El NEA en la pluma de dos grandes de la literatura: Arlt y Walsh

La editora Cristina Iglesia estuvo este viernes 8 de septiembre en Corrientes para presentar “El país del río”, el libro que reúne las notas que Roberto Arlt escribió en 1933 durante un viaje a través del río Paraná en un barco de carga, y las crónicas que entre 1966 y 1967 escribió Rodolfo Walsh tras su paso por Corrientes, Chaco y Misiones. La actividad tuvo lugar en el Centro Cultural Universitario y se realizó en el marco de un ameno diálogo entre Iglesia y el subdirector del diario El Litoral, Eduardo Ledesma.
“El país del río”, de Editorial Eduner, es un reflejo de las aventuras de Roberto Arlt y Rodolfo Walsh en su paso por la región NEA: el primero describiendo las ciudades, objetos y personas de la ribera del Paraná y otro adentrándose a situaciones y lugares para escribir crónicas memorables.
En este libro confluyen dos miradas y dos maneras muy distintas de aventurarse en el paisaje, separadas además por más de treinta años de diferencia, que sin embargo se cruzan y por momentos parecen dialogar.

Cristina Iglesia, responsable de esta edición, explicó: “Mi excursión crítica comenzó cuando pensé, por primera vez, que estos dos conjuntos de crónicas podían conformar un solo libro. Si dos escrituras diferentes en el tiempo, en la estética y particularmente en el modo de mirar y narrar podían y debían reunirse en un volumen, no era sólo porque ambos se hubieran adentrado en el país del sauce -esa región acuosa y ambigua del Nordeste argentino-, sino sobre todo porque algunas veces se detenían, se sorprendían y se dejaban atrapar -o no- por la seducción de un mismo trayecto, de un mismo espectáculo, o subrayaban la misma molestia”.
Las aguafuertes fluviales de Roberto Arlt nunca fueron publicadas en su totalidad en un libro hasta ahora. Las notas de Walsh forman parte de “El violento oficio de escribir” (1995). Esta edición vuelve a poner en circulación estos textos de dos de los más geniales cronistas de la literatura argentina, acompañándolos con las imágenes originales: las fotografías del propio Arlt en el primer viaje, las de Pablo Alonso en el segundo.
Todo esto fue parte de la presentación, pero el conversatorio en el Centro Cultural de la Unne avanzó sobre otras cuestiones y profundidades de los textos, sobre las continuidades de las historias allí narradas, sobre las actualidades que engrandecen la agudeza de aquellas miradas y voces.

Generosamente y ante un nutrido público mayoritariamente conformado por alumnos universitarios de la Carrera de Comunicación Social, Cristina Iglesia compartió por más de una hora su experiencia en la hechura del libro, pero también su mirada acerca de la literatura, el periodismo y las cuestiones políticas que allí quedan explícitas.
Después de largo tiempo volvió a estar bajo un techo de la Universidad del Nordeste -de donde egresó hace 40 años-, y aprovechó entonces la oportunidad para conversar sobre la colección que cobija el libro, sobre los conceptos de aguafuerte y crónica y sobre los trabajos de Arlt y Walsh. Sobre la mirada de uno y la participación del otro en las historias. Periodismo, pero también etnografía, antropología.
¿Cambió la Argentina desde aquellas aguafuertes y crónicas? Da la sensación de que algunas cosas mantienen fuertes continuidades. Desde la falta de árboles en una ciudad como Corrientes -tal la queja de Arlt-, hasta la falta de trabajo, la desaprensión estatal, la pobreza, las obras ausentes que agravan las inundaciones, la voracidad empresarial que aún esclaviza, o la marcha del tren -que ahora son colectivos- que avanza sobre las entrañas de las provincias para sacar a su gente, por falta de esperanzas.
El libro es un viaje hacia lo desconocido. Aún hoy, hacia “un país otro”. Hacia una Argentina que se cuenta desde Buenos Aires. Todavía nos están descubriendo/colonizando. ¿Pero cuánto tenemos que ver nosotros con esta centralidad porteña?
De esto hablaron Cristina Iglesia y Eduardo Ledesma, y de otras tantas líneas bellas, críticas, profundas, que están reunidas en el libro. Un libro de texto de los mejores por su calidad descriptiva, narrativa. Por la pluma misma de Arlt y de Walsh. Pero también un objeto valioso, prolijo. Uno de esos que son imprescindibles.

¿Quién es Cristina Iglesia?

Cristina Iglesia nació en Corrientes. Estudió Letras en la Unne y luego, por cuestiones políticas, se fue a Buenos Aires donde trabajó como correctora en distintas editoriales y traductora hasta que en 1986 el escritor, critico, polemista y maestro de maestros, David Viñas, que ganó la cátedra de Literatura Argentina 1 (colonial y siglo XIX) le pidió que lo acompañe en la cátedra en una época de oro de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA.
Cristina Iglesia publicó la “La violencia del azar. Ensayos sobre literatura argentina” (2003); “Islas de la memoria. Sobre la autobiografía de Victoria Ocampo” (1996) y, en colaboración, “Cautivas y misioneros. Mitos blancos de la conquista” (1987). Ha compilado y prologado “Letras y divisas. Ensayos sobre literaturas y rosismo” (1998) y “El ajuar de la patria. Ensayos críticos sobre Juana Manuela Gorriti” (1993). En 2010 publicó “Corrientes”, un libro de relatos, y en 2014 “Justo Entonces”.

Un viaje para explorar “El país del río”

En el marco de la presentación del libro “El país del río. Aguafuertes y Crónicas”, el Centro Cultural Universitario y Radio UNNE invitan al público interesado a disfrutar de un ameno diálogo literario con la editora del mismo: Cristina Iglesia.
La cita, de acceso libre, será el jueves 7 de septiembre a las 20 en el Centro Cultural Universitario, ubicado en Córdoba esquina 9 de Julio, Corrientes.
La presentación estará a cargo del periodista Eduardo Ledesma, propiciándose un espacio de conversatorio con la editora.

“El país del río”, de la Editorial Eduner, es un reflejo de las aventuras de Roberto Arlt y Rodolfo Walsh en su paso por rincones a la vera del Paraná. En este libro confluyen dos miradas y dos maneras muy distintas de aventurarse en el paisaje, separadas además por más de treinta años de diferencia, pero que sin embargo se cruzan y por momentos parecen dialogar. Es en sí mismo un viaje: el de los escritores Arlt y Walsh que se dirigen a un lugar desconocido de su propio país, pero también el viaje de la lectura.

Como lo explica Cristina Iglesia, responsable de esta edición: «Mi excursión crítica comenzó cuando pensé, por primera vez, que estos dos conjuntos de crónicas podían conformar un solo libro. Si dos escrituras diferentes en el tiempo, en la estética y particularmente en el modo de mirar y narrar podían y debían reunirse en un volumen, no era sólo porque ambos se hubieran adentrado en “el país del sauce” –esa región acuosa y ambigua del nordeste argentino–, sino sobre todo porque algunas veces se detenían, se sorprendían y se dejaban atrapar –o no– por la seducción de un mismo trayecto, de un mismo espectáculo, o subrayaban la misma molestia».

Las aguafuertes fluviales de Roberto Arlt nunca fueron publicadas en su totalidad en libro hasta ahora. Las notas de Walsh forman parte de El violento oficio de escribir (1995). Esta edición vuelve a poner en circulación estos textos de dos de los más geniales cronistas de nuestra literatura, acompañándolos con las imágenes originales: las fotografías del propio Arlt en el primer viaje, las de Pablo Alonso en el segundo. Una introducción, una cronología, una bibliografía y notas críticas, materiales preparados por Iglesia con la colaboración de Montserrat Borgatello, completan el equipaje para explorar El país del río.

#Paso2017: ¿quién ganó y quién perdió?

 

Se realizaron ayer las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, y pese a que hubo ganadores y perdedores -al menos desde el discurso y desde la interpretación política que se hicieron y se harán en los próximos días, es muy poco lo que queda de este proceso como ganancia colectiva.
Las Paso de ayer constituyeron, al menos para los capitalinos de Corrientes, la segunda parada electoral del año, de las cuatro que deberán afrontar hasta octubre. Todavía quedan los comicios municipales-provinciales y las nacionales, y eventualmente una segunda vuelta si es que ninguna de las fórmulas provinciales logra imponerse el domingo 8 de octubre.
Esto mismo, la cantidad de elecciones que sumergen a provincias como la de Corrientes en una especie de campaña permanente, termina por despolitizar a la sociedad, muy por el contrario de lo que supondría el sentido común. Opera una suerte de hartazgo, más allá de que ayer la afluencia de electores, que rondó el 71%, puede considerarse relativamente buena. Pero es la más baja desde que hay Paso.
Puede suponerse asimismo que la industria electoral le sirve más a la clase política que a “la gente”. Y esto teniendo en cuenta la distancia histórica que se manifiesta incólume entre lo que se promete y lo que finalmente se hace.
Si fueran por promesas, esta provincia sería como Suiza, pero sin embargo sigue siendo Corrientes: la que alguna vez fue, la que hoy aparece como una de las pobres de una región empobrecida.
Pero no sólo eso. De no mediar un cambio radical en la conducta social y política, nada hace suponer que vaya a cambiar esa matriz. Entre otras cosas porque no se discuten modelos sino chismes, chicanas y opiniones más que propuestas, planes o proyectos.
Tampoco irá a cambiar algo si los ciudadanos no saben a quién reclamarle qué cosa. A los candidatos casi no se los conoce, y esto lleva a preguntarse algo central sobre el modelo electoral argentino. Las Paso ¿cumplieron su objetivo? Además de costar 2.800 millones de pesos para erigirse en una gran encuesta nacional, ¿sirven para otra cosa?
La investigadora asociada del programa de Instituciones Políticas de Cippec, María Page, estudió el fenómeno y llegó a varias conclusiones:
-Las Paso fueron controversiales desde su origen. Ya en 2009, cuando se debatía su implementación, se las acusó de ser proscriptivas; de conllevar una intromisión excesiva en la vida interna de los partidos; de buscar dividir y desgastar política y económicamente a la oposición; y de resultar injustificadamente onerosas para el Estado y cansadoras para los votantes.
-Los promotores sostenían que perseguía objetivos difíciles de cuestionar: fomentar la democracia interna de las agrupaciones; alentar la restructuración del debilitado sistema de partidos; y ofrecer opciones electorales más claras a los votantes.
-Pese a todo, están los números: en 2011 no hubo competencia para presidente, pero, en 2015, tres fuerzas eligieron sus candidatos presidenciales en primarias con competencia. Para diputados, compitieron una de cada diez agrupaciones en 2011; una de cada cuatro en 2013; y una de cada cinco en 2015. Este año, la información oficial sugiere que habrá niveles de competencia similares a los de 2013.
-Así las cosas, el efecto más evidente de las Paso es la reducción en la cantidad de partidos y alianzas que compiten en la elección general. La elección de 2015 fue la que contó con menos listas de presidente y de diputados nacionales desde 1983. Esto se explica porque las Paso fomentan alianzas entre los que temen no pasar del umbral y facilita la asociación entre quienes, si se juntan, tienen chances de ganar.

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Ahora: sin las Paso ¿hay algún otro mecanismo posible para democratizar los partidos políticos y desterrar al menos lentamente la dedocracia, la autocracia o la postura sostenidamente oligárquica de los partidos políticos? Habría que buscarla.
Sucede que los que piden internas, reniegan de ella. Los que montaron la farsa de la democratización, cuentan los votos totales de las listas únicas que armaron a gusto y piacere, evitando la competencia. La política de Corrientes, por tanto, como la de casi todo el país, no puede salirse de la lógica de los relatos agrietados, por lo que en general toda la puesta en escena no deja de ser sólo eso.
Las Paso sirven para elegir candidatos a legisladores nacionales. Representantes locales, es cierto, pero al Congreso de la Nación, donde se discute una agenda general, nacional. Y hasta ahí todo bien, a no ser porque ninguno de los candidatos locales se hizo escuchar sobre los temas que están en carpeta para la discusión en el Congreso.
Hablan de trabajo, de pobreza, de alinear nación, provincia y municipio, de arroparse al calor de la billetera del pagador de turno, pero nada o muy poco sobre qué harían sobre el aborto, sobre la despenalización del consumo de marihuana (ni hablar de otras drogas), sobre la nueva ley de servicios de comunicación, sobre la reforma electoral, sobre el desfinanciamiento de las investigaciones científicas, sobre el blanqueo de capitales o sobre la redistribución de la coparticipación federal.
Hablan más bien de generalizaciones, de banalidades, y en el único punto en el que se acentúa el posicionamiento (también general) tiene que ver con la marcha de la economía, que se aborda más desde la ideología que desde el conocimiento técnico, de uno y otro lado.
Ni por equivocación aparece en la agenda de los candidatos la materialización de una vieja idea: conformar un bloque regional que tenga como norte al Norte, no al bolsillo de cada uno, que serán llenados de acuerdo con el grado de entrega al centralismo nacional.
Así entonces, y teniendo en cuenta estos apuntes: ¿quién ganó y quién perdió este domingo? ¿Hubo ganadores y perdedores? Tal vez. Pero, ¿vale invertir cerca de 3.000 millones de pesos sólo para eso? ¿No hay otras prioridades? Sí. ¡Y la democracia es una de ellas! Y el gasto es aceptable para sostenerla, pero no a cualquier precio.

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Debe quedar claro algo: criticar las Paso no implica levantar banderas de la anti-política, como pretenden algunos. Lo que se busca, por el contrario, es en todo caso mejorar los mecanismos para que la participación ciudadana sea efectiva. Hay miles y miles de argentinos que se comprometen con su participación política, diariamente, desde muchos espacios. Y eso porque entienden que sólo así se puede construir una mejor sociedad, un proyecto colectivo.
Es allí donde se deben fortalecer los mecanismos de participación… Para que la casta política pueda finalmente renovarse, no sólo en años sino también en prácticas. Para que aquellas personas comprometidas y honestas, de todos los ámbitos, puedan involucrarse en la cuestión pública y no salir asqueados a los pocos meses.
Hay un clima de época que denota un fuerte y amplio interés ciudadano por participar de cuestiones políticas en la sociedad, más allá de lo partidario. Masivas marchas -de uno y otro lado de la grieta-: #NiUnaMenos, #MuerteDeNisman, #MarchaDeSilencio, #Amia, #18F, #2x1genocidas, #NiOlvidoNiPerdon, #DondeEstaSantiagoMaldonado, #NosotrasParamos, #VivasNosQueremos, #BastaDeFemicidio, #Violencia, #Inflación, #BastaDeCorrupción, etc. Un magma que podría encontrar su cauce en la aportación real si es que ocurre lo que tanto se pregona: una promoción efectiva de la participación ciudadana.
Entonces: ¿sirven o no las Paso? ¿Sólo merecen condena o también alguna reivindicación si efectivamente se cumple el espíritu con la que fue creada? En todo caso, ¿hay que eliminarlas o buscar otro mecanismo más viable para los tiempos que corren? El debate queda abierto.

En la Feria del Libro: periodismo por periodistas

La prensa tuvo un lugar protagónico el jueves 20 de julio en la Feria Provincial del Libro que se realiza hasta el 29 en el predio del Tekové Potí ublicado en la costanera Sur. Esta segunda jornada contó con la presencia de Gabriela Cabezón Cámara, Edi Zunino y una mesa de periodismo editorial integrada, entre otros, por el subdirector del diario El Litoral Eduardo Ledesma.

Con la presencia de Beatríz Sarlo, comenzó el miércoles la 7ª Feria Provincial del Libro, “Dime qué lees”. El jueves, en su segunda jornada, el periodismo fue la vedette con una mesa sobre “Periodismo editorial” conformada por Eduardo “Pepe” Ledesma, Luis Alarcón, Mariela Mioni, Marcelo Pucciariello, Carlos Lezcano y Carlos Quiñonez.

La charla comenzó en la Sala Nº 1 que se llenó por completo, y debió ser trasladada luego a la Sala 4 donde se sumó la periodista Gabriela Cabezón Cámara con su disertación: “Literatura y periodismo, un par en tensión”.

Antes hubo una serie de intercambios relacionados con la propuesta:

¿Cómo se financian los trabajos periodísticos en su paso a la industria del libro? ¿Cómo hace para vivir un periodista que debe dedicar al menos 6 meses a una investigación para publicar un libro? ¿Quién edita? ¿Hay público para que los periodistas intenten la patriada de invertir en un libro? ¿Cuáles son los intereses de las editoriales locales y regionales?

De estas y otras cuestiones se habló en la mesa, luego de que los distintos participantes expusiera su punto de vista. Hubo una suerte de estado de la cuestión, pero se habló además de los complejos sistemas periodísticos locales dependientes del Estado, de las formas nuevas de producción, de la evasión de la censura, de los libros existentes de periodistas, la mayoría editados en Buenos Aires, etc. De la necesidad de contar con editores.

Tras el cierre de esta presentación fue el turno de la periodista, escritora y docente Silvia Mercado, quien habló sobre “Actualidad política y perspectivas en un año electoral” y más tarde, el periodista Edi Zunino presentó su novela “Locos de amor, odio y fracaso”.

Director en The New York Times disertó en Buenos Aires sobre el presente y futuro del periodismo

El periodismo atraviesa un momento de crisis que se extiende pesada y peligrosamente, por un lado, pero generando oportunidades en iguales cantidades, por otro. La irrupción de las nuevas tecnologías, de herramientas digitales variadas, de las redes sociales y su consecuente horizontalización tanto en la producción como en el consumo de información, hizo tambalear las bases del negocio y del oficio. Con los años, persisten las dudas acerca de hacia dónde ir, pero al mismo tiempo emergen algunas respuestas.
Sobre la industria periodística se sabe: el papel sostiene lo digital, lo potencia, pero al mismo tiempo lo sofrena. Que el papel se paga y la web es gratis, y no hay (sólo) una receta acerca de cómo financiar esa nueva estructura. Que, en definitiva, mientras se sigue discutiendo, lo único cierto es que “al mejor oficio del mundo”, como definió el gran maestro García Márquez, lo salvará lo de siempre: el periodismo de calidad.
Hay otra certeza: para saber más o menos la dirección que toman las investigaciones y los procesos exitosos de lo que podría referenciarse en la actualidad con una especie de “nuevo periodismo”, desde un punto de vista más general, profesional e industrial, es saludable mirar siempre lo que están haciendo, entre otros, el gigante norteamericano New York Times. Fue en ese marco, justamente, que El Litoral participó el jueves de un encuentro organizado por el Grupo Telecom con Andrew Phelps, director de “Productos” en el “multimedio” neoyorkino fundado el 18 de septiembre de 1851, quien abordó los nuevos escenarios de innovación en la profesión periodística.
Del panel también participaron Ricardo Roa, editor general adjunto del diario Clarín y José del Río, adscripto a la Secretaría General de Redacción del diario La Nación, quienes compartieron con cerca de 200 periodistas de los diarios más importantes del país sus experiencias en este contexto de transformación de los medios.

Las claves de la ponencia de Phelps podrían resumirse así:
La industria periodística se pasó años diciéndole a la gente que las noticias son gratis, pero en realidad el público entiende que el periodismo de calidad es caro y está dispuesto a pagar. El Times lo resolvió con lo que se conoce como “un muro de pago”, es decir, un sistema flexible de suscripción digital.
-Al periodismo de alta calidad, el lector lo reconoce y valora pagarlo. Y esto porque el periodismo de calidad, es y será siempre la salvaguarda del periodismo a secas.
-En 2015 el Times superó el millón de suscriptores, hoy ya son más de 2 millones más 1 millón de los suscriptores al diario de papel.
El número de suscriptores digitales de The New York Times se disparó desde la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos.
-El gran crecimiento de las suscripciones digitales se dio en noviembre de 2016, especialmente después de que se publicara un tweet de @realDonaldTrump en el que expresaba que el Times mentía y que ese medio no era su enemigo sino “el enemigo del pueblo norteamericano”. El mismo pueblo que contestó redoblando la apuesta por un periodismo de calidad.

Nosotros apelamos a la inteligencia, pero también a la emocionalidad del lector. Y no importa el formato o la plataforma. El @NYTimes hace periodismo aún en Snapchat.
-Nos importaba lograr impacto con nuestro trabajo, pero no habíamos hecho nada para lograr el impacto en la era digital. Por ello trabajamos en el desarrollo de audiencias: tiene que ver con poner al lector en el centro. Se trata de una cantidad de herramientas digitales para que el periodismo llegue a mayor cantidad de gente.
-En los últimos años el número de plataformas por donde circulan las noticias explotó. Además de pensar en la primera plana, tenemos que pensar en aplicaciones móviles y en redes sociales como Facebook, Twitter o Snapchat.
La competencia hoy es por la atención. Es con otros diarios, con Google y Facebook, pero también con Netflix y Spotify, y hasta con los videojuegos que están en el celular.
-La innovación no significa crear algo nuevo cada día, sino sentirse cómodo con los cambios, que, se sabe desde hace cientos de años, es lo único que perdura.
El desafío: hacer periodismo con el mismo rigor de siempre, pero con tecnologías de ahora y de mañana.
-No hacer nada o ser tímidos al imaginar el futuro es quedarse atrás.

Conclusión.

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Conferencia internacional

Fue en el marco de los agasajos por el Mes del Periodista que el Grupo Telecom organizó el jueves pasado en su sede central, Buenos Aires, la jornada de Innovación, Tecnología y Periodismo de la que participaron cerca de 200 colegas de todo el país, entre ellos dos de El Litoral: el subdirector adjunto, Eduardo Ledesma, y el jefe de Redacción Web, Sebastián Bravo.
La exposición central de esta actividad internacional estuvo a cargo de Andrew Phelps, director de Productos de The New York Times, coautor del equipo Innovation Report del NYT que dio su mirada y perspectivas sobre las claves de la innovación permanente en los medios. Del panel participaron también Ricardo Roa, editor de Clarín y José del Río, secretario de La Nación.
Los presentó Pedro López Matheu, director de Relaciones y Medios de Telecom, quien a su turno dijo que la idea de la firma es “acompañar a los medios brindándoles nuevas experiencias de servicio, generando conversaciones y debates sobre los nuevos escenarios comunicacionales, con el objetivo principal de profundizar junto con líderes de opinión, periodistas y trabajadores de prensa, el potencial que el uso de la tecnología brinda en esta nueva etapa”.

Manifiesto

 

Hoy es el Día del Periodista: momento para hablar de la profesión, para hacer balances, para revisar lo hecho y proyectar posibilidades. Subido a esa lógica, quiero aprovechar este día para relanzar este proyecto profesional personal que estuvo en “señal de prueba” desde hace algunos días.

Esta no es una página de noticias, no puede ni tiene la intención de competir con las páginas de noticias que hacen muy bien su trabajo, por caso la página del diario El Litoral, que es la que sustenta gran parte de lo que se muestra aquí. Esta es una página personal, un oasis donde siempre que haga falta, se sostendrá una visión del mundo, coincida o no con las miradas del mundo en general, y del mundo periodístico en particular, sea este local o nacional.

En el Día del Periodista -y aprovechando esta ocasión en la que además se está presentando un tráiler institucional que será desde ahora en adelante parte importante de la identidad del sitio-, vale la pena, creo, dejar constancia de una postura en relación al oficio. Sobre todo, porque hay quienes creen que hacer periodismo de un lado es eso, y hacer periodismo desde la vereda opuesta es militancia política. Peor cuando quienes sostienen lo primero creen que están en lo cierto porque su cosmovisión social-política es avalada, por ejemplo, por resultados electorales.

Creo firmemente que esto no es así. Puedo estar equivocado y lo reconoceré el día que entienda que lo estaba.

No soy quien para determinar qué está bien y qué está mal. Fui formado por docentes íntegros y por lecturas de periodistas que dieron la vida por lo que creyeron. Por Rodolfo Walsh, por ejemplo: exquisito escritor; periodista disruptivo y mejor cronista. Un tipo excepcional que, sin embargo, es más recordado por su militancia y ensalzado -por izquierda y por derecha- por su forma de plantarse ante la profesión, que es crítica o no es, según decía.

Cierta hipocresía hace que algunas personas (colegas y linderos) que reproducen esas máximas en días como el de hoy, después descalifiquen al otro que piensa distinto no por lo que piensa, sino porque critica el estado de confort con el que el poder hace nublar la visión del más mentado: no sólo por sumisión del primero, sino porque en una relación de ese tipo se acortan las distancias, siempre necesarias para no encandilarse o enfriarse. Como pasa con el sol.

Está dicho que esta no será una página de noticias. Es un reservorio básicamente de gustos y opiniones y, por eso mismo, se renuncia adrede a la entelequia de la objetividad. Pero nunca a la idea de ejercer el periodismo lealmente, con datos, con información. Puede haber equivocaciones, como en todo, pero serán en todo caso por falta de dominio de ciertos temas o situaciones, no por la perversidad manifiesta de mostrar algo y ocultar otro algo sólo por un interés personal o sectorial.

Ese es el compromiso que puedo asumir con mis lectores, sean pocos o muchos: ser honesto intelectualmente siempre, aún con los riesgos que implica para esa postura y libertad, ser parte de otros colectivos periodísticos y empresariales.

Para eso está justamente esto: para evitar que visiones e intereses extraños tripulen el horizonte de una postura que está atravesada por un montón de situaciones sociales, culturales, económicas y espirituales intransferibles, que no se esconde, pero que es esa y no otra. Son visiones propias, que, aunque equivocadas, son propias.

Renuevo la invitación para que cuando gusten se peguen una vuelta por esta parada. Hay de todo un poco. Pero recuerden: no es una página de noticias. Es… una página periodística. Es periodismo.

Felicidades.

Esta no es una página de noticias

Esta no es una página de noticias: es más bien una necesidad.
Es la concreción de viejos deseos urgentes, de cuando había más voluntad que talento, más ansiedad que experiencia y más proyección que solidez de base. Este sitio es, por tanto, el resultado de todo aquello bajo el paraguas de un concepto: dejar testimonio periodístico de un tiempo que se fue construyendo a lo largo de 25 años de trabajo, si es que se cuentan como punto de partida de esta trayectoria, unos pocos garabatos en un pasquín de pueblo y el esbozo de algunas ideas lanzadas al éter desde una radio católica en los albores de la década del 90.

Esta no es una página de noticias: es más bien un reservorio periodístico.

Es un lugar para hablar de periodismo y para mostrar lo hecho. Para discutir nuestras realidades y restañar las heridas que causan las presiones del poder y la censura, y las mañas de las grandes empresas del rubro. Es un lugar para regocijarnos con el buen hacer del oficio y con la mejor literatura que ande dando vueltas por el mundo. Es un lugar personal en construcción en el que conviven la crónica política, el entrañable método de la entrevista, la opinión más desprejuiciada sobre cosas públicas y algunos intentos narrativos que resisten con relativo éxito el corsé de la comunicación que actualmente mide su valía en unos pocos caracteres.

Esta no es una página de noticias: más bien será una ventana a la realidad que ellas construyen.

Será un lugar para estar, para pensar en las palabras. Para desentrañar la intensión que esconden algunos apropiadores del sentido, poderosos censores pagos de la semántica colectiva. Será un lugar en movimiento, gracias a las alas de las redes sociales. Pero también será un lugar de reposo donde se ofrecerá lectura, propia y ajena, sobre cuestiones que, estoy seguro, no interesan a la inmensa minoría, como podría creerse.

Será un lugar para entretenerse con el detrás de escena de la política correntina y nacional. Lo que pasa en el palacio y cómo eso que pasa afecta a la plaza. Lo que dicen y la diferencia con lo que hacen los integrantes de “ese” genérico que llamamos clase política o dirigente. Será también, un lugar donde podremos evaluarlos sin tener que esperar a que se habiliten las urnas. Será un lugar, mi lugar: no esconderá su postura. Por eso no será una página de noticias.

Bienvenidos todos.

Macri: “La inflación es la mayor estafa que uno le puede hacer a los que menos tienen”

POR EDUARDO LEDESMA. Enviado Especial. El presidente de la Nación, Mauricio Macri, habló ayer sobre el tema político y económico más importante del momento: el proyecto que modifica los valores mínimos del Impuesto a las Ganancias. Fue cauto y no se animó aseverar que vaya por el veto, como sugirió la vicepresidenta Gabriela Michetti. Dijo más bien que confía en los senadores y en su sensatez. También ensayó un balance y se paseó por temas de implicancia local, cuestiones que se irán publicando en los próximos días. Todo ello en el marco de una entrevista con periodistas de la región, entre ellos uno de El Litoral, que se realizó ayer por la tarde en el despacho presidencial de Casa de Gobierno.
El tema central de los primeros minutos de la charla, fue el del impuesto y la posibilidad de que se recurra al veto para mochar los dividendos políticos de la oposición que se muestra abroquelada, al menos en la Cámara de Diputados. “No me adelantaría” a decir qué vamos a hacer, corrigió el Presidente. “Confío en la sensatez de los senadores que velan por las cuentas de sus provincias”, ya que en varias de ellas “hay problemas severos de déficit”.
Confía en un freno senatorial o al menos en la introducción de modificaciones que estiren una definición al respecto. No obstante, dijo que mandó a preparar una “propuesta de reducción de déficit” que incluye mecanismos de financiamiento de la ley, que se ahorra en estos términos: “Mitad obras y mitad giros a las provincias”.
Suena como una presión directa para los senadores y gobernadores por el achicamiento de partidas clave. El no lo ve de ese modo. Dice que busca una base de sustentación y recuerda, de paso, que “la propuesta de la oposición no es sustentable”.

¿Por qué envió el proyecto sin tener números? ¿Por qué prometió eliminar ganancias en la campaña? ¿Fue error de cálculo? ¿Si fue la herencia por qué no la expusieron?, preguntó este diario.
“Expusimos el 1 de marzo que había que evitar la crisis de 2001. Que Argentina estaba quebrada, sin energía, llena de deudas. ¿Quién nos iba a financiar así?”, preguntó.
“Sabemos que no teníamos los votos, pero apostamos a que la palabra es más importante que ganar o perder una votación. Y yo había dicho que iba a mandar un proyecto antes de fin de año y eso es lo que hice: cumplir con mi palabra”, respondió seguro.
¿Qué pensaba cuando prometió eliminar Ganancias?, insistió El Litoral.
“Volver a 2011, que es cuando se empezó a utilizar la inflación como mecanismo para cobrar el impuesto”, añadió el mandatario, poniendo de relieve que la propuesta oficial vuelve las cosas a ese contexto. En el mismo acto criticó a la oposición que a su vez lo critica por tomar deuda. “Critican pero lo que proponen es aumentar el gasto”.
“Eso es más inflación, que es la mayor estafa que uno le puede hacer a los que menos tienen. O es endeudamiento”, completó.
Macri quiere hacerse entender. “Apuesto a que la gente entienda” los esfuerzos que hace el Gobierno, aunque también dijo entender que fueron “muchos años los que (estos dirigentes) gobernaron juntos”, bajo una lógica que es difícil cambiar.
Acto seguido, puso en vereda del kirchnerismo-massismo la consolidación de la pobreza pese al viento de cola mundial y al crecimiento de la región de los últimos años.
Fue entonces cuando, dirigiéndose a los argentinos remarcó: “Creo en este país. Sé que somos una mayoría los que apostamos a otra forma de gobierno”, cosa que “esos dirigentes (ahora abroquelados) no entienden y por eso perdieron las elecciones”.

Si Massa es el impostor menos confiable de la política Argentina, ¿es peor que quién?, indagó El Litoral.
“Siempre puede haber peores. Lo que tuve para decir ya lo dije”, añadió el Presidente. Igualmente no evitó hablar a la política. “A los dirigentes de la Argentina, sobre todo a los más jóvenes”, les digo que “este cambio de época requiere de coraje, de visión de largo plazo, de entender que a veces tenés que hacer cosas que tienen costos. Si creés en lo que hacés, vas y hacés. Y sé que (esto) nos va a llevar a buen puerto. No hago lo que me conviene a mí”, sentenció.
Por lo tanto, “necesito dirigentes que hagan lo que le conviene al conjunto, no a ellos. Es lo que apliqué a mi vida siempre”.
Ya sobre el final y en relación a la grieta que aún se manifiesta en todas las opiniones que se fueron recogiendo a lo largo del país con motivo del primer año de gestión, Macri reconoció que “todavía hay mucha gente enojada”. Aún más: admitió que “razones hay”, pero que de la situación en la que está el país “no se sale de un día para el otro”.
“Fue un año duro. Todos tuvimos que poner el lomo”. Pero “les pido que se den y nos den una oportunidad. Yo gobierno para todos los argentinos”, dijo para terminar.