En la Feria del Libro: periodismo por periodistas

La prensa tuvo un lugar protagónico el jueves 20 de julio en la Feria Provincial del Libro que se realiza hasta el 29 en el predio del Tekové Potí ublicado en la costanera Sur. Esta segunda jornada contó con la presencia de Gabriela Cabezón Cámara, Edi Zunino y una mesa de periodismo editorial integrada, entre otros, por el subdirector del diario El Litoral Eduardo Ledesma.

Con la presencia de Beatríz Sarlo, comenzó el miércoles la 7ª Feria Provincial del Libro, “Dime qué lees”. El jueves, en su segunda jornada, el periodismo fue la vedette con una mesa sobre “Periodismo editorial” conformada por Eduardo “Pepe” Ledesma, Luis Alarcón, Mariela Mioni, Marcelo Pucciariello, Carlos Lezcano y Carlos Quiñonez.

La charla comenzó en la Sala Nº 1 que se llenó por completo, y debió ser trasladada luego a la Sala 4 donde se sumó la periodista Gabriela Cabezón Cámara con su disertación: “Literatura y periodismo, un par en tensión”.

Antes hubo una serie de intercambios relacionados con la propuesta:

¿Cómo se financian los trabajos periodísticos en su paso a la industria del libro? ¿Cómo hace para vivir un periodista que debe dedicar al menos 6 meses a una investigación para publicar un libro? ¿Quién edita? ¿Hay público para que los periodistas intenten la patriada de invertir en un libro? ¿Cuáles son los intereses de las editoriales locales y regionales?

De estas y otras cuestiones se habló en la mesa, luego de que los distintos participantes expusiera su punto de vista. Hubo una suerte de estado de la cuestión, pero se habló además de los complejos sistemas periodísticos locales dependientes del Estado, de las formas nuevas de producción, de la evasión de la censura, de los libros existentes de periodistas, la mayoría editados en Buenos Aires, etc. De la necesidad de contar con editores.

Tras el cierre de esta presentación fue el turno de la periodista, escritora y docente Silvia Mercado, quien habló sobre “Actualidad política y perspectivas en un año electoral” y más tarde, el periodista Edi Zunino presentó su novela “Locos de amor, odio y fracaso”.

Director en The New York Times disertó en Buenos Aires sobre el presente y futuro del periodismo

El periodismo atraviesa un momento de crisis que se extiende pesada y peligrosamente, por un lado, pero generando oportunidades en iguales cantidades, por otro. La irrupción de las nuevas tecnologías, de herramientas digitales variadas, de las redes sociales y su consecuente horizontalización tanto en la producción como en el consumo de información, hizo tambalear las bases del negocio y del oficio. Con los años, persisten las dudas acerca de hacia dónde ir, pero al mismo tiempo emergen algunas respuestas.
Sobre la industria periodística se sabe: el papel sostiene lo digital, lo potencia, pero al mismo tiempo lo sofrena. Que el papel se paga y la web es gratis, y no hay (sólo) una receta acerca de cómo financiar esa nueva estructura. Que, en definitiva, mientras se sigue discutiendo, lo único cierto es que “al mejor oficio del mundo”, como definió el gran maestro García Márquez, lo salvará lo de siempre: el periodismo de calidad.
Hay otra certeza: para saber más o menos la dirección que toman las investigaciones y los procesos exitosos de lo que podría referenciarse en la actualidad con una especie de “nuevo periodismo”, desde un punto de vista más general, profesional e industrial, es saludable mirar siempre lo que están haciendo, entre otros, el gigante norteamericano New York Times. Fue en ese marco, justamente, que El Litoral participó el jueves de un encuentro organizado por el Grupo Telecom con Andrew Phelps, director de “Productos” en el “multimedio” neoyorkino fundado el 18 de septiembre de 1851, quien abordó los nuevos escenarios de innovación en la profesión periodística.
Del panel también participaron Ricardo Roa, editor general adjunto del diario Clarín y José del Río, adscripto a la Secretaría General de Redacción del diario La Nación, quienes compartieron con cerca de 200 periodistas de los diarios más importantes del país sus experiencias en este contexto de transformación de los medios.

Las claves de la ponencia de Phelps podrían resumirse así:
La industria periodística se pasó años diciéndole a la gente que las noticias son gratis, pero en realidad el público entiende que el periodismo de calidad es caro y está dispuesto a pagar. El Times lo resolvió con lo que se conoce como “un muro de pago”, es decir, un sistema flexible de suscripción digital.
-Al periodismo de alta calidad, el lector lo reconoce y valora pagarlo. Y esto porque el periodismo de calidad, es y será siempre la salvaguarda del periodismo a secas.
-En 2015 el Times superó el millón de suscriptores, hoy ya son más de 2 millones más 1 millón de los suscriptores al diario de papel.
El número de suscriptores digitales de The New York Times se disparó desde la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos.
-El gran crecimiento de las suscripciones digitales se dio en noviembre de 2016, especialmente después de que se publicara un tweet de @realDonaldTrump en el que expresaba que el Times mentía y que ese medio no era su enemigo sino “el enemigo del pueblo norteamericano”. El mismo pueblo que contestó redoblando la apuesta por un periodismo de calidad.

Nosotros apelamos a la inteligencia, pero también a la emocionalidad del lector. Y no importa el formato o la plataforma. El @NYTimes hace periodismo aún en Snapchat.
-Nos importaba lograr impacto con nuestro trabajo, pero no habíamos hecho nada para lograr el impacto en la era digital. Por ello trabajamos en el desarrollo de audiencias: tiene que ver con poner al lector en el centro. Se trata de una cantidad de herramientas digitales para que el periodismo llegue a mayor cantidad de gente.
-En los últimos años el número de plataformas por donde circulan las noticias explotó. Además de pensar en la primera plana, tenemos que pensar en aplicaciones móviles y en redes sociales como Facebook, Twitter o Snapchat.
La competencia hoy es por la atención. Es con otros diarios, con Google y Facebook, pero también con Netflix y Spotify, y hasta con los videojuegos que están en el celular.
-La innovación no significa crear algo nuevo cada día, sino sentirse cómodo con los cambios, que, se sabe desde hace cientos de años, es lo único que perdura.
El desafío: hacer periodismo con el mismo rigor de siempre, pero con tecnologías de ahora y de mañana.
-No hacer nada o ser tímidos al imaginar el futuro es quedarse atrás.

Conclusión.

***

Conferencia internacional

Fue en el marco de los agasajos por el Mes del Periodista que el Grupo Telecom organizó el jueves pasado en su sede central, Buenos Aires, la jornada de Innovación, Tecnología y Periodismo de la que participaron cerca de 200 colegas de todo el país, entre ellos dos de El Litoral: el subdirector adjunto, Eduardo Ledesma, y el jefe de Redacción Web, Sebastián Bravo.
La exposición central de esta actividad internacional estuvo a cargo de Andrew Phelps, director de Productos de The New York Times, coautor del equipo Innovation Report del NYT que dio su mirada y perspectivas sobre las claves de la innovación permanente en los medios. Del panel participaron también Ricardo Roa, editor de Clarín y José del Río, secretario de La Nación.
Los presentó Pedro López Matheu, director de Relaciones y Medios de Telecom, quien a su turno dijo que la idea de la firma es “acompañar a los medios brindándoles nuevas experiencias de servicio, generando conversaciones y debates sobre los nuevos escenarios comunicacionales, con el objetivo principal de profundizar junto con líderes de opinión, periodistas y trabajadores de prensa, el potencial que el uso de la tecnología brinda en esta nueva etapa”.

Manifiesto

 

Hoy es el Día del Periodista: momento para hablar de la profesión, para hacer balances, para revisar lo hecho y proyectar posibilidades. Subido a esa lógica, quiero aprovechar este día para relanzar este proyecto profesional personal que estuvo en “señal de prueba” desde hace algunos días.

Esta no es una página de noticias, no puede ni tiene la intención de competir con las páginas de noticias que hacen muy bien su trabajo, por caso la página del diario El Litoral, que es la que sustenta gran parte de lo que se muestra aquí. Esta es una página personal, un oasis donde siempre que haga falta, se sostendrá una visión del mundo, coincida o no con las miradas del mundo en general, y del mundo periodístico en particular, sea este local o nacional.

En el Día del Periodista -y aprovechando esta ocasión en la que además se está presentando un tráiler institucional que será desde ahora en adelante parte importante de la identidad del sitio-, vale la pena, creo, dejar constancia de una postura en relación al oficio. Sobre todo, porque hay quienes creen que hacer periodismo de un lado es eso, y hacer periodismo desde la vereda opuesta es militancia política. Peor cuando quienes sostienen lo primero creen que están en lo cierto porque su cosmovisión social-política es avalada, por ejemplo, por resultados electorales.

Creo firmemente que esto no es así. Puedo estar equivocado y lo reconoceré el día que entienda que lo estaba.

No soy quien para determinar qué está bien y qué está mal. Fui formado por docentes íntegros y por lecturas de periodistas que dieron la vida por lo que creyeron. Por Rodolfo Walsh, por ejemplo: exquisito escritor; periodista disruptivo y mejor cronista. Un tipo excepcional que, sin embargo, es más recordado por su militancia y ensalzado -por izquierda y por derecha- por su forma de plantarse ante la profesión, que es crítica o no es, según decía.

Cierta hipocresía hace que algunas personas (colegas y linderos) que reproducen esas máximas en días como el de hoy, después descalifiquen al otro que piensa distinto no por lo que piensa, sino porque critica el estado de confort con el que el poder hace nublar la visión del más mentado: no sólo por sumisión del primero, sino porque en una relación de ese tipo se acortan las distancias, siempre necesarias para no encandilarse o enfriarse. Como pasa con el sol.

Está dicho que esta no será una página de noticias. Es un reservorio básicamente de gustos y opiniones y, por eso mismo, se renuncia adrede a la entelequia de la objetividad. Pero nunca a la idea de ejercer el periodismo lealmente, con datos, con información. Puede haber equivocaciones, como en todo, pero serán en todo caso por falta de dominio de ciertos temas o situaciones, no por la perversidad manifiesta de mostrar algo y ocultar otro algo sólo por un interés personal o sectorial.

Ese es el compromiso que puedo asumir con mis lectores, sean pocos o muchos: ser honesto intelectualmente siempre, aún con los riesgos que implica para esa postura y libertad, ser parte de otros colectivos periodísticos y empresariales.

Para eso está justamente esto: para evitar que visiones e intereses extraños tripulen el horizonte de una postura que está atravesada por un montón de situaciones sociales, culturales, económicas y espirituales intransferibles, que no se esconde, pero que es esa y no otra. Son visiones propias, que, aunque equivocadas, son propias.

Renuevo la invitación para que cuando gusten se peguen una vuelta por esta parada. Hay de todo un poco. Pero recuerden: no es una página de noticias. Es… una página periodística. Es periodismo.

Felicidades.

Esta no es una página de noticias

Esta no es una página de noticias: es más bien una necesidad.
Es la concreción de viejos deseos urgentes, de cuando había más voluntad que talento, más ansiedad que experiencia y más proyección que solidez de base. Este sitio es, por tanto, el resultado de todo aquello bajo el paraguas de un concepto: dejar testimonio periodístico de un tiempo que se fue construyendo a lo largo de 25 años de trabajo, si es que se cuentan como punto de partida de esta trayectoria, unos pocos garabatos en un pasquín de pueblo y el esbozo de algunas ideas lanzadas al éter desde una radio católica en los albores de la década del 90.

Esta no es una página de noticias: es más bien un reservorio periodístico.

Es un lugar para hablar de periodismo y para mostrar lo hecho. Para discutir nuestras realidades y restañar las heridas que causan las presiones del poder y la censura, y las mañas de las grandes empresas del rubro. Es un lugar para regocijarnos con el buen hacer del oficio y con la mejor literatura que ande dando vueltas por el mundo. Es un lugar personal en construcción en el que conviven la crónica política, el entrañable método de la entrevista, la opinión más desprejuiciada sobre cosas públicas y algunos intentos narrativos que resisten con relativo éxito el corsé de la comunicación que actualmente mide su valía en unos pocos caracteres.

Esta no es una página de noticias: más bien será una ventana a la realidad que ellas construyen.

Será un lugar para estar, para pensar en las palabras. Para desentrañar la intensión que esconden algunos apropiadores del sentido, poderosos censores pagos de la semántica colectiva. Será un lugar en movimiento, gracias a las alas de las redes sociales. Pero también será un lugar de reposo donde se ofrecerá lectura, propia y ajena, sobre cuestiones que, estoy seguro, no interesan a la inmensa minoría, como podría creerse.

Será un lugar para entretenerse con el detrás de escena de la política correntina y nacional. Lo que pasa en el palacio y cómo eso que pasa afecta a la plaza. Lo que dicen y la diferencia con lo que hacen los integrantes de “ese” genérico que llamamos clase política o dirigente. Será también, un lugar donde podremos evaluarlos sin tener que esperar a que se habiliten las urnas. Será un lugar, mi lugar: no esconderá su postura. Por eso no será una página de noticias.

Bienvenidos todos.

Macri: “La inflación es la mayor estafa que uno le puede hacer a los que menos tienen”

POR EDUARDO LEDESMA. Enviado Especial. El presidente de la Nación, Mauricio Macri, habló ayer sobre el tema político y económico más importante del momento: el proyecto que modifica los valores mínimos del Impuesto a las Ganancias. Fue cauto y no se animó aseverar que vaya por el veto, como sugirió la vicepresidenta Gabriela Michetti. Dijo más bien que confía en los senadores y en su sensatez. También ensayó un balance y se paseó por temas de implicancia local, cuestiones que se irán publicando en los próximos días. Todo ello en el marco de una entrevista con periodistas de la región, entre ellos uno de El Litoral, que se realizó ayer por la tarde en el despacho presidencial de Casa de Gobierno.
El tema central de los primeros minutos de la charla, fue el del impuesto y la posibilidad de que se recurra al veto para mochar los dividendos políticos de la oposición que se muestra abroquelada, al menos en la Cámara de Diputados. “No me adelantaría” a decir qué vamos a hacer, corrigió el Presidente. “Confío en la sensatez de los senadores que velan por las cuentas de sus provincias”, ya que en varias de ellas “hay problemas severos de déficit”.
Confía en un freno senatorial o al menos en la introducción de modificaciones que estiren una definición al respecto. No obstante, dijo que mandó a preparar una “propuesta de reducción de déficit” que incluye mecanismos de financiamiento de la ley, que se ahorra en estos términos: “Mitad obras y mitad giros a las provincias”.
Suena como una presión directa para los senadores y gobernadores por el achicamiento de partidas clave. El no lo ve de ese modo. Dice que busca una base de sustentación y recuerda, de paso, que “la propuesta de la oposición no es sustentable”.

¿Por qué envió el proyecto sin tener números? ¿Por qué prometió eliminar ganancias en la campaña? ¿Fue error de cálculo? ¿Si fue la herencia por qué no la expusieron?, preguntó este diario.
“Expusimos el 1 de marzo que había que evitar la crisis de 2001. Que Argentina estaba quebrada, sin energía, llena de deudas. ¿Quién nos iba a financiar así?”, preguntó.
“Sabemos que no teníamos los votos, pero apostamos a que la palabra es más importante que ganar o perder una votación. Y yo había dicho que iba a mandar un proyecto antes de fin de año y eso es lo que hice: cumplir con mi palabra”, respondió seguro.
¿Qué pensaba cuando prometió eliminar Ganancias?, insistió El Litoral.
“Volver a 2011, que es cuando se empezó a utilizar la inflación como mecanismo para cobrar el impuesto”, añadió el mandatario, poniendo de relieve que la propuesta oficial vuelve las cosas a ese contexto. En el mismo acto criticó a la oposición que a su vez lo critica por tomar deuda. “Critican pero lo que proponen es aumentar el gasto”.
“Eso es más inflación, que es la mayor estafa que uno le puede hacer a los que menos tienen. O es endeudamiento”, completó.
Macri quiere hacerse entender. “Apuesto a que la gente entienda” los esfuerzos que hace el Gobierno, aunque también dijo entender que fueron “muchos años los que (estos dirigentes) gobernaron juntos”, bajo una lógica que es difícil cambiar.
Acto seguido, puso en vereda del kirchnerismo-massismo la consolidación de la pobreza pese al viento de cola mundial y al crecimiento de la región de los últimos años.
Fue entonces cuando, dirigiéndose a los argentinos remarcó: “Creo en este país. Sé que somos una mayoría los que apostamos a otra forma de gobierno”, cosa que “esos dirigentes (ahora abroquelados) no entienden y por eso perdieron las elecciones”.

Si Massa es el impostor menos confiable de la política Argentina, ¿es peor que quién?, indagó El Litoral.
“Siempre puede haber peores. Lo que tuve para decir ya lo dije”, añadió el Presidente. Igualmente no evitó hablar a la política. “A los dirigentes de la Argentina, sobre todo a los más jóvenes”, les digo que “este cambio de época requiere de coraje, de visión de largo plazo, de entender que a veces tenés que hacer cosas que tienen costos. Si creés en lo que hacés, vas y hacés. Y sé que (esto) nos va a llevar a buen puerto. No hago lo que me conviene a mí”, sentenció.
Por lo tanto, “necesito dirigentes que hagan lo que le conviene al conjunto, no a ellos. Es lo que apliqué a mi vida siempre”.
Ya sobre el final y en relación a la grieta que aún se manifiesta en todas las opiniones que se fueron recogiendo a lo largo del país con motivo del primer año de gestión, Macri reconoció que “todavía hay mucha gente enojada”. Aún más: admitió que “razones hay”, pero que de la situación en la que está el país “no se sale de un día para el otro”.
“Fue un año duro. Todos tuvimos que poner el lomo”. Pero “les pido que se den y nos den una oportunidad. Yo gobierno para todos los argentinos”, dijo para terminar.

Ante una multitud, Pepe Mujica esbozó un alegato por la vida en la Feria del Libro

No quiero convencer: quiero invitar a pensar”, dijo José “Pepe” Mujica, senador nacional y ex presidente de la República Oriental del Uruguay, ante el patio colmado de la Escuela del Centenario donde se desarrolla la Feria Provincial del Libro y que lo tuvo ayer como figura excluyente.
La frase claramente no fue ingenua, ya que el ex tupamaro paseó su tonada yoruba haciendo un llamamiento a la vida, a la solidaridad, a la integración y la justicia social. Apuntó directamente al corazón de los jóvenes, colectivo que en cantidad abundante colmó el patio escolar, espacio que por momentos fue una tribuna de vitoreos al octogenario dirigente político devenido en la voz de la conciencia latinoamericana, si es que existe tal cosa.
Con la charla de Mujica, que duró poco menos de una hora, la Feria cerró una jornada apoteósica, como pocas en la historia de la propia actividad que lleva seis ediciones: un verdadero acierto organizativo no sólo en cuanto a la convocatoria sino también en cuanto al contenido. Permitir que Mujica diga lo que diga en un ámbito como el de ayer, sin dudas marcará un antes y un después para los grilleros feriales, que apostaron a la diferencia y ganaron con creces.
Mujica es un diferente y en castellano básico exaltó ese amor por las diferencias, sobre todo por las diferencias de pensamiento que deben caber en el paquete del respeto y de la tolerancia, según dijo, para hacer una sociedad mejor, más justa, más inclusiva, que mire especialmente a los viejos y a los niños, como pidió en Brasil el Papa Francisco.
“No se puede liberar al pueblo si no se libera cada uno primero”, dijo contundente, para ganarse uno de los tantos aplausos de la noche fresca, pero calefaccionada por unos tótems gigantes que alimentaban el fuego a gas.
El gobernador Ricardo Colombi seguía henchido de satisfacción por su “logro”, pero desde el fondo del patio central de la escuela que albergó, anoche, a cerca de 1.500 personas. Adelante, sólo, en una mesa, Mujica desarrolló su tesis en favor de la vida que es, a su decir, la única mercancía que no puede comprarse ni venderse.
El ex presidente habló de buscar permanentemente la libertad y la felicidad que -graficó-, no es sensorial, sino un equilibrio con uno mismo, con las ganas y la alegría de hacer lo que uno quiere.
Hay que cuidar de los jóvenes, remarcó, hacer que aprendan de nuestros errores y en todo caso cometan sus propios errores, pero no los mismos.
Pidió trabajar para ganarse la vida, no para acumular. Pidió no seguir el ejemplo de los 80 hombres que concentran la riqueza equivalente a la de miles de millones de personas. Pidió tratar de revertir la realidad de América Latina, pródiga en recursos pero al mismo tiempo, la tierra más desigual del planeta.
“Nada en demasía”, dijo en clave filosófica. “No se puede trabajar tanto pensando en los hijos, porque en ese camino, a tus hijos le faltás vos”, dijo, interpelando al auditorio que una vez más le retribuyó con aplausos.
Habló de política y de economía, pero para principiantes, para jóvenes, para los que serán el futuro. Para los obreros del mañana, “aquellos de dos idiomas mínimo”, añadió, para introducir más tarde una mención acerca de los cambios que producirá en el mundo el uso de la tecnología.
“La lucha de cerebros es una lucha de vanguardia”, dijo también, ante un grupo de periodistas, para hablar de las políticas educativas que el Estado debe administrar para capacitar y luego contener los talentos en función del desarrollo del país.
Sugirió, en esa línea, cuidar los talentos; no permitir que un sueldo mejor produzca la fuga de cerebros y de ese modo ayudar a los cambios culturales tan necesarios.
El mundo es una lucha, añadió casi al final, por lo que invitó a luchar aún en la caída. No a darse por vencido. “Estamos programados para vivir. En todo caso, vivir nos dará otra oportunidad: otro amor, otro trabajo, otra posibilidad. Lo que está dicho es que nada de eso lograremos en la muerte”.
Amar la vida. Ese fue el eje de Mujica en la fresca noche ferial. El mensaje que siguieron al borde de la devoción las miles de personas que asistieron y las tantas que lo siguieron por radio y televisión.
“La vida es una lucha, queridos correntinos. Y yo pertenezco al bando de los luchadores”, dijo y desató la apoteosis de esta edición de la Feria del Libro.

Desestimado doctor Dindart

(Domingo 03 julio 2016).

Desestimado doctor Dindart. Me atrevo a escribirle esta carta porque no estoy seguro de poder soportar, con usted presente, una conversación calma sobre el tema que, dado los acontecimientos, al parecer lo consterna, tanto, que es capaz usted mismo, sin ayudas, de cometer varias veces el mismo exabrupto.

No es que importe lo que piense, pues está en su derecho de hacer lo que le parezca. De última es su problema. No se puede tampoco, por respeto a su investidura, intentar siquiera que usted deje de cometer sus imprudencias. Pero preocupa un tanto que piense lo que piense en su rol de representante de un pueblo que -a juzgar livianamente, como usted mismo enseña- desprecia profundamente.
Está claro que nada garantiza que estas palabras puedan significar algo para usted, pues se confesó “insensible” ante sus pares, pese a su condición de pediatra. Eso sería mucho pedir para un completo desconocido como yo, sobre todo si usted no hizo un acto de contrición cuando se lo pidió su amigo personal el gobernador Ricardo Colombi, que hizo todo lo que estuvo a su alcance para protegerlo cuando, como ministro, lo hundió en las barbaridades de sus palabras, contradiciendo el mensaje de cercanía y comprensión que pretende hacer llegar a la ciudadanía el Gobierno de Corrientes del que usted es parte.
Podría decirse que mucho le debe usted a su amigo el Gobernador, que en vez de degradarlo encontró una salida decorosa pese a su comportamiento. ¡Lo puso en una lista, Julián! ¡Lo hizo legislador nacional, para que ahora usted vuelva sobre sus pasos!
El asunto, desestimado, es que usted ya no sólo no está en Corrientes paseando su insensatez sino que representa a la provincia en el Congreso de la Nación, entidad que le confió (vaya a saber por qué) la presidencia de la Comisión de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia, como parte de un gran entramado político que tiene a su partido, la Unión Cívica Radical, como socio del frente gobernante Cambiemos.
Es saludable que haya renunciado a la comisión. También es saludable que usted sostenga lo que sostiene. ¿Por qué? Posiblemente crea firmemente que las mujeres, sobre todo las más jóvenes, se embarazan para cobrar un plan, pese a que los números que usted mismo mandó a hacer en su época de ministro de Salud lo desmientan categóricamente.
Se le rescata en su obstinación, más allá del yerro, que crea que lo que dice es verdad y que en todo caso el arco político, sobre todo sus correligionarios, en realidad piensan lo mismo pero están tan absorbidos por la política que no les queda otra más que ser lo que son, una parva de hipócritas.
Puede que en algún momento de la historia usted consiga algo de paz con esto que lo aqueja, pero hoy no es el momento. Los que antes lo defendían, sus amigos de Corrientes, están obligados a negarlo más de tres veces, como pasó incluso esta semana, porque estamos cerca de una campaña; porque sus partidarios se juegan mucho más que lo que pueda valer su cabeza, y porque usted, ni más ni menos, cometió otro error grave en el sostenimiento de su verdad: dijo algo que ni el más facho de sus correligionarios diría, por más que lo piense.
Usted se puso a la derecha del propio Macri, diputado Dindart, lo que es mucho hasta para el más osado de los alcahuetes del poder. No puede dejarse llevar por la banalidad de “decirse encima”, más allá de que esté rodeado de gente que elabore las vicisitudes del mundo como usted.

***

Déjeme decirle algo, Julián. Probablemente no cambie en nada la situación, pero es importante. No soportaría que usted leyera esta carta y crea que se funda sólo en apreciaciones libres, como las que usted garabatea para sostener sus equivocaciones.
Las estadísticas más actualizadas disponibles (sepa disculpar la ambigüedad, pero en Corrientes es difícil conseguir estadísticas) sostienen que la tasa de fecundidad adolescente tuvo un ligero incremento en el período interanual 2009-2010, pero se mantiene prácticamente estable desde 1990, desde cuando mandaba el neoliberalismo de Carlos Menem, aquel que pauperizó a la sociedad, ¿le suena?
En Corrientes, asimismo, desde el año 2011 se mantiene el índice de natalidad según las estadísticas difundidas por el Ministerio de Salud de la Nación y el informe elaborado por el Ministerio de Salud Pública local.
En cuanto a porcentaje de embarazos de mujeres jóvenes, hay un incremento escalonado en proporción al crecimiento poblacional desde 2001, estancándose entre 2006 y 2014, entre 19 y 20 por ciento.
Es raro que le diga esto Julián, créame, porque antes de ayer leía en un diario que su sucesor en el Ministerio de Salud, el doctor Ricardo Cardozo, confirmaba estos conceptos con datos oficiales, locales y nacionales, de cuando usted era funcionario, desestimándolo. Una pena.
Más aún. Una organización nacional “chequeó” sus palabras, ¿sabe? Esa organización, cuyo producido se puede ver en la página chequeado.com, insospechada de parcialidad, dijo que lo suyo es insostenible, Julián.
“No hay datos disponibles que prueben una incidencia directa de la AUH en el aumento de los embarazos. Un estudio alternativo da cuenta de un impacto sobre la fecundidad, pero se trata de un efecto moderado y restringido a cierto grupo”, concluyeron.
Por lo demás, cuesta creer que en “su” ministerio sus propios correligionarios quieran dañarlo. Pero déjeme decirle también, por las dudas, que al menos lo desconocieron, desde el ministro secretario general para abajo. Usted fue un problema para ellos esta semana, como lo fue reiteradamente cuando fue ministro.
Quisieron terminar con sus enchastres mandándolo al Congreso y lo único que lograron, a un puñado de meses de su asunción, es que usted magnificara sus deposiciones.
(Entre nos: ¿usted creyó en serio que mantendría un secreto en el Congreso desalojando periodistas de un recinto? ¿Si usted cree firmemente en lo que dice, por qué no quiere que la sociedad lo escuche?).
Debería asesorarse mejor, desestimado Dindart, que para eso el pueblo argentino paga buenos cupos. Ocúpelos al menos para no incinerarse y actuar como el carbón (prendido quema y apagado ensucia) con sus amigos que trabajaron duro para que usted sea diputado.
Como ciudadano uno se pregunta, diputado, si usted estaría a la altura de sus responsabilidades si no fuera porque es amigo del Gobernador. Uno se pregunta si le importa en serio la salud pública, la familia, la niñez y todo eso. ¿Le importan, Julián?
Usted fue ministro de Salud Pública en Corrientes durante muchos años y entre otras cosas ¿sabe lo que dejó?: muchos malos índices. Tantos, que ni siquiera vienen al caso. Hay médicos que dicen que su gestión fue desastrosa y lo hacen públicamente.
¿Podría hacerse cargo de ello alguna vez? ¿O no tiene tiempo más que para quejarse por medidas que otros desarrollaron para tratar de incluir a una sociedad como la nuestra Julián, muy pobre, estructural y culturalmente?
El gobierno que usted representa, Julián, está hace mucho tiempo en Corrientes. ¿Usted cree, en todo caso, que las condiciones para que las chicas se embaracen y cobren un plan dependen de un capricho adolescente?
Julián, ¿usted cree que una chica cargaría con un hijo, haciendo malabares con un plan de unos pocos pesos, si tuviera opciones de estudio, trabajo, vivienda digna y oportunidades de desarrollo personal y profesional?
En fin, diputado, no quiero que pierda más de su valioso tiempo con estas nimiedades.
Estoy seguro de que usted respetará esta opinión, aun las menos fundadas, pues es así como usted procede.
De cualquier manera, puestos a decir barbaridades, si las mujeres se embarazan por un plan que con suerte paga dos paquetes de pañales descartables, usted, que cobra unos varios miles de pesos por mes, ¿lo hace para decir lo que dice y actuar en consecuencia, es decir, estigmatizar, enjuiciar y condenar desde el más recalcitrante prejuicio y resentimiento poco menos que clasista?
Aunque si lo pienso me parece que es una barbaridad.
Perdóneme Julián.
No debería dejar que digan semejantes cosas de usted.

Atentamente.

 

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Día del #Periodista

Es el día del #periodista.
Además de celebrar, este es un momento siempre importante para los balances. Y hoy, más allá de las cuestiones contextuales -que nunca son cómodas para esta profesión-, tengo ganas de agradecer.
Este noble oficio me ha dado todo lo que tengo, desde mi familia hasta un ramillete de grandes profesionales y mejores amigos que comparten conmigo no sólo la tarea diaria, sino también algún que otro fuego que se apaga con algún que otro trago.
Me ha dado, el periodismo, cientos de compañeros que aún en las peores circunstancias, pusieron lo que no tenían para cumplir con la misión que les impone cotidianamente este trabajo que no te ofrece muchos descansos ni peculios debidos.
Feliz día del periodista: a todos los colegas de #Corrientes, en especial a los enormes profesionales que trabajan en el Diario El Litoral.
También a esos periodistas con los que uno va integrando espacios significativos a lo largo y ancho del país con el único objetivo de seguir mejorando. A todos felicidades. Después de todo, eligieron para ganarse la vida nada menos que “el mejor oficio del mundo”.