuentas, la posibilidad del repago de deudas remanentes, la creación de condiciones para la baja de tarifas en la venta de energía, el acotamiento de los gastos no vinculados a la generación, y la firma de contratos octianuales para la venta de energía entre ambos países, que entre otras cosas, otorga previsibilidad en los costos y en el manejo del recurso.
Se acordó, además, el texto de la Nota Reversal que fue enviada a los respectivos Congresos. Fue firmada el pasado 29 de septiembre por los cancilleres de ambos países, y consiste en las pautas para el ordenamiento económico y financiero de la Entidad Binacional Yacyretá.
El documento cerró casi 3 años de intensas negociaciones basadas en la revisión del Anexo C del Tratado de Yacyretá, pasado los 40 años de su firma, en un marco de entendimiento, de comprensión mutua y de la necesidad de poner un punto final y un nuevo inicio a todo lo que implica el ordenamiento relacional y administrativo de la Entidad.
En cuanto a los objetivos en marcha, Schiavoni habló de mantener y ampliar la capacidad instalada para aumentar la generación eléctrica, con la rehabilitación del parque generador total de Yacyretá, y la ejecución de nuevos proyectos, por caso el brazo Aña Cuá, cuya apertura de ofertas se hará en enero de 2018.

***

—¿Cómo definiría estos 2 años de gestión en términos de la agenda que tenía prevista y lo que queda por hacer?
— Creo que avanzamos en un 80 por ciento los objetivos que teníamos propuestos, que básicamente eran 4: el saneamiento de toda la situación financiera de Yacyretá, lo cual se produjo con la firma de los presidentes Macri y Cartés el 4 de mayo de 2017 acá en la central, y que se plasmó con la firma de las Notas Reversales que fueron enviadas a los Congresos de ambos países para su ratificación.
Esto es muy importante porque permite darle previsibilidad, acotar los gastos de Yacyretá, que no fueran de generación, y además, le da viabilidad y sustentabilidad financiera. Permite el repago de los pasivos remanentes y finalmente, clausura más de 30 años de desacuerdos con la República del Paraguay, que es nuestro socio y con los que compartimos no sólo valores culturales, sino también desarrollos estratégicos de la región.

—¿De ese 20 por ciento que le quedó por hacer, qué es lo más importante que no pudo concretar en estos 2 años de gestión?
— Yo ese 20 por ciento lo pongo no tanto en los objetivos, sino en los plazos. Creo que hay muchísimos temas que tienen que ver con la modernización de la organización que se demoraron un poco: el expediente electrónico, el tablero de comando para todas las sedes, avanzar en la eficientización de muchos de los procesos. Quedó pendiente terminar la re-ingeniería de procesos administrativos de Yacyretá para hacerla más ágil, más allá de que muchos de los temas hay que compatibilizarlos con la República del Paraguay. Se imaginan que a veces entre dos ministerios es difícil, o entre dos provincias. Imagínense entre dos países: es muchísimo más complicado.

—¿A quién le debe Yacyretá?
— En una gran proporción al gobierno de la Argentina, en una proporción menor al gobierno del Paraguay y también le debe a otros varios organismos de ambos países.

—¿En algún momento se puede cancelar esa deuda?
— Sí, por supuesto. Esta Nota Reversal que enviamos a los congresos nacionales prevé el sinceramiento de aquella parte que fue generada artificialmente y establece un plan de pago de 20 años para el resto de las obligaciones.

—¿El proyecto en marcha más importante que tiene Yacyretá tiene que ver con la puesta en marcha de la subcentral Aña Cuá? ¿Le añadiría un 10 por ciento a la generación actual?
— Aña Cuá va a significar aproximadamente el 10 por ciento de lo que actualmente produce Yacyretá. Aña Cuá es un proyecto que avanza y este es el tercer intento para hacerlo. Lamentablemente se demoró cuando estaban todas las condiciones para producir con una inversión relativamente menor este 10  por ciento de energía, porque ya está hecho el vertedero, ya está la presa. Lo que falta hacer ahora es el empalme de la presa, la obra civil de la central y las turbinas. Estamos hablando de alrededor de 600 millones de dólares, que se invertirán en 4 años y cuya presentación de ofertas está prevista para enero de 2018.

—¿Si sumamos el 10 por ciento de Aña Cuá a los números de generación de Yacyretá, estaremos hablando de que el complejo va a pasar a producir el 18 por ciento de la energía del país?
— No. Es una cifra variable porque tiene que ver con el caudal del río, etc. Pero Yacyretá hoy anda en alrededor del 14 y 15 por ciento y vamos a andar alrededor del 16,5 por ciento.

—En Corrientes se habla mucho, pero sin mayor claridad acerca de un proyecto de provincialización de la represa. ¿Usted tiene alguna posición al respecto?
— Tengo únicamente versiones periodísticas, no conozco el proyecto, y esto en definitiva va a ser resolución de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

—¿Usted cree que el camino es legislativo? ¿No hay otros canales políticos para plantear en principio el debate de una situación como esta?
— La verdad es que no sé cómo se gestó ese proceso, así que es muy difícil tener una opinión.

—¿Existe gente dentro del equipo que deja para continuar este mapa de acción trazado?
— Sí. Yacyretá tiene un excelente plantel de recursos humanos, sobre todo técnicos. Los ingenieros de Yacyretá son apreciados no solamente en el país, sino en todo el mundo. Esto es un gran orgullo, tanto argentino como paraguayo. Recordemos que forman parte de la central más importante de la Argentina. Y creo también que los recursos gerenciales son de primera calidad y la verdad, hemos conformado tanto entre argentinos como paraguayos, un gran equipo de trabajo que está altamente capacitado para continuar desarrollando esta agenda que nos propusimos en 2016.

—Corrientes se queja mucho de Yacyretá, sobre todo por la falta de obras. ¿Qué es lo que se debe esperar o hacer en Corrientes para recibir mayores beneficios de Yacyretá, como Posadas o Encarnación, por ejemplo?
— Corrientes fue postergada por Yacyretá, eso es cierto. Nuestra gestión trató de paliar esta situación, de modificarla. Nosotros estamos haciendo hoy muchísimas obras en Ituzaingó, que es la casa, es el domicilio de Yacyretá, y había sido desatendida.
Hoy estamos terminando la red de agua potable y la modernización de la planta potabilizadora de agua para antes del verano. Estamos poniendo en valor la planta de tratamiento de líquidos cloacales, estamos trabajando en el proyecto de desagües pluviales, en la primera etapa, estamos haciendo la estación transformadora (faltan 60 días para que venga el transformador y se instale) para que Ituzaingó tenga una energía más confiable. Estamos haciendo el centro de interpretación del corredor de ecoturismo del Nordeste en lo que era el club de Yacyretá. Estamos poniendo en valor otros espacios públicos de Ituzaingó y creo que con la gestión del nuevo intendente (Eduardo Burna, ex funcionario de la entidad) se va a poder profundizar este tipo de acciones porque es cierto, Corrientes estuvo postergada. Y esto más allá de que las obras en Misiones eran necesarias porque por la inundación se produjo aguas arriba de la represa, pero también es cierto que se desatendió mucho a Ituzaingó. Nuestro objetivo fue ir reparando esta postergación con respecto a Corrientes.

Política nacional
—Ahora, ¿cuál va a ser su rol en el bloque oficial del Senado, luego de que asuma como legislador nacional?
— Lo importante es el equipo. Yo me integro a un equipo que ya está trabajando en el bloque PRO y en el bloque Cambiemos. Tenemos la posibilidad de aportar a este proceso de transformación del país que está liderando el presidente Macri y para mí, la verdad, es un honor poder integrar ese equipo en el Senado de la Nación, sobre todo en este momento en el que tantas iniciativas están en tratamiento en esa cámara.

—¿Cree que le sumaría volumen político a ese Senado que va a estar lleno de actividad, de cruces, que va a registrar la vuelta de Cristina Kirchner?
— Yo creo que todos vamos a contribuir a fortalecer el equipo de Cambiemos en el Senado. Hay figuras muy relevantes. Desde ya está Federico Pinedo, llegarán Esteban Bullrich y Gladis González. Está Pedro Braillard Poccard. Hay realmente figuras muy importantes.

—¿Qué haría distinto en cuanto a la negociación política, de lo que se vino haciendo hasta acá? ¿O cree que con el resultado electoral la negociación política va a ser más fácil para el macrismo en el Congreso?
— Creo que el trabajo político que se ha hecho en el Congreso en general ha sido muy exitoso. Recordemos que Cambiemos tiene minoría en ambas cámaras. En Diputados éramos la segunda minoría y ahora vamos a ser la primera. En el Senado éramos la tercera minoría. Entonces, haber podido sancionar las iniciativas que mandó el presidente Macri en estas condiciones, habla de un muy buen manejo que han tenido los responsables de conducir el parlamento del lado de Cambiemos en este bienio 2016/2017.

—¿Y con el partido qué va a pasar? ¿Cuál es la perspectiva del PRO en función de ser vehículo electoral? ¿Una necesidad constitucional, o en el armado electoral Cambiemos no le da importancia al sello?
— El sistema democrático argentino necesita de los partidos políticos. Es imposible tener un proyecto político sin tener un partido político. En ese sentido el PRO se ha ido fortaleciendo, consolidando y tenemos un proceso de crecimiento en muchas provincias, donde no teníamos un desarrollo territorial. Estamos hoy trabajando en el marco de Cambiemos con la UCR, la Coalición Cívica, el Partido FE, y ese es el camino que vamos a profundizar el año que viene.

—¿Y Corrientes?
— El partido trabaja en el marco del frente ECO+Cambiemos con excelentes relaciones. Hemos compartido listas nacionales, provinciales y municipales, y tenemos diputados nacionales, viceintendentes y concejales.
La verdad es que estamos muy satisfechos con la tarea que se ha hecho hasta ahora. Queda mucho por trabajar, pero siempre en el marco de ECO+Cambiemos.

—¿En qué plazo el PRO Corrientes puede aspirar a liderar el proyecto?
— Eso va a depender de las circunstancias políticas. Hoy estamos muy cómodos trabajando con ECO+Cambiemos, que es un proyecto provincial sumamente exitoso liderado por Ricardo Colombi, al que ahora se suma Gustavo Valdés, por lo que creo que se le abren perspectivas muy importantes a Corrientes, sobre todo porque va a tener alineado el gobierno de su Capital con el provincial y el nacional. Me parece que viene un período de mucho desarrollo para Corrientes.

Sin periodismo no hay democracia

 

“Que las paredes hablen, bato (hermano), ya que la ciudadanía calla”.

Javier Valdéz,
periodista mexicano
asesinado por narcos.

 

Hace unos días tuvo lugar en Buenos Aires el XII Congreso Internacional de Periodismo organizado por el Foro de Periodismo Argentino (Fopea). En esta ocasión, en asociación con la Conferencia Latinoamericana de Periodismo de Investigación (Colpin), en el marco de un encuentro importante de periodistas de investigación de la región, para hablar del oficio, sus fallas y sus logros, y del rumbo que viene tomado la industria: el negocio de las noticias que es cada vez menos negocio para algunos y una oportunidad para otros.
Fueron cuatro días intensos de ponencias, conferencias y talleres interesantes, porque abrió caminos en una discusión que si bien puede parecer de interés corporativo, necesariamente es importante para la sociedad. Sin periodismo no hay democracia. Y sin democracia, las cosas pueden ser aún más difíciles. Los argentinos podemos dar testimonio de ello.
El asunto por estos días, en Argentina pero también en el mundo, y sobre todo en regiones como las nuestras, es el periodismo de mala calidad, que repercute también en la valoración de la democracia, pues ante la “no mirada” periodística, o la mirada miope -la distorsión de la mirada (por complicidad o por negocios publicitarios)-, brotan gobiernos malos, corruptos, que dejan de hacer lo que deben tentados por la impunidad y el silencio que los protege.
“Debemos formar periodistas para la democracia”, dijo Pablo Mendelevich, director de la carrera de periodismo de la Universidad de Palermo, lugar donde tuvo lugar el encuentro con periodistas del país y de gran parte de Latinoamérica. “El periodismo no está bien. No está mejor que hace 15 años”, agregó, y mencionó, entre otros problemas, la grieta política-social, la posverdad y otros tantos males como la decadencia de la industria del papel-periódico, que resiste y que para vivir, por sus elevados costos, entrega lo que debe y lo que no debe a pagadores generalmente provenientes del Estado: los gobiernos.
El titular de Fopea, Néstor Sclauzero, a su turno, insistió con una simple pero no por ello menos contundente frase: “El periodismo sigue siendo el mismo de la época de Gutenberg: hay que mirar y contar la verdad. Honrar la honradez”. Lo de los formatos es una circunstancia, porque los formatos de hoy son digitales y serán otros en el futuro. Pero contar un hecho periodístico con rigor informativo es tarea primaria de los periodistas. Hoy y siempre.
Lo que atrae a las audiencias es el talento, añadió. Y eso parece no estar en duda, más allá de las dificultades con las que se encuentra el talento a la hora de echar a andar. Una de ellas tiene que ver con las condiciones desfavorables de producción, un mal común en el mundo de este noble oficio. Porque es noble. Pese a que hay de todo, y por muchas razones se están abandonando los protocolos básicos de actuación periodística. Muchas veces por supervivencia, un periodista deja de preguntar y se dedica a cortar y pegar. A mediar un contenido suministrado, generalmente maquillado por las cada vez más extendidas y poderosas maquinarias publicitarias de los gobiernos que, entendiendo el negocio, gastan más en marketing que en gestión.
Los argentinos, además, consumen noticias por las redes sociales. El 65% del tráfico nacional lo maneja Facebook, pese a que las noticias más confiables las escriben los medios “tradicionales”. Estos gozan de prestigio, pero la cosa es que a los usuarios los maneja Facebook, sin que el interesado ingrese ya a las páginas de los medios. Otro tanto y más grave pasa con las estadísticas de los rotativos, que ven como, año a año, se reducen sus tiradas.
Los problemas, por tanto, pasan hoy por saber a cada instante qué contar, a quién, por dónde y cómo hacer para encontrar financiamiento para la producción de noticias de calidad, que son más caras que producir opinión por Twitter o por cualquiera de las demás redes. “Los hechos son sagrados (y caros) y la opinión libre (y abundante)”.
Los medios siguen siendo los organizadores del mundo, aunque el mundo sea pequeño, como podría ser el mundo de El Litoral: Corrientes, a veces parte de la región. Este diario es una referencia para su zona, para el NEA, pero sufre como sus pares de provincia la caída del modelo de negocios industrial y no se encuentra a ciencia cierta un camino para encauzar el servicio de noticias con una financiación sustancial en los nuevos formatos. Una condena. Por ahora, al menos.
Esa falta de control-financiamiento del negocio, la competencia desmedida sobre los contenidos y la irrupción de las falsas noticias y de operadores pagos (representantes de múltiples intereses) que moldean realidades, las deforman, generan corrientes de opinión, etc., constituyen un panorama bastante complicado para los periodistas y las empresas del rubro.
Hay algo bueno, de todos modos: que la ciudadanía sabe hoy que no todo lo que ve, oye o lee es verdad. Busca cómo validar esos contenidos y en ese esquema de validación todavía radica el hilo de vida de los medios.
El devenir (político, por caso) quiso convertir a los medios en instituciones redundantes de la escena pública. También la aparición de celulares potentes y gente que juega a ser periodista por un rato. Por suerte, más allá de una primicia, no alcanza sólo con eso. Aún valen las valoraciones contextuales y las implicancias efectivas de los hechos que se narran. Y eso no lo hace cualquiera.
De todas maneras, que los medios y el periodismo como entidad consigan hacer falta, no redundar, es menester de los propios medios y periodistas: buscando la verdad, generando credibilidad, prestigio. Periodismo de calidad.
Aquí también juegan un rol importante las instituciones de la democracia, muchas de las cuales se mantienen alejadas de los periodistas. Se esconden. Esconden. Y los medios no fuerzan un cambio de actitud. Muchas veces por comodidad, otras por falta de recursos y la mayoría de las veces por conveniencia económica, los medios también esconden sus sistemas de verificación interna y elevan las posibilidades de cometer inexactitudes o falsedades que terminan abonado el terreno difícil en el que parece estar embarrado el colectivo periodístico nacional.
Copiar y pegar sin verificación conduce al error. Y el error de los periodistas y medios de comunicación es el mejor refugio para los gobiernos escondedores o corruptos, y también para los gobiernos incapaces, que luego asientan la crítica en el error inducido para justificar su propia inacción.
Esta situación, llevada al extremo, hizo que en Argentina surjan entidades de verificación externa, como chequeado.com, que luego ofrece sus servicios a las empresas periodísticas, porque ni siquiera los grandes medios, muchas veces, se toman el trabajo básico de la verificación que hace unos años era una condición previa a cualquier publicación, aunque sea del estado del tiempo.
La información es naturalmente provisoria y por eso el periodismo debe extremar los cuidados. Y debe enmendar errores, en todo caso, cuando los comete.
Esto que parece una lección de primer año de periodismo y una sutileza cuando la realidad desborda los conceptos para imponerse con sus déficits más tremendos (socioeconómicos, sanitarios, educativos, de infraestructura, etc.), implica un mayor compromiso. Porque los que quieren que esto siga ocurriendo no buscan el descalabro de los medios en sí mismo. No les interesa eso. Lo que buscan es encontrar terreno fértil para sus fechorías.
La prensa surgió para contar y controlar, por lo que siempre es mejor para los controlados no tener de qué preocuparse. Es allí donde radica la importancia de estas cuestiones. Y por eso el poder busca siempre intervenir en los medios. Pero hay una certeza, y esta es igual para los vendedores como para los compradores de medios: a las entidades periodísticas que se las interviene políticamente no se les cree y no se las lee.
El acuerdo, por tanto, debe ser con la ciudadanía. Los periodistas debemos seguir bregando por encontrar mecanismos de acuerdo. No tanto con el palacio y más con la plaza. Estamos en un momento de crisis, pero también de oportunidades.

Ya no hay excusas

Ya no hay excusas. A lo largo del por momentos agobiante calendario electoral correntino, la ciudadanía fue confirmando el sentido político de su voto: se recostó por la alineación de los tres niveles del Estado. La trillada y muchas veces falsa (pero no por eso menos contundente) expresión de deseos de unir Nación-Provincia-Municipio, encontró en Corrientes un salvoconducto para que cambiar sea seguir.
La administración que desde el 10 de diciembre comandará Gustavo Valdés, dio el primer batacazo en el mes de junio cuando el justicialismo no pudo ratificar su permanencia en el municipio de la Capital. Perdió Fabián Ríos. Ganó Eduardo Tassano. Y en ese mismo acto, el rumbo empezó a trazarse con optimismo para ECO+Cambiemos que tenía por delante tres paradas bravas. Con el diario del lunes, podría decirse que no fueron tan bravas como la de Capital.
El error estratégico de Ríos, que traducido al lenguaje común fue el adelantamiento de las elecciones, traía consigo, evidentemente, la llave que destrabaría todas las elecciones.
Anímica, económica y políticamente disminuidos por la pérdida en Capital, el PJ ensayó una interna para regenerar votos y morigerar un eventual impacto negativo en las Primarias de agosto. No lo logró.
ECO+Cambiemos decidió no abrir sus listas y se quedó con el 45 por ciento de los votos. Fue un segundo gran triunfo, pero que sin embargo no pareció el portal de entrada para lo que vino después. No pareció porque la oposición, dividida, había firmado una alianza amplia de unidad para octubre. Contaron sus votos y eran más que los del Gobierno. Compraron aire y tiempo, pero ninguna certeza en su derrotero errante.
Así llegó el 8 de octubre y Gustavo Valdés se impuso a “Camau” Espínola. Desde lo conceptual la elección parecía más ajustada de lo que fue efectivamente cuando se abrieron las urnas. Una amplia diferencia colocó al capitalino-ituzaingueño en el sillón de Ferré y allí sí, envalentonado, el Gobierno de Corrientes que “muñequea” Ricardo Colombi salió a correr el último tramo del calendario electoral provincial-nacional con una pretensión: conseguir los tres diputados nacionales.
ECO+Cambiemos volvió a ganar ayer. Consiguió 2 de los 3: Estela Regidor y Sofía Brambilla. Y se impuso primero por mérito propio. Felicitaciones. Pero se impuso también por una serie larga de desaciertos de la oposición que no logra darle a la gente que no quiere que sigan los mismos (alrededor del 45 por ciento desde hace por lo menos 8 años), un emergente convocante y capaz de asumir ese liderazgo.
La oposición divide cuando debe juntar y hace al derecho lo que debe hacer al revés. Copia modelos (por caso las colectoras) haciendo lecturas erróneas allí donde reposa una regularidad histórica: ninguna elección es igual a la otra. Y no encuentra un mensaje claro. No quisieron ser kirchneristas, pero tampoco se diferenciaron del todo del macrismo.
La oposición nunca encontró la diferencia efectiva con lo que proponía Valdés (una especie de cambio justo) y entonces la ciudadanía que inclina la cancha y que optó por la continuidad en este esquema agrietado, tan cerrado del 54 al 45 por ciento, votó por quien le asegura ciertas certezas: el pago de sueldos es la más contundente. Pero también la paz social. La gobernabilidad.
Para más, la oposición volvió a diluir su potencial ayer, al tener opciones separadas que el 8 de octubre fueron una sola. Por eso también, la estrategia electoral, constituye una materia ineludible que debe saber-entender quien aspira a administrar el poder.
Nito Artaza capitalizó su imagen y otra regularidad que le asiste: siempre tiene buenas performances cuando va solo. Fue segundo en Capital y tuvo una elección al menos sorprendente en el interior. Le disputó de igual a igual a Jorge Romero. Ambos se restaron y estuvieron a un paso de allanarle el camino a Alfredo Revidatti, el tercero de ECO.
Así y pese al modo soberbio en el que lo dice, viendo lo acontecido, Colombi tiene razón: hay muchos dirigentes peronistas que deben pegarse una vuelta por la escuela.
Pero más allá de este análisis en línea de lo que vino sucediendo en Corrientes, el resultado de la elección de ayer confirma un dato político saliente: la alineación.
De allí se desprende, con claridad, siguiendo el lineamiento conceptual del propio gobernador Colombi, que la victoria no da derechos sino obligaciones. Por lo tanto, lo que la ciudadanía hizo este año fue quitarle al gobierno la bandeja de los peros, de los palos en la rueda.
Ya no hay excusas. Ya no hay peleas políticas con el gobierno nacional y tampoco debería haberlas entre el gobierno provincial y los municipios, por caso los más importantes y a la vez más “conflictivos” del último tiempo: Capital y Goya, ni más ni menos que los dos más densamente poblados de la provincia. Allí estarán ahora Eduardo Tassano e Ignacio Osella, dos de paladar negro.
Pero ECO consiguió intendentes en por lo menos otros 30 municipios. Ayer sumó uno más, el de Ituzaingó, por lo que en gran parte de la provincia no hay diferencias a la vista. No hay culpables -a priori- que puedan retrasar el progreso largamente prometido a lo largo de los últimos 16 años, pero básicamente en las campañas de estos días.
No hay excusas para mejorar la infraestructura, para generar trabajo, para mejorar la educación y la salud, para recuperar calidad institucional, el diálogo, el reconocimiento del otro como alguien que piensa distinto, pero que por ello no es un enemigo. No hay excusas para sumar en vez de discriminar.
Ya no hay excusas para trabajar. Para hacerse cargo de los problemas. Para recuperar la institucionalidad que no significa otra cosa que mantener desde el gobierno relaciones serias, institucionales y responsables con los municipios opositores, que fue justamente el reclamo que largamente sostuvo la Provincia en relación con la Nación.
Ya no hay excusas. Es hora de ir a las cosas.

Libro: un mercenario en plan de conquista que escribió la primera crónica del país

Ante estudiantes de periodismo y comunicación, docentes y público en general, Loreley El Jaber presentó el viernes a la tarde en la Sala del Sol de Extensión Universitaria, su libro “Derrotero y viaje a España y Las Indias”, que recopila las crónicas sobre la región que escribiera Ulrico Schmidl, en el marco de un ejemplar que forma parte de la serie “El país del sauce”, de Editorial Eduner.
Doctora en Letras por la UBA, investigadora del Conicet, docente de Literatura Argentina I en la UBA, Loreley El Jaber prologó, hizo los comentarios críticos y editó el texto que pone en contexto actual la relevancia de una crónica fundante del soldado y viajero alemán, publicado por primera vez en 1567.
La actividad fue presentada por Fernanda Toccalino. Fue declarada de interés por la Vicegobernación de Corrientes. Consistió en un conversatorio que la autora sostuvo con el periodista Eduardo Ledesma, que sirvió para comentar el trabajo y adentrar a los presentes en una obra que, a pesar de los años, mantiene una vigencia sorprendente.

Ulrico Schmidl fue parte de un reducido grupo de cronistas que narraron sus experiencias en tierras americanas cuando este continente era, para los ojos europeos, un territorio vasto, desconocido, fascinante y desafiante.
Estuvo presente en la primera y fallida fundación de Buenos Aires y también en la fundación de Asunción, Paraguay. Navegó por nuestras costas y escribió esa experiencia que, en estos confines, se extendió por casi 20 años.
Su testimonio, que plasmó en “Derrotero y viaje a España y Las Indias”, fue publicado por la Editorial de la Universidad Nacional de Entre Ríos (Eduner), en una reedición que merece elogiarse por el cuidado puesto en los diversos aspectos que plantea un proyecto de estas características, por sus documentos y notas contextuales, que se fueron escribiendo a conciencia a lo largo de 3 largos años.
El “Derrotero y viaje a España y Las Indias” fue publicado por primera vez en Frankfurt en 1567. La edición de Eduner retoma la última versión de la traducción realizada por Edmundo Wernicke, de 1950, publicada en la Universidad Nacional del Litoral. Representa, además, la primera edición crítica, moderna y documentada de la crónica del soldado Schmidl.

Este libro ofrece no sólo un importante conjunto de notas, sino que a la vez publica imágenes y documentos prácticamente desconocidos, que dialogan con la obra y con el autor.
Justamente sobre estos y otros detalles departieron Loreley El Jaber y Eduardo Ledesma. Sobre la idea y la hechura del libro; sobre el cariz político de la crónica de conquista; sobre la amplitud temporal del trabajo, puesto que la crónica abarca casi veinte años: no hay ninguna otra crónica que cubra esa temporalidad.
Sobre el relato de un conquistador alemán que viaja con un adelantado español en busca de riquezas pero que, sin embargo, enfrenta momentos en los que la unión con el español se quiebra: ante la antropofagia, por ejemplo.
Sobre el relato de la conquista que convierte a Ulrico Schmidl en el fundador de una espacialidad discursiva que luego será rioplatense y de una literatura que hará del espacio una marca identitaria nacional.
Una vez concluida la presentación, el público pudo plantear sus puntos de vista y hacer preguntas a la autora, que finalmente agradeció la lectura del libro, a la Universidad Nacional del Nordeste por la acogida y a la Vicegobernación por el reconocimiento de la importancia del texto.

La Unne presenta “Derrotero y viaje a España y Las Indias”

Este viernes 20 de octubre, a las 19,30 y en la Sala del Sol de la sede Corrientes de Extensión Universitaria, Córdoba y 9 de Julio, tendrá lugar la presentación del libro “Derrotero y viaje a España y Las Indias”, de Ulrico Schmidl, ejemplar que forma parte de la serie “El pais del Sauce” de la Editorial Eduner.
Quien estará a cargo de la presentación será su editora, Loreley El Jaber, doctora en Letras por la UBA, investigadora del Conicet, docente de Literatura Argentina I en la UBA y autora de artículos sobre literatura argentina y latinoamericana colonial y del libro “Un país malsano. La conquista del espacio en las crónicas del Río de la Plata (2011)”, quien en este caso tuvo la responsabilidad de escribir el prólogo, los comentarios críticos y de editar el texto en su integralidad, y que pone en contexto actual la relevancia de esa crónica del soldado y viajero alemán, publicado por primera vez en 1567.
La actividad se desarrollará en el marco de un conversatorio que la autora sostendrá con el periodista Eduardo Ledesma, donde comentará el trabajo que se pone en consideración, pero también, el valor de la crónica de un mercenario que fue una de las primeras en moldear el perfil de la América.
Ulrico Schmidl, de hecho, es parte de un reducido grupo de cronistas que narraron su experiencia en tierras americanas cuando este continente era, para los ojos europeos, un territorio vasto, desconocido, fascinante y desafiante.
Estuvo presente en la primera y fallida fundación de Buenos Aires y también en la fundación de Asunción, Paraguay. Navegó por nuestras costas y escribió esa experiencia que, en estos confines, se extendió por casi 20 años.
Su testimonio, que plasmó en “Derrotero y viaje a España y Las Indias”, fue publicado por la Editorial de la Universidad Nacional de Entre Ríos (Eduner), en una reedición que merece elogiarse por el cuidado puesto en los diversos aspectos que plantea un proyecto de estas características.
El volumen, como se dijo, forma parte de la colección “El país del sauce”, dirigida por Sergio Delgado, y hace honor a la trayectoria y el prestigio del sello de la editorial que tiene como directora a María Elena Lothringer.
La relevancia de la obra de Schmidl se justifica en que la historia que publica –de carácter biográfico, en la cual rescata sus experiencias a América del Sur– es un testimonio de primera mano sobre las circunstancias y avatares que rodean la exploración por parte de los europeos de la región platense.

El “Derrotero y viaje a España y Las Indias” fue publicado por primera vez en Frankfurt en 1567. La edición de la Eduner retoma la última versión de la traducción realizada por Edmundo Wernicke, de 1950, publicada en la Universidad Nacional del Litoral. Representa, además, la primera edición crítica, moderna y documentada de la crónica del soldado Schmidl.
Este libro ofrece no sólo un importante conjunto de notas, sino que a su vez publica imágenes y documentos poco o prácticamente desconocidos, los que dialogan con la obra y con el autor.

El libro

El 1 de septiembre de 1534 parte del puerto de Sanlúcar de Barrameda, con destino al Río de la Plata, la expedición de Pedro de Mendoza. Acompaña a este Adelantado un joven alemán, Ulrico Schmidl, que permanecerá en el nuevo mundo durante prácticamente veinte años. Doblemente extranjero, entre españoles e indígenas, Ulrico asiste a la fundación de ciudades como Buenos Aires y Asunción, al azote del hambre, al canibalismo, al despoblamiento; participa, en definitiva, de la exploración y conquista de un espacio marcado por la leyenda y el desencanto.
Frente a las dificultades, las traiciones y la desilusión debe cuidar, entre tantas amenazas, su propia “diferencia”. El desafío mantiene su tensión al volver a Alemania, a Straubing, su lugar natal, hacia 1554. Son años de formación, de vida matrimonial, pero también de exilio. Por adherir al protestantismo es expulsado de su ciudad y probablemente en estos años comienza a escribir la crónica de su viaje, al menos 13 años después de haberlo emprendido.

Ganó Valdés, ¿y ahora qué?

“Lo peor que puede hacer el ser humano, es negar lo que es. O fingir, y tratar de vender una imagen que no es cierta. Yo no soy una persona que te voy a pasar la mano y después te voy a pegar un patadón. No. Podemos disentir. Podemos acordar. Podemos discutir. Pero siempre respetándonos.
Equivocarme. Y sí. Tal vez por mi forma de ser, muy confrontativo, de decir las cosas de frente, por ahí trajeron malestar y demás, pero bueno, yo soy así.
Yo no soy ni más ni menos que ella (1). Somos iguales. Y le tengo que respetar esté de acuerdo o no con lo que ella diga en su profesión de periodista. Y además le tengo que respetar como persona, como ser humano. Eso es lo que hay que entender. El grave problema que tenemos es creer que uno es eterno. Y no es así.

Ricardo Colombi.
Extracto.
Entrevista con Equipo de Noticias.
Canal 13, domingo 1 de octubre de 2017.

 

 

Todo pasa. Y ahora pasó el colombismo. Empieza otra era para la política correntina que estará liderada por el doctor Gustavo Adolfo Valdés.

Habrá quien piense que es más de lo mismo. Que será difícil deconstruir conceptos tan arraigados como los que perfilaron a Horacio Ricardo Colombi, desde 2001 en adelante, como el “único” garante de la estabilidad social, económica y política que le dieron cierta tranquilidad a un pueblo más acostumbrado a las convulsiones. Habrá que demostrar ahora que sin Colombi, es posible mitigar la angustia que merodea provincias como la de Corrientes, por el fantasma de la cesación de pagos, la falta de empleo y la pobreza consecuente. Larga. Estructural. Doliente.

La provincia está hoy en el umbral de otro momento. La ciudadanía se ha expresado y lo menos que le debemos es respeto. Su sentido práctico emitió un voto de confianza: tal vez crea que la cosa pueda mejorar o, al menos, no empeorar.

Largamente se pueden discutir cuestiones contextuales, como la libertad efectiva de la gente a la hora de razonar y emitir su voto, el calado de las presiones ejercidas de uno y otro lado, el miedo a perderlo todo, es decir, lo poco y nada que tienen aquellos que no forman parte del Estado aglutinante ni del sector privado chico pero coadyuvante. Las prebendas. Las regularidades en cuanto a la utilización de los recursos del erario público para hacer proselitismo salarial, etc. Pero lo cierto es que hay un resultado y hay que acatarlo. Bregar para que Valdés ponga en juego su propia inteligencia y pueda avanzar por el camino prometido: el que prometieron ellos mismos en la campaña.

Es hora, por tanto, de recibir los beneficios del alineamiento multiestatal sin entregar la autonomía. Es la hora del desarrollo sin excusas. De decir la verdad. De empezar a cumplir.

Claro que la cosa no será sencilla. Valdés no podrá hablar de la pesada herencia, pero recibirá una provincia complicada. Que paga sueldos y poco más, sin que eso sea poco, como ya dijimos, por el pasado reciente de la provincia que concluyó con muertos en 1999, rota la cadena de pagos y una enorme porción de la población sumida en un suculento subdesarrollo, muchas veces letal.

La gobernabilidad y la paz social que fueron necesarios para la reconstrucción, hace poco menos de dos décadas, son valores que ya no están en juego. Ni en riesgo. No deberían estarlo al menos. Pero ya no alcanzan. Ya no alcanza sólo con pagar. Ni repetir ese “logro” como una gran cosa cuando se trata de una mínima responsabilidad que tiene un gobernador. Es cierto que hubo quien no pudo ni eso. Pues bien: una pueblada lo echó a patadas. Ya está.

Es hora de avanzar, y Valdés tendrá esa ardua tarea. Primero, dejando de lado una mentira basal: “Lalaca” Colombi no le dejó la “vara alta”. Todo lo contrario. Por eso es necesario desmontar el colombismo. Superar lo de los salarios. En todo caso mejorarlos y generar las condiciones para sumar trabajo y sueldos de calidad.

Habría que eliminar la hipocresía y el engaño del libreto político. No resiste análisis la magnitud de la discriminación nacional durante el kirchnerismo, cuando Colombi y los Kirchner fueron socios. No se puede seguir cuestionando a los otros porque “pagan medios de comunicación nacionales”, teniendo prensa adicta acá nomás, a unas pocas cuadras de Casa de Gobierno, a unos pocos centímetros de la computadora que escribe estas líneas.

No se puede andar pidiendo autocrítica cuando uno mismo no la tiene.

No sería bueno, por tanto, que el doctor Valdés mute en gobernador soberbio que no sea capaz de reconocer un error o, lo que es peor, que no pueda ver que sus acciones u omisiones a veces empeoran las cosas. Que no se pueda ver la pobreza que lo circunda. Una pobreza que baja en el país y sube en Corrientes, y que en conjunto con la indigencia constituyen un mal que afecta nada menos que a la mitad de los correntinos. ¡A uno de cada dos! O que niegue el sistema de medición del nuevo Indec, como hizo el propio Colombi hace una semana y por televisión. ¿No era eso lo que hacía el kirchnerismo? ¿No era eso lo que criticaba?

***

No se puede hablar de vara alta cuando todos los indicadores socio-económicos de Corrientes dan por el piso. La educación no es buena y las escuelas están llenas de alumnos con sobreedad, producto muchas veces de la repitencia y otro tanto por la necesidad de ayudar en sus casas. Dejan y cuando pueden, vuelven. Si vuelven.

La salud cojea. Tiene indicadores dignos del peor atraso: altísimos niveles de mortalidad infantil, condiciones adversas para parir en el interior o para recibir atenciones de clínica médica mínimas en los viejos hospitales, y aún en los nuevos. En los que se han inaugurado en 16 años y en los que se han refaccionado.

Falta trabajo, trabajo y más trabajo. Falta energía, y cuando hay, que no se corte. Faltan caminos y casas. El déficit habitacional es de varias decenas de miles de unidades. Hay que mejorar las rutas. Hay que levantar dos puentes caídos y otros tantos en peligro de derrumbe. Hay que combatir la trata de personas. El narcotráfico. A la policía corrupta. A los corruptos.

Por tanto, Valdés debería crear un equipo de gobierno que gobierne pensando en el otro, no que crea que el Estado le pertenece. Hay que demostrar convivencia. Y hacer lo posible para no pelearse mañana mismo con el intendente Eduardo Tassano.

A los parques industriales, el doctor Valdés tendría que ponerle industrias. Tendría que hacer que venga la Coca Cola. Y que no se vayan los correntinos por falta de oportunidades.

Tiene que generar redes significativas, para que los correntinos que nos quedamos, tengamos manera de desarrollarnos, cada uno en lo que quiere, no en lo que puede, a duras penas.

Deberá cumplir con lo que prometió: que restablecerá el dialogo como método de construcción política. Sabe bien Valdés que en todos estos años hubo mucho monólogo. Mucho grito y golpes en la mesa.

Hay que modernizar el Estado, las comunicaciones. Salir de las cavernas y dejar atrás a los cavernícolas. Hay que dejar atrás el apriete como salvoconducto para conseguir los objetivos, sean estos personales o colectivos, políticos. Y para eso, entre otras cosas, debe nombrar colaboradores que se dediquen a su trabajo, no a presionar profesionales, empleados o contratados para engrosar las maquinarias electorales del partido de Gobierno.

Hay que propiciar la reforma política y electoral. Habrá que garantizar la convivencia y la paz social, porque la provincia está quebrada en dos. Tendrá que hacer esfuerzos el doctor Valdés para gobernar para todos, pese a que la mitad de la población viene queriendo otra cosa.

Habrá que legitimarse siempre, convocando a todos los sectores, pero no destruyéndolos primero. De ser así, la provincia verá las cosas que se pueden hacer cuando la mayoría puede aportar el máximo de su potencial.

Para ser distinto, el doctor Gustavo Valdés tendrá que hacerse cargo. Tendrá que desterrar la vieja lógica de que siempre la culpa es ajena. Eso, básicamente, es ni siquiera hacerse cargo de las decisiones de uno. Su mentor y su secuaces fueron muchas veces campeones en el arte de trasladar culpas y rotar identidades según la conveniencia política del momento.

Por su investidura, Valdés deberá dejar de lado aquello del maltrato a los periodistas sólo porque preguntan. Esa nunca será una culpa periodística. Nunca. Nunca preguntar será un delito. De hecho, ¿no se acompañó desde Corrientes el reclamo de los periodistas que “querían preguntar” a Cristina Kirchner? Pues bueno: Valdés tendrá que responder.

Habrá que dejar atrás el populismo-paternalismo silvestre del gobernador saliente y avanzar en serio hacia el republicanismo que, entre otros, promete el presidente Mauricio Macri. Ello incluye una verdadera división de poderes, la real independencia de la justicia, reconocer adversarios y no enemigos y respetar al que piensa distinto y no mandarle una banda de trolls anónimos, pero bien rentados y adoctrinados. Deberá propender a fomentar una amplia libertad de expresión para que más personas, más periodistas, puedan decirle esto mismo que dicen estas líneas -de frente, en la cara- sin que haya miedo a represalias.

Puede que todo esto se enmarque en una visión pesimista. Puede que sí. Pero es necesaria. Más necesaria a veces que el optimismo pavote o su variante paga: la alcahuetería genuflexa e interesada. De eso tienen mucho los gobiernos.

Menuda tarea tiene el doctor Gustavo Valdés por delante. Ojalá le vaya bien. Mientras tanto ya hay algo para festejar. Las 20.144 personas que nacieron en 2001 en Corrientes, y las 300 mil en promedio que nacieron desde entonces hasta hoy, podrán anotar otro apellido en la lista de gobernadores. Descubrirán que los Colombi no eran monarcas. Ni tenían derecho de sangre.

Este Colombi, el de ahora, se irá el 10 de diciembre y, según dice, y ya no volverá. Irá a su casa de Mercedes a pisar el césped. Descalzo. Valdés entonces tendrá que gobernar. Ojalá lo haga mejor.

 

(1) Ella: se refería a Cristina Solís, una de las periodistas que lo entrevistaba.